Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 05 de noviembre de 2023.

DOMINGO XXXI DEL AÑO.
Malaquías 1,14-2,2-8.10: Dios, el gran Rey, rechaza el culto contaminado y porque se ha invalidado la Alianza.
1Tesalonicenses 2,5.7-9.13: Pablo está dispuesto no sólo a dar el evangelio, sino también su propia vida por la comunidad. Es una entrega total.
Mateo 23,1-12: Invectiva contra los sostenedores del sistema religioso. Es una advertencia para los discípulos de todos los tiempos.

1.- Según el texto de Malaquías Dios es “un gran Rey”, título tomado de los reyes asirios; con este título se quiere indicar que el Señor es lo máximo, el único absoluto, que merece todo el respeto de parte del hombre. Bíblicamente hablando se diría “Temor de Dios”. No se trata de tenerle miedo, sino respeto. El texto reprocha a los sacerdotes su falta de respeto al Señor, pues han presentado un culto contaminado mezclado con el pagano. Los que debían guiar al Pueblo de Dios por el camino de la santidad han contaminado la doctrina haciendo de la Alianza algo inválido. Por eso el Señor los critica y condena. Hay un desvío tal que todo el sistema religioso aparece contaminado, abominable. Podría decirse que los sostenedores del sistema religioso se beneficiaron de la religión.
2.- Pablo, en cambio, aparece como un modelo. Él es capaz no sólo de dar en evangelio, sino también de darse a sí mismo por entero por la comunidad. Lo único que le interesa al Apóstol es el crecimiento de la comunidad cristiana. Fue condescendiente con la comunidad, rasgo propio de todo dirigente cristiano, es decir, sabe ponerse a la altura de los fieles más débiles, tanto que llega a decir: “Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos, a cualquier precio. Y todo esto, por amor a la Buena Noticia, a fin de poder participar de sus bienes”. (1Corintios 9,22). Esa es la verdadera actitud de un apóstol, de un dirigente cristiano.
3.- Dentro de las muchas cosas que el Pueblo de Dios ha podido decir en este tiempo de Sínodo es que ha criticado duramente el clericalismo imperante en la Iglesia. Es decir, esa postura que tienen algunos de adueñarse de la religión; peligro que asecha no sólo a los pastores de la Iglesia, sino también a cualquier cristiano. Es uno de los peores males que azota a la Iglesia, junto con los abusos que se han cometido; abusos no sólo en lo sexual, sino también de poder, de manipular la conciencia del hermano. ¡Cuidado! No sólo nosotros los curas, también los laicos. No sólo en la Iglesia, sino también en lo civil, cuando los partidos, los políticos se benefician del pueblo y abusan del mismo. El clericalismo es un fenómeno transversal.
4.- Una vez más tenemos la voz del Maestro que no sólo critica, sino también advierte. Aquí encontramos una doctrina diferente. ¿Cuál? Jesús condena la arbitrariedad de algunas imposiciones legales, la vanidad y ostentación en la religión, el legalismo y la incoherencia de vida religiosa, el conformarse con un cumplimiento solamente externo. Y la religión es cuestión del corazón; no se debe caer en el legalismo y en conformarnos con ritos externos, carentes de todo sentido.
Y lo más fundamental de todo, Jesús borra toda diferenciación entre sus discípulos. Porque en la comunidad de los creyentes ninguno es maestro, sino todos discípulos; ninguno es padre, sino todos hijos y hermanos; ninguno es jefe, sino todos somos servidores. Esto quiere Jesús de todos nosotros, esto quiere también el Papa Francisco para la Iglesia de este siglo. Parece utópico, pero con la ayuda de Dios se puede.. Y esto desea también todo el Santo Pueblo de Dios y bien lo ha expresado en el Sínodo.
Y esto sí que le da sentido pleno a la Eucaristía, que es expresión de la Comunión de todos los cristianos en el Cuerpo y Sangre de Cristo. Trabajemos para que esto sea una realidad entre nosotros.
Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. sábado 04 de noviembre de 2023.

Hoy, sábado, 4 de noviembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,1-2a.11-12.25-29):

¿Habrá Dios desechado a su pueblo? De ningún modo. También yo soy israelita, descendiente de Abrahán, de la tribu de Benjamín. Dios no ha desechado al pueblo que él eligió. Pregunto ahora: ¿Han caído para no levantarse? Por supuesto que no. Por haber caído ellos, la salvación ha pasado a los gentiles, para dar envidia a Israel. Por otra parte, si su caída es riqueza para el mundo, es decir, si su devaluación es la riqueza de los gentiles, ¿qué será cuando alcancen su pleno valor? Hay aquí una profunda verdad, hermanos, y, para evitar pretensiones entre vosotros, no quiero que la ignoréis: el endurecimiento de una parte de Israel durará hasta que entren todos los pueblos; entonces todo Israel se salvará, según el texto de la Escritura: «Llegará de Sión el Libertador, para alejar los crímenes de Jacob; así será la alianza que haré con ellos cuando perdone sus pecados.» Considerando el Evangelio, son enemigos, y ha sido para vuestro bien; pero considerando la elección, Dios los ama en atención a los patriarcas, pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 93,12-13a.14-15.17-18

R/.
 El Señor no rechaza a su pueblo

Dichoso el hombre a quien tú educas,
al que enseñas tu ley,
dándole descanso tras los años duros. R/.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el justo obtendrá su derecho,
y un porvenir los rectos de corazón. R/.

Si el Señor no me hubiera auxiliado,
ya estaría yo habitando en el silencio.
Cuando me parece que voy a tropezar,
tu misericordia, Señor, me sostiene. R/.

Segunda lectura

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1.7-11):

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: «Cédele el puesto a éste.» Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: «Amigo, sube más arriba.» Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Buscar el primer lugar

El anuncio de un conocido cosmético asegura: “Porque tú lo vales”. A menudo en nuestra sociedad se dice: “Mereces ser feliz”. ¿Mereces?

Carlos Borromeo tiene una larga de méritos que podría haber aducido para ocupar primeros lugares toda su vida: de familia rica e influyente, con varios doctorados en leyes y en derecho canónico, autor, escritor, conferencista, cardenal, obispo de Milán… Estableció la Cofradía de la Doctrina Cristiana, con 740 escuelas, 3,000 catequistas y 40,000 alumnos. Debería estar en el primer asiento, ¿verdad? Ciertísimo, según nuestros baremos de méritos y derechos de reconocimiento.  “Tú lo vales, Carlos; mereces todo lo que se te da”, podrían haber dicho sus contemporáneos. Y de hecho lo decía hasta las más altas esferas vaticanas.

Pero parece ser que Carlos no lo veía de la misma manera. Porque para él, lo importante era la verdad. Y parte de la gran Verdad de Cristo es que ninguno de nosotros “merecemos” nada, por mucho que nos lo digan por activa y por pasiva. Lo que se nos da no es cuestión de mérito y, como nos dice hoy el Evangelio, tratar de apropiárnoslo es una locura que puede conducir—como a menudo lo hace—a la vergüenza y el oprobio. Porque al final la verdad se sabe, viene la luz y entonces pone al descubierto nuestra falta de mérito. Todo lo que se nos da; todo lo que hacemos; todo lo que pensamos; todo lo que sentimos; incluso todas nuestras buenas y buenísimas acciones que a menudo llevan colgadas títulos, premios y reconocimientos según esta sociedad, todo, es gracia de Dios. Así lo vio Carlos Borromeo, que entregó no sólo todas sus posesiones, sino toda su vida, al pueblo al que servía. Como si dijera: “aquí yo soy el último; el primero es Dios al que sirvo en su pueblo”.  Carlos vendió la mayor parte de las posesiones familiares para el beneficio de los pobres, viviendo en total austeridad y pobreza. Se entregó personalmente al cuidado de los enfermos de su diócesis. El no buscar el reconocimiento “merecido” ante tal historial, le valió el reconocimiento de millones de cristianos a través de los siglos.

Carlos había entendido esa verdad fundamental de la total dependencia del Dios único Santo y Señor. El único que decide quién se sienta dónde. Al fin y al cabo, una silla es igual que otra silla. Porque los títulos son papel, los reconocimientos a menudo se olvidan, y las riquezas no van a ninguna parte.  Lo que queda es la mano de Dios que exalta a quien ha entendido esa verdad.  

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 03 de noviembre de 2023.

Hoy, viernes, 3 de noviembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (9,1-5):

Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo. Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 147,12-13.14-15.19-20

R/.
 Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1-6):

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los maestros de la Ley y fariseos, preguntó: «¿Es lícito curar los sábados, o no?»
Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.
Y a ellos les dijo: «Si a uno de vosotros se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?»
Y se quedaron sin respuesta.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El bien a tiempo y a destiempo

Parece una pregunta muy tonta y muy torticera… ¿se puede hacer el bien fuera de hora? ¿Sería posible que hubiera tiempos y destiempos para las buenas obras? Parece imposible. El bien no tiene tiempos inoportunos o ilícitos. El bien es siempre, a toda hora, convenga o no convenga, esté en el programa o no. Ho hay un horario para esto.

Pero Jesús tiene sentido del humor, y para demostrar la tontería de la pregunta, les lanza una pregunta burlona. Pero ahí se esconde una verdad incluso más profunda: el burro que cae a un pozo no es tan importante como un hijo de Dios. Pero, si el burro es nuestro, vamos a hacer todo lo posible por salvarlo. ¿Cuántos “burros” tenemos? Es decir, cuántas preocupaciones que a veces son simplemente materiales, de trabajo, de no perder dinero o prestigio que vamos a tratar de salvar a cualquier costo. Dentro y fuera de horario. Sea el momento o no. Y, si cuidamos de lo nuestro con tanto afán que no nos importe si es a tiempo o a destiempo, ¿cómo no hacerlo por algo tan sagrado, tan digno y tan magnífico como un hijo de Dios? O, ¿cómo no hacerlo por responder a una llamada de Dios a una misión, a un servicio, a un acto de misericordia?

En otro pasaje se nos habla del samaritano. El pobre hombre por el camino ve pasar a varios sacerdotes, escribas, que pasan de largo del camino a una obligación programada. Pero el bien siempre está programado. Está inscrito en nuestra identidad como cristianos. Lo dice bien claro Pablo en la primera lectura: los hermanos pertenecen a la adopción filial, la gloria, la alianza, la ley, el culto… pertenecen a Cristo que está por encima de todo. Los adoptados, según las leyes antiguas semitas, tienen además una ventaja, ya que no pueden ser desheredados, una vez que los padres hayan aceptado el compromiso de adopción.  Por defender a los hijos—biológicos o adoptados– por salvarlos, habría que hacer cualquier cosa, aunque sea fuera de nuestros programas y horarios, aunque sea fuera de todo plan o gusto personal.  Son mucho más que un burro, un punto de honor, una ascensión de puesto de trabajo, una preocupación material de cualquier tipo, una reunión importantísima que no deberíamos dejar. Todos nuestros “burros”, personales o comunitarios no tienen comparación con la enorme importancia de acercarse a un ser humano que necesita nuestra ayuda. Aunque no sean horas…

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 02 de noviembre de 2023.

Hoy, jueves, 2 de noviembre de 2023

Primera lectura

Lectura del libro de las Lamentaciones (3,17-26):

Me han arrancado la paz, y ni me acuerdo de la dicha; me digo: «Se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Señor.» Fíjate en mi aflicción y en mi amargura, en la hiel que me envenena; no hago más que pensar en ello y estoy abatido. Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión: antes bien, se renuevan cada mañana: ¡qué grande es tu fidelidad! El Señor es mi lote, me digo, y espero en él. El Señor es bueno para los que en él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 129,1-2.3-4.5-6.7-8

R/.
 Desde lo hondo a ti grito, Señor

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R/.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón
y así infundes respeto. R/.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora. R/.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa. R/.

Y él redimirá a Israel
de todos sus delitos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,1-6):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.»
Tomás le dice: «Señor, no sabemos adonde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Jesús le responde: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Conmemoración de los Fieles Difuntos

Como continuación de las lecturas de ayer, viene hoy otra cargada de esperanza: todo el que va al Padre, viene a mí… y la voluntad del Padre es que no pierda a ninguno de los que me ha entregado, sino que todos se salven.

Todos los días rezamos “hágase tu voluntad”, y a veces nos imaginamos que es una voluntad rara o incomprensible, complicada. La voluntad es, simplemente, que todos se salven. Ahí parece que está la complicación; no en la voluntad en sí misma, sino en su realización, en la que tenemos que participar, no como pajitas al viento, resignadas a una misteriosa voluntad, sino como activos participantes. Porque cumplir la voluntad de Dios no va a ser una experiencia individual e intimista (aunque también), sino que hay que procurar también que “todos se salven”. ¿Cómo vamos a hacer para extender esa voluntad de Dios, esa salvación? ¿Qué entendemos, en realidad, por salvación? Hoy, cuando celebramos los fieles difuntos, nos podemos preguntar si nuestros seres queridos se habrán salvado. Si habrán tomado esa decisión por Dios necesaria para poder estar con Él.

Razonablemente, tendremos que preguntarnos cómo vamos a participar en cumplir la voluntad de Dios de salvación. ¿Cómo alcanzar a todos? Y ese todos, ¿incluye a los Difuntos que hoy celebramos? ¿Habrá que salir a predicar? Muchos de nosotros no podemos por diversas razones de peso. Pero quizá el “todos”, para nosotros, sean los más cercanos. Para poder mostrar el camino de salvación, en primer lugar tendremos que mostrar el modelo de la decisión por Dios, por la vida; tendremos, además, que ofrecer el regalo de decir la verdad; tendremos que mostrarles la alegría de un encuentro con Cristo vivo. Todo eso exige muchísimo de nosotros: una constante y determinada determinación, que diría Teresa, de optar siempre por Dios… lo cual implica dejar todo lo que no es Dios; exige también una valentía y libertad enormes para proclamar la verdad de Dios en un mundo que pretende oscurecer a Dios; exige una gran generosidad para compartir la alegría que ofrece esa verdad. Cumplir la voluntad de Dios, así visto, es un constante ejercicio de evangelización.

El día de los Difuntos, paradójicamente, no es un momento de tristeza y de melancólico recuerdo de los que ya se fueron, sino de afirmación de esa misma voluntad de Dios: las almas de los justos están en manos de Dios, y no los alcanzará ningún tormento. Las almas de quienes optaron por Dios y se fueron liberados de las ataduras de la muerte, del pecado, por la redención de Cristo. Esa es la salvación total, la voluntad de Dios.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 01 de noviembre de 2023.

Hoy, miércoles, 1 de noviembre de 2023

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (7,2-4.9-14):

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.»
Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»
Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén.»
Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?»
Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.»
Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/.
 Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

Quién puede subir al monte del Señor?
Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,1-3):

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

La muchedumbre, quienes buscan, los bienaventurados

Tengo un amigo puertorriqueño que tiene un hijo casado con una filipina y una hija prometida a un afroamericano. En broma, le digo que va a tener nietos multicolores. Se ríe y dice que, con tal de que le llamen “abuelito”, le da lo mismo de qué color sean. Creo que así se debe sentir Dios Padre con todos sus hijos, de toda raza, pueblo y lugar. Con tal de que se reconozcan—nos reconozcamos—como hijos de Dios, pues lo somos. Con tal de que lo llamemos Padre.

Una gran muchedumbre de quienes buscan, los bienaventurados. Es decir, todos nosotros. No pensamos que seamos santos de altar, pero sí que probablemente podamos considerarnos en búsqueda y somos parte de ese pueblo llamado y congregado. Esta muchedumbre es la de los que buscan el bien, la verdad, la bondad. Los que buscan el rostro de Dios. Pero quizá al leer las bienaventuranzas no nos sintamos tan “dichosos” como dicen algunas traducciones del pasaje. La palabra griega “makarios” en realidad se refiere más bien a la más profunda felicidad, literalmente bienaventuranza, es decir, buena fortuna o bendición, de haber visto el rostro de Dios en lo tan aparentemente contradictorio: la pobreza, la persecución, el dolor y las lágrimas.  A veces hemos podido escuchar las palabras con un cierto romanticismo. Pensándolo bien, son duras y difíciles, sobre todo en un mundo en que frecuentemente nos movemos a golpe de capricho y comodidad. En un mundo en que huimos del dolor a toda costa y nos preguntamos a menudo por qué la ciencia, o el dinero no han remediado nuestro problema, pequeño o grande. En un mundo en que parece que siempre hace falta algo más; siempre hay que buscar una nueva forma de diversión, un estímulo más excitante. Y donde, al final, uno se siente vacío y huérfano.

Así que, después de escuchar la lista de las múltiples calamidades que nos pueden ocurrir como hijos de Dios (o que nos están ocurriendo), se nos dice: “Alégraos y saltad de júbilo”.  Y nos podemos quedar rascándonos la cabeza y preguntándonos en qué mundo será eso. Y se nos repite entonces: esto es el mundo en que personas de toda tierra, clase y lugar vienen a contemplar el rostro de Dios. Han encontrado lo más importante, han llamado a Dios Padre y han escuchado al Padre llamarlos “hijos”.  Y ya no les hace falta nada más.

Hoy celebramos a Todos los santos, todos los que de verdad se sintieron hijos, esa inmensa muchedumbre que entendió este rarísimo mensaje. Quienes se sintieron bienaventurados al no tener nada, porque lo tenían TODO

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 31 de octubre de 2023

Hoy, martes, 31 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,18-25):

Sostengo que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un dia se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvados. Y una esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve? Cuando esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6

R/.
 El Señor ha estado grande con nosotros

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,18-21):

En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.»
Y añadió: «¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Semilla, levadura, silencio

Dicen que se puede tener la certeza absoluta de que las semillas que no se plantan nunca florecerán ni darán fruto. Y, con eso, se podría decir con certeza prácticamente absoluta que la masa sin levadura no fermentará, no subirá. Pero resulta que, ni semilla ni levadura se ven, ni llaman la atención. Y por eso, quizá no nos guste mucho ser semilla o levadura enterrada sin aparente pena ni gloria. Es más bonito tener algún brillo. El problema con el brillo es que eventualmente se apaga. Y además, no se ha oído de ningún “brillo” que haya dado fruto, si no ha ido acompañado por lo escondido. Lo bueno de las semillas enterradas y de la levadura amasada es que, al final, resultan ser signos del Reino de Dios.

Pero ser enterrado, y casi peor, ser amasado, es doloroso y algo amargo. Y es que ¡nadie se entera! No hay reconocimiento, ni casi agradecimiento. Nos gustaría más hacer un poco más de ruido. Pero es normal que, para que haya fruto o haya pan, tenga que haber semilla enterrada y levadura amasada. Y eso ocurre en el silencio.

Es la situación de la madre o padre a quien no le gusta cocinar, pero cocina cada día del año para que su familia pueda vivir y crecer. O la de los abuelos que cuidan de los nietos a veces a “caso hecho”. En otro tiempo, habría sido la de los monjes amanuenses que copiaban la Biblia y textos litúrgicos letra a letra y coma a coma. Y es la de cada uno de nosotros cuando decimos una palabra amable, sonreímos a alguien, hacemos un favor sin esperar recompensa, acompañamos a un anciano o enfermo…Como efecto de onda expansiva, esas cosillas enterradas, silenciosas y aparentemente mínimas y sin importancia, van cambiando el día, la vida de otras personas. En el momento, nadie lo aprecia o siquiera se entera. Pero,  a la larga, dan fruto y fruto abundante. Pero exigen esperanza y paciencia. Los frutos no se dan de la noche a la mañana como quizá a veces quisiéramos.

Sí; se puede decir que hay una certeza absoluta de que, sin esas semillas y levadura, las cosas no pueden ir bien. Tres medidas de levadura pueden hacer fermentar toda la masa. Una semilla enterrada puede dar paso al Reino de Dios. “Por vuestros frutos os conocerán”, dice el Señor. Y así, una mujer de Nazaret un día dijo simplemente “hágase”. Abrió la puerta al Reino de Dios y desde ahora la bendecirán todas las generaciones. Si eso no fuera fruto y pan para el mundo, estaríamos todos perdidos. Afortunadamente, por el poder de Dios, lo es.

¿En qué momentos has visto los frutos de una acción escondida y silenciosa, tuya o de alguien cercano?

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 30 de octubre de 2023.

Hoy, lunes, 30 de octubre de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,12-17):

Estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis. Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 67,2.4.6-7ab.20-21

R/.
 Nuestro Dios es un Dios que salva

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian.
En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría. R/.

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R/.

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,10-17):

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: «Seis días tenéis para trabajar; venid esos días a que os curen, y no los sábados.»
Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?»
A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Desatados

El miedo paraliza. Es una experiencia común. Atenaza, enmudece, encoge el corazón. Pero es que el miedo es muy razonable ante las cosas que a menudo nos rodean: miedo al futuro; incertidumbre económica, inestabilidad social y política… ¿Quién nos puede reprochar tener miedo?

Y luego, tenemos también miedo al abandono de amistades y familiares si es que nos atrevemos a expresar una postura contraria… Tememos al “qué dirán”, a la crítica, al insulto.

En cierto modo, como la mujer del evangelio de hoy, estamos atados y bien atados. Y quizá por más de 18 años. Y no es solo cuestión de un nudo fácil de desatar. Se trata de lazos fuertísimos, que se ataron hace tanto tiempo que ahora no se desatan fácilmente: sólo se pueden cortar a cuchillo. O, incluso si solo fueran sean hilos y no cuerdas, como diría santa Teresa, no nos dejan volar.

La primera lectura de hoy nos dice que no se nos ha dado un espíritu de temor. Es decir, que hace ya tiempo que, por la vida, muerte y resurrección de Cristo, estamos desatados. Se nos ha dado un espíritu de fortaleza y amor. Falta nos hace en este mundo.

Estar desatados seguramente no significa que no haya dudas, incertidumbres y dolores de cabeza. Más bien significa que se nos ha dado tener una confianza radical. La confianza radical significa saber que otras manos, otros labios, otras fuerzas, dirigen las nuestras. Los brazos, los labios y las fuerzas de Aquel que nos alcanzó la libertad total. Son los que, a pesar de todos los pesares, nos hacen levantarnos una y otra y otra vez y ser libres.

La libertad no significa en realidad que los temores se ahuyenten, sino que se pueden atar. Los lazos serán ahora cautivos de esa libertad alcanzada con la confianza radical. Tampoco significa una imprudencia “desenfrenada” que no mira límites y se lanza a cualquier cosa sin pensar. Ni significa una descarada expresión de todo lo que se nos pasa por la cabeza, o de lo último que ha llamado la atención a nuestra sentimentalidad. Es, más bien, una libertad que mira de frente a la realidad, reconoce límites y peligros y, decididamente, ejerce una confianza radical e ilimitada. Es la libertad de andar enderezado, con la cabeza alta, con la dignidad de los coherederos de Cristo; con el temor bajo los pies, atado y bien atado, por el Señor que hace maravillas.

¿Qué ataduras sientes en este momento? ¿Qué temores? ¿Escuchas la palabra que te invita a enderezarte, a dominar esos temores? ¿En qué momentos has sentido la liberación? 

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy