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Autor: Patricio Osiadacz

Celebración de San Francisco de Asís, en Longaví Chile.

Nuestros hermanos de Longavi, de la Fraternidad Fray Francisco Valdés celebraron este 04 de octubre en capilla de San Francisco, donde rezaron la novena y participaron de la Eucaristía que fue presidida por el hermano José Miguel Jiménez Cohl, que luego se procedió a bendecir de animales y se realizó una emotiva renovación de nuestro compromiso como laicos capuchinos.

Fraternidad Fray Francisco Valdés S. de Longaví Chile.

Paz y bien !!!

Celebración de San Francisco de Asís, en Maipú Santiago de Chile.

Para esta celebración de San Francisco de Asís, quisimos hacer participe de nuestra alegría a la comunidad donde estamos insertos, por lo cual organizamos la Eucaristía en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar, en Maipú, el domingo primero de octubre en donde realzamos el sello de nuestra espiritualidad.

La Eucaristía fue presidida por el Padre Pastor, quien también llevó a cabo la bendición de los animalitos y pudimos compartir un almuerzo fraterno.

Compartimos algunas imágenes.

Paz y bien !!!

Fraternidad Asís de Maipú, Santiago de Chile.

EDD. viernes 06 de octubre de 2023.

Hoy, viernes, 6 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura del libro de Baruc (1,15-22):

Confesamos que el Señor, nuestro Dios, es justo, y a nosotros nos abruma hoy la vergüenza: a los judíos y vecinos de Jerusalén, a nuestros reyes y gobernantes, a nuestros sacerdotes y profetas y a nuestros padres; porque pecamos contra el Señor no haciéndole caso, desobedecimos al Señor, nuestro Dios, no siguiendo los mandatos que el Señor nos había dado. Desde el día en que el Señor sacó a nuestros padres de Egipto hasta hoy, no hemos hecho caso al Señor, nuestro Dios, hemos rehusado obedecerle. Por eso, nos persiguen ahora las desgracias y la maldición con que el Señor conminó a Moisés, su siervo, cuando sacó a nuestros padres de Egipto para darnos una tierra que mana leche y miel. No obedecimos al Señor, nuestro Dios, que nos hablaba por medio de sus enviados, los profetas; todos seguimos nuestros malos deseos, sirviendo a dioses ajenos y haciendo lo que el Señor, nuestro Dios, reprueba.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 78,1-2.3-5.8.9

R/.
 Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
Echaron los cadáveres de tus siervos en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. R/.

Derramaron su sangre como agua
en torno a Jerusalén, y nadie la enterraba.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor? ¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera? R/.

No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,13-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús: «¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidas de sayal y sentadas en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafárnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Quien a vosotros os escucha a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Dicen que los adolescentes están genéticamente preparados para desactivar el canal de escucha de las voces de sus padres. No es necesariamente que no quieran oír. Es que no pueden. Por otro lado, los más viejos a menudo pierden gradualmente el sentido del oído y algunos cayendo progresivamente en una sordera profunda. De modo que un gran número de personas no es que no quieran, es que son incapaces físicamente de oír.  La diferencia entre los dos grupos generacionales es que los mayores probablemente sí quieran oír. Y además, pueden recordar sonidos y significados similares por su experiencia. Y otras muchas personas, aunque oigan, no tienen mayor interés en escuchar, entender, y recordar lo que se les dice.

Las lecturas de hoy repetidamente hablan de escuchar la palabra y la llamada. Como si fuera tan fácil.  Escuchar no es tanto una capacidad física cuanto una experiencia interior de apertura. Es difícil y exige bastante esfuerzo y sacrificio. Requiere algo de silencio, mucho de interés y, sobre todo, bastante amor. Porque, si el interlocutor me resulta indiferente, o pesado, voy a cambiar de canal muy fácilmente. Oír las palabras es una cosa. Si me hablan en un idioma extranjero, podría oír e incluso repetir los sonidos. Pero escuchar implica no solo poder repetir el sonido, sino interpretarlo, entenderlo y poder, incluso repetir el contenido con otras palabras. Y requiere también un ejercicio de retención y memoria.

Escuchar la palabra de Dios es todavía más difícil, porque, a todas esas capacidades de repetición, retención y memoria, se añade la necesidad de respuesta y acción. Es más, se añade la conversión y el cambio de vida. A Corazaín y a Betsaida se las acusa de no escuchar. Han visto y oído prodigios, pero no han sido capaces de retener, y mucho menos de responder y de convertirse. Han, de alguna manera, como si fueran adolescentes, desconectado la voz de su Padre y no pueden responder. Rechazar la palabra de Dios dirigida al corazón, y demostrada en prodigios es igual a rechazar al enviado, al Cristo. Quizá un buen ejercicio sea hacer recuento los prodigios, los favores y las gracias recibidas en nuestras vidas y escuchar en ellas la palabra de amor de Dios que llama a una respuesta activa. Dejar pasar esa oportunidad, desconectar el canal, desoír las llamadas en ningún caso tendría la excusa de la sordera física y demostraría una enorme indiferencia y falta de amor. Y eso sería una condena: “¡Ay de ti, Corazaín, ay de ti Betsaida!”

Carmen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Celebración de San Francisco de Asís, en San Antonio de Padua.

Hermanos y hermanas, paz y bien !!!

La celebración de San Francisco de Asís por las diferentes fraternidades que tienen presencia en Santiago de Chile, se hizo por medio de la participación en la Eucaristía del martes 04 de octubre que se realizó en la iglesia San Antonio de Padua ubicada en la comuna de Santiago, participamos unidos como hermanos las fraternidades de Maipú, Gran Avenida y las dos fraternidades de la casa ( San Antonio de Padua).

Compartimos a continuación imágenes ;

Celebrando a San Francisco de Asís desde Constitución, Chile.

Hermanos y hermanas, este año debido a los acontecimientos ocurridos en nuestra Parroquia, (incendio en el Templo Parroquial) no pudimos realizar el triduo franciscano como queríamos. Realizamos, el primer día una liturgia en una salita de la Parroquia con muy buena asistencia, el segundo día participamos en una Liturgia de desagravio que realizó nuestro Párroco el padre Gónzalo Aravena y ayer 04 de Octubre realizamos la bendición de mascotas en la plaza frente de nuestra Parroquia, con muy buena asistencia y luego participamos de la Santa Eucaristía que celebró el padre Hernán Prat. Un abrazo fuerte y fraterno desde Constitución.

Fraternidad Paz y Bien !!!

EDD. lunes 02 de octubre de 2023.

Hoy, lunes, 2 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura de la profecía de Zacarías (8,1-8):

En aquellos días, vino la palabra del Señor de los ejércitos: «Así dice el Señor de los ejércitos: Siento gran celo por Sión, gran cólera en favor de ella. Así dice el Señor: Volveré a Sión y habitaré en medio de Jerusalén. Jerusalén se llamará Ciudad Fiel, y el monte del Señor de los ejércitos, Monte Santo. Así dice el Señor de los ejércitos: De nuevo se sentarán en las calles de Jerusalén ancianos y ancianas, hombres que, de viejos, se apoyan en bastones.
Las calles de Jerusalén se llenarán de muchachos y muchachas que jugarán en la calle. Así dice el Señor de los ejércitos: Si el resto del pueblo lo encuentra imposible aquel día, ¿será también imposible a mis ojos? –oráculo del Señor de los ejércitos–. Así dice el Señor de los ejércitos: Yo libertaré a mi pueblo del país de oriente y del país de occidente, y los traeré para que habiten en medio de Jerusalén. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios con verdad y con justicia.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 101,16-18.19-21.29.22-23

R/.
 El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria

Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R/.

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R/.

Los hijos de tus siervos vivirán seguros,
su linaje durará en tu presencia,
para anunciar en Sión el nombre del Señor,
y su alabanza en Jerusalén,
cuando se reúnan unánimes los pueblos
y los reyes para dar culto al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,46-50):

En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante.
Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: «El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante.»
Juan tomó la palabra y dijo: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir.»
Jesús le respondió: «No se lo impidáis; el que no está contra vosotros está a favor vuestro.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Carmen Fernández Aguinaco

Memoria de los Santos Ángeles de la Guardia

A los niños siempre se les pregunta qué quieren ser cuando sean mayores. Ser mayor, ser grande, se presenta como ideal. Sería raro que alguien contestara que quiere ser pequeño. Enseguida pensaríamos que tiene complejo de Peter Pan, y, los más avanzados, buscarían un psicólogo para un niño que no parece “normal”, que no quiere dejar de ser niño. El ideal es la grandeza y una grandeza llena de gloria. Es a ser grande a lo que aspiramos, no a ser pequeños. Los padres desean que sus hijos sean grandes, que lleguen a ser alguien, que triunfen.  Y en este mundo, triunfar puede querer decir tener el coche de última moda, ser capaz de dar discursos políticos (por muy vacuos que sean la mayoría de las veces), tener un título… o estar en posesión de las mejores armas.

No creo que Jesús pretenda que fracasemos, que no crezcamos o que no lleguemos a la edad adulta. Pero parece ser que su definición de grandeza es algo distinta a la idea que se suele tener sobre grandeza. No se trata de títulos ni de posesiones, sino de la identidad de los ciudadanos del reino, los cristianos. El antiguo catecismo preguntaba: “¿Qué es ser cristiano?” Y la respuesta era: “Ser cristiano es ser discípulo de Cristo.”

Otro pasaje del Evangelio dice que el discípulo no puede ser mayor que el Maestro. Y el maestro: “se vació a sí mismo”. Ser pequeño en el vocabulario de Dios es, nada más y nada menos que ser tan grande como el Maestro. El cristiano no está llamado a la pequeñez, sino a una inmensa grandeza. Entrar en el Reino, ser del Reino, significa ascender a la mayor grandeza. Haciéndose, paradójicamente, mínimo. Porque solo Cristo Jesús, obediente hasta la muerte, es grande.

¿Qué significa hacerse pequeño, entonces? Pienso que, simplemente, ese “ver continuamente el rostro de Dios” de los ángeles de la guarda que celebramos hoy, significa desprenderse de toda pretensión de poder, de mérito, o de ascendencia sobre alguien. Ver constantemente el rostro de Dios es saber que toda la grandeza que yo mismo pueda alcanzar, todos los triunfos que pueda cosechar, tienen su causa última en el poder de Dios, y no en el mío. Ver constantemente el rostro de Dios significa tener siempre presente el porqué de las cosas. Y también el “para quién”. Es aceptar la luz y la verdad de Dios sobre uno mismo y sobre el mundo. Y es alcanzar la grandeza de tal visión.

Carmen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 01 de octubre de 2023.

DOMINGO XXVI DEL AÑO.


Ezequiel 18.24-28: Se formula el principio de la responsabilidad personal; cada uno es responsable
ante Dios.
Filipenses 2,1-11: Exhortación a la caridad y humildad. El orgullo es el peor enemigo de la caridad.
Mateo 21,28-32: Parábola de los dos hijos. Lo importante es cumplir la Voluntad de Dios.


1.- El profeta se dirige a un pueblo religioso, temeroso de Dios, que creía que si estaban sufriendo
el destierro era consecuencia del pecado de sus antepasados. Ezequiel corrige y completa la
doctrina: si bien es cierto que todo pecado trae consigo sus consecuencias, sin embargo cada uno
es responsable ante Dios de sus propios pecados. Y el que se convierte está preservando su vida.
Porque lo que importa es el cumplimiento de la Voluntad de Dios y cada uno debe situarse
responsablemente ante Dios, que siempre está mostrando el camino, es decir, su voluntad, a los
malvados, ya que Él quiere que todos se salven.


2.- Pero estamos expuesto a un peligro. El sentirnos buenos, justos, porque cumplimos con lo
mandado por Dios. Esto puede llevarnos a una autosuficiencia y orgullo interior que es fatal.
Porque el orgullo, la autosuficiencia, mata lo esencial de la vida de un creyente y esto es la
caridad. Por eso en la carta se nos presenta un binomio interesante: Caridad-Humildad. Y se
propone el único modelo válido: Cristo, el humilde y exaltado.
Jesús es el verdadero Justo, el que en verdad siempre hizo lo que Dios quería; obedeció hasta las
últimas consecuencias, por eso ahora Él es el Señor, con pleno poder.


3.- Si algo corrompe la vida de un creyente es precisamente esto: el creerse bueno porque cumple
con lo establecido. Y esto criticó siempre el Señor: el fariseísmo.
Hoy día en la Iglesia se está volviendo a valorar las formas religiosas. Tal vez sean necesarias. Pero
el peligro está en que nos conformemos con formas externas, ritos, ceremonias, vestimentas, pero
estemos vacíos por dentro. Y eso no lo quiere el Señor. Y es increíble que por estas cosas se llegue
hasta faltar a la caridad, es decir, a lo esencial. Que si comulgar de pie o de rodillas, en la mano o
en la boca, etc. Y muchos se quedan en estas cosas externas solamente.


4.- Por eso, en el evangelio encontramos en la parábola una enseñanza magistral.
Jesús comienza con una pregunta: “¿Qué les parece?” Es que, según la mentalidad de la gente, el
que actuó bien fue el que respondió bien a su padre, no le faltó el respeto. El otro, en cambio,
desautoriza al padre al responder que no. Pero Jesús cambia la pregunta: “Cuál de los dos cumplió
la Voluntad de su padre?” Es que lo que importa no son las apariencias externas, sino el interior de
la persona.
Ambos hijos representan a un pueblo. Uno representa a Israel, que dijo “Sí” al aceptar la Ley, pero
no hizo la Voluntad de Dios, se conformó con el aparataje externo de la religión: «Este pueblo me
honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto: las doctrinas que
enseñan no son sino preceptos humanos»» (Mateo 15,8-9).
El otro dijo que “No”. Representa al pueblo pagano, a los pecadores, que dicen “No” al Plan de
Dios, pero se arrepienten y siguen el camino trazado por Dios, como el Bautista que lo supo seguir.
Lo importante es esa vuelta sincera a Dios que lleva al hombre a caminar por los caminos del
Señor.
Modelo acabado tenemos en Jesús, cuya comida fue cumplir con la Voluntad de Dios (cfr. Juan
4,34). Como podemos darnos cuenta, todo gira en torno a lo mismo: “Busquen primero el Reino y
su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mateo 6,33).
Si el domingo pasado veíamos que lo esencial era el cambio de mentalidad, ahora se nos inculca
una coherencia de vida, que nuestro Sí a Dios brote de nuestro interior y no de los labios
solamente.
Que el comulgar sea ese SÍ al Señor, desde lo más íntimo de nuestro ser.


Hermano Pastor Salvo Beas.