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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 20 de octubre de 2023.

Hoy, viernes, 20 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (4,1-8):

Veamos el caso de Abrahán, nuestro progenitor según la carne. ¿Quedó Abrahán justificado por sus obras? Si es así, tiene de qué estar orgulloso; pero, de hecho, delante de Dios no tiene de qué. A ver, ¿qué dice la Escritura?: «Abrahán creyó a Dios, y esto le valió la justificación.» Pues bien, a uno que hace un trabajo el jornal no se le cuenta como un favor, sino como algo debido; en cambio, a éste que no hace ningún trabajo, pero tiene fe en que Dios hace justo al impío, esa fe se le cuenta en su haber. También David llama dichoso al hombre a quien Dios otorga la justificación, prescindiendo de sus obras: «Dichoso el hombre que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le cuenta el pecado.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 31,1-2.5.11

R/.
 Tú eres mi refugio,
me rodeas de cantos de liberación

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito. R/.

Habla pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mí culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,1-7):

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros.
Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.»

Palabra del Señor

“Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse”. Luc 12, 2. Nada escapa al conocimiento de Dios. Como dice el salmista, “Tu me sondeas y me conoces”. Hace tiempo decíamos algo así como que Dios lo conoce y lo ve todo, lo pasado, lo presente y lo futuro y hasta los más ocultos pensamientos.

Así lo aceptábamos, sin más, aunque con alguna extrañeza, pensando, (con una idea demasiado antropomórfica y absurda) que Dios que está tan por encima, que es la suma trascendencia, tenía cosas mejores que hacer que observar el vuelo de los pájaros o la caída de nuestros cabellos.

A mi, ahora que la tecnología, las redes, internet y este mismo ordenador tan inofensivo aparentemente, me tienen vigilada y basta que hable de comprar una silla para que me persigan los anuncios y ofertas de sillas, me tranquiliza mucho saber que el Señor también lo sabe y mucho más y mucho más al fondo que cualquier inteligencia artificial o algoritmo o lo que quiera que sea.

No tengáis miedo. Lo único que hay que temer es a Aquel que tiene poder para arrojar al infierno dice Jesús. Temer al único que tiene poder, puede interpretarse como temor de Dios. Que más que temer a Dios significa temer alejarse de Él, separarse, huir de su presencia… O perder la esperanza cuando nos abruma la culpa.

En el mismo pasaje del texto lucano, Jesus nos explica que la mirada de Dios sobre nosotros, los humanos es una mirada que nos otorga valor: si  conoce cada pájaro en su vuelo, cada uno de nosotros vale mucho más que muchos pájaros. Tenemos su promesa de que nada podrá separarnos de su amor (Romanos 8:38-39). Tenemos su promesa de que nunca nos dejará o desamparará (Hebreos 13:5). Nada podrá separarnos del amor de Cristo.

El Salmo responsorial en la liturgia de la Palabra de hoy nos libera del miedo: Dichoso el que está absuelto de su culpa/a quien le han sepultado sus pecados/dichoso el hombre a quien el Señor/no le apuntó el deliro/y en cuyo espíritu no hay engaño. Había pecado, lo reconocíno te encubrí mi delito;/propuse: “Confesaré al Señor mi culpa”/y tú perdonaste mi culpa y mi pecado./Alegráos, justos, y gozad con el Señor;/ aclamadlo los de corazón sincero.

Virginia Fernandez

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 22 de octubre de 2023.

DOMINGO XXIX DEL AÑO.


Isaías 45,1.4-6: Dios se vale de Ciro, el Ungido del dios Marduk, para salvar a su Pueblo. Así todos reconocerán que sólo el Señor es Dios.
Tesalonicenses 1,1-5: Introducción a la carta. Pablo da gracias a Dios porque en esa comunidad se vive la Fe, la Esperanza y la Caridad y dan testimonio de la Palabra recibida.
Mateo 22,15-21: Enfrentamiento de Jesús con los fariseos y herodianos, unos nacionalistas fanáticos y los otros, adictos al emperador. Astuta respuesta de Jesús que deja una gran enseñanza.

1.- Hace dos domingos que la Palabra nos viene hablando del misterio del Reino de Dios, que es como una viña que se debe trabajar, o que es como un banquete en el que hay que participar. Pero aun así, no siempre comprendemos lo que es y lo que significa el Misterio del Reino, que sobrepasa nuestros esquemas.
El Reino de Dios es la presencia misma de Dios en este mundo, que dirige los destinos del mundo. Dios respeta la autonomía del hombre, dirige la historia y el bien de la humanidad.
Isaías nos muestra a Ciro, el rey ungido de los persas, como un instrumento elegido para realizar los designios de Dios. Él tiene una misión, aunque la desconoce, pero esta misión lo transforma en instrumento. Es Dios quien dirige la historia y eso lo que tenemos que descubrir.
2.- Tal vez el estar metidos en la historia no nos permite vislumbrar lo que Dios quiere. Los acontecimientos nos sobrepasan y nos encandilan y no nos permiten ni descubrir la Voluntad de Dios ni ver su acción salvadora. Porque no olvidemos que el Reino de Dios es gracia, es amor, es salvación. Por eso es Buena Noticia.
Pero cuando nos sustraemos del Reino, del Señorío de Dios, creamos un “orden” diferente al querido por Dios, creamos nuestro propio sistema, sin Dios ni Ley. El Reino exige de nosotros estar muy despiertos, vivos para poder descubrir la presencia salvadora del Señor.
3.- Pero como no hemos sabido aceptar lo que Dios quiere, todo se ha contaminado y confundido. Y así tenemos la idolatría del poder; siempre ha habido autoridades que se auto divinizan y, por lo mismo, esclavizan y matan. No han faltado las autoridades religiosas que se han divinizado y, si no matan, sí condenan. Todo esto es entender mal a Dios y su Reino.
Pero no es sólo la autoridad la que se diviniza, también se divinizan sistemas ideológicos y políticos. Se divinizan sistemas económicos… todo. Y ya vemos los resultados.
4.- En el evangelio vemos cómo a Jesús le tienden trampas. Y una peligrosa trampa es la política, ya que crea división y confusión.
La respuesta de Jesús es hábil. Si reconocen la moneda quiere decir que han admitido el sistema económico y deben asumir sus consecuencias. Pero Jesús eleva la enseñanza a un nivel superior, El principio es claro: “Den al César lo que es del César…”
Jesús no pretende dividir al mundo en dos reinos, el de Dios y el del César; tampoco establecer dos órdenes separados: lo humano y lo divino.
El Estado es un valor, pero no el supremo; más importante es el Reino, lo que pertenece a Dios. Por eso, lo más importante son los deberes para con Dios y el prójimo. El Estado no puede reclamar lo que no es suyo, la divinidad. Por eso el cristiano tiene que ser alérgico a todo absolutismo.
Jesús nos enseña a navegar por un mar turbulento, y ser muy avispados. No podemos perder lo más precioso que Él nos ha regalado: la libertad y la dignidad. Pero el servir al Señor no nos está eximiendo de nuestros compromisos con el Estado, porque en él vivimos y de él nos beneficiamos, siempre que lo haga bien.
Una vez más entramos al Banquete del reino y así poder servir mejor a nuestra sociedad.


Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. jueves 19 de octubre de 2023.

Hoy, jueves, 19 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (3,21-30a):

Ahora, la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los profetas, se ha manifestado independientemente de la Ley. Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen, sin distinción alguna. Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Así quería Dios demostrar que no fue injusto dejando impunes con su tolerancia los pecados del pasado; se proponía mostrar en nuestros días su justicia salvadora, demostrándose a sí mismo justo y justificando al que apela a la fe en Jesús. Y ahora, ¿dónde queda el orgullo? Queda eliminado. ¿En nombre de qué? ¿De las obras? No, en nombre de la fe. Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. ¿Acaso es Dios sólo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Evidente que también de los gentiles, si es verdad que no hay más que un Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 129,1-2.3-4.5

R/.
 Del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R/.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto. R/.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,47-54):

En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: «Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán»; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la llave del saber; vosotros, que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!»
Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

Palabra de Señor

REFLEXIÓN :

La mayoría de los que nos decimos católicos, además de las acciones litúrgicas comunitarias tenemos devociones y  métodos de oración personales que practicamos atendiendo a nuestra experiencia, a las tradiciones, a  maestros de espiritualidad, etc.  Muchos, al intentar “entrar en conversación con Dios”,  nos hacemos una imagen mental de Jesús. Una imagen inspirada en lecturas sobre santos y místicos que escribieron sobre sus visiones, en la iconografía cristiana clásica y también en representaciones modernas y en el cine.

Creo que las elecciones que hacemos no sólo influyen en el aspecto físico que atribuimos a Jesucristo, sino también en la idea sobre su personalidad, su carácter y su psicología.

Creo que en este momento está muy extendida la idea de un Jesús todo dulzura, compasión, acogida, amabilidad, capacidad para el diálogo… Sin duda así se presentó, en muchos momentos, ante los que vivieron cerca y “lo tocaron” hace dos milenios. Así se presentó a los pobres y limpios de corazón, me parece. Por eso, pasajes de los Evangelios como el que escuchamos hoy nos sobresaltan con una dureza inusitada.

Una dureza dirigida, precisamente, a aquellos que se creen (o nos creemos) guardianes de la ley, poseedores de la verdad, del juicio y de la ciencia. El Dios “todo misericordia y ternura” rechaza contundentemente la doblez y la hipocresía. 

Hoy -y en las siguientes lecturas continuadas del Evangelio de Lucas- somos llamados a confrontar nuestra vida y a implorar el perdón y la ayuda de la gracia para no engañar ni engañarnos. Y es que no es fácil reconocer en uno mismo y discernir cuando las obras son el producto de una fe sincera o cuando son motivadas por razones que en nada proceden de la fe y el amor. Estamos tan tentados por la mentira que caemos en ella casi sin darnos cuenta.  Nos contamos en el número de los “buenos” mientras huímos de un examen sincero de nuestra pretendida bondad.

El final del texto evangélico de hoy dice: “Al salir de allí los escribas y fariseos empezaron a acosarlo implacablemente […] tendiéndole trampas para cazarlo con alguna palabra de su boca”.

La ceguera de escribas y fariseos los lleva a “tender trampas” a Jesús. No es posible tender trampas al que es Camino, Verdad y Vida. En el catecismo de mi infancia aprendí que “Dios no puede engañarse ni engañarnos”.  Pidámosle, con corazón sincero, vivir en la verdad.

Virginia Fernandez

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Carisma Franciscano : Justicia, Paz e Integridad de la Creación.

CARTA A TODOS LOS HERMANOS
QUE EL SEÑOR LES DE LA PAZ.


Nosotros, los 24 animadores de JPIC de las 20 circunscripciones capuchinas de América Latina y el Caribe, al final de estos siete días de encuentro enfocados en
la dimensión de la Justicia, Paz e Integridad de la Creación de nuestro carisma franciscano, sentimos la necesidad de compartir lo que el Espíritu de Dios nos ha inspirado.
Es evidente que estamos en un momento histórico, donde la voz del Espíritu de Dios se hace claramente perceptible en varias direcciones, tales como:
a) El Espíritu está impulsando la humanidad hacia una relación fraterna con nuestra Casa Común, la «hermana y madre tierra», que se encuentra en un estado de
agotamiento creciente de su capacidad de regeneración. Los fenómenos climáticos inusuales que presenciamos actualmente son una prueba innegable de nuestra relación depredadora con el planeta Tierra, que exige una conversión ecológica (Querida
Amazonía).
b) El Espíritu también nos está impulsando hacia el compromiso por «otro mundo posible», que elimine o al menos reduzca la creciente brecha entre ricos y
pobres, que es la causa última de tantas guerras con armas de fuego, como las de Ucrania y Palestina, y también la causa de muchas otras guerras con las armas de la injusticia, que generan sufrimientos insoportables para tantos pueblos como en Haití, Nicaragua y Venezuela. La bandera de la paz fue el objetivo principal del Movimiento
Franciscano en sus orígenes (cf. RnB 14).
c) El Espíritu de Dios también nos está impulsando a convertirnos en una «Iglesia sinodal y en salida». El magisterio de la Iglesia y del Papa Francisco insiste en que tengamos el coraje de trasladarnos a las diversas periferias del mundo (Evangelii
Gaudium). Y, específicamente, que releguemos a un segundo plano la práctica de una pastoral de mantenimiento del status quo, que cada día se muestra menos efectiva, a favor de una nueva forma de ser la «Iglesia pueblo de Dios», cuya atención se dirige
prioritariamente hacia los más necesitados. Debemos ser pastores con olor a oveja, más
que ser expertos en medios digitales.
d) Por último, el Espíritu de Dios, conductor de la historia, nos impulsa a rescatar nuestro carisma de «hermanos menores», reconocidos como tales por los
pobres, a través de nuestra forma de estar presentes junto a ellos, nuestros maestros. Es urgente, por lo tanto, recuperar esa «cercanía» con los leprosos de nuestro tiempo, como Francisco, que vivió su opción total por seguir los pasos de Nuestro Señor Jesucristo, amigo de los marginados (Lc 15,1), y no de la élite religiosa del templo. Por lo tanto, reorganicemos nuestro tiempo y nuestros proyectos para servir a los más vulnerables.
Ojalá, hermanos, HOY no cerremos nuestro corazón (Sl 95,7), sino que escuchemos la voz del Espíritu Santo, nuestro ministro general, la mayor autoridad (cf. 2Cel 193). Sí, que el mismo Espíritu nos dé fuerza y coraje para no resistirlo, ya que Él
hace nuevas todas las cosas.


Fraternalmente, los animadores de JPIC reunidos en Bogotá, del 8 al 15 de octubre de 2023.

EDD. miércoles 18 de octubre de 2023.

Hoy, miércoles, 18 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4,9-17a):

Dimas me ha dejado, enamorado de este mundo presente, y se ha marchado a Tesalónica; Crescente se ha ido a Galacia; Tito, a Dalmacia; sólo Lucas está conmigo. Coge a Marcos y tráetelo contigo, ayuda bien en la tarea. A Tíquico lo he mandado a Éfeso. El abrigo que me dejé en Troas, en casa de Carpo, tráetelo al venir, y los libros también, sobre todo los de pergamino. Alejandro, el metalúrgico, se ha portado muy mal conmigo; el Señor le pagará lo que ha hecho. Ten cuidado con él también tú, porque se opuso violentamente a mis palabras. La primera vez que me defendí, todos me abandonaron, y nadie me asistió. Que Dios los perdone. Pero el Señor me ayudó y me dio salud para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran los gentiles.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,10-11.12-13ab.17-18

R/.
 Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,1-9):

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el reino de Dios.»»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

La oración colecta de hoy dice que Lucas fue elegido para que revelara con la predicación y los escritos el misterio del amor de Dios a los pobres. Son muchos los pasajes del Evangelio y del Libro de los Hechos que subrayan ese amor de predilección que inclina a Dios hacia los pobres, los pequeños, los insignificantes…

Mateo, en las bienventuranzas dice “Bienaventurados los pobres en el espíritu”. Lucas sin más “Bienaventurados los pobres”.  Nuestras preferencias hacia una u otra formulación, me parece que no tienen mucha importancia, pero lo de Mateo tal vez modere -como una escapatoria o coartada- la exigencia radical… y nos permita algún apego a la riqueza, con tal de que  mantengamos “en el espíritu” la pobreza. Nuestra capacidad para la hipocresía o para engañarnos a nosotros mismos es muy amplia… Pero Lucas y Mateo coinciden en recoger el mensaje tal como fue pronunciado por Jesús: el reino de los cielos pertenece a los pobres.

Sucede que la condición de la existencia de todos no es otra que la pobreza radical. Nadie se ha dado a sí mismo su existencia, sus talentos, sus posibilidades, ni y nada de lo que tenemos o creamos tener en el orden de la mera realidad física o en el ámbito del espíritu. Aferrarnos a los bienes de cualquier clase, poner en ellos la seguridad y la confianza nos aleja del reino de los cielos, nos aleja de Dios. Fácil de entender y dificilísimo de poner en práctica. Como difícil seguir al Maestro en sus amores y preferencias. Está muy bien dedicarse a las grandes causas sociales, a la acción de ayuda a los desfavorecidos, al servicio de los más necesitados. Pero ahí también podemos equivocarnos: volcados en la tarea pero llenos de vanidad por nuestras “buenas obras”, expertos en tal o cual especialidad para el desarrollo y el bienestar de las gentes pero sin amabilidad ni atención hacia los que tenemos al lado, en casa o en la puerta de al lado. ¡Cuántas formas tenemos de engañarnos!

Tendríamos que reconocer en el otro a un pobre semejante a uno mismo en su precariedad, reconocer que su pobreza más radical es la misma que la nuestra y aprender a verlo con la mirada de Jesús que encontramos en tantos pasajes del evangelio de Lucas. El relato en el que aparece la Madre del Señor con más delicadeza de matices. María la Bienaventurada que se alegra en Dios porque miró la humildad de su esclava.

Virginia Fernandez

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 17 de octubre de 2023.

Hoy, martes, 17 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (1,16-25):

Yo no me avergüenzo del Evangelio; es fuerza de salvación de Dios para todo el que cree, primero para el judío, pero también para el griego. Porque en él se revela la justicia salvadora de Dios para los que creen, en virtud de su fe, como dice la Escritura: «El justo vivirá por su fe.» Desde el cielo Dios revela su reprobación de toda impiedad e injusticia de los hombres que tienen la verdad prisionera de la injusticia. Porque, lo que puede conocerse de Dios lo tienen a la vista; Dios mismo se lo ha puesto delante. Desde la creación del mundo, sus perfecciones invisibles, su poder eterno y su divinidad, son visibles para la mente que penetra en sus obras. Realmente no tienen disculpa, porque, conociendo a Dios, no le han dado la gloria y las gracias que Dios se merecía, al contrario, su razonar acabó en vaciedades, y su mente insensata se sumergió en tinieblas. Alardeando de sabios, resultaron unos necios que cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, de pájaros, cuadrúpedos y reptiles. Por esa razón, abandonándolos a los deseos de su corazón, los ha entregado Dios a la inmoralidad, con la que degradan ellos mismos sus propios cuerpos; por haber cambiado al Dios verdadero por uno falso, adorando y dando culto a la criatura en vez de al Creador. ¡Bendito él por siempre! Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18,2-3.4-5

R/.
 El cielo proclama la gloria de Dios

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,37-41):

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

San Ignacio de Antioquía

Cuando se lleva a cabo una manifestación, los organizadores ponen el mayor énfasis en resaltar el número de personas que acudieron, contando siempre al alza. Los adversarios hacen lo mismo, pero contando a la baja. Así que una misma manifestación puede reunir a medio millón de personas según los propios o a unos miles según los contrarios. Es lo habitual.

Cuando voy a una Misa un día no festivo, por lo menos en las iglesias más cercanas, lo asistentes pueden oscilar entre los quince y, en el mejor de los casos, los cuarenta. De modo que en el Santo, (el Sanctus «Santo, Santo, Santo» la más importante de las aclamaciones que la asamblea canta -más bien recita- con el propósito de avivar el entusiasmo, clamar con alegría, dar gracias y alabar a Dios) unas voces tímidas, bastante envejecidas en general, se oyen sin dar mucha sensación de júbilo. Si se tratara de una manifestación sería un fracaso sin paliativos. A veces tengo esa impresión. Y, sin embargo… Me contaron hace poco de una mujer que, en una sesión de pastoral para adultos, comentaba exultante el gran descubrimiento gozoso de que a las voces de su pequeña asamblea se unían “los coros de los ángeles” y que la pequeña asamblea estaba reunida en “comunión con toda la Iglesia”, que incluye a todos los santos, (canonizados y anónimos). Exitazo total y lleno hasta el tope, en una Misa de un día no festivo. No es ingenuidad, a mi parecer, es la fe de creer lo que no vemos con una total certeza, entrando con asombro en la realidad misteriosa de la comunión de los santos en la Iglesia.

Celebramos unidos a los ángeles y a todos los santos. Y entre la multitud, hoy destaca San Ignacio de Antioquía. Uno de los primeros mártires, venerado desde el primer siglo de nuestra era y del que se conservan muchos escritos y datos biográficos. Lo más conocido es ese fragmentos de una carta: “Dejadme que sea entregado a las fieras, puesto que por ellas puedo llegar a Dios. Soy el trigo de Dios, y soy molido por las dentelladas de las fieras para que pueda ser hallado pan puro”.

De alguna manera, podemos aceptar y soportar los sufrimientos de la vida en sintonía con los mártires. No siempre los sufrimientos proceden de la persecución por seguir a Cristo, pero siempre podemos presentarlos ofreciéndonos como Trigo de Dios para ser hallados “pan puro” y unirnos al coro de alabanza.

Virginia Fernandez

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 16 de octubre de 2023.

Hoy, lunes, 16 de octubre de 2023

Primera lectura

Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (1,1-7):

Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97

R/.
 El Señor da a conocer su victoria

Cantad al Señor un cantico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,29-32):

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Buscamos señales… Y somos incapaces de verlas. Nos gustaría tener el talismán capaz de producir la solución a cualquier problema: desde lo necesario para llegar a fin de mes sin agobios a conseguir que se detengan todas las guerras. Como a la “generación perversa” no se nos dará más que la señal de Jonás. Jesucristo no lo pone muy comprensible: dice de si que es manso y humilde de corazón, pero también que es más que Jonás y Salomón y aún más: que Él es el camino y que no hay otro. A lo mejor por eso Santa Teresa escribió que la humildad es la verdad.

Pedimos señales, creo, porque no sabemos ver. Seguramente porque no hemos llegado a lo que Chesterton llamó el “Asombro agradecido”. ¿Hay algo más asombroso, más milagroso, más portentoso que la Encarnación del Verbo? Pues no es posible imaginarlo. Y es de ese milagro del que brotan todos los demás milagros cotidianos. Me parece que cuando nos preguntamos el porqué de tantas cosas, en las que no atisbamos ninguna señal de Dios, olvidamos el fundamento de la fe. Olvidamos casi todo lo que repetimos cada semana en la Misa del Domingo: que por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo y por obra del Espíritu Santo, se encarnó en Santa María Virgen… Y que su pasión, muerte y resurrección nos alcanzó la redención. Y, lo más maravilloso, que ese sacrificio se renueva constantemente, desde que sale el sol hasta el ocaso, en la celebración de la Eucaristía.

Un ejercicio sencillo para cuando ni entendemos, ni nos aclaramos y no vemos señal alguna: entrar en la primera iglesia que encuentras a tu paso y reposar un poco el corazón frente al sagrario. Asombrarse y agradecer esa presencia milagrosa, esa señal, podría ser la consecuencia inmediata y tal vez nos lleve a ir acostumbrándonos a la hermosa sensación del asombro y el agradecimiento. Porque todo cuando existe remite al misterio. Los cielos cantan la gloria de Dios, dice el salmista. O también: todo cuanto alienta alabe al Señor. Y San Ireneo concluye: la gloria de Dios es el hombre viviente. Y nosotros, seres humanos perplejos y confusos, estamos en esa gloria, pese a todo. Pudiera ser que comenzáramos a ver señales por todas partes: en el ciclo de las estaciones, en un anochecer, en personas alegres y también en los tristes, en un gesto bondad, en un deseo de perdonar y de ser perdonado. Y siempre en vivir en la esperanza que se nos ha prometido.

Virginia Fernandez

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 15 de octubre de 2023.

DOMINGO XXVIII DEL AÑO.


Isaías 25,6-10: Dios mismo preparará un gran festín. Así se describe la salvación de todos. Se suprimen los signos de duelo y dolor y surge un nuevo orden de cosas.
Filipenses 4,12-14.19-20: Pablo agradece la ayuda material que ha recibido. Pero su seguridad está en el Señor, que le reconforta en la tribulación.
Mateo 22, 1-14: Parábola del banquete de bodas. Consta de dos partes: los invitados, no todos aceptan. El invitado sin el traje apropiado para entrar al banquete.

1.- El domingo pasado el Señor nos hablaba con la imagen de la viña y de los trabajadores malvados, que trabajan en la viña. No dio frutos, se rechazó al heredero.
Hoy el lenguaje es otro: el Banquete de bodas, imagen del Reino de Dios. ¿Por qué el banquete? Porque en él reina la armonía, la paz, la solidaridad y todos gozan de la presencia del Señor.
Los primeros invitados fueron los del Pueblo de Dios, Israel, que no supo aceptar la invitación, ya que rechazó a los que invitaban y rechazó incluso al Heredero, al Novio. Pero el Señor a todos invita.
Y tanto Isaías como san Mateo dejan en claro que los no judíos también son invitados al Banquete. Incluso el Profeta dice que el Señor hará desaparecer de entre los hombres las lágrimas, el luto y la tristeza.

2.- Una de las características más esenciales del Reino, significado en el Banquete, es la armonía o el “Shalom” de Dios (= justicia y paz). Armonía que se ha de expresar en el amor fraterno, en el perdón de las ofensas y en la solidaridad.
Cuando una persona o un grupo hacen realidad esto está demostrando con sus gestos que está viviendo el misterio del Reino de Dios, como lo hizo la comunidad de Filipo con san Pablo.


3.- Lejos estamos todavía de esta realidad.
Lo que está sucediendo en Ucrania: dos pueblos de tradición cristiana se pelean a muerte.
En la llamada “Tierra Santa” reinan el odio, la violencia, la muerte; con el peligro de que este enfrentamiento se expanda a otros puntos del globo.
América latina, un continente de tradición católica, donde un 90% se declara cristiano (católicos +evangélicos) no se nota todavía que impere el Orden querido por Dios, sino hay un orden establecido en el que la injusticia social, la polarización ideológica y la violencia e inseguridad reinan por doquier. ¡Parece mentira que en un continente que se profesa mayoritariamente cristiano es donde más injusticas sociales hay en el mundo.
La brecha entre ricos y pobres es cada vez más ancha. En nuestros países se excluyen del banquete de la vida a muchos. ¡Muchos son los marginados, pero poco los invitados! O ¿es por culpa del cristianismo que existe esta triste realidad? No. Más antiguo que el cristianismo es el jabón; y todavía hay gente sucia. ¿De quién es la culpa?


4.- ¿Qué se espera de un católico de este siglo XXI?
Se espera que tome conciencia de que él es un invitado al Banquete del Reino, que reconozca que hay alguien que lo invitó. Y este Alguien es el mismo Señor. Él quiere que nadie sea descartado del banquete. Al contrario, que todos participen, que la mesa es lo suficiente larga, que nadie quede fuera. En el Reino no cabe la política del descarte. Al contrario, “comunión y participación” es la consigna del Reino de Dios que Cristo trae a nuestro mundo.
Pongámonos el traje de fiesta. Vivamos revestidos de Cristo y con Él seamos Hombres nuevos, constructores de una nueva humanidad. Revestidos de Cristo podremos irradiar el buen olor de Cristo: el amor mutuo y el servicio fraterno. Deber nuestro es hacer del Reino una realidad y no que quede en una linda teoría solamente.
Lo que ahora vamos a realizar no es más que un anticipo de lo que el Señor quiere.
Es Él quien prepara la mesa y nos presenta el alimento adecuado: su Cuerpo y su Sangre.
¡Dichosos los invitados al Banquete del Reino!


Hermano Pastor Salvo Beas.