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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 17 de noviembre de 2025

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos (1,10-15.41-43.54-57.62-64):

En aquellos días, brotó un vástago perverso: Antíoco Epifanes, hijo del rey Antíoco. Había estado en Roma como rehén, y subió al trono el año ciento treinta y siete de la era seléucida.
Por entonces hubo unos israelitas apóstatas que convencieron a muchos: «¡Vamos a hacer un pacto con las naciones vecinas, pues, desde que nos hemos aislado, nos han venido muchas desgracias!»
Gustó la propuesta, y algunos del pueblo se decidieron a ir al rey. El rey los autorizó a adoptar las costumbres paganas, y entonces, acomodándose a los usos paganos, construyeron un gimnasio en Jerusalén; disimularon la circuncisión, apostataron de la alianza santa, emparentaron con los paganos y se vendieron para hacer el mal. El rey Antíoco decretó la unidad nacional para todos los súbditos de su imperio, obligando a cada uno a abandonar su legislación particular. Todas las naciones acataron la orden del rey, e incluso muchos israelitas adoptaron la religión oficial: ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el Sábado. El día quince del mes de Casleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey mandó poner sobre el altar un ara sacrílega, y fueron poniendo aras por todas las poblaciones judías del contorno; quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas; los libros de la Ley que encontraban, los rasgaban y echaban al fuego, al que le encontraban en casa un libro de la alianza y al que vivía de acuerdo con la Ley, lo ajusticiaban, según el decreto real. Pero hubo muchos israelitas que resistieron, haciendo el firme propósito de no comer alimentos impuros; prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos y profanar la alianza santa. Y murieron. Una cólera terrible se abatió sobre Israel.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,53.61.134.150.155.158

R/. Dame vida, Señor, para que observe tus decretos

Sentí indignación ante los malvados,
que abandonan tu voluntad. R/.

Los lazos de los malvados me envuelven,
pero no olvido tu voluntad. R/.

Líbrame de la opresión de los hombres,
y guardaré tus decretos. R/.

Ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad. R/.

La justicia está lejos de los malvados
que no buscan tus leyes. R/.

Viendo a los renegados, sentía asco,
porque no guardan tus mandatos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (18, 35-43):

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: «Pasa Jesús Nazareno.»
Entonces gritó: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!»
Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!»
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»
Él dijo: «Señor, que vea otra vez.»
Jesús le contestó: «Recobra la vista, tu fe te ha curado.»
En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Dice el refrán: “adaptarse o morir”. Solemos entenderlo como la necesidad inevitable de atender al contexto en el que vivimos, a los cambios que se producen continuamente, y tomar las decisiones necesarias para no condenarse a la irrelevancia y la marginación social. No podemos vivir de espaldas a las vigencias sociales, a los avances técnicos, a los cambios de mentalidad. Si lo hacemos así, podemos estar hablando un lenguaje que ya nadie entiende, respondiendo a preguntas que nadie se hace o proponiendo soluciones a problemas que no existen. Esto es esencial, por ejemplo, en la misión de la Iglesia de anunciar el evangelio: es preciso realizar un esfuerzo constante de “aggiornamento”, de puesta al día, que requiere apertura, capacidad de escucha y discernimiento para captar los signos de los tiempos y, adaptándose a ellos, comunicar de manera eficaz el perenne mensaje del Evangelio de Cristo.

Pero, a la luz de la primera lectura, descubrimos que hay formas indeseables de adaptación, que implican ceder ante presiones indebidas y amoldarse a valores y formas de vida que suponen la traición de las convicciones más profundas, y el abandono de la propia fe. Aquí la expresión “adaptarse o morir” adquiere un significado literal y trágico, porque significa la elección entre la apostasía o la fidelidad a la fe, que puede llevar al martirio. Lo que nos describe el libro de los Macabeos está de triste actualidad, cuando se multiplican en el mundo las persecuciones contra la fe cristiana, en muchos lugares de manera cruenta (pensemos en Nigeria o Paquistán), pero también con formas “soft”, que descalifican o ridiculizan de diversas formas esa misma fe. La Palabra de Dios, que nos sitúa en estas semanas en el contexto de los “últimos tiempos” (de esas dimensiones de ultimidad que dan un sentido definitivo a la vida humana), nos llama a la fidelidad, recordándonos que no toda forma de adaptación es aceptable, y que la fidelidad puede llevar en ocasiones al extremo del martirio.

Para los cristianos el modelo perfecto de adaptación es Jesucristo, que, en su encarnación, se ha adaptado a nuestras condiciones del espacio y el tiempo, pero para traer a este mundo cambiante los valores perennes del amor de Dios, que se traduce en acciones que siempre están de actualidad: acercarse a los marginados (y todos los somos por el pecado), escuchar los gritos de los que claman por la salvación, dar testimonio dando la luz del Evangelio, de manera que, como el ciego sentado al borde del camino, nos pongamos en pie y caminemos siguiendo a Jesús.

Fraternalmente,

José M.ª Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 16 de noviembre de 2025.

DOMINGO XXXIII CICLO C.


Malaquías 3,19-20: Anuncio del Día del Señor que será un juicio. Es la intervención de Dios en la historia en favor de su Pueblo.
2Tesalonicenses 3,6-12: La creencia en la pronta venida del Señor suscitó en algunos la ociosidad. Pablo corrige e insta al trabajo.
Lucas 21, 5-19: Discurso sobre el final de los tiempos. Se anuncia la destrucción del Templo, persecuciones y la venida del Señor.

1.- Ante la jactancia de aquellos que piensan que no vale la pena creer y servir a Dios, la Palabra nos dice que todos los arrogantes desaparecerán ante el poder de Dios. Dejando de lado ese lenguaje tétrico, digno de una saga de películas de terror y ciencia-ficción, la verdad es que todo sistema que pisotea la dignidad humana va a desaparecer y el poder de Dios, su reinado, predominará, porque no hay mal que dure cien años. Ya veíamos el domingo pasado cómo tanto sistema que no hace más que acarrear el dolor y la muerte a la humanidad ha de desaparecer. Porque, como dice el salmo responsorial, “El Señor viene a gobernar los pueblos”.
Frente a tantos absolutismos falsos se impone el único y real absoluto: el Reino de Dios.
2.- Porque en eso creemos y eso profesamos: que el Señor va a volver. No sabemos ni el día ni la hora, pero va a venir.
Pero esta fe en la vuelta del Señor no es para que nos crucemos de brazos o, como decían los antiguos paganos: “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. Al contrario, porque sabemos que el Señor viene trabajemos y empeñémonos en hacer de este mundo algo mejor. No destruyamos la Casa, sino cuidémosla. Hay que trabajar, ya que todo trabajo dignifica a la persona.
3.- Son muchos los que viven de espaldas a Dios y endiosan sus trabajos; ya sea el Templo de Jerusalén o cualquier obra apoteósica, los adelantos de toda índole. La Fe no está en contra del progreso, ni de la ciencia, sino pone a éstos en su lugar.
Cada cierto tiempo la humanidad endiosa sus obras y le da la espalda a Dios.
4.- Sin embargo el evangelio nos da una enseñanza que indica todo un proceso. Proceso que lo constituyen tres momentos: Primero, la destrucción de Jerusalén y su Templo, que se creía indestructible por ser morada de Dios. Jesús, en cambio, anuncia su destrucción y con él el fin de una época para comenzar otra.
Segundo, la etapa de las tribulaciones de los que acepten el Reinado de Dios, etapa en la que estamos.
Tercero, la Venida del Señor. La presencia del Señor relativiza todo, ya que sólo Dios es Dios. Y se garantiza la salvación para los que son fieles.
Aun cuando el lenguaje es aterrador es Buena Noticia, ya que anuncia la consumación, no aniquilación de todo. Así como en tiempo de cosecha se recoge lo maduro, con la venida del Señor se consuma y cosecha todo lo bueno. Es una visión positiva, alegre, no terrorífica.
¿Cómo no celebrar y clamar Ven, Señor Jesús?
Hno. Pastor.

EDD. sábado 15 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (18,14-16;19,6-9):

Un silencio sereno lo envolvía todo, y, al mediar la noche su carrera, tu palabra todopoderosa se abalanzó, como paladín inexorable, desde el trono real de los cielos al país condenado; llevaba la espada afilada de tu orden terminante; se detuvo y lo llenó todo de muerte; pisaba la tierra y tocaba el cielo. Porque la creación entera, cumpliendo tus órdenes, cambió radicalmente de naturaleza, para guardar incólumes a tus hijos. Se vio la nube dando sombra al campamento, la tierra firme emergiendo donde había antes agua, el mar Rojo convertido en camino practicable y el violento oleaje hecho una vega verde; por allí pasaron, en formación compacta, los que iban protegidos por tu mano, presenciando prodigios asombrosos. Retozaban como potros y triscaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su libertador.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,2-3.36-37.42-43

R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.

Hirió de muerte a los primogénitos del país,
primicias de su virilidad.
Sacó a su pueblo cargado de oro y plata,
y entre sus tribus nadie tropezaba. R/.

Porque se acordaba de la palabra sagrada
que había dado a su siervo Abrahán,
sacó a su pueblo con alegría,
a sus escogidos con gritos de triunfo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,1-8):

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario.» Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara.»»
Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Este texto evangélico de hoy nos adentra en los terrenos de la fe, una realidad íntima y vital, hecha al mismo tiempo de luz y de oscuridad. La comparación que hoy plantea Jesús entre el juez inicuo, injusto, y Dios, padre de todos, justo por excelencia está muy bien para meditar y orar. Si aquel duerme tranquilamente y solo termina haciendo justicia a la viuda para no ser molestado y mantener así su imagen pública, Dios, que es padre y madre, que está hecho de amor y piedad y misericordia, lo lógico es que atienda sin tardanza a los que le piden justicia. No puede ser de otra manera. No debería ser de otra manera.

Pero la realidad es tozuda y se planta delante de nuestros ojos día tras día. La realidad es que los pobres siguen esperando justicia, año tras año, generación tras generación. Los que les ha tocado la peor parte en este mundo siguen ahí, hundidos en la miseria, mientras que otros… viven en un mundo diferente de riqueza, de lujo. Y demasiadas veces, la justicia de los hombres termina dando la razón a los ricos frente a los pobres y marginados, que por no tener no tienen ni para abogados. Esa es la realidad.

Por eso digo, que este texto de hoy nos pone frente a la fe, frente a nuestra fe, a la de cada uno de nosotros, para ser más exactos. Nos invita a preguntarnos si realmente creemos en esa presencia de un Dios que es Padre de amor, que es piedad y misericordia, y que no deja que ninguno de sus hijos e hijas se pierda y muera, que es fuente de esperanza y de vida. O si nos dejamos llevar por el desánimo porque esa justicia de Dios tarda en llegar, al menos para nuestros ojos. Y vivimos en la fe pero al mismo tiempo en la desesperanza.

Creer es mantener firme el estandarte de la fe en nuestros corazones. Creer es seguir poniendo nuestra confianza en Él. Creer es mantener la esperanza alta. Creer es no dejarnos llevar por el pesimismo de quien ya lo da todo por perdido. Creer es seguir trabajando por el Reino y por la fraternidad y por la justicia. Creer es seguir de lado de los más pobres, porque ellos son los preferidos de Dios. A pesar de todos los pesares.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 14 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (13,1-9):

Eran naturalmente vanos todos los hombres que ignoraban a Dios y fueron incapaces de conocer al que es, partiendo de las cosas buenas que están a la vista, y no reconocieron al Artífice, fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire leve, a las órbitas astrales, al agua impetuosa, a las lumbreras celestes, regidoras del mundo. Si, fascinados por su hermosura, los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Dueño, pues los creó el autor de la belleza; y si los asombró su poder y actividad, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo; pues, por la magnitud y belleza de las criaturas, se descubre por analogía el que les dio el ser. Con todo, a éstos poco se les puede echar en cara, pues tal vez andan extraviados, buscando a Dios y queriéndolo encontrar; en efecto, dan vueltas a sus obras, las exploran, y su apariencia los subyuga, porque es bello lo que ven. Pero ni siquiera éstos son perdonables, porque, si lograron saber tanto que fueron capaces de averiguar el principio del cosmos, ¿cómo no encontraron antes a su Dueño?

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18,2-3.4-5

R/. El cielo proclama la gloria de Dios

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los limites del orbe su lenguaje. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,26-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.»
Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?»
Él contestó: «Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Sucedió en los días de Noé y sigue sucediendo hoy mismo. Y lo más probable es que sucederá mañana. Porque a las personas, da lo mismo raza, nación o lo que sea, nos encanta pensar que siempre hacemos lo mismo, que vivimos en un mundo estable y seguro. Y, por eso, cualquier cambio nos asusta, nos atemoriza. Recuerdo los años en que estuve en una residencia universitaria. Cada vez que se proponía un cambio a aquellos jóvenes universitarios, su respuesta era la misma con dos variantes: “Esto siempre se ha hecho así” y “Esto nunca se ha hecho”. Es decir, una reacción negativa ante cualquier posible cambio. Lo gracioso era que aquellos jóvenes llevaban no más de dos o tres años en la residencia. Eso no da idea del significado del “siempre” y del “nunca”.

La realidad es que vivimos en un mundo en constante cambio aunque no lo queramos ver. Hay un momento en que comemos y bebemos y nos casamos y luego, de golpe, viene una visita, un cambio de gobierno, una enfermedad, un accidente, una guerra… y todo cambia de golpe.

El comentario de Jesús no es una amenaza de que va a venir el fin del mundo (sería interesante pensar en qué es eso del fin del mundo; en general, se suele identificar con el fin de “nuestro” pequeño mundo). Simplemente nos recuerda que nuestra vida está siempre en camino y en cambio, que nuestros cuerpos van envejeciendo como van cambiando nuestras ideas, nuestras formas de pensar, nuestros amores. Agarrarse al pasado, a intentar seguir haciendo lo de siempre, es imposible. Materialmente imposible. Lo mejor es tener una mente abierta para ir viviendo el regalo de la vida que Dios nos ha hecho.

Decía un profesor mío que Dios, el Dios de Jesús, nos espera en el futuro. El decía que nos espera a la vuelta de cualquier esquina. Pero para verle hace falta tener los ojos bien abiertos ante lo que nos toca vivir. No vaya a ser que queriendo hacer lo de siempre, no le miremos a la cara al Dios que nos encontramos a la vuelta de la esquina.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 13 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (7,22–8,1):

La sabiduría es un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, móvil, penetrante, inmaculado, lúcido, invulnerable, bondadoso, agudo, incoercible, benéfico, amigo del hombre, firme, seguro, sereno, todopoderoso, todo vigilante, que penetra todos los espíritus inteligentes, puros, sutilísimos. La sabiduría es más móvil que cualquier movimiento, y, en virtud de su pureza, lo atraviesa y lo penetra todo; porque es efluvio del poder divino, emanación purísima de la gloria del Omnipotente; por eso, nada inmundo se le pega. Es reflejo de la luz eterna, espejo nítido de la actividad de Dios e imagen de su bondad. Siendo una sola, todo lo puede; sin cambiar en nada, renueva el universo, y, entrando en las almas buenas de cada generación, va haciendo amigos de Dios y profetas; pues Dios ama sólo a quien convive con la sabiduría. Es más bella que el sol y que todas las constelaciones; comparada a la luz del día, sale ganando, pues a éste le releva la noche, mientras que a la sabiduría no le puede el mal. Alcanza con vigor de extremo a extremo y gobierna el universo con acierto.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118

R/. Tu palabra, Señor, es eterna

Tu Palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo. R/.

Tu fidelidad de generación en generación,
igual que fundaste la tierra y permanece. R/.

Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
porque todo está a tu servicio. R/.

La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R/.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
enséñame tus leyes. R/.

Que mi alma viva para alabarte,
que tus mandamientos me auxilien. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,20-25):

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, Jesús les contestó: «El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.»
Dijo a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Controlar el futuro es algo que a todos nos gustaría. Se trata de estar seguros de lo que va a pasar/pasarnos para tratar de evitar todo lo que puedan ser males para nosotros o los nuestros, para nuestro pueblo, para nuestro país. Para controlar los posibles males que nos puedan llegar hemos terminado creando en nuestro mundo los seguros: de incendios, médicos, de jubilación, de daños, de viaje… La lista sería interminable. Y solo demostraría que, en realidad, la incertidumbre, la inseguridad ante el futuro nos da mucho miedo y que, por mucho que lo intentemos, es algo que no podemos controlar. “¿Qué va a ser de mí?” Es una de las preguntas que todos nos hacemos en un momento u otro de nuestras vidas, o quizá en muchos momentos.

Los fariseos habían oído hablar a Jesús de que el reino de Dios iba a llegar. En eso no tenían problema. El problema era el cuándo, conocer la fecha y momento exacto de esa venido. Eso es lo que le preguntan a Jesús. Pero Jesús se sale por la tangente. No se van a abrir los cielos. El reino no va a ser un espectáculo de luces y colores. Porque el reino está, dice Jesús a los fariseos, “dentro de vosotros”.

La respuesta sirve para todos los que andan buscando de milagro en milagro esos hechos maravillosos que digan que Dios, el Hijo del hombre, está aquí o allí. El aviso es que no conviene que perdamos el tiempo porque el reino está dentro de nosotros.

La respuesta sirve para nosotros, los que caminamos por este mundo un poco desesperados, cansados de no ver la luz, de seguir chapaleando en el barro de los problemas y asuntos que llenan nuestros días y nuestras horas. La respuesta nos invita a parar un poco, a detenernos, y mirar dentro de nosotros porque ahí está el reino que viene. Ahí encontraremos la paz necesaria para seguir caminando, la fuerza para levantar la cabeza y ver en el horizonte, sin necesidad de abrir los ojos, la aurora que nos llena de esperanza y nos anima a seguir luchando por la fraternidad y la justicia.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 12 de noviembre de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (6,1-11):

Escuchad, reyes, y entended; aprendedlo, gobernantes del orbe hasta sus confines; prestad atención, los que domináis los pueblos y alardeáis de multitud de súbditos; el poder os viene del Señor, y el mando, del Altísimo: él indagará vuestras obras y explorará vuestras intenciones; siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni procedisteis según la voluntad de Dios. Repentino y estremecedor vendrá sobre vosotros, porque a los encumbrados se les juzga implacablemente. A los más humildes se les compadece y perdona, pero los fuertes sufrirán una fuerte pena; el Dueño de todos no se arredra, no le impone la grandeza: él creó al pobre y al rico y se preocupa por igual de todos, pero a los poderosos les aguarda un control riguroso. Os lo digo a vosotros, soberanos, a ver si aprendéis a ser sabios y no pecáis; los que observan santamente su santa voluntad serán declarados santos; los que se la aprendan encontrarán quien los defienda. Ansiad, pues, mis palabras; anheladlas, y recibiréis instrucción.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 81,3-4.6-7

R/. Levántate, oh Dios, y juzga la tierra

«Proteged al desvalido y al huérfano,
haced justicia al humilde y al necesitado,
defended al pobre y al indigente,
sacándolos de las manos del culpable.» R/.

Yo declaro: «Aunque seáis dioses,
e hijos del Altísimo todos,
moriréis como cualquier hombre,
caeréis, príncipes, como uno de tantos.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,11-19):

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.»
Al verlos, les dijo: «ld a presentaros a los sacerdotes.»
Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?»
Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay muchas personas que, cuando oran, todo se les va en pedir. Está claro que es una forma de poner en la presencia de Dios nuestras muchas necesidades y limitaciones. Es una forma de reconocernos vulnerables, pobres, en la presencia de Dios. Pero también es una forma de convertir a Dios en una especie de “arregla-todo”, el encargado del mantenimiento de nuestra casa, de nuestra vida, de solucionarnos los problemas familiares, de salud, de dinero o de tantas otras cosas que en la vida nos pueden resultar problemas o conflictos a los que no sabemos cómo enfrentarnos.

Aquellos leprosos que se encontraron con Jesús no buscaban más que Jesús les arreglase su problema. Era un problema ciertamente grave. La lepra les había convertido en unos marginados, excluidos y expulsados de su ciudad o de su pueblo, echados también de su familia. No era una forma “bonita” de vivir. Jesús se compadece de ellos (¡qué verbo más bonito este de compadecer! Los cristianos lo tendríamos que hacer nuestro mucho más de lo que lo hacemos habitualmente) y la curación llega.

La cuestión es que solo uno se vuelve para dar gracias. El resto es como si lo que ha hecho Jesús fuese algo debido, lo normal. El que vuelve es precisamente el extranjero, el samaritano, para más inri.

Diría que esta historia es una forma de decirnos que la oración, nuestra relación íntima y personal con Dios no deberían estar hecha de peticiones, “Señor, hazme esto”, “Señor, solucióname lo otro”, sino de acción de gracias. Porque todo lo que tenemos es recibido gratis, es gracia. Incluso cuando se nos muere una persona querida, en medio del llanto y del dolor, deberíamos reconocer que su presencia, quizá de muchos años, ha sido un regalo, un don inmerecido, signo del amor de Dios. Vamos a aprender de este leproso samaritano a dar gracias, a hacer de nuestra vida una acción de gracias, una Eucaristía.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 11 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (2,23–3,9):

Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo, y los de su partido pasarán por ella. En cambio, la vida de los justos está en manos de Dios, y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia, y su partida de entre nosotros como una destrucción; pero ellos están en paz. La gente pensaba que cumplían una pena, pero ellos esperaban de lleno la inmortalidad; sufrieron pequeños castigos, recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de si; los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto; a la hora de la cuenta resplandecerán como chispas que prenden por un cañaveral; gobernarán naciones, someterán pueblos, y el Señor reinará sobre ellos eternamente. Los que confían en él comprenderán la verdad, los fieles a su amor seguirán a su lado; porque quiere a sus devotos, se apiada de ellos y mira por sus elegidos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,2-3.16-17.18-19

R/. Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloria en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria. R/.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,7-10):

En aquel tiempo, dijo el Señor: «Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa» ¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú» ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Y agradecidos. Porque el Señor de la vida nos ha venido a traer la vida y seguir sus caminos y obedecer sus mandatos es camino seguro de vida. Por esos somos cristianos, seguidores de Jesús, discípulos suyos. ¿O quizá es que no nos terminamos de creer que seguir el Evangelio es el único camino de vida?

Podemos empezar pensando un poco en lo que son sus mandatos. Jesús no nos puso por delante un montón de mandamientos. La verdad es que sus mandatos son simples, sencillos, fáciles de entender. Hay un mandamiento central: amaros unos a otros como yo os he amado. Toda su vida es explicación de la segunda parte de este mandamiento: el “como yo os he amado”. Vamos a los Evangelios y nos encontramos con un Jesús que se acerca a todos, habla con todos. Pero se acerca de una manera especial a los más pobres y marginados, a los que son el deshecho de la sociedad. Porque ellos son también hijos e hijas amados de Dios. El amor de Jesús se expresa curando, acompañando, escuchando, dando de comer. Y lo cuenta en muchas de sus parábolas. Conclusión: así es como tenemos que amarnos unos a otros. Porque solo ahí encontraremos la vida: en el amor mutuo, en el respeto, en la justicia. En definitiva, en el Reino. Lo que nos propone Jesús es el único camino posible a la vida, a la verdadera vida. Los otros caminos que ha recorrido el hombre a lo largo de la historia no nos han llevado en realidad más que a la muerte (guerra, violencia, odios, envidias).

Trabajar por el Reino en realidad es trabajar por nosotros mismos. Amarnos unos a otros, amar al prójimo como él nos amo, es cuidarnos y amarnos a nosotros mismos. ¿Dónde encontraremos la salvación más que en el amor, la misericordia, el perdón? Por eso, podemos decir con mucha paz lo que Jesús nos dice que digamos: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”: trabajar por el Reino porque es la única forma de encontrar la vida. El resto es perdernos en la muerte.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 10 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Comienzo del libro de la Sabiduría (1,1-7):

Amad la justicia, los que regís la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero. Lo encuentran los que no exigen pruebas, y se revela a los que no desconfían. Los razonamientos retorcidos alejan de Dios, y su poder, sometido a prueba, pone en evidencia a los necios. La sabiduría no entra en alma de mala ley ni habita en cuerpo deudor del pecado. El espíritu educador y santo rehúye la estratagema, levanta el campo ante los razonamientos sin sentido y se rinde ante el asalto de la injusticia. La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres que no deja impune al deslenguado; Dios penetra sus entrañas, vigila puntualmente su corazón y escucha lo que dice su lengua. Porque el espíritu del Señor llena la tierra y, como da consistencia al universo, no ignora ningún sonido.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 138,1-3a.3b-6.7-8.9-10

R/. Guíame, Señor, por el camino eterno

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso. R/.

Todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco. R/.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R/.

Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,1-6):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: «Lo siento», lo perdonarás.»
Los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.»
El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar.» Y os obedecería.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Este texto evangélico anda entre el escándalo y la fe. Así que voy a decir algo sobre cada tema. Cuando pensamos en el escándalo, pensamos siempre en la actitud pública de alguien que no corresponde con lo que debería hacer o con la forma como debería comportarse. El político que descubrimos que es corrupto supone un escándalo público. El sacerdote que resulta que es pecador y que cumple mal con su misión al servicio de la comunidad nos escandaliza. Pero esas figuras han existido siempre. Y existirán. En la sociedad y en la iglesia. Para ser sincero, que pasen esas cosas no me escandaliza.

Lo que de verdad me escandaliza es cuando me encuentro con un cristiano devoto, de los de misa diaria para entendernos, que no es capaz de perdonar, que está envuelto en un manto de rigidez tal que, cuando habla, acusa y condena en el mismo acto a los que no piensan exactamente como él.

Me explico: que los malos sean malos es algo esperable. Los ladrones roban, los corruptos corrompen. En cierto sentido es lo normal, lo lógico. Lo peor es cuando los buenos se corrompen y hasta poniendo por delante la virtud y su amor a Dios, hacen precisamente lo que Dios no haría nunca: condenar. Conclusión: tratemos de no dar escándalo a nadie. Si somos seguidores de Jesús es para hacer presente en nuestro mundo el amor, la misericordia, la fraternidad, la justicia, la atención a los más pobres y marginados. Lo contrario supone ciertamente dar mucho escándalo.

Lo contrario significa que nuestra fe no es de verdad auténtica, que quizá hemos puesto nuestras ideas por encima de Dios mismo. Con los discípulos tenemos que pedir al Señor que aumente y purifique nuestra fe. No para ordenar a las plantas que cambien de lugar y hagan lo imposible sino para que nuestro corazón se llene del amor de Dios y hagamos llegar a los que nos rodean. Eso es mucho más útil para nosotros y para el Reino.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 09 de noviembre de 2025

DOMINGO XXXII CICLO C.


2Macabeos 6,1-7,1-2.9-14: Martirio de los hermanos y su madre por su lealtad a la Ley y esperanza de la resurrección.
2Tesalonicenses 2,16-3,5: Parte de la carta en la que se destaca, por un lado el que Dios de fortaleza en toda obra buena y pide oraciones para que el evangelio se propague.
Lucas 20, 27-38: el enfrentamiento de Jesús con los saduceos, que son materialistas.

1.- En el A.T encontramos algunos testimonios de hombres y mujeres, también niños, que por fidelidad al Señor fueron martirizados.
Así, en la época de Antíoco IV, el impío, se desató una terrible persecución contra la fe del Pueblo de Dios. Así, hemos escuchado hoy el relato del martirio de esta familia que confiesa su fe en el Dios que da la vida, mientras que el rey está dando la muerte al pueblo. Por su fe y lealtad a Dios prefieren morir, sabiendo que resucitarán.
2.- En el N.T. el Pueblo de Dios, la Iglesia, también tiene que enfrentar situaciones de muerte. Ya las primeras comunidades comienzan a experimentar las persecuciones. Por eso el Apóstol Pablo ora por ellos y pide que los fortalezca. Es que sin el apoyo de Dios es imposible mantenerse en la fidelidad. La fe del israelita es la fe de Abraham, quien creyó en el Dios capaz de dar la vida. Y la fe del cristiano es también la fe en el Dios que es capaz de dar vida, como lo hizo con su Hijo al resucitarlo de entre los muertos. Porque el Dios de la Biblia, el Dios de Jesucristo, es un Dios de la vida, no de la muerte.
3.- En el mundo ha habido y habrá siempre jefes de Estado impíos, que lo único que saben hacer es producir la muerte a sus gobernados. Muerte no solamente física, sino también ideológica, quitando el derecho a pensar diferente. Son muchos los Antíoco, los Nerones, los Hitler…etc. Lo tiranos que actualmente abundan. Son abundantes en este mundo los regímenes de muerte. No sólo los que aparecen en la prensa. Hay regímenes crueles en África, en Asia, que no sabemos los atroces sufrimientos que allí suceden. Y en la católica América latina reinan regímenes de muerte y atropellos a la vida. Todos tienen en común el que producen muerte.
4.- Jesús se enfrenta a un grupo ideológico que no cree en la vida plena. Son materialistas, niegan la resurrección. Pretenden ridiculizar a Jesús con un hipotético caso de la ley del levirato.
Jesús desenmascara el error de ellos, ya que hablan de la resurrección como si fuera la continuación de la vida terrenal. Y el Señor les hace ver que no es así, porque “serán como ángeles”, es decir, será una vida nueva, transformada, plena. Ya no hace falta casarse, ya que es vida en plenitud. Además, el Dios de Jesús es un Dios de vida, no de muertos.
Hoy estamos llamados a ser testigos de este Dios de la vida en medio de una sociedad que cultiva la muerte, ama la muerte y niega la vida en plenitud. Nosotros creemos en la vida eterna y en la Resurrección, es decir, transformación de la carne. Esto creemos, esto proclamamos y esto es lo que proclamamos.


Hno. Pastor.

EDD. sábado 08 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (16,3-9.16.22-27):

Saludos a Prisca y Aquila, colaboradores míos en la obra de Cristo Jesús; por salvar mi vida expusieron su cabeza, y no soy yo sólo quien les está agradecido, también todas las Iglesias del mundo pagano. Saludad a la Iglesia que reúne en su casa. Saludos a mi querido Epéneto, el primero convertido de Cristo en Asia. Saludos a María, que ha trabajado mucho por vosotros. Saludos a Andrónico y Junia, mis parientes y compañeros de prisión, ilustres entre los apóstoles, que llegaron a Cristo antes que yo. Saludos a Ampliato, mi amigo en el Señor. Saludos a Urbano, colaborador mío en la obra de Cristo y a mi querido Estaquis. Saludaos unos a otros con el beso santo. Todas las iglesias de Cristo os saludan. Yo, Tercio, que escribo la carta, os mando un saludo cristiano. Os saluda Gayo, que me hospeda, y toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y nuestro hermano Cuarto. Al que puede fortaleceros según el Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús –revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en la Sagrada Escritura, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe–, al Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi Rey

Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, y merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta sus hazañas;
alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Que todas las criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (16,9-15):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él.
Jesús les dijo: «Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Vamos a decir la verdad: el dinero no es más que un medio, un instrumento, que sirve para hacer muchas cosas. A veces cosas buenas y a veces cosas malas. Con el dinero dedicado a la investigación se encuentran las vacunas que ayudan a mejorar la vida de las personas. Pero también con el dinero se hacen carros de combate y minas antipersona y fusiles de asalto que sirven para matar.

El dinero tampoco da la felicidad por sí solo. Es más, a veces el dinero rompe amistades y familias. Un ejemplo: cuantas familias se han roto a la hora de repartir la herencia de los padres. Y muchos más ejemplos que se podrían poner. Claro que el dinero también se usa para compartir y dar vida. Con el dinero que reciben como donativos muchas organizaciones se crea vida y se da esperanza a personas que lo han perdido todo. Y, hay que reconocerlo, en nuestro mundo el dinero es necesario para vivir.

Pero conviene que tengamos siempre presente lo que hoy nos dice Jesús: no hagáis del dinero un ídolo porque servirle es perder la vida. Vi hace poco una película en la que el protagonista terminaba confesando que el dinero –sería mejor decir el afán del dinero, la codicia– es como un virus que te infecta y te destroza la vida o como una adicción, como una droga, de la que difícilmente te puedes liberar.

Pero se supone que nosotros no estamos en esa línea. Se supone que los cristianos tenemos claro que lo nuestro es construir el reino, crear fraternidad y trabajar por la justicia teniendo en cuenta sobre todo a los más pobres y marginados. Para eso, el dinero es un instrumento más. Un instrumento necesario. Pero no más que un instrumento. Un instrumento que no nos debe separar de los hermanos sino ayudarnos a crear relaciones, a colaborar en la construcción del Reino. ¡Ojo! Siendo siempre muy conscientes de que la tentación del dinero, de atesorar para nosotros, de llenar nuestra cartera, va a estar siempre ahí, fuera y dentro de la Iglesia.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/