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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. martes 18 de septiembre de 2018.

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios (12,12-14.27-31a):

Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. El cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo. Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro. Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas, el don de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? ¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan? Ambicionad los carismas mejores.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 99

R/. Somos un pueblo y ovejas de su rebaño

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,11-17):

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.
Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: «No llores.»
Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!»
El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.» La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

Palabra del Señor

Comentario :  

CR

La muerte es siempre dolorosa e incomprensible. Marca una separación, una distancia, que nos resulta insoportable. Se nos rompen las entrañas de puro dolor. Siempre es así. Pero la muerte de un joven es más dolorosa si cabe. Es una vida truncada sin haber conseguido sus objetivos mínimos, sin haber tenido la oportunidad de llegar a su plenitud. Podemos comprender entonces un poco el dolor de la madre. Ver morir a un hijo es duro. Más cuando éste es joven.

Jesús llega a la ciudad, ve la procesión, se acerca y se compadece. Devuelve la vida al chico y la vida a la madre. De un golpe. Ahí está toda la historia. Así es Dios. No pregunta. No pone condiciones. No le interesa saber si aquella viuda y su hijo difunto eran judíos ortodoxos, adoradores de alguna deidad extraña o vete a saber qué. El dato es irrelevante. Lo único que cuenta para Jesús es el dolor, el sufrimiento de aquella mujer. Así es Dios. Es un dato a tener en cuenta también en nuestra vida y para el funcionamiento de nuestras parroquias y comunidades cristianas. La gente lo entendió a la primera: “Dios ha visitado a su pueblo.” En la acción de Jesús vieron la mano de Dios. Dios se identificaba para aquella gente como el que curaba, el que resucitaba, el que daba la vida y la esperanza.

Luego viene la comunidad cristiana. Tratamos de seguir los pasos de Jesús. Tratamos de hacer como él hijo para ser testigos de la presencia de Dios en nuestro mundo. Nos hemos terminado convirtiendo en una comunidad muy compleja. Millones de creyentes. Cientos de lenguas y culturas diversas. Una organización complicada (parroquias, diócesis, conferencias episcopales, unidades pastorales, carismas, comunidades laicales, religiosos y religiosas, seglares, movimientos, universidades, monjes y monjas…). Todos, no hay que dudarlo, con muy buena voluntad. Pero la misma complejidad y variedad provoca que surjan los conflictos. Es inevitable. Hay diversos y abundantes servicios en la comunidad cristiana. Como dice Pablo, hay apóstoles, profetas, maestros, los que tienen el don de curar, el don de gobierno, el don de interpretar lenguas… pero todos al servicio de una única fe, de un solo objetivo: dar testimonio de la presencia de Dios en nuestro mundo, del Dios que cura, que resucita, que da vida y esperanza. Quizá, por esto mismo, termina Pablo diciendo aquello de que deberíamos aspirar a los carismas mejores.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy


EDD. lunes 17 de septiembre de 2018.

Lecturas de hoy Lunes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (11,17-26.33):

Al recomendaros esto, no puedo aprobar que vuestras reuniones causen más daño que provecho. En primer lugar, he oído que cuando se reúne vuestra Iglesia os dividís en bandos; y en parte lo creo, porque hasta partidos tiene que haber entre vosotros, para que se vea quiénes resisten a la prueba. Así, cuando os reunís en comunidad, os resulta imposible comer la cena del Señor, pues cada uno se adelanta a comerse su propia cena y, mientras uno pasa hambre, el otro está borracho. ¿No tenéis casas donde comer y beber? ¿O tenéis en tan poco a la Iglesia de Dios que humilláis a los pobres? ¿Qué queréis que os diga? ¿Que os apruebe? En esto no os apruebo. Porque yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.» Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva. Así que, hermanos míos, cuando os reunís para comer, esperaos unos a otros.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 39,7-8a.8b-9.10.17

R/. Proclamad la muerte del Señor,
hasta que vuelva

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

«Como está escrito en mi libro
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»
los que desean tu salvación. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,1-10):

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.»
Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: «Ve», y va; al otro: «Ven», y viene; y a mi criado: «Haz esto», y lo hace.»
Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.» Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

Palabra del Señor

Comentario al Evangelio de hoy 

CR

Las dos lecturas de este día son bien sabrosas y dignas de recibir nuestra atención. Pero  podemos tener el peligro de fijarnos en los elementos o puntos más llamativos y dejar otros aspectos, también muy interesantes, en la sombra.

En la primera lectura Pablo alude a la tradición que ha recibido, procedente del Señor. Se trata de la institución de la Eucaristía. Sin duda que es el punto central de esa lectura. Sin duda, que ya hemos meditado muchas veces en esas palabras que todos los días se oyen en la celebración de la Eucaristía.

El Evangelio parece que está escogido adrede porque es el relato de la curación del criado del centurión. Es éste el que pronuncia las palabras que los cristianos llevamos repitiendo en la celebración de la Eucaristía desde hace siglos, justo antes de recibir la comunión: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa…”

Son dos buenos puntos para nuestra meditación. Los dos relacionados con la Eucaristía. Los dos nos hablan de la entrega gratuita del Señor. No somos dignos pero el amor y la entrega es más fuerte que cualquier indignidad. El amor es así. Y el amor de Dios lo es más.

Son dos puntos tan luminosos que es posible que dejen en la oscuridad otras líneas de estas lecturas que también tienen su interés. Por ejemplo, el hecho de que, si Pablo relata la institución de la Eucaristía es a propósito de la desunión manifiesta con que parece que los corintios celebraban la Eucaristía. Cada uno mirando a su propio interés, a lo suyo, sin importarle un pimiento lo que les sucediese a los otros, si tenían para comer o si se quedaban con hambre. Pablo acentúa así un elemento esencial de la Eucaristía: la celebra siempre una comunidad unida en todo. Sin unidad ni hay Eucaristía ni presencia ni nada que valga la pena. Unidad, claro, basada en el respeto y el cariño.

En el Evangelio también hay que rescatar otro hecho que queda en la sombra: Jesús cura al criado de un centurión, un romano. Dice de él que tiene una fe como no ha visto en todo Israel. Interesante recordar que para Jesús no hay fronteras, idiomas, culturas… La fe marca un punto de unión que es el que nos hace participar conscientemente de la mesa de la Eucaristía.

Son dos pequeños asuntos que pueden quedar en la sombra en estas lecturas pero que completan e iluminan el significado de los primeros.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

Comentario al evangelio de hoy sábado 15 de septiembre de 2018.

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 33-35

En aquel tiempo, el padre y la madre del niño estaban admirados de las palabras que les decía Simeón. Él los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: «Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hoy una espada atraviesa el alma de María, nuestra madre, de un modo especial; esta espada cambio la vida de María.

Pero ¿quién cambio la vida de María? Fue un niño, su Hijo; el mismo que ha cambiado la nuestra, el mismo que fue puesto para poner ruina a nuestra antigua vida y hacernos resurgir a otra nueva en la cruz.

Se ve en este evangelio la contradicción y el dilema que supone la entrada de Cristo en nuestras vidas, lo revoluciona todo; nos hace tomar conciencia de que dejar atravesar la espada del amor de Cristo en nuestras vidas es doloroso, incluso llega hasta el alma.

Entrado esta espada hasta lo más íntimo del corazón se desvela nuestro pensamiento, nuestro anhelo más profundo: Cristo. Ese mismo dolor, pensamiento y anhelo es el que tiene María y quiere que le ayudemos a llevar hoy.

El dolor indescriptible de la cruz traspasa el alma de María (cf. Lc 2,35), pero no la paraliza. Al contrario, como Madre del Señor comienza para ella un nuevo camino de entrega. En la cruz, Jesús se preocupa por la Iglesia y por la humanidad entera, y María está llamada a compartir esa misma preocupación. Los Hechos de los Apóstoles, al describir la gran efusión del Espíritu Santo en Pentecostés, nos muestran que María comenzó su misión en la primera comunidad de la Iglesia. Una tarea que no se acaba nunca.
(Mensaje para la XXVI Jornada del enfermo, 2018).

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/70929/una-espada-te-atravesara-el-alma.html#modal

Capuchinos Menores: “La verdadera grandeza es hacerse pequeños y servidores”

Discurso del Papa Francisco

(ZENIT – 14 sept. 2018).- “La verdadera grandeza es hacerse pequeños y servidores”. El Santo Padre ha animado a los Frailes Menores Capuchinos a seguir esforzándose por vivir vivir las relaciones y la actividad religiosa en la “gratuidad, la humildad y la mansedumbre”, realizando así con “gestos concretos y cotidianos” la “menoría” que caracteriza a los seguidores de Francisco.

A las 12:50 horas en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia a los participantes en el 85° Capítulo General de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, en curso en Roma, en el Colegio Internacional San Lorenzo de Brindisi, del 27 de agosto al 16 de septiembre de 2018. El Papa ha pronunciado un discurso improvisado.

La “menoría” de estos Frailes Capuchinos un “don precioso” y “de gran necesidad para la Iglesia y para la humanidad” de nuestro tiempo –ha dicho el Pontífice–. Así actúa el Señor: “hace las cosas simplemente”, ha anunciado.

El Santo Padre, y ha destacado la “consagración total a Dios” hasta el martirio, cuando es requerido, la “vida sencilla” entre la gente, la “sensibilidad hacia los pobres”, y el “acompañamiento espiritual” como cercanía y humildad que nos permite acoger a todos.

La “alegría del Evangelio” –les ha exhortado– que fascinó irresistiblemente al Pobrecillo de Asís, sea la “fuente de vuestra fuerza” y ​​de “vuestra constancia” porque con la referencia a la Palabra de Jesús todo aparece con una nueva luz, la del amor providencial de Dios.

Asimismo, Francisco ha recordado a los capuchinos cuantos “testigos valientes de Cristo y del Evangelio” de su Orden han sido proclamados santos y beatos. “En el surco de este estilo de vida, caminad animados por un renovado celo para adentraros, con libertad profética y sabio discernimiento”.

Publicamos a continuación el discurso que el Santo Padre había preparado y ha entregado a los presentes en el curso del encuentro:

***

Discurso preparado por el Papa Francisco

¡Queridos frailes menores capuchinos!

Me siento grato por este encuentro, que me permite saludaros personalmente con motivo de vuestro Capítulo General. Doy las gracias al nuevo Ministro general, fray Roberto Genuin, expresándole mis mejores deseos de buen trabajo así como a su Consejo. En estos días de estudio e intercambio fraterno, habéis dedicado vuestra atención al tema “Aprended de mí… y encontraréis” (Mt 11:29), para identificar las perspectivas apostólicas y educativas que ofrecer a vuestros hermanos en todo el mundo. En efecto, además de la elección del nuevo gobierno de vuestra Fraternidad, habéis dedicado un espacio considerable a la Ratio Formationis Ordinis, documento importante para conducir a la persona consagrado al corazón del Evangelio, que es la forma de vida de Jesús, totalmente dedicada a Dios y al prójimo, especialmente a los últimos y a los marginados.

Siguiendo los pasos del Divino Maestro y el ejemplo de San Francisco, que encontrando a los leprosos encontró humildad y servicio, os esforzáis por vivir las relaciones y la actividad religiosa en la gratuidad, la humildad y la mansedumbre. Así, podéis realizar con gestos concretos y cotidianos la “menoría” que caracteriza a los seguidores de Francisco. Es un don precioso y de gran necesidad para la Iglesia y para la humanidad de nuestro tiempo. Así actúa el Señor: hace las cosas simplemente. La humildad y la simplicidad son el estilo de Dios; y este es el estilo que todos los cristianos estamos llamados a asumir en nuestra vida y en nuestra misión. La verdadera grandeza es hacerse pequeños y servidores.

Con esta menoría en el corazón y en el estilo de vida, dais vuestra aportación al gran compromiso de la Iglesia con la evangelización. Lo hacéis mediante la generosidad del apostolado en contacto directo con diferentes pueblos y culturas, especialmente con tantas personas pobres y que sufren. Os animo en este esfuerzo, que en el Capítulo general habéis compartido a nivel internacional, exhortándoos a no desanimaros ante las dificultades, entre ellas la disminución del número de frailes en ciertas zonas, sino a renovar cada día la confianza y la esperanza en ayuda de la gracia de Dios. La alegría del Evangelio, que fascinó irresistiblemente al Pobrecillo de Asís, sea la fuente de vuestra fuerza y ​​de vuestra constancia porque con la referencia a la Palabra de Jesús todo aparece con  una nueva luz, la del amor providencial de Dios. Cada vez que acudimos a la fuente para recuperar la frescura original del Evangelio, surgen nuevos caminos, nuevos enfoques pastorales y métodos creativos que se adhieren a las circunstancias actuales.

Nuestro tiempo muestra signos de un evidente malestar espiritual y moral, debido a la pérdida de las referencias seguras y consoladoras de la fe. ¡Cuánta necesidad tienen hoy las personas de ser acogidas, escuchadas, iluminadas con amor! ¡Y qué gran tradición tenéis vosotros, los Capuchinos en la proximidad de todos los días a la gente, en compartir los problemas concretos, en la conversación espiritual y en la administración del Sacramento de la Reconciliación! No dejéis de ser maestros de oración, de cultivar la robusta espiritualidad, que comunica a todos el llamado de las “cosas de allá arriba”.

En esto, seréis más convincente si también vuestras comunidades y estructuras manifiestan sobriedad y frugalidad, una señal visible de esa primacía de Dios y de su Espíritu de la cual las personas consagradas se comprometen a dar un testimonio límpido. En esta perspectiva, también la gestión transparente y profesional de los recursos económicos es imagen de una verdadera familia que camina en corresponsabilidad y solidaridad entre sus miembros y con los pobres. Otro aspecto importante de la vida de vuestras comunidades es la unidad y la comunión, que se realizan dedicando un amplio espacio a la escucha y el diálogo para fortalecer el discernimiento fraterno.

La historia de vuestra Orden está repleta de testigos valientes de Cristo y del Evangelio, muchos de los cuales proclamados santos y beatos. Su santidad confirma la fecundidad de vuestro carisma y demuestra las señas de vuestra identidad: la consagración total a Dios hasta el martirio, cuando es requerido, la vida sencilla entre la gente, la sensibilidad hacia los pobres, el acompañamiento espiritual como cercanía y humildad que nos permite acoger a todos. En el surco de este estilo de vida, caminad animados por un renovado celo para adentraros, con libertad profética y sabio discernimiento, por caminos apostólicos valientes y fronteras misioneras, cultivando siempre la colaboración con los obispos y los otros miembros de la comunidad eclesial.

Vuestra identidad carismática, enriquecida por la variedad cultural de vuestra familia religiosa, es más que nunca válida y constituye  una propuesta atractiva para muchos jóvenes del mundo que buscan autenticidad y esencialidad. Que la fraternidad brille como un elemento calificativo de vuestra vida consagrada, alejando de vosotros toda actitud elitista, estimulándoos a buscar siempre el encuentro entre vosotros y con todos, especialmente con los muchos sedientos del amor misericordioso que solo Cristo puede ofrecernos.

¡Que el Señor os colme con sus gracias y, en el espíritu de San Francisco, proceded alegres y seguros, siempre conscientemente agradecidos de pertenecer al santo Pueblo  fiel de Dios, y de servirlo con humildad! ¡Qué os acompañe la bendición apostólica que os imparto de todo corazón a  vosotros, Padres Capitulares, y a toda vuestra Orden! Y por favor, no os olvidéis de rezar  por mí. ¡Gracias!

© Librería Editorial Vaticano

EDD. sábado 15 de septiembre de 2018.

Sábado de la vigesimotercera semana del tiempo ordinario

Nuestra Señora de los Dolores

Memoria obligatoria

Color: blanco

María comulgó íntimamente con la Pasión  de su Hijo. Así fue asociada de una manera única a la gloria de su resurrección. Por eso, se celebra la compasión de María al día siguiente de la Cruz gloriosa. Esta fiesta nos recuerda que, al pie de la Cruz, la maternidad de María se extendió a todo el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

Antífona de entrada            Cf. Lc 2, 34-35

Simeón dijo a María: este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel, será signo de contradicción; y a ti misma una espada te atravesará el corazón.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que quisiste que junto a tu Hijo elevado en la cruz estuviera su Madre compartiendo sus padecimientos, concede a tu Iglesia que, unida a María en la pasión de Cristo, merezca participar también de su resurrección. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Aprendió qué significa obedecer y llegó a ser causa de salvación eterna.

Lectura de la carta a los Hebreos  5, 7-9

Hermanos:

Cristo dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a Aquél que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo, Él alcanzo la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.

SALMO RESPONSORIAL   30, 2-6. 15-16. 20

R/. ¡Sálvame, Señor, por tu misericordia!

Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca me vea defraudado! Líbrame, por tu justicia; inclina tu oído hacia mí y ven pronto a socorrerme.

Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque Tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme.

Sácame de la red que me han tendido, porque Tú eres mi refugio. Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: “Tú eres mi Dios, mi destino está en tus manos”: Líbrame del poder de mis enemigos y de aquéllos que me persiguen.

¡Qué grande es tu bondad, Señor! Tú la reservas para tus fieles; y la brindas a los que se refugian en ti, en la presencia de todos.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya

¡Feliz de ti, santa María Virgen, porque, sin morir, has merecido la palma del martirio, junto a la cruz del Señor!

Aleluya.

EVANGELIO

Cuánto se dolía y padecía esa piadosa Madre, contemplando las penas de su Hijo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como suya.

Fuente :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-09-15

REFLEXIÓN :

Maria al pie.

1) La cruz: es ese momento en que no entendes nada. En donde te preguntas donde están tus amigos, los que te acompañaban. La cruz es el lugar donde te vez atado, tomado y destruido, tan destruido que ya ni te reconoces… incluso te preguntas ¿éste soy yo?. Cruz es silencio y solo mirar como otros te humillan, te hacen sentir nada.

2) El discípulo: en tu vids Dios te pone pequeños bastoncitos, personas que capaz que no te saquen de la cruz pero que te acompañaran en esa cruz, el discipulo en tu vida capaz que sea tu novia o tu novio, tu mamá o tu papá; no seran los que te resuelvan lo económico o los problemas en si pero te acompañaran y te mostrarán que en la vida siempre hay alguien.

3)Maria: es el consuelo, es esa madre que da cobijo y cariño único. MARIA es el consuelo en ese momento en que no entendes nada, es una Madre que te mira a los ojos y te abraza, no resuelve, alivia. No baja de la cruz se pone al lado. No te resucita sino que espera a que resucites, porque ella salve que algo bueno esta por venir a tu vida. Ella también estará abrazandote cuando estes mas vivo que nunca porque vas a resucitar. Ella ya lo sabe.

Fuente  :  https://misionerosdigitales.com/2017/09/juan-19-25-27/

EDD. viernes 14 de septiembre de 2018.

Viernes de la vigesimotercera semana del tiempo ordinario

Feria

Color: verde

Antífona de entrada            Cf. Sal 73, 20. 19. 22. 23

Acuérdate, Señor, de tu alianza, y no olvides para siempre a tus pobres. Levántate, Señor, defiende tu causa y no desoigas el clamor de los que te invocan.

 

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, a quien, movidos por el Espíritu Santo, nos animamos a llamar Padre; confirma en nuestros corazones la condición de hijos tuyos, para que podamos entrar en la herencia prometida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto    9,16-19. 22b-27

Hermanos:

Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrarío, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!

Si yo realizara esta tarea por iniciativa propia, merecería ser recompensado, pero si lo hago por necesidad, quiere decir que se me ha confiado una misión. ¿Cuál es entonces mi recompensa? Predicar gratuitamente el Evangelio, renunciando al derecho que esa Buena Noticia me confiere.

En efecto, siendo libre, me hice esclavo de todos, para ganar al mayor número posible. Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos, a cualquier precio. Y todo esto, por amor al Evangelio, a fin de poder participar de sus bienes.

¿No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corran, entonces, de manera que lo ganen. Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible. Así, yo corro, pero no sin saber adonde; peleo, no como el que da golpes en el aire. Al contrario, castigo mi cuerpo y lo tengo sometido, no sea que, después de haber predicado a los demás, yo mismo quede descalificado.

SALMO RESPONSORIAL    83, 3-6. 12

R/. ¡Qué amable es tu Casa, Señor del universo!

Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente.

Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones, junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios.

¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! ¡Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación!

Porque el Señor es sol y escudo; el Señor da la gracia y la gloria, y no niega sus bienes a los que proceden con rectitud.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Cf. Jn 17, 17ba

Aleluya.

Tu palabra, Señor, es verdad; conságranos en la verdad. Aleluya.

EVANGELIO

¿Puede un ciego guiar a otro ciego?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas    6, 37-42

Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes”.

Les hizo también esta comparación: “¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo?

El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro.

¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo», tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

 

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-09-14

 

Comentario :

Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados

Es cierto que existen ocasiones en la cual me parecen grandes o enormes las faltas de otros en comparación a las mías. En ese minuto debo recordar cuando el Señor me dice, que en lugar de mirar la paja en el ojo ajeno, debo ver la viga que hay en el mío.

En efecto, nuestro egoísmo nos hace ver las faltas de nuestro prójimo con gran facilidad, aumentamos las de ellos y despreciamos la nuestras. Todo esto hace necesario un examen de conciencia, tal vez así, podríamos darnos cuenta del dolor que nosotros mismos provocamos a quienes están en nuestros comentarios, y por supuesto, darnos cuenta que con esta actitud, le estamos fallando al Señor, porque no nos estamos amando como se nos esta mandado.

Perdonen y serán perdonados.

¿Y donde queda la misericordia? Digo con gran alegría que Dios es rico en misericordia, además que es infinita, pero y la mía, ¿Hasta dónde llega?

La Sagradas Escrituras, a través del libro del Eclesiástico (Eclo 27, 30- 28,7), no muestra el vínculo que une el perdón otorgado por el hombre a su semejante, con el perdón que él mismo pide a Dios y nos dice que “El rencor y la ira son abominables, y ambas cosas son patrimonio del pecador”. Y nos preguntamos ¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor? ¡No tiene piedad de un hombre semejante a él y se atreve a implorar por sus pecados! El punto esta en si somos capaces de aceptar de esta lectura: “Perdona el agravio a tu prójimo y entonces, cuando ores, serán absueltos tus pecados.”o “y no guardes rencor a tu prójimo; piensa en la Alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.”

Mirando la cruz, me acuerdo de las enseñanzas de Jesucristo antes de expirar, implora perdón para sus verdugos.

Ciertamente, la “ley del talión”, fue abolida y el mensaje del Eclesiástico no es otro que: si los hombres no olvidan los agravios recibidos de sus prójimos, tampoco Dios les perdonará las ofensas que han cometido contra Él. Inversamente, quien perdona a su prójimo, se verá a su vez perdonado por Dios.

En respuesta a la infinita misericordia de Dios, el salmo (Sal 102, 1-4.9-12), nos recuerda su bondad y compasión, “El Señor es bondadoso y compasivo.”, Él perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. No acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.

¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo? 

En el Evangelio de Mateo, (Mt 23, 13-22), Jesús condena diciendo:”¡Ay de ustedes, guías ciegos” En efecto, queremos ser Luz y sin embargo podemos se tinieblas, y en vez de llevar a nuestros hermanos por el buen camino, los llevamos por el despeñadero, empujados por nuestra mala actitud y malos ejemplos, y así nos transformamos en ciegos, guiando a otros ciegos por caminos peligrosos, y esto porque nosotros no somos capaces de ver cual es el verdadero camino, que conduce a la santidad, al Reino de los Cielos.

Esa es la claridad que me pone Jesús al condenarme si actúo soberbiamente, si me resisto a la verdad y arrastro a otros por mi error. Por tanto debo tratar entonces de cumplir con las obligaciones de vida apostólica que el Señor me ha encargado, hacerlo con consecuencia, con coherencia, y debo hacerlo siempre, es mi tarea como cristiano, donde estoy siendo llamado por Dios todos los días.

No hagamos oídos sordos, no nos dejemos conducir por ciegos, seamos luces verdaderas, demos todo de sí, para dar testimonio y ejemplo, para que mas hombres se hagan cristianos, y muchos cristianos católicos, nuestro mundo andará mejor.

El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro. 

Esta es la afirmación que debo tener siempre presente, solo El es mi Maestro, de El debo aprender, a El le debo obligación por sobre cualquier otro, a El debo acudir, El es mi fuente, El es mi principio, no tengo porque seguir otras reglas, El me dejo el Evangelio, allí esta mi norma de vida.

Tengamos esto muy presente, porque no faltará alguno que nos quiera exponernos ciertos principios adornados de moralidad y falsa prudencia en nombre de la fraternidad y la buena convivencia a fin de seducirnos con actitudes que no son otra cosa que “cantos de sirenas”, tengamos cuidado, y apretemos fuertemente a nuestro corazón el Evangelio y a todos su principios y enseñanzas, de esa forma estaremos siempre al lado de la verdad. Pero tengamos presente, que los Evangelios no se interpretan al gusto de cada uno ni se acomoda, se interpreta como Jesús los enseñó, El es el Maestro.

De Corazón

Pedro Sergio

Fuente  :  http://caminandoenoracion.blogspot.com/2009/09/lucas-6-37-42.html

Homilía para la Eucaristía del domingo 16 de septiembre de 2018

Un cordial saludo de Paz y Bien a todos ustedes. Hno. Pastor.

DOMINGO XXIV DEL AÑO.

Isaías 50,5-9: un cántico del “Servidor del Señor”, que no es más que la personificación del Israel creyente y fiel; tiene que proclamar lo recibido, tiene lengua de discípulo. Por ello tendrá que sufrir mucho. Este “servidor” se identifica también con el Servidor por excelencia: Jesucristo.

Santiago 2,14-18: encontramos de forma original formulada la suprema ley del cristianismo: la Ley del amor. La fe auténtica se demuestra en la vivencia del amor.

Marcos 8,27-35: el discípulo, Pedro, sabe que Jesús es el Mesías. Pero Jesús indica cómo se es verdadero discípulo de Él.

1.- La Palabra nos da a conocer la identidad de Jesús: Él es el Mesías, título que sintetiza lo que es Jesús: el Salvador. Claro que este título estaba contaminado con ideas foráneas, políticas y así lo creían los judíos, incluyendo a Pedro y demás discípulos.

Lo que mejor define a Jesús es que Él es el Mesías, quien viene a hacer presente el Reinado de Dios. Y este es el objeto de la fe de un discípulo: aceptar a Jesús como el Mesías, el Ungido que viene a traer el Reino de Dios. Aceptar esta verdad costó a los primeros discípulos, ya que pensaban que Jesús sería el que libraría a Israel del poder de los romanos. Por eso la actitud contradictoria de Pedro, que juega el papel de Satanás = el que se opone, el que estorba en el camino. Pedro, y el resto de los discípulos, al no comprender que Jesús viene a cumplir con la Voluntad de su Padre, son un estorbo en este su caminar hacia lo que el Padre quiere.

2.- Los discípulos creían en Jesús- Mesías, pero estaban equivocados. Porque la vida y misión del discípulo se define a partir de la identidad del Maestro: según quien sea Jesús, así será su discipulado y su comunidad.  De aquí la importancia de la respuesta personal a la pregunta de Jesús-Mesías. En esta respuesta nos jugamos la identidad cristiana.

Conocer la misión de Jesús puede producir escándalo en un creyente, si realmente no capta la real identidad y misión de Jesús.

Sólo quien sabe poner en Dios el centro de su vida sabe confiar en Él. Sabe ponerse detrás de Jesús, es decir, sabe ser discípulo.

3.- Se ha perdido mucho tiempo en hacer consistir la fe en algo doctrinal, teórico. Lo que ha originado controversias doctrinales y una lucha por la ortodoxia, es decir, la doctrina verdadera.

Todavía existen sectores en el cristianismo que se enredan en estas cosas y llegan hasta un fundamentalismo doctrinal y religioso. Se ha caído incluso en el error de hacer de Dios, de Cristo, un objeto de estudio y nada más. Por eso existe un tremendo divorcio entre fe y vida; existe una esquizofrenia espiritual; en otras palabras, no hay coherencia entre lo que se dice creer y lo que se vive.

Un auténtico discípulo tiene el oído abierto para Dios. De modo que un cristiano será no sólo el que tiene oídos para Dios, su Palabra, sino el que sea “todo oídos para Dios”, el que escucha la Palabra y la encarna en su vida.

4.- En este sentido, la carta de Santiago es clara.  Una auténtica fe toma en serio al pobre. Una fe recibida de parte de Dios, tiene que expresarse mediante unas buenas obras. La fe auténtica cree en Dios, en su Enviado, Jesucristo, y jamás se olvida de los hijos de Dios, expresándose mediante obras buenas. Las obras buenas no son causa de salvación, sino que son frutos maduros de la fe. La fe dispone la vida para el servicio a los demás.

Parafraseando al P. Hurtado, preguntamos: “¿es Chile un país de cristianos creyentes?” La respuesta la encontraremos en la misma Palabra: “Por sus frutos se conoce el árbol”.(Mateo 12,33)

He aquí el control de calidad de  nuestra fe, para saber si es auténtica, para saber si Chile es un país de discípulos auténticos.

Por eso podemos decir con el salmista: “Caminaré en presencia del Señor”, lo que en otras palabras significa: me portaré como verdadero discípulo ante el Señor.

 

                                                                             Hermano Pastor Salvo.

Comentario al evangelio de hoy jueves 13 de septiembre de 2018.

Del santo Evangelio según san Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.

Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque son la misma medida con que midan, serán medidos».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Señor, no te entiendo. ¿Acaso no te das cuenta que hay veces que la gente no te ama, y por eso soy su enemigo, porque soy cristiano y pienso diferente a ellos? ¿Cómo es que ahora me pides que los ame? ¿Es que realmente te aman sin saberlo? ¿Qué es lo que ocurre?

Claro, Señor, muchos pensamos de esta forma, algunos siendo simplemente buenos, otros que sí van a misa, otros con una u otra devoción, comprometidos con la iglesia… pero siempre nos llega la tentación de no amar, e inclusive odiar o guardar rencor contra los enemigos de la fe, que se terminan convirtiendo en nuestros enemigos.

Ante tanta confusión la respuesta más acertada nos la das, Señor, con el santo de hoy. San Juan Crisóstomo dijo que el amor que no se fundamenta en Cristo, es incapaz de amar a quien nos hace el mal. «Por el contrario, el amor que tiene en Cristo su causa y fundamento resulta firme y duradero. Nada puede disolverlo, ni las difamaciones, ni los peligros, ni siquiera la amenaza de muerte. Quien tiene en sí amor cristiano no deja nunca de amar a su prójimo, no importa cuántas cosas desagradables experimente por su causa, porque no se deja influir por sus pasiones, sino que se inspira en el Amor, en el mismo Cristo.» Está claro, no es que será más fácil amar a cuantos nos odian, sin embargo, seremos verdaderamente conscientes de lo que significa ese amor, que no es un amor falso, plástico o sin sentido, sino el verdadero amor en el que somos llamados a la plenitud, que trasciende toda barrera.

Pidamos a la Virgen que nos dé la capacidad de amar, de donarnos, de dar todo lo que Dios nos pide y amar, como Él nos ha amado.

El amor al prójimo corresponde al mandato y al ejemplo de Cristo si se funda sobre un verdadero amor hacia Dios. Es así posible para el cristiano, a través de su dedicación, que haga experimentar a los demás la ternura procedente del Padre celestial. Para dar amor a los hermanos, hace falta, en cambio, sacarlo del horno de la caridad divina, mediante la oración, la escucha de la Palabra de Dios y el sustento de la santa Eucaristía. Con estas referencias espirituales, es posible obrar en la lógica de la gratuidad y del servicio.
(Homilía de S.S. Francisco, 25 de septiembre de 2017).

Fuente :  http://es.catholic.net/op/articulos/70928/amar-a-quien.html#modal

EDD. jueves 13 de septiembre de 2018

Jueves de la vigesimotercera semana del tiempo ordinario

San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia

Memoria obligatoria

Color: blanco

El patriarca de Constantinopla, Juan I (349-407), recibió el nombre de Crisóstomo (“Boca de oro”) por sus excepcionales dotes de orador. Formado en Siria en la ruda disciplina de los monjes, fue ante todo un intrépido defensor de los pobres frente al lujo insolente de los ricos. Por causa de esto, murió desterrado en la región del Cáucaso.

Antífona de entrada Cf. Dan 12, 3

Los sabios brillarán como el resplandor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, lucirán como las estrellas, por toda la eternidad.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, fortaleza de los que en ti esperan, que hiciste brillar al obispo san Juan Crisóstomo por su admirable elocuencia y su firmeza en las tribulaciones, concédenos que, instruidos por su enseñanza, seamos confortados por el ejemplo de su inquebrantable paciencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Hiriendo la conciencia del que es débil, ustedes pecan contra Cristo.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto   8, 1. 4b-13

Hermanos:

Con respecto a la carne sacrificada a los ídolos, todos tenemos el conocimiento debido, ya lo sabemos, pero el conocimiento llena de orgullo, mientras que el amor edifica.

Sabemos bien que los ídolos no son nada en el mundo y que no hay más que un solo Dios. Es verdad que algunos son considerados dioses, sea en el cielo o en la tierra: de hecho, hay una cantidad de dioses y una cantidad de señores. Pero para nosotros, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y a quien nosotros estamos destinados, y un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por quien nosotros existimos.

Sin embargo, no todos tienen este conocimiento. Algunos, habituados hasta hace poco a la idolatría, comen la carne sacrificada a los ídolos como si fuera sagrada, y su conciencia, que es débil, queda manchada. Ciertamente, no es un alimento lo que nos acerca a Dios: ni por dejar de comer somos menos, ni por comer somos más. Pero tengan cuidado que el uso de esta libertad no sea ocasión de caída para el débil.

Si alguien te ve a ti, que sabes cómo se debe obrar, sentado a la mesa en un templo pagano, ¿no se sentirá autorizado, a causa de la debilidad de su conciencia, a comer lo que ha sido sacrificado a los ídolos? Y así, tú, que tienes el debido conocimiento, haces perecer al débil, ¡ese hermano por el que murió Cristo!

Pecando de esa manera contra sus hermanos e hiriendo su conciencia, que es débil, ustedes pecan contra Cristo. Por lo tanto, si un alimento es ocasión de caída para mi hermano, nunca probaré carne, a fin de evitar su caída.

SALMO RESPONSORIAL    138, 1-3. 13-14b. 23-24

R. ¡Llévame por el camino eterno, Señor!

Señor, Tú me sondeas y me conoces Tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares.

Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras!

Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior; examíname y conoce lo que pienso; observa si estoy en un camino falso y llévame por el camino eterno.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO  1Jn 4, 12

Aleluya.

Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros. Aleluya.

EVANGELIO

Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   6, 27-36

Jesús dijo a sus discípulos:

Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.

Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.

Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿que mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.

Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los desagradecidos y los malos.

Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-09-13

REFLEXIÓN  :

 
• El evangelio de hoy nos presenta la segunda parte del “Sermón de la Planicie”. En la primera parte (Lc 6,20-26), Jesús se dirigía a los discípulos (Lc 6,20). En la segunda parte (Lc 6,27-49), se dirige a “los que me escucháis”, esto es, aquella multitud inmensa de pobres y de enfermos, llegada de todos los lados (Lc 6,17-19).
• Lucas 6,27-30: ¡Amar a los enemigos! Las palabras que Jesús dirige a este pueblo son exigentes y difíciles: amar a los enemigos, no maldecir, ofrecer la otra mejilla a quien te hiera en una, no reclamar cuando alguien toma lo que es tuyo. Tomadas al pie de la letra, estas frases parecen favorecer a los ricos que roban. Pero ni siquiera Jesús las observó al pie de la letra. Cuando el soldado le hirió en la mejilla, no ofreció la otra, sino que reaccionó con firmeza: “Si hablé mal, ¡pruébalo! Y si no ¿por qué me golpeas?” (Jn 18,22-23). Entonces, ¿cómo entender estas palabras? Los versículos siguientes nos ayudan a entender lo que Jesús quiere enseñarnos.
• Lucas 6,31-36: ¡La Regla de Oro! Imitar a Dios. Dos frases de Jesús ayudan a entender lo que él quiere enseñar. La primera frase es la así llamada Regla de Oro: » ¡Y tratad a los hombres como queréis que ellos os traten!” (Lc 6,31). La segunda frase es: «¡Sed compasivo como vuestro Padre celestial es compasivo!» (Lc 6,36). Estas dos frases muestran que Jesús no quiere invertir sencillamente la situación, pues nada cambiaría. Quiere cambiar el sistema. Lo Nuevo que el quiere construir nace de la nueva experiencia de Dios como Padre lleno de ternura que ¡acoge a todos! Las palabras de amenaza contra los ricos no pueden ser ocasión para que los pobres se venguen. Jesús manda tener una actitud contraria: “¡Amar a vuestros enemigos!» El amor no puede depender de lo que recibimos del otro. El verdadero amor tiene que querer también el bien del otro, independientemente de que él o ella hagan por mí. El amor tiene que ser creativo, pues así es el amor de Dios para nosotros: «¡Sed compasivos como el Padre celestial es compasivo!». Mateo dice lo mismo con otras palabras: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48). Nunca nadie podrá llegar a decir: Hoy he sido perfecto como el Padre celestial es perfecto. He sido compasivo como el Padre celestial es compasivo”. Estaremos siempre por debajo del listón que Jesús puso ante nosotros.
En el evangelio de Lucas, la Regla de Oro dice: «¡Y todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos” y añade: “Pues en esto consisten la Ley y los Profetas» (Mt 7,12). Prácticamente todas las religiones del mundo tienen la misma Regla de oro con formulaciones diversas. Señal de que aquí se expresa una intuición o un deseo universal que nace del fondo del corazón humano.
• Lucas 6,37-38: Porque con la medida con que midáis se os medirá. “No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá”. Son cuatro consejos: dos de forma negativa: no juzgar, no condenar; y dos de forma positiva: perdonar y dar con medida abundante. Cuando dice “y se os dará”, Jesús alude al tratamiento que Dios quiere tener con nosotros. Pero cuando nuestra manera de tratar a los otros es mezquina, Dios no puede usar la medida abundante y rebosante que a El le gustaría usar.
Celebrar la visita de Dios. El Sermón de la Planicie o Sermón del Monte, desde su comienzo, lleva a los oyentes a optar, a una opción a favor de los pobres. En el Antiguo Testamento, varias veces, Dios colocó a la gente ante la misma opción de bendición o de maldición. La gente tenía la libertad de escoger. «Te puse delante la vida o la muerte, la bendición o la maldición. Escoge, por tanto, la vida, para que vivas tú y tu descendencia» (Dt 30,19). No es Dios quien condena, sino que la gente misma según la opción que hará entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal. Estos momentos de opción son los momentos de la visita de Dios a su gente (Gén 21,1; 50,24-25; Ex 3,16; 32,34; Jer 29,10; Sal 59,6; Sal 65,10; Sal 80,15, Sal 106,4). Lucas es el único evangelista que emplea esta imagen de la visita de Dios (Lc 1,68. 78; 7,16; 19,44; He 15,16). Para Lucas Jesús es la visita de Dios que coloca a la gente ante la posibilidad de escoger la bendición o la maldición: “¡Bienaventurados vosotros los pobres!» y «¡Ay de vosotros, los ricos!» Pero la gente no reconoce la visita de Dios (Lc 19,44).


Fuente  :    http://www.ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-lucas-627-38

Audiencia general, 12 septiembre 2018 – Catequesis completa

“El día del descanso, profecía de liberación”

SEPTIEMBRE 12, 2018 17:13REDACCIÓNAUDIENCIA GENERAL

(ZENIT – 12 sept. 2018).- “El amor te hace libre incluso en la cárcel, aunque seamos débiles y limitados”. El Papa ha hecho una invitación a renunciar a todo tipo de esclavitud, especialmente a la más fuerte de todas: “el propio yo”, porque “el amor verdadero es la verdadera libertad”, ha señalado.

La audiencia general de esta mañana ha tenido lugar a las 9:25 horas en la Plaza de San Pedro, donde el Santo Padre ha encontrado grupos de peregrinos y fieles de Italia y de todo el mundo.

Francisco ha continuado el ciclo de catequesis sobre los Mandamientos, y en concreto, ha centrado su atención sobre el tema: “El día del descanso, profecía de liberación” (pasaje bíblico: Libro del Deuteronomio 5,12-15).

Liberación en el descanso

El tercer mandamiento, que nos invita a celebrar la “liberación en el descanso” –ha anunciado el Pontífice– para nosotros, los cristianos, es profecía del Señor Jesús, que “rompe la esclavitud interior del pecado para hacer que el hombre sea capaz de amar”.

En esta línea, el Papa ha señalado esta mañana que “El amor verdadero es la verdadera libertad”: aleja de la posesión, reconstruye las relaciones, sabe acoger y valorar al prójimo, transforma todo esfuerzo en don alegre, hace capaces de comunión.

Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Santo Padre ha saludado en particular a los grupos de fieles presentes procedentes de todo el mundo. La audiencia general ha terminado con el canto del Pater Noster y la bendición apostólica.

RD

A continuación, ofrecemos la catequesis completa del Papa Francisco:

Catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la catequesis de hoy volvemos al tercer mandamiento, el del día del descanso. El Decálogo, promulgado en el libro de Éxodo, se repite en el libro del Deuteronomio de una manera casi idéntica, con la excepción de esta Tercera Palabra, donde aparece una diferencia apreciable: Mientras en el Éxodo el motivo del descanso es la bendición de la creación, en el Deuteronomio en cambio, se conmemora el final de la esclavitud. En este día el esclavo debe descansar como el patrón, para celebrar la memoria de la Pascua de liberación.

De hecho, los esclavos, por definición no pueden descansar. Pero hay muchos tipos de esclavitud, tanto exterior como interior. Hay constricciones exteriores, como la opresión, las vidas secuestradas por la violencia y otros tipos de injusticia. Luego están las prisiones interiores, que son, por ejemplo, los bloqueos psicológicos,  los complejos, los límites del carácter y demás. ¿Hay descanso en estas condiciones? ¿Un hombre encarcelado u oprimido puede permanecer, de todas formas, libre? ¿Y puede una persona atormentada por dificultades interiores ser libre?

Efectivamente, hay personas que, incluso en prisión, viven una gran libertad de ánimo. Pensemos, por ejemplo, en San Maximiliano Kolbe, o en el cardenal Van Thuan, que transformaron oscuras opresiones en lugares de luz. Así como hay personas marcadas por una gran fragilidad interior, que conocen, sin embargo, el descanso de la misericordia y saben transmitirlo. La misericordia de Dios nos libera. Y cuando te encuentras con la misericordia de Dios, tienes una gran libertad interior y también puedes transmitirla. Por eso es tan importante abrirnos a la misericordia de Dios para no ser esclavos de nosotros mismos.

¿Cuál es, pues, la verdadera libertad? ¿Consiste quizás en la libertad de elección? Ciertamente se trata de una parte de la libertad, y nos esforzamos, para que sea garantizada a cada hombre y mujer (Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II. Const. Past. Gaudium et spes, 73.) Pero sabemos que poder  hacer lo que se desea no es suficiente para ser verdaderamente libre, y tampoco feliz. La verdadera libertad es mucho más.

De hecho, hay una esclavitud que encadena más que una prisión, más que una crisis de pánico, más que una imposición de cualquier tipo: es la esclavitud del propio ego. Esa gente  que todo el día se mira al espejo para ver su ego. Y el ego es más alto que su cuerpo. Son esclavos del ego. El ego puede llegar a ser un esbirro que tortura al hombre en cualquier lugar y le causa la opresión más profunda, la que se llama “pecado”, que no es la violación trivial de un código, sino fracaso de la existencia y condición de esclavos. (cf. Jn 8,34). El pecado es, al final, decir y hacer ego. “Yo quiero hacer esto y no me importa si hay un límite, si hay un mandamiento, ni siquiera me importa si hay amor”.

El ego, por ejemplo, pensemos en las pasiones humanas: el goloso, el lujurioso, el avaro, el iracundo, el envidioso, el perezoso, el soberbio – y así sucesivamente- son esclavos de sus vicios, que los tiranizan y atormentan. No hay tregua para el goloso, porque la garganta es la hipocresía del estómago, que está lleno pero nos hace creer que está vacío. El estómago hipócrita nos vuelve golosos. Somos esclavos de un estómago hipócrita. No hay tregua ni para el goloso ni para el lujurioso que deben vivir del placer; laansiedad de la posesión destruye al avaro, siempre acumulan dinero, perjudicando a los demás; el fuego de la ira y la polilla de la envidia arruinan las relaciones. Los escritores dicen que la envidia hace que el cuerpo y el alma se vuelvan amarillos, como cuando una persona tiene hepatitis: se vuelve amarilla. Los envidiosos tienen el alma amarilla, porque nunca pueden tener la frescura de la salud del alma. La envidia destruye. La pereza que evita cualquier esfuerzo  hace incapaces de vivir; El egocentrismo, -ese ego del que hablaba- soberbio cava una fosa entre uno mismo y los demás.

Queridos hermanos y hermanas, ¿quién es el verdadero esclavo? ¿Quién es él que no conoce descanso? ¡El que no es capaz de amar! Y todos estos vicios, estos pecados, este egoísmo nos alejan del amor y nos hacen incapaces de amar. Somos esclavos de nosotros mismos y no podemos amar, porque el amor es siempre hacia los demás.

El tercer mandamiento, que nos invita a celebrar la liberación en el descanso, para nosotros, los cristianos, es profecía del Señor Jesús, que rompe la esclavitud interior del pecado para hacer que el hombre sea capaz de amar. El amor verdadero es la verdadera libertad: aleja de la posesión, reconstruye las relaciones, sabe acoger y valorar al prójimo, transforma todo esfuerzo en don alegre, hace capaces de comunión. El amor te hace libre incluso en la cárcel, aunque seamos débiles y limitados.

Esta es la libertad que recibimos de nuestro Redentor, el Señor nuestro Jesucristo.

© Librería Editorial Vaticano

SEPTIEMBRE 12, 2018 17:13AUDIENCIA GENERAL

Fuente :  https://es.zenit.org/articles/audiencia-general-12-septiembre-2018-catequesis-completa/