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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 28 de septiembre de 2018.

Viernes de la vigesimoquinta semana del tiempo ordinario.

San Wenceslao, mártir
Memoria libre 
Color: rojo

Wenceslao, duque de Bohemia y ferviente cristiano (907-925) fue asesinado por su hermano a causa de la fe, cuando aún no tenía treinta años.

Fue un hombre de gran austeridad de vida en medio de una corte de costumbres brutales, y de una gran caridad para con los pobres. Por eso se ha convertido en el Patrono de Bohemia, y su tumba, desde muy temprano, se convirtió en un centro de peregrinación.

Antífona de entrada

Este mártir derramó su sangre por amor a Cristo; no temió las amenazas en el juicio y alcanzó el reino de los cielos.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que concediste al mártir san Wenceslao anteponer el Reino de los Cielos al reino de este mundo, danos la gracia, por su intercesión, de renunciar a nosotros mismos y unirnos a ti de todo corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Hay un tiempo para cada cosa bajo el sol.

Lectura del libro del Eclesiastés   3, 1-11

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para sanar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo? Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres para que se ocupen de ella. Él hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo, pero también puso en el corazón del hombre el sentido del tiempo pasado y futuro, sin que el hombre pueda descubrir la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.

SALMO RESPONSORIAL   143, la. 2-4

R/. ¡Bendito sea el Señor, mi Roca!

Bendito sea el Señor, mi Roca, Él es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; Él es el escudo con que me resguardo.

Señor, ¿qué es el hombre para que Tú lo cuides, y el ser humano, para que pienses en él? El hombre es semejante a un soplo, y sus días son como una sombra fugaz.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Mc 10, 45

Aleluya.

El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya.

EVANGELIO

Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre debe sufrir mucho.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   9, 18-22

Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con Él, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy Yo?”

Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado”.

“Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy Yo?”

Pedro, tomando la palabra, respondió: “Tú eres el Mesías de Dios”.

Y Él les ordenó terminantemente que no lo anunciaran a nadie, diciéndoles:

“El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.

 

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-09-28

REFLEXIÓN  : 

CR

Hay tiempo para todo. Y es de sabios saber hacer cada cosa a su tiempo. Ya conté hace unos días la historia de san Francisco de Asís que, cuando envió a sus frailes a evangelizar a los musulmanes les dijo: “Evangelizad siempre. Hablad sólo cuando sea necesario.”

No hay que dudar que Jesús es el modelo del evangelizador. Los creyentes tenemos que mirar a él para saber cómo comportarnos. Pues bien, dedicó muy poco tiempo en su relación con los discípulos a meditaciones del tipo de la del evangelio de hoy. Jesús no se centra en conseguir que sus discípulos confiesen expresamente su fe. Tampoco suele pedir muchas precisiones teológicas a las personas con las que se encuentra. Él multiplica los panes, cura a los enfermos, libera a los endemoniados, ataca sin piedad a los fariseos y escribas que cargan a los demás con pesos insufribles, pero no exige a sus seguidores que se aprendan un catecismo entero, con sus preguntas y respuestas. Lo único que hace es estar con ellos, dejar que le acompañen, que vayan viendo y que vayan descubriendo su mensaje.

Hay veces que ni siquiera los apóstoles entienden a Jesús. El ejemplo de Pedro es palmario. En un momento determinado le tiene que decir con fuerza que se parte de él porque no ha entendido nada. Si tan cortos de entendederas eran los apóstoles, cuánto más los otros que se encontraban accidentalmente con él. Y sin embargo, a nadie echa de su compañía. A todos los acoge, les regala buenas palabras y les llena de esperanza.

Hoy podemos intentar responder a la pregunta que Jesús hace a sus discípulos. Quizá no nos salga una respuesta tan clara y contundente como la de Pedro. Quizá en el fondo no entendamos bien a este galileo ni su forma de comportarse. Quizá a veces nos parezca poco prudente o demasiado radical. Pero lo que tenemos que seguir escuchando es su invitación a seguirle, a estar con él, a escucharle. Aunque no respondamos perfectamente, aunque nuestra vida tampoco sea la traducción práctica de la respuesta perfecta, Jesús no nos expulsa de su lado. Tiene mucha paciencia. La que tuvo con todos los que se encontró. La que tuvo con los apóstoles. Nos da tiempo. Porque sabe que el amor de Dios terminará haciendo su trabajo y haciéndonos descubrir que el amor es lo único que vale verdaderamente la pena en nuestra vida.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

Homilía para la eucaristía del domingo 30 de Septiembre de 2018.

Paz y Bien a todos ustedes.

DOMINGO XXVI DEL AÑO.

Números 11,16-17.24-29: La institución de los setenta ancianos responde a una necesidad: organizar y guiar al Pueblo de Dios en su marcha por el desierto. Se les comunica el Espíritu, lo que da a entender que la misión de Moisés se comparte y el Espíritu es para todos.

Santiago 5,1-6: una fuerte crítica contra los que acaparan el dinero y el poder, ya que así humillan y oprimen al pueblo.

Marcos 9,38-43.45.47-48: el Señor corrige el imprudente celo de los discípulos. Nadie tiene el monopolio de la verdad, ni de Dios. La Palabra invita a la integridad.

1.- Hoy la Palabra es muy realista e iluminadora, tanto para la Iglesia como para la sociedad toda, especialmente en este día de oración por Chile.

Si nos detenemos en la primera lectura, veremos que Moisés estaba cometiendo un gran error: el pretender guiar él solo al Pueblo. Tal vez un guía experto podría conducir sin dificultad un grupo humano. Bastaría que tuviera dotes de líder. Pero conducir al Pueblo de Dios es imposible con la sola fuerza humana. No basta las cualidades humanas, es necesario el Espíritu de Dios. Lo otro importante es que el Señor le da a entender a Moisés que el servicio de la conducción del Pueblo debe ser compartido, no monopolizado, acaparado.

Y lo mismo nos dicen las otras dos lecturas, ya que nos quieren hacer ver el error más común que tenemos los humanos: el acaparar.

2.- Sí. Por instinto todo lo acaparamos, de todo nos adueñamos: pretendemos adueñarnos de Dios, de la verdad, de las cosas, del poder. Y si nos fijamos bien, todo se nos pega y no queremos soltar. El Señor indica a Moisés que debe compartir su Espíritu, su tarea de conducir al Pueblo.

Jesús  da a entender a sus discípulos que deben ser abiertos de mente y de corazón. La sentencia del evangelio es clara:“El que no está contra nosotros, está con nosotros”. Hay que saber compartir las riquezas del Espíritu y alegrarse de que otros también tengan el Espíritu de Dios.

El Apóstol Santiago critica el acaparamiento de poder y de las cosas. Hay que saber compartir. Como Dios, que comparte su ser con nosotros.

3.- Hoy impera una tremenda pandemia. En todas partes hay manifestaciones de este mal. En lo religioso, los sectarismos y fanatismos que conducen a estériles posturas dogmáticas, intolerantes. De hecho hay algunos que se adueñan de la verdad, otros defienden la verdad, no faltan los que complican la verdad y los que se benefician de la verdad administrándola a su gusto. ¡Y Dios no es así! Lo mismo se puede aplicar a las ideologías políticas. Y  nunca han faltado los que se adueñan de lo que es patrimonio de una comunidad. Y esto es parte de la raíz del conflicto que existe actualmente en la Región de la Araucanía.

No debemos acaparar nada, adueñarnos de nada. No se trata aquí de dar recetas, sino dejarnos iluminar por la Palabra de Dios. Y ¿qué nos dice la Palabra del Señor? Lo podemos sintetizar en dos palabras, ya dichas hace muchos años atrás: COMUNION Y PARTICIPACION.

Comunión: no al individualismo, al narcisismo, al egoísmo, no correr con colores propios, sino saber compartir con los demás. Esto se debe aplicar en la Iglesia, en la sociedad, en la familia y en cualquier grupo humano. En una palabra, vivir la Espiritualidad de la Comunión.

Participación: en la Iglesia, en la sociedad y en cualquier grupo humano; nadie sobra, nadie debe ser excluido ni por razones religiosas, ni ideológicas, ni políticas, ni raciales o de género.  No una Iglesia exclusiva, una sociedad exclusiva, una comunidad exclusiva, sino todo lo contrario: inclusiva.

4.- Comunión y Participación, dos expresiones que vienen a expresar la vivencia del Reino de Dios. El Espíritu de Dios se posa sobre quien Él quiere, porque “sopla donde quiere”(Juan 3,8). Y nadie se puede adueñar del Espíritu.

Vivir esto supone una violencia interior, un abdicar del egocentrismo, un desasimiento permanente, una desapropiación permanente. Actitud interior que debemos saber llevar a la práctica. Esta actitud interior nos ayudará a ser íntegros, lo que falta en la Iglesia, en la política, en la sociedad. En todas partes se manifiesta la corrupción. Y Jesús es tajante frente a la corrupción: si es preciso, hay que estar dispuesto a sacrificar hasta lo más vital.

En esta celebración digamos con el salmista: “Presérvame del orgullo…entonces seré irreprochable”.

 

 

Hermano Pastor Salvo Beas.

Audiencia general, 26 septiembre 2018 – Catequesis completa

Francisco ha hablado de su viaje a los Países Bálticos.

La audiencia general de esta mañana ha tenido lugar  a las 9:30 en la Plaza de San Pedro  donde el Santo Padre Francisco ha encontrado grupos de peregrinos y fieles de Italia y de todo el mundo.

El Santo Padre ha hablado de su recién concluido viaje apostólico a Lituania, Estonia y Letonia (pasaje bíblico: Salmo 126, 1-6).

Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Santo Padre ha saludado en particular a los grupos de fieles presentes procedentes de todo el mundo y a continuación ha lanzado un llamamiento con motivo de la firma de un Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de los obispos que tuvo lugar el pasado 22 de septiembre en Beijing.

La audiencia general ha terminado con el canto del  Pater Noster  y la  bendición apostólica.

