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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 11 de julio de 2020.

Sábado de la decimocuarta semana del tiempo ordinario

San Benito, abad

Memoria obligatoria

Color: blanco

Benito (489-547) nació en Nursia (Umbría). Después de estudiar en Roma, se retiró en una gruta de Subiaco, donde congregó en torno a él, a numerosos discípulos. Más tarde se estableció con ellos en Montecasino.

Allí fundó el célebre monasterio y escribió su regla, en la que supo conjugar la experiencia ascética del oriente cristiano y el sentido humano de la vida occidental con los más puros valores evangélicos.

Pronto se extendió desde este lugar, por el occidente europeo, toda una red de monasterios, observantes de la Regla de san Benito. Mereció por ello ser llamado “patriarca de la vida monacal en Occidente”. El Papa Pablo VI lo nombró Patrono de Europa y el Papa Juan Pablo II lo confirmó junto con los santos Cirilo y Metodio.

Antífona de entrada

Hubo un varón de vida venerable, bendecido por la gracia y por su nombre; que dejando su casa y los bienes paternos; buscando vivir sólo para Dios; pidió el hábito de la vida monástica.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que hiciste del abad san Benito un esclarecido maestro en la escuela del servicio divino, concédenos que, sin anteponer nada a tu amor, avancemos con un corazón generoso por el camino de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Soy un hombre de labios impuros y mis ojos han visto al Rey, el Señor del universo.

Lectura del libro de Isaías     6, 1-8

El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por encima de Él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y uno gritaba hacia el otro: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”.

Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo. Yo dije: “¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!”

Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. Él le hizo tocar mi boca, y dijo: “Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado”.

Yo oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré y quién ira por nosotros?”. Yo respondí: “¡Aquí estoy: envíame!”

SALMO RESPONSORIAL    92,1-2. 5

R/. ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás!

Tu trono está firme desde siempre, Tú existes desde la eternidad. Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos.EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO      1 Ped 4, 14

Aleluya.

Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo, porque el Espíritu de gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes. Aleluya.

EVANGELIO

No teman a los que matan el cuerpo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    10, 24-33

Jesús dijo a sus apóstoles:

El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que Yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquél que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre de ustedes. También ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, Yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero Yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquél que reniegue de mí ante los hombres.

Palabra del Señor.

Fuente : www.eucaristiadiaria.cl

REFLEXIÓN :

• El evangelio de hoy presenta diversas instrucciones de Jesús respecto al comportamiento que los discípulos deben adoptar durante el ejercicio de su misión. Lo que más llama la atención en estas instrucciones son dos advertencias: (a) la frecuencia con que Jesús alude a las persecuciones y a los sufrimientos que tendrá; ( b) la insistencia tres veces repetida para el discípulo invitándolo a no tener miedo.
• Mateo 10,24-25: Persecuciones y sufrimientos marcan la vida de los discípulos. Estos dos versículos constituyen la parte final de una advertencia de Jesús a los discípulos respecto a las persecuciones. Los discípulos tienen que saber que, por el hecho de ser discípulos de Jesús, van a ser perseguidos (Mt 10,17-23). Ellos no podrán reclamar ni quedarse preocupado con esto, pues un discípulo tiene que imitar la vida del maestro y participar con él en las privaciones. Esto forma parte del discipulado. “«No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo.”. Si a Jesús le tildaron de Belcebú, cuánto más van a insultar a sus discípulos. Con otras palabras, el discípulo de Jesús deberá preocuparse seriamente sólo en caso de que no le aparezca ninguna persecución en su vida.
• Mateo 10,26-27: No tener miedo a decir la verdad. Los discípulos no deben tener miedo a los perseguidores. Estos consiguen pervertir el sentido de los hechos y esparcen calumnias para que la verdad sea considerada como mentira, y la mentira como verdad. Pero por mayor que sea la mentira, la verdad terminará venciendo y derribará la mentira. Por esto, no debemos tener miedo a proclamar la verdad, las cosas que Jesús enseñó. Hoy en día, los medios de comunicación consiguen pervertir el sentido de los hechos y hacen aparecer como criminales a las personas que proclaman la verdad; hacen aparecer como justo el sistema neo-liberal que pervierte el sentido de la vida humana.
• Mateo 10,28: No tener miedo a los que pueden matar el cuerpo. Los discípulos no deben tener miedo a los que matan el cuerpo, a los que torturan, machacan y hacen sufrir. Los torturadores pueden matar el cuerpo, pero no consiguen matar en ellos la libertad y el espíritu. Deben tener miedo, esto sí, a que el miedo al sufrimiento los lleve a esconder o a negar la verdad y, así, les haga ofender a Dios. Porque quien se aleja de Dios, se pierde por siempre.
• Mateo 10,29-31: No tener miedo, sino tener confianza en la Providencia Divina.     Los discípulos no deben tener miedo a nada, pues están en las manos de Dios. Jesús manda mirar los pajarillos. Dos pajarillos se venden por pocos centavos y ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento del Padre. Hasta los cabellos de la cabeza están contados. Lucas dice que ningún cabello se cae sin el permiso del Padre (Lc 21,18). ¡Y se caen tantos cabellos! Por esto. “no temáis. Vosotros valéis mucho más que muchos pajarillos”. Es la lección que Jesús saca de la contemplación de la naturaleza.
• Mateo 10,32-33: No tener vergüenza de dar testimonio de Jesús. Al final, Jesús resume todo en esta frase: “Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.
Sabiendo que estamos en la mano de Dios y que Dios está con nosotros en cada momento, tenemos el valor y la paz necesaria para dar testimonio y ser discípulos y discípulas de Jesús.

Fuente : https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-mateo-1024-33

Sábado de la decimocuarta semana del tiempo ordinario

San Benito, abad

Memoria obligatoria

Color: blanco

Benito (489-547) nació en Nursia (Umbría). Después de estudiar en Roma, se retiró en una gruta de Subiaco, donde congregó en torno a él, a numerosos discípulos. Más tarde se estableció con ellos en Montecasino.

Allí fundó el célebre monasterio y escribió su regla, en la que supo conjugar la experiencia ascética del oriente cristiano y el sentido humano de la vida occidental con los más puros valores evangélicos.

Pronto se extendió desde este lugar, por el occidente europeo, toda una red de monasterios, observantes de la Regla de san Benito. Mereció por ello ser llamado “patriarca de la vida monacal en Occidente”. El Papa Pablo VI lo nombró Patrono de Europa y el Papa Juan Pablo II lo confirmó junto con los santos Cirilo y Metodio.

Antífona de entrada

Hubo un varón de vida venerable, bendecido por la gracia y por su nombre; que dejando su casa y los bienes paternos; buscando vivir sólo para Dios; pidió el hábito de la vida monástica.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que hiciste del abad san Benito un esclarecido maestro en la escuela del servicio divino, concédenos que, sin anteponer nada a tu amor, avancemos con un corazón generoso por el camino de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Soy un hombre de labios impuros y mis ojos han visto al Rey, el Señor del universo.

Lectura del libro de Isaías     6, 1-8

El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por encima de Él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y uno gritaba hacia el otro: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”.

Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo. Yo dije: “¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!”

Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. Él le hizo tocar mi boca, y dijo: “Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado”.

Yo oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré y quién ira por nosotros?”. Yo respondí: “¡Aquí estoy: envíame!”

SALMO RESPONSORIAL    92,1-2. 5

R/. ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás!

Tu trono está firme desde siempre, Tú existes desde la eternidad. Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos.EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO      1 Ped 4, 14

Aleluya.

Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo, porque el Espíritu de gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes. Aleluya.

EVANGELIO

No teman a los que matan el cuerpo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    10, 24-33

Jesús dijo a sus apóstoles:

El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que Yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquél que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre de ustedes. También ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, Yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero Yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquél que reniegue de mí ante los hombres.

Palabra del Señor.

Fuente :

Sábado de la decimocuarta semana del tiempo ordinario

San Benito, abad

Memoria obligatoria

Color: blanco

Benito (489-547) nació en Nursia (Umbría). Después de estudiar en Roma, se retiró en una gruta de Subiaco, donde congregó en torno a él, a numerosos discípulos. Más tarde se estableció con ellos en Montecasino.

Allí fundó el célebre monasterio y escribió su regla, en la que supo conjugar la experiencia ascética del oriente cristiano y el sentido humano de la vida occidental con los más puros valores evangélicos.

Pronto se extendió desde este lugar, por el occidente europeo, toda una red de monasterios, observantes de la Regla de san Benito. Mereció por ello ser llamado “patriarca de la vida monacal en Occidente”. El Papa Pablo VI lo nombró Patrono de Europa y el Papa Juan Pablo II lo confirmó junto con los santos Cirilo y Metodio.

Antífona de entrada

Hubo un varón de vida venerable, bendecido por la gracia y por su nombre; que dejando su casa y los bienes paternos; buscando vivir sólo para Dios; pidió el hábito de la vida monástica.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que hiciste del abad san Benito un esclarecido maestro en la escuela del servicio divino, concédenos que, sin anteponer nada a tu amor, avancemos con un corazón generoso por el camino de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Soy un hombre de labios impuros y mis ojos han visto al Rey, el Señor del universo.

Lectura del libro de Isaías     6, 1-8

El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por encima de Él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y uno gritaba hacia el otro: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”.

Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo. Yo dije: “¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!”

Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. Él le hizo tocar mi boca, y dijo: “Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado”.

Yo oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré y quién ira por nosotros?”. Yo respondí: “¡Aquí estoy: envíame!”

SALMO RESPONSORIAL    92,1-2. 5

R/. ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás!

Tu trono está firme desde siempre, Tú existes desde la eternidad. Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos.EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO      1 Ped 4, 14

Aleluya.

Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo, porque el Espíritu de gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes. Aleluya.

EVANGELIO

No teman a los que matan el cuerpo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    10, 24-33

Jesús dijo a sus apóstoles:

El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que Yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquél que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre de ustedes. También ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, Yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero Yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquél que reniegue de mí ante los hombres.

EDD. viernes 10 de julio de 2020.

Hoy, viernes, 10 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (14,2-10):

Así dice el Señor: «Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparad vuestro discurso, volved al Señor y decidle: «Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano.» Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará como el Líbano. Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el Líbano. Vuelven a descansar a su sombra: harán brotar el trigo, florecerán como la viña; será su fama como la del vino del Líbano. Efraín, ¿qué te importan los ídolos? Yo le respondo y le miro: yo soy como un ciprés frondoso: de mí proceden tus frutos. ¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50

R/.
Mi boca proclamará tu alabanza, Señor

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve. R/.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,16-23):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Porque os aseguro que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Las palabras de Jesús que Mateo presenta en la lectura de hoy difícilmente pueden escucharse como una buena noticia, como un evangelio. Al menos, no en términos humanos. El Señor anuncia la división, la persecución, el enfrentamiento, la sangre, la discordia. Y que todo ello arreciará contra sus amigos por su causa. No es precisamente el panorama que a uno le gustaría encontrar cuando se decide a seguir a Cristo por el camino. Sin embargo, es parte –no menor– del paisaje de la vida cristiana.

Tanto en la búsqueda de Dios como en el seguimiento de Cristo, la llamada es una pero múltiple. Nos llama el Señor en la orilla del lago en un ambiente luminoso, pero nos llama también enseguida a subir con él a Jerusalén, ocaso de tinieblas y de cruz. Quizá el verdadero discipulado consista no tanto en esa prontitud primera con que uno deja todo para seguir a Cristo –que también–, sino, sobre todo, en esa fidelidad que uno alimenta cada día hasta llegar a estar dispuesto a pasar de un paisaje a otro por amor de lo invisible.

Por eso insiste Jesús en que la mayor preocupación de los suyos no debe volcarse en cómo evitar la cruz o cómo defenderse frente a quienes les amenazan con ella. El discípulo debe poner todas sus artes –desde la astucia de la serpiente hasta la sencillez de la paloma– en no perder de vista a Jesucristo y, en él, al Padre. Solo quien mira al crucificado podrá, llegado el caso, asumir la cruz. Solo quien escucha al Hijo encomendando al Padre su último aliento, podrá entregarse en el momento de la prueba con ese mismo Espíritu. El Señor será entonces para él como un ciprés frondoso que da sombra y fruto: la sombra de la paz, el fruto de la vida.

Fraternalmente:

Adrián de Prado Postigo cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 12 de julio de 2020.

Un cordial saludo de Paz y Bien a todos ustedes.

DOMINGO XV DEL AÑO.

Isaías 55,10-11: Eficacia de la Palabra de Dios. La Palabra acerca al hombre a Dios, siempre que éste la escuche. Es Palabra fecunda, de allí la importancia de escucharla – acogerla.

Romanos 8, 18-23: San Pablo nos habla de una vuelta al orden querido por Dios. Por eso hay tres gemidos: el del cosmos, el del cristiano y el del Espíritu; hay una aspiración a tener una libertad plena, como hijos de Dios.

Mateo 13,1-23: Inicio del tercer discurso de Jesús que contiene siete parábolas sobre el Misterio del Reino de Dios. Hoy la primera, que nos ilustra cómo tiene que aceptar el cristiano el Reino de Dios. En otras palabras, qué se requiere para ser un Discípulo del Reino de Dios.

1.- A la luz de lo escuchado podemos decir que existen dos puntos: el A y el B.

A: el que envía, el que emite. B: el que recibe, el que escucha. Esto sucede en las relaciones humanas y también en nuestra relación con Dios. La emisión, el envío siempre es bueno, de primera calidad. La recepción varía, ya sea por la disposición del que recibe o escucha, ya sea por su situación vital, etc.

Dios es quien envía, emite su Palabra, la cual siempre es buena, siempre es eficaz, siempre viva, porque es como la semilla, portadora de vida. Como dice el profeta, es como la lluvia que siempre empapa la tierra, y lo sabemos por experiencia en estos días de tanta lluvia. Ésta cae, moja; pero el terreno puede ser rocoso o gredoso, entonces el agua corre, no penetra, no empapa.

Nosotros somos los receptores de la Palabra. Ya nos damos cuenta que no siempre somos aptos para el Reino, porque no todos saben aceptar, acoger la palabra. El mismo texto alegoriza y explica la Parábola. Hoy tenemos que preguntarnos cómo estoy para acoger la Palabra, para vivir el Reino de Dios. Porque, aunque la Palabra es buena y eficaz, nosotros no la sabemos acoger, y esto por varias razones, como dice el evangelio. Pero si sabemos acogerla seremos entonces discípulos maduros, fructificará en nosotros la Palabra, el Reino de Dios.

2.- Debemos ser maduros. Eso se espera de cada uno de nosotros. Espera esto la creación entera, la humanidad toda. Debemos saber mostrarnos, tanto como comunidad o como personas individuales, maduros, plenos. Porque sólo así estaremos colaborando a la implantación del Reino de Dios, de ese orden nuevo que el Señor quiere para todos nosotros ya en este mundo.

Por eso el mundo gime, porque se siente defraudado. La gente gime, porque ya no sabe en qué fiarse. El Espíritu Santo gime, porque nos insta a ser dóciles y ejecutores de lo que recibimos de Dios.

Todos esperan de nosotros que nos manifestemos plenamente como hijos de Dios.

3.- Hoy vivimos una época nueva, diferente, que se la denomina la época posmoderna.  Una época de frustración. Sí, porque el hombre de hoy está frustrado, defraudado de:

  • La religión y sus instituciones, ya que no dicen ni muestran nada.
  • La política y sus instituciones, prometen mucho, pero no solucionan nada.
  • El progreso científico sin ética, deshumanizante, porque ha fomentado el lucro desigual, ha contaminado la naturaleza y ha atropellado al ser humano. Por eso hoy se busca vivir lo simple, lo natural.

Y nosotros estamos metidos en este mundo, en esta época, pero…¿en qué época estamos de verdad? ¿Nos estamos aferrando a una religiosidad trasnochada y estéril, que no entusiasma a nadie?  ¿A unos conocimientos científicos frustrantes? ¿O a un “no estoy ni ahí” con lo que pasa hoy? Es desafiante lo que la Palabra nos plantea.

Por eso el mundo gime con dolores de parto, esperando el nacimiento de algo nuevo.

4.- “Salió el sembrador a sembrar”. Sí, Jesús es al mismo tiempo la semilla y el Sembrador. Él es quien trae el mensaje del Reino de parte de Dios Padre. A Él hay que aceptar, porque con Él tenemos vida en plenitud. Entonces ¿qué se espera de nosotros? Que seamos cristianos maduros, cristianos de fe madura. Y lo seremos en la medida que sepamos aceptar, recibir la Palabra, que es Cristo, y la llevemos a la vida.

El mundo espera de nosotros algo bueno. “Porque nos hemos convertido en espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los seres humanos” (1Corintios 4,9). Sin Cristo, sin la vivencia de su Palabra daremos un triste espectáculo al mundo.

Jesús se lo dijo a alguien: “Repara mi Iglesia”, que está como las tristes. Hoy lo dice a nosotros: Repara mi Iglesia, depúrala, vive tú mi Palabra, lo que Yo he enseñado.

Hoy el Señor se siembra en nosotros. Viene a nosotros.  ¿Qué tipo de tierra seremos?

Hermano Pastor Salvo Beas

EDD. jueves 09 de julio de 2020.

Hoy, jueves, 9 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (11,1-4.8c-9):

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Cuando lo llamaba, él se alejaba, sacrificaba a los Baales, ofrecía incienso a los ídolos. Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 79

R/.
Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,7-15):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Se ha acusado muchas veces al Antiguo Testamento de proyectar la imagen de un Dios castigador, resentido, colérico, rencoroso. Un personaje más cercano a los dioses grecorromanos, abrasados de bajas pasiones, que al Padre bueno a quien Jesús rezaba. Los pasajes que avalarían este juicio son numerosísimos, aunque su interpretación dista de ser tan sencilla como parece, y quizá haya que pensar que todos esos textos hablan más de la torpeza de los hombres que de la naturaleza de Dios. En todo caso, cuando flota en el ambiente la idea generaliza de «un Dios vengador de sus maldades», fragmentos como el del profeta Oseas, que escuchamos hoy en la primera lectura, brillan como el oro entre el lodo. Oseas pone en boca de Yhwh algunas de las expresiones más hermosas de toda la Escritura: «cuando Israel era joven, lo amé», «yo lo enseñé a andar, lo alzaba en brazos», «yo lo curaba», «con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía», «me inclinaba y lo daba de comer», «se me conmueven las entrañas», y esa frase lapidaria con que cierra su cavilación, de una vez para siempre, «que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta».

El tiempo del Antiguo Testamento no es ya el nuestro y, sin embargo, de cuántas maneras sutiles terminamos relacionándonos con Dios como enemigo a la puerta y no como santo en medio de nosotros… En ocasiones, nos volvemos airados contra Él porque creemos que permite impasible nuestras desdichas. Otras veces, nos escondemos de su mirada por temer que censure nuestras vergüenzas. Tampoco es difícil descubrirse a uno mismo lamiéndose las heridas en una soledad quejosa, con la puerta cerrada a la verdadera compasión divina. Cuando no maldiciendo los muchos sacrificios que hemos hecho para agradar a un Dios que no nos corresponde a nuestro antojo. Al vivir así, instalados en cualquiera de estas posturas, señalamos a Dios como a un adversario siempre al acecho que se alegra en nuestra desgracia. Y le cerramos del todo la entrada a nuestro hogar. Aunque Él venga con su Paz, le despedimos con nuestra guerra, haciendo al mediador culpable de la ruptura. Dios, no obstante, permanece. Dentro o fuera, compartiendo nuestra mesa o esperando en el umbral: santo en medio de todos, aunque solo los pobres lo sepan descubrir.

Fraternalmente:

Adrián de Prado Postigo cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 08 de julio de 2020.

Hoy, miércoles, 8 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (10,1-3.7-8.12):

Israel era una viña frondosa, y daba fruto: cuanto más eran sus frutos, más aumentó sus altares; cuanto mejor era la tierra, mejores monumentos erigía. Tiene el corazón dividido, ahora lo expiará: él mismo destruirá sus altares, abatirá sus estelas. Ahora dicen: «No tenemos rey, no respetamos al Señor, ¿qué podrá hacernos el rey?» Desaparece Samaria, y su rey, como espuma sobre la superficie del agua. Son destruidos los altozanos de los ídolos, el pecado de Israel. Cardos y abrojos crecen sobre sus altares; gritan a los montes: «Cubridnos», a los collados: «Caed sobre nosotros.» Sembrad justicia y cosecharéis misericordia. Roturad un campo, que es tiempo de consultar al Señor, hasta que venga y llueva sobre vosotros la justicia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104

R/.
Buscad continuamente el rostro del Señor

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.

Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,1-7):

En aquel tiempo, Jesús llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.»

Palabra de Dios

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

En el corazón de la relación de Dios con su pueblo, que las lecturas de esta semana nos están invitando a contemplar, hay una elección vivificante: Dios nos elige para salvarnos. A veces dicha elección nos sitúa en primera línea de combate, al frente de nuestra familia, de nuestra comunidad; otras, nos deja en un plano más discreto, en el que ir caminando poco a poco con el Señor adonde Él quiera conducirnos. Pero siempre nos llama Dios, estemos donde estemos, para recrear el vínculo de amor que nos une a Él y que nos salva.

Las lecturas de la liturgia de este día dibujan para nosotros dos paisajes distintos con un horizonte común. El evangelio de Mateo relata sucintamente la elección de los Doce, esa mirada singular de Jesús sobre algunos de sus amigos que los convirtió en partícipes de su vida y misión, también en lo referente al pastoreo del pueblo de Dios (en el mejor sentido de esta expresión). Se trata de un momento primaveral y expansivo en la historia del discipulado. La profecía de Oseas, por su parte, describe un panorama muy distinto, mucho más decadente y oscuro. «Israel era una viña frondosa y daba fruto», pero ahora «cardos y abrojos crecen sobre sus altares». ¿Qué hacer cuando el seguimiento del Señor se vuelve amargo, por nuestra propia caída o por las caídas ajenas? ¿Acaso entonces decae la elección de Dios sobre nosotros?

En absoluto. Su llamada nunca se retira, aunque a veces para vivirla haya que retirarse un poco. Esto es precisamente lo que, con una gran belleza y mayor paciencia, Yhwh pide a su pueblo cuando entiende que tiene el corazón dividido y arrasado: «Sembrad justicia y cosecharéis misericordia. Roturad un campo, que es tiempo de consultar al Señor, hasta que venga y llueva sobre vosotros la justicia». A veces, por su gracia, el Señor nos elige para ser, en un momento dado, pregoneros y abanderados de su Reino, como los Doce. Sin embargo, son muchas más las ocasiones en que nos llama sencillamente para sembrar y aguardar, para trabajar y orar, para estar pacientemente a la escucha de su Palabra y a la espera de su misericordia. Sea cual sea hoy nuestro discipulado y nuestra misión, busquemos el rostro amoroso del Señor: que su elección sobre nosotros no sea nunca en vano.

Fraternalmente:

Adrián de Prado Postigo cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 07 de julio de 2020

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Hoy, martes, 7 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (8,4-7.11.13):

Así dice el Señor: «Se nombraron reyes en Israel sin contar conmigo, se nombraron príncipes sin mi aprobación. Con su plata y su oro se hicieron ídolos para su perdición. Hiede tu novillo, Samaria, ardo de ira contra él. ¿Cuándo lograréis la inocencia? Un escultor lo hizo, no es dios, se hace añicos el novillo de Samaria. Siembran viento y cosechan tempestades; las mieses no echan espiga ni dan grano, y, si lo dieran, extraños lo devorarían. Porque Efraín multiplicó sus altares para pecar, para pecar le sirvieron sus altares. Aunque les dé multitud de leyes, las consideran como de un extraño. Aunque inmolen víctimas en mi honor y coman la carne, al Señor no le agradan. Tiene presente sus culpas y castigará sus pecados: tendrán que volver a Egipto.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 113B,3-4.5-6.7ab-8.9-10

R/.
Israel confía en el Señor

Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R/.

Tienen boca, y no hablan;
tienen ojos, y no ven;
tienen orejas, y no oyen;
tienen nariz, y no huelen. R/.

Tienen manos, y no tocan;
tienen pies, y no andan.
Que sean igual los que los hacen,
cuantos confían en ellos. R/.

Israel confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
La casa de Aarón confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,32-38):

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.»
En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Los seres humanos nos hemos relacionado con Dios de muchos modos a lo largo de la historia. Aún hoy son múltiples las maneras de estar y de vivir con Dios o de espaldas a Él. Muchos de estos caminos espirituales convergen en el fondo del misterio: otros tantos, se pierden en bosques enmarañados; algunos, los más oscuros, conducen hacia muros o acantilados. Pero hay algo que todos estos senderos comparten: quienes los recorremos tenemos siempre el peligro de no terminar de entender hacia quién caminamos y, sobre todo, quién es aquel que viene a nuestro encuentro. Empeñados en acertar a la hora de elegir el camino hacia Dios y recorrerlo, a veces tergiversamos el camino de Dios, a Dios mismo.

Las lecturas de hoy ponen en crisis a quienes tantas veces caminamos con autosuficiencia en la vida del Espíritu, pensando que nuestras manos y nuestros pies pueden sostener por sí mismos dicha vida. En ocasiones, nos convertimos en fabricantes de ídolos, que adoran aquello que pueden controlar, lo cual, en último término, es una forma sutil de adorarse a sí mismo («se nombraron reyes en Israel sin contar conmigo», dice Yhwh). Otras veces, nos erigimos en jueces implacables de la experiencia ajena, manifestando suspicacias o sospechas con respecto al bien que los demás procuran o a la verdad que buscan («este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios», murmuran los fariseos). Con demasiada frecuencia, recelamos de lo que no nos complace, desentendiéndonos de quien nos exige una vida esforzada para llegar a ser plena («aunque les dé multitud de leyes, las consideran como de un extraño», lamenta Dios). Y siempre, en todas estas actitudes que se nos cuelan de rondón, nos perdemos a nosotros mismos al perder a Dios, y terminamos vagando errantes como ovejas que no tienen pastor porque han dejado de mirarlo.

Cuando esto ocurre y para que no ocurra, lo fundamental es no dejar de buscar y de agradecer el camino de Dios hacia nosotros. Ese camino que es Jesús, entrañado de divinidad y de humanidad, capaz de hablarnos, de mirarnos, de tocarnos, de oírnos, de olernos, de andar con nosotros hacia Dios. Él sigue «recorriendo todas las ciudades y aldeas, enseñando en nuestras sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias». Porque al ver a las gentes –al vernos–, se compadece de ellas –de nosotros–.

Fraternalmente:

Adrián de Prado Postigo cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy