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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 17 de septiembre de 2023.

Que tengan todos unas felices fiestas patrias.

DOMINGO XXIV DEL AÑO.

Eclesiástico 27,30-28,7: Sabia reflexión acerca del perdón. Dios perdona a quien perdona. El rencor y la ira son vicios abominables.

Romanos 14,7-9: Porque todos somos propiedad del Señor debemos saber vivir en armonía.

Mateo 18,21-35: Conclusión del discurso sobre la conducta del discípulo en comunidad. Saber perdonar así como perdona Dios.

1.- El mensaje de la Palabra no puede ser más adecuado para este tiempo y realidad. Las sentencias del Eclesiástico  significan la abolición de la Ley del Talión, que se inspiraba en el canto de Lamec que dice: “Caín será vengado siete veces, pero Lamec lo será setenta veces siete” (Génesis 4,24). Existió la cultura de la venganza. Incluso hasta en tiempos actuales rige esta ley. Se la disfraza con una equivocada idea de justicia. También se invoca el principio de lavar el honor. Y así tenemos como algo normal la cultura de la venganza y del odio. Pero la reflexión del texto va en otra dirección. Para el texto bíblico el rencor, la ira son vicios abominables y son como un patrimonio de la humanidad. Parece imposible salir de esta cultura.

2.- Pero el Apóstol Pablo nos muestra otra realidad. El cristiano es una persona regenerada, rescatada por Cristo. De modo que ya no es dueño de sí mismo, sino pertenencia del Señor. Si Dios a todos acepta y hace suyo no somos quien para descartar y descalificar al otro. El amor nos debe llevar hasta sacrificarnos por el otro, morir por el otro. No como el egoísmo, que empuja a eliminar al otro. El texto de la carta nos está indicando que lo único importante para un cristiano es el Señor, por Él vivimos y morimos.

3.- ¡Qué triste espectáculo da el mundo malamente llamado cristiano! Se invoca la violencia para  “lavar el honor”, para hacer justicia. Y se cae en lo que se ha venido en llamar el “espiral de la violencia”. Al que hace violencia se le responde con violencia y se va creando un clima de odio con una sed de venganza que va corroyendo a la sociedad.

Lo que estamos viviendo en Chile es este mal. Ya el Cardenal Silva Henríquez habló de que se estaba matando el alma nacional. Él habló claro, pero no se le hizo caso. Y todos tenemos ahora que lamentar lo que hace cincuenta años atrás sucedió. Porque todos sufrimos por este clima de odio y de violencia.

4.- Pero ahí está el evangelio. Pedro, pretendiendo ser más generoso que el común de los judíos, que apenas perdonaban hasta tres veces, le plantea a Jesús una pregunta “aritmética”: perdonar hasta siete veces. Jesús responde a Pedro en el mismo terreno, pero cambiando lo del cántico de Lamec. Salta de un número generoso, siete veces, a uno indefinido, setenta veces siete.  Y lo aclara con la Parábola.

La Parábola exagera, como siempre, para así entregar la enseñanza. Los diez mil talentos equivalían a unos 50 millones de monedas de oro (cifra impagable). Los cien denarios equivaldrían a unas 80 monedas de oro. Y Jesús concluye la parábola con la sentencia: “Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”. Ya está dicho. Sabemos lo que tenemos que hacer: perdonar de corazón, vivir perdonando, creando un clima de perdón permanente. No nos queda otra.

Que lo que la Palabra de Dios nos ha dicho no caiga en el vacío. Chile necesita sanar, necesita ponerse de pie. Sólo el perdón sana todas las heridas. Hemos de realizar  un cambio climático, del clima de odio y venganza pasar a un clima de perdón y reconciliación. ¿Será posible? ¿Es una simpleza desear esto? Nosotros los cristianos tenemos bien clara la lección que nos dejó  nuestro Maestro y Señor Jesucristo. Hagámosle caso y así celebremos este Banquete Eucarístico.

Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. sábado 16 de septiembre de 2023.

Hoy, sábado, 16 de septiembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1,15-17):

Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 112,1-2.3-4.5a.6-7

R/.
 Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.

De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos. R/.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se abaja para mirar al cielo y a la tierra?
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,43-49):

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó y quedó hecha una gran ruina.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos, paz y bien.

Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy casi no precisan comentario. Basta con separarlas en párrafos diferentes, y compararlas con nuestra vida. Cada árbol se conoce por su fruto.

Lo que rebosa el corazón, lo habla la boca. ¿De qué hablo con mi familia? ¿Con mis amigos? ¿Con mis compañeros de trabajo? ¿Sale alguna vez en esas conversaciones el nombre de Dios? Puede ser que, en alguna ocasión, haya que dar testimonio de nuestra fe. Cuando se habla del aborto, de las relaciones prematrimoniales, de la situación política, de la forma de llevar a cabo nuestro trabajo, con responsabilidad o sin ella… Si a lo largo del día no pronuncio el nombre de Dios ni una sola vez, a lo peor en mi corazón él ocupa muy poco espacio.

¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo? Más o menos, sabemos lo que tenemos que hacer. Hemos leído algo del Catecismo, conocemos los Mandamientos, los de la ley de Dios y los de la Iglesia, recibimos varios sacramentos con regularidad… Podemos decir que es nuestro Señor. Y, sin embargo, seguimos fallándole. Seguimos sin ser capaces de vivir nuestra fe con coherencia. Escuchamos lo que dice Cristo, pero no lo ponemos en práctica. Por lo menos, no siempre, ni como deberíamos. Menos mal que siempre nos queda la misericordia de Dios.

Y, lo fundamental en toda construcción, los cimientos. ¿Cuáles son los cimientos de mi vida? ¿Y los cimientos de mi fe? En el mundo hay unos valores, que no siempre son los mismos que predica Jesús. Muchas veces, para soportar los envites de la vida, necesitamos un apoyo firme. La riqueza, el prestigio, el figurar, el poder, el “trepar” cueste lo que cueste… Son bases que no duran mucho. Todo está relacionado. Si queremos dar frutos buenos, debemos tener buenas raíces. Los demás ven cómo vivo, cómo reacciono ante los problemas, cómo interactúo con mis vecinos. Eso no se puede disimular mucho tiempo. Si estoy arraigado en Cristo, viviré y actuaré como Cristo. Si mis raíces están hundidas en arena, entonces, mal voy.

Para que en mí, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Eso escribe Pablo en la primera lectura. Ojalá nosotros podamos ser también modelos para otros. Sería buena señal.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 15 de septiembre de 2023.

Hoy, viernes, 15 de septiembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1,1-2.12-14):

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios, nuestro salvador, y de Jesucristo, nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor en Cristo Jesús.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 15,1-2a.5.7-8.11

R/.
 Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,39-42):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Hermano, déjame que te saque la mota del ojo», sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos, paz y bien.

Después de contemplar y meditar la exaltación de la Santa Cruz, hoy la liturgia nos presenta a la Madre Dolorosa. Triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena, dice el versículo antes del Evangelio.

No fue fácil para nadie aceptar la cruz. La Carta a los Hebreos nos recuerda el sufrimiento del mismo Jesús. Aprendió, sufriendo, a obedecer. Con gritos y lágrima. Nada menos. Sudando sangre, porque el hombre Jesús no quería morir. Y, sin embargo, era necesario, para que se superara el abismo que nos separaba de Dios por el pecado. Y el hombre Cristo lo aceptó. Hasta el final. Hasta la muerte, y muerte de cruz.

Cerca de Jesús estaba siempre su Madre, la Virgen. También cerca de la cruz. Muy cerca. De entre sus muchas advocaciones, hoy meditamos sobre lo que significa ver morir a un hijo. En nuestro mundo sigue sucediendo. Guerras, accidentes, atentados terroristas… Nos rompe el corazón ver las madres con los cuerpos yacentes de sus criaturas. No entendemos el motivo de tanto sufrimiento. Podemos imaginarnos el dolor de María, al ver como crucificaban a su Hijo. De forma absolutamente injusta. ¿Cabe mayor dolor?

Y, en medio de tanto dolor, el penúltimo regalo que nos hizo Jesús: Ahí tienes a tu madre. En el Discípulo amado nos identificamos todos. Jesús se va, pero no nos deja huérfanos. Tenemos el cariño, la protección y la intercesión eterna de la Madre. Ese discípulo la recibió en su casa. Esa posibilidad la tenemos todos. Recibir en nuestro corazón a la Madre, pedirle que se quede con nosotros, que nos consuele con su cercanía, que nos alumbre con su intercesión y que su ejemplo de paciencia y esperanza sea luz en nuestro camino.

Podemos seguir meditando con la secuencia de este día.

La Madre piadosa estaba junto a la cruz y lloraba mientras el Hijo pendía; cuya alma, triste y llorosa, traspasada y dolorosa, fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y cuán aflicta se vio la Madre bendita, de tantos tormentos llena! Cuando triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena. Y ¿cuál hombre no llorara, si a la Madre contemplara de Cristo, en tanto dolor?

¿Y quién no se entristeciera, Madre piadosa, si os viera sujeta a tanto rigor? Por los pecados del mundo, vio a Jesús en tan profundo tormento la dulce Madre.

Vio morir al Hijo amado, que rindió desamparado el espíritu a su Padre. ¡Oh dulce fuente de amor!, hazme sentir tu dolor para que llore contigo.

Y que, por mi Cristo amado, mi corazón abrasado más viva en él que conmigo. Y, porque a amarle me anime, en mi corazón imprime las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora, divide conmigo ahora las que padeció por mí. Hazme contigo llorar y de veras lastimar de sus penas mientras vivo; porque acompañar deseo en la cruz, donde le veo, tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!, llore ya con ansias tantas, que el llanto dulce me sea; porque su pasión y muerte tenga en mi alma, de suerte que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore y que en ella viva y more de mi fe y amor indicio; porque me inflame y encienda, y contigo me defienda en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte de Cristo, cuando en tan fuerte trance vida y alma estén; porque, cuando quede en calma el cuerpo, vaya mi alma a su eterna gloria. Amén.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 14 de septiembre de 2023.

Hoy, jueves, 14 de septiembre de 2023

Primera lectura

Lectura del libro de los Números (21,4b-9):

En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo.»
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes.»
Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: «Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla.»
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 77,1-2.34-35.36-37.38

R/.
 No olvidéis las acciones del Señor

Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
inclina el oído a las palabras de mi boca:
que voy a abrir mi boca a las sentencias,
para que broten los enigmas del pasado. R/.

Cuando los hacía morir, lo buscaban,
y madrugaban para volverse hacia Dios;
se acordaban de que Dios era su roca,
el Dios Altísimo su redentor. R/.

Lo adulaban con sus bocas,
pero sus lenguas mentían:
su corazón no era sincero con él,
ni eran fieles a su alianza. R/.

Él, en cambio, sentía lástima,
perdonaba la culpa y no los destruía:
una y otra vez reprimió su cólera,
y no despertaba todo su furor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,13-17):

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos, paz y bien.

La cruz es el símbolo de la victoria de Cristo sobre el mal y la muerte. Lo celebramos en cada Pascua. En Jerusalén, ya en el siglo V, el día siguiente a la consagración de la iglesia de la Resurrección, es decir, el 14 de septiembre, se dedicaba a la adoración de la cruz. De esta costumbre surgió la fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, que se extendió a toda la Iglesia.

En la lectura del libro de los Números asistimos al episodio del ataque de las serpientes en el desierto. El esquema es conocido, el pueblo se rebela, Dios lo castiga, el pueblo se arrepiente y el Señor envía un remedio. En este caso, una serpiente de bronce, que, al mirarla, todos quedaban sanados.

Lo que es la vida. El elemento de salvación esa serpiente de bronce, con el tiempo se convirtió en un objeto de adoración. Fue necesario que Ezequías lo eliminara (Quitó los altos, y quebró las imágenes, y taló los bosques, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban perfumes los hijos de Israel; y le pusieron por nombre Nehustán, 2 Re 18, 4). Hay que tener cuidado, para no desvirtuar lo que, en principio, es un signo de salvación.

Si elegimos la lectura de san Pablo a los Filipenses, se nos recuerda que en la cruz se muestra el verdadero rostro de Jesús, que se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por esa obediencia, el hombre Jesús llegó a ser el Cristo resucitado, Salvador, para gloria de Dios Padre. Costó aceptar ese destino, pero con su aceptación, Cristo llenó el abismo que nos separaba del Padre, por el pecado del hombre, incapaz por sí mismo de superar ese vacío. Jesús es el puente entre nosotros y el Padre bueno. Un puente sin peajes, abierto a todos.

Pero no todos quieren pasar por él. Como a Nicodemo, hay muchos a los que les cuesta entender lo que significa la figura de Jesús. Algunos quieren creer, pero no todos lo consiguen. Demos gracias a Dios por el don de la fe, por cierto. El evangelio de hoy nos recuerda que, al ser levantado en la cruz, Jesús se convirtió en símbolo de salvación para todos, como la serpiente de bronce fue salvación para los hebreos en el desierto. La serpiente de bronce fue algo temporal. La cruz de Cristo, el icono del amor de Dios a los hombres, es eterna.

Dios quiere que todos los hombres se salven. El medio para conseguirlo, seguir a su Hijo, Jesucristo. Es difícil, pero no imposible. De cada uno de nosotros depende. No olvidéis las acciones del Señor, nos recuerda el salmo de hoy. El señor ha obrado grandes cosas en nuestra vida. Nos regala su salvación. Incluso en el dolor y el sufrimiento, nos ayuda a encontrar sentido. Pues eso. ¿Qué vas a hacer tú?

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 13 de septiembre de 2023.

Hoy, miércoles, 13 de septiembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3,1-11):

Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. Eso es lo que atrae el castigo de Dios sobre los desobedientes. Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera; ahora, en cambio, deshaceos de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca! No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,2-3.10-11.12-13ab

R/.
 El Señor es bueno con todos

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,20-26):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos, paz y bien.

Al igual que hace el evangelista Mateo, Lucas comienza su sermón de la llanura, no de la montaña, con las Bienaventuranzas. Son menos que en Mateo, pero su contenido es casi equivalente. Mientras que Mateo se refiere más a actitudes personales, Lucas se fija en situaciones concretas.

Antes que nada, otra vez tenemos que caer en la cuenta de lo paradójico que es el mensaje de Jesús. Lo que para el mundo no es deseable, Jesús lo alaba. Como suele, Cristo nos enseña a ver las cosas desde otro punto de vista, desde el punto de vista de Dios. A nadie le gusta pasar necesidades, llorar, sentir hambre, ser odiado… No es lo que Dios quiere para cada uno de nosotros. Pero el dolor es parte de nuestra vida.

La enseñanza de Jesús nos abre los ojos, para que entendamos que, incluso en esos momentos, a los ojos de Dios somos dichosos y felices. Que eso significa “bienaventurado”. Esa recompensa en el cielo compensa los sufrimientos. Pero en la tierra, tenemos que esforzarnos para que las cosas cambien. Vivir de forma que las cosas cambien.

Tanto Pablo, en la primera lectura, como los “ayes” de Jesús nos recuerdan cómo hay que vivir. Morir al hombre viejo, cambiar la escala de valores de la sociedad por los valores predicados por Cristo, y comprender que lo que aquí, en el mundo, se considera el ideal (la riqueza, el disfrute, el poder) no siempre lo es. A los ojos de Dios, desde luego que no.

Un mundo nuevo, un orden nuevo, sin diferencias entre las personas. Todavía estamos lejos de esa concepción. Pablo se alegra de que en Colosas las cosas vayan en la dirección correcta. Allí han recibido el mensaje, y lo quieren aplicar. Nosotros también hemos recibido la Buena Nueva. ¿Estamos más cerca de la bienaventuranza o de los “ayes”?  ¿Vemos las cosas como las ve Dios, o como las ven los hombres? Ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¿han salido de nuestra boca? También en las redes sociales, claro está… Si es así, a cambiar. Sin prisa, pero sin pausa. Haciendo un mundo mejor. Como Dios quiere.

San Juan Crisóstomo, el santo de hoy, supo decir esto mismo con bellísimas palabras. El dar de su oratoria (Pico de oro) era legendario. Murió en el destierro, y sus reliquias se veneran en la basílica de san Pedro en Roma. Que su intercesión nos permita ser buenos transmisores de la Buena Nueva.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 12 de septiembre de 2023.

Hoy, martes, 12 de septiembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 2, 6-15

Hermanos:

Ya que habéis aceptado a Cristo Jesús, el Señor, proceded según

Arraigados en él, dejaos construir y afianzar en la fe que os enseñaron, y rebosad agradecimiento.

Cuidado con que haya alguno que os capture con esa teoría que es una insulsa patraña forjada y transmitida por hombres, fundada en los elementos del mundo y no en Cristo.

Porque es en Cristo en quien habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y por él, que es cabeza de todo principado y autoridad, habéis obtenido vuestra plenitud.

Por él fuisteis también circuncidados con una circuncisión no hecha por hombres, cuando os despojaron de los bajos instintos de la carne, por la circuncisión de Cristo.

Por el bautismo fuisteis sepultados con él, y habéis resucitado con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Estabais muertos por vuestros pecados, porque no estabais circuncidados; pero Dios os dio vida en él, perdonándoos todos los pecados. Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz, y, destituyendo por medio de Cristo a los principados y autoridades, los ofreció en espectáculo público y los llevó cautivos en su cortejo

Palabra de Dios.

Salmo

Sal 144, 1-2. 8-9. 10-11

R/.
 El Señor es bueno con todos.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás.. R/.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según San Lucas (6, 12-19):

Sucedió que por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles.
A Simón, a quien llamó Pedro,
y a su hermano Andrés;
a Santiago y Juan,
a Felipe y Bartolomé,
a Mateo y Tomás,
a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes;
a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.
Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados.
Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos, paz y bien.

Nos recuerda el salmo hoy que “El Señor es bueno con todos”. Dan testimonio las muchas personas a las que Jesús sanó de sus enfermedades. Eran muchos los necesitados de sanación en tiempo de Jesús. Por eso, Jesús reunió a un grupo de seguidores, para poder llegar a más y más gente.

Es interesante que, antes de tomar esa decisión tan importante – elegir a su grupo de Apóstoles – Jesús se retiró a orar, y se pasó la noche en oración. Nosotros podemos pensar en cómo tomamos las decisiones que afectan a nuestra vida- ¿Las rezamos antes? ¿O vamos probando, a ver cómo sale? Para reflexionar.

A nosotros, nos dice Pablo en la primera lectura, nos han sepultado en el bautismo de Cristo, para que resucitemos con Él. Casi nada. “Arraigados en él, dejaos construir y afianzar en la fe que os enseñaron, y rebosad agradecimiento”. Podemos imaginarnos la alegría que sintieron los elegidos, al oír sus nombres de boca de Jesús. Seguramente, darían muchas gracias por esa llamada especial, a un seguimiento más cercano.

Quizá entonces no entendieran del todo lo que significaba, pero seguro que se entregaron en cuerpo y alma a la tarea. Antes y, sobre todo, después de la resurrección de Jesús. Ellos también sintieron que fueron perdonados todos sus pecados, borrado el protocolo que los condenaba, y enviados a seguir con la misión salvadora de Cristo.

Muchos necesitados siguen hoy llamando a nuestras puertas. Gente que quiere ser liberada de sus enfermedades, sentir la fuerza que continúa saliendo de Jesús. Tú, como yo, en algún momento de tu vida has sentido esa fuerza, ese amor que libera y permite comenzar de nuevo. Te toca ahora seguir transmitiendo el mensaje. ¿Qué vas a hacer?

Vuestro hermano en la fe, Alejandro. C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

XX Encuentro de Iniciación de los Laicos Capuchinos, Longaví, 2 y 3 de septiembre de 2023.

‘’ La fraternidad es el lugar donde se realiza nuestra vida como hermanos y hermanas Capuchinos. Gastar la vida por el Evangelio: es una bella definición de la vocación misionera del cristiano.
Cuándo se ama se torna uno creativo para que el Evangelio llegue a todos los pueblos. -» Hno. Mauricio Silva dos Anjos, OFMCap.

Nuestros hermanos y hermanas tuvieron un Encuentro de Iniciación al Laicado Capuchino, lleno de oración y formación, teniendo un verdadero encuentro con Dios en la espiritualidad franciscana. Por medio de la vida en fraternidad y de la presencia de los hermanos capuchinos, los laicos capuchinos renovaron sus ideales y vivieron dos días repletos de la gracia de Dios.

Pidamos al Señor para que conduzca a nuestros hermanos Laicos Capuchinos, para que su espiritualidad y sus objetivos sean siempre iluminados por la luz del Santo Espíritu.

¡Somos Capuchinos, somos sus hermanos !!!

invitamos a revisar videos del Encuentro de Iniciación de los Laicos Capuchinos, Longaví 2023.

EDD. lunes 11 de septiembre de 2023.

Hoy, lunes, 11 de septiembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,24–2,3):

Ahora me alegro de sufrir por vosotros: así completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios me ha nombrado ministro, asignándome la tarea de anunciaros a vosotros su mensaje completo: el misterio que Dios ha tenido escondido desde siglos y generaciones y que ahora ha revelado a sus santos. A éstos Dios ha querido dar a conocer la gloria y riqueza que este misterio encierra para los gentiles: es decir, que Cristo es para vosotros la esperanza de la gloria. Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para que todos lleguen a la madurez en su vida en Cristo: ésta es mi tarea, en la que lucho denonadamente con la fuerza poderosa que él me da. Quiero que tengáis noticia del empeñado combate que sostengo por vosotros y los de Laodicea, y por todos los que no me conocen personalmente. Busco que tengan ánimos y estén compactos en el amor mutuo, para conseguir la plena convicción que da el comprender, y que capten el misterio de Dios. Este misterio es Cristo, en quien están encerrados todos los tesoros del saber y el conocer.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 61,6-7.9

R/.
 De Dios viene mi salvación y mi gloria

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré. R/.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,6-11):

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.
Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: «Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie.
Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?»
Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.»
Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos, paz y bien.

A Jesús le intentaron acusar de diversas maneras. Siempre bajo la apariencia de guardar la ley. Que eran buenos los perseguidores. Se preocupaban sólo por el cumplimiento de las normas. No como Jesús, que se preocupaba también de las personas.

No podemos vivir sin normas. Somos buenos, pero algunos, no tanto. Por eso, “ubi societas, ibi ius”. Donde hay una sociedad, ahí existe el derecho. Está claro que, para los judíos, respetar el sábado era lo más importante. El signo de su liberación, el final de la esclavitud en Egipto. Por eso el enfado de los hebreos.

Jesús iba a enseñar. Sin molestar a nadie. Repite que él es el Señor del sábado. En su presencia, todas las antiguas leyes se han de relativizar. Aunque esas normas fueran justas, los seguidores de Jesús deben leerlas a la luz de la nueva enseñanza, a la luz del Señor Resucitado.

La pregunta de Jesús no es baladí. ¿Hacer el bien o el mal? Los enemigos de Jesús, con tal de no darle la razón, preferían poner por encima de la persona las normas. Nosotros, seguramente, diríamos que hacer el bien es lo más importante. Porque somos “buena gente”. No me cabe la menor duda. Sin embargo, hay cosas que, a veces, nos impiden ser buenos seguidores de Jesús.

Sabemos lo que debemos hacer. Tenemos todo lo que nos hace falta para continuar haciendo el bien. Y, sin embargo, no siempre somos capaces de llevarlo a cabo. Puede ser un falso respeto, puede ser miedo a no ser entendidos, pero en muchas ocasiones no nos animamos a hacer el bien. No ayudamos a la persona que lo necesita, no compartimos nuestro tiempo, aunque podríamos hacerlo, no enseñamos al que no sabe, puede ser, por el “qué dirán”.

El apóstol Pablo no se preocupaba de estas cosas. Solo le interesaba sufrir por el anuncio de Cristo, en quien están encerrados todos los tesoros del saber y el conocer. A tiempo y a destiempo, siempre hablando de lo que para él era lo único importante. Quería que sus oyentes estuvieran unidos y compactos en el amor mutuo, para poder ser fieles en el seguimiento del único que puede dar sentido a nuestra vida. Porque de Dios viene nuestra salvación y nuestra gloria.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy