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Homilía para la Eucaristía del domingo 15 de octubre de 2023.

DOMINGO XXVIII DEL AÑO.


Isaías 25,6-10: Dios mismo preparará un gran festín. Así se describe la salvación de todos. Se suprimen los signos de duelo y dolor y surge un nuevo orden de cosas.
Filipenses 4,12-14.19-20: Pablo agradece la ayuda material que ha recibido. Pero su seguridad está en el Señor, que le reconforta en la tribulación.
Mateo 22, 1-14: Parábola del banquete de bodas. Consta de dos partes: los invitados, no todos aceptan. El invitado sin el traje apropiado para entrar al banquete.

1.- El domingo pasado el Señor nos hablaba con la imagen de la viña y de los trabajadores malvados, que trabajan en la viña. No dio frutos, se rechazó al heredero.
Hoy el lenguaje es otro: el Banquete de bodas, imagen del Reino de Dios. ¿Por qué el banquete? Porque en él reina la armonía, la paz, la solidaridad y todos gozan de la presencia del Señor.
Los primeros invitados fueron los del Pueblo de Dios, Israel, que no supo aceptar la invitación, ya que rechazó a los que invitaban y rechazó incluso al Heredero, al Novio. Pero el Señor a todos invita.
Y tanto Isaías como san Mateo dejan en claro que los no judíos también son invitados al Banquete. Incluso el Profeta dice que el Señor hará desaparecer de entre los hombres las lágrimas, el luto y la tristeza.

2.- Una de las características más esenciales del Reino, significado en el Banquete, es la armonía o el “Shalom” de Dios (= justicia y paz). Armonía que se ha de expresar en el amor fraterno, en el perdón de las ofensas y en la solidaridad.
Cuando una persona o un grupo hacen realidad esto está demostrando con sus gestos que está viviendo el misterio del Reino de Dios, como lo hizo la comunidad de Filipo con san Pablo.


3.- Lejos estamos todavía de esta realidad.
Lo que está sucediendo en Ucrania: dos pueblos de tradición cristiana se pelean a muerte.
En la llamada “Tierra Santa” reinan el odio, la violencia, la muerte; con el peligro de que este enfrentamiento se expanda a otros puntos del globo.
América latina, un continente de tradición católica, donde un 90% se declara cristiano (católicos +evangélicos) no se nota todavía que impere el Orden querido por Dios, sino hay un orden establecido en el que la injusticia social, la polarización ideológica y la violencia e inseguridad reinan por doquier. ¡Parece mentira que en un continente que se profesa mayoritariamente cristiano es donde más injusticas sociales hay en el mundo.
La brecha entre ricos y pobres es cada vez más ancha. En nuestros países se excluyen del banquete de la vida a muchos. ¡Muchos son los marginados, pero poco los invitados! O ¿es por culpa del cristianismo que existe esta triste realidad? No. Más antiguo que el cristianismo es el jabón; y todavía hay gente sucia. ¿De quién es la culpa?


4.- ¿Qué se espera de un católico de este siglo XXI?
Se espera que tome conciencia de que él es un invitado al Banquete del Reino, que reconozca que hay alguien que lo invitó. Y este Alguien es el mismo Señor. Él quiere que nadie sea descartado del banquete. Al contrario, que todos participen, que la mesa es lo suficiente larga, que nadie quede fuera. En el Reino no cabe la política del descarte. Al contrario, “comunión y participación” es la consigna del Reino de Dios que Cristo trae a nuestro mundo.
Pongámonos el traje de fiesta. Vivamos revestidos de Cristo y con Él seamos Hombres nuevos, constructores de una nueva humanidad. Revestidos de Cristo podremos irradiar el buen olor de Cristo: el amor mutuo y el servicio fraterno. Deber nuestro es hacer del Reino una realidad y no que quede en una linda teoría solamente.
Lo que ahora vamos a realizar no es más que un anticipo de lo que el Señor quiere.
Es Él quien prepara la mesa y nos presenta el alimento adecuado: su Cuerpo y su Sangre.
¡Dichosos los invitados al Banquete del Reino!


Hermano Pastor Salvo Beas.