Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 19 de julio de 2020.

Paz y Bien a todos ustedes.

DOMINGO XVI DEL AÑO.

Sabiduría 12,‪13.16-19‬Reflexión sapiencial acerca de la misericordia de Dios y su omnipotencia. Dios no es como nosotros. En nosotros reina la ley del más fuerte, en Dios, en cambio, su pode se manifiesta en la misericordia. Y esto es una enseñanza para nosotros.

Romanos 8,26-27: El Espíritu de Dios no sólo gime en nosotros para que nos manifestemos como hijos de Dios, sino también gime y se une a nosotros en nuestra oración para saber qué pedir.

Mateo 13,24-43: Se narran tres parábolas que explican el Misterio del Reino. Sobresale la del trigo y la cizaña, pero las otras dos completan el panorama de la primera.

1.- Por no tener nosotros la sabiduría de Dios nos cuesta entender a Dios. Y por eso cometemos dos errores: uno, ante una catástrofe, una enfermedad o cualquier desgracia siempre culpamos a Dios. ¿Por qué sucede esto? ¿Cómo puede Dios permitir esto?

Dos, proyectamos en Dios nuestro modo de pensar y actuar. ¿Por qué Dios no elimina a los tiranos y dictadores, a los abusadores y corruptos, al imperio de la maldad, etc.?

Pero Dios no es así, porque Él está en otra, su Sabiduría es totalmente diferente a la nuestra. ¡Cuántas veces habremos pensado: si de mí dependiera eliminaría a….y hacemos una larga lista de indeseables. Sin embargo, según el decir del libro de la Sabiduría, su fuerza y poder es principio de equidad. Por ser todopoderoso es plenamente misericordioso con todos. Y nos enseña a nosotros ser igual que Él: pacientes, misericordiosos.

2.- El Reino de Dios que el Señor vino a traer, sembrar, no crece en un campo incontaminado. Al contrario, según el decir de la parábola, en este campo crecen juntos el trigo y la cizaña, hay bondad y malicia disfrazada de bondad, como la cizaña que se parece al trigo. Solamente cuando espiga se muestra tal cual es, como mala hierba. Lo mismo sucede con nosotros. Cuántas veces hemos mordido el anzuelo con consignas aparentemente buenas, pero más tarde nos damos cuenta que aparentemente eran buenas. Y así en muchas cosas.

Estamos muchas veces confundidos, porque no sabemos discernir, reflexionar. Y si lo hacemos, lo hacemos con criterios puramente humanos-carnales y nos equivocamos. Es allí donde ocupa su lugar el Espíritu Santo, quien dulce y suavemente, nos “hace ver”, abre nuestro entendimiento, para saber qué pedir y cómo actuar.

3.- Siempre ha existido en la religión la tendencia al puritanismo. En el judaísmo fueron los fariseos, los esenios y otros grupos. En el cristianismo lo grupos puritanos, cuáqueros, amish y ciertos movimientos en nuestra iglesia católica. Todos estos grupos tienen en común el apartarse del mundo, de la sociedad, porque, según ellos,  está contaminada. Y así forman grupos de gente “pura”, “buena”, que no desea contaminarse. ¿El resultado? Un desastre. Si hasta han hecho noticia con actos perversos como suicidios colectivos, sacrificios de niños, fanatismos e intolerancias. Desean que se mueran, eliminen los malos, que se barra con la maldad de la sociedad.

4.- Pero Dios no es así. Cierto que el discípulo tiene que huir del mundo, pero no se trata de una huida geográfica, sino de una toma de distancia. Como lo hizo san Francisco de Asís, quien al convertirse a Dios no salió de su pueblo, sino, transformado por la fuerza del Espíritu, llegó a ser una levadura en la masa y así transformó a la Iglesia y sociedad de su tiempo.

Lo mismo se pide al cristiano de hoy. Metidos en el mundo debemos ser diferentes, aportando lo mejor de nosotros para transformar esta cultura materialista, individualista y neoliberal, que sólo busca el lucro y fomenta la corrupción.

Jesús nos trae el Reino, que es vida y santidad. Tal vez es insignificante en sus comienzos, pero tiene que desarrollarse. Esa es la Buena Noticia que nos trae hoy la Palabra. El Reinado de Dios ya entró, se sembró en este mundo. Aprendamos a vivir en él cultivando la esperanza, el respeto, la tolerancia y el amor.

Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. jueves 16 de julio de 2020.

Jueves de la decimoquinta semana del tiempo ordinario
Nuestra Señora del Carmen Madre y Reina de Chile
Solemnidad
Color: blanco

En tiempos antiguos, el Monte Carmelo, en Palestina, recordaba las hazañas del profeta Elías. En el siglo XVIII, algunos hombres, “ardiendo de celo por el Dios vivo”, se agruparon allí bajo una regla común y llevaron una vida eremítica. Así nació la Orden del Carmelo, que se puso bajo la protección de María, la Virgen de Nazaret y la Madre de los contemplativos. Su distintivo es el escapulario, entregado por la Virgen, según la tradición, a san Simón Stock a mediados del siglo XIII.

Antífona de entrada

Con gran alegría en el Señor, celebremos todos, la solemnidad de nuestra Señora del Carmen, Madre y Reina de Chile, en la que se alegran también los ángeles, alabando al Hijo de Dios.

ORACIÓN COLECTA

Dios omnipotente, estos hijos tuyos nos alegramos de tener como Protectora a la Santísima Virgen del Carmen, Madre y Reina de esta Patria nuestra; concédenos, por su materna intercesión, la concordia y la justicia, y sus frutos de verdadera paz y prosperidad. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Elías oró y el cielo envió su lluvia.

Lectura del primer libro de los Reyes   18, 1-2a. 41-46

Al tercer año de la sequía, la palabra del Señor llegó a Elías, en estos términos: “Ve a presentarte a Ajab, y Yo enviaré lluvia a la superficie del suelo”.

Entonces Elías partió para presentarse ante Ajab y le dijo: “Sube a comer y a beber, porque ya se percibe el ruido de la lluvia”.

Ajab subió a comer y a beber, mientras Elías subía a la cumbre del Carmelo. Allí se postró en tierra, con el rostro entre las rodillas. Y dijo a su servidor: “Sube y mira hacia el mar”.

El subió, miró y dijo: “No hay nada”. Elías añadió: “Vuelve a hacerlo siete veces”.

La séptima vez, el servidor dijo: “Se eleva del mar una nube, pequeña como la palma de una mano”.

Elías dijo: “Ve a decir a Ajab: Engancha el carro y baja, para que la lluvia no te lo impida”.

El cielo se oscureció cada vez más por las nubes y el viento, y empezó a llover copiosamente. Ajab subió a su carro y partió para Izreel. La mano del Señor se posó sobre Elías; él se ató el cinturón y corrió delante de Ajab hasta la entrada de Izreel.

SALMO RESPONSORIAL 84, 9A. 10-14

R/. Muéstranos, señor tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz. Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra.

El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo.

El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. La Justicia irá delante de Él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos.

SEGUNDA LECTURA

Íntimamente unidos, se dedicaban a la oración

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 1, 12-14

Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse.

Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO  LC 1, 42

Aleluya.

Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. Aleluya.

EVANGELIO

Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 2, 1-11

Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y, como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le respondió: “Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía”. Pero su madre dijo a los sirvientes: “Hagan todo lo que Él les diga”.

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: “Llenen de agua estas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. “Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete”. Así lo hicieron.

El encargado probó el agua cambiada en vino y, como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: “Siempre se sirve primero el buen vino y, cuando todos han bebido bien, se trae el de calidad inferior. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento”.

Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.

Palabra del Señor.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2020-07-16

REFLEXIÓN :

Juan 2,1-2: Fiesta de las bodas. Jesús está invitado
En el Antiguo Testamento, la fiesta de las bodas era un símbolo del amor de Dios hacia su pueblo. Era lo que todos esperaban en el futuro (Os 2,21-22; Is 62,4-5). Y precisamente en una fiesta de bodas, junto a una familia y una comunidad, Jesús cumple su “primer signo” (Jn 2,11). La Madre de Jesús se encontraba en la fiesta. Jesús y sus discípulos estaban invitados. O sea, la Madre de Jesús hacía parte de la fiesta. Simboliza el Viejo Testamento. También Jesús está presente, pero con vestido de invitados. Él no forma parte del Viejo Testamento. Junto a sus discípulos Él es el Nuevo Testamento que está llegando. La Madre de Jesús ayudará al paso del Viejo al Nuevo Testamento.

Juan 2,3-5: Jesús y su Madre ante la falta de vino
En lo más alegre de la fiesta, se acaba el vino. La Madre de Jesús reconoce los límites del Viejo Testamento y toma la iniciativa para que se manifieste el Nuevo Testamento. Se acerca a Jesús y constata: “¡No tienen vino!” Aquí aparecen tanto la foto como los rayos-x. La Foto representa la Madre de Jesús como persona atenta a los problemas de los otros en tal grado que se da cuenta que la falta de vino arruinaría la fiesta. Y no sólo constata el problema, sino que toma iniciativas para resolverlo. Los Rayos-X revelan la dimensión más profunda de la relación entre el Viejo Testamento (la Madre de Jesús) y el Nuevo Testamento (Jesús). La frase “¡No tienen vino!”, viene del Viejo Testamento, y despierta en Jesús la acción que hará nacer el Nuevo. Jesús dice: “Mujer, ¿que nos va a mí y a ti?” O sea, ¿cuál es el nexo entre el Viejo y el Nuevo Testamento? “Todavía no ha llegado mi hora”. María no entiende la respuesta como una negativa, puesto que dice a los sirvientes: “¡Haced lo que Él os diga”. Obrando así, Jesús enseña cómo se pasa del Viejo al Nuevo Testamento. La hora de Jesús, en la que se hará el paso del Viejo al Nuevo Testamento, es su pasión, muerte y resurrección. El cambio del agua al vino es la indicación anticipada del Nuevo, que nacerá a partir de la muerte y de la resurrección de Jesús.
A finales del siglo primero, se discutía entre los primeros cristianos sobre la validez del Antiguo Testamento. Algunos no querían saber ya nada del Viejo Testamento. En la reunión de los Apóstoles en Jerusalén, Santiago defendió la continuidad del uso del Viejo Testamento (Act 15,13-21). De hecho, a principios del segundo siglo, Marción rechazó el Viejo Testamento y se quedó solamente con los libros del Nuevo Testamento. Algunos sostenían incluso, que después de la venida del Espíritu Santo no se debía recordar más a Jesús de Nazaret, sino hablar sólo de Jesús Resucitado. En nombre del Espíritu Santo decían: “Anatema sea Jesús” (1Cor 12,3).

Juan 2,6: Las tinajas de la purificación están vacías
Se trata de un pequeño detalle, muy significativo. Las tinajas solían estar siempre llenas, sobre todo durante una fiesta. ¡Aquí están vacías! ¿Por qué? La observancia de la ley de la pureza, simbolizada en las seis tinajas, ha agotado todas sus posibilidades. La antigua ley ha conseguido ya preparar a la gente a poder estar en unión de gracia y de justificación delante de Dios. ¡Las tinajas, la antigua alianza, están vacías! Ya no pueden generar una vida nueva.

Juan 2,7-8: Jesús y los sirvientes
La recomendación de la Madre de Jesús a los sirvientes es la última gran orden del Antiguo Testamento: “¡Haced lo que Él os diga!” El Viejo Testamento mira hacia Jesús. De ahora en adelante las palabras y los gestos de Jesús marcarán la vida. Jesús llama a los sirvientes y les ordena verter agua en las seis tinajas.¡En total, más de seiscientos litros! Luego ordena sacar y llevar al maestresala. Esta iniciativa de Jesús acontece sin que los dueños de la fiesta intervengan. Ni Jesús, ni la Madre, ni los sirvientes eran los dueños obviamente. Ninguno de ellos fue a pedir permiso a los dueños. La renovación pasa por las personas que no pertenecen al centro del poder.

Juan 2,9-10: Descubrimiento del signo por parte del dueño de la casa
El maestresala prueba el agua transformada en vino y dice al esposo: “Todos sirven al principio el vino bueno. Tú, sin embargo, has conservado hasta ahora el vino bueno!” ¡El maestresala, el Viejo Testamento, reconoce públicamente que el Nuevo es mejor! Donde antes estaba el agua para los ritos de la purificación de los judíos, ahora hay vino abundante para la fiesta. ¡Era mucho vino! ¡Más de seiscientos litros, y la fiesta estaba para terminar! ¿Cuál es el sentido de esta abundancia? ¿Qué se hace con el vino sobrante? ¡Lo estamos bebiendo hasta hoy!

Juan 2,11-12: Comentario del evangelista
Este es el primer signo. En el Cuarto Evangelio, el primer signo sucede para ayudar en la reconstrucción de la familia, de la comunidad, para resanar las relaciones de base entre las personas. Seguirán otros signos. Juan no usa la palabra milagro, sino la palabra signo. La palabra signo indica que las acciones de Jesús en favor de las personas tienen un valor profundo, que sólo se descubre con los rayos-x de la fe. La pequeña comunidad que se ha formado en torno a Jesús aquella semana, viendo el signo, estaba ya en grado de percibir el significado más profundo y “creyó en Él”.

Fuente : https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-2-domingo-tiempo-ordinario-c

EDD. miércoles 15 de julio de 2020.

Hoy, miércoles, 15 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (10,5-7.13-16):

Así dice el Señor: «¡Ay Asur, vara de mi ira, bastón de mi furor! Contra una nación impía lo envié, lo mandé contra el pueblo de mi cólera, para entrarle a saco y despojarlo, para hollarlo como barro de las calles. Pero él no pensaba así, no eran éstos los planes de su corazón; su propósito era aniquilar, exterminar naciones numerosas. Él decía: «Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente. Cambié las fronteras de las naciones, saqueé sus tesoros y derribé como un héroe a sus jefes. Mi mano cogió, como un nido, las riquezas de los pueblos; como quien recoge huevos abandonados, cogí toda su tierra, y no hubo quien batiese las alas, quien abriese el pico para piar.» ¿Se envanece el hacha contra quien la blande? ¿Se gloría la sierra contra quien la maneja? Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño. Por eso, el Señor de los ejércitos meterá enfermedad en su gordura y debajo del hígado le encenderá una fiebre, como incendio de fuego.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 93

R/.
El Señor no rechaza a su pueblo

Trituran, Señor, a tu pueblo,
oprimen a tu heredad;
asesinan a viudas y forasteros,
degüellan a los huérfanos. R/.

Y comentan: «Dios no lo ve,
el Dios de Jacob no se entera.»
Enteraos, los más necios del pueblo,
ignorantes, ¿cuándo discurriréis? R/.

El que plantó el oído ¿no va a oír?;
el que formó el ojo ¿no va a ver?;
el que educa a los pueblos ¿no va a castigar?;
el que instruye al hombre ¿no va a saber? R/.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el justo obtendrá su derecho,
y un porvenir los rectos de corazón. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

En la mentalidad del Antiguo Testamento ven la intervención de Dios en todos los acontecimientos. El creyente bíblico está convencido de que Dios se vale de todas las mediaciones históricas para llevar adelante su plan de salvación. En el texto de Isaías que leemos hoy el profeta ve a Asiria como instrumento de Yahvé para escarmentar al pueblo de Israel de los errores que han cometido. El pueblo no ha seguido los consejos del profeta que exhortaba a poner su confianza en Dios y no en las alianzas políticas con las potencias extranjeras que les prometían seguridad.

Si bien en este oráculo Asiria es presentada como «vara y bastón» de la ira de Dios (v. 5). Como hemos indicado era la forma propia de concebir los acontecimientos del creyente bíblico. Más que un castigo divino lo que va a sufrir el pueblo son las consecuencias de sus propias decisiones. Esta tensión que vivía el pueblo de Israel entre poner su confianza en sus propias estrategias o realmente poner su confianza en Dios, sigue presente también en nosotros hoy. Muchas veces nos cuesta dejar entrar a Dios en todos los ámbitos de nuestra vida, dejar que la fe que decimos profesar incida en nuestra vida. Lo vemos, por ejemplo, constantemente en muchos líderes políticos de nuestro tiempo, que se dicen ser cristianos, pero en la gestión del bien público siempre buscan sus propios intereses. Utilizan el nombre de Dios para legitimar sistemas de injusticia y corrupción, en detrimento de los derechos de las grandes mayorías pobres de nuestros países. Por eso, decimos con el salmo 93: «¡El Señor no rechaza a su pueblo! El justo obtendrá su derecho, y un porvenir los rectos de corazón».

En el Evangelio Jesús le da gracias al Padre por el modo sorprendente de actuar, tan distinto a nuestra lógica humana, que le hace revelar a la gente sencilla los secretos del Reino. La gente pobre y sencilla, los que tenían que luchar contra el hambre y sus enfermedades fueron quienes supieron captar mejor el mensaje de Jesús. Qué difícil se nos hace aceptar este criterio fundamental del Evangelio que es en lo pequeño, en lo pobre, en lo sencillo donde se revela el Dios de Jesús. En aquellos que al no tener nada están más abiertos para aceptar el mensaje del Señor. Los sabios y entendidos en el tiempo de Jesús eran personas que lo tenían todo asegurado, muchos llegaban a creer de no necesitar de Dios. Lo sorprendente del mensaje de Jesús es que revierte esa concepción poniendo en el centro a los pequeños.

La adhesión a la persona de Jesús y su mensaje debe comportar en sus seguidores hoy estas mismas actitudes vitales de su Maestro que no se deja llevar por las apariencias, que mira el corazón. Hacer nuestro este «Magnificat de Jesús» nos debería ayudar a vivir con ese espíritu que tiene la gente sencilla de apertura, de naturalidad, de sinceridad, de confianza en el Señor. Y que nuestro corazón sea capaz de reconocer en los más pobres y humildes lo mejor que tiene la Iglesia como Pueblo de Dios, por son ese «lugar teológico» donde Dios se nos sigue revelando también a nosotros hoy. ¿Me dejo sorprender como Jesús de la forma siempre novedosa de actuar de Dios?

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : www.ciudadredonda.org

EDD. martes 14 de julio de 2020.

Hoy, martes, 14 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (7,1-9):

Reinaba en Judá Acaz, hijo de Yotán, hijo de Ozías. Rasín, rey de Damasco, y Pecaj, hijo de Romelía, rey de Israel, subieron a Jerusalén para atacarla; pero no lograron conquistarla.
Llegó la noticia al heredero de David: «Los sirios acampan en Efraín.» Y se agitó su corazón y el del pueblo, como se agitan los árboles del bosque con el viento.
Entonces el Señor dijo a Isaías: «Sal al encuentro de Acaz, con tu hijo Sear Yasub, hacia el extremo del canal de la Alberca de Arriba, junto a la Calzada del Batanero, y le dirás: «¡Vigilancia y calma! No temas, no te acobardes ante esos dos cabos de tizones humeantes, la ira ardiente de Rasín y los sirios y del hijo de Romelía. Aunque tramen tu ruina diciendo: «Subamos contra Judá, sitiémosla, apoderémonos de ella, y nombraremos en ella rey al hijo de Tabeel.» Así dice el Señor: No se cumplirá ni sucederá: Damasco es capital de Siria, y Rasín, capitán de Damasco; Samaria es capital de Efraín, y el hijo de Romelía, capitán de Samaria. Dentro de cinco o seis años, Efraín, destruido, dejará de ser pueblo. Si no creéis, no subsistiréis.»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 47

R/.
Dios ha fundado su ciudad para siempre

Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R/.

El monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar. R/.

Mirad: los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero, al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos. R/.

Allí los agarró un temblor
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,20-24):

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Edgardo Guzmán, cmf.

Queridos amigos y amigas:

Al escuchar la lectura de Isaías de hoy podemos tener la impresión de extrañeza, ya que el texto hace referencia a una serie de nombres y de lugares con los cuales no estamos familiarizados. Sin embargo, este texto abre el capítulo 7 de Isaías, la sección llamada el «Libro de Emanuel», Dios-con-nosotros, es el nombre del hijo anunciado a Acaz, rey de Judá. Es el signo que garantiza la intervención salvífica de Yahvé. A pesar de la incredulidad del rey y de los altos funcionarios de la corte. Alrededor de esta figura se recogen los distintos oráculos de los cc. 7-11, en los cuales a ese hijo que nacerá vienen atribuidos una serie de prerrogativas, así emerge el símbolo y la imagen del mesías venidero que llevará a cumplimiento las promesas de Dios.

El profeta Isaías requiere al rey y al pueblo la adhesión de la fe, como condición indispensable para participar de la promesa esperada. En el texto que leemos hoy el profeta pide a Acaz: «vigilancia y calma». Frente a la amenaza y el asedio de guerra Isaías le recuerda al rey que lo que cuenta, no es tanto la estrategia político y militar, sino la fe en Dios: «Si ustedes no creen, no subsistirán» (v. 9b). Qué actualidad sigue teniendo para nosotros hoy este apelo de Isaías de poner nuestra confianza en Dios. Este tiempo de pandemia ha creado una serie de crisis que nos pueden hacer vivir con miedo e incertidumbre. En muchos países la situación, incluso ya antes del COVID 19, era verdaderamente dramática. El mensaje de Isaías nos da una valiosa clave creyente que nos puede ser muy útil en este momento: «vigilancia y calma».

El texto del Evangelio presenta tres denuncias, de corte profético, hechas por Jesús a algunas ciudades de Galilea: Corazaín, Betsaida, Cafarnaún. Estos fueron los primeros espacios operativos de Jesús, que vieron de primera mano y experimentaron la actividad sanadora del primer anuncio del Reino (vv. 21.23). Sin embargo, vienen señaladas como prototipo de una «generación caprichosa» que, como unos niños en una plaza, son incapaces de interpretar los acontecimientos ya que están en otra onda, como los representa la parábola precedente al texto de hoy (cfr. Mt 11, 16-19). Jesús les reprocha la incapacidad para reconocer en los milagros que ha realizado los signos de su identidad más profunda de Hijo de Dios.

A Jesús le duele ver la cerrazón del corazón del ser humano y que no sea capaz de reconocer la acción liberadora de Dios. Mas que interpretar como amenazas estos «ayes» de este pasaje de Mateo son más bien una advertencia, una llamada a la conversión. Que sigue también resonando para nosotros hoy. Cuantos «ayes» nos tendría que dar Jesús ante nuestra incapacidad de ver sus intervenciones en nuestra vida cotidiana. Este texto del Evangelio es una invitación a saber discernir cómo Dios se hace presente en nuestra vida, quizás por los caminos más inesperados. De ahí, el cambio de mentalidad (conversión) que nos pide Jesús para ser más conscientes y agradecidos por la acción salvadora de Dios en nuestra vida.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : www.ciudadredonda.org

EDD. lunes 13 de julio de 2020.

Hoy, lunes, 13 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (1,10-17):

Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma; escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «¿Qué me importa el número de vuestros sacrificios? –dice el Señor–. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada. ¿Por qué entráis a visitarme? ¿Quién pide algo de vuestras manos cuando pisáis mis atrios? No me traigáis más dones vacíos, más incienso execrable. Novilunios, sábados, asambleas, no los aguanto. Vuestras solemnidades y fiestas las detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más. Cuando extendéis las manos, cierro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no os escucharé. Vuestras manos están llenas de sangre. Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49

R/.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,34–11,1):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

Hemos iniciado ya la 15a semana del Tiempo Ordinario. En la primera lectura de estos días escucharemos distintos oráculos del profeta Isaías. Recordemos que Isaías es uno de los grandes profetas de la tradición bíblica. El impacto de su mensaje y su personalidad hicieron que se recogiera, incluso después de su muerte, una serie de escritos proféticos que conocemos como la profecía de Isaías. En los profetas encontramos una de las primeras experiencias del Espíritu de Dios en la Biblia, por eso recitamos en el Credo: «Creo en el Espíritu Santo que habló por los profetas».

El profeta bíblico no es alguien que adivina el futuro o solo un comunicador de malas noticias. El profeta es alguien que ha tenido una fuerte experiencia de Dios y que se siente, desde esa vivencia, llamado hablar en su nombre. La palabra profética da esperanza y consuelo, denuncia e interpela, sana y libera, amplia nuestra mirada y ensancha el corazón. Como es una palabra que viene de Dios busca siempre la verdad y nos ayuda a discernir lo que es esencial. Es lo que encontramos en la primera lectura de hoy, un oráculo introductorio del Libro de Isaías, donde se denuncia una práctica religiosa vacía, que se queda en los ritos externos.

El profeta Isaías denuncia el culto religioso que esta separado de la vida. No se puede presentar una ofrenda en el altar del Señor con las manos manchadas por nuestro egoísmo. El profeta desenmascara un formalismo religioso que se desentiende y permanece al margen de un orden social injusto y excluyente. Isaías reivindica la voluntad de Dios recordándole al pueblo lo que es fundamental en el código de la Alianza: «Cesen de obrar mal, aprendan a obrar bien; busquen el derecho, socorran al oprimido; defiendan al huérfano, protejan a la viuda». Ese es el culto que a Dios le agrada cuando nuestras practicas religiosas se corresponden con un corazón dócil y atento a las necesidades del prójimo.

En el Evangelio Mateo continúa describiéndonos el estilo de vida del discípulo-misionero, evidenciando la exigencia radical de la misión. En este texto podemos captar la tensión que vivían las primeras comunidades cristianas y las dificultades dentro de las mismas familias cuando se sentían llamadas al seguimiento de Jesús. Y es que cuando se decide tomar en serio la vida cristiana se puedan dar rupturas e incomprensiones incluso con la misma familia. No se trata de no vivir con dedicación y fidelidad las relaciones familiares, pero se debe meter en el centro de nuestras prioridades el seguimiento de Jesús el amor a él «con todo el corazón, con toda la mente, con todas nuestras fuerzas» (Mc12,30).

La exigencia del discipulado está, como nos advierte Jesús, en «tomar su cruz para seguirle». Seguir al Maestro implica para el discípulo morir a su mismo. Curiosamente al perder la propia vida, al entregarla al servicio del Reino de Dios, es cuando la encontramos en plenitud, porque se entra en la dinámica del don, en la donación de la propia vida. Pidamos al Señor la gracia de hacer nuestro su estilo de vida, de vivir su propuesta novedosa y alternativa. Para que nuestras acciones, por pequeñas que sean, como dar un vaso de agua, sirvan para aliviar algo el sufrimiento de nuestro mundo y ser una Buena Noticia para los que nos rodean.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : www.ciudadredonda.org