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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 09 de mayo de 2021.

Mucha Paz y Bien para todos.

SEXTO DOMINGO DE PASCUA. 

Hechos 10,25…: Pedro predica en casa de un no judío. 

– Hace un anuncio de Cristo adaptado a los oídos de los no judíos. 

– El Espíritu de Dios desciende sobre ellos. 

– Son admitidos a la comunidad de los creyentes. 

1Juan 4,7-10: Dios nos amó primero; por eso nosotros debemos amar y vivir en el amor. Dios nos da a su Hijo para que en Él tengamos vida. 

Juan 15,9-17: El creyente debe permanecer en el amor de Cristo, es decir, guardar sus mandamientos. Hemos sido amados por Él, también nosotros debemos amar. 

1.- En verdad lo que dice Pedro es algo grande: “Dios no hace acepción de personas”. Es que el amor de Dios es infinito, no tiene ningún límite. Y lo demuestra al llamar también a los no judíos a formar parte de su Pueblo, algo impensable en ese momento histórico. Como dice san Juan en su carta: “Él nos amó primero”, por Él fuimos agraciados. Bien podemos decir que toda existencia es fruto del amor, redimidos por amor y fuimos llamados a la fe por puro amor; porque su amor es gratuito. Por lo mismo, la Palabra nos dice  que nosotros no podemos vivir sin amar. El hábitat natural del cristiano, de la comunidad cristiana, es el amor. Sí, pero ese amor diferente, ese amor que emana de su Fuente: Cristo. Por eso, “el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios”. 

2.- Es san Mateo quien nos dice que el amor al prójimo es semejante al amor de Dios (cfr. Mateo 22,39). Semejante, no igual. Porque es imposible que podamos amar como Dio, ya que su Amor es infinito, generoso, gratuito y eterno. Y el desafío de todo cristiano es amar de una manera semejante; el amor del cristiano ha de estar siempre en tensión, siempre queriendo amar más y mejor a los demás. Un amor semejante al de Dios, que envió a su Hijo como víctima propiciatoria. El Señor bien podría decirnos lo que le dijo al maestro de la ley: “Anda y haz tú lo mismo” (Lucas 10,37). Con esto la vara nos queda muy alta. Nadie puede decir: yo ya lo he logrado, porque, por mucho que amemos, no alcanzamos el grado del amor de Dios. 

3.- Todos, quien más, quien menos, vivimos el amor. Es inherente a nuestra naturaleza el vivir el amor. Desgraciadamente la cultura actual ha secularizado al amor, es decir, ha echado a Dios fuera del amor. En el mundo se habla de amor, pero no de Dios, porque molesta.  Es una necesidad básica el amar y sentirse amado. Desgraciadamente nuestro amor está contaminado. Lo contamina nuestro amor propio, nuestra mentalidad carnal y egoísta. Porque no cabe Dios en él. ¡Cuántas veces nos hemos cansado de amar! Es que nuestro amor es humano, limitado, frágil. A veces nos cansamos de amar a alguien o no da por temporadas con alguien. En fin,  todos hemos experimentado que, si bien es cierto que es hermoso amar y sentirse amado, preferimos a veces solamente sentirnos amados. 

Tenemos que asemejarnos a Dios, que es Amor. Y nos asemejaremos a Él cuando seamos personas en salida, capaces de descentrarse para ir donde el otro, tratando de realizar un encuentro con el otro desde nuestra propia identidad (cfr. Fratelli tutti 143); pero mientras permanecemos encerrados en nosotros mismos el otro no existe. 

4.- La tarea que nos deja el Señor es grande: amar a la manera de Dios, sin hacer acepción de personas. Él regaló su Espíritu- su Amor a los paganos, a los que eran menospreciados por los judíos. El amor de Dios, el amor del cristiano, es un amor sin barreras. 

Pero para poder vivir esto necesitamos permanecer en su amor. Así llegamos a ser amigos del Señor, los elegidos por Él por un amor gratuito. 

Es lindo amar a la humanidad, pero qué difícil es amar al que tengo a mi lado. Por eso necesitamos el apoyo de Dios, apoyo que se nos da en la Eucaristía, en el don de su Espíritu, que es la Fuerza de Dios presente en nuestras vidas. 

Hoy podemos alabar al Señor, porque se acordó de su amor y fidelidad en favor nuestro. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. sábado 08 de mayo de 2021.

Hoy, sábado, 8 de mayo de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,1-10):

EN aquellos días, Pablo llegó a Derbe y luego a Listra. Había alli un discipulo que se llamaba Timoteo, hijo de una judía creyente, pero de padre griego. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso que fuera con él y, puesto que todos sabían que su padre era griego, por consideración a los judíos de la región, lo tomó y lo hizo circuncidar.
Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.
Atravesaron Frigia y la región de Galacia, al haberles impedido el Espíritu Santo anunciar la palabra en Asia. Al llegar cerca de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Tróade.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Pasa a Macedonia y ayúdanos».
Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 99,1-2.3-5

R/.
Aclama al Señor, tierra entera

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,18-21):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

El texto del Evangelio de hoy –Jn 15, 18-21– es una advertencia de Jesús a sus discípulos: el odio y el rechazo del mundo. Lo distintivo de la comunidad cristiana es el amor; lo distintivo del mundo es el odio. El mundo odia a los cristianos por sus principios y sus opciones de vida. Para el mundo los cristianos somos gente extraña y enemiga, puesto que nuestra vida es una continua acusación contra sus obras perversas y un reproche elocuente contra los malvados.

¿Cómo se manifiesta este odio? Las persecuciones, la incomprensión, el rechazo, la indiferencia, la hostilidad, la crítica despiadada… Los medios de comunicación social, por ejemplo, cuantas veces descalifican de forma sutil el estilo de vida de los cristianos; cuantas críticas malintencionadas a planteamientos cristianos; descalificaciones de Obispos, sacerdotes, laicos comprometidos. En nuestra sociedad mucha gente considera a los cristianos anticuados, como pertenecientes a una época pasada de la que ya nos hemos despedido, como reliquias del pasado. Y en muchos cristianos puede surgir el peligro de vivir según los criterios del mundo por miedo a ser perseguidos, señalados con el dedo, a que les saquen de su zona de confort. La tentación de la mundanidad, de la que habla el Papa Francisco, es sutil, se cuela por las rendijas de nuestra vida y sin darnos cuenta modifica nuestros criterios de actuación alejándonos del Evangelio.

La suerte de los cristianos es idéntica a la de Jesús: si Él fue perseguido, seremos perseguidos; si fue exaltado, seremos exaltados; si fue escuchado, seremos escuchados. (Es interesante leer en esta clave el Libro de los Hechos de los Apóstoles que la Iglesia nos propone como primera lectura durante este tiempo de Pascua). Somos seguidores del Resucitado que murió en una Cruz y no podemos olvidarlo. Jesús es el espejo donde nos debemos mirar y el modelo que debemos imitar.

La fidelidad a Jesús nos va a complicar la vida muchas veces. Lo fácil es hacer lo que todos hacen, decir lo políticamente correcto o guardar silencio con el pretexto de ser prudentes. Pero muchas veces la prudencia es temor y miedo ante los golpes que nos puedan venir. Jesús nos ha elegido para una misión concreta ser levadura en la masa y sal que sala. Jesús desde el principio dejó claro cuáles eran sus intenciones, lo que exigía y lo que ofrecía a sus seguidores. No podemos esperar el aplauso de un mundo que lo rechazó antes a Él. Si estamos unidos a Él que es la vid, también estaremos expuestos al rechazo que él mismo sufrió y al triunfo que el Padre le otorgó. Por eso “si morimos con Él, viviremos con Él; si sufrimos con Él, reinaremos con Él”.

Si hoy renovamos seguir a Jesús, no olvidemos que algunas veces vamos a sufrir persecución, pero recordemos que después de la muerte viene la Resurrección. Pero si decidimos seguir el camino de la mundanidad pasaremos un rato de diversión pero después sentiremos el vacío en nuestro corazón.

José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Laicos Capuchinos, rezando el Rosario por las vocaciones capuchinas y sus enfermos.

Hermanos y hermanas,

Paz y bien !!!

Hoy viernes 07 de mayo hermanos de diferentes Fraternidades del Movimiento nos reunimos en forma virtual para Rezar el Santo Rosario.

Después de la respectiva fotografía acordamos que la próxima reunión será el próximo viernes 14 de mayo de 2021, a las 19.30 hrs.

Fraternalmente,

Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile.

EDD. viernes 07 de mayo de 2021.

Hoy, viernes, 7 de mayo de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,22-31):

EN aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos para mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabá, y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y enviaron por medio de ellos esta carta:
«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia provenientes de la gentilidad. Habiéndonos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alborotado con sus palabras, desconcertando vuestros ánimos, hemos decidido, por unanimidad, elegir a algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, hombres que han entregado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Os mandamos, pues, a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de uniones ilegítimas. Haréis bien en apartaros de todo esto. Saludos».
Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la comunidad y entregaron la carta. Al leerla, se alegraron mucho por aquellas palabras alentadoras.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 56,8-9.10-12

R/.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor

Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora. R/.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,12-17):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

La regla de oro de la Antigüedad era amar a los demás como a uno mismo. Jesús dice que hay que amar “como yo os he amado”. El ideal del amor es vivir como vivió Jesús que llegó a la cima de este amor entregando su vida en la cruz por todos sin distinción. Esta es la “novedad” –“un mandamiento nuevo os doy”-. Es un mandamiento típico e inconfundible que supera toda regla humana. Pero dar la vida no es solo morir por el hermano si se presenta la ocasión, sino gastar la propia vida para que sean felices los que viven junto a mí; soportar las malas caras, aceptar los límites del carácter de los demás, no extrañarse de sus contradicciones ni de sus pecados, aceptar a mi prójimo tal como es y no tal como debería ser o me gustaría que fuera, poner al otro por encima de mí mismo, procurar el bien del otro por encima de mi propio bien. Y esto como valor fundamental de la vida.

Quien vive el mandamiento del amor como lo vivió Jesús es su verdadero y auténtico amigo: “vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando”. Esta es la verdadera amistad. Esta es la amistad que tenemos que vivir los que nos llamamos discípulos suyos. Para vivir una amistad así hay que estar muy unido a Jesús –la vid-. Como dice Santa Teresa de Lisieux: “Cuanto más unida estoy a él (Jesús) tanto más amo a mis hermanas”.

La práctica del mandamiento nuevo hace nuevo al mundo, lo renueva, lo cambia, lo transforma. La mayor contribución de los cristianos a la sociedad es la vivencia y el testimonio del amor fraterno: “mirad cómo se aman…” decían los que veían cómo vivían los primeros cristianos. Ya dijo Jesús: “un poco de levadura fermenta toda la masa”, y “cuidaos con la levadura de los fariseos”. Lo importante no es que seamos muchos o pocos, sino que seamos santos. Para esto nos eligió Jesús y nos envió al mundo para transformarlo. La misión de los cristianos en el mundo es ser como el alma en el cuerpo: lo vivifica, lo impulsa, lo une, lo renueva continuamente, lo perfecciona… Es una misión callada pero muy eficaz; es una misión sin deslumbrar, pero brillante; es una misión sin apariencia pero imprescindible. Sin alma el cuerpo está muerto; sin el testimonio de los cristianos el mundo va a la deriva.

José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 06 de mayo de 2021.

Hoy, jueves, 6 de mayo de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,7-21):

EN aquellos días, después de una larga discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
«Hermanos, vosotros sabéis que, desde los primeros días, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué, pues, ahora intentáis tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo:
«Escuchadme, hermanos: Simón ha contado cómo Dios por primera vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
“Después de esto volveré
y levantaré de nuevo la choza caída de David;
levantaré sus ruinas y la pondré en pie,
para que los demás hombres busquen al Señor,
y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre:
lo dice el Señor, el que hace que esto sea conocido desde antiguo”.
Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,1-2a.2b-3.10

R/.
Contad las maravillas del Señor
a todas las naciones

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-11):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos

En este breve texto del Evangelio de hoy se nos indica el itinerario espiritual que debe caracterizar a los discípulos de Jesús, partiendo del amor como centro iluminador y vital: “Como el Padre me amó, así os amo yo. Permaneced en mi amor”. Es un amor que pide como respuesta la observancia de los mandamientos de Jesús como Él ha observado los mandamientos del Padre. Un amor que tiene como modelo el ejemplo de vida de Jesús en la obediencia radical al Padre hasta el sacrificio supremo de sí mismo. Los discípulos, llamados a practicar con fidelidad lo que Jesús ha realizado durante su vida, testimonian con su vida el amor de Jesús por los demás.

Es difícil amar si antes uno no se ha sentido amado. Se aprende a amar desde la propia experiencia de vida. Nos tenemos que dejar amar primero por Jesús y aceptar el amor que desde el Padre, a través de Jesús, desciende sobre nosotros. Como dice la primera carta de Juan: “No es que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Dios nos amó primero”. Y el Papa Francisco dice: “Dios nos primerea siempre”.  Hay que dejarse amar; hay que abrirse a la acción amorosa de Dios Padre que en Jesús nos ha demostrado cómo y cuánto nos ama. Jesús nos pide que le amemos dejándole a Él la iniciativa sin poner trabas y dificultades. “No habría aprendido yo a amar al Señor / si Él no me hubiera amado/ ¿Quién puede comprender el amor / sino quien es amado?” (De las Odas de Salomón).

Así como el Padre entrega por amor a su Hijo, y Jesús se da totalmente por los demás, nosotros debemos hacer otro tanto. Y este darse totalmente garantiza la “felicidad”, pues “hay más alegría en dar que en recibir”.  Y la alegría es mayor, cuanto más nos damos y entregamos.  La perseverancia en un servicio exento de gratificaciones es fuente de felicidad, porque estamos poseídos por la felicidad que viene de Jesús; esa felicidad que  prometió a los que aman como Él. Dice Blase Pascal: “Cuando no se ama demasiado, no se ama lo suficiente”.  Y el refrán dice: “la medida del amor, es un amor sin medida”.

José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 05 de mayo de 2021.

Hoy, miércoles, 5 de mayo de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,1-6):

EN aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más de entre ellos subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre esta controversia. Ellos, pues, enviados por la Iglesia provistos de lo necesario, atravesaron Fenicia y Samaría, contando cómo se convertían los gentiles, con lo que causaron gran alegría a todos los hermanos. Al llegar a Jerusalén, fueron acogidos por la Iglesia, los apóstoles y los presbíteros; ellos contaron lo que Dios había hecho con ellos.
Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, se levantaron, diciendo:
«Es necesario circuncidarlos y ordenarles que guarden la ley de Moisés».
Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 121,1-2.4-5

R/.
Vamos alegres a la casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestro pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R/.

Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,1-8):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

Comenzamos la lectura del capítulo 15 del Evangelio de Juan. Nos acompañará hasta el lunes próximo. En este capítulo hay una palabra importante: “permanecer”. Hoy el evangelista pone de relieve uno de los sentidos que da a este verbo: estar unido a Jesús como los sarmientos a la vid.

PERMANECER: es unión y comunión profunda, real e indestructible entre Jesús y los que creemos en Él. Jesús es la vid, la fuente de la vida que corre por los sarmientos –los cristianos-. Así como el sarmiento vive de y por la vid, también los cristianos vivimos de y por Jesús. El cristianismo no es solo un mensaje, sino una vida; no es solo luz que ilumina, sino energía que transforma. Es la vida de Cristo derramada en nosotros que vivifica nuestra existencia gracias a nuestra comunión con Él. Con Jesús yo estoy vivo, sin Él estoy muerto; con Jesús somos todo y lo podemos todo; sin Jesús no somos nada ni podemos nada. El sarmiento unido a la vida “da mucho fruto”, separado de la vid, se seca, es estéril, porque la savia le viene de la cepa no de sí mismo.

PERMANECER: es unión y comunión con los demás sarmientos –los cristianos-. La cepa generalmente no es un solo sarmiento, sino varios, y la misma savia de la cepa nutre a todos los sarmientos y los mantiene unidos a la cepa y entre ellos. Los sarmientos unidos expresan la vitalidad de la cepa. Jesús es la vid, los cristianos los sarmientos. La vida de Jesús corre la misma por todos los cristianos y los une a todos. Es la vida de Jesús la que crea la comunión entre todos los cristianos. Comunión que es unión de corazones no estar juntos simplemente; comunión de sentimientos, no solo de palabras y ritos. Comunión que es amistad –“ya no os llamo siervos, sino amigos”-. Los amigos buscan el bien de los amigos, es decir la fraternidad, la justicia, la igual en derechos y deberes, el equilibrio entre el reparto de los bienes, el cuidado de la casa común…

El viñador –el Padre- es el que realiza todos los cuidados de la viña: riega, corta los sarmientos infecundos, poda los fecundos para que den más fruto. El Padre “purifica” la cepa para que cada vez sea más su cepa. Purificación que se realiza en cada uno de nosotros cuando acogemos de corazón la Palabra de Jesús y la dejamos trabajar en nosotros para que poco a poco nos cambie interiormente y podamos decir como San Pablo: “vivo yo, mas no yo, es Cristo quien vive en mí”. Una purificación que dura toda la vida y que tiene diferentes etapas y formas de realizarse.

José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 04 de mayo de 2021.

Hoy, martes, 4 de mayo de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (14,19-28):

EN aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dejándolo ya por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.
Al día siguiente, salió con Bernabé para Derbe. Después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquia, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Y después de predicar la Palabra en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquia, de donde los habían encomendado a la gracia de Dios para la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,10-11.12-13ab.21

R/.
Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,27-31a):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mi, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo yo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

Jesús ha comenzado diciendo: “Os dejo la paz. La paz os doy”. La paz que Jesús nos deja no es solo ausencia de conflictos armados. La paz de Jesús es Bendición, Don que contiene todos los dones. Es el don de la Resurrección a su Iglesia, el principio de la nueva creación. La paz de Jesús es una paz universal, pero no hay recetas rápidas y seguras para ella. Se construye en el día a día, y se halla en la fraternidad y en la delicadeza del encuentro con los hermanos. Es una paz que es don y conquista permanente.

El Señor ha derramado su paz en nuestros corazones. Una paz que es seguridad y fuerza. Una paz que nos asegura: “Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?” Una paz que nos da tranquilidad y esperanza. Una paz que nos acompaña siempre. Una paz que es motivo de constante alegría, porque Jesús ha dicho: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos”. Sin embargo en este tiempo de pandemia han hecho acto de presencia la inquietud y el temor. Dios parece callarse dentro de nosotros, no responde como quisiéramos. Este silencio nos espanta, hace saltar las dudas y la paz parece estar asediada. Estamos inquietos, nerviosos, preocupados… Quisiéramos respuestas rápidas y contundentes.  En estos momentos tenemos que recordar que Dios está presente en la luz oscura de la fe; que debemos ejercitar la fe para oír aquello que no oímos, ver aquello que no vemos, agarrarnos a lo que buscamos en la niebla. No podemos olvidar que Dios está presente, pero no poseído en plenitud; que la fe madura en el tiempo de la ausencia; que la fe se perfecciona en la búsqueda; que la fe se purifica a través de los acontecimientos más duros y difíciles.

Jesús también ha dicho: “Me voy, pero volveré a vosotros”. El Señor promete su presencia y su acompañamiento. No nos deja huérfanos. Él será quien nos defienda del Malo, quien nos consuele en las luchas y dificultades, quien haga que nada temamos aunque caminemos por cañadas oscuras, y quien nos tranquilice en los momentos de mayor riesgo. La paz que Él nos da está asegurada. Solo hay que tener fe y confianza. En esta clave tenemos que leer el libro de los Hechos de los Apóstoles; un ejemplo es la lectura de hoy: nada ni nadie les impidió seguir anunciando el Mensaje de Salvación y en ese ir y venir a las diferentes ciudades les acompañaba el Señor con su paz. 

José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 03 de mayo de 2021

Hoy, lunes, 3 de mayo de 2021

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,1-8):

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18,2-3.4-5

R/.
A toda la tierra alcanza su pregón

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón,
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,6-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

Hoy recordamos a dos apóstoles del Señor: Felipe y Santiago. Dos personas que escucharon la llamada de Jesús y le siguieron dejándolo todo. Desde el primer día estuvieron con Jesús y le acompañaron por los caminos de Galilea, Samaria… oyendo todo lo que el Maestro decía y viendo todos los signos y milagros que hacía. En ese día a día con el Señor aprendieron quién era Jesús, cómo se comportaba con la gente, cuáles eran los motivos que le movían a hacer las cosas. En ese día a día fueron descubriendo también para qué les había llamado el Maestro; fueron dándose cuenta de la importancia y grandeza del Mensaje de Jesús para los hombres y cuál era su papel en la transmisión de ese Mensaje.

Seguir a Jesús es hacer un camino con Él –“Yo soy el camino”-, un itinerario de un progresivo conocimiento experiencial y vivencial; de búsqueda constante; de ir continuamente a más. El discípulo tiene que salir de sí hacia el otro, dejar redes, casa, familia e irse convirtiendo progresivamente en seguidor del Maestro. Vivir un proceso de desinstalación para llegar a instalarse solamente en Jesús. Y eso se logra en el día a día de nuestra vida. Decimos: “la práctica hace al maestro”. Igual nos ocurre a nosotros en este camino de seguimiento de Jesús. Por eso el Papa Francisco dice: “Les invito a encontrarse con el Señor leyendo frecuentemente la Sagrada Escritura. Si no están acostumbrados todavía, comiencen por los Evangelios. Lean cada día un pasaje. Dejen que la Palabra de Dios hable a sus corazones, que sea luz para sus pasos”.

Hoy hay muchas personas que quieren conocer al Padre como Felipe –“muéstranos al Padre”-, pero no por lo que otros dicen, sino tener una experiencia personal de Él. Y los cristianos que están verdaderamente unidos a Jesús, que viven una profunda experiencia de amistad con el Señor, pueden ayudar a mostrar el rostro del Padre al mundo. La vida de los cristianos es un testimonio inconfundible, de tal manera que “quien los vea, le vea a Él”.

José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy