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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 26 de noviembre de 2023.

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY


Ezequiel 34,11-12,15-17: Una fuerte crítica a las autoridades de Israel. Por eso ahora Dios será su dirigente, su Pastor. Se promete un nuevo régimen.
1Corintios 15,20-26,28: Con el tema de la resurrección de Cristo y la de sus discípulos Pablo afirma que todo le será sometido. Entonces se implantará definitivamente el Reinado de Dios.
Mateo 25,31-46: Parábola en la que podemos contemplar a Jesús como el Rey que viene a juzgar y también en qué consiste la realización plena del Reino de Dios.

1.- Cristo es Rey. Dios es Rey. ¿Qué se nos quiere afirmar?
Según Ezequiel, Dios se constituye en la autoridad de su Pueblo en vista del fracaso de la monarquía, que se apacentó a sí misma, es decir, buscó su propio provecho y menospreció al pueblo, llegando incluso al maltrato del pueblo y la dispersión. Ante tanta calamidad se impone un verdadero cambio radical. Y este cambio viene sólo de Dios y su Reinado. Dios será el Pastor-Dirigente-Rey que pacerá a su Pueblo, lo reunirá. Donde reina Dios hay unidad-Paz-Amor.


2.- Es necesario que Cristo reine. Y para eso vino. Jesús, con su muerte y resurrección vino a inaugurar el Reino eterno. La resurrección de Cristo no sólo es la glorificación del Señor, sino también la consumación temporal del Reino de Dios, porque Cristo va a entregar su reino al Padre. En otras palabras, el Reino de Dios, que ya ha comenzado, será total cuando Dios sea todo en todo. Y esta es la meta que se ha de alcanzar. En otras palabras, podríamos decir que el mundo está en un continuo proceso de evolución que culminará en el Cristo pleno, que reina junto al Padre.


3.- El Reino de Dios está iniciado, pero no consumado. Si bien Cristo venció al pecado y a la muerte, todavía hay pecado y hay muerte. Da la impresión que en gran parte del mundo Dios no reina, no es conocido.
En muchas personas y en muchos lugares todavía no es realidad el Reino de Dios. Como en el Israel del tiempo de Ezequiel, también hoy abundan los malos pastores, los malos dirigentes, que lo único que saben es atormentar a sus semejantes. Y donde reina el odio, la violencia, el robo, la corrupción, la inseguridad social y la muerte allí no reina Dios, por muy religioso que sea ese lugar. Porque no se está llevando a cabo el Orden nuevo, ese Orden querido por Dios. Y eso quiere el Señor. «Cada vez que el hombre pretende erigirse en dueño de la historia, usurpando el lugar de Dios que es el Señor de la historia, acaba sembrando las semillas de la muerte»
Los poderes de este mundo siempre han temido al Reino de Cristo, no lo quieren aceptar. Piensan que este Reino les va a hacer la competencia. Y no es así. El Reino de Cristo no es de este mundo, pero tiene sus implicancias en este mundo Por eso los poderosos de este mundo le hacen guerra.


4.- Por eso el evangelio de hoy nos presenta a Jesús como el Rey que viene a ver si se cumplió con el Plan que Él trajo, el Reino. Reino que es de Justicia, Paz, Amor y Santidad.
Cuando una persona es capaz de llevar a cabo esto es bendita de Dios, es un hombre justo.
Sólo los justos pueden ser ciudadanos del Reino. Y ¿quién es justo? El que sabe obedecer a Dios, le hace caso en todo y construye un orden nuevo, el querido por Dios.
Y el que en vedad sabe tomar en serio a sus semejantes, el que en la práctica sabe amar a su hermano es bendito de Dios, es un hombre justo. Más aún, Cristo mismo se identifica con el pobre y el menesteroso. Él lo dice: A MI ME LO HICIERON.
La Eucaristía es el Banquete del Reino, prefigura la Mesa del Reino, en la que todos caben, mesa en la que el primer puesto está reservado a los pequeños, a los pobres, a los menesterosos, a los que supieron servir a otros con amor.
No nos excluyamos, sino salgamos a invitar, que otros también reconozcan que Jesús es el único Señor, a quien se le debe todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos. Amén.


Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. sábado 25 de noviembre de 2023.

Hoy, sábado, 25 de noviembre de 2023

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos (6,1-13):

En aquellos días, el rey Antíoco recorría las provincias del norte, cuando se enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida, famosa por su riqueza en plata y oro, con un templo lleno de tesoros: escudos dorados, lorigas y armas dejadas allí por Alejandro, el de Filipo, rey de Macedonia, que había sido el primer rey de Grecia. Antíoco fue allá e intentó apoderarse de la ciudad y saquearla; pero no pudo, porque los de la ciudad, dándose cuenta de lo que pretendía, salieron a atacarle. Antíoco tuvo que huir, y emprendió el viaje de vuelta a Babilonia, apesadumbrado. Entonces llegó a Persia un mensajero, con la noticia de que la expedición militar contra Judá había fracasado: Lisias, que había ido como caudillo de un ejército poderoso, había huido ante el enemigo; los judíos, sintiéndose fuertes con las armas y pertrechos, y el enorme botín de los campamentos saqueados, habían derribado el arca sacrílega construida sobre el altar de Jerusalén, habían levantado en torno al santuario una muralla alta como la de antes, y lo mismo en Betsur, ciudad que pertenecía al rey. Al oír este informe, el rey se asustó y se impresionó de tal forma que cayó en cama con una gran depresión, porque no le habían salido las cosas como quería. Allí pasó muchos días, cada vez más deprimido.

Pensó que se moría, llamó a todos sus grandes y les dijo: «El sueño ha huído de mis ojos; me siento abrumado de pena y me digo: «¡A qué tribulación he llegado, en qué violento oleaje estoy metido, yo, feliz y querido cuando era poderoso!» Pero ahora me viene a la memoria el daño que hice en Jerusalén, robando el ajuar de plata y oro que había allí, y enviando gente que exterminase a los habitantes de Judá, sin motivo. Reconozco que por eso me han venido estas desgracias. Ya veis, muero de tristeza en tierra extranjera.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 9,2-3.4.6.16.19

R/.
 Gozaré, Señor, de tu salvación

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R/.

Porque mis enemigos retrocedieron,
cayeron y perecieron ante tu rostro.
Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido. R/.

Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron.
Él no olvida jamás al pobre,
ni la esperanza del humilde perecerá. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (20,27-40):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»
Intervinieron unos escribas: «Bien dicho, Maestro.»
Y no se atrevían a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos

La cuestión que le plantean a Jesús los saduceos le sirve al Señor para darnos una catequesis sobre la vida eterna. La gran afirmación de Jesús es “Dios no es Dios  de muertos, sino de vivos, pues para Él todos están vivos”. Dios es Dios de vida y no de muerte. Dios nos creó para vivir. Y así dice S. Ireneo “la gloria de Dios es que el hombre viva”.

El máximo enigma de la vida humana es la muerte. No es la vida terrena la que explica la eterna sino que es la vida eterna la que ilumina y da esperanza a la vida terrena de cada uno de nosotros. Somos peregrinos de la vida a la vida en plenitud.  En la resurrección ya no habrá necesidad de una serie de cosas que eran necesarias al ser humano en esta vida, ya que la resurrección no es la simple prolongación de esta vida con sus necesidades y deficiencias, sino un estado de vida absolutamente pleno donde ya no habrá necesidades que satisfacer. “La vida eterna es otra vida, en otra dimensión donde, entre otras cosas, ya no existirá el matrimonio, que está vinculado a nuestra existencia en este mundo. Los resucitados —dice Jesús— serán como los ángeles, y vivirán en un estado diverso, que ahora no podemos experimentar y ni siquiera imaginar. Así lo explica Jesús” (Papa Francisco).

La vocación del hombre es llegar a compartir esa vida plena con Dios. Y “en Jesús Dios nos dona la vida eterna, la dona a todos, y gracias a Él todos tienen la esperanza de una vida aún más auténtica que ésta. La vida que Dios nos prepara no es un sencillo embellecimiento de esta vida actual: ella supera nuestra imaginación, porque Dios nos sorprende continuamente con su amor y con su misericordia” (Papa Francisco).

Y sigue diciendo el Papa Francisco: ”Nosotros estamos en camino, en peregrinación hacia la vida plena, y esa vida plena es la que ilumina nuestro camino. Por lo tanto, la muerte está detrás, a la espalda, no delante de nosotros. Delante de nosotros está el Dios de los vivientes, el Dios de la alianza, el Dios que lleva mi nombre, nuestro nombre, como Él dijo: «Yo soy el Dios de Abrahán, Isaac, Jacob», también el Dios con mi nombre, con tu nombre…, con nuestro nombre. ¡Dios de los vivientes! … Está la derrota definitiva del pecado y de la muerte, el inicio de un nuevo tiempo de alegría y luz sin fin. Pero ya en esta tierra, en la oración, en los Sacramentos, en la fraternidad, encontramos a Jesús y su amor, y así podemos pregustar algo de la vida resucitada. La experiencia que hacemos de su amor y de su fidelidad enciende como un fuego en nuestro corazón y aumenta nuestra fe en la resurrección. En efecto, si Dios es fiel y ama, no puede serlo a tiempo limitado: la fidelidad es eterna, no puede cambiar. El amor de Dios es eterno, no puede cambiar. No es a tiempo limitado: es para siempre. Es para seguir adelante. Él es fiel para siempre y Él nos espera a cada uno de nosotros y acompaña a cada uno de nosotros con esta fidelidad eterna”.

En el Credo decimos: “Creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna”. Creemos en la palabra de Jesús que dice “Yo soy la resurrección y la vida”; en Dios que nos ha prometido estar para siempre con él; y esperamos que nuestra vida de ahora tiene un sentido pleno, eterno, que sólo será visible totalmente en el futuro. El sentido pleno lo tiene ya, -la eternidad la vivimos ya-, pero sólo será desvelada completamente cuando estemos junto a Dios y junto a nuestros seres queridos para siempre.

Vuestro hermano en la fe
José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 24 de noviembre de 2023.

Hoy, viernes, 24 de noviembre de 2023

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos (4,36-37.52-59):

En aquellos días, Judas y sus hermanos propusieron: «Ahora que tenemos derrotado al enemigo, subamos a purificar y consagrar el templo.»
Se reunió toda la tropa, y subieron al monte Sión. El año ciento cuarenta y ocho, el día veinticinco del mes noveno, que es el de Casleu, madrugaron para ofrecer un sacrificio, según la ley, en el nuevo altar de los holocaustos recién construido. En el aniversario del día en que lo habían profanado los paganos, lo volvieron a consagrar, cantando himnos y tocando cítaras, laúdes y platillos. Todo el pueblo se postró en tierra, adorando y alabando a Dios, que les había dado éxito. Durante ocho días, celebraron la consagración, ofreciendo con júbilo holocaustos y sacrificios de comunión y de alabanza. Decoraron la fachada del templo con coronas de oro y rodelas. Consagraron también el portal y las dependencias, poniéndoles puertas. El pueblo entero celebró una gran fiesta, que canceló la afrenta de los paganos. Judas, con sus hermanos y toda la asamblea de Israel, determinó que se conmemorara anualmente la nueva consagración del altar, con solemnes festejos, durante ocho días, a partir del veinticinco del mes de Casleu.

Palabra de Dios

Salmo

1Cro 29,10.11abc.11d-12a.12bed

R/.
 Alabamos, Señor, tu nombre glorioso

Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos. R/.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R/.

Tú eres rey y soberano de todo.
De ti viene la riqueza y la gloria. R/.

Tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,45-48):

En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Escrito está: «Mi casa es casa de oración»; pero vosotros la habéis convertido en una «cueva de bandidos.»»
Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos

-Dice el Evangelio de hoy que Jesús “se enfadó”: contra la manipulación, la adulteración y la profanación del Templo, como lugar del encuentro de la comunidad con su Dios. La actividad comercial y especulativa había convertido el templo en una cueva de ladrones y lo había desprovisto de su única y exclusiva función: el encuentro con la presencia de Dios. ¡Hasta donde llegó la degradación: hacer de la casa de Dios un lugar de negocios! Este es un momento fuerte de la vida de Jesús. Pero lo sabemos también nosotros: muchos se aprovechan de la Casa de Dios, de su Iglesia, de su Nombre, para hacer negocios, para beneficiarse, para esconder sus instintos más bajos y desplegar sus ambiciones. Jesús exige un cambio de rumbo: purificar el templo de todas las negatividades humanas y conducirlo a su función originaria: rendir verdadero servicio a Dios.

-El templo es el lugar donde se vive la comunión y el perdón; donde se actúa en clave de servicio y gratuidad, se celebra la fe y la vida, se anuncia el Reino y su justicia. El templo es casa y escuela de santidad. Pero hay también otra Iglesia, “la Iglesia doméstica”: la familia, el  hogar donde sentimos amor y paz, donde intentamos hacer lo que Jesús enseñó y vivir en santidad dando el lugar que le corresponde a Dios y no permitir que “otros dioses” desplacen a Dios, como pueden ser el lujo, la avaricia, la superficialidad, la mundanidad, la indiferencia religiosa.

– Dice el Papa Francisco: “Los explotadores, los comerciantes en el templo, explotan también el lugar sagrado de Dios para hacer negocios: cambian las monedas, venden los animales para el sacrificio, también entre ellos se vuelven como un sindicato para defender.

Esto no solo era tolerado, sino también permitido por los sacerdotes del templo. Son los que hacen de la religión un negocio. En la Biblia está la historia de los hijos de un sacerdote que empujaban a la gente a dar ofrendas y ganaban mucho, también de los pobres. Y Jesús dice: Mi casa será llamada casa de oración. Vosotros, sin embargo, la habéis convertido en una cueva de ladrones.

De este modo, la gente que iba en peregrinación allí a pedir la bendición del Señor, a hacer un sacrificio, era explotada. Los sacerdotes allí no enseñaban a rezar, no les daban catequesis… Era una cueva de ladrones. No sé si nos hará bien pensar si con nosotros ocurre algo parecido. No lo sé. Es utilizar las cosas de Dios por el propio beneficio”.

¿Qué querrá decirnos Jesús con esto? Quizás esté pensando en cada discípulo suyo que frecuenta los sacramentos y no se acaba de convencer que lo importante verdaderamente es servir sin ser visto, sin sacar tajada, sin que nadie lo note. Quizá el Señor nos esté diciendo que hay otro templo sagrado para Él “el hombre”, y que debemos actuar con fuerza ante cualquier situación que atente contra la dignidad de la persona, ante cualquier situación de injusticia y maldad; que el celo por el amor de Dios debe ser el mismo, y con la misma intensidad, que el que tengamos para defender a los demás hasta las últimas consecuencias.

Vuestro hermano en la fe
José Luis Latorre
Misionero Claretiano.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. Jueves 23 de noviembre de 2023.

Hoy, jueves, 23 de noviembre de 2023

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos (2,15-29):

En aquellos días, los funcionarios reales encargados de hacer apostatar por la fuerza llegaron a Modín, para que la gente ofreciese sacrificios, y muchos israelitas acudieron a ellos. Matatías se reunió con sus hijos, y los funcionarios del rey le dijeron: «Eres un personaje ilustre, un hombre importante en este pueblo, y estás respaldado por tus hijos y parientes. Adelántate el primero, haz lo que manda el rey, como lo han hecho todas las naciones, y los mismos judíos, y los que han quedado en Jerusalén. Tú y tus hijos recibiréis el título de grandes del reino, os premiarán con oro y plata y muchos regalos.»
Pero Matatias respondió en voz alta: «Aunque todos los súbditos en los dominios del rey le obedezcan, apostatando de la religión de sus padres, y aunque prefieran cumplir sus órdenes, yo, mis hijos y mis parientes viviremos según la alianza de nuestros padres. El cielo nos libre de abandonar la ley y nuestras costumbres. No obedeceremos las órdenes del rey, desviándonos de nuestra religión a derecha ni a izquierda.»
Nada más decirlo, se adelantó un judío, a la vista de todos, dispuesto a sacrificar sobre el ara de Modin, como lo mandaba el rey. Al verlo, Matatias se indignó, tembló de cólera y en un arrebato de ira santa corrió a degollar a aquel hombre sobre el ara. Y entonces mismo mató al funcionario real, que obligaba a sacrificar, y derribó el ara. Lleno de celo por la ley, hizo lo que Fineés a Zinirí, hijo de Salu.

Luego empezó a gritar a voz en cuello por la ciudad: «El que sienta celo por la ley y quiera mantener la alianza, ¡que me siga!»
Después se echó al monte con sus hijos, dejando en el pueblo cuanto tenía. Por entonces, muchos bajaron al desierto para instalarse allí, porque deseaban vivir según derecho y justicia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49,1-2.5-6.14-15

R/.
 Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios

El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
Desde Sión, la hermosa, Dios resplandece. R/.

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio.»
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R/.

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro:
yo te libraré, y tú me darás gloria.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,41-44):

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: «¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

 Jesús lloró porque sabía lo que le esperaba a Jerusalén, la ciudad que amaba. Él sabe que en ella están todos los elementos necesarios para realizar el Plan de Dios. Él lloró por un pueblo, al que amaba aún más. Lloró porque sabía cómo ese pueblo buscaba la salvación en todo lugar menos en el lugar donde podría encontrarla.

 Jesús lloró: la incredulidad de Israel traería consecuencias nacionales desastrosas. Estas consecuencias se produjeron en el año 70 dC, cuando Jerusalén fue destruida por los romanos. Tristemente, pero con precisión, la predicción de Jesús aconteció. El día de la “visita del Señor” se perdió.

 Jesús lloró: este llanto de Jesús muestra  su tristeza, su amargura y su impotencia. No cabe mayor gesto de compasión y solidaridad que la presencia, el silencio y el llanto. Jesús muestra  su desgarro al comprobar la frialdad de un pueblo endurecido que no reconoce la visita de Dios y rechaza su mensaje y a su Mensajero.

 Jesús lloró: por la tragedia de nuestro pecado. Qué poca gente le entendió y le siguió mientras vivió, y ahora cuántos pasan de Él. Entre los que nos llamamos “cristianos” cuantos lo tenemos olvidado o le creemos según nos convenga o nos interese… Somos discípulos “tibios” y “acomodaticios”.

 Jesús lloró: las lágrimas de Jesús son fecundas y pueden hacer que el llanto se convierta en gozo eterno. Decía Santa Teresa: “las lágrimas riegan el alma, como la lluvia riega el jardín”. Miremos hoy cómo está nuestro barrio, nuestra comunidad o nuestro país. Parece que los conflictos se han adueñado de nuestras vidas y quedamos como atrapados. Hoy Jesús también nos mira a nosotros, a nuestro barrio, a nuestra comunidad, y nos pide que busquemos caminos para llegar a la paz. En lo que podamos ser responsables, construyamos una vida de paz y prosperidad para todos¿Lloras a veces viendo la situación del mundo, del país o de tu barrio?  ¿Hemos sido capaces de reconocer la «visita de Dios» en nuestro entorno?

Vuestro hermano en la fe
José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 22 de noviembre de 2023.

Hoy, miércoles, 22 de noviembre de 2023

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos (7,1.20-31):

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley. Pero ninguno más admirable y digno de recuerdo que la madre. Viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor.
Con noble actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno, y les decía en su lengua: «Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno; yo no os di el aliento ni la vida, ni ordené los elementos de vuestro organismo. Fue el creador del universo, el que modela la raza humana y determina el origen de todo. Él, con su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por su ley.»
Antíoco creyó que la mujer lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando. Todavía quedaba el más pequeño, y el rey intentaba persuadirlo, no sólo con palabras, sino que le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz, lo tendría por amigo y le daría algún cargo. Pero como el muchacho no hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien.

Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo; se inclinó hacia él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma: «Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié tres años y te he alimentado hasta que te has hecho un joven. Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen y verás que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el hombre. No temas a ese verdugo, no desmerezcas de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos.»
Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo: «¿Qué esperáis? No me someto al decreto real. Yo obedezco los decretos de la ley dada a nuestros antepasados por medio de Moisés. Pero tú, que has tramado toda clase de crímenes contra los hebreos, no escaparás de las manos de Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 16,1.5-6.8.15

R/.
 Al despertar, Señor, me saciaré de tu semblante

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

con los intereses.» Entonces dijo a los presentes: «Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez.» Le replicaron: «Señor, si ya tiene diez onzas.» «Os digo: ‘Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.’ Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia.»»
Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos

Jesús nos vuelve a regalar hoy una parábola: la parábola de las “minas”. (Las minas en tiempos de Jesús era una unidad de estuches de peso, y en consecuencia también de moneda, utilizada en la antigua Babilonia). Podríamos decir una cantidad grande de dinero. Cada persona tiene una cantidad significativa de bienes materiales, humanos y espirituales. La parábola nos cuestiona sobre ¿qué uso hacemos de ellos?

La vida evangélica no consiste en retener ni acumular, sino en soltar. No consiste en contener, sino en multiplicar los dones y bienes que nos han sido dados, no para el propio disfrute, sino para ponerlos al servicio de los demás. El buen administrador es aquel que es capaz de generar riqueza no para sí mismo, sino para la comunidad. De esta manera él también se beneficia y se enriquece, porque dice el Señor: “hay más alegría en dar que en recibir”. Es la dinámica del grano de trigo que cae en tierra y muere, y que luego se multiplica. Dar es más rentable que poseer.

En este momento de mi vida, ¿cuál es el principal “negocio” que traigo entre manos?, es decir, ¿qué hago, en qué me ocupo, en qué me encanto? Dice el Evangelio: “donde está tu tesoro, allí está  tu corazón”. Esta parábola es pronunciada por Jesús mientras va subiendo a Jerusalén donde entregará su vida por los demás. Todos vamos caminando hacia la Jerusalén celeste y allí nos encontraremos con el Señor. Entonces rendiremos cuenta de nuestra “mina”. ¿Seremos de los que reciban diez, cinco o una ciudad porque hemos hecho bien el “negocio de nuestra vida”, o seremos como aquel que escondió la mina por miedo, y luego no recibió nada?

Los bienes no son propiedad, sino depósito encomendado. Hay que administrarlo productivamente. Hay que invertir para generar ganancia. Pero no una ganancia cualquiera, sino la que se atesora en el cielo como son trabajar por la paz, la justicia, la fraternidad, el bienestar de las personas, especialmente las más desfavorecidas, como nos lo ha recordado la Jornada de los Pobres del domingo pasado.

Vuestro hermano en la fe
José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD martes 21 de noviembre de 2023

Hoy, martes, 21 de noviembre de 2023

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos (6,18-31):

En aquellos días, a Eleazar, uno de los principales escribas, hombre de edad avanzada y semblante muy digno, le abrían la boca a la fuerza para que comiera carne de cerdo. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente al suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida. Los que presidían aquel sacrificio ilegal, viejos amigos de Eleazar, lo llevaron aparte y le propusieron que hiciera traer carne permitida, preparada por él mismo, y que la comiera, haciendo como que comía la carne del sacrificio ordenado por el rey, para que así se librara de la muerte y, dada su antigua amistad, lo tratasen con consideración.
Pero él, adoptando una actitud cortés, digna de sus años, de su noble ancianidad, de sus canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo, digna de la Ley santa dada por Dios, respondió todo seguido: «iEnviadme al sepulcro! Que no es digno de mi edad ese engaño. Van a creer muchos jóvenes que Eleazar, a los noventa años, ha apostatado, y, si miento por un poco de vida que me queda, se van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso seria manchar e infamar mi vejez. Y, aunque de momento me librase del castigo de los hombres, no escaparía de la mano del Omnipotente, ni vivo ni muerto. Si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y legaré a los jóvenes un noble ejemplo, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble por amor a nuestra santa y venerable Ley.»

Dicho esto, se dirigió en seguida al suplicio. Los que lo llevaban, poco antes deferentes con él, se endurecieron, considerando insensatas las palabras que acababa de pronunciar.
Él, a punto de morir a fuerza de golpes, dijo entre suspiros: «Bien sabe el Señor, que posee la santa sabiduría, que, pudiendo librarme de la muerte, aguanto en mi cuerpo los crueles dolores de la flagelación, y los sufro con gusto en mi alma por respeto a él.»
Así terminó su vida, dejando, no sólo a los jóvenes, sino a toda la nación, un ejemplo memorable de heroísmo y de virtud.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 3,2-3.4-5.6-7

R/.
 El Señor me sostiene

Señor, cuántos son mis enemigos,
cuántos se levantan contra mí;
cuántos dicen de mí: «Ya no lo protege Dios.» R/.

Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria,
tú mantienes alta mi cabeza.
Si grito invocando al Señor,
él me escucha desde su monte santo. R/.

Puedo acostarme y dormir y despertar:
el Señor me sostiene.
No temeré al pueblo innumerable
que acampa a mi alrededor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,1-10):

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»
Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

El Evangelio de hoy nos habla de Zaqueo, un personaje interesante. Zaqueo era el que recaudaba los impuestos a los judíos para entregarlos a los romanos. ¡Menuda gracia, les sacaba el dinero para darlo a los que ocupaban su territorio! Zaqueo tenía mala fama. Y sin embargo este hombre despreciado “quería ver a Jesús”. Y ese deseo le llevó a buscarlo para encontrarse con El. Y ante el impedimento de la multitud, corrió más adelante y se subió a un sicomoro. Había en su interior una curiosidad que le arrastró hasta encontrarse con el propio Jesús.

Y los ojos de Jesús, al pasar por el sicomoro, se fijaron en Zaqueo y le invitó a bajar del árbol. Pero aquella mirada ya había penetrado en el corazón del recaudador de impuestos y había despertado en él el deseo de cambiar, pero no era un deseo del momento sino radical y total. ¡Qué mirada tan profunda la de Jesús que provocó la conversión de Zaqueo! Como dice el Papa Francisco: “La mirada de Jesús va más allá de los pecados y los prejuicios; mira a la persona con los ojos de Dios, que no se queda en el mal pasado, sino que vislumbra el bien futuro”.

Quien se deja seducir por la mirada bondadosa del Señor se abre a la misericordia del Padre Dios y hace posible que la salvación llegue a su vida y a su casa. Hoy celebramos la Presentación de la Virgen María en el templo: el mejor ejemplo de lo que es capaz de hacer Dios en una criatura que escucha y acoge su Palabra. La actitud de acogida de María hizo que la salvación de Dios habitara en su corazón y en su cuerpo. Y el mundo se llenara de esperanza y alegría. Había surgido algo nuevo y extraordinario.

La mirada de Jesús hizo que Zaqueo bajara del árbol “enseguida”, que Jesús se hospedara en su casa, que Zaqueo le ofreciera un banquete y que le dijera: “Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres, y si he defraudado a alguno le restituyo cuatro veces más». Zaqueo se despojaba de toda la vida anterior y emprendía un camino nuevo. ¡Valía la pena dejar todo por aquella mirada bondadosa y confiada de Jesús! No lo dice el Evangelio, pero seguro que muchos cambiarían de vida ante el ejemplo de Zaqueo.  Ojalá que muchas personas que nos miran, también  por nuestro testimonio de fe y de vida puedan decir como Zaqueo “quiero conocer a Jesús”.

Zaqueo es un paradigma del que conociendo a Jesús no solo se despoja con prontitud de lo material, sino que permite que también su interior sea transformado por la gracia para comenzar un proyecto nuevo de vida, muy a pesar de quienes tal vez juzgaban que debía purgar de otro modo sus muchos pecados. ¡La gracia de Dios actúa de otra forma! La misericordia divina tiene sus propias reglas y barómetros.

Vuestro hermano en la fe.
José Luis Latorre
Misionero Claretiano.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 20 de noviembre de 2023

Hoy, lunes, 20 de noviembre de 2023

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos (1,10-15.41-43.54-57.62-64):

En aquellos días, brotó un vástago perverso: Antíoco Epifanes, hijo del rey Antíoco. Había estado en Roma como rehén, y subió al trono el año ciento treinta y siete de la era seléucida.
Por entonces hubo unos israelitas apóstatas que convencieron a muchos: «¡Vamos a hacer un pacto con las naciones vecinas, pues, desde que nos hemos aislado, nos han venido muchas desgracias!»
Gustó la propuesta, y algunos del pueblo se decidieron a ir al rey. El rey los autorizó a adoptar las costumbres paganas, y entonces, acomodándose a los usos paganos, construyeron un gimnasio en Jerusalén; disimularon la circuncisión, apostataron de la alianza santa, emparentaron con los paganos y se vendieron para hacer el mal. El rey Antíoco decretó la unidad nacional para todos los súbditos de su imperio, obligando a cada uno a abandonar su legislación particular. Todas las naciones acataron la orden del rey, e incluso muchos israelitas adoptaron la religión oficial: ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el Sábado. El día quince del mes de Casleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey mandó poner sobre el altar un ara sacrílega, y fueron poniendo aras por todas las poblaciones judías del contorno; quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas; los libros de la Ley que encontraban, los rasgaban y echaban al fuego, al que le encontraban en casa un libro de la alianza y al que vivía de acuerdo con la Ley, lo ajusticiaban, según el decreto real. Pero hubo muchos israelitas que resistieron, haciendo el firme propósito de no comer alimentos impuros; prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos y profanar la alianza santa. Y murieron. Una cólera terrible se abatió sobre Israel.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,53.61.134.150.155.158

R/.
 Dame vida, Señor, para que observe tus decretos

Sentí indignación ante los malvados,
que abandonan tu voluntad. R/.

Los lazos de los malvados me envuelven,
pero no olvido tu voluntad. R/.

Líbrame de la opresión de los hombres,
y guardaré tus decretos. R/.

Ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad. R/.

La justicia está lejos de los malvados
que no buscan tus leyes. R/.

Viendo a los renegados, sentía asco,
porque no guardan tus mandatos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (18, 35-43):

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: «Pasa Jesús Nazareno.»
Entonces gritó: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!»
Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!»
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»
Él dijo: «Señor, que vea otra vez.»
Jesús le contestó: «Recobra la vista, tu fe te ha curado.»
En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

Hoy san Lucas nos presenta la curación del ciego de Jericó. Es una hermosa catequesis para los discípulos de Jesús de todos los tiempos.

En los versículos anteriores Lucas cuenta que Jesús había anunciado por tercera vez su Pasión-Muerte-Resurrección, y los discípulos seguían sin entender ese mensaje del Maestro. Están ciegos interiormente y son incapaces de ver otra luz que no sea la suya. Están bloqueados por sus propias ideas acerca del Mesías. Necesitan una sanación. El ciego es el modelo que Jesús les propone: el ciego está allí al borde del camino pidiendo limosna,  al notar que pasa gente pregunta, le informan y empieza a gritar: “Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí”; le regañan , pero él grita más fuerte. Jesús se para y dice que se lo traigan y le pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?”. “Señor, que recobre la vista”. “Tu fe te ha salvado”.

Hoy hay muchas formas de andar ciegos por la vida. Y el drama es no reconocer que estamos ciegos. La luz vendrá solo cuando descubramos y aceptemos que estamos ciegos. Entonces empezaremos a ver. Cuando aprendamos a dejar de mirarnos a nosotros mismos, tendremos los ojos preparados para ver más allá de nosotros mismos y de esas montañas que nos rodean.

Cada uno de nosotros , como los discípulos, nos tenemos que hacer como el ciego que pide  limosna, es decir, sentirnos profundamente necesitados de la LUZ, ya que somos incapaces de salir de nuestras cegueras . Difícilmente veremos sino gritamos una y otra vez al Señor, aunque nos regañen, es decir, no haciendo caso al orgullo y la soberbia que nos dicen que es inútil insistir tanto al Señor y que mejor buscar en otro lado.

Jesús actúa en el ciego de Jericó porque este se siente necesitado. Y esa necesidad le lleva a gritar una y otra vez porque desea profundamente ser curado. Y esa necesidad le hace acercarse a la luz sin miedo, sino más bien con la esperanza de que será escuchado. En el ciego la fe se hace grito y el grito se hace oración y confianza. Y esa oración se traduce en descubrimiento de la Luz que es Cristo, camino, verdad y vida; y el descubrimiento se traduce en convicción de que solo la  luz que viene de lo alto es capaz de disipar las tinieblas de cualquier obscuridad de este mundo.

Y una vez que hayamos captado la Luz –Cristo-  ya no podremos dejar de seguirla, como hizo el ciego “que le seguía glorificando a Dios”. El descubrimiento de Jesús lleva necesariamente a anunciarlo como Luz del mundo, como Maestro de la verdad, como único Guía de los hombres. Todo encuentro profundo con Jesús nos hace más misioneros y más valientes para anunciarlo allí donde haga falta sin importarnos lo que diga la gente (le regañaban).

Vuestro hermano en la fe
José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 19 de noviembre de 2023.

DOMINGO XXXIII DEL AÑO.

Proverbios 31,10-13.19-20.30-31: Al finalizar el libro se canta las cualidades de una buena dueña de casa.

1Tesalonicenses 5,1-6: La venida del Señor y disposiciones que hay que tener. Llamado a una vigilancia activa, a estar despiertos, en la luz.

Mateo 25,14-30: Parábola del buen y mal servidor; invitación a la responsabilidad.

1.- Estamos ya casi terminando el Año litúrgico; por esta razón la Palabra de Dios nos está invitando a una verdadera responsabilidad frente a Dios y frente a las cosas. Responsabilidad para poder recibir al Señor cuando Él vuelva.

Lo fue esta mujer del libro de los Proverbios. Ella es alabada como una buena ama de casa, que fue responsable en lo económico: es laboriosa y buena administradora; responsable en lo humanitario: abre su mano al desvalido; responsable en lo religioso: temerosa de Dios, es decir, es respetuosa de Dios.

Ya el Antiguo Testamento pinta en esta imagen al verdadero creyente que sabe poner toda su confianza y esperanza en Dios.

2.- San Pablo, en su carta, toca un tema doctrinal: la Venida del Señor y las disposiciones que debe tener un discípulo para poder recibirlo; lo que se resume en la frase: Ustedes son hijos de la luz, hijos del día”. El Día del Señor es luz, no tiniebla; el retorno del Señor es acontecimiento de salvación, de ningún modo de aniquilación. Y este Día del Señor pide vigilancia, sobriedad y responsabilidad.

3.- Da pena constatar la manera como vive la humanidad, como en tinieblas, en el dolor y la muerte.  Es lo que está sucediendo en otros puntos del planeta donde reinan la muerte, la guerra y el terrorismo. Y en nuestro suelo da pena constatar que existen robos, asaltos, secuestros y terrorismo. ¡Qué triste lo sucedido en estos días en cuanto a los dineros que se malversan y gestiones mal realizadas por personeros públicos. Dicho en términos bíblicos, es obra de la noche. Pero no hay nada oculto que no se publique (cfr. Marcos 4,22). Y desgraciadamente se manifiesta lo que se hace en la oscuridad, en la clandestinidad. Y un cristiano no puede ser así, porque somos hijos de la luz, hijos del día y debemos comportarnos como tales (cfr. Efesios 5,6-8).

4.- Y el evangelio nos viene a decir lo mismo.

Si el libro de los Proverbios alaba a la buena ama de casa (y ya sabemos por qué), el evangelio nos presenta la imagen del servidor bueno y del servidor malo.

No nos equivoquemos. El texto   al habar de talentos no se está refiriendo a las cualidades humanas, no es así.  Talento es  el dinero en tiempos de Jesús, que viene a significar el grado de responsabilidad que cada uno tiene en estén mundo respecto al Reino de Dios.

Podría decirse que hoy la Palabra de Dios nos está llamando a ser responsables, junto con la vigilancia y la sobriedad de vida. No podemos ser irresponsables.

Es muy común observar en nuestra sociedad a gente irresponsable, quieren vivir sin esforzarse en nada.  Muchos se preguntan ¿por qué nos pasa esto?  Y es por el poco sentido de responsabilidad.

Ya  san Pablo lo dice: “Si alguien no quiere trabajar, que no coma” (2Tesalonicenses 3,10).

No nos quedemos dormidos. Ser cristiano significa ser un trabajador fiel y responsable en este mundo y por el Reino.

Estamos reunidos para celebrar al Señor que se hace presente en medio de nosotros. Es Él quien nos anima y fortalece, es Él quien no invita ser  servidores buenos y fieles y así poder  gozar de la compañía del Señor. ¡Entra en el gozo de tu Señor!

Hermano Pastor Salvo Beas.