***

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En los últimos días he efectuado un viaje apostólico a Lituania, Letonia y Estonia, con motivo del centenario de la independencia de estos Países llamados Bálticos. Cien años, cuya mitad han vivido bajo el yugo de las ocupaciones, primero la nazi, después  la soviética. Son pueblos que han sufrido mucho, y por esta razón el Señor los ha mirado con predilección. Estoy seguro de ello. Agradezco a los Presidentes de las tres Repúblicas y a las Autoridades civiles la exquisita acogida que recibí. Doy las gracias a los obispos y a todos aquellos que han colaborado en la preparación y realización de este evento eclesial.

Mi visita tuvo lugar en un contexto muy diferente al que encontró  San Juan Pablo II; por eso mi misión era anunciar de nuevo a esos pueblos la alegría del Evangelio y la revolución de la ternura, de la misericordia, porque la libertad no es suficiente para dar sentido y plenitud a la vida sin el amor, amor que siempre viene de Dios El Evangelio, que en el momento de la prueba da fuerza y ​​alma a la lucha por la liberación, en el tiempo de la libertad es luz para el camino cotidiano de las personas, de las familias, de las sociedades y es sal que da sabor a la vida ordinaria y la preserva de la corrupción de la mediocridad y de los egoísmos.

En Lituania, los católicos son la mayoría, mientras en Letonia y Estonia prevalecen los luteranos y ortodoxos, pero muchos se han alejado de la vida religiosa. El desafío era, pues, fortalecer la comunión entre todos los cristianos, ya desarrollada durante el duro período de la persecución. En efecto, la dimensión ecuménica era intrínseca en este viaje y se manifestó en el momento de la oración en la catedral de Riga y en el encuentro con los jóvenes en Tallin.

Al dirigirme a las respectivas Autoridades de los tres países, he puesto el acento en la contribución que brindan a la comunidad de las naciones y especialmente a Europa: contribución de valores humanos y sociales pasada por el crisol de la prueba. He incentivado el diálogo entre la generación de los ancianos y la de los jóvenes, para que el contacto con las “raíces” pueda continuar fertilizando el presente y el futuro. He exhortado a combinar siempre la libertad con la solidaridad y la acogida de acuerdo con la tradición de esas tierras.

Dos encuentros específicos estuvieron dedicados a los jóvenes y los ancianos: con los jóvenes en Vilnius, con los ancianos en Riga. En la plaza de Vilnius, llena de chicos  y chicas, era palpable el lema de la visita a Lituania: “Jesucristo, nuestra esperanza“. Los testimonios han demostrado la belleza de la oración y del canto, donde el alma se abre a Dios; la alegría de servir a los demás, dejando los recintos del “yo” para estar en el camino, capaces de levantarse después de las caídas. Con los ancianos, en Letonia, hice hincapié en el estrecho vínculo entre la paciencia y esperanza. Aquellos que han pasado  a través de duras pruebas  son las raíces de un pueblo, que hay que custodiar  con la gracia de Dios, para que los nuevos brotes puedan arraigarse, florecer y dar fruto. El desafío para los que envejecen es no es endurecerse por dentro, sino permanecer abiertos y tiernos en la mente y el corazón; y esto es posible con la “savia” del Espíritu Santo, en la oración y escuchando la Palabra.

También con los sacerdotes, las personas consagradas y los seminaristas,encontrados en Lituania, se demostró esencial para la esperanza la dimensión de la constancia: estar centrados en Dios, firmemente enraizados en su amor. ¡Qué gran testimonio han dado y todavía dan muchos sacerdotes, religiosos y religiosas ancianos! Han sufrido calumnias, cárceles, deportaciones… pero se mantuvieron firmes en la fe. Les exhorté a no olvidar, a guardar la memoria de los mártires, a seguir sus ejemplos.

Y hablando de memoria, en Vilnius rendí homenaje a las víctimas del genocidio judío en Lituania, exactamente 75 años después del cierre del gran gueto, que fue la antecámara de la muerte de decenas de miles de judíos. Al mismo tiempo, visité el Museo de las Ocupaciones y de las Luchas por la  Libertad: me detuve en oración precisamente en las habitaciones donde los opositores del régimen eran  detenidos, torturados y asesinados. Mataban a unos cuarenta cada noche. Es conmovedor ver hasta dónde puede llegar la crueldad humana. Pensémoslo.

Pasan los años, pasan los regímenes, pero desde lo alto de la Puerta de la Aurora en Vilnius, María, Madre de la Misericordia, sigue velando por su pueblo, como una señal de esperanza cierta y de consuelo (cf. Vaticano II. Ecum. IVA. II de la Constitución dog. Lumen Gentium, 68).

Signo viviente del Evangelio es siempre la caridad concreta. Incluso donde la secularización es más fuerte, Dios habla con el lenguaje del amor, de la atención, del servicio gratuito a los necesitados. Y luego se abren los corazones y ocurren los milagros: en los desiertos brota una nueva vida.

En las tres celebraciones eucarísticas – en Kaunas, Lituania, en Aglona, ​​Letonia, y en Tallin, Estonia – el santo pueblo fiel de Dios en su camino a esas tierras ha renovado su “sí” a Cristo nuestra esperanza; lo renovó con María, que siempre se muestra Madrede sus hijos, especialmente de los que  más sufren; lo renovó como pueblo elegido, sacerdotal y santo, en cuyo corazón Dios despierta la gracia del bautismo.

Recemos por nuestros hermanos y hermanas de Lituania, Letonia y Estonia. ¡Gracias!

© Librería Editorial Vaticano

 

Fuente  :  https://es.zenit.org/articles/audiencia-general-26-septiembre-2018-catequesis-completa/

EDD. jueves 27 de septiembre de 2018.

Jueves de la vigesimoquinta semana del tiempo ordinario.


San Vicente de Paúl, presbítero
Memoria obligatoria 
Color: blanco

Vicente de Paul (1581-1660), párroco de Clichy, en París, es el fundador de la Congregación de la Misión y también de la Congregación de las Hijas de la Caridad.

Es uno de los maestros de la espiritualidad francesa en el siglo XVII, pero por encima de todo es el modelo acabado de la caridad cristiana que va al encuentro de todas las miserias para socorrerlas, porque descubre, en el rostro de todo ser que sufre, los rasgos de Jesucristo, su Señor.

Antífona de entrada            Cf. Lc 4, 18

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres y a sanar a los que se arrepienten de corazón.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que para el servicio de los pobres y la formación del clero infundiste las virtudes apostólicas en el presbítero san Vicente de Paúl, concédenos que, animados por su mismo espíritu, amemos lo que él amó y pongamos por obra lo que enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

No hay nada nuevo bajo el sol.

Lectura del libro del Eclesiastés  1, 2-11

¡Vanidad, pura vanidad!, dice el sabio Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! ¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?

Una generación se va y la otra viene, y la tierra siempre permanece. El sol sale y se pone, y se dirige afanosamente hacia el lugar de donde saldrá otra vez. El viento va hacia el sur y gira hacia el norte; va dando vueltas y vueltas, y retorna sobre su curso. Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al mismo lugar donde van los ríos, allí vuelven a ir. Todas las cosas están gastadas, más de lo que se puede expresar. ¿No se sacia el ojo de ver, el oído no se cansa de escuchar? Lo que fue, eso mismo será; lo que se hizo, eso mismo se hará: ¡no hay nada nuevo bajo el sol!

Si hay algo de lo que dicen: “Mira, esto sí que es algo nuevo”, en realidad, eso mismo ya existió muchísimo antes que nosotros. No queda el recuerdo de las cosas pasadas, ni quedará el recuerdo de las futuras en aquellos que vendrán después.

SALMO RESPONSORIAL   89, 3-6. 12-14. 17

R/. ¡Tú eres nuestro refugio, Señor!

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”. Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche.

Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo … ? Ten compasión de tus servidores.

Sácianos enseguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Jn 14, 6

Aleluya.

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

A Juan lo hice decapitar. ¿Quién es éste del cual oigo decir semejantes cosas?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   9, 7-9

El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que Jesús hacía y enseñaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: “Es Juan, que ha resucitado”. Otros decían: “Es Elías, que se ha aparecido”, y otros: “Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado”.

Pero Herodes decía: “A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quien es éste del que oigo decir semejantes cosas?” Y trataba de verlo.

 

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-09-27

REFLEXIÓN  :

CR

Al menos Herodes mantenía la curiosidad, quería conocer a Jesús. La verdad es que su motivación no era demasiado buena ni sus intenciones muy caritativas. Su frase empieza con un “A Juan lo mandé decapitar yo.” Así que debía tener una manera un poco especial de tratar con las “novedades” que aparecían en su reino.

Lo nuestro no es una novedad. Lo nuestro es una tradición de más de veinte siglos. ¿O no? Tenía un profesor en teología que decía muchas veces que a los cristianos, a los seguidores de Jesús, Dios nos espera en el futuro, nunca en el pasado. Quizá eso forme parte del hecho de ser “seguidores”, que Jesús va por delante de nosotros y que no le alcanzamos nunca. Él va abriendo camino, desbrozando el terreno. Allí donde nosotros estamos convencidos de que es imposible, él nos abre un camino a la vida y a la esperanza. Así lo hizo con su resurrección. Y así lo hace tantas veces en nuestra vida.

La primera comunidad cristiana se vio obligada a buscar caminos nuevos. La novedad del Evangelio no cabía en el estrecho mundo judío. Descubrieron, aunque con algunas dificultades, que para ser cristiano no hacía falta ser judío. Más adelante, entraron en contacto con el mundo griego y romano y los padres de la Iglesia, los Santos Padres de los primeros siglos, no tuvieron problema en utilizar la lengua griega o latina para expresar el mensaje evangélico. No sólo utilizaron la lengua sino también la cultura, la filosofía, todo. Así llegó el Evangelio a lo que por entonces era “todo el mundo.”

Lo nuestro es una tradición que siempre se está rehaciendo, reinventando, porque lo fundamental no es mantener las formas de la tradición sino ser capaces de expresar lo fundamental de la tradición, el mensaje del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, en todos los medios que sean necesarios para que todos lo escuchen, comprendan y tengan la posibilidad de acogerlo en sus corazones.

Por eso, cuando leemos la primera lectura, nos podemos decir a nosotros mismos que sí, que estamos en lo de siempre, que seguimos en el mismo empeño de los cristianos de todos los siglos, anunciar el Evangelio, pero que estamos llenos de esperanza porque Dios mismo es el que anima nuestro esfuerzo.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

Comentario al evangelio de hoy miércoles 26 de septiembre de 2018

Del santo Evangelio según san Lucas 9, 1-6

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: «No llevéis nada para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa».

Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

De pequeño siempre me han llamado la atención los médicos. Veía cómo ayudaban a las personas, sabían dar buenos consejos, consolar, e inclusive si algo dolía daban algún remedio. Algunas veces recetaban inyecciones para los niños, pero era mucho mejor sufrir por el remedio a seguir enfermo.

Ahora veo como en la antigüedad, con la medicina tan rústica, no se podían hacer grandes avances en el tratamiento de una enfermedad. Por eso Jesús era muy buscado porque sabían que Él era capaz de sanar todos los problemas, todas las aflicciones, todos los conflictos. Ver a alguien ayudar a los demás algo que nadie se podía perder.

El día de hoy, el Señor no nos envía a vivir y predicar simplemente, nos pide vivir en actitud de servicio, en actitud de escucha, en actitud de sanación. Hoy la herida más grande que tiene el hombre es la del corazón, que ha sido atacado y mutilado a lo largo de los años, mucho más en la época actual. Ese corazón no se sana con los instrumentos del quirófano o del laboratorio, necesita de personas que sepan llevar el mensaje del Evangelio en donde no se ha escuchado, a dar caridad y amor para los demás.

Pensad que la mayor parte de la vida pública de Jesús ha pasado en la calle, entre la gente, para predicar el Evangelio, para sanar las heridas físicas y espirituales. Es una humanidad surcada de sufrimientos, cansancios y problemas: a tal pobre humanidad se dirige la acción poderosa, liberadora y renovadora de Jesús. Así, en medio de la multitud hasta tarde, se concluye ese sábado. ¿Y qué hace después Jesús? Antes del alba del día siguiente, Él sale sin que le vean por la puerta de la ciudad y se retira a un lugar apartado a rezar. Jesús reza. De esta manera quita su persona y su misión de una visión triunfalista, que malinterpreta el sentido de los milagros y de su poder carismático. Los milagros, de hecho, son signos, que invitan a la respuesta de la fe; signos que siempre están acompañados de palabras, que las iluminan; y juntos, signos y palabras, provocan la fe y la conversión por la fuerza divina de la gracia de Cristo.
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de febrero de 2018).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71108/curando-en-todas-partes.html#modal

EDD. miércoles 26 de septiembre de 2018.

Miércoles de la vigesimoquinta semana del tiempo ordinario.


Santos Cosme y Damián, mártires
Memoria libre 
Color: rojo

Cosme y Damián son mártires de Cirópolis, en Siria. Desde el siglo IV, tantos milagros florecían  en el lugar de sus tumbas que la leyenda los presenta como médicos que curaban gratuitamente. Por eso, su culto y la invocación de su patrocinio no tardaron en extenderse por todos los países ribereños del Mediterráneo.

Antífona de entrada            Cf. Sal 33, 20-21

Los justos padecen muchas tribulaciones, pero el Señor los libra de ellas. Él cuida todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará.

ORACIÓN COLECTA

Te alabamos, Padre, en la conmemoración de tus santos Cosme y Damián, porque a ellos les diste la gloria eterna, y a nosotros nos proteges con admirable providencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

No me des pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria.

Lectura del libro de los Proverbios   30, 5-9

Toda palabra de Dios es acrisolada, Dios es un escudo para el que se refugia en Él.

No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y seas tenido por mentiroso.

Hay dos cosas que yo te pido, no me las niegues antes que muera: aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria, no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: “¿Quién es el Señor?”, o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el Nombre de mi Dios.

SALMO RESPONSORIAL  118,29.72.89.101.104.163

R/. ¡Tu palabra es una lámpara para mis pasos, Señor!

Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley.

Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata.

Tu palabra, Señor, permanece para siempre, está firme en el cielo. Yo aparto mis pies del mal camino, para cumplir tu palabra.

Tus preceptos me hacen comprender: por eso aborrezco el camino de la mentira. Odio y aborrezco la mentira; en cambio, amo tu ley.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Mc 1, 15

Aleluya.

El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia. Aleluya.

EVANGELIO

Los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   9,1-6

Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para sanar las enfermedades. Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: “No lleven nada para el camino, ni bastón, ni provisiones, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos”.

Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y sanando enfermos en todas partes.

 

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-09-26

REFLEXIÓN  :  

CR

La misión, la gran misión, la única misión, de la Iglesia es evangelizar, anunciar a todo el mundo la buena nueva del Reino y dar testimonio del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. Es la misión de todos los que forman la Iglesia. Atañe a todos por igual. Desde el cristiano de cualquier país africano hasta el de Japón o Canadá o Italia. Desde el laico hasta el obispo.

Por eso, cuando leemos el relato de aquella primera misión, algo nos tiembla por dentro. Jesús reúne a los Doce, les da poder sobre toda clases de demonios y los envía a proclamar el reino y a curar a los enfermos. Este texto nos dice con claridad que para los doce, y para la primera comunidad cristiana, la misión era también la primera razón de su existencia. Aquella comunidad, aquella iglesia, no era una secta cerrada sobre sí misma. Estaba abierta a todos los vientos, a todas las culturas, a todas las razas. Para que todos conociesen el mensaje de Jesús.

El evangelista Lucas, cuando escribió este texto, tenía muy presente la importancia clave de la misión evangelizadora para la iglesia. Por eso cuidó bien los detalles, las condiciones en que el evangelizador debe llevar adelante su misión de modo que no oculte el mensaje ni lo deforme. La primera condición es la pobreza. A la misión no le hacen falta adornos. Es más, le sobran. “Ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero.” Hoy lo podríamos traducir por “ni ordenador, ni powerpoint, ni técnicas psicológicas, ni…” El reino se anuncia por sí mismo. El amor no se transmite mediante libros ni mediante sesudas reflexiones. El amor se transmite amando, haciendo que aquellos con los que nos encontramos sientan y experimenten el amor de Dios en nuestra forma de tratarlos. Ese es el punto de partida. Luego pueden venir los libros y los powerpoints. Pero ha de quedar claro que lo nuclear del mensaje se entrega de persona a persona, en el testimonio de vida, en el servicio desinteresado por el bien del otro.

El otro punto que no hay que olvidar: la buena nueva está marcada por la urgencia. El evangelizador tiene que llegar y ofrecer el mensaje. Y saber salir hacia otro lugar, cuando el mensaje no es bien recibido. Lo suyo es anunciar. Hay muchos que están esperando. Y continuamente hay que buscar los medios, los lenguajes, las iniciativas que hagan llegar la buena nueva a los que no la conocen.

Hoy tenemos que seguir evangelizando. Esa es nuestra misión. No olvidemos que lo fundamental es el testimonio de vida. Y que evangelizar es urgente porque hay muchos que están esperando.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

Comentario al evangelio de hoy martes 25 de septiembre de 2018

Del santo Evangelio según san Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: «Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte». Pero él respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».

Palabra de Dios.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Somos hombres. Y como hombres, sentimos la necesidad de encontrar certezas y seguridades que se puedan ver, tocar y escuchar claramente, como cuando oímos la voz de personas concretas con promesas concretas.

Nuestra tendencia natural es querer escuchar a Dios igual que a nuestros padres, hermanos o amigos que, cuando hablan, atraen hacia sí toda nuestra atención. Tenemos la certeza que se palpa y que no se necesita gran fe para saber que se dirigen a nosotros.

Pero Dios habla a un nivel más profundo. Para escucharle hay que ser sinceros con uno mismo, guardar silencio interior en medio de la tempestad, de los problemas personales. Al escucharle puede surgir tanto el temor como la fortaleza, tanto la alegría como la tristeza. Sin importar los sentimientos que puedan surgir, debemos de tener bien presente que el que nos habla, el que me habla, es Dios.

Es difícil, pero cuando logramos entrar en este ambiente de silencio podremos valorar y escuchar claramente lo que Dios nos quiere decir. Si le escuchamos y entendemos lo que nos pide, no tendremos miedo de actuar y hacer su voluntad porque podremos tener la certeza de que Él lo quiere. Y además, si escuchamos y respondemos, podremos formar parte de la familia íntima de Cristo.

El concepto de familiaridad con Dios, de familiaridad con Jesús. Nosotros podemos ser discípulos, podemos ser amigos, pero ser familia es aún más. El primer mandamiento que hemos recibido en la persona de nuestro padre Abraham: Camina en mi presencia y sé irreprochable. Hoy aquel mandamiento ha crecido y es más grande y largo: «Escucha la palabra de Dios. Ponla en práctica, así serás mi familia, tendrás familiaridad conmigo». Cada uno puede valorar su propia relación con Jesús y preguntarse: ¿Es una actitud formal, educada? Yo voy a rezar, después voy con mis cosas, me olvido de Jesús y hago mis cosas, vuelvo a rezar. ¿Es, por tanto, una actitud diplomática? O ¿es una actitud familiar, en la que se siente familiaridad con el Señor?
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de septiembre de 2017, en santa Marta).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71102/la-voz-del-silencio.html#modal

EDD. martes 25 de septiembre de 2018.

Martes de la vigesimoquinta semana del tiempo ordinario.

De la Misericordia de Dios
Propuesta celebrativa
Color: verde

Antífona de entrada Cf. Jer 31, 3; 1 Jn 2,2

Con amor eterno nos amó Dios: envió a su Hijo único como víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, tu misericordia no tiene límites y tu bondad es un tesoro inagotable; acrecienta la fe del pueblo consagrado a ti, para que pueda comprender la inestimable grandeza del amor que nos creó, de la sangre que nos redimió y del Espíritu que nos regeneró Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA

Diversas sentencias.

Lectura del libro de los Proverbios 21, 1-6. 10-13

El corazón del rey es una corriente de agua en manos del Señor:

Él lo dirige hacia donde quiere.

Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Señor pesa los corazones.

Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios.

Los ojos altaneros, el corazón arrogante, la luz de los malvados: todo eso es pecado.

Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita acaba en la indigencia.

Tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de los que buscan la muerte.

El alma del malvado desea el mal, él no se apiada de su prójimo.

El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia cuando se instruye al sabio.

El justo observa la casa del malvado y precipita en la desgracia a los malos.

El que cierra los oídos al clamor del débil llamará y no se le responderá.

SALMO RESPONSORIAL 118, 1. 27. 30. 34-35. 44

R/. ¡Condúceme por la senda de tus mandamientos, Señor!

Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor.

Instrúyeme en el camino de tus leyes, y yo meditaré tus maravillas.

Elegí el camino de la verdad, Puse tus decretos delante de mí. Instrúyeme, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazón.

Condúceme por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo puesta mi alegría. Yo cumpliré fielmente tu ley: lo haré siempre, eternamente.

EVANGELIO
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Lc 11, 28

Aleluya.

Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican. Aleluya.

EVANGELIO

Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 8, 19-21

La madre y los hermanos de Jesús fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anuncia ron a Jesús: “Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte”. Pero Él les respondió: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-09-25

REFLEXIÓN :

CR
El texto del Evangelio de hoy siempre ha sido complicado para los exégetas y los predicadores. ¿Cómo conciliar el amor a la Virgen María, madre de Jesús, con estas palabras de Jesús. Siempre se ha hablado de la maravillosa relación entre Jesús y su madre. No tanto de los hermanos, que quedan en un segundo plano. Sin hablar de la necesidad de explicar que esos hermanos de Jesús no son tales sino que en la época se llamaba así a los que hoy llamamos primos.

El hecho es que las palabras de Jesús cuando le avisan de que tiene visita de su familia no parecen excesivamente amigables. No da la impresión de estar muy interesado en cuidar sus relaciones familiares.

Lo que sí da la impresión es que Jesús está centrado en una nueva realidad: el Reino. El Reino no sólo es un mensaje sobre Dios. El Reino implica también una nueva forma de relacionarse entre las personas, radical y totalmente nueva. Como dice el mismo Jesús en otro momento, nadie usa odres viejos para el vino nuevo. Y el Reino es algo tan nuevo que los odres viejos no sirven. Las antiguas formas de relacionarse, la misma familia, ya no sirve. Ahora lo de ser padres y hermanos no viene determinado por la sangre sino por la capacidad de escuchar la Palabra y llevarla a la vida. Es decir, por comprometerse totalmente en la construcción aquí y ahora del Reino.

Quizá no sea éste el momento de intentar comprender las relaciones de Jesús con su familia. Es un aspecto que los mismos Evangelios dejan relativamente en la oscuridad. Donde los Evangelios se centran es en el mensaje del Reino. Ahí ponen todo el acento. Jesús es el mensajero del Reino, el que anuncia a Dios, que irrumpe en nuestra historia, abriéndonos un futuro de vida y esperanza. Es una novedad absoluta. La historia del mundo se divide en un antes y un después. Así lo deben entender todos. También sus familiares más cercanos. También nosotros. En Jesús hay un lazo familiar que es el más fuerte posible: pertenecemos a la familia de Dios y entre nosotros reina la más absoluta y total fraternidad sin que nadie quede excluido. En el Reino queremos que eso se haga real en la vida de cada día.

 

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

Comentario al evangelio de hoy lunes 24 de septiembre de 2018

Del santo Evangelio según san Lucas 8, 16-18.

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «Nadie enciende una vela y la tapa con alguna vasija o la esconde debajo de la cama, sino que la pone en un candelero, para que los que entren puedan ver la luz. Porque nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público.

Fíjense, pues, si están entendiendo bien, porque al que tiene se le dará más; pero al que no tiene se le quitará aun aquello que cree tener».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hoy, Jesús nos propone encender nuestros corazones para que podamos ser candeleros que iluminen el camino de tantas almas que se encuentran a nuestro alrededor, buscando el camino correcto en medio de la oscuridad, en medio de las tinieblas que en ocasiones el pecado se encarga poner delante de ellos. Nosotros, por la gracia recibida mediante los sacramentos y la oración, nos convertimos en verdaderas antorchas que iluminan el camino para llegar al cielo.

Cristo quiere que nuestra vida no sea estéril, sino que dejemos huella, que nos desgastemos por su reino, que demos todo lo que esté a nuestro alcance, que seamos verdaderos apóstoles de la luz, que podamos ser como María, dóciles instrumentos en las manos de Señor, que nos dejemos moldear según su querer, que nuestro corazón sea cada vez más parecido al de Él.

Pidamos con las palabras de nuestra Madre del cielo hágase en mí según tu palabra que nuestra vida sea testimonio del amor misericordioso de Dios.

Juntos deseamos encender hoy una llama de esperanza. Que las lámparas que colocaremos sean signo de una luz que aun brilla en la noche. Los cristianos, de hecho, son luz del mundo, pero no solo cuando todo a su alrededor es radiante, sino también cuando, en los momentos oscuros de la historia, no se resignan a las tinieblas que todo lo envuelven y alimentan la mecha de la esperanza con el aceite de la oración y del amor. Porque, cuando se tienden las manos hacia el cielo en oración y se da la mano al hermano sin buscar el propio interés, arde y resplandece el fuego del Espíritu, Espíritu de unidad, Espíritu de paz.
(Homilía de S.S. Francisco, 7 de julio de 2018).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71081/encender-el-corazon.html#modal

Ángelus: El cristiano debe “estar allí donde nadie quiere ir, sirviendo”

Palabras del Papa antes del Ángelus

(ZENIT – 23 sept 2018).- El Papa ha recordado la destrucción definitiva del Gueto de Vilna, hace 75 años, y el aniquilamiento de los hebreos en Lituania, al rezar el Ángelus en Kaunas, este domingo, 23 de septiembre de 2018.

En este contexto el Santo Padre ha propuesto: “Pidamos al Señor que nos dé el don del discernimiento para detectar a tiempo cualquier rebrote de esa perniciosa actitud, cualquier aire que enrarezca el corazón de las generaciones que no han vivido aquello”.

Jesús en el Evangelio nos recuerda una tentación sobre la que tendremos que vigilar con insistencia: el afán de primacía, de sobresalir por encima de los demás, que puede anidar en todo corazón humano, ha señalado Francisco.

Francisco habla lituano

Así, el Pontífice ha anunciado que el “antídoto” que propone Jesús cuando aparece esa pulsión en nuestro corazón o en el latir de una sociedad o un país: “Hacerse el último de todos y el servidor de todos; estar allí donde nadie quiere ir, donde nada llega, en lo más distante de las periferias; y sirviendo, generando encuentro con los últimos, con los descartados”.

Los fieles lituanos, polacos y procedentes de los países vecinos a Lituania han aplaudido y celebrado con entusiasmo las palabras del Papa Francisco en lituano al terminar la oración del Ángelus: “Gražaus sekmadienio! Skaniu pietu!”, que significa: “¡Feliz domingo. Buen almuerzo!”.

***

Palabras antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

El libro de la Sabiduría que hemos escuchado en la primera lectura nos habla del justo perseguido, de aquel cuya “sola presencia” molesta a los impíos. El impío es descrito como el que oprime al pobre, no tiene compasión de la viuda ni respeta al anciano (cf. 2,17-20). El impío tiene la pretensión de creer que su “fuerza es la norma de la justicia”. Someter a los más frágiles, usar la fuerza en cualquiera de sus formas: imponer un modo de pensar, una ideología, un discurso dominante, usar la violencia o represión para doblegar a quienes simplemente, con su hacer cotidiano honesto, sencillo, trabajador y solidario, expresan que es posible otro mundo, otra sociedad. Al impío no le alcanza con hacer lo que quiere, dejarse llevar por sus caprichos; no quiere que los otros, haciendo el bien, dejen en evidencia su modo de actuar. En el impío, el mal siempre intenta aniquilar el bien.

Hace 75 años, esta nación presenciaba la destrucción definitiva del Gueto de Vilna; así culminaba el aniquilamiento de miles de hebreos que ya había comenzado dos años antes. Al igual que se lee en el libro de la Sabiduría, el pueblo judío pasó por ultrajes y tormentos. Hagamos memoria de aquellos tiempos, y pidamos al Señor que nos dé el don del discernimiento para detectar a tiempo cualquier rebrote de esa perniciosa actitud, cualquier aire que enrarezca el corazón de las generaciones que no han vivido aquello y que a veces pueden correr tras esos cantos de sirena.

Fieles reciben al Papa en Kaunas con banderas de Lituania e Israel © Vatican MediaJesús en el Evangelio nos recuerda una tentación sobre la que tendremos que vigilar con insistencia: el afán de primacía, de sobresalir por encima de los demás, que puede anidar en todo corazón humano. Cuántas veces ha sucedido que un pueblo se crea superior, con más derechos adquiridos, con más privilegios por preservar o conquistar. ¿Cuál es el antídoto que propone Jesús cuando aparece esa pulsión en nuestro corazón o en el latir de una sociedad o un país? Hacerse el último de todos y el servidor de todos; estar allí donde nadie quiere ir, donde nada llega, en lo más distante de las periferias; y sirviendo, generando encuentro con los últimos, con los descartados. Si el poder se decidiera por eso, si permitiéramos que el Evangelio de Jesucristo llegara a lo hondo de nuestras vidas, entonces sí sería una realidad la “globalización de la solidaridad”. «Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos “mutuamente a llevar las cargas” (Ga 6,2)» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 67).

Aquí en Lituania está la colina de las cruces, donde millares de personas, a lo largo de los siglos, han plantado el signo de la cruz. Los invito a que, al rezar el Ángelus, le pidamos a María que nos ayude a plantar la cruz de nuestro servicio, de nuestra entrega allí donde nos necesitan, en la colina donde habitan los últimos, donde es preciso la atención delicada a los excluidos, a las minorías, para que alejemos de nuestros ambientes y de nuestras culturas la posibilidad de aniquilar al otro, de marginar, de seguir descartando a quien nos molesta y amenaza nuestras comodidades.

Jesús pone en medio a un pequeño, lo pone a la misma distancia de todos, para que todos nos sintamos desafiados a dar una respuesta. Al recordar el “sí” de María, pidámosle que haga nuestro “sí” generoso y fecundo como el suyo.

[Angelus Domini…]Feliz domingo. Buen almuerzo. — Gražaus sekmadienio! Skaniu pietu!

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