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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 26 de julio de 2020.

Paz y Bien para todos ustedes.

DOMINGO XVII DEL AÑO.

1Reyes 3,5-12: El texto destaca la sabiduría de Salomón, la cual consiste en el buen criterio para juzgar y acierto en el arte de gobernar, es decir, el discernimiento.

Romanos 8, 28-30: Dios llama a los que ama y los destina a reproducir la imagen de su Hijo, el Primogénito entre muchos hermanos.

Mateo 13, 44-52: Culminación del discurso sobre el Reino. Hoy las tres últimas parábolas y un corolario con el que el autor corona lo expuesto en las siete parábolas.

1.- Da que pensar lo de la primera lectura: “Pídeme lo que quieras”, dice el Señor a Salomón. Ya sabemos lo que pidió éste. ¿Qué pedirías tú? ¿Qué es lo que pide la gente? Dime lo que pides y te diré quién eres, si un discípulo del Reino o un buen hombre de criterios puramente humanos, y lo que es peor, materialistas y carnales.

Todos buscamos para nosotros mismos lo que es bueno, lo que es mejor. Pero todo depende con qué mentalidad pedimos, buscamos.

Ya se ha dicho en otra oportunidad, que el cristiano ha hecho una opción radical, fundamental, en su vida. Y esta opción no es otra que el Reino de Dios. Si para el creyente el Reino es ese gran tesoro escondido, estará dispuesto a posponerlo todo con el fin de adquirirlo.

El Reino es ese tesoro, esa perla fina. ¿Dónde se encuentra escondida? Jesús dice que “el Reino de Dios está entre nosotros” (Lucas 17,21), pero no todos lo descubren, lo encuentran. Unos no lo encuentran simplemente porque están en otra. Los hay que no lo encuentran porque buscan con una mentalidad carnal.

2.- Pero también me atrevería a decir que el Reino de Dios está dentro de cada uno de nosotros. Y Dios Padre es quien nos descubre, nos encuentra y, dejándolo todo, nos busca, nos compra, nos rescata. Porque tú, hermano, eres un tesoro para Él, tú eres esa perla de gran valor; nos descubre y nos rescata para sí. Pues Él nos ha elegido y predestinado para que nos configuremos con su Hijo, nos parezcamos a Él, nuestro Hermano Mayor.

El Misterio del Reino tiene dos aspectos: uno, Dios nos busca, se revela por amor a nosotros. Dos, el hombre busca a Dios y no descansa hasta encontrarlo. Aquí cabe el dicho de san Agustín: “Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti”.

3.- Hoy el mundo, la sociedad, busca y pide; se vale hasta de la religión para lograr lo que desea. Otros viven en función de sus logros y tesoros, porque “donde está tu tesoro estará tu corazón” (Mateo 6,21). Y no son felices, viven insatisfechos de todo.  Muchos ya no saben cómo pasarlo bien, cómo ser felices. Se echa mano hasta de lo más violento, fuerte y grotesco, pero no se logra la felicidad. Buscan, pero no encuentran, porque buscan fuera lo que está escondido dentro.

Los hay que como abejas, van de religión en religión, buscando la paz y el bien total. Y nada.

4.- Sólo quien encuentra el Tesoro, el Reino, sólo quien es encontrado-alcanzado por Dios, sabe ser un discípulo del Reino y es feliz. De allí corolario con el que el autor corona todo su discurso sobre el Reino.

El escriba o maestro de la ley comprenderá todo, descubrirá la novedad del Reino cuando opte por ser discípulo del Señor, cuando opte por el Reino.

No nos conformemos con saber mucho de Biblia, de teología, o de cultura eclesiástica. Más bien tratemos de encontrar al Señor, el Tesoro por excelencia, y optemos por ser sus discípulos. Entonces sí, de lo antiguo sacaremos algo nuevo.

La Eucaristía, Banquete del Reino, nos hace participar del Reino de Dios y proyectarlo en nuestro entorno.

Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. jueves 23 de julio de 2020.

Jueves de la decimosexta del tiempo ordinario
Santa Brígida, religiosa
Memoria libre
Color: blanco

Brígida (1303-1373) pertenecía a la aristocracia sueca. Casada con un hombre profundamente cristiano, le dio ocho hijos. A la muerte de su marido, empezó a recibir revelaciones sobre la Pasión de Cristo. Como terciaria franciscana, pasó en Roma los últimos veintitrés años de su vida en la pobreza y la oración.

Antífona de entrada             Cf. Prov 31, 30. 28

La mujer que teme al Señor merece ser alabada; su marido la elogia y sus hijos la felicitan. 

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que condujiste a santa Brígida por diferentes caminos en su vida terrena, y le enseñaste admirablemente la sabiduría de la Cruz por la contemplación de la Pasión de tu Hijo, concédenos que, siguiendo tu voz, te busquemos siempre en todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Me abandonaron a mí, la fuente de agua viva, para cavarse cisternas agrietadas.

Lectura del libro de Jeremías    2, 1-3. 7-8. 12-13

La palabra del Señor llegó a mí en estos términos:

“Ve a gritar a los oídos de Jerusalén: Así habla el Señor: Recuerdo muy bien la fidelidad de tu juventud, el amor de tus desposorios, cuando me seguías por el desierto, por una tierra sin cultivar.

Israel era algo sagrado para el Señor, las primicias de su cosecha: todos los que comían de él se hacían culpables, les sobrevenía una desgracia -oráculo del Señor-.

Yo los hice entrar en un país de vergeles, para que comieran de sus frutos y sus bienes; pero ustedes entraron y contaminaron mi país e hicieron de mi herencia una abominación.

Los sacerdotes no preguntaron: ‘¿Dónde está el Señor?’, los depositarios de la Ley no me conocieron, los pastores se rebelaron contra mí, los profetas profetizaron en nombre de Baal y fueron detrás de los que no sirven de nada. ¡Espántense de esto, cielos, horrorícense y queden paralizados! -oráculo del Señor-.

Porque mi pueblo ha cometido dos maldades: me abandonaron a mí, la fuente de agua viva, para cavarse cisternas, cisternas agrietadas, que no retienen el agua”.

SALMO RESPONSORIAL   35, 6-7b. 8-11

R/. ¡En ti está la fuente de la vida, Señor!

Tu misericordia, Señor, llega hasta el cielo, tu fidelidad hasta las nubes. Tu justicia es como las altas montañas, tus juicios, como un océano inmenso.

¡Qué inapreciable es tu misericordia, Señor! Por eso los hombres se refugian a la sombra de tus alas. Se sacian con la abundancia de tu casa, les das de beber del torrente de tus delicias.

En ti está la fuente de la vida, y por tu luz vemos la luz. Extiende tu gracia sobre los que te reconocen, y tu justicia sobre los rectos de corazón.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Cf.  Mt 11, 25
Aleluya.
Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.

EVANGELIO

A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    13,10-17

Los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: “¿Por qué le hablas a la multitud por medio de parábolas?”.

Él les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: ‘Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán.

Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y Yo no los sane’.

Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; oír lo ustedes oyen, y no lo oyeron”.

PALABRA DEL SEÑOR.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2020-07-23

REFLEXIÓN :

• El Capítulo 13 nos presenta el Sermón de las Parábolas. Siguiendo el texto de Marcos (Mc 4,1-34), Mateo omitió la parábola de la semilla que germina sola (Mc 4,26-29), amplió la discusión sobre el porqué de las parábolas (Mt 13,10-17) y aumentó las parábolas del trigo y la cizaña (Mt 13,24-30), de la levadura (Mt 13,33), del tesoro (Mt 13,44), de la perla (Mt 13,45-46) y de la red (Mt 13,47-50). Junto con las parábolas del sembrador (Mt 13,4-11) y del grano de mostaza (Mt 13,31-32), son en todo siete parábolas las del Sermón de las Parábolas (Mt 13,1-50).
• Mateo 13,10: La pregunta. En el evangelio de Marcos los discípulos piden una explicación de las parábolas (Mc 4,10). Aquí en Mateo, la perspectiva es otra. Quieren saber porqué Jesús, cuando habla a la multitud, sólo habla en parábolas: «¿Por qué usas parábolas para hablar con ellos?» ¿Cuál es el motivo de esta diferencia?
• Mateo 13,11-13: A ustedes les es dado conocer el misterio del Reino. Jesús responde: ««Es que a vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. ”. ¿Porqué a los apóstoles era dado conocer y a los otros no? Una comparación para ayudar en la comprensión. Dos personas escuchan a la madre que enseña sobre algo: «quien ama, no corta no cose…”. Una de las dos personas que escucha es hija y la otra no lo es. La hija entiende y la otra no entiende nada. ¿Por qué? Porque en casa de la madre, la expresión «cortar y coser» significaba calumniar. Así, la enseñanza de la madre ayuda a la hija a que entienda mejor cómo practicar el amor. Crece en ella aquello que ya sabía. A quien tiene se le dará y le sobrará. La otra persona no entendió nada y perdió hasta lo poco que pensaba entender respecto del amor y del ‘cortar y coser’. Se quedó confusa y no consiguió entender qué tenía que ver el amor con ‘cortar y coser’. Quien no tiene, aún aquello que tiene se le quitará. Una parábola revela y esconde ¡al mismo tiempo! Revela para “los de dentro”, que aceptan a Jesús como Mesías Siervo. Esconde para los que insisten en decir que el Mesías será y debe ser un Rey Glorioso. Estos entienden las imágenes de la parábola, pero no llegan a entender su significado. En cuanto a los discípulos, crecen en aquello que ya saben respecto del Mesías. Los otros no entienden nada y pierden hasta lo poco que pensaban saber sobre el Reino y el Mesías.
• Mateo 13,14-15: La realización de la profecía de Isaías. Como la otra vez (Mt 12,18-21), en esta reacción diferente de la gente y de los fariseos ante la enseñanza de las parábolas, Mateo ve de nuevo una realización de la profecía de Isaías. Y hasta cita por extenso el texto de Isaías que dice así: “Oír, oiréis, pero no entenderéis,
mirar, miraréis, pero no veréis.
Porque se ha embotado el corazón de este pueblo,
han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado;
no sea que vean con sus ojos,
con sus oídos oigan,
con su corazón entiendan y se conviertan,
y yo los sane.
• Mateo 13,16-17: Dichosos los ojos que ven lo que estáis viendo. Todo esto explica la frase final: “«¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.”
• Las parábolas: una nueva manera de hablar a la gente sobre Dios. La gente queda impresionada con la manera que Jesús tiene de enseñar. “¡Una nueva enseñanza! ¡Dada con autoridad! ¡Diferente a la de los escribas!” (Mc 7,28). Jesús tenía una capacidad muy grande de encontrar imágenes bien sencillas para comparar las cosas de Dios con las cosas de la vida que el pueblo conocía y experimentaba en su lucha diaria para sobrevivir. Esto supone dos cosas: estar por dentro de las cosas de la vida de la gente, y estar por dentro de las cosas de Dios, del Reino de Dios. En algunas parábolas acontecen cosas que no acostumbran acontecer en la vida. Por ejemplo, ¿dónde se vio un pastor de cien ovejas que abandona a las noventa y nueve para encontrar aquella única que se perdió? (Lc 15,4) ¿Dónde se vio a un padre que acoge con una fiesta al hijo que ha malgastado todos sus bienes, sin decirle una palabra de reproche? (Lc 15,20-24). ¿Dónde se vio a un samaritano ser mejor que el levita y el sacerdote? (Lc 10,29-37). La parábola induce a pensar. Nos lleva a implicarnos en la historia desde nuestra propia experiencia de vida. Hace que nuestra experiencia nos lleve a descubrir que Dios está presente en lo cotidiano de nuestra vida. La parábola es una forma participativa de enseñar, de educar. No nos da todo cambiado en un minuto. No hace saber, sino que hace descubrir. La parábola cambia la mirada, hace que la persona sea contemplativa, observadora de la realidad. Aquí está la novedad de la enseñanza de las parábolas de Jesús, distinta de la de los doctores que enseñaban que Dios se manifestaba sólo en la observancia de la Ley. Para Jesús “el Reino no es fruto de observancia. ¡El Reino está presente en medio de ustedes!” (Lc 17,21). Pero los oyentes no siempre lo perciben.

Fuente : https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-mateo-13-10-17

EDD. miércoles 22 de julio de 2020.

Hoy, miércoles, 22 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura del libro del Cantar de los Cantares (3,1-4a):

Así dice la esposa: «En mi cama, por la noche, buscaba al amor de mi alma: lo busqué y no lo encontré. Me levanté y recorrí la ciudad por las calles y las plazas, buscando al amor de mi alma; lo busqué y no lo encontré. Me han encontrado los guardias que rondan por la ciudad: «¿Visteis al amor de mi alma?» Pero, apenas los pasé, encontré al amor de mi alma.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 62,2.3-4.5-6.8-9

R/.
Mi alma está sedienta de ti, mi Dios

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,1.11-18):

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?»
Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.»
Jesús le dice: «¡María!»
Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!»
Jesús le dice: «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: «Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro.»»
María Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

La santa de hoy, Santa María Magdalena, goza de buena prensa. La literatura, la música y el cine la han presentado como una mujer de corazón ancho, una enamorada de Jesús, testigo en primera línea de su muerte y resurrección, símbolo de buscadora y de mujer entregada hasta el final.

En el evangelio de hoy, Jesús pregunta a María de Magdala: ¿Por qué lloras? ¿A quién buscas? Son preguntas que trascienden el personaje de la mujer y se incrustan en cada uno de nosotros:

  • ¿Por qué lloras? Jesús nos invita a tomar conciencia de nuestras pérdidas y de los sentimientos que las acompañan. ¿Qué es lo que ahora produce en nosotros tristeza y desamparo? ¿Qué formas reviste nuestra manera personal de vivir la relación con un Jesús “ausente”? ¿Qué zozobras nos causa el ambiente en el que vivimos?
  • ¿A quién buscas? No es la primera vez que Jesús formula una pregunta como esta. Se la dirigió también a los discípulos de la primera hora al comienzo del evangelio de Juan. Es como si la revelación necesitase siempre el punto de enganche del deseo. Quien no desea no ve. Quien no busca no encuentra. Quien se detiene nunca llega. ¿Cuáles son nuestras búsquedas de hoy? ¿Qué nos mueve por dentro para seguir caminando?

Detrás de cada lágrima, hay un Jesús que las enjuga. Detrás de cada búsqueda hay un Jesús que pronuncia nuestro nombre y nos invita a vivir. La memoria de María Magdalena es la memoria de un amor posible cuando todo parece perdido.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 21 de julio de 2020.

Hoy, martes, 21 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Miqueas (7,14-15.18-20):

Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. Pastarán en Basán y Galaad, como en tiempos antiguos; como cuando saliste de Egipto y te mostraba mis prodigios. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas, arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos. Serás fiel a Jacob, piadoso con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 84,2-4.5-6.7-8

R/.
Muéstranos, Señor, tu misericordia

Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira. R/.

Restáuranos, Dios salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad? R/.

¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,46-50):

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó: «Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.»
Pero él contestó al que le avisaba: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»
Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

Los creyentes descubrimos en los profetas a personas capaces de leer los acontecimientos históricos con los ojos de Dios. Ellos miran el mundo, ponen nombre a cada cosa, se fijan en lo grandioso y especialmente en lo que pasa desapercibido, denuncian injusticias concretas, defienden al débil, … y al final, abren la puerta a la esperanza, con una fe ciega en que el mal no tiene la última palabra en nuestra historia. En medio de la injusticia mayor sienten que no están solos, que Dios sigue acompañando al mundo, empeñado en que su proyecto siga adelante. De esto último nos habla hoy Miqueas, cuando hace su confesión de fe: ¿Qué Dios hay como tú, que se complace en ser bueno?

Por desgracia, nuestra sociedad y nuestras comunidades cristianas necesitan seguir oyendo este mensaje y convencerse de que éste es nuestro Dios. Muchas veces, al hablar de la fe cristiana, se han cargado las tintas en los preceptos. Se ha predicado mucho más lo que no hay que hacer que lo que estamos llamados a hacer; ¡y mira que hay tema para hablar! De este modo se ha hecho de la fe cristiana un cajón cerrado de cumplimientos. Justo lo contrario a lo que es nuestro Dios: bondad, misericordia, AMOR.

Vivir para cumplir la norma nos hace dudar de todo lo que hacemos (¿estaré haciendo bien?, ¿es esto lo correcto?) y al final nos paraliza. Vivir desde el amor abre horizontes: invita a buscar soluciones a los problemas, porque quien ama cree en las personas y no guarda rencor. Vivir desde el amor invita a entregarse sin medida porque el amor no lleva cuentas; invita a caminar, a crecer, a llevar a plenitud el proyecto del Padre.

En el Evangelio de hoy encontramos una llamada a vivir desde ese Amor: El que cumple la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre. ¿Cuál fue la reacción de los familiares de Jesús al escuchar estas palabras tan rotundas? Nos las tendremos que imaginar porque ninguno de los tres evangelistas nos la cuentan. La que sí podemos percibir es nuestra reacción: al escuchar estas palabras de Jesús, ¿nos sentimos verdaderamente sus hermanos?, ¿podemos decir que vivimos cumpliendo la voluntad del Padre?

Os invito a que a lo largo del día escribáis vuestro final a este pasaje del Evangelio.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 20 de julio de 2020.

Hoy, lunes, 20 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Miqueas (6,1-4.6-8):

Escuchad lo que dice el Señor: «Levántate y llama a juicio a los montes, que escuchen los collados tu voz.»
Escuchad, montes, el juicio del Señor; atended, cimientos de la tierra: El Señor entabla juicio con su pueblo y pleitea con Israel: «Pueblo mío, ¿qué te hice o en qué te molesté? Respóndeme. Te saqué de Egipto, de la esclavitud te redimí, y envié por delante a Moisés, Aarón y María.»
«¿Con qué me acercaré al Señor, me inclinaré ante el Dios de las alturas? ¿Me acercaré con holocaustos, con novillos de un año? ¿Se complacerá el Señor en un millar de carneros, o en diez mil arroyos de grasa? ¿Le daré un primogénito para expiar mi culpa; el fruto de mi vientre, para expiar mi pecado?»
«Te han explicado, hombre, el bien, lo que Dios desea de ti: simplemente, que respetes el derecho, que ames la misericordia y que andes humilde con tu Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49

R/.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio.»
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R/.

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,38-42):

En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver un signo tuyo.»
Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

Los letrados y fariseos que aparecen en el evangelio de hoy han inventado una frase que resiste las modas: Maestro, queremos ver un milagro tuyo. Primero reconocemos que Dios ha creado este mundo como es, con sus leyes, sus agujeros, su incertidumbre. Luego le pedimos a su Hijo que vaya resolviendo sus paradojas a base de hechos espectaculares.

Lo que los fariseos piden a Jesús es exactamente lo que el diablo le pide en el relato de las tentaciones: ser un mesías espectacular, deslumbrante, hacer todo aquello que es del agrado de los millones de “fans” que esperamos demostraciones palpables de su poder.

Esta tentación es de Jesús y de todos sus seguidores. La respuesta es desconcertante: (A esta generación) no se le dará más signo que el del profeta Jonás. El “signo” es un Mesías escondido durante tres días en el seno de la tierra/ballena. El signo es, una vez más, el misterio de la Pascua: dejarse “derrotar” por la muerte para hacerla estallar desde dentro.

Es llamativa también la insistencia en el hay uno que es más. Jesús es más que Jonás (profeta) y es más que Salomón (rey). Este es más señala su carácter definitivo. En él se cumple toda profecía y se realiza todo reinado. No tenemos que esperar a nadie más.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 18 de julio de 2020.

Hoy, sábado, 18 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Miqueas (2,1-5):

¡Ay de los que meditan maldades, traman iniquidades en sus camas; al amanecer las cumplen, porque tienen el poder! Codician los campos y los roban, las casas, y se apoderan de ellas; oprimen al hombre y a su casa, al varón y a sus posesiones.
Por eso, dice el Señor: «Mirad, yo medito una desgracia contra esa familia. No lograréis apartar el cuello de ella, no podréis caminar erguidos, porque será un tiempo calamitoso. Aquel día entonarán contra vosotros una sátira, cantarán una elegía: «Han acabado con nosotros, venden la heredad de mi pueblo; nadie lo impedía, reparten a extraños nuestra tierra.» Nadie os sortea los lotes en la asamblea del Señor.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 9,22-23.24-25.28-29.35

R/.
No te olvides de los humildes, Señor

¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te escondes en el momento del aprieto?
La soberbia del impío oprime al infeliz
y lo enreda en las intrigas que ha tramado. R/.

El malvado se gloría de su ambición,
el codicioso blasfema y desprecia al Señor.
El malvado dice con insolencia:
«No hay Dios que me pida cuentas.» R/.

Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de fraudes;
su lengua encubre maldad y opresión;
en el zaguán se sienta al acecho
para matar a escondidas al inocente. R/.

Pero tú ves las penas y los trabajos,
tú miras y los tomas en tus manos.
A ti se encomienda el pobre,
tú socorres al huérfano. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,14-21):

En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

En la primera lectura que nos propone la liturgia de este día encontramos una denuncia del profeta Miqueas. Este profeta, venido de una aldea, es llamado a desempeñar su misión en la corte de Jerusalén donde encuentra a otro profeta extraordinario: Isaías del cual recibe un gran influjo. Miqueas denuncia la idolatría y la injusticia social, responsabilizando a los jefes del pueblo (corte real, sacerdotes, profetas), en dicha denuncia viene también señalada la población entera. Nadie mejor que un campesino pobre, sin vínculos con el templo o la corte, puede desenmascarar y poner en evidencia los vicios de una ciudad como Jerusalén que vivía adormecida en la ilusión de una falsa seguridad.

El oráculo que constituye el presente texto litúrgico, es una denuncia contra aquellos que, siendo ricos, hacen de todo para acaparar siempre más, usurpando casas y terrenos a sus legítimos propietarios sometiéndolos incluso a la esclavitud. En este estado de cosas, en la cual los pocos ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres, la gran mayoría, se hacen cada vez mas pobres, el profeta eleva su voz que proclama el juicio de Dios. Aquellos que privan a los demás de sus bienes legítimos reduciéndolos a esclavos, excluyéndolos con ello de la participación en la promesa de la tierra da por Dios, ellos mismos serán a su vez esclavos y no verán la tierra. Miqueas expresa el castigo divino con la metáfora del yugo: como el yugo impide a los hombres esclavos o prisioneros y a los animales de alzar la cabeza, así será la justicia que viene de Dios que no permitirá que el malvado camine con la cabeza erguida. ¡Cuánta actualidad tiene esta profecía de Miqueas en nuestros días!

El haber trasgredido la ley del reposo sabático le merece a Jesús el complot de los fariseos, los cuales formulan el propósito (por primera vez según la versión de Mateo) de asesinar a Jesús. Jesús reacciona continuando con su actividad sanadora y todos aquellos que lo siguen son sanados sin excepción.  Esta actividad curativa de Jesús, en el contexto del milagro apenas realizado (cf. Mt 12, 10-13), dan razón del amor misericordioso de Dios, que Jesús viene anunciando y que constituyen el centro de su mensaje.

De este modo el evangelista ve realizada en Jesús la profecía de Is 42, 1-4, en la cual es presentada la figura del siervo de Yahvé. Elegido y enviado por Dios, que lo ha colmado de su Espíritu, cumplirá la misión de dar a conocer a todos los pueblos cual es la auténtica relación entre Dios y los seres humanos. El estilo del siervo, humilde y discreto, alejado del conflicto y la violencia, atento a valorizar cada posibilidad de vida, es aplicado al modo de actuar de Jesús, que se ha apenas declarado «manso y humilde de corazón» (Mt 11, 29) y que pide el silencio de sus acciones (cfr. Mt 12, 16). A la luz del Antiguo Testamento, se nos recuerda que Jesús es el cumplimiento de la revelación, nos ayuda a interpretar el evento de Jesús y a comprender su significado más profundo: presenta a Jesús como el modelo de obediencia a la palabra del Padre. ¿Cuál es nuestro modelo para nuestra vida personal y para nuestra acción pastoral?

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 17 de julio de 2020.

Hoy, viernes, 17 de julio de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (38,1-6.21-22.7-8):

En aquellos días, Ezequías cayó enfermo de muerte, y vino a visitarlo el profeta Isaías, hijo de Amós, y le dijo: «Así dice el Señor: «Haz testamento, porque vas a morir sin remedio y no vivirás.»» Entonces, Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor: «Señor, acuérdate que he procedido de acuerdo contigo, con corazón sincero e íntegro, y que he hecho lo que te agrada.» Y Ezequías lloró con largo llanto.
Y vino la palabra del Señor a Isaías: «Ve y dile a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de David, tu padre: «He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas. Mira, añado a tus días otros quince años. Te libraré de las manos del rey de Asiria, a ti y a esta ciudad, y la protegeré.»»
Isaías dijo: «Que traigan un emplasto de higos y lo apliquen a la herida, para que se cure.»
Ezequías dijo: «¿Cuál es la prueba de que subiré a la casa del Señor?»
Isaías respondió: «Ésta es la señal del Señor, de que cumplirá el Señor la palabra dada: «En el reloj de sol de Acaz haré que la sombra suba los diez grados que ha bajado.»» Y desandó el sol en el reloj los diez grados que había avanzado.

Palabra de Dios

Salmo

Is 38

R/.
Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía

Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.» R/.

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.» R/.

«Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor, devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.» R/.

Los que Dios protege viven,
y entre ellos vivirá mi espíritu;
me has curado, me has hecho revivir. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,1-8):

Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.»
Les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa «quiero misericordia y no sacrificio», no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

En la primera lectura se nos presenta el relato de la grave enfermedad que golpeó al rey Ezequías y de su milagrosa curación por la intervención de Isaías. Este texto pone en relieve la actitud de confianza de Ezequías a Dios y al profeta, que viene reconocido como aquello que es: portavoz de Yahvé. Por otra parte, emerge el prestigio de Isaías y se exalta el poder que le fue dado a él por su fidelidad al encargo profético.

Ante el anuncio de la muerte eminente, Ezequías reacciona con una oración que, en el estilo de los salmos de súplica, hace un apelo a la misericordia de Dios. A Él el rey le presenta la propia vida, vivida con rectitud, rica de obras buenas. Por eso, según la mentalidad de la doctrina de la retribución temporal, ¿cómo es posible que esa vida sea tan breve? La oración del rey es escuchada y se demuestra su cumplimiento en lo que se comunica por medio del profeta: Ezequías sanará y Jerusalén será liberada. Este pasaje nos insiste en mantener nuestra confianza en el poder del Señor y saber perseverar en la oración sobre todo en los momentos de dificultad.

El evangelista Mateo nos narra en este pasaje de hoy una de las numerosas controversias entre Jesús y los fariseos respecto a la observancia del precepto sabático. La ley mosaica prescribía que el sábado no se realizará ningún trabajo, aunque fuera particularmente urgente como el trabajo del campo en el tiempo de la siembra y la cosecha.  Esta antigua institución del sábado como día de reposo dedicado a Dios, que «descansó el día séptimo de toda su tarea» (Gn 2,2), había cobrado una gran importancia durante el exilio en Babilonia y en el período sucesivo, hasta convertirse en una ley férrea en el judaísmo hasta el tiempo de Jesús.

La afirmación de Jesús: «el Hijo del hombre es señor del sábado» (v. 8) tiene un alcance impactante. Afirma en primer lugar que Él tiene una autoridad superior a Moisés, en base a una relación especial con Dios a quien se dedica el sábado. Él y solo Él pude establecer aquello que es lícito o no. En segundo lugar, esta afirmación nos revela el amor del Padre. Jesús reubica el ser humano al centro del verdadero culto, rendir honor a Dios no puede estar separado de la atención y cuidado del ser humano que Dios ha creado y que ama. Por ello, no se puede absolutizar la observancia de las leyes y normas. El medio para hacer la voluntad de Dios no puede convertirse en el fin, para sentirnos auto-justificados y con la conciencia tranquila. El Dios de la misericordia lo que reclama es la práctica de la misericordia y no los sacrificios.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy