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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 01 de mayo de 2021.

Hoy, sábado, 1 de mayo de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13,44-52):

EL sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra del Señor. Al ver el gentío, los judíos se llenaron de envidia y respondían con blasfemias a las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía:
«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra”».
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas, adoradoras de Dios, y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron de su territorio.
Estos sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaban llenos de alegría y de Espíritu Santo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1-2ab.2cd.3ab.3cd-4

R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,7-14):

«Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

En el texto de los Hechos de los Apóstoles, en la primera lectura, se nos presenta una problemática muy sentida por la comunidad cristiana primitiva: el rechazo del Evangelio por parte de los judíos y la predicación posterior a los paganos. Esta experiencia de la primera comunidad nos ofrece también a nosotros elementos que siguen siendo válidos para la misión de la Iglesia hoy. En primer lugar, debemos ser conscientes de la contradicción que genera la predicación del Evangelio.

Si bien es cierto que muchos se convirtieron con la predicación de los apóstoles, muchos también rechazaron fuertemente este anuncio. Esto nos consuela a nosotros hoy. Porque el anuncio de la Buena Noticia sigue chocando con la incredulidad, la indiferencia, la hostilidad. El texto de los Hechos de los Apóstoles nos hace ver que es normal que la predicación del Evangelio encuentre obstáculos y dificultades, ante los cuales no podemos desanimarnos. Llama fuertemente la atención cómo en medio de la persecución y del rechazo los discípulos del Señor se llenan de la alegría que viene del Espíritu Santo, por la certeza de seguir las huellas de Jesús, el justo rechazado por la humanidad y exaltado por Dios.

El tema fundamental del texto del evangelio es la relación entre Jesús y el Padre. El evangelista nos presenta que Jesús es el mediador que nos conduce a la comunión con el Padre. Jesús es el camino al Padre porque nos lleva a través de su misma persona: él está en el Padre y el Padre en él. De esta comunión reciproca entre Jesús y el Padre se comprende que el conocimiento de Jesús nos lleva al conocimiento del Padre (v.7). Para los discípulos el lenguaje del Maestro es confuso. Felipe le pide: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Hasta ese momento los discípulos no comprendían que se trataba de llegar al Padre en la persona de Jesús. Los discípulos no lograban reconocer en la presencia visible de su Maestro las palabras y las obras del Padre. Esta es una gracia a pedir: descubrir en Jesús el rostro del Padre. Solo mediante la fe llegamos a conocer y vivir desde está experiencia de comunión. Y esto es lo que permite a sus discípulos continuar la misión iniciada por Jesús. Jesús quiere animar a todos los que creerán en Él a participar de su misma comunión con el Padre y de su obra de salvación.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 30 de abril de 2021

Hoy, viernes, 30 de abril de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13,26-33):

EN aquellos días, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
«Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos vosotros los que teméis a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación. En efecto, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las palabras de los profetas que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Y, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:
“Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 2,6-7.8-9.10-11

R/.
Tu eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy

«Yo mismo he establecido a mi Rey
en Sión, mi monte santo».
Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy. R/.

Pídemelo:
te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebrarás como jarro de loza». R/.

Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,1-6):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

Una vez más la lectura de los Hechos de los Apóstoles (13,26-33) nos presenta una realidad particular de la Iglesia del siglo primero: la fuerza de la conversión presente en la Palabra y en el estilo de vida de los discípulos de Jesús, testigos de su resurrección.  Surge de forma espontánea una comparación con cuanto nosotros, como Iglesia y como cristianos, vivimos en el hoy de nuestra historia. Pareciera que es tan difícil que el Evangelio «haga brecha» en el corazón humano. Vemos tan distinta nuestra capacidad de suscitar entusiasmo por Jesús y su Reino que nos conformamos con la Iglesia de los Hechos.

Sin embargo, al vernos a la luz de la Iglesia primitiva no debemos desanimarnos, sin perder la esperanza o el entusiasmo. Nos pueden estimular dos mociones que descubrimos en el texto de hoy. Confiar que Dios obra siempre para nuestro bien, aun en situaciones que nos podrían parecer un rotundo fracaso, como la condena injusta y ejecución en la cruz del Hijo de Dios. No siempre podemos tocar con nuestras manos el fruto de nuestra entrega en la misión. Solo Dios es quien ve y escruta el corazón del ser humano, y el que lleva a buen término la obra de su gracia. Por eso, el aparente fracaso de nuestras acciones no debe atenuar nuestro entusiasmo. Estamos llamados a resignificar todo lo que vivimos desde una visión de fe en Dios. 

La segunda moción que nos puede servir de estímulo es la de aprender a «vivir como resucitados ya en la historia». Es decir, dejar que nuestra vida y nuestra misión estén impulsadas por el gran protagonista de esta experiencia de salvación: el Espíritu Santo. Pablo en su discurso no solo nos presenta un esquema ya elaborado. Nos invita ante todo a hacer nuestra propia experiencia de resurrección. Confiando que la gracia de Dios puede vencer el mal que hay en nosotros y en nuestro mundo. De esto debemos ser testigos, de lo que hemos recibido, de «la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús».

El texto del evangelio (Jn 14,1-6) nos ofrece un interesante diálogo entre Jesús y Tomás. Los discípulos están reunidos en torno a Jesús en el Cenáculo, después del anuncio de la traición de Judás, de la negación de Pedro y de la inminente partida del Maestro. Están profundamente conmovidos. En este contexto de una profunda turbación, Tomás expresa su completa incomprensión. No sabe cuál es la meta hacia la que se dirige Jesús, y cuál es la vía para llegar a ella, porque entiende las cosas en su sentido material. Jesús en cambio va al Padre y precisa el medio para ese encuentro personal con él: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí» (v.6).

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

INVITACION A PARTICIPAR EN CONVERSATORIO EN PRIMERA ETAPA DE LA ASAMBLEA ECLESIAL LATINOAMERICANA.

INVITACION A PARTICIPAR EN CONVERSATORIO EN PRIMERA ETAPA DE LA ASAMBLEA ECLESIAL LATINOAMERICANA

Estimadas/os Hermanas y Hermanos:
Un cordial saludo en este tiempo Pascual, este nos impulsa a continuar abiertas (os) acoger la
acción del Espíritu en nuestra Iglesia Latinoamericana y Caribeña.

Hoy de manera particular estamos adentrándonos en este novedoso proceso que vive la iglesia de
nuestro continente, la “Asamblea Eclesial” en su primera etapa “La escucha”

CONFERRE y La Red Laicas y Laicos de Santiago ha organizado un “Conversatorio” que será
acompañado por la Hna. Birgit Weiler, miembro de la Comisión de Contenidos de la Primera etapa
de la Asamblea Eclesial de Latinoamericana y Caribeña.

LINK DE INSCRIPCIÓN: https://forms.gle/fZ4Y8UMGS27VkUk99

Plataforma ZOOM: El link de conexión llegará a sus correos el miércoles 05 de mayo.

En comunión de oraciones los animamos en este tiempo a continuar acompañándonos en
solidaridad y cercanía.

Les invitamos a participar a ustedes hermanas (os) religiosas (os) y Laicos Capuchinos y sus familias el jueves 06 de mayo 2021 de 18:30 a 20:00 horas.

Les compartimos video del Papa Francisco, expresando la importancia de la Asamblea Eclesial Latinoamericana y Caribeña …

Entrar a :
https://www.youtube.com/watch?v=_R8LuhCsy6I&ab_channel=VaticanNews

Homilía para la Eucaristía del domingo 02 de mayo de 2021.

Un feliz domingo para todos. Paz y Bien.

DOMINGO QUINTO DE PASCUA. 

Hechos 9,26-31: Saulo, el convertido, comienza a experimentar la contradicción; tanto los judíos de Damasco como los de habla griega lo rechazan. Pero él anuncia Cristo con libertad y seguridad. 

1Juan 3,18-24: Un verdadero discípulo no se conforma con palabras, sino con obras de amor. Así se expresa la relación del hijo con su Padre celestial: comunión con Dios y con los hermanos. El que cree en Jesús viven en el amor. 

Juan 15,1-8: el texto repite términos ya mencionados en otros pasajes del evangelio de Juan, estos son: Padre – Permanecer – Producir fruto. Aquí se subraya la necesidad de permanecer en Jesús; sólo así el discípulo puede dar fruto. 

1.- Podría decirse que la vida cristiana es una vida de Discipulado, es decir, vivir como discípulo de Jesús. Ser discípulo es, al mismo tiempo, un don, el Señor es el que llama, y también es una respuesta, una opción que el creyente hace. Pero ser discípulo no es algo hecho, acabado, sino algo por hacerse. Exige de nosotros un modo de vida nuevo, de acuerdo a lo que el Señor nos enseña. El discipulado exige una forma de vida concreta, que se puede sintetizar en una sola palabra: COMUNION. El discípulo, el cristiano, tiene que aprender a vivir en comunión. Así como los que optan por el matrimonio optan por una comunión de vida, de afectos, de bienes, el discípulo ha de esforzarse por vivir una comunión plena con el Señor y con los hermanos. Sin esto es utópico pensar en una comunión de bienes, en un compartir. 

Juan utiliza la alegoría de la viña y los sarmientos para subrayar la necesidad de permanecer en Jesús. Este “Permanecer” tiene mucha fuerza en san Juan, ya que viene a significar un “estar vitalmente unido” al Señor, como el sarmiento a la vid. La vida del sarmiento es la vida de la vid y así da frutos. La vida del discípulo es la vida de Cristo y así da fruto. Vivir la vida de Cristo podría sonar a algo moral, como quien dice: imitar a Cristo. Pero no. Es más que eso, es tener la vida de Cristo. 

2.- San Pablo tuvo una experiencia fuerte de discipulado: fue alcanzado por Cristo y Pablo optó por Cristo. De modo que él podrá decir: “Para mí m vivir es Cristo”. Y es el mismo Pablo quien dirá: “Ustedes están muertos, y la vida de ustedes está desde ahora oculta con Cristo, en Dios” (Colosenses 3,3). Por eso, repito, la vida de un discípulo de Jesús es una vida en comunión, con Cristo y con los hermanos. Es por eso que en el leguaje cristiano se habla de una “Vida cristiana”, que es lo mismo que “Vida en Cristo”, o también, “Vida en el Espíritu”, es decir, una vida en comunión y animada por el Espíritu de Cristo. 

Sin esto somos sarmientos secos, estériles, incapaces de dar fruto. Porque, como nos dice el Señor hoy: “Separados de Mí, nada pueden hacer”

3.- La opción por Cristo, ser discípulo, no es grata ya que tenemos que enfrentar un mundo hostil. Pablo, convertido, comenzó con entusiasmo a predicar a Cristo; sin embargo encontró oposición incluso entre los mismos hermanos. No olvidemos que ser discípulo es ser misionero. 

También nosotros hoy tenemos que enfrentar un ambiente hostil, que no está ni ahí con Cristo, con Dios.  A propósito, me llamó la atención lo que dijo el cardenal Ravasi esta semana en una entrevista: “El drama de nuestro tiempo es la indiferencia que vemos resurgir justo después de un año de pandemia en el intento de romper las reglas, casi ignorando que hay problemas. Son formas de superficialidad y banalidad que ponen en riesgo la sensibilidad hacia el otro, la solidaridad y el amor que está en la base de la experiencia de todo cristiano y en general de toda persona auténtica”. En un clima de tanto individualismo, en el que se acentúa al ser humano como independiente y dueño absoluto de sus decisiones, es todo un desafío vivir la Comunión, la que san Juan Pablo II llamaba “La espiritualidad de la Comunión”. Viviendo esta espiritualidad es como podremos dar frutos. 

4.- Hoy, una vez más, hacemos comunión. La Eucaristía es expresión de lo que somos, de nuestra identidad como Iglesia, comunidad de discípulos. Por eso, la Eucaristía hace a la Iglesia y la Iglesia hace la Eucaristía. Cultivamos y alimentamos nuestra permanencia en Cristo y nuestra comunión con los demás. Alimentados como hijos reforzamos nuestra vivencia de hermanos. Celebremos y vivamos esto.

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. jueves 29 de abril de 2021.

Jueves de la cuarta semana de Pascua

Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia

Memoria obligatoria

Color: blanco

Nació en Siena el año 1347. Como miembro laical de la Tercera Orden dominicana, supo conjugar su intensa vida contemplativa con su incesante actividad al servicio de la Iglesia. Movida por su gran amor a Dios y al prójimo, promovió la paz y la concordia entre las ciudades e intervino en forma decisiva en el retorno del Papa a Roma, sometido en Aviñón a las presiones del rey de Francia. Con sabiduría cristiana, expresada en sus escritos, suscitó un movimiento de renovación y reforma en la Iglesia de su tiempo. Murió en Roma el 29 de junio de 1380 y el Papa Pablo VI la proclamó Doctora de la Iglesia en 1970.

ANTÍFONA DE ENTRADA 1Ped 2, 9

Ustedes son un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz.

Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios nuestro, que otorgaste a santa Catalina de Siena un amor intenso para contemplar la pasión de tu Hijo y para servir a la Iglesia, concédenos, por su intercesión, que tu pueblo, unido al misterio de Cristo, se alegre siempre en la manifestación de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

De la descendencia de David, Dios hizo surgir un Salvador, que es Jesús.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles  13, 13-25

Desde Pafos, donde se embarcaron, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia. Juan Marcos se separó y volvió a Jerusalén, pero ellos continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia.

El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: “Hermanos, si tienen que dirigir al pueblo alguna exhortación, pueden hablar”.

Entonces Pablo se levantó y, pidiendo silencio con un gesto, dijo: “Escúchenme, israelitas y todos los que temen a Dios. El Dios de este Pueblo, el Dios de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego, con el poder de su brazo, los hizo salir de allí y los cuidó durante cuarenta años en el desierto. Después, en el país de Canaán, destruyó a siete naciones y les dio en posesión sus tierras, al cabo de unos cuatrocientos cincuenta años. A continuación, les dio Jueces hasta el profeta Samuel.

Pero ellos pidieron un rey y Dios le dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, por espacio de cuarenta años. Y cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: “He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad”.

De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan Bautista había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: «Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene Aquél a quien yo no soy digno de desatar las sandalias””.

SALMO RESPONSORIAL   88, 2-3. 21-22. 25. 27

R/¡Cantaré eternamente tu amor, Señor!

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque Tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo”.

“Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso”.

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, su poder crecerá a causa de mi Nombre: Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Cf. Apoc 1, 5ab

Aleluya.

Jesucristo, eres el Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos; nos amaste y nos purificaste de nuestros pecados, por medio de tu sangre. Aleluya.

EVANGELIO

El que reciba al que Yo envíe me recibe a mí.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    13, 16-20

Antes de la fiesta de Pascua, Jesús lavó los pies a sus discípulos, y les dijo: “Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía.

Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican. No lo digo por todos ustedes; Yo conozco a los que he elegido.  Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: «El que comparte mi pan se volvió contra mí».

Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.

Les aseguro que el que reciba al que Yo envíe me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió”.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2021-04-29

REFLEXIÓN :

Hay una íntima comunidad de amor entre el Padre y el Hijo, al igual que lo debe haber entre el Hijo y a quien Él envía. El amor y la misma Misión nos hacen misteriosamente uno, porque así lo ha dispuesto Dios. No se trata entonces de declaraciones verbales, ni de poesía, ni de pensamientos o intenciones. La unión es más profunda que eso y determina comunidad en la acción, esto quiere decir que todos siendo parte de la misma obra somos iguales.

Así lo ha dispuesto el Señor. La mejor forma de agradecer y bendecir es acoger la Palabra de Dios y hacer lo que nos manda. Es una promesa y al mismo tiempo un misterio tan grande el que nos revela el Señor, que bien vale la pena detenernos en Él para tratar de interiorizarlo y hacerlo nuestro. Seremos dichosos si cumplimos. ¿Qué es lo que tenemos que cumplir? La Voluntad de Dios, es decir, aquello que se nos ha encomendado.

¿Qué nos une con Jesús? Que Él como nosotros, hemos sido enviados. Él fue enviado por el Padre y nosotros por Cristo. El envío es con un mismo propósito. Hay un propósito común en el envío que hace Dios Padre a Jesucristo, y en el que Jesucristo nos hace a nosotros. Ambos hemos sido enviados. Siendo Jesucristo Hijo de Dios y fiel hasta el extremo, nos transmite el envío del Padre tal como lo recibió y nos manda hacer lo mismo. Jesucristo nos ha traído una Buena Nueva; nosotros –como enviado de Cristo-, tenemos que hacer exactamente lo mismo.

En verdad, en verdad les digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos serán si lo cumplen.

Todos tenemos, entonces, el mismo propósito: hacer la Voluntad del Padre. Al hacerla, al cumplirla, entramos en una Comunidad que supera cualquier unión mundana, porque nos hace iguales con Jesucristo y con el Padre, al compartir un mismo propósito, que no es otra cosa que un mismo amor. Estamos frente al misterio de la Comunión: común unión. Nos hacemos uno con Dios al cumplir Su Voluntad, del mismo modo que Jesucristo es uno con el Padre al cumplir su Voluntad.

Seremos dichosos si cumplimos la Voluntad de Dios. Y esta, tal como nos lo revela Jesucristo es: Salvarnos. Jesucristo nos enseña el Camino de la Salvación, que no es otro que el Amor. Es decir, que debemos amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos para salvarnos. Hacerlo nos lleva a la Vida Eterna. Cumplir la Misión que Jesucristo nos ha encomendado, que no es otra que la que el mismo Padre le ha encomendado a Jesús, nos hará dichosos, porque nos salvaremos y alcanzaremos la Vida Eterna.

Gracias Padre Santo por ayudarnos a comprender que no hay nada mejor para nosotros que cumplir con Tu Voluntad y por enviarnos a Jesucristo para traernos la Buena Nueva del amor, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

En verdad, en verdad les digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos serán si lo cumplen.

Fuente :

Juan 13,16-20 – dichosos serán si lo cumplen

EDD. miércoles 28 de abril de 2021.

Hoy, miércoles, 28 de abril de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (12,24–13,5):

EN aquellos días, la palabra de Dios iba creciendo y se multiplicaba. Cuando cumplieron su servicio, Bernabé y Saulo se volvieron de Jerusalén, llevándose con ellos a Juan, por sobrenombre Marcos.
En la Iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, llamado Níger; Lucio, el de Cirene; Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.
Un día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo:
«Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado».
Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los enviaron. Con esta misión del Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí zarparon para Chipre.
Llegados a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 66,2-3.5.6.8

R/.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben

Que Dios tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

Oh, Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (12,44-50):

EN aquel tiempo, Jesús gritó diciendo:
«El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

Hay dos detalles que llaman mucho la atención en el texto de los Hechos de los Apóstoles de este día. En primer lugar, es significativo que Bernabé y Saulo, después de haber regresado a la comunidad de una misión, sean enviados de nuevo por el Espíritu del Señor a una nueva e importante misión de evangelización. De este modo el texto de los Hechos de los Apóstoles nos hace ver la fuerza y el estímulo que infunde, sin interrupción, el Espíritu Santo en el corazón de los discípulos de Jesús. No hay espacio para detenerse, para lo estático. La misión urge y hay necesidad de salir. De la misma forma la vida cristiana de cada uno, si es vivida en «complicidad con el Espíritu», está en un dinamismo continuo, en fidelidad creativa, impulsada al anuncio del Evangelio.

Esta lectura de los Hechos subraya dos modos a través de los cuales la comunidad y cada cristiano pueden realizar un verdadero discernimiento de la voluntad de Dios. Estos dinamismos espirituales son la oración y el ayuno. Justamente, a través de la oración y el ayuno la comunidad cristiana puede tomar una mayor conciencia del proyecto de Dios. En este hecho encontramos una preciosa indicación válida también para nosotros hoy. Cuando nos disponernos para una búsqueda consciente de la voluntad de Dios tenemos en nuestras manos estos medios: la oración asidua y el ayuno. De esta manera la misión de la Iglesia es fruto de su discernimiento eclesial, esto la edifica y hace que su obrar sea más conforme a la acción del Espíritu.

El evangelista introduce las palabras pronunciadas por Jesús diciendo que gritó con fuerza. Juan en este texto quiere abrirnos al mensaje de salvación de Jesús. Representa la conclusión última de su ministerio público. Es una llamada vehemente a escuchar y guardar su Palabra. Jesús enviado por el Padre, está íntimamente unido a Él, quien lo ve a Él ve al Padre. Su venida al mundo constituye nuestra salvación, lo que ilumina nuestra existencia y humaniza nuestro mundo. ¡Su palabra nos da vida! Por eso, en la actitud que tenemos hacia Él y su Evangelio nos jugamos la plenitud de nuestra vida cristiana. ¿Qué es lo que se expresa en este grito de Jesús? Nos manifiesta el fuerte deseo del corazón de Jesús de ser escuchado, seguido, amado. Este es el sentido del grito de Jesús: él grita para que lo escuchemos, grita para que sigamos su palabra, grita para que dejemos nuestra mediocridad e indiferencia, grita para que finalmente nos decidamos por Él y su evangelio.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 27 de abril de 2021.

Hoy, martes, 27 de abril de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (11,19-26):

EN aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor.
Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 86,1-3.4-5.6-7

R/.
Alabad al Señor, todas las naciones

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios! R/.

«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí».
Se dirá de Sión: «Uno por uno
odos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado». R/.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí».
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del evangelio según san Juan (10,22-30):

SE celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

En el texto de los Hechos de los Apóstoles de hoy encontramos esta afirmación sugerente: «Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos». Es interesante, bien por la forma como nos presenta una comunidad cristiana que por su estilo de vida ha sido capaz de dar a conocer que pertenece a Cristo; o bien porque esta pertenencia transparente se realiza también por la presencia y la obra de Bernabé y Saulo.

¿Cómo sería la vida de esta comunidad? ¿Cómo debió ser la presencia y la misión de Bernabé y Saulo? Nos cuestionamos no por una simple curiosidad, sino porque anhelamos reavivar también hoy esa fuerte experiencia de los cristianos de Antioquía: ser reconocidos por el mundo como cristianos. Tener esos pastores capaces de generar ese amor apasionado por el Señor y dar la vida por una comunidad cristiana así de fervorosa.

El diálogo entre Jesús y los judíos en el texto del Evangelio (10,22-30) tiene un tono particular. Los judíos le piden a Jesús que diga con claridad si es o no es el Mesías. Jesús responde diciendo que ellos no creen porque no escuchan su voz. ¡No escuchan su voz! Sin embargo, se da un diálogo muy intenso y cerrado entre Jesús y los judíos. ¿Qué significan las palabras de Jesús? Los judíos escuchan, pero no son capaces de acoger el mensaje de Jesús. Su corazón está cerrado por los prejuicios que les imposibilitan una comprensión auténtica de su mensaje. Esto nos les permite llegar a la fe y al conocimiento del misterio de Jesucristo.

Esto que vale para los judíos tiene también validez para nosotros hoy. Nuestra fe y la comprensión del evangelio de Jesús crece en la medida en que escuchamos con sinceridad y con total apertura de corazón sus palabras. Nos podemos cuestionar si esto se realiza en nosotros; si escuchamos con atención, prontitud, disponibilidad, si nos dejamos cuestionar por la voz de Jesús. También hoy tenemos el riesgo de ser parte de ese grupo hostil a Jesús e incapaces de ponernos en sintonía con su palabra.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy