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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 14 de octubre de 20

Hoy, sábado, 14 de octubre de 2023.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Joel (4,12-21):

«Que se levanten las naciones y acudan al valle de Josafat; allí me sentaré a juzgar a las naciones vecinas. Empuñen las hoces, porque ya la mies está madura, vengan a pisar las uvas, porque ya está lleno el lagar, ya las cubas están rebosantes de sus maldades. ¡Multitudes y multitudes se reúnen en el valle del Juicio, porque está cerca el día del Señor! El sol y la luna se oscurecen, las estrellas retiran su resplandor. El Señor ruge desde Sión, desde Jerusalén levanta su voz; tiemblan los cielos y la tierra. Pero el Señor protege a su pueblo, auxilia a los hijos de Israel. Entonces sabrán que yo soy el Señor, su Dios, que habito en Sión, mi monte santo. Jerusalén será santa, y ya no pasarán por ella los extranjeros. Aquel día los montes destilarán vino y de las colinas manará leche. Los ríos de Judá irán llenos de agua y brotará un manantial del templo del Señor que regará el valle de las Acacias. Egipto se volverá un desierto y Edom una árida llanura, porque oprimieron a los hijos de Judá y derramaron sangre inocente en su país. En cambio, Judá estará habitada para siempre, y Jerusalén por todos los siglos. Vengaré su sangre, no quedarán impunes los que la derramaron, y yo, el Señor, habitaré en Sión».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 96

R/.
 Alegraos, justos, con el Señor

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tinielba y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R/.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R/.

Amanece la luz para el justo
y la alegría para los rectos de corazón.
Alégraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre.R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (11,27-28):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo gritando, le dijo: «¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!»
Pero Jesús le respondió: «Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN ;

Queridos amigos.

Dice Jesús en el Evangelio de Mt: “El que hace la voluntad de mi Padre que me envió, ese es para mí mi hermano, hermana y madre”. Cumplir la Palabra (Lc 11, 27-28) es hacer la voluntad de Dios.

María sin duda hizo la voluntad del Padre; su  a Dios fue el hilo conductor de toda su vida. Por eso es más para María ser discípula de Cristo que haber sido Madre de Cristo. Como decían los Padres de la Iglesia: María concibió en la fe antes que hacerlo en su seno.

María es el signo del “nuevo estilo de vida”. Ella fue la que escuchó e hizo lo que Dios le pidió sin titubear ni vacilar. Desde la Encarnación al Calvario su vida fue un SI a la voluntad de Dios que se manifestó en diferentes y variadas circunstancias y situaciones. La vida de María se resume en un inicial y permanente SI a la voluntad de Dios.

¿Cómo vivió María la voluntad de Dios?

  • María creyó que lo aparentemente imposible se realizaría en ella. María cree sin dudar, por encima de toda apariencia, porque para Dios todo es posible.
  • María después de conocer lo que Dios haría, se entrega en forma absoluta a los planes de Dios. “Hágase en mi según tu Palabra”.
  • María dijo: “He aquí la esclava del Señor”. Ella es la mujer humilde y dócil, para que se haga en ella todo lo que Dios quiera. Dios vio la humildad de su esclava e hizo granes maravillas por Ella.

La voluntad de Dios es una voluntad amiga, benévola que quiere nuestra realización como una respuesta de amor a  su amor, para convertirnos en instrumentos del amor divino al servicio de los demás. Hacer la voluntad de Dios no anula, sino que realiza, no quita sino que da, no disminuye la libertad, sino que la potencia y la hace más autónoma. Por eso dice Jesús “Bienaventurados”, felices, dichosos… los que cumplen la voluntad de Dios.

En Panamá, el Papa Francisco, invitando a imitar el sí de María decía a los jóvenes: “Le podemos decir con confianza de hijos: María, la “influencer” de Dios. Con pocas palabras se animó a decir “sí” y a confiar en el amor, a confiar en las promesas de Dios, que es la única fuerza capaz de renovar, de hacer nuevas todas las cosas. Y todos nosotros hoy tenemos algo que hacer nuevo adentro, hoy tenemos que dejar que Dios renueve algo en mi corazón. Pensemos un poquito: ¿Qué quiero yo que Dios renueve en mi corazón?

Vuestro hermano
José Luis Latorre, Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 13 de octubre de 2023.

Hoy, viernes, 13 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura de la profecía de Joel (1,13-15;2,1-2):

Vestíos de luto y haced duelo, sacerdotes; llorad, ministros del altar; venid a dormir en esteras, ministros de Dios, porque faltan en el templo del Señor ofrenda y libación. Proclamad el ayuno, congregad la asamblea, reunid a los ancianos, a todos los habitantes de la tierra, en el templo del Señor, nuestro Dios, y clamad al Señor. ¡Ay de este día! Que está cerca el día del Señor, vendrá como azote del Dios de las montañas. Tocad la trompeta en Sión, gritad en mi monte santo, tiemblen los habitantes del país, que viene, ya está cerca, el día del Señor. Día de oscuridad y tinieblas, día de nube y nubarrón; como negrura extendida sobre los montes, una horda numerosa y espesa; como ella no la hubo jamás, después de ella no se repetirá, por muchas generaciones.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 9,2-3.6.16.8-9

R/.
 El Señor juzgará el orbe con justicia

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R/.

Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido.
Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron. R/.

Dios está sentado por siempre en el trono
que ha colocado para juzgar.
Él juzgará el orbe con justicia
y regirá las naciones con rectitud. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,15-26):

En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:«Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.»
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo.
Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: «Volveré a la casa de donde salí.» Al volver, se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos

Este pasaje pone de relieve la existencia del demonio y del mal. Es algo real en la vida. Por eso dice el Papa Francisco: “La convicción de que el poder del maligno está entre nosotros es lo que nos permite entender por qué a  veces el mal tiene tanta fuerza destructible”. Por el dedo de Dios fue escrita la Ley, por el Espíritu Santo (dedo de la diestra del Padre) son expulsados los demonios. Jesús es más fuerte que el demonio. Cristo está por encima del diablo.

Entre Jesús y el diablo se ha entablado un apretado y decisivo combate, que exige al discípulo tomar partido, elegir campo: “el que no está conmigo, está contra mí”. No cabe la neutralidad. La lucha del Maestro es la lucha del discípulo. Y esta lucha tiene que ver con el destino final: “el que no recoge conmigo, desparrama”. La fuerza del demonio está en hacerse olvidar y en aparecer bajo aspectos más seductores y tranquilizadores. Es lo que dice  el Génesis: “seréis como dioses… sabe bien que seréis conocedores del bien y del mal”. El demonio nunca te va a presentar la parte mala de las cosas, sino lo bueno, lo atractivo, lo que te seduzca.

Ceder al demonio una vez significa abrirle un hueco que le hará más fácil el acceso al próximo asalto. Cada derrota es hacer que el demonio se sienta más fuerte, y la persona que cede más débil e indefensa. Pero no tan fuerte que no pueda ser derrotado. Jesús es más fuerte que el demonio y todas sus astucias.

No es suficiente estar en el bando de Jesús, porque el demonio que vaga por lugares áridos, lanza continuamente ataques e intenta por todos los medios vencernos, y quiere arrastrar en su ruina a la mayor cantidad de discípulos. La lucha entre Cristo y el demonio continúa así en el corazón de los discípulos. La lucha está servida hasta el final de los tiempos.  Este “combate espiritual” es esencial al discípulo de Cristo.

¿Con qué armas podemos vencer? Las de siempre: oración intensa, la Palabra de Dios, la penitencia, una gran humildad-confianza, la vigilancia para no ser cogidos por sorpresa. “Si el árbol no es sacudido por los vientos, ni crece ni echa raíces. Así ocurre  con el monje: si no es tentado ni soporta la tentación, no se convierte en hombre” (Apotegmas 396). No es mala la tentación, sino dejarse llevar por ella; las tentaciones forman parte de la pedagogía de Dios con los hombres. En el Padre nuestro pedimos: “no nos dejes caer en la tentación”, no que no tengamos tentaciones y pruebas. Job, después de haber pasado por tantas y tan fuertes tentaciones y pruebas, dice: “Antes te conocía de oídas, ahora te conozco de verdad”.

Vuestro hermano
José Luis Latorre, Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 12 de octubre de 2023.

Hoy, jueves, 12 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura del primer libro de las Crónicas (15,3-4.15-16;16,1-2):

En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas, para trasladar el arca del Señor al lugar que le había preparado. Luego reunió a los hijos de Aarón y a los levitas. Luego los levitas se echaron los varales a los hombros y levantaron en peso el arca de Dios, tal como había mandado Moisés por orden del Señor. David mandó a los jefes de los levitas organizar a los cantores de sus familias, para que entonasen cantos festivos acompañados de instrumentos, arpas, cítaras y platillos. Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión a Dios y, cuando David terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26,1.3.4.5

R/.
 El Señor me ha coronado,
sobre la columna me ha exaltado

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo. R/.

Una cosa pido al Señor, eso buscaré:
habitar en la casa del Señor por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

Él me protegerá en su tienda el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,27-28):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.»
Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos

Hoy celebramos la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, patrona de España y muy venerada en Iberoamérica. Ella es la Madre que está en medio de nosotros como una columna fuerte y segura para alentar nuestra fe, esperanza y caridad. Ella es la Madre que siempre escucha las oraciones de sus hijos, consuela sus lágrimas y se alegra con sus sueños y proyectos. Ella es la Madre que constantemente nos dice: “Haced lo que Él os diga”, la Madre que nos enseña con su palabra y sobre todo con su ejemplo a obedecer a Jesús en todo.

Jesús suscitaba admiración y entusiasmo en las multitudes por lo que decía y hacía. Y así un día una mujer exclamó: “Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. Pero él le dijo: Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen”. Jesús reconocía que su madre era la más feliz del mundo por ser su madre biológica, -¡cualquier mujer de su tiempo deseaba ser la madre del Mesías, era un privilegio y una honra!-. Pero aún hay una dicha mayor para una mujer: “escuchar y cumplir la Palabra de Dios”, porque quien hace esto tiene en sí a Dios en este mundo y en el cielo. Quien libremente escucha y obedece a Dios es la persona más grande e importante en el reino de los cielos. Ejemplos de esto: María y todos los santos y santas, y esa innumerable muchedumbre de toda raza, lengua, pueblo y nación que están en el cielo alabando y bendiciendo a Dios por siempre y para siempre

Y le decimos a la Virgen del Pilar estas estrofas del himno de vísperas:
“Esa columna, sobre la que posa leve sus plantas tu pequeña imagen, 
sube hasta el cielo: puente, escala, guía de peregrinos.
Cantan tus glorias las generaciones,  todas te llaman bienaventurada, 
la roca firme, junto al Ebro enhiesta, gastan a besos.
Abre tus brazos virginales, Madre, vuelve tus ojos misericordiosos, 
tiende tu manto, que nos acogemos bajo tu amparo”.

Vuestro hermano
José Luis Latorre, Misionero -Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 11 de octubre de 2023

Hoy, miércoles, 11 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura de la profecía de Jonás (4,1-11):.

Jonás sintió un disgusto enorme y estaba irritado. Oró al Señor en estos términos: «Señor, ¿no es esto lo que me temía yo en mi tierra? Por eso me adelanté a huir a Tarsis, porque sé que eres compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad, que te arrepientes de las amenazas. Ahora, Señor, quítame la vida; más vale morir que vivir.»
Respondióle el Señor: «¿Y tienes tú derecho a irritarte?»
Jonás había salido de la ciudad, y estaba sentado al oriente. Allí se había hecho una choza y se sentaba a la sombra, esperando el destino de la ciudad. Entonces hizo crecer el Señor un ricino, alzándose por encima de Jonás para darle sombra y resguardarle del ardor del sol. Jonás se alegró mucho de aquel ricino. Pero el Señor envió un gusano, cuando el sol salía al día siguiente, el cual dañó al ricino, que se secó. Y, cuando el sol apretaba, envió el Señor un viento solano bochornoso; el sol hería la cabeza de Jonás, haciéndole desfallecer.
Deseó Jonás morir, y dijo: «Más me vale morir que vivir.»
Respondió el Señor a Jonás: «¿Crees que tienes derecho a irritarte por el ricino?»
Contestó él: «Con razón siento un disgusto mortal.»
Respondióle el Señor: «Tú te lamentas por el ricino, que no cultivaste con tu trabajo, y que brota una noche y perece la otra. Y yo, ¿no voy a sentir la suerte de Nínive, la gran ciudad, que habitan más de ciento veinte mil hombres, que no distinguen la derecha de la izquierda, y gran cantidad de ganado?»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 85,3-4.5-6.9-10

R/.
 Tú, Señor, eres lento a la cólera, rico en piedad

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti. R/.

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R/.

Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,1-4):

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»
Él les dijo: «Cuando oréis decid: «Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación.»»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

Comienza el evangelio de hoy diciendo: “Estaba Jesús una vez orando en cierto lugar…” Es Lucas el que más veces nos presenta a Jesús orando. Es una forma de indicarnos la importancia de la oración en la vida de los discípulos. Para Lucas no basta con hacer y escuchar (evangelio de ayer), también hay que orar. Por eso los discípulos le dicen: “Señor, enséñanos a orar”. Y les entregó la oración del Padre nuestro.

En la oración del Señor aparece la bondad infinita del Padre y la limitación de la criatura, menesterosa de todo, desde el alimento al perdón; el esplendor divino que se inclina sobre la pobre condición humana y las nieblas de la vida cotidiana. Aparece todo el camino del hombre, don y tarea, grandeza y miseria, llamado a ser hijo y hermano de sus semejantes, pero al mismo tiempo tentado a responder de forma negativa a Dios.

La oración es el diálogo con Dios Padre, es la conversación amigable y filial del hijo con su Padre; es el encuentro amoroso del hijo con el Padre. Orar es estar en la presencia de Aquel que nos ama con un amor tierno y misericordioso; es compartir con Aquel que siempre nos comprende y está dispuesto a acoger y perdonar todo lo que hacemos mal. Orar es hablar con el “ABBÁ” (papá).

Los discípulos, después de venir Jesús de orar, le dicen: “Señor, enséñanos a orar”. Comprendieron que orar era muy importante para ellos. Se dieron cuenta que también debían imitar al Maestro en esa actitud. Orar no era algo banal y esporádico, sino que formaba parte de las condiciones imprescindibles del seguimiento de Jesús.

Así como hoy el móvil forma parte de nuestro día a día y nos parece imprescindible para vivir comunicados, también no se concibe la vida de un discípulos de Jesús sin oración y esta frecuente y tranquila. La oración es tan necesaria como el aire para vivir. La oración es tan importante para llevar una vida cristiana digna como el pan de cada día para vivir y poder trabajar. Pero la oración como la hacía Jesús “a solas”, es decir con tranquilidad, sin ruido, sin prisa, en silencio y paz. Y hacerla así aunque solo sean cinco minutos.

Esta oración hecha con perseverancia y constancia es como la gota de agua que, cayendo continuamente sobre la roca, la horada. La oración bien hecha tiene el poder de cambiar, transformar y renovar los corazones, y nos da tal fuerza que podemos caminar “cuarenta días y cuarenta noches” (siempre), como el pan que le trajo el cuervo al Profeta Elías extenuado por el camino.

Vuestro hermano
José Luis Latorre, Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 10 de octubre de 2023

Hoy, martes, 10 de octubre de 2023.

Primera lectura

Lectura del libro de profeta Jonás (3,1-10):

En aquellos días, el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo: «Levántate y vete a Nínive, la gran capital, para anunciar allí el mensaje que te voy a indicar».
Se levantó Jonás y se fue a Nínive, como le había mandado el Señor. Nínive era una ciudad enorme: hacían falta tres días para recorrerla.
Jonás caminó por la ciudad durante un día, pregonando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida».
Los ninivitas creyeron en Dios: ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal, grandes y pequeños. Llegó la noticia al rey de Nínive, que se levantó del trono, se quitó el manto, se vistió de sayal, se sentó sobre ceniza y en nombre suyo y de sus ministros mandó proclamar en Nínive el siguiente decreto: «Que hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, que no pasten ni beban. Que todos se vistan de sayal e invoquen con fervor a Dios, y que cada uno se arrepienta de su mala vida y deje de cometer injusticias. Quizá Dios se arrepienta y nos perdone, aplaque el incendio de su ira y así no moriremos».
Cuando Dios vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida, cambió de parecer y no les mandó el castigo que había determinado imponerles.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 129

R/.
 Si llevas cuentas de los dleitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Desde el lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R/.

Si llevas cuentas de los doleitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto. R/.

Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (10,38-42):

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta, se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano».
Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor y no se la quitarán.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

Marta y María son hermanas. No pueden separarse. Ambas representan la acción y la contemplación; el trabajo y la oración, actitudes complementarias no opuestas; actitudes que mutuamente se enriquecen y alimentan. Las dos hermanas eran amigas de Jesús, y a las dos Jesús amaba. Igual a Jesús se le ama con la acción y la contemplación; son dos formas distintas de expresar el amor, pero ambas se necesitan. La oración verdadera lleva necesariamente a la acción, y la acción necesita de la contemplación para que sea verdaderamente caridad cristiana.

“Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”: son felices y dichosos los que escuchan –oración-  y los que cumplen –hacen-  lo escuchado. No son dos polos opuestos sino complementarios. El gran principio de los monjes antiguos “ora et labora” (ora y trabaja). Lo importante es no romper esta hermandad y no detenerse solo en la oración o solo en la acción. Como se dice ahora “contemplativos en la acción”: orar para vivir y trabajar; trabajar y vivir desde la oración y la contemplación tranquila y reposada.

A los que afirman que lo importante es ayudar (pasaje del samaritano), Lucas les presenta a Marta y a María, donde se afirma la prioridad de la escucha de la Palabra: “María ha escogido la mejor parte”, porque la caridad debe nacer de la oración a los pies de Jesús.  El trabajo y el servicio pueden convertirse en afán, pueden engendrar estrés, pueden incluso desviar del camino del Señor, si no son fruto de un encuentro tranquilo y profundo con el Señor: “Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas…”

“El discípulo es el que se comporta con el prójimo como un buen samaritano porque participa en la compasión misma de Dios, fruto de la escucha de la Palabra que viene de Dios”. Todo es don y los dones hay que pedirlos. El mismo Apóstol Pablo dice: “nuestra capacidad viene de Dios y Él nos capacita para toda obra buena”. Tiene que darse una simbiosis entre oración y acción para que ambas produzcan los frutos de Dios, no los nuestros.

Vivir descentrados, alejados de nuestro núcleo interior y divino; dispersos y distraídos en medio de un activismo constante es un peligro hoy. Hoy se habla mucho: tengo que hacer, mi agenda está llena, me faltan horas para hacer las cosas, estoy saturado de… ¡Cuidado con las preocupaciones excesivas! El solo hacer no llena a la persona (Marta, Marta…), es preciso cuidar el ser (la  interioridad, la espiritualidad, el contacto con Dios).

Marta quería agradar al Señor teniendo todo a punto para que Él se encontrara a gusto y bien –excelente-,  pero ese mismo afán de agradar y ser reconocida por el Señor le llevó a quejarse de lo que hacía su hermana y no comprender que lo primero era estar con el Maestro y escucharle, es decir, descubrir que la amistad con Jesús era un don gratuito y no  fruto de sus méritos y sus desvelos.

Vuestro hermano
José Luis Latorre, Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 09 de octubre de 2023.

Hoy, lunes, 9 de octubre de 2023

Primera lectura

Comienzo de la profecía de Jonás (1,1–2,1.11):

Jonás, hijo de Amitai, recibió la palabra del Señor: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y proclama en ella: «Su maldad ha llegado hasta mí.»» Se levantó Jonás para huir a Tarsis, lejos del Señor; bajó a Jafa y encontró un barco que zarpaba para Tarsis; pagó el precio y embarcó para navegar con ellos a Tarsis, lejos del Señor. Pero el Señor envió un viento impetuoso sobre el mar, y se alzó una gran tormenta en el mar, y la nave estaba a punto de naufragar. Temieron los marineros, e invocaba cada cual a su dios. Arrojaron los pertrechos al mar, para aligerar la nave, mientras Jonás, que había bajado a lo hondo de la nave, dormía profundamente.
El capitán se le acercó y le dijo: «¿Por qué duermes? Levántate e invoca a tu Dios; quizá se compadezca ese Dios de nosotros, para que no perezcamos.»
Y decían unos a otros: «Echemos suertes para ver por culpa de quién nos viene esta calamidad.»
Echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. Le interrogaron: «Dinos, ¿por qué nos sobreviene esta calamidad? ¿Cuál es tu oficio? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué pueblo eres?»
Él les contestó: «Soy un hebreo; adoro al Señor, Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra firme.»
Temieron grandemente aquellos hombres y le dijeron: «¿Qué has hecho?» Pues comprendieron que huía del Señor, por lo que él había declarado.

Entonces le preguntaron: «¿Qué haremos contigo para que se nos aplaque el mar?» Porque el mar seguía embraveciéndose.
Él contestó: «Levantadme y arrojadme al mar, y el mar se aplacará; pues sé que por mi culpa os sobrevino esta terrible tormenta.»
Pero ellos remaban para alcanzar tierra firme, y no podían, porque el mar seguía embraveciéndose. Entonces invocaron al Señor, diciendo: «¡Ah, Señor, que no perezcamos por culpa de este hombre, no nos hagas responsables de una sangre inocente! Tú eres el Señor que obras como quieres.»
Levantaron, pues, a Jonás y lo arrojaron al mar; y el mar calmó su cólera. Y temieron mucho al Señor aquellos hombres. Ofrecieron un sacrificio al Señor y le hicieron votos. El Señor envió un gran pez a que se comiera a Jonás, y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches seguidas. El Señor dio orden al pez, y vomitó a Jonás en tierra firme.

Palabra de Dios

Salmo

Jon 2,3.4.5.8

R/.
 Sacaste mi vida de la fosa, Señor

En mi aflicción clamé al Señor
y me atendió;
desde el vientre del abismo pedí auxilio,
y escuchó mi clamor. R/.

Me arrojaste a lo profundo en alta mar,
me rodeaban las olas,
tus corrientes y tu oleaje
pasaban sobre mí. R/.

Yo dije: «Me has arrojado de tu presencia;
quién pudiera ver de nuevo tu santo templo.» R/.

Cuando se me acababan las fuerzas
me acordé del Señor;
llegó hasta ti mi oración,
hasta tu santo templo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,25-37):

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»
Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?»
Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.»
Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.»
Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?»
Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: «Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.» ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?»
Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.»
Díjole Jesús: «Anda, haz tú lo mismo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos

Hoy leemos un evangelio que siempre nos interroga y nos inquieta por dentro por su claridad y actualidad; su mensaje no pasa de moda; no podemos leerlo y ya está. Es tan claro que por sí mismo nos invita a pararnos a pensar qué personaje de la parábola soy: el sacerdote, el levita, el samaritano, el posadero.

¿Quién es mi prójimo?, es decir, de qué nacionalidad, de qué raza, de qué color, de qué religión, de qué partido, de qué sindicato o formación es. A veces cuánto hablamos y discutimos de todo esto, mientras “mi prójimo” está ahí esperando una respuesta sincera y concreta. La parábola no habla de nada de esto, sino de la actitud que debemos tener ante un hermano necesitado; de lo que debemos hacer.

Mi prójimo es cualquier persona que necesite cuidado, atención, ternura… Y atenderla  como lo hizo el samaritano: con los ojos abiertos para ver el problema; con los pies ligeros para acercarse al necesitado, las manos prontas para darle consuelo, curación o buscando recursos para que otros se ocupen cuando nosotros no podemos hacerlo. El samaritano puso en jaque toda su persona y sentidos para solucionar aquel problema urgente que tenía delante de él. No era cuestión de discusión si era tal o cual… era una persona que necesitaba ayuda inmediata. Y él se la brindó por encima de otra cualquiera consideración.

Anda, y haz tú lo mismo”: Esa es la vocación profunda del seguidor de Jesús, es decir, cuidar, consolar, ayudar como actitud permanente, profunda y activa del comportamiento del seguidor de “Aquel ( Jesús) que pasó por el mundo haciendo el bien a todos y curando toda dolencia”. Es una actitud vital que debe expresarse siempre que se encuentre una persona en necesidad o en dificultad. El cristiano no puede pasar de largo o mirar hacia otro lado; no puede quedarse tranquilo mientras el otro le necesite.

La tentación de hoy es “desentendernos de los demás”, hacer como Jonás que huyó de la misión que Dios le encargó. No querernos complicarnos la vida y a veces preferimos dar unas monedillas y sentirnos satisfechos, mientras  las personas necesitadas siguen ahí tendiéndonos la mano pidiendo una ayuda. Como dice el Papa Francisco: “no es una opción posible vivir indiferentes ante el dolor, no podemos dejar que nadie quede “a un costado de la vida” (Fratelli tutti). Los pobres y necesitados siempre los “tendréis con vosotros”, dijo Jesús. Y siempre serán esa voz que inquieta nuestra conciencia.

Vuestro hermano
José Luis Latorre, Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 08 de octubre de 2023.

DOMINGO XXVII DEL AÑO.
Isaías 5,1-7: Canto popular que describe la relación de Dios con su Pueblo y de lo que espera Dios: buenos frutos.
Filipenses 4,6-9: Pablo da una serie de recomendaciones. Resalta el que los cristianos asimilen todo lo bueno que hay en la vida, porque en todo se refleja la bondad de Dios.
Mateo 21,33-46: Parábola de los viñadores malvados. Dios quita la Viña y la da a otros, los paganos.

1.- “Mi amigo tenía una viña”. ¿Quién es ese amigo? Dios, que se formó un Pueblo, es decir, cultivó la viña: bien plantada, asoleada y bien regada. Le dedicó tiempo para que diera buenos frutos. Frutos de justicia y equidad. Pero sucedió lo contrario, dio frutos amargos, que para nada sirven. Ya se sabe que en este cántico la viña es el Pueblo de Dios, que no supo vivir la fidelidad que requería la Alianza. Al contrario, hicieron lo que quisieron, le dieron la espalda al Señor, no le hicieron caso.
El profeta expresa este hermoso cántico en medio de la fiesta de la vendimia. Y es ahí donde echa en cara a su Pueblo la incomprensión y frialdad de ellos para con Dios. El Dios amor está decepcionado de su Pueblo. Se han desligado de Dios para cometer toda clase de atropellos.
2.- Una buena cepa asimila todos los nutrientes de la tierra y así da buenos frutos. El cristiano, que es parte de esta viña, debe también asimilar nutrientes para poder dar frutos. Y para que esto sea así debe permanecer muy unido a Cristo, la Vid verdadera. El Padre poda para que dé más frutos. Así lo leemos en Juan 15,1-2.
Pero hay más. La viña está plantada en este mundo, en este suelo. Y también de él debe el cristiano sacar los nutrientes. Lo dice el Apóstol: Todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos”.
El discípulo debe dar frutos para el mundo de hoy. Por eso el Señor plantó su viña en este mundo. Debemos conocer y amar nuestra realidad para que nuestra vivencia de la fe sea madura
3.- Existen cristianos, comunidades, que no producen buenos frutos, sino agraces. ¿Por qué? Porque están mal nutridos. Por una parte se desvinculan de Cristo y su mensaje. Pero también se desvinculan de la realidad. No existe un real compromiso ni con Dios ni con el mundo. ¿Cómo vamos a salvar al mundo si vivimos condenándolo? A la luz de lo que dice Isaías, somos una viña silvestre, que no se deja cultivar por el Dueño de la viña. No se está cumpliendo con lo que pide el Señor: ser luz y sal de este mundo. Se rechaza al Heredero, se prefieren doctrinas extrañas, acomodaticias a los caprichos de la gente mundana.
4.- Pero en el evangelio Jesús nos plantea una parábola con otro enfoque distinto. Porque la Viña no es ahora el Pueblo de Dios, sino el Reino de Dios. Nosotros hemos sido enviados a trabajar a su Viña. No importa a qué hora, lo que interesa es que trabajemos por el Reino, darlo a conocer, extenderlo. Y si el Reino de Dios no es aceptado, no es conocido, es porque nosotros no hemos sabido darlo a conocer. Y el mundo necesita la medicina del Reino de Dios para que pueda sanar. Y el Sínodo que se está celebrando pretende precisamente esto, que el Reino de Dios penetre en la realidad de este mundo moderno tan descreído.
Cuando un grupo cristiano no responde a lo que Dios quiere, el Señor quita al grupo lo que tiene: sus carismas, su misión. ¿Acaso no sucede esto con la Iglesia, con las comunidades religiosas, las pastorales?
Al escuchar su Palabra y entramos en comunión con Él estamos en condiciones de dar buenos frutos. Y así muchos podrán venir a trabajar en la Viña, sin rechazar al heredero.
Es el Señor quien nos invita a su Viña. Aceptemos y trabajemos.
Hno. Pastor Salvo Beas.

EDD. sábado 07 de octubre de 2023

Hoy, sábado, 7 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura del libro de Baruc (4,5-12.27-29):

Ánimo, pueblo mío, que llevas el nombre de Israel. Os vendieron a los gentiles, pero no para ser aniquilados; por la cólera de Dios contra vosotros os entregaron a vuestros enemigos, porque irritasteis a vuestro Creador, sacrificando a demonios y no a Dios; os olvidasteis del Señor eterno que os había criado, y afligisteis a Jerusalén que os sustentó. Cuando ella vio que el castigo de Dios se avecinaba dijo: «Escuchad, habitantes de Sión, Dios me ha enviado una pena terrible: vi cómo el Eterno desterraba a mis hijos e hijas; yo los crié con alegría, los despedí con lágrimas de pena. Que nadie se alegre viendo a esta viuda abandonada de todos. Si estoy desierta, es por los pecados de mis hijos, que se apartaron de la ley de Dios. Ánimo, hijos, gritad a Dios, que el que os castigó se acordará de vosotros. Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios, volveos a buscarlo con redoblado empeño. El que os mandó las desgracias os mandará el gozo eterno de vuestra salvación.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 68,33-35.36-37

R/.
 El Señor escucha a sus pobres.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas. R/.

El Señor salvará a Sión,
reconstruirá las ciudades de Judá,
y las habitarán en posesión.
La estirpe de sus siervos la heredará,
los que aman su nombre vivirán en ella. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,17-24):

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.»
Él les contestó: «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.»
En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar.»
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

La conmemoración de hoy se llama también Nuestra Señora de la Victoria. El hecho histórico es la victoria española en la batalla de Lepanto, atribuida al poder del Rosario. Pero las lecturas nos llevan mucho más allá de la victoria militar a victorias mucho más profundas, duraderas y milagrosas. Se trata de la victoria sobre nuestros “enemigos” que son mucho más internos de lo que pudiera parecer. La gente más “corriente” normalmente no tiene grandes enemigos… se trata más bien de antipatías, de competitividad, o de conflictos de personalidad. Pero incluso la gente más devota (o quizá especialmente la gente más devota) tiene grandes enemigos internos.

El ejercicio diario del rezo del Rosario, con la contemplación de los misterios de Cristo puede desvelar en muchas ocasiones los “demonios” internos. Cuando los discípulos regresan de su misión, exclaman entusiasmados: “¡Hasta los demonios se someten en tu Nombre!”  Nosotros también podríamos hacer lista de nuestros demonios personales, que podrían parecer algo insignificantes pero que nos molestan y paralizan nuestra vida en Dios: un mal genio, una falta de paciencia, un orgullo desmedido, un perfeccionismo molesto para los demás, un sentido de duda y desconfianza, un juicio duro… Y hasta esos demonios se someten a Cristo. Ahí está la victoria. Y entonces, llega la alegría porque los nombres están escritos en el cielo.

Es decir, Dios nos ha conocido tan íntimamente que lleva nuestro nombre grabado y la victoria está asegurada por la victoria de Cristo. La victoria de Cristo nos hace conocidos y amigos de Dios, de manera que nuestros nombres están escritos en el cielo. Y esa es la causa de nuestra alegría. Es la victoria que se celebra en el rezo del Rosario y la alabanza por la victoria alcanzada por intercesión de María. La primera lectura de Baruc afirma lo mismo: “el que os mandó todas esas desgracias, os dará también con su salvación, la alegría eterna”.

Esta seguridad nuestra da a Jesús razón para alabar a Dios por haberse revelado de una manera tan extraordinaria y por revelarse a los más sencillos. Es una intuición directa: la contemplación del Misterio de Cristo nos da la llave de la victoria. Y revela, además, una verdad profundísima: Dios Padre, entregando todo al Hijo, le da la victoria sobre todo y sobre todos. Lepanto parece una pequeña batallita comparada con todos nuestros “lepantos” diarios donde Cristo vence. Bienaventurados nosotros que lo hemos visto y oído.

Carmen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy