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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 22 de septiembre de 2023.

Hoy, viernes, 22 de septiembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (6,2c-12):

Esto es lo que tienes que enseñar y recomendar. Si alguno enseña otra cosa distinta, sin atenerse a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que armoniza con la piedad, es un orgulloso y un ignorante, que padece la enfermedad de plantear cuestiones inútiles y discutir atendiendo sólo a las palabras. Esto provoca envidias, polémicas, difamaciones, sospechas maliciosas, controversias propias de personas tocadas de la cabeza, sin el sentido de la verdad, que se han creído que la piedad es un medio de lucro. Es verdad que la piedad es una ganancia, cuando uno se contenta con poco. Sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él. Teniendo qué comer y qué vestir nos basta. En cambio, los que buscan riquezas caen en tentaciones, trampas y mil afanes absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la perdición y la ruina. Porque la codicia es la raíz de todos los males, y muchos, arrastrados por ella, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos. Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de todo esto; practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza. Combate el buen combate de la fe. Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 48

R/.
 Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse ni dar a Dios un rescate? R/.

Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa. R/.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él. R/.

Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,1-3):

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

En su misión de anunciar la buena noticia del Reino por los caminos de Galilea, Jesús no va solo. Le acompañan los Doce y un grupo de mujeres. De éstas se dice que Jesús las había curado de malos espíritus y enfermedades. Es interesante subrayar el hecho de que lo que se dice de las mujeres, que habían sido curadas por Jesús de esos malos espíritus, no se dice de los Doce, que también habían sido sacados de lo más bajo. Los pescadores del lago de Genesaret no pertenecían precisamente a las clases altas e instruidas del Israel de aquel tiempo. Y mucho menos la gente de Galilea, que era una zona fronteriza y marginal. Tampoco los publicanos, pecadores públicos porque robaban a la gente al cobrar los impuestos y porque colaboraban con los romanos invasores, eran precisamente gente “decente”.

Lo primero que habría que señalar es que Jesús no se rodeó precisamente de gente bien. Los hombres y mujeres que compartían con él el ministerio de anunciar el Reino de Dios, eran gente de abajo, personas rescatadas. Quizá podríamos decir que eran personas que habían experimentado el amor sanador de Dios en sus propias carnes. Quizá por eso no se sentían capaces de juzgar a nadie. Llevaban su tesoro, el haber conocido en Jesús la misericordia de Dios, en vasijas de barro. Seguramente que se les traslucía en la mirada la alegría de la esperanza recobrada al lado de Jesús.

Y también habría que señalar lo inédito de aquel grupo en su momento. El hecho de que a Jesús le acompañase junto con un grupo de hombres otro de mujeres era inédito en la cultura de la época. Las mujeres no tenían presencia pública. En la práctica no eran consideradas personas. Podríamos aducir numerosos textos de los escritos rabínicos de la época en este sentido. Ni siquiera su testimonio era válido ante los tribunales. Pero ahí están, con Jesús, dando testimonio del reino con su presencia.

Aquella igualdad entre hombres y varones en el grupo de seguidores de Jesús se perdió rápidamente en la Iglesia. Y los varones ocuparon muy pronto los lugares de preeminencia en ella. Hoy tendríamos que volver a recuperar esta dimensión fundamental del mensaje de Jesús: todos somos iguales a los ojos de Dios. Todos somos testigos. Y todos, hombres y mujeres, podemos anunciar la buena nueva del Reino.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 21 de septiembre de 2023.

Hoy, jueves, 21 de septiembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,1-7.11-13):

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo. A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18,2-3.4-5

R/.
 A toda la tierra alcanza su pregón

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,9-13):

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?»
Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

San Mateo.

Es interesante el relato del evangelio de hoy. Comienza con una llamada inequívoca de Jesús a Mateo, sentado en su oficina. “¡Sígueme!”. Dice el texto que Mateo lo dejo todo y lo siguió. Pero más bien parece que en realidad fue Jesús el que siguió y acompañó a Mateo hasta la casa de éste. Y allí celebraron una fiesta.

¿Algo parecido a una despedida de soltero? Quizá. Para Mateo aquel momento significó un cambio radical en su vida. Pasó de la oficina de recaudador de impuestos a seguir a Jesús por unos caminos llenos de incertidumbre y que terminaron a corto plazo de una forma trágica: en la cruz. No sabemos mucho de su vida después de la muerte de Jesús. La tradición dice que fue misionero en Etiopía y Persia, que vivió en Antioquía muchos años y que allí escribió el Evangelio que lleva su nombre. No se sabe si murió mártir o de muerte natural.

La cuestión es que Mateo celebró por todo lo alto su encuentro con Jesús y la despedida de sus amigotes, que ya formaban parte de su antigua vida. El futuro iba por otros caminos. Lo bueno es que Jesús, presente en la fiesta, aprovechó también aquel momento para hablar de Dios. Frente a los puros, a los que creen que ya lo saben todo de Dios, de cómo actúa, de lo que acepta y lo que rechaza, Jesús deja claro, en presencia de Mateo y de toda aquella pandilla que él ha venido precisamente para llamar a los pecadores, para invitarles a entrar en el reino. Porque son ellos los que necesitan salvación y amor y compasión y cariño y perdón. Los otros, los fariseos, ya se creen salvados. Se sienten en un nivel superior. Con capacidad para juzgar a sus hermanos, para discriminar entre los que se van a salvar y los que se van a condenar. Pero Dios, el Dios de Jesús, no es así.

Nos podríamos hacer muchas preguntas con motivo de esta fiesta: ¿Nos sentimos salvados, amados y escogidos por Dios? ¿Celebramos con gozo que somos de los enfermos que necesitan médico? ¿O bien nos sentimos de los médicos que condenamos a los otros porque son malos mientras que nosotros creemos estar entre los buenos? El Dios de Jesús, que conoce el corazón de cada persona, no pierde nunca la esperanza de salvarnos y de abrirnos nuevos caminos y posibilidades de vida al servicio del Reino.

Fuente : https://laicoscapuchinos.cl/wp-admin/post.php?post=16564&action=edit

EDD. miércoles 20 de septiembre de 2023.

Hoy, miércoles, 20 de septiembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,14-16):

Aunque espero ir a verte pronto, te escribo esto por si me retraso; quiero que sepas cómo hay que conducirse en la casa de Dios, es decir, en la asamblea de Dios vivo, columna y base de la verdad. Sin discusión, grande es el misterio que veneramos: Manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, contemplado por los ángeles, predicado a los paganos, creído en el mundo, llevado a la gloria.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 110,1-2.3-4.5-6

R/.
 Grandes son las obras del Señor

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R/.

Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente. R/.

Él da alimento, a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,31-35):

En aquel tiempo, dijo el Señor: «¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: «Tocarnos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.» Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenla un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores.» Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

San Andrés Kim Taegon y sus compañeros (mártires coreanos del siglo XIX) no fueron como aquellos hombres a los que se refiere Jesús en el evangelio de hoy: gente indiferente, gente que asiste a la vida como a un espectáculo sin dejarse afectar para nada por lo que pasa a sus alrededor, preocupados únicamente con sus intereses. En definitiva, gente que va a lo suyo.

Jesús tiene en mente la figura de Juan el Bautista. Fue un hombre austero, vivió en el desierto separado de todo. Su vida provocaba, hacía pensar. Pero aquella gente lo solucionó con cierta facilidad diciendo que Juan estaba poseído por un demonio. Fue suficiente para quedarse tranquilos. Lo más todo quedó en una conversación de sobremesa, un comentario un poco irónico. Y todo olvidado. Ya podían volver a lo suyo.

Jesús también se refiere a sí mismo. Él no se ha ido al desierto. Se ha situado en medio de la gente. Comparte con ellos las cosas de la vida. Dolores y alegrías. Así da testimonio del amor de Dios. Como dice el mismo Jesús, “come y bebe”. Pero aquellos indiferentes encontraron rápidamente la explicación adecuada que les podía dejar tranquilos y que les permitía volver a lo suyo, a sus intereses. Es que Jesús era “comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”. ¿Cómo iba a ser mensajero de Dios el que vivía de ese modo y se hacía amigo de gentes de mal vivir? Basta. No había necesidad de dedicar a Jesús ni un minuto de su tiempo. Era imposible que Dios se presentase así en medio de su querido pueblo de Israel. Si fuese el mensajero de Dios, se habría hecho respetar y se habría mostrado de otra manera. Que Dios tiene otro nivel. Conclusión: tranquilidad en el frente, hay que esperar a que venga otro.

La pregunta sería dónde nos situamos nosotros. Porque a veces da la impresión de que nos alineamos con ese grupo de la gente indiferente. Vamos a misa, decimos que somos cristianos y seguidores de Jesús. Pero en realidad vamos a lo nuestro. Y el mensaje de Jesús casi no nos toca ni la piel. Los mártires que hoy celebramos si dejaron que ese mensaje les tocase la piel. Y más adentro.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

EDD. martes 19 de septiembre de 2023.

Hoy, martes, 19 de septiembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,1-13):

Es cierto que aspirar al cargo de obispo es aspirar a una excelente función. Por lo mismo, es preciso que el obispo sea irreprochable, que no se haya casado más que una vez; que sea sensato, prudente, bien educado, digno, hospitalario, hábil para enseñar; no dado al vino ni a la violencia, sino comprensivo, enemigo de pleitos y no ávido de dinero; que sepa gobernar bien su propia casa y educar dignamente a sus hijos. Porque, ¿cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios quien no sabe gobernar su propia casa? No debe ser recién convertido, no sea que se llene de soberbia y sea por eso condenado como el demonio. Es necesario que los no creyentes tengan buena opinión de él, para que no caiga en el descrédito ni en las redes del demonio. Los diáconos deben, asimismo, ser respetables y sin doblez, no dados al vino ni a negocios sucios; deben conservar la fe revelada con una conciencia limpia. Que se les ponga a prueba primero y luego, si no hay nada que reprocharles, que ejerzan su oficio de diáconos. Las mujeres deben ser igualmente respetables, no chismosas, juiciosas y fieles en todo. Los diáconos, que sean casados una sola vez y sepan gobernar bien a sus hijos y su propia casa. Los que ejercen bien el diaconado alcanzarán un puesto honroso y gran autoridad para hablar de la fe que tenemos en Cristo Jesús.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 100

R/.
 Danos, Señor, tu bondad y tu justicia

Voy a cantar la bondad y la justicia;
para ti, Señor, tocaré mi música.
Voy a explicar el camino perfecto.
¿Cuándo vendrás a mí? R/.

Quiero proceder en mi casa con recta conciencia.
No quiero ocuparme de asuntos indignos,
aborrezco las acciones criminales. R/.

Al que en secreto difama a su prójimo
lo haré callar;
al altanero y al ambicioso
no los soportaré. R/.

Escojo a gente de fiar
para que vivan conmigo;
el que sigue un camino perfecto
será mi servidor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (7,11-17):

En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naín, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre.
Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: «No llores.»
Acercándose al ataúd, lo tocó y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces dijo Jesús: «Joven, yo te lo mando: levántate.»
Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.»
La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El Evangelio de hoy dice que Jesús sintió “lástima” al ver a la viuda que llevaba a enterrar a su hijo. No es una palabra que hoy tenga mucha prestancia. Parece que no está de moda. Pero no es más que una forma de hablar de “empatía”. Diría que lástima, compasión, empatía son las grandes virtudes de Jesús. Una característica de su carácter, que, como todo en Jesús, nos manifiesta el modo de ser de Dios. Dios empatiza con nosotros. Tiene compasión de nosotros. Dicho de otro modo es capaz de sentir con nosotros, de experimentar nuestros mismos sentimientos de dolor, de alegría, de duda, de confusión, de ira. Dios sabe lo que sentimos y está con nosotros. Es capaz de comprendernos no como quien analiza un objeto en el microscopio sino como quien se acerca y mira en lo profundo y es capaz de ponerse en los pies del otro. Así es Jesús. Y así es el Dios que se nos manifiesta en Jesús.

Empatizar, sentir de esa manera con el otro, debería ser –seguro que ya es– una de las características más fundamentales y básicas de nuestra vida cristiana. Al otro somos capaces de mirarle a los ojos, vemos su realidad, su ser persona, su dignidad. El otro no es una cosa, una masa con la que nos tropezamos sino una persona, un hijo o hija de Dios, un hermano o hermana. Ante esa relación no importa su ideología, su religión, su raza, su tendencia sexual. Ni siquiera importa su pecado (¿quién soy yo para decir que el otro es pecador?). Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Al otro le miro a los ojos y comprendo lo que está pasando. Empatizo. Sus alegrías son las mías. Sus penas me duelen a mí. Y a partir de ahí actúo, movido, como Jesús, por la lástima, por la compasión.

Igual no podemos hacer un milagro como Jesús. No podemos devolver la vida a los muertos. Pero podemos, con seguridad, acompañar, escuchar, estar atentos a las necesidades de los que nos rodean. No se trata de dar dinero, de compartir nuestros bienes, aunque a veces sí será necesario. Primero es el tiempo, la compañía, la cercanía, la escucha. Y estoy seguro de que ahí podemos estar todos, como Jesús, llenos de compasión. Sin mirar para otro lado, que está feo en hermanos.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Impresión de las Llagas a nuestro Padre San Francisco de Asís.


Fiesta para la Familia Franciscana

Desde su conversión, san Francisco profesó una grandísima devoción a Cristo pobre, crucificado, y glorioso. El icono del Cristo de San Damián estuvo unido siempre a su experiencia evangélica y su aventura espiritual, tanto en su conversión como a lo largo de toda su vida, y hasta su muerte, no cesó con los hechos y las palabras, de predicar al Crucificado.
Su proceso de configuración con Cristo culminó en septiembre de 1224, mientras estaba sumido en contemplación divina en el monte Alverna: el Señor Jesús imprimió en su cuerpo los estigmas de su pasión. Se cumplió así su deseo y su súplica: «Oh Señor mío Jesucristo, te pido me concedas antes de morir sentir en mi alma y en mi cuerpo, en cuanto es posible, el dolor que tú, dulce Jesús, soportaste en la hora de tu acerbísima pasión». Francisco se convirtió en otro Cristo, como con acierto lo expresa el místico franciscano fray Juan de los Ángeles: «Fue Cristo alma de Francisco y Francisco cuerpo de Cristo, que le sale a la cara el contento y dolor que en su alma lleva».
Benedicto XI en 1304 concedió a la Familia Franciscana celebrar cada año la memoria de este hecho, probado por testimonios fidedignos.

Feliz inicio del año Jubilar de los Estigmas de nuestro Seráfico Padre San Francisco.

EDD. lunes 18 de septiembre de 2023.

Hoy, lunes, 18 de septiembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (2,1-8):

Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno, y de este testimonio –digo la verdad, no miento– yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 27

R/.
 Salva, Señor, a tu pueblo

Escucha, Señor, mi súplica
cuando te pido ayuda
y levanto las manos hacia tu santuario. R/.

El Señor es mi fuerza y mi escudo,
en él confía mi corazón;
él me socorrió y mi corazón se alegra
y le canta agradecido. R/.

El Señor es la fuerza de su pueblo,
el apoyo y la salvación de su Mesías.
Salva, Señor, a tu pueblo
y bendícelo porque es tuyo;
apaciéntalo y condúcelo para siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (7,1-10):

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaum. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado, a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado.
Ellos presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.»
Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió a unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: «ve», y va; al otro: «ven», y viene; y a mi criado: «haz esto», y lo hace.»
Al oír esto, Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.»
Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Un Evangelio, un relato de un milagro de Jesús. Interesantes los diálogos. Interesante la forma de interceder de los ancianos judíos que se presentan ante Jesús: “Merece que se lo concedas”. El centurión se había portado bien con ellos. Les ha ayudado a construir la sinagoga. El centurión ha hecho méritos para merecer el favor de Dios, que se manifiesta en Jesús. El centurión tiene otras razones. Sencillamente cree en el poder de Dios que se hace presente en Jesús. No alega sus méritos ante Jesús. Simplemente se sitúa humildemente ante Jesús y deja que éste haga o no haga. Jesús hace el milagro, cura al criado enfermo pero no lo hace por los méritos del centurión sino por su fe. Una fe que no ha encontrado en todo Israel.

El tema de los méritos es importante. Todavía hay cristianos que piensan que a lo largo de la vida tenemos que ir haciendo “méritos” ante Dios para conseguir la salvación, la curación, la solución de problemas, etc. Esos méritos se conseguirían a base de sacrificios, oraciones repetidas interminablemente, limosnas, misas asistidas y cosas por el estilo. Todo eso nos terminaría creando una especie de “derechos” ante Dios. Así nos aseguraríamos la salvación y el favor de Dios.

Pero en el mensaje de Jesús no es eso lo que nos encontramos. Y, para ser realistas, ni siquiera en la relaciones humanas. El amor es siempre gratuito, sin condiciones. Así es como nos ama Dios a nosotros que somos sus creaturas. No hay “méritos” que valgan. No hay derechos adquiridos. Solo hay amor, gratuidad, regalo. El centurión no construyó la sinagoga –esperamos– por razones políticas: para ganarse el afecto del pueblo judío ni para conseguir la paz social. Es más sencillo: construyó la sinagoga porque tenía afecto al pueblo. Lo hizo gratuitamente. Y gratuitamente, sin condiciones, por puro amor, Jesús respondió a su fe y a su plegaria. Porque así es Dios. Porque así nos ama Dios.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Saludo Capuchino por Fiestas Patrias !!!

“Podrán decir que somos un país pequeño, pero nuestra grandeza está en nuestra gente y lo unidos que somos como nación, Feliz Fiestas Patrias a todos los chilenos y a todas las chilenas de todo el mundo”.

Estimados hermanos chilenos y estimadas hermanas chilenas: ¡Deseo que el Señor siempre les de la paz!

Como un hijo adoptivo por el pueblo chileno, vengo a través de este mensaje a unirme a cada uno de ustedes para celebrar juntos nuestras fiestas patrias. Junto con los saludos y pronto a iniciar una nueva celebración patria, quiero enviarles un cordial saludo de parte de todos los Hermanos Menores Capuchinos de la Delegación San Francisco de Asís, de Chile.

Esta fecha nos invita a recordar nuestras tradiciones que parten de la identidad y del orgullo de ser chilenos, sin importar donde nos encontremos, por eso: ¡Viva Chile! ¡Viva nuestro pueblo! Esperamos compartir y disfrutar en familia; preocupándonos siempre de la seguridad de los suyos y de todos para ser siempre personas de Paz y de Bien.

Un abrazo fraterno a cada uno de ustedes.

¡Viva Chile!

Hermano Mauricio Silva dos Anjos, OFMCap
Delegado Provincial

17 de septiembre. Estigmas de San Francisco.

17 DE SEPTIEMBRE | ESTIGMAS DE SAN FRANCISCO

Desde su conversión, san Francisco profesó una grandisima devoción a Cristo pobre, crucificado, y glorioso. El icono del Cristo de San Damián estuvo unido siempre a su experiencia evangélica y su aventura espiritual, tanto en su conversión como a lo largo de toda su vida, y hasta su muerte, no cesó con los hechos y las palabras, de predicar al Crucificado.

Su proceso de configuración con Cristo culminó en septiembre de 1224, mientras estaba sumido en contemplación divina en el monte Alverna: el Señor Jesús imprimió en su cuerpo los estigmas de su pasión. Se cumplió así su deseo y su súplica: . Francisco se convirtió en otro Cristo, como con acierto lo expresa el místico franciscano fray Juar de los Angeles: Fue Cristo alma de Francisco y Francisco cuerpo de Cristo, que le sale a la cara el contento y dolor que en su alma lleva>.

Benedicto XI en 1304 concedió a la Familia Franciscana celebrar cada año la memoria de este hecho, probado por testimonios fidedignos.