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Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy lunes 04 de noviembre de 2019.

Del santo Evangelio según san Lucas 14, 12-14

En aquel tiempo, Jesús dijo al jefe de los fariseos que lo había invitado a comer:

“Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado.

Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Vienen tus amigos, parientes, familia. Comienza la fiesta. El ambiente no puede ser mejor, y la comida, eso ni se diga. Éxito rotundo. De pronto Jesús pide hablar para todos. Se forma un silencio, todos lo miramos. Él te llama por nombre. ¿Qué sientes cuando lo oyes? Jesús continúa: Cuando des una comida o una cena, no invites a amigos, ni a tus hermanos. Escucha lo que dice, si quieres interrúmpelo. ¿Cómo reaccionas cuando Jesús habla? ¿Qué sientes? Le puedes mostrar a Jesús qué te pasa. No temas, Él no te condena – te escucha. – Tampoco te quiere infeliz. ¡Al contrario! Si bajó del cielo fue para sanarte. Dile lo que quieras sin pena ninguna, que Él ya te conoce y Él así te ama. Por ti está en la cruz, confesión, Comunión… Cuéntale a Jesús qué deseos surgen de tu corazón. ¿Qué quieres? ¿Qué buscas?

«La primera parábola se dirige al invitado a un banquete, y le exhorta a no ponerse en primer lugar, “no sea —dice— que haya sido convidado otro más distinguido que tú y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: “deja el sitio a este” y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto”. En cambio, Jesús nos enseña a tener una actitud opuesta: “Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba”. Por lo tanto, no debemos buscar por nuestra propia iniciativa la atención y consideración de los demás, sino más bien dejar que otros nos la presten. Jesús siempre nos muestra el camino de la humildad —¡debemos aprender el camino de la humildad! — porque es el más auténtico, lo que también nos permite tener relaciones auténticas. Verdadera humildad, no falsa humildad».
(Angelus de S.S. Francisco, 1 de septiembre de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73565/invita-a-jesus-a-comer-en-tu-casa.html#modal

EDD. lunes 04 de noviembre de 2019.

Hoy, lunes, 4 de noviembre de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,29-36):

Los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Vosotros, en otro tiempo, erais rebeldes a Dios; pero ahora, al rebelarse ellos, habéis obtenido misericordia. Así también ellos, que ahora son rebeldes, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros, alcanzarán misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos. ¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 68,30-31.33-34.36-37

R/.
Que me escuche, Señor, tu gran bondad

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

El Señor salvará a Sión,
reconstruirá las ciudades de Judá,
y las habitarán en posesión.
La estirpe de sus siervos la heredará,
los que aman su nombre vivirán en ella. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,12-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Juan Carlos Martos, cmf

Hermanas y hermanos:

El pasaje lucano de hoy narra una de las más sabrosas revelaciones de Jesús. Invitado por un distinguido fariseo, en su misma casa le interpela con un aviso moral. Se trata de una advertencia de suma actualidad también para hoy. El protocolo exige que un invitado no dirija correcciones públicas hacia su anfitrión. Pero en esta ocasión, Jesús no se rige por ese principio de prudencia. Su libertad espontánea parece rayar en el descaro o en la falta de educación. Pero, Él es la Verdad… y la naturaleza de la Verdad es la comunicación. No hubiera podido callar.

Jesús le pide a este personaje -y también a nosotros- que sus intenciones sean limpias y no calculadoras. Se trata de hacer que la gratuidad venza el interés. Esa higiene motivacional se entrena y se consolida al hacer el bien a aquellos que no pueden devolver el favor. La falta de correspondencia libera de la tentación de la solapada ambición camuflada de grandeza de espíritu. Hacer el bien a quien no puede devolver el favor y hacerlo sin esperarlo ni desearlo se llama también gratuidad. La gratuidad es un componente esencial de la gracia. Es una de las infinitas propiedades del amor de Dios. Así lo refiere también Pablo en el fragmento de su carta a los Romanos que hoy se proclama en la liturgia: “Los dones y la llamada de Dios son irrevocables” (Rom 11,19). Entre otras cosas esa afirmación viene a decirnos que el único que actúa con absoluta gratuidad y generosidad es Dios, nuestro buen Padre. Da irrevocablemente, aun cuando nunca sea adecuadamente correspondido.

No hace mucho me comentaba una educadora: “Mira, trabajo con chicos y chicas que jamás han visto a nadie amar de veras y gratuitamente, sin intereses. Ni sus médicos lo hacen, ni sus profesores lo hacemos, ni sus amigos,… y es que ya ni siquiera se sienten amados incondicionalmente por muchos de sus padres. Todos buscan, de una u otra forma, algo de ellos: reconocimiento, afecto, tranquilidad, dinero,… o distancia por lo que molestan”. El amor limpio es raro. Y, sin embargo, ¡cuánto agradecemos todos que nos traten desinteresadamente! El evangelio de hoy me indica que el primer paso en la gratuidad me toca darlo a mí. Me tocará revisar mis intenciones.

Hermano en el Señor
Juan Carlos cmf

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 02 de noviembre de 2019.

Sábado de la trigésima semana del tiempo ordinario

Conmemoración de todos los fieles difuntos

Solemnidad

Color: morado

La oración por los muertos pertenece a la más antigua tradición cristiana. Es natural, pues, que el día siguiente a la fiesta de los que han entrado en la intimidad de Dios, nuestra solicitud vaya hacia nuestros hermanos que han muerto en la esperanza de la resurrección que abarca también a “todos aquellos cuya fe sólo conoce el Señor”.

Antífona de entrada Cf. 1Tes 4, 14; 1Cor 15, 22

Así como Jesús murió y resucitó, de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él. Y así como todos mueren en Adán, todos revivirán en Cristo.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, escucha con bondad nuestros ruegos, para que, al crecer nuestra fe en tu Hijo resucitado de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la resurrección de tus hijos difuntos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

La muerte ha sido vencida

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 15, 51-57

Hermanos:

Les voy a revelar un misterio: No todos vamos a morir, pero todos seremos transformados.

En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la trompeta final –porque esto sucederá- los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.

Lo que es corruptible debe revertirse de la incorruptibilidad y lo que es mortal debe revestirse de la inmortalidad.

Cuando lo que es corruptible se revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: “La muerte ha sido vencida.

¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón? Porque lo que provoca la muerte es el pecado y lo que da fuerza al pecado es la Ley.

¡Demos gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo!

SALMO RESPONSORIAL 129, 1-8

R/.  ¡Desde lo más profundo te invoco, Señor!

Desde lo más profundo te invoco, Señor, ¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria.

Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿Quién podrá subsistir? Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido.

Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora.

Como el centinela espera la aurora, espere Israel al Señor, porque en Él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia: Él redimirá a Israel de todos sus pecados.EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Jn 11, 25a. 26

Aleluya.

“Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí no morirá jamás”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Yo soy la resurrección y la vida.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 11, 17-27

Al llegar a Betania, Jesús se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro días.

Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros. Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas”.

Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”.

Marta le respondió: “Se que resucitará en la resurrección del último día”.

Jesús le dijo:

“Yo soy la Resurrección y la Vida.

El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”

Ella le respondió: “Si, Señor, creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”.

Palabra del Señor.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-11-02

REFLEXIÓN :

El significado de la resurrección de Lázaro:

En Betania: Todo sucede en Betania, un pueblecito a los pies del Monte de los Olivos, vecino a Jerusalén. En esta narración, la familia de Lázaro, en donde a Jesús le gustaba hospedarse, es el espejo de la comunidad del Discípulo Amado del final del primer siglo. Espejo también de nuestras comunidades. Betania quiere decir «Casa de los Pobres». Marta quiere decir «Señora» (Coordinadora): una mujer coordinaba la comunidad. Lázaro significa «Dios ayuda»: la comunidad pobre que todo lo esperaba de Dios. María significa «amada de Yahvé» imagen de la comunidad. La narración de la resurrección de Lázaro quiere comunicarte esta certeza: Jesús lleva la vida a la comunidad de los pobres; Él es la fuente de la vida para los que creen en Él.

* Entre la vida y la muerte: Lázaro ha muerto. Muchos judíos están en casa de Marta y María para consolarlas por la pérdida del hermano. Los representantes de la Antigua Alianza no traen la vida nueva. Apenas consuelan. ¡Jesús es el que traerá la nueva vida! En el evangelio de Juan, los judíos son también los adversarios que quieren matar a Jesús (Jn 10,31). Así que, por una parte, la amenaza de muerte contra Jesús. De la otra, ¡Jesús que llega para vencer la muerte! En este contexto de vida y muerte es como se realiza el séptimo signo de la resurrección de Lázaro, la victoria sobre la muerte.

Dos modos de creer en la resurrección: El punto central es el confrontamiento entre el antiguo modo de creer en la resurrección que sólo tiene lugar al final de los tiempos y la nueva traída por Jesús, que, desde ahora, vence a la muerte. Marta, los fariseos y la mayoría del pueblo creían ya en la Resurrección (Act 23,6-10; Mc 12,18). Creían, pero no la revelaban, porque era fe en una resurrección que sucedería sólo al final de los tiempos y no en la resurrección presente de la historia, que es ahora. Aquella no renovaba la vida. Faltaba hacer un salto. La vida nueva de la resurrección aparecerá con Jesús.

* La profesión de fe en Jesús es profesión de fe en la vida: Jesús reta a Marta para que haga este salto. No basta creer en la resurrección que tendrá lugar al final de los tiempos, sino que se debe creer que la Resurrección está ya presente hoy en la persona de Jesús y en los que creen en Él. Sobre éstos la muerte no tiene ningún poder, porque Jesús es la «resurrección y la vida». Por tanto, Marta, aunque sin ver el signo concreto de la resurrección de Lázaro, confiesa su fe: «Sí, Señor. Yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que debe venir al mundo».

Humano, muy humano, igual a nosotros en todo: Después de la profesión de fe, Marta va a llamar a María su hermana. María va al encuentro de Jesús, que se haya en el mismo lugar donde Marta lo ha encontrado. Ella repite la misma frase de Marta: «Señor, si hubieses estado aquí, no hubiera muerto mi hermano» (Jn 11,21). María llora, todos lloran. Jesús se conmueve. Cuando los pobres lloran, Jesús se emociona y llora. Ante el llanto de Jesús, los otros concluyen: «¡Ved cómo lo amaba!» Esta es la característica de las comunidades del Discípulo Amado: el amor mutuo entre Jesús y los miembros de la comunidad. Algunos todavía no creen y dudan: «¿No pudo éste, que ha abierto los ojos del ciego, hacer que no muriese?» (Jn 11,33.35.38). Así es cómo Juan acentúa la humanidad de Jesús contra aquéllos que, al final del primer siglo, espiritualizaban la fe y negaban la humanidad de Jesús.

A nosotros nos toca quitar la piedra para que Dios nos devuelva la vida: Jesús ordena quitar la piedra. Marta reacciona: «Señor, ya hiede…pues lleva cuatro días». Una vez más Jesús la desafía, llamándola de nuevo a la fe en la resurrección, que es ahora, como un signo de la gloria de Dios: «¿No te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios?» Quitaron la piedra. Ante el sepulcro abierto y ante la incredulidad de las personas, Jesús se dirige al Padre. En su plegaria, ante todo, da las gracias al Padre: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que siempre me escuchas». El Padre de Jesús es el mismo Dios que siempre escucha el grito del pobre (Ex 2,24; 3,7). Jesús conoce al Padre y confía en él. Pero ahora le pide un signo a causa de la muchedumbre que lo rodea, a fin de que pueda creer que Él, Jesús, es el enviado del Padre. Después grita en alta voz: «¡Lázaro, sal fuera!» Lázaro salió fuera. Es el triunfo de la vida sobre la muerte, de la fe sobre la incredulidad. Un agricultor del interior del Brasil hizo el siguiente comentario: «¡A nosotros toca remover la piedra! Y así Dios resucita la comunidad. ¡Hay gente que no quiere remover la piedra, y por esto en su comunidad no hay vida!»

Fuente : https://www.ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-5-domingo-cuaresma

EDD. viernes 01 de noviembre de 2019.

Hoy, viernes, 1 de noviembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (7,2-4.9-14):

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.» 
Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. 
Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»
Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén.»
Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?»
Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.»
Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/.
Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

Quién puede subir al monte del Señor?
Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,1-3):

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro. 

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.» 

Palabra del Señor

REFLEXIÓN. :

CR

Queridos amigos y amigas:

Con la solemnidad litúrgica de todos los santos la Iglesia proclama la santidad anónima, pero no por ello menos eximia, de tantos hombres y mujeres que forman el séquito de Cristo. Esa gran muchedumbre que -según el vidente del libro del Apocalipsis- nadie podía contar. Pertenecientes a todas las razas y tribus y pueblos y lenguas: apóstoles, mártires, vírgenes, confesores, doctores, pastores, santos varones, santas mujeres (según la terminología del santoral)… Y aún podríamos añadir nombres de los diversos oficios y condiciones de vida, y la lista de santos y santas sería interminable.

Los santos y santas anónimos son esos que nos han precedido en la tierra llevando una “vida corriente”, que nos estimulan con su ejemplo y que ahora interceden ante Dios por nosotros.

“¿Será difícil ser santo?”, se preguntan algunas personas. La verdad es que lo difícil, difícil, es que la santidad -de existir- sea reconocida oficialmente. Para eso, debe producirse algún que otro milagro, además de requerir un papeleo interminable y el empleo de no pocos recursos económicos. Así van las cosas de palacio… Pero ser santo o santa -según el caso-, que eso es lo importante, está al alcance de nuestra mano, contando siempre con la gracia de Dios.

Alguien dijo que, para ser santo, no hay que hacer nada extraordinario. Basta con hacer extraordinariamente bien las cosas ordinarias. ¡Eso es nada! En el cielo -cuando vayamos- nos encontraremos con mucha gente sencilla que estará rodeada de un halo de santidad esplendoroso porque aquí, en la tierra, realizaron a la perfección sus deberes familiares, cívicos y religiosos sin llamar la atención: padres y madres, abuelos y abuelas, vecinos, colegas de profesión y cientos de miles de seres anónimos, a algunos de los cuales conocimos algún día o nos cruzamos con ellos en la calle, en el metro, o coincidimos con ellos en el ascensor de nuestra casa, etc.

Seamos santos porque santo es el Señor. Eso va por todos.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 31 de octubre de 2019.

Hoy, jueves, 31 de octubre de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,31b-39):

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?, como dice la Escritura: «Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza.» Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 108,21-22.26-27.30-31

R/.
Sálvame, Señor, por tu bondad

Tú, Señor, trátame bien, por tu nombre,
líbrame con la ternura de tu bondad;
que yo soy un pobre desvalido,
y llevo dentro el corazón traspasado. R/.

Socórreme, Señor, Dios mío,
sálvame por tu bondad.
Reconozcan que aquí está tu mano,
que eres tú, Señor, quien lo ha hecho. R/.

Yo daré gracias al Señor con voz potente,
lo alabaré en medio de la multitud:
porque se puso a la derecha del pobre,
para salvar su vida de los jueces. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13, 31-35):

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.»
Él contestó: «ld a decirle a ese zorro: «Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término.» Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: «Bendito el que viene en nombre del Señor.»»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Las postales turísticas no representan bien lo que son las grandes ciudades. En ellas aparecen sus anchas avenidas, sus parques señoriales, sus nobles edificios, sus grandes arterias que se entrecruzan y luego se pierden por el enmarañado bosque de sus barrios periféricos… Pero las ciudades, sean grandes o pequeñas, se identifican sobre todo por sus gentes. Ellas son las que otorgan calidad humana al paisaje urbano. Gentes acogedoras, simpáticas, hospitalarias…, o lo contrario.

La ciudad de Jerusalén, en tiempos de Jesús, poseía el encanto de sus edificaciones, principalmente el templo. En efecto, el templo había sido reconstruido y sólo contemplarlo producía fascinación: sus 180 columnas rematadas por capiteles corintios, sus numerosas puertas, atrios y, sobre todo, su santuario, con una colosal fachada de 30 metros de altura, adornada con mármoles y placas de oro. A todo buen israelita le entusiasmaba la idea de ir a Jerusalén, la ciudad santa. También a Jesús.

Pero Jerusalén no era sólo su templo. Lo eran sus habitantes. Y éstos, a juzgar por las palabras del Señor, eran todo menos acogedores y dignos de confianza: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían!” (Lc 13, 34). Jesús profiere este lamento sobre Jerusalén y, poco después, llora al ver la ciudad presagiando su ruina (cf. Lc 19, 41-44). Son lágrimas y lamentos que le brotan del corazón porque la ama.

Que el Hijo de Dios llore y se lamente nos desvela su condición encarnada. Es un Dios hecho hombre sensible. Ante una imagen tan humana del Hijo de Dios, ¿qué otra realidad -fuerza, poder maligno- de este mundo o de cualquier otro podrá asustarnos?

Creo que tiene mucha razón el autor de la Carta a los Romanos al recordarnos hoy que nada absolutamente podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. Esto resulta de verdad reconfortante. ¿O no?


Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del Domingo 03 de noviembre de 2019.

Que en medio de tanta agitación reine la paz en ustedes.

DOMINGO XXXI DEL AÑO.

Sabiduría 11,22-12,2: Reflexión acerca del amor de Dios a todas sus criaturas. Dios todo lo hizo por amor, por eso todo lo conserva.

2Tesalonicenses 1,11-2,2: Pablo ora por la comunidad para que todos lleguen a ser dignos de Cristo que los llamó y no se dejen engañar por falsas doctrinas sobre la Venida del Señor.

Lucas 19,1-10: Jesús muestra con un gesto el amor que Él tiene a todos, especialmente a los pecadores y hombres de buena voluntad.

1.- Estamos acostumbrados a decir y llamar a Dios “el Todopoderoso”. Y es cierto. Pero la Sagrada Escritura nos presenta el poder de Dios a través de su misericordia. De modo que la misericordia de Dios no debe ser considerada como una debilidad. El amor de Dios hacia los hombres y hacia todas las cosas se demuestra por el hecho de la creación y su conservación. Todo el universo aparece envuelto en la bondad amorosa de Dios, que lo ha traído a la existencia y lo conserva. Así lo confiesa el salmo responsorial que acabamos de escuchar: “El Señor es bueno con todos y tiene compasión con todas sus criaturas”.  Quede claro que para los que creemos en el Dios de la Biblia, Él es bondadoso con todos.

2.- Jesús es el Amigo de los hombres, ama a todos sin excepción. Y así lo encontramos en el evangelio de hoy.  A mí, personalmente, me dice mucho este texto, que viene a reflejar la exquisita misericordia del Señor.  Podemos detenernos en algunos detalles:

– Zaqueo no puede ver a Jesús; dos razones: su baja estatura y la gente se lo impide, es un publicano.

– Zaqueo quiere satisfacer su curiosidad, pero es el Señor quien se adelanta y toma la iniciativa: Dios amó primero.

– Jesús le dice: “baja pronto”. Para poder ver, participar de Cristo hay que bajar, ponerse a los pies del otro (cfr. Juan 13,14).

– Zaqueo baja y recibe a Jesús en su casa, en su espacio, en su vida.

– “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”. Quien acepta en su espacio, en su interior a Jesús experimenta salvación. Este espacio eres tú y lo que te rodea: tu hogar, tu familia, tu entorno.

Es que el Señor a todos ama y quiere salvar.

3.- Zaqueo admitió a Jesús y hubo salvación.

A propósito, es interesante lo que dijo el arzobispo de Concepción, monseñor Chomalí, en una entrevista al “Vatican News”: Para Mons. Chomali, la tendencia neoliberal eliminó el discurso religioso que propugna la búsqueda del bien común: “En chile de manera sistemática se ha tratado de erradicar a Dios de la esfera pública. La tendencia neoliberal ha hecho creer que Dios es solo parte de la esfera privada”. Chamali insistió en que “Nosotros estamos hablando de una mesa para todos”, porque “la gente, la mayoría, se estaba quedando debajo de la mesa. De aquí surge la necesidad de preocuparnos de los más desvalidos”, insistió.

Mons. Chamali ejemplificó el trabajo de la Iglesia por los desvalidos y dijo que, si la Iglesia cerrara los múltiples programas que benefician a los adultos mayores, a los niños y a los jóvenes, el Estado no estaría en capacidad de atender a esa población. Hasta aquí las palabras del arzobispo. Y esta es la realidad. Excluir a Dios de la sociedad, del hogar es funesto, y lo estamos experimentando.

Algunos de los presentes tal vez se sonreirán al oír esto, pero es la triste realidad.

4.- Hoy queremos celebrar al Señor. Es Él quien nos dice: “Tengo que alojarme en tu casa”. Mira que Yo estoy a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos” (Apocalipsis 3,20). Nos conviene. Lo único que tenemos que hacer es bajar, humillarnos, no mirar a nadie en menos; debemos ponernos en nuestro lugar, como lo hiciera el publicano.

Hoy viene el Señor, pero a salvar. No tengamos miedo. Mire que no faltan los agoreros que andan pregonando castigos. Ya sabemos lo que nos dice san Pablo hoy: “No se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen”.

Una vez más la Palabra nos anima y consuela. Abramos de par en par nuestras puertas a Cristo.

        Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. miércoles 30 de octubre de 2019

Hoy, miércoles, 30 de octubre de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,26-30):

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. Sabemos también que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 12,4-5.6

R/.
Yo confío, Señor, en tu misericordia

Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;
da luz a mis ojos para que no me duerma en la muerte,
para que no diga mi enemigo: «Le he podido»,
ni se alegre mi adversario de mi fracaso. R/.

Porque yo confío en tu misericordia:
alegra mi corazón con tu auxilio,
y cantaré al Señor
por el bien que me ha hecho. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.
Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?»
Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: «Señor, ábrenos»; y él os replicará: «No sé quiénes sois.» Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas.» Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.» Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

¿Cuántas veces hemos escuchado frases del tipo: «Este no es de los nuestros» aplicada a inmigrantes que aparecen en nuestra ciudad, a cristianos que no son de nuestra parroquia o movimiento, a hombres y mujeres que escriben en periódicos que no son de nuestra devoción?

El «otro», en cuanto extraño, siempre nos produce desconcierto y a veces temor. Instintivamente tendemos a estar con «los nuestros», con los de nuestra cuerda. Pero eso, que es tan normal, ¿qué gracia tiene? Lo igual busca a lo igual. Pero el conocimiento y el amor sólo avanzan cuando se abren a lo desigual, a lo otro. Así ha hecho Dios queriéndonos a nosotros. Si no reflejamos esto mismos, vendrán «otros» que se sentará a la mesa en el Reino de Dios y nosotros seremos «echados fuera».

¿Serán pocos los que se salven? Jesús no responde a esta pregunta de un periodista aficionado que encontró de camino hacia Jerusalén. Quien se cierra en lo suyo, en lo seguro, se pierde a sí mismo, renuncia a aceptar la gracia que viene de fuera. Esta cerrazón es una condena.

Jesús, miembro de un pueblo que tendía a considerarse el elegido y a cerrarse en su propio orgullo, siempre invita a abrir las puertas. Los que se abren a lo nuevo, a veces, sin caer en la cuenta, pueden recibir a ángeles en su propia casa.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Ángelus: Abrir nuevos caminos para anunciar la Buena Nueva

Palabras del Papa antes de la oración mariana.

Octubre 27, 2019 13:20Raquel AnilloAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 27 octubre 2019).- A las 12 del mediodía de hoy, al final de la Santa Misa celebrada en la Basílica Vaticana al finalizar la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica (6-27 de  octubre de 2019) sobre el tema: Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral, el Santo Padre Francisco se asoma a la ventana del estudio del Palacio Apostólico para recitar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro para la cita habitual de cada domingo.

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Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La Misa celebrada esta mañana en San Pedro clausuró la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica. La primera lectura, del Libro de la Sirácide, nos recordaba el punto de partida de este camino: la invocación del pobre, que “atraviesa las nubes”, porque “Dios escucha la oración del oprimido” (Sir 35,21.16). El grito de los pobres, junto con el grito de la tierra, nos ha llegado desde la Amazonía. Después de estas tres semanas no podemos hacer como que no lo hemos escuchado. Las voces de los pobres, junto con las de muchos otros dentro y fuera de la Asamblea sinodal. Pastores, jóvenes, científicos, nos impulsan a no quedarnos indiferentes. A menudo hemos oído hablar de la frase, “más tarde es demasiado tarde”, esta frase no puede seguir siendo un eslogan.

¿Qué fue el Sínodo? Fue, como dice la palabra, un paseo juntos, reconfortados por la valentía y el consuelo que vienen del Señor. Hemos caminado mirándonos a los ojos y escuchándonos con sinceridad, sin ocultar las dificultades, experimentando la belleza de ir hacía delante juntos, para servir. En esto el apóstol Pablo nos estimula en la segunda lectura de hoy (cf. 2 Tm 4,6), en un momento dramático, mientras sabe que está a punto de ser ofrecido como sacrificio y el tiempo de su partida ha llegado. En ese momento escribe: “El Señor ha estado cerca de mi y me ha dado fuerza para que yo pueda llevar a cumplimiento el anuncio del Evangelio a toda las naciones” (véase 17) . Este es el último deseo de Pablo: no algo para sí mismo ni para ninguno de los suyos, sino por el evangelio, para que sea anunciado a todas las naciones. Esto es lo primero de todo y cuenta más que todo.

Cada uno de nosotros se habrá preguntado muchas veces qué puedo hacer de bien por mi propia vida; hoy es el momento, preguntémonos: “Yo, ¿qué cosa de bueno puedo hacer por el Evangelio?” En el Sínodo lo hemos hecho nos hemos preguntado, deseando abrir nuevos caminos para el anuncio del Evangelio. Y, ante todo, hemos sentido la necesidad, como el publicano del Evangelio de hoy (cf. Lc. 18,13-14), nos hemos sentido impulsados a dejar las comodidades de nuestros puertos seguros para ir y navegar en aguas profundas, no en las aguas fangosas de las ideologías  sino en el mar abierto en el cuál el Espíritu nos invita a tirar las redes.

Para el camino que viene, invoquemos a la Virgen María, venerada y amada como Reina de la Amazonía. No se hizo así por conquista, sino por “inculturación” de sí mismo: con el humilde coraje del la madre se convirtió en la protectora de sus hijos, la defensora de los oprimidos, siempre caminando con la cultura del pueblo, no hay una búsqueda standar, no hay una cultura pura que purifica las otras, es el Evangelio puro que se incultura A ella, que en la pobre casa de Nazaret cuidó de Jesús, confiamos a sus hijos más pobres de nuestra casa común.

Fuente : https://es.zenit.org/articles/angelus-abrir-nuevos-caminos-para-anunciar-la-buena-nueva/

Comentario al evangelio de hoy martes 29 de octubre de 2019.

Del santo Evangelio según san Lucas 13, 18-21

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a la semilla de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció y se convirtió en un arbusto grande y los pájaros anidaron en sus ramas”.

Y dijo de nuevo: “¿Con qué podré comparar al Reino de Dios? Con la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina y que hace fermentar toda la masa”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Nuestra fe debe ser como el grano de mostaza que, aun siendo pequeño, puede dar grandes frutos. Una persona con una fe que fructifica está cerca de la santidad, o ya la ha alcanzado, porque es capaz de confiar en Dios dejándole actuar en su propia vida.

La fe se fortifica con las cosas pequeñas que hacemos, una visita a una iglesia, un par de minutos de oración, un rosario, etc. Estas acciones pueden hacer la diferencia que nos ayuda a comprender cuál es el lugar de Dios en nuestras vidas. Como el árbol de mostaza que crece, así pasa en la vida de una persona que se deja guiar por Dios en las cosas cotidianas y, al final, termina siendo una persona que comunica la presencia de Dios y hace que la gente que la conoce pueda decir: ¡Qué bien se está contigo!, porque es una persona que irradia a Dios. Una vida de fe bien vivida da gusto verla y estar cerca de ella, pero qué difícil llegar a este nivel en nuestra relación con Dios.

Ante esta problemática, Jesús nos aconseja que tengamos paciencia porque el árbol da sus frutos al tiempo oportuno; confiando en Dios podemos esperar a que Él nos ayude a dar los frutos porque la semilla crece por sí sola, pero necesita de alguien que la cuide y la plante; así es, también en nuestro caso, Dios nos cuida para que podamos dar fruto.

«Parafraseando las palabras del Señor podríamos preguntarnos: ¿A qué es semejante un cristiano en estas tierras? ¿A qué se puede comparar? Es semejante a un poco de levadura que la madre Iglesia quiere mezclar con una gran cantidad de harina, hasta que toda la masa fermente. En efecto, Jesús no nos ha elegido y enviado para que seamos los más numerosos. Nos ha llamado para una misión. Nos ha puesto en la sociedad como esa pequeña cantidad de levadura: la levadura de las bienaventuranzas y el amor fraterno donde todos como cristianos nos podemos encontrar para que su Reino se haga presente. Aquí me viene a la mente el consejo que dio san Francisco a sus frailes, cuando los envió: “Id y predicad el Evangelio: si fuera necesario, también con palabras”. Queridos amigos: esto significa que nuestra misión de bautizados, sacerdotes, consagrados, no está determinada principalmente por el número o la cantidad de espacios que se ocupan, sino por la capacidad que se tiene de generar y suscitar transformación, estupor y compasión; por el modo en el que vivamos como discípulos de Jesús, junto a aquellos con quienes compartimos lo cotidiano, las alegrías, los dolores, los sufrimientos y las esperanzas».
(Discurso de S.S. Francisco, 31 de marzo de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73552/una-fe-que-fructifica.html#modal

EDD. martes 29 de octubre de 2019

Hoy, martes, 29 de octubre de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,18-25):

Sostengo que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un dia se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvados. Y una esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve? Cuando esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6

R/.
El Señor ha estado grande con nosotros

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,18-21):

En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.»
Y añadió: «¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.»

Palabra del Señor.

Queridos amigos:

Los científicos calculan que nuestro universo debió de «ponerse en marcha» hace unos 15.000 millones de años. Siento un poco de vértigo al teclear una cifra como esta, un vértigo parecido al que se siente cuando uno contempla el cielo estrellado en las noches de verano. Un científico creyente como John Polkingtorne, sacerdote de la iglesia anglicana nos enseña cosas muy interesantes, por ejemplo, cómo compagina el hecho de la evolución del universo con una creación continuada de Dios.

Digo esto porque las palabras de Pablo a los romanos se entienden mejor cuando tenemos un concepto dinámico de la creación. Nada de lo que existe está terminado. El cosmos es una realidad en continuo cambio. Para algunos científicos, todo apunta a una aniquilación total. Caminamos hacia la nada. Para Pablo, sin embargo, la creación de Dios está llamada a ser un mundo nuevo, a participar plenamente de la gloria de Dios. No sé exactamente lo que esto quiere decir. No podría explicárselo con detalle a un astrofísico. Pero sé que contiene una promesa de plenitud. Y quizá es suficiente por ahora. El mundo de Dios no camina hacia el caos sino hacia su perfección.

En la carta a los romanos Pablo nos habla, pues, del macrocosmos. Le gusta lo grande. En el evangelio de Lucas Jesús se fija, más bien, en el microcosmos. Es un enamorado de lo pequeño.

Seguramente conocemos bien las parábolas que nos regala el evangelio de hoy. Un granito de mostaza es el símbolo de todo lo pequeño, incluso del mundo subatómico que tanto atrae a muchos físicos. Pero contiene una fuerza extraordinaria. ¡Parece increíble que de una semilla tan diminuta (más o menos como la cabeza de un alfiler) surja un arbusto de tres metros de altura! La desproporción es asombrosa. El «reino de Dios» es el proyecto de la «desproporción». Este me parece hoy el acento más importante. En el reino de Dios nada responde a nuestros cálculos. Resulta que el más sencillo es el más grande, que un poco de amor transforma más que una vida entera muy productiva pero autosuficiente, que los obreros de la hora undécima cobran lo mismo que los de la hora tercia, …

Digámoslo con toda la alegría de que seamos capaces: «¡Dios es desproporcionado!». Y sintamos que al decir esto estamos salvándonos de una religiosidad calculadora, hecha a la medida de nuestros ruines intereses personales.

A propósito: no he dicho nada de la levadura «que una mujer toma y mete en tres medidas de harina», pero el asunto va también por ahí.


Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy