Autor: Patricio Osiadacz
EDD. sábado 22 de mayo de 2021.
Hoy, sábado, 22 de mayo de 2021
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (28,16-20.30-31):
Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con un soldado que lo vigilase.
Tres días después, convocó a los judíos principales; cuando se reunieron, les dijo: «Hermanos, estoy aquí preso sin haber hecho nada contra el pueblo ni las tradiciones de nuestros padres; en Jerusalén me entregaron a los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, tuve que apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo he querido veros y hablar con vosotros; pues por la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas.» Vivió allí dos años enteros a su propia costa, recibiendo a todos los que acudían, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 10,4.5.7
R/.Los buenos verán tu rostro, Señor
El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres. R/.
El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (21,20-25):
En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?»
Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?» Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Edgardo Guzmán, cmf.
Queridos amigos y amigas:
El epílogo del Evangelio de Juan tiene que ver con la misión propia del «discípulo amado». El texto está formado por dos pequeñas unidades: la predicción sobre el futuro del discípulo amado (vv. 20-23) y la conclusión del Evangelio (vv. 24s). El redactor del evangelio en el capítulo 21 aborda el tema de la relación entre Pedro y el discípulo amado. El tono un tanto polémico de estas últimas frases reflejan de algún modo las tensiones que se vivían en las primeras comunidades cristianas. El evangelista regulariza la relación entre Pedro y el discípulo amado con una palabra de autoridad de Jesús: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú Sígueme».
En su esencia, la respuesta de Jesús a Pedro fue una solicitud a recordarse que era a Él a quien debía «Seguirlo» (21:19); el destino del discípulo amado no era asunto suyo. Mientras Pedro debe asumir una muerte violenta, el discípulo amado debía sobrevivir hasta la venida de Jesús. El Evangelio nos muestra que lo decisivo es seguir a Jesús. El seguimiento tiene un carácter personal y no se puede transferir. Nace de un encuentro personal con Jesús y de una respuesta libre que se da, con la cual se establece una relación personal con él. Por eso, la medida del seguimiento para unos no tiene por qué ser la misma para otros. Al final estamos todos en el camino del seguimiento.
En los últimos versículos se hace una referencia a la validez del testimonio del discípulo amado que garantiza el contenido del «Cuarto Evangelio». El epílogo se concluye con unas palabras que nos quieren recordar que las obras de Jesús recogidas en este Evangelio son solo una mínima selección de todas aquellas que Él ha realizado. Pero como indica Jn 20, 31, son suficientes para ofrecer una base de fe para creer que Jesús es el Cristo, y los lectores, por medio de esta fe, sean llevados a hacer la experiencia de vida eterna manifestada en Jesús.
En esta vigilia a la solemnidad de Pentecostés renovemos la respuesta de nuestro sí al Señor. En oración con María, nuestra Madre, pedimos al Espíritu que llene nuestra vida:
Ven espíritu Santo Creador,
Ahora, hoy.
Quédate con nosotros, danos tu inteligencia
y llena de bondad nuestros corazones.
Tu nombre es: consuelo, inspiración, vida, gracia.
Tú eres novedad, creación, fuerza.Ven espíritu Santo, para que tu Luz
ilumine nuestro discurrir
y fortalezca nuestras decisiones.
Eres el que ha hecho todas las cosas buenas,
–el que preside nuestro discernimiento
y señala el camino de nuestras opciones–
Tu nombre es unidad, esperanza y amor.
Aléjanos del mal, del egoísmo, de la injusticia,
de la intolerancia y de la dispersión.Danos tu paz, tu bendición, tu consuelo,
tu serenidad y tu sabiduría;
para que transformemos nuestro presente,
en la voluntad del Padre que está en los cielos.(Pedro Casaldáliga)
Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. viernes 21 de mayo de 2021.
Hoy, viernes, 21 de mayo de 2021
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (25,13-21):
En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días.
Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: «Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 10,4-7
R/.El Señor puso en el cielo su trono
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.
El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (21,15-19):
Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice: «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió: «Sígueme.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Edgardo Guzmán, cmf.
Queridos amigos y amigas:
El texto del Evangelio se centra en la figura de Simón Pedro. El evangelista especifica cuál es el rol del apóstol en la comunidad eclesial: es llamado al oficio de pastor (vv. 15-17), y a dar testimonio con su martirio (vv. 18s.). El evangelio del «discípulo amado» recupera, por así decirlo, el papel de Pedro en la clave del amor. Solo el que ama puede pastorear el rebaño reunido por el amor. Solo el que responde al amor de Cristo es capaz de ser responsable de su rebaño.
Jesús, por consiguiente, antes de confiarle a Pedro el encargo de Pastor de la Iglesia, le invita a una confesión de amor. El Señor le interroga por el amor tres veces (vv. 15.16.17), refiriéndose de este modo a la triple negación. Jesús no le reprocha nada. Solo insiste en el amor. Esta insistencia de Jesús puede ser interpretada como la condición para establecer una relación de comunión, de amistad, de filiación que Pedro tiene que tener con el Señor. Antes que, en cualquier capacidad humana, el ministerio pastoral de Pedro se basa en una experiencia de íntima comunión con el Señor. No se trata de un puesto de prestigio y de poder.
El servicio de Pedro brota de una relación profunda con Jesús, quien conoce su corazón. «Jesús, buen Pastor, no humilla ni abandona en el remordimiento: en Él habla la ternura del Padre, que consuela y relanza; hace pasar de la disgregación de la vergüenza – porque verdaderamente la vergüenza nos disgrega – al entramado de la confianza; vuelve a donar valentía, vuelve a confiar responsabilidad, entrega a la misión. Pedro, que purificado en el fuego del perdón pudo decir humildemente “Señor, Tú conoces todo; Tú sabes que te quiero” (Jn 21, 17). Estoy seguro de que todos nosotros podemos decirlo de corazón» (Homilía del Papa Francisco, jueves 23 de mayo de 2013)
La misión de la Iglesia y de cada uno de sus discípulos se realiza siempre en el seguimiento de Jesús, que inicia cuando respondemos a su pregunta: «¿Me amas?». «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Este hermoso texto del Evangelio nos recuerda que el amor de Jesús, tanto el que él tiene por nosotros como el que nosotros profesamos por él, pasa por el cuidado de los demás. El Espíritu nos conceda la gracia de permanecer con amor en el seguimiento de Jesús.
Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
Homilía para la Eucaristía del domingo 23 de mayo de 2021.
Paz y Bien para todos ustedes.
SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS.
Hechos 2,1-11: En Pentecostés, fiesta de la Alianza, viene el Espíritu Santo. Nace el Nuevo Pueblo de Dios guiado por el Espíritu Santo.
1Corntios 12,3-7.12-13: La comunidad cristiana está guiada por el Espíritu Santo, cuya presencia se manifiesta en los dones que Él da. Fruto es la unidad.
Juan 20,19-23: Jesús resucitado ofrece la paz y el don del Espíritu Santo para que los discípulos continúen su misión salvadora.
1.- El Espíritu Santo viene, se manifiesta, se comunica. ¿Cuándo? En Pentecostés, una fiesta judía que entre otras cosas recuerda la estancia de los israelitas en el Sinaí. Allí, con despliegue de ruido y fuego, Dios hizo la Alianza con las doce tribus, les dio la Ley y así nació el Pueblo de Dios. Ahora es con el Espíritu Santo que Dios forma a su Nuevo Pueblo, no de las doce tribus, sino de todos los pueblos. Es el Espíritu Santo el que reúne, convoca al Pueblo de Dios y sella con él la nueva y definitiva Alianza. Lo que el pecado (Babel) dispersó, el Espíritu reunificó. Porque el Espíritu de Dios viene a recrearlo todo. Es el Espíritu Santo el principio de vida de todo. Sin Él no hay vida en la comunidad, no hay vida en el creyente. Sin Él ni siquiera podemos reconocer a Jesús como Señor de todo.
2.- Este Espíritu de Dios es quien guía a la Iglesia, por eso distribuye sus dones o carismas tan variados. Si el Espíritu produce unión, la presencia del pecado produce división. De allí la importancia de que cada cristiano y la comunidad toda sean espirituales, es decir, se deje conducir por el Espíritu. Es la única manera de que exista vida cristiana, vida en fidelidad al Señor de la Alianza. Por eso, sin la presencia dinámica del Espíritu y sin la aceptación por parte del creyente de este Espíritu no existe el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, existiría sólo un cadáver. Y el Señor “no es un Dios de muertos, sino de vivos” (Mateo 22,32), porque Dios ama la vida.
3.- Tantas veces se ha dicho que existe una cultura de la muerte en el mundo, en la sociedad. Cultura que se manifiesta no sólo por tanta situación de violencia y enfrentamiento, sino también por el egoísmo imperante.
Muchos se admiraron, y algunos se asustaron, por los resultados de los últimos escrutinios. Ante tanto egoísmo, tanto abuso de empresas, frente a tanta injusticia, expresión de una cultura de la muerte, esto tenía que reventar por algún lado, expresando el malestar de tanta gente. Y es que hace rato que la gente se ha dejado conducir por otros, no por el Espíritu de Dios, que clama por todos lados. Lo mismo sucede en la Iglesia. Los dones, aunque diversos, son para crear un solo cuerpo, el de Cristo, pero no siempre ha sido así.
4.- Hoy Jesús en medio sopla en nosotros y nos concede la paz, que es fruto del Espíritu (Cfr. Gálatas 5,22ss). ¿Queremos frutos en nuestra vida espiritual, en nuestras comunidades? Aceptemos al Espíritu Santo y dejémonos conducir por Él.
Sólo con Él podemos llevar adelante la misión de Cristo, que es misión de salvación, de perdón.
Ya lo dice el salmo responsorial: “Si les quitas el aliento (Espíritu), expiran y vuelven al polvo. Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra”.
Solamente alentados con la presencia del Espíritu Santo en nosotros es como podremos proclamar las maravillas de Dios. Celebremos, hermanos.
Hermano Pastor Salvo Beas.
EDD. jueves 20 de mayo de 2021.
Hoy, jueves, 20 de mayo de 2021
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (22,30;23,6-11):
En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos.
Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos.»
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto.) Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: «No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?»
El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 15
R/.Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (17,20-26):
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Queridos amigos y amigas:
En la tercera parte de su «Oración sacerdotal» Jesús extiende el horizonte. Después de haber suplicado al Padre por él y por la comunidad de discípulos, ahora pide por todos los que creerán en él (vv. 20-26). Pide al Padre el don de la fe y del amor para todos los creyentes: «Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en tí». La máxima petición de Jesús. La fraternidad es el signo por excelencia de un cristianismo auténtico.
Esta fraternidad que Jesús pide no es uniformidad. No se trata de que todos debamos pasar por un mismo modelo. La fraternidad cristiana es una invitación permanente para saber integrar las diferencias de los demás, no verlas como una amenaza, sino como una posibilidad de enriquecimiento mutuo. No es una tarea fácil, es un desafío constante. Por instinto natural tendemos a asociarnos con personas de nuestra misma cultura, que hablan nuestra propia lengua o comparten nuestra sensibilidad. En el peor de los casos tendemos a ver al que es diferente como un enemigo. Por eso, nuestro mundo está tan dividido, enfrentado, en guerras, ensangrentado.
Las palabras de Jesús son claras y asocian la credibilidad del cristianismo a su capacidad de fomentar la fraternidad. Allí donde los cristianos se esfuerzan en vivir como hermanos y hermanas, allí donde se tiene como ideal supremo aceptar al otro como es para crear la unidad, allí donde no se busca sobresalir, imponerse, competir, relucir, sino que se busca ayudar, comprenderse, apoyarse, allí donde la misericordia y la compasión son un programa prioritario, allí se ponen las bases de la recuperación de credibilidad del cristianismo. Con facilidad olvidamos esta invitación de Jesús a la unidad, que es el signo creíble de su mensaje.
La fraternidad cristiana encuentra su fundamento y modelo en la comunión profunda que se manifiesta en la Trinidad. No es algo que viene impuesto. Es un don que se recibe y se cultiva. Es un fruto del Espíritu Santo que estamos esperando. Jesús concluye su oración pidiendo que todos nos amemos en la intimidad del misterio, donde existe desde siempre la comunión de vida en el amor entre el Padre y el Hijo. Esta unidad con el Padre, fuente del amor, se realiza en el creyente por medio de la presencia interior del Espíritu de Jesús.
Oración al Creador
Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos con la misma dignidad,
infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal.
Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz.
Impúlsanos a crear sociedades más sanas
y un mundo más digno,
sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras.
Que nuestro corazón se abra
a todos los pueblos y naciones de la tierra,
para reconocer el bien y la belleza
que sembraste en cada uno,
para estrechar lazos de unidad, de proyectos comunes,
de esperanzas compartidas.
Amén.
(Papa Francisco, Fratelli tutti)
Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. miércoles 19 de mayo de 2021.
Hoy, miércoles, 19 de mayo de 2021
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,28-38):
En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: «Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre. Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»
Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 67,29-30.33-35a.35b.36c
R/.Reyes de la tierra, cantad a Dios
Oh Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo. R/.
Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor,
que avanza por los cielos,
los cielos antiquísimos,
que lanza su voz, su voz poderosa:
«Reconoced el poder de Dios.» R/.
Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder, sobre las nubes.
¡Dios sea bendito! R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (17,11b-19):
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Queridos amigos y amigas:
Pablo, en la primera lectura, se dirige a los responsables – presbíteros y obispos – de la Iglesia de Éfeso. A estos pastores, encargados de cuidar la «Iglesia de Dios», Pablo les insiste en el deber de «vigilar». Se perfilan muchos peligros en el horizonte para la Iglesia, peligros que pueden venir del interior de las mismas comunidades. Peligros que le acecharán de fuera. Peligros que vendrán de falsas doctrinas, «de lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño». La «Iglesia de Dios» es algo precioso, porque «fue adquirida con su propia sangre». De ahí, la gran responsabilidad de los que la presiden.
El pastor debe vigilar «de día y de noche», «con lágrimas», primero sobre él mismo y luego sobre los demás. Pablo delinea, con pocas palabras, la gran responsabilidad de la vida del Pastor. Es consciente de que está pidiendo algo grande, por eso confía «en manos de Dios y de su palabra de gracia», a los responsables de la comunidad. En lugar de entregar la Palabra de Dios a los ancianos, «presbíteros», ellos son confiados a la Palabra de Dios, porque ella es la que tiene la fuerza de configurarlos como pastores y de edificar la Iglesia de Dios. Termina haciendo un fuerte llamado al desinterés personal. Con su propio testimonio les invita a no buscarse a sí mismos, a cuidarse de no seguir su propio interés. Pablo concluye de este modo la etapa de evangelización en el mundo griego. Él siente que está por entrar en una fase diferente de su apasionada vida de apóstol.
En el evangelio de este día se nos presenta la segunda parte de la «oración sacerdotal» de intercesión, que Jesús dirige al Padre. Tiene como objeto la custodia de la comunidad de discípulos que permanecen en el mundo. En el texto notamos la preocupación de Jesús por la influencia que puede tener la potencia del mundo sobre sus discípulos. El mismo Jesús ha experimentado este «misterio del mal» presente en nuestro mundo, esta fuerza que opera con su espíritu de mentira, de engaño, de muerte. La posición de los discípulos es delicada: deben permanecer en el mundo, sin contaminarse. También hoy tenemos el peligro, como insiste el Papa Francisco, de «mundanizar la fe. Vivir el Evangelio, pero con criterios mundanos. No, el Evangelio se vive con criterios evangélicos».
Esto exige en el discípulo un ejercicio permanente de discernimiento. Con mucha facilidad se nos pueden filtrar en nuestra vida cristiana criterios antievangélicos que influyen en nuestro corazón y en nuestro modo de actuar. Necesitamos pedir siempre con insistencia en nuestra oración el don del discernimiento. Tener lucidez para no dejarnos engañar. La honradez para saber reconocer con humildad cuando hemos errado en el camino. En definitiva, se trata de estar atentos al Espíritu de Dios que se manifiesta en su Palabra. De esa forma estaremos en el mundo, sin ser del mundo. Eso sí, amándolo como Dios lo ha amado: «¡Tanto amó Dios al mundo que le dio su Hijo unigénito!»
Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. martes 18 de mayo de 2021.
Hoy, martes, 18 de mayo de 2021
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,17-27):
En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso.
Cuando se presentaron, les dijo: «Vosotros sabéis que todo el tiempo que he estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en Asia, he servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han procurado las maquinaciones de los judíos. Sabéis que no he ahorrado medio alguno, que os he predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a judíos y griegos a que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios. He pasado por aquí predicando el reino, y ahora sé que ninguno de vosotros me volverá a ver. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie: nunca me he reservado nada; os he anunciado enteramente el plan de Dios.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 67,10-11.20-21
R/.Reyes de la tierra, cantad a Dios
Derramaste en tu heredad,
oh Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada
y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad,
oh Dios, preparó para los pobres. R/.
Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas,
es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (17,1-11a):
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Queridos amigos y amigas:
En la primera lectura de hoy se nos presenta el tercer gran discurso de Pablo que encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Se trata de un clásico discurso de despedida, es una especie de «testamento espiritual». Pablo entrega su testimonio misionero, totalmente dedicado al servicio del Señor y su Reino. Se trata de un servicio total, exclusivo y radical, teniendo como criterio no la aprobación de los hombres, sino cumplir la voluntad de Dios.
Entre las distintas anotaciones que se pueden sacar de este texto, hay tres características de la acción misionera de Pablo que podríamos subrayar. La primera es la humildad en el servicio del Señor, una virtud desconocida para el mundo pagano, pero es la característica del auténtico seguidor de Jesús que vino a servir y no a ser servido. La segunda es la audacia con la que Pablo ha anunciado el Evangelio, «en las penas y pruebas» que venían de sus opositores. La tercera es su generosidad, que lleva a Pablo a vaciarse totalmente de sí: «no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio».
Pablo se dirige a Jerusalén, no sabe lo que le espera, se delinea un futuro oscuro, estará marcado por la tribulación, «cárceles y luchas». Él emprende este último viaje de su vida «forzado por el Espíritu», pero está convencido de que ese mismo Espíritu estará con él hasta el final. Pablo es un vivo reflejo de un evangelizador con Espíritu, como lo describe el Papa Francisco: «Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo. En Pentecostés, el Espíritu hace salir de sí mismos a los Apóstoles y los transforma en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno comienza a entender en su propia lengua. El Espíritu Santo, además, infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresía), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente. Invoquémoslo hoy, bien apoyados en la oración, sin la cual toda acción corre el riesgo de quedarse vacía y el anuncio finalmente carece de alma. Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no sólo con palabras sino sobre todo con una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios» (EG 259).
Después del «Discurso de despedida» el Evangelio de Juan nos presenta la oración de Jesús al Padre, conocida como «oración sacerdotal». El contexto de esta oración es uno de los momentos más solemnes de la vida de Jesús. La pronuncia en la última cena, inmediatamente después del «Discurso de despedida» e inmediatamente antes de la pasión. Jesús es consciente de que su misión terrena está llegando al final. Por eso, Jesús «levantando los ojos al cielo» pide que su misión llegue a su realización definitiva con su propia glorificación. Pero esta glorificación que él pide es para glorificar al Padre.
Jesús entregando su vida en la cruz nos ofrece la salvación que el Padre quiere para toda la humanidad. Esta gloria de Dios será en definitiva la vida en abundancia de toda la creación. Esta vida nueva, glorificada, eterna viene del conocimiento de Dios. Es decir, brota de la comunión de fe y de amor con el Dios de la vida. Pidamos al Espíritu Santo que nos dé la gracia de conocer con el corazón y hacer nuestra hoy la gloria de Dios.
Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. lunes 17 de mayo de 2021.
Hoy, lunes, 17 de mayo de 2021
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (19,1-8):
MIENTRAS Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó:
«¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?».
Contestaron:
«Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo».
Él les dijo:
«Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?».
Respondieron:
«El bautismo de Juan».
Pablo les dijo:
«Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que iba a venir después de él, es decir, en Jesús».
Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas extrañas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.
Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses hablaba con toda libertad del reino de Dios, dialogando con ellos y tratando de persuadirlos.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 67,2-3.4-5ac.6-7ab
R/.Reyes de la tierra, cantad a Dios
Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian;
como el humo se disipa, se disipan ellos;
como se derrite la cera ante el fuego,
así perecen los impíos ante Dios. R/.
En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría.
Cantad a Dios, tocad a su nombre;
su nombre es el Señor. R/.
Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (16,29-33):
EN aquel tiempo, aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús:
«Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».
Les contestó Jesús:
«¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Edgardo Guzmán, cmf.
Queridos amigos y amigas:
Con la celebración de la Ascensión del Señor entramos en la séptima semana del tiempo de Pascua. La liturgia de la Palabra nos irá preparando a la solemnidad de Pentecostés. Es un tiempo propicio para disponer nuestro corazón, ensanchar nuestro espíritu y abrirnos a la acción del Espíritu de Jesús. No podemos quedarnos mirando al cielo con los brazos cruzados. Es urgente que reavivemos en nosotros el fuego del Espíritu que nos impulse a hacer viva la presencia de Jesús, y continuar la misión de llevar la alegría del Evangelio a todas partes y aliviar el sufrimiento de nuestro mundo. Esa es la función del Espíritu Santo.
En la primera lectura se nos presenta a Pablo que llega a Éfeso. Era una de las ciudades más importantes del imperio romano, capital de la provincia de Asia. Era un centro comercial importante ya que estaba situada en una de las principales vías entre Roma y el oriente. Éfeso era conocida también como centro religioso. Se convirtió en un punto de encuentro para las primeras comunidades cristianas. Aquí Pablo encuentra discípulos de Jesús. Ellos le manifiestan su desconocimiento del Espíritu Santo. Esta ignorancia de los discípulos se refiere a la acción especial del Espíritu en el movimiento de Jesús. En la tradición de Lucas y Pablo el Espíritu Santo está asociado al bautismo en el nombre de Jesús.
Pablo es presentado en un claro paralelismo con los apóstoles Pedro y Juan, que imponen las manos a los samaritanos para que reciban el Espíritu Santo, después de haber sido evangelizados y bautizados por Felipe (Hch 8,14-17). Pablo también impone las manos, renovando de ese modo Pentecostés en estos discípulos de Jesús en Éfeso. El Espíritu Santo los llena de sus dones, comienzan a hablar en lenguas y a profetizar. En continuidad con estos gestos y prácticas apostólicas nosotros también hemos recibido el Espíritu Santo el día de nuestra confirmación. ¿Soy consciente de su presencia y de su acción en mi vida? ¿Qué espacio y protagonismo le damos en nuestras comunidades cristianas?
En el evangelio de hoy se nos presenta la conclusión del llamado «Discurso de despedida» de Jesús. El versículo final del discurso nos da una pista fundamental de interpretación: «les he hablado de esto, para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán luchas; pero tengan valor: yo he vencido al mundo». El Resucitado siempre trae consigo la paz. Es una paz que el mundo no nos pueda dar, la paz que Jesús nos ofrece viene de su íntima comunión con el Padre. Por eso, él nunca estará solo. Aunque sus discípulos le abandonen. Al despedirse de sus discípulos Jesús les invita una vez más a tener confianza. A pesar de las pruebas y dificultades que tendrán no deben desanimarse. ¡Cristo ha vencido al mundo!
Esta convicción nos debe animar a nosotros también hoy. Seguimos teniendo pruebas y dificultades. La situación de nuestro mundo tan afectada por la pandemia mundial, las guerras, la violencia, la corrupción, etc., nos ofrece un horizonte desesperanzador. En estos momentos las palabras de Jesús tienen una actualidad y una fuerza particular. Nos confortan, nos dan consuelo, la fuerza para seguir caminando. Esa es la función del Espíritu Santo que sigue actuando más de lo que podemos imaginar.
Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy