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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. martes 04 de agosto de 2020.

Martes de la decimoctava semana del tiempo ordinario
San Juan María Vianney, presbítero
Memoria obligatoria
Color: blanco

Juan-María Vianney, el “Cura de Ars” (1786-1859), es el modelo típico del pastor de almas, dedicado al anuncio de la Palabra de Dios y al ministerio de la reconciliación, a la oración y a la penitencia. El amor, que en ciertos momentos transfiguraba su rostro, tenía su fuente en la Eucaristía, de la cual era, al mismo tiempo, el celebrante ferviente y el adorador fiel.

Antífona de entrada             Cf. Lc 4, 18

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres y a sanar a los que se arrepienten de corazón.

ORACIÓN COLECTA

Dios de poder y misericordia, que hiciste admirable al presbítero san Juan María por su entrega pastoral, concédenos, a ejemplo suyo y con su intercesión, que procuremos, con la caridad, llevar hacia Cristo a los hermanos y alcanzar junto con ellos la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Porque tus pecados eran graves, Yo te hice todo esto. Yo cambiaré la suerte de las carpas de Jacob.

Lectura del libro de Jeremías   30, 1-2. 4. 12-15. 18-22

Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: Así habla el Señor, el Dios de Israel: Escribe en un libro todas las palabras que Yo te he dirigido.

Estas son las palabras que el Señor dirigió a Israel y a Judá:

¡Tu herida es incurable, irremediable tu llaga! Nadie defiende tu causa, no hay remedio para tu herida, tú ya no tienes cura.

Todos tus amantes te han olvidado, no se interesan por ti. Porque Yo te he golpeado como golpea un enemigo, con un castigo cruel, a causa de tu gran iniquidad, porque tus pecados eran graves.

¿Por qué gritas a causa de tu herida, de tu dolor incurable?

A causa de tu gran iniquidad, porque tus pecados eran graves, Yo te hice todo esto.

Así habla el Señor:

Sí, Yo cambiaré la suerte de las carpas de Jacob y tendré compasión de sus moradas; la ciudad será reconstruida sobre sus escombros y el palacio se levantará en su debido lugar. De allí saldrán cantos de alabanza y risas estridentes.

Los multiplicaré y no disminuirán, los glorificaré y no serán menoscabados. Sus hijos serán como en los tiempos antiguos, su comunidad será estable ante mí y Yo castigaré a todos sus opresores. Su jefe será uno de ellos y de en medio de ellos saldrá su soberano. Yo lo haré acercarse, y él avanzará hacia mí, porque si no, ¿quién se atrevería a avanzar hacia mí? -oráculo del Señor-.

Ustedes serán mi Pueblo y Yo seré su Dios.

SALMO RESPONSORIAL    101, 16-21. 29. 22-23

R/. ¡El Señor aparecerá glorioso en Sión!

Las naciones temerán tu Nombre, Señor, y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria: cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso en medio de ella; cuando acepte la oración del desvalido y no desprecie su plegaria.

Quede esto escrito para el tiempo futuro y un pueblo renovado alabe al Señor: porque Él se inclinó desde su alto Santuario y miró a la tierra desde el cielo, para escuchar el lamento de los cautivos y librar a los condenados a muerte.

Los hijos de tus servidores tendrán una morada y su descendencia estará segura ante ti, para proclamar en Sión el Nombre del Señor y su alabanza en Jerusalén, cuando se reúnan los pueblos y los reinos, y sirvan todos juntos al Señor.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Jn 1, 49b

Aleluya.

Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel. Aleluya.

EVANGELIO

Toda planta que no haya plantado mi Padre será arrancada de raíz.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 15, 1-2. 10-14

Unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron: “¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros antepasados y no se lavan las manos antes de comer?” Jesús llamó a la multitud y le dijo: “Escuchen y comprendan.

Lo que mancha al hombre no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella”.

Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: “¿Sabes que los fariseos se escandalizaron al oírte hablar así?”

El les respondió: “Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz. Déjenlos: son ciegos que guían a otros ciegos. Pero si un ciego guía a otro, los dos caerán en un pozo”.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2020-08-04

REFLEXIÓN :

• El Evangelio de hoy nos narra la discusión de Jesús con los fariseos sobre lo que es puro e impuro. El testo habla de las costumbres religiosas de aquel tiempo, habla de los fariseos que enseñaban estas costumbres a la gente, y habla de las instrucciones de Jesús respeto de esas costumbres, muchas de las cuales ya habían perdido su sentido. Aquí en el capítulo 15, Jesús ayuda a la gente y a los discípulos a entender mejor este asunto tan importante de la pureza y de las leyes de la pureza.
• Mateo 15,1-2: Los fariseos critican el comportamiento de los discípulos de Jesús. Algunos fariseos y diversos doctores de la ley, venidos de Jerusalén, se acercan a Jesús y preguntan: «¿Por que tus discípulos transgreden la tradición de los antepasados? ¡Pues, no se lavan las manos a la hora de comer!» Ellos fingen estar interesados en conocer el porqué del comportamiento de los discípulos. En realidad, critican a Jesús por permitir que los discípulos transgredan las normas de la pureza. Aquí hay tres puntos que merecen ser señalados: (a) Los escribas son de Jerusalén, de la capital. Vienen a observar los pasos de Jesús. (b) ¡Los discípulos no se lavan las manos para comer! La convivencia con Jesús les da coraje para transgredir normas que la tradición imponía a la gente, pero que no tienen sentido para la vida. (c) La costumbre de lavarse las manos, que hasta hoy, continúa siendo una importante norma de higiene, había asumido para ellos un significado religioso que servía para controlar y discriminar a las personas.
• La Tradición de los Antiguos (versículos 3 a 9 de este capítulo 15 de Mateo). “La Tradición de los Antiguos” transmitía las normas que debían de ser observadas por la gente para conseguir la pureza exigida por la ley. La observancia de la pureza era un asunto muy serio. Una persona impura no podía recibir la bendición prometida por Dios a Abrahán. Las normas de la ley de pureza enseñaban cómo recuperar la pureza para poder comparecer de nuevo ante Dios y sentirse bien en presencia de él. No se podía comparecer ante Dios de cualquier manera. Pues Dios es Santo y la Ley decía: “¡Sed santos, porque yo soy santo!” (Lv 19,2). Las normas de pureza eran, en realidad, una prisión, un cautiverio (Cf Mt 23,4). Para los pobres, era prácticamente imposible observarlas: tocar a un leproso, comer con un publicano, comer sin lavarse las manos, y tantas otras actividades, etc. Todo esto volvía a la persona impura y cualquier contacto con una persona contaminaba a los otros. Por esto, la gente vivía con miedo, siempre amenazado por las muchas cosas impuras que amenazaban su vida. Se veía obligado a vivir desconfiado de todo y de todos. Insistiendo en las normas de pureza, los fariseos llegaban a vaciar de contenido los mandamientos de la ley de Dios. Jesús cita un ejemplo concreto. Ellos decían: la persona que consagrara al Templo sus bienes, no podía usar de ellos para ayudar a los padres necesitados. Así, en nombre de la tradición, vaciaban de contenido el cuarto mandamiento que manda amar el padre y la madre (Mt 15,3-6). Tales personas parecían muy observantes, pero era sólo hacia fuera. Por dentro, el corazón quedaba lejos de Dios! Jesús decía, citando a Isaías: Este pueblo me honra sólo con los labios, pero su corazón está lejos de mí (Mt 15,7-9). El pueblo, en su sabiduría, no concordaba con todo lo que se enseñaba, y esperaba que el mesías viniese a indicar otro camino para alcanzar la pureza. En Jesús se realiza esta esperanza. Por la palabra él purifica a los leprosos (Mc 1,40-44), expulsa a los espíritus impuros (Mc 1,26.39; 3,15.22 etc), y vence la muerte que era la fuente de toda la impureza. Gracias al toque de Jesús, la mujer excluida como impura queda curada (Mc 5,25-34). Sin miedo a la contaminación, Jesús come con las personas consideradas impuras (Mc 2,15-17).
• Mateo 15,10-11: Jesús abre un nuevo camino para que la gente se acerque a Dios. El dice a la multitud: «Oíd y entended. No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre.” Jesús invierte las cosas: lo impuro no viene de fuera hacia dentro, como enseñaban los doctores de la ley, sino de dentro hacia fuera. De este modo, nadie más precisa preguntarse si ésta o aquella comida o bebida es pura o impura. Jesús coloca lo que es puro o impuro a otro nivel, en el nivel del comportamiento ético. El abre un nuevo camino para llegar hasta Dios y realizar así el deseo más profundo de la gente: estar en paz con Dios. Ahora, de repente, ¡todo muda! A través de la fe en Jesús, era posible conseguir la pureza y sentirse bien ante Dios sin que fuera necesario observar todas aquellas normas de la “Tradición de los Antiguos”. ¡Fue una liberación! La Buena Nueva anunciada por Jesús sacó al pueblo de la defensiva, del miedo y le devolvió la voluntad de vivir, la alegría de ser hijo e hija de Dios.
• Mateo 15,12-14: Jesús reafirma lo que dijo antes. Los discípulos comunicaron a Jesús que las palabras de él producían escándalo entre los fariseos, pues decían exactamente lo contrario de aquello que los fariseos enseñaban a la gente. Pues, si la gente se tomara en serio la nueva enseñanza de Jesús, toda la tradición de los antiguos tendría que ser abolida y los fariseos y los doctores perderían su liderazgo y su fuente de renta. La respuesta de Jesús es clara y no deja lugar a duda: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz. Dejadlos: son ciegos y guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo.” Jesús no disminuye el impacto de sus palabras y reafirma lo que había dicho antes.

Fuente : https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-mateo-151-210-14

EDD. lunes 03 de agosto de 2020.

Hoy, lunes, 3 de agosto de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (28,1-17):

Al principio del reinado de Sedecías en Judá, el mes quinto, Ananías, hijo de Azur, profeta natural de Gabaón, me dijo en el templo, en presencia de los sacerdotes y de toda la gente: «Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: «Rompo el yugo del rey de Babilonia. Antes de dos años devolveré a este lugar todo el ajuar del templo que Nabucodonosor, rey de Babilonia, cogió y se llevó a Babilonia. A Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, y a todos los judíos desterrados en Babilonia yo los haré volver a este lugar –oráculo del Señor–, porque romperé el yugo del rey de Babilonia.»»
El profeta Jeremías respondió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y del pueblo que estaba en el templo; el profeta Jeremías dijo: «Amén, así lo haga el Señor. Que el Señor cumpla tu profecía, trayendo de Babilonia a este lugar todo el ajuar del templo y a todos los desterrados. Pero escucha lo que yo te digo a ti y a todo el pueblo: «Los profetas que nos precedieron, a ti y a mi, desde tiempo inmemorial, profetizaron guerras, calamidades y epidemias a muchos países y a reinos dilatados. Cuando un profeta predecía prosperidad, sólo al cumplirse su profecía era reconocido como profeta enviado realmente por el Señor.»»
Entonces Ananías le quitó el yugo del cuello al profeta Jeremías y lo rompió, diciendo en presencia de todo el pueblo: «Así dice el Señor: «Así es como romperé el yugo del rey de Babilonia, que llevan al cuello tantas naciones, antes de dos años.»»
El profeta Jeremías se marchó por su camino. Después que el profeta Ananías rompió el yugo del cuello del profeta Jeremías, vino la palabra del Señor a Jeremías: «Ve y dile a Ananías: «Así dice el Señor: Tú has roto un yugo de madera, yo haré un yugo de hierro. Porque así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Pondré yugo de hierro al cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia; y se le someterán, y hasta las bestias del campo le entregaré.»»
El profeta Jeremías dijo a Ananías profeta: «Escúchame, Ananías; el Señor no te ha enviado, y tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza. Por eso, así dice el Señor: «Mira: yo te echaré de la superficie de la tierra; este año morirás, porque has predicado rebelión contra el Señor.»»
Y el profeta Ananías murió aquel mismo año, el séptimo mes.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,29.43.79.80.95.102

R/.
Instrúyeme, Señor, en tus leyes

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu voluntad. R/.

No quites de mi boca las palabras sinceras,
porque yo espero en tus mandamientos. R/.

Vuelvan a mi tus fieles
que hacen caso de tus preceptos. R/.

Sea mi corazón perfecto en tus leyes,
así no quedaré avergonzado. R/.

Los malvados me esperaban para perderme,
pero yo meditaba tus preceptos. R/.

No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,13-21):

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.
Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, El Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos.

Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.» Jesús les replicó: No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.» Ellos le replicaron: Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.» Les dijo: Traédmelos.»

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Queridos hermanos:

Nadie le gana en generosidad. Dios es dador por antonomasia. Se ha ido regalando en la historia de la salvación. Y esto, de tal modo, que se nos ha dado del todo: en su Hijo, que es su Palabra, su Pan, su Vida misma.

Nadie le aventaja en sensibilidad. Dios se conmociona desde siempre ante la necesidad, el dolor, el sufrimiento, la miseria de su pueblo, de cada una de las creaturas, hechura de sus manos.

La generosidad y la sensibilidad son marca constitutiva del Reino que se va haciendo presente en las manos, en los labios, en el corazón de Jesús. Un Jesús que se conmueve, que se deja afectar, que se estremece ante la falta de vida…

Solamente si nuestro corazón está tocado por la generosidad y la sensibilidad de nuestro Dios, no tendremos reparos en poner a su disposición lo poco que somos, lo poco que tengamos; y hacerlo con la radical confianza de que será multiplicado de manera exponencial por la generosidad divina.

Aunque no sea mucho para tanto como hace falta, eso poco es bendito, y llegará a ser más que mucho -en Él multiplicado-.  Así es, ¡siempre! en las cosas de su Reino.

Hagamos memoria: “un poco de levadura, toda la masa; un grano de mostaza, árbol y sombra; unas monedas, la ofrenda más generosa; un vaso de agua, la más grande recompensa…”

Hoy, como ayer, estamos invitados. Por eso, hoy pongo mis cinco panes y los dos peces en sus Manos. Hoy pongo, contigo, mi poco y tu poco para la multiplicación del bien, y de la justicia, y de la paz, y de la reconciliación…

Contemplemos a lo largo de la jornada cómo Él lo bendice… Y ¡claro que habrá para todos!, y ¡claro que alcanzará para los últimos!

Y sobrará amor para seguir repartiendo, para seguir haciendo Eucaristía la vida y vida la Eucaristía.

Vuestro hermano.
Juan Carlos, cmf
jcracmf@gmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 01 de agosto de 2020.

Hoy, sábado, 1 de agosto de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Jeremías (26,11-16.24):

En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los príncipes y al pueblo: «Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis oído con vuestros oídos.»
Jeremías respondió a los príncipes y al pueblo: «El Señor me envió a profetizar contra este templo y esta ciudad las palabras que habéis oído. Pero, ahora, enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, escuchad la voz del Señor, vuestro Dios; y el Señor se arrepentirá de la amenaza que pronunció contra vosotros. Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor os parezca. Pero, sabedlo bien: si vosotros me matáis, echáis sangre inocente sobre vosotros, sobre esta ciudad y sus habitantes. Porque ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar a vuestros oídos estas palabras.»
Los príncipes del pueblo dijeron a los sacerdotes y profetas: «Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios.»
Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías, para que no lo entregaran al pueblo para matarlo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 68

R/.
Escúchame, Señor, el día de tu favor

Arráncame del cieno, que no me hunda;
líbrame de los que me aborrecen,
y de las aguas sin fondo.
Que no me arrastre la corriente,
que no me trague el torbellino,
que no se cierre la poza sobre mí. R/.

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,1-12):

En aquel tiempo oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús, y dijo a sus ayudantes: «Ese es Juan Bautista que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los Poderes actúan en él.»
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado por motivo de Herodías, mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.»
El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron y fueron a contárselo a Jesús.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

A veces decimos que las desgracias nunca vienen solas. Son sucesos adversos que nos sobrevienen sin que tengamos mayor capacidad para evitarlos. Pero hay otro tipo de sucesos que fácilmente se concatenan, y no por pura casualidad, sino por clara decisión nuestra. Recordamos la historia de David: se había quedado en palacio, en lugar de ir al frente; desde la azotea vio a la mujer de Urías y sucumbió al deseo de gozarla; cuando ella le informó que esperaba un hijo, hizo volver a Urías del frente, lo mandó a su casa una primera vez con la intención de que el guerrero hitita se uniera a su mujer y así quedara encubierto el pecado del rey; como no lo consiguió, al día siguiente emborrachó a Urías, pero este se quedó a la puerta de palacio y frustró de nuevo el plan de David; finalmente, decretó su muerte en el frente.

Con Herodes sucedió algo similar: el evangelista habla de un primer “crimen”: se desposó con su sobrina quitándosela a Filipo en vida de este; no sabemos si se lo reprochaba la voz de la conciencia, pero esa otra voz que clama en el desierto, la del Bautista, lo denunció públicamente. Y aquí continúa la cadena, no de desgracias, sino de malas conductas: primero amordazó voz tan molesta aprisionando a Juan; luego, concibió el deseo de matarlo; más adelante, instigado por Herodías y su hija, venció todo escrúpulo y temor, y mandó decapitar a Juan.

Un abismo llama a otro abismo (Sal 42,8). Estos otros males que no son desgracias, sino culpas, no suelen venir solos: una culpa llama a otra. Pero, gracias a Dios, también sucede a la inversa: una gracia llama a otra gracia; si hay una espiral del mal, también la hay del bien. Pidamos al Espíritu que nos enseñe e impulse a vivir esta dinámica de lo bueno.

Vuestro amigo
Pablo Largo

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 31 de julio de 2020.

Hoy, viernes, 31 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Jeremías (26,1-9):
Al comienzo del reinado de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra del Señor a Jeremías: «Así dice el Señor: Ponte en el atrio del templo y di a todos los ciudadanos de Judá que entran en el templo para adorar, las palabras que yo te mande decirles; no dejes ni una sola. A ver si escuchan y se convierte cada cual de su mala conducta, y me arrepiento del mal que medito hacerles a causa de sus malas acciones. Les dirás: Así dice el Señor: Si no me obedecéis, cumpliendo la ley que os di en vuestra presencia, y escuchando las palabras de mis siervos, los profetas, que os enviaba sin cesar (y vosotros no escuchabais), entonces trataré a este templo como al de Silo, a esta ciudad la haré fórmula de maldición para todos los pueblos de la tierra.»
Los profetas, los sacerdotes y el pueblo oyeron a Jeremías decir estas palabras, en el templo del Señor. Y, cuando terminó Jeremías de decir cuanto el Señor le había mandado decir al pueblo, lo agarraron los sacerdotes y los profetas y el pueblo, diciendo: «Eres reo de muerte. ¿Por qué profetizas en nombre del Señor que este templo será como el de Silo, y esta ciudad quedará en ruinas, deshabitada?»
Y el pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 68

R/.
Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Más que los pelos de mi cabeza
son los que me odian sin razón;
más duros que mis huesos,
los que me atacan injustamente.
¿Es que voy a devolver lo que no he robado? R/.

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre;
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.

Pero mi oración se dirige a ti,
Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,54-58):

En aquel tiempo fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: «¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos, Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?» Y aquello les resultaba escandaloso.
Jesús les dijo: «Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.» Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

Un filósofo definía la pregunta como la piedad del pensamiento. Quizá nos da cierto corte preguntar, porque al hacerlo exponemos nuestra ignorancia y se puede empañar la imagen que queremos que los demás tengan de nosotros. El acto de preguntar es una forma de pedir; en ese sentido, es ocasión para ejercitar la humildad, la confianza en el otro, y a la vez para dar curso al deseo (en  el caso presente, al deseo de saber). Sentimos que toda verdad, por pequeña que sea, es, en cierto modo, una revelación, y esta reclama que nos dispongamos a recibirla con una actitud de escucha acogedora.

No todas las preguntas cumplen la definición citada; unas, por nacer de una curiosidad malsana; otras, por ser solo actos de cortesía que encubren una actitud de indiferencia; otras, por ser puramente retóricas y ocultar una posición inamovible. De hecho, las que salían a borbotones de los vecinos de Nazaret no eran un ejercicio de esa piedad; no revelaban apertura, receptividad, búsqueda, sino desconfianza e incredulidad.

Ellos conocían los orígenes y el parentesco de Jesús que registraba el libro de nacimientos; pero ignoraban otro parentesco más hondo, más radical, y no se mostraron mayormente abiertos a conocerlo. Creían haber despejado por completo la incógnita de Jesús, pero la verdad es que no avanzaron un paso para conocer su altura, su anchura, su largura, su profundidad. No acogieron los signos que daba de esa verdad, revelada por el evangelista en la confesión de Pedro: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo».

Hoy somos invitados a ejercitar la piedad del pensamiento, y esto reduplicativamente, por tratarse, no de cualquier verdad, sino de la que se escribe con mayúscula, de la que revela el Padre que está en el cielo. Hoy, también, se nos invita a estar al acecho sobre nosotros para no quedarnos en una visión superficial de los demás, ajena a su verdad, a sus dones, a su misión.

Vuestro amigo
Pablo Largo

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 02 de agosto de 2020.

Paz y Bien y que tengan un lindo mes de solidaridad.

DOMINGO XVIII DEL AÑO. 

Isaías 55,1-3: Invitación a un banquete gratuito. ¿Para quiénes? Para todos. Basta tener hambre y sed. Lo único necesario es eso: escuchar la Palabra, aceptarla.

Romanos 8, ‪35.37-39‬El amor que Dios nos tiene en Cristo es tan grande que nada ni nadie lo podrá eclipsar o apartar de él.

Mateo 14, 13-21: Jesús realiza lo anunciado; Él es el Pan que alimenta a todo el que lo busca, trae el Reino de Dios.

1.- Qué bien nos viene esta Palabra de Dios hoy día, ya que estamos iniciando el Mes de la Solidaridad. Mes que en el contexto de la pandemia cobra más fuerza todavía.

Lo primero que llama la atención en el texto del evangelio es que en los primeros versículos se destaca su compasión. En el evangelio varias veces encontramos expresiones similares. Así, por ejemplo, en Mateo 15,32, cuando por segunda vez multiplicó los panes; en Lucas 7,13 leemos: “al verla el Señor sintió compasión de ella”…se trata de la viuda que lloraba a su hijo que había muerto. Y así en muchas otras ocasiones. Es que Jesús, siendo el “Rostro de la misericordia de Dios”, nos muestra justamente cómo es Dios. Porque Jesús no es teórico, no anda con muchos discursos. Él nos da a conocer cómo es el Padre Dios con sus gestos y actuaciones. Por eso Él siente compasión, es misericordioso.

2.- Jesús se compadeció de la gente. ¿Por qué? En Mateo 9,36 se lee: “Al ver a la multitud, Jesús se compadeció de ella, porque estaban cansadas y abandonadas como ovejas sin pastor”. La gente busca a Jesús, corre tras Él, sin importarle nada. Yo diría que la gente tiene hambre y sed. Pero no es un hambre y sed material, sino espiritual, un hambre de Dios, un hambre de felicidad, un hambre de plenitud. Y cuando no  lo puede satisfacer busca los sucedáneos, la comida chatarra; será rica, de buen sabor, pero no alimenta, no nutre. ¡Cuántas veces la gente echa mano de cualquier cosa para calmar esa sed de felicidad: de dinero, cosas, placeres, pero no es feliz! Otros echan mano de lo esotérico, buscan tener o sentir buenas vibras.

La gente busca a Jesús y Jesús se compadece de ellos; es que no tiene qué comer. Concretamente esa es la realidad. En un lugar desierto no se encuentra el alimento. Para mí esto tiene doble sentido:

Primero: les falta el alimento, les falta el pan. Hoy día hay mucha gente a las que les falta el pan. Les falta el pan porque  no tienen trabajo, porque lo que ganan no les alcanza. Conozco mucha gente mendigando el pan, escarbando en bolsas de basura; tienen hambre. Sé de  gente que por tratar de llevar pan a su mesa tiene que hacer lo que no quisieran: robar, delinquir… ¡cómo no va a sentir el Señor compasión de esa gente!

Segundo: a mucha gente le falta el Pan de la Palabra, la verdad, la felicidad. Esa gente corre en pos de Jesús porque lo dirigentes religiosos de la época no les daba el alimento espiritual; estaban “como ovejas sin pastor”. También hoy hay mucha gente en las mismas condiciones, ya sea porque no hay quién les dé la Palabra, ya sea porque no quieren escucharla. Prefieren escuchar lo que agrada a sus oídos, mensajes baratos, que entretienen, pero no entregan nada. Y cuando digo que no hay quién les dé la palabra no me refiero sólo a los curas, sino a todo aquel que tiene responsabilidad sobre otro: padres de familia, educadores, etc. Muchos andan como ovejas sin pastor.  ¿Cuál es la reacción de Jesús?  “Denles de comer ustedes mismos”. Y lo dice a nosotros, sus discípulos. Es fácil sacarse el muerto de encima, mandarlos a otra parte. No. “Denles ustedes de comer”. No se queden con los brazos cruzados. Jesús lo pide a los gobernantes, empresarios, jefes de hogar, a todos. “Denles ustedes de comer”, nos lo dice a nosotros los pastores, a los responsables de comunidades. El Papa Francisco dijo una vez: “Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que estas medidas solucionan verdaderamente los problemas. Nos hemos olvidado de concentrarnos en lo que realmente debe ser nuestra preocupación: la vida de las personas…”

¿Qué hizo el Señor? Ya lo sabemos, multiplicó los panes y pescados. El Señor sabe lo que hace.

¿Cuántas veces hemos sido testigos de un milagro similar y no nos damos cuenta? En las parroquias, en las comunidades, Juntas de vecino actualmente se va multiplicando el pan y sucede lo mismo que en el evangelio: sobró mucho. Es que la misericordia del Señor no tiene límites  ni fronteras. Todo ocurre gracias a las órdenes de Jesús. Cuando uno obedece al Señor, es decir, tiene fe en Él, todo puede suceder. Este milagro es todo un signo. El Señor quiere invitarnos a un Banquete abundante y gratuito: el Reino.

3.- Pero también hay señales en contra, señales de No-Reino de Dios.

Cuando muchos no tienen trabajo… cuando son excluidos por su condición social, racial, sexual o religiosa…cuando se tira a la basura alimentos porque sobran o para mantener su precio en el  mercado…cuando unos pocos acaparan lo que es de todos…cuando se fomenta la cultura de lo desechable…cuando no se permite que otros ingresen al banquete de la vida y se prefiere abortarlos…todo eso es señal de que no hay Reino de Dios, no se le hace caso cuando Él nos dice: “Denles ustedes de comer”.

4.- Hoy se cumple esta Escritura. Se cumple en lo que la gente está haciendo en estos días por los que no tiene qué comer o vestir. Hoy muchos están cumpliendo el mandato del Señor: “Denles ustedes de comer”.

Y debemos estar agradecidos al Señor por la existencia de estas iniciativas, que ojalá no terminen cuando llegue la normalidad. Que en verdad Chile sea un país solidario.

Hoy se cumple esta Escritura; el Señor nos alimenta con su Palabra de vida, con su Cuerpo y su Sangre. Celebremos, entonces, la misericordia del Señor que es eterna.

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. jueves 30 de julio de 2020.

Hoy, jueves, 30 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (18,1-6):

Palabra del Señor que recibió Jeremías: «Levántate y baja al taller del alfarero, y allí te comunicaré mi palabra.»
Bajé al taller del alfarero, que estaba trabajando en el torno. A veces, le salía mal una vasija de barro que estaba haciendo, y volvía a hacer otra vasija, según le parecía al alfarero.
Entonces me vino la palabra del Señor: «¿Y no podré yo trataros a vosotros, casa de Israel, como este alfarero? –oráculo del Señor–. Mirad: como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 145

R/.
Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista. R/.

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes. R/.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,47-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos les contestaron: «Sí.»
Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

Distinguir y separar son actividades que hacemos todos los días, a semejanza de los pescadores; y luego ponemos orden. Es, por ejemplo, lo que hace el ama de casa cada día en la despensa.

En separar: en eso consistió, según el capítulo inicial del Génesis, la primera parte de la obra creadora de Dios. En el caos originario había que separar la luz y las tinieblas, las aguas superiores y las inferiores, los mares y la tierra. Los días siguientes puso Dios orden y ornamento en las regiones que había separado: en el cielo, en el mar, en la tierra. Finalmente creó al hombre y le confió el dominio y cuidado de todo.

Esta historia en que vivimos se nos antoja caótica: verdad y falsedad, bien y mal, valores y contravalores, andan confundidos, mezclados, enredados. Dejemos a Dios que haga la separación de peces buenos y malos, de historias ungidas de santidad e historias marcadas con el estigma de la injusticia, y que lo haga a su debido tiempo, cuando cree los nuevos cielos y la nueva tierra. Es su competencia exclusiva. Fue Él quien separó al comienzo de la historia; dejemos que sea él quien separe al final.

Nosotros, entretanto, procuremos no hacinar ni confundir; a la luz del evangelio, separemos las buenas opciones y las malas, y pidamos amor y energía para llevar a cabo las buenas, en la esperanza de que Dios nos acoja en su misericordia infinita y que su amor recreador nos haga hombres nuevos en el Hombre Nuevo, Cristo Jesús.

Vuestro amigo
Pablo Largo

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy