Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

EDD. martes 12 de mayo de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,22-34):

EN aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que les arrancaran y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, él los cogió, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo.
A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. De repente, vino un terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se abrieron todas las puertas, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos, diciendo:
«No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí».
El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó fuera y les preguntó:
«Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?»
Le contestaron:
«Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia».
Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.
A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas, y se bautizó en seguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8

R/. Señor, tu derecha me salva

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti;
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre
por tu misericordia y tu lealtad.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,5-11):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré.
Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

A veces en la vida se nos piden cosas para el bien de otros, pero que en apariencia no van precisamente para nuestro propio beneficio. Son pequeñas o grandes renuncias por el bien de otros. O quizá incluso, son en nuestra propia desventaja. En la película Qué bello es vivir, el protagonista continuamente hace opciones que favorecen a su hermano o al resto de su familia, pero que van cortando sus sueños. Parte de nosotros quisiéramos gritar la opción egoísta, la que parece liberar de lo que parecen obligaciones absurdas.  Quisiéramos que George Bailey por fin pudiera viajar y hacer lo que quiere, y no quedarse atado a un lugar y un trabajo que no es lo que más le gusta. Y sin embargo, admiramos esa entrega generosa del personaje.

Hay opciones que pueden ser difíciles, complicadas e incluso dolorosas. El bien parece que siempre debe estar por encima de los intereses personales. En la lectura de Hechos de hoy, el terremoto que abrió puertas y rompió cerrojos iba en beneficio de los cristianos encarcelados. Y, sin embargo, la huida hubiera supuesto un daño para los carceleros. Los apóstoles eligen el bien del carcelero por encima del propio.

Esto lo pueden entender muy bien los padres que trabajan y luchan—a costa propia—por el bien de la familia; las madres que pasan noches en vela cuidando a un hijo enfermo. O el hijo o la hija que pasa semanas, meses, años, cuidando de un padre anciano, senil y enfermo. El amor es así; siempre pone al otro por delante de uno mismo. Es ese mismo amor el que se refrena de controlar a otro, de dominar o de sobreproteger, para dar paso al crecimiento de aquel a quien se ama. Sería más fácil (e incluso absolutamente justificable), por ejemplo, quedarse en un lugar, porque los demás “me necesitan”, aun a sabiendas que lo que de verdad necesitan es tener el espacio para crecer. El bien del otro, el que pueda crecer, independizarse y funcionar como persona autónoma, puede en ocasiones requerir que quien ama se retire. Eso es lo que les dice Jesús a los discípulos hoy: “Os conviene que yo me vaya”. Porque en la nueva etapa, será el Espíritu quien guíe. Puede parecer raro y difícil, pero es lo mejor.

Parecería que, quien se conduce poniendo siempre por delante a los demás, sale perdiendo. La psicología moderna aconsejaría una opción algo más egoísta de darse el tiempo y las opciones a uno mismo… Mi madre decía que quien más pone más pierde… Pero no: quien más pone, más gana. Es la lógica de Dios: precisamente quien más busca el bien de otros es quien más gracia recibe. La diestra del Señor nos salva.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 11 de mayo de 2026.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,11-15):

NOS hicimos a la mar en Tróade y pusimos rumbo hacia Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, primera ciudad del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí nos detuvimos unos días.
El sábado salimos de la ciudad y fuimos a un sitio junto al río, donde pensábamos que había un lugar de oración; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
Se bautizó con toda su familia y nos invitó:
«Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa».
Y nos obligó a aceptar.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 149,1-2.3-4.5-6a.9b

R/. El Señor ama a su pueblo

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R/.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca.
Es un honor para todos sus fieles. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,26–16,4a):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay hoy entre la primera lectura y el Evangelio un contraste curioso. En Hechos, vemos a Lidia, que acaba de recibir la fe y, como reacción inmediata, ruega que se le permita dar hospitalidad a Pablo. “Si piensas que soy creyente…” Es como decir que la consecuencia lógica de aceptar a Cristo es aceptar a sus mensajeros y, también extender tal hospitalidad a todo el Cuerpo de Cristo. La consecuencia lógica de aceptar a Cristo es entrar en la familia de los hijos de Dios. Lidia ha sido recibida y ahora extiende la bienvenida. Por todos lados, la hospitalidad es movimiento doble: Pablo acepta la hospitalidad de Lidia, pero también él se abre a recibirla a ella en la familia cristiana.

El salmo, como puente, asegura que el Señor se complace, se deleita en su pueblo. Su pueblo, que le pertenece, debe abrirse a su Señor para deleitarle. El Señor viene a su pueblo, y también recibe a su pueblo como cosa suya.

Por otro lado, en el evangelio vemos cómo Jesús advierte que quienes no creen, convencidos de que hacen el bien, expulsarán a quienes creen en Cristo. Quienes cierran su corazón a la fe en Cristo, también cierran sus puertas a los discípulos.

Hoy día podríamos aplicar esto a mil asuntos que nos preocupan: la inmigración, la persecución a los cristianos… pero quizá tendríamos que empezar por el principio de todo, que es la propia persona, es decir, nuestra hospitalidad, primero a Dios, que nos ha recibido en su familia, y luego en apertura a los demás, extender la mano a quienes la necesitan, el empezar por escuchar las historias y los sentimientos de otros, creyentes también. Tendríamos que empezar por “rogar” al otro que nos permita recibirlo; y a nuestra vez, estar dispuesto a que se nos reciba. No es tanto un sentido físico, de alojamiento, cama y comida, sino más bien de una actitud que reconoce al otro desde la fe y sabe que es recibido desde una fe común. Se trata, en realidad, de una actitud eucarística: el Señor viene a habitar entre nosotros, y al mismo tiempo, nos integra en su Cuerpo.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 10 de mayo de 2026

DOMINGO SEXTO DE PASCUA.
Hechos 8,5-8.14-17: El evangelio llega a Samaria y también se comunica el Espíritu Santo.
1Pedro 3,15-18: Se describe la conducta del cristiano en tiempo de persecución. Debe ser: feliz en medio de la persecución, capaz de defender su fe, testimoniar con una vida santa. Todo esto es un culto al Señor.
Juan 14,15-21: Al marcharse Jesús deja un vacío que lo llenará el Paráclito, el Defensor, el Espíritu Santo.

1.- La Palabra de Dios suena a despedida, ya no estará más Jesús presente de una manera física. Él seguirá presente, realmente presente, pero de otra manera, a través de su Espíritu. Y de hecho, la Palabra de hoy nos muestra a Jesús presente y actuante por medio de su Espíritu.
Se hace presente fuera del área de Israel, en Samaria. Se sabe que los samaritanos eran considerados unos herejes y apóstatas por los judíos; por eso no trataban con ellos. Pues bien, allí se hace presente Jesús y realiza señales de liberación a través del Espíritu y la predicación de Felipe. Por eso el texto dice que los Apóstoles fueron a comunicarles el Espíritu Santo para que tuvieran vida.
2.- De modo que la comunidad de los creyentes tiene y hace presente a Cristo en el mundo, esté donde esté. Puede ser en un territorio tranquilo como en una zona hostil. Porque Él está presente donde esté la comunidad de los creyentes, la que debe glorificar a Cristo el Señor con un estilo de vida santo. Esto viene a significar: dar culto al Señor. Porque la vida nuestra debe ser un culto al Señor, el que no siempre será fácil, ya que va a encontrar hostilidad, persecución. Por eso la Palabra nos está indicando de qué manera vamos a hacer presente a Jesucristo en nuestro ambiente: con alegría, ya que tenemos una esperanza cierta, dando razón de nuestra esperanza. Ya lo dijo Jesús: “Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes”. (Mateo 10,19-20). Es Cristo presente quien actúa por medio del Espíritu Santo.
3.- No han faltado ni faltarán las hostilidades hacia la Iglesia. Primero vinieron del judaísmo, luego del mundo griego, luego de todo el peso y fuerza del Imperio Romano Y a lo largo de la historia no han faltado los ataques, directos e indirectos. Por la prensa sabemos cómo la soberbia de un dictador de turno se abalanza contra la Iglesia. Tenemos que saber resistir con fortaleza y sobriedad; porque el demonio anda como león rugiente buscando a quien devorar (cfr. 1Pedro 5,8).
4.- Pero no quedamos solos. El Señor nos promete “Otro” Paráclito, Defensor. ¿Por qué otro? Porque Jesús es el Pastor que defiende a su rebaño. Y sigue presente, ya lo sabemos, por medio de su Espíritu.
Es el Espíritu Santo el que anima, vigoriza y defiende a la Iglesia; lo hace iluminando, haciendo ver lo que realmente es lo bueno, lo que agrada a Dios. Sin este apoyo divino nada podemos hacer ni realizar. Él es quien se hace presente en todos: en los ricos y en los pobres, en los sabios e ignorantes, en los poderosos y en los débiles, en los que son “buenos” y en los que no lo son. Porque la luz nunca puede ser detenida, siempre se expande. Nadie tiene el monopolio del Espíritu Santo. Él actúa donde quiere, porque “el viento sopla donde quiere” (Juan 3,8) y nos defiende de todo mal. Entonces nos conviene que Él se vaya físicamente.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 09 de mayo de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,1-10):

EN aquellos días, Pablo llegó a Derbe y luego a Listra. Había alli un discipulo que se llamaba Timoteo, hijo de una judía creyente, pero de padre griego. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso que fuera con él y, puesto que todos sabían que su padre era griego, por consideración a los judíos de la región, lo tomó y lo hizo circuncidar.
Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.
Atravesaron Frigia y la región de Galacia, al haberles impedido el Espíritu Santo anunciar la palabra en Asia. Al llegar cerca de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Tróade.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Pasa a Macedonia y ayúdanos».
Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 99,1-2.3-5

R/. Aclama al Señor, tierra entera

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,18-21):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Ser discípulo de Cristo conlleva a una identificación total con él, un buscar conocerle para poder amarle y así transmitirle. En medio de la sociedad de hoy el mensaje cristiano no goza de una total aceptación, el evangelio incomoda a más de alguno. Esto ha sido una constante en la historia. Sin embargo el mundo necesita a Cristo, las personas tienen sed de Dios. Como cristianos estamos llamados a anunciar ese mensaje de Cristo. El precio de este anuncio es la cruz, una cruz que se hace llevadera cuando se carga junto a Jesús.

( catholic.net )

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 08 de Mayo de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,22-31):

EN aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos para mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabá, y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y enviaron por medio de ellos esta carta:
«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia provenientes de la gentilidad. Habiéndonos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alborotado con sus palabras, desconcertando vuestros ánimos, hemos decidido, por unanimidad, elegir a algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, hombres que han entregado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Os mandamos, pues, a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de uniones ilegítimas. Haréis bien en apartaros de todo esto. Saludos».
Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la comunidad y entregaron la carta. Al leerla, se alegraron mucho por aquellas palabras alentadoras.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 56,8-9.10-12

R/. Te daré gracias ante los pueblos, Señor

Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora. R/.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,12-17):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En una de las iglesias cercanas a mi casa, uno de los sacerdotes, después de la bendición final de la Misa, solía decir: “Que la alegría del Señor sea nuestra fuerza”. Creo que era muy efectivo en mi, porque lo cierto es que al salir, aunque hubiéra estado en babia gran tiempo de la celebración, estaba muy confortada y de buen humor. Seguramente lo mejor de este detalle pequeño es que me llevó al convencimiento de que la alegría de Dios es invencible. Y que está en nosotros si permanecemos en su amor o, precisamente, cuando su alegría es la que nos lleva a querer permanecer en él.

En la mayoría de las biografías de los santos lo más frecuente es encontrar la alegría como un rasgo de carácter o personalidad. Como ser santo no esta reservado a los de temperamento alegre, también los hubo muy serios y un poco sombrones. Alguno, y muy importante por cierto,  incluso llegó a afirmar que Cristo nunca se rió… con el peregrino argumento de que no hay ningún texto evangélico que de fe de la risa de Jesús. Desde luego nadie llega a santo sin abrazar la cruz. En toda vida hay momentos de cruz y en toda vida de santo hay una o muchas cruces que fueron abrazadas con amor. Pero no hay camino de santidad que no se inicie con un deseo ardiente de que no se acabe lo que es un encuentro con la Alegría.

La intensa, fuerte y misteriosa Alegría  de Dios es la respuesta a nuestro anhelo de felicidad, una sed de un bien que excede a lo que podemos conseguir por nosotros mismos y cuya plenitud  llegará porque Cristo lo ha prometido. Chesterton estaba convencido de que la alegría de Cristo era tan pura que era su atributo más divino. En su libro Ortodoxia, sugiere que Jesús pudo ocultar muchas cosas, pero lo que más le costaba ocultar era su regocijo, incluso camino a la Cruz. Para Chesterton, la alegría de la que habla Juan 15,11 es la fuerza que permite a los santos reírse mientras sufren, porque saben que el final de la historia es feliz.

Una de las más bellas composiciones de Bach es la Cantata 147: Jesús sigue siendo mi alegría/ me defiende de toda pena / consuelo y bálsamo de mi corazón / Él es la fuerza de mi vida, / el gozo y el sol de mis ojos, / el tesoro y la delicia de mi alma / por eso no quiero dejar ir a Jesús / fuera de mi corazón y de mi vista.

Es bueno buscar y hallar esta alegría en la oración y en el encuentro con los demás.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 07 de mayo de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,7-21):

EN aquellos días, después de una larga discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
«Hermanos, vosotros sabéis que, desde los primeros días, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué, pues, ahora intentáis tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo:
«Escuchadme, hermanos: Simón ha contado cómo Dios por primera vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
“Después de esto volveré
y levantaré de nuevo la choza caída de David;
levantaré sus ruinas y la pondré en pie,
para que los demás hombres busquen al Señor,
y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre:
lo dice el Señor, el que hace que esto sea conocido desde antiguo”.
Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,1-2a.2b-3.10

R/. Contad las maravillas del Señor
a todas las naciones

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-11):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En una de las iglesias cercanas a mi casa, uno de los sacerdotes, después de la bendición final de la Misa, solía decir: “Que la alegría del Señor sea nuestra fuerza”. Creo que era muy efectivo en mi, porque lo cierto es que al salir, aunque hubiéra estado en babia gran tiempo de la celebración, estaba muy confortada y de buen humor. Seguramente lo mejor de este detalle pequeño es que me llevó al convencimiento de que la alegría de Dios es invencible. Y que está en nosotros si permanecemos en su amor o, precisamente, cuando su alegría es la que nos lleva a querer permanecer en él.

En la mayoría de las biografías de los santos lo más frecuente es encontrar la alegría como un rasgo de carácter o personalidad. Como ser santo no esta reservado a los de temperamento alegre, también los hubo muy serios y un poco sombrones. Alguno, y muy importante por cierto,  incluso llegó a afirmar que Cristo nunca se rió… con el peregrino argumento de que no hay ningún texto evangélico que de fe de la risa de Jesús. Desde luego nadie llega a santo sin abrazar la cruz. En toda vida hay momentos de cruz y en toda vida de santo hay una o muchas cruces que fueron abrazadas con amor. Pero no hay camino de santidad que no se inicie con un deseo ardiente de que no se acabe lo que es un encuentro con la Alegría.

La intensa, fuerte y misteriosa Alegría  de Dios es la respuesta a nuestro anhelo de felicidad, una sed de un bien que excede a lo que podemos conseguir por nosotros mismos y cuya plenitud  llegará porque Cristo lo ha prometido. Chesterton estaba convencido de que la alegría de Cristo era tan pura que era su atributo más divino. En su libro Ortodoxia, sugiere que Jesús pudo ocultar muchas cosas, pero lo que más le costaba ocultar era su regocijo, incluso camino a la Cruz. Para Chesterton, la alegría de la que habla Juan 15,11 es la fuerza que permite a los santos reírse mientras sufren, porque saben que el final de la historia es feliz.

Una de las más bellas composiciones de Bach es la Cantata 147: Jesús sigue siendo mi alegría/ me defiende de toda pena / consuelo y bálsamo de mi corazón / Él es la fuerza de mi vida, / el gozo y el sol de mis ojos, / el tesoro y la delicia de mi alma / por eso no quiero dejar ir a Jesús / fuera de mi corazón y de mi vista.

Es bueno buscar y hallar esta alegría en la oración y en el encuentro con los demás.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 06 de mayo de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,1-6):

EN aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más de entre ellos subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre esta controversia. Ellos, pues, enviados por la Iglesia provistos de lo necesario, atravesaron Fenicia y Samaría, contando cómo se convertían los gentiles, con lo que causaron gran alegría a todos los hermanos. Al llegar a Jerusalén, fueron acogidos por la Iglesia, los apóstoles y los presbíteros; ellos contaron lo que Dios había hecho con ellos.
Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, se levantaron, diciendo:
«Es necesario circuncidarlos y ordenarles que guarden la ley de Moisés».
Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 121,1-2.4-5

R/. Vamos alegres a la casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestro pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R/.

Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,1-8):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En todo lo que conocemos de Jesus por los Evangelios apreciamos un ser humano (el más perfecto) bastante alejado de ese tipo de maestro espiritual que desprecia la materia. Por el contrario, está atento y le gusta lo accesible por los sentidos, lo que se puede tocar, oler, saborear  y ver. Seguramente, por esa atención a lo sensible, durante su vida pública (por supuesto en los milagros, comenzando en Caná,  pero, sobre todo en sus enseñanzas) podemos apreciar a un autor que ve, toca, saborea, conoce y comprende el mundo del trabajo, de los oficios, de las labores cotidianas, de las fiestas… y así sus parábolas y sus ejemplos están repletos de detalles “materiales”.

La lectura del Evangelio de hoy, dentro del larguísimo discurso de la Última Cena, según San Juan, es una exhortación a los discípulos de entonces y a nosotros, cristianos -discípulos de Cristo por definición- de hoy. Es la parábola de la vid y los sarmientos y la invitación: permaneced en Mí.

Sabemos que sin El no podemos hacer nada. Ocurre que a veces lo olvidamos y llegamos a creer que podemos enrolarnos en alguna causa o emprender alguna tarea con nuestra buena preparación, convencimiento, entusiasmo o incluso capacidad para recaudar fondos… sin contar con Cristo o dándolo por supuesto, pero sin que realmente cuente mucho. Incluso podemos llegar a creer que tenemos éxito sin entender que realmente nos aproximamos a ser sarmientos secos y que todo el fruto de ese esfuerzo no sirve para nada: es una selva de ramas con uvas pequeñas y ácidas.

Permanecer en Jesús, como el sarmiento en la viña, implica también someterse a la poda. Al ser una planta trepadora, la vid tiende a crecer indefinidamente y el resultado es un desastre. Hay que someterse a la poda que viene de Dios directamente y siempre será para nuestro bien aunque duela, pero también a aquella de la que somos conscientes y tenemos que hacer pero nos da miedo.

A modo de ejemplos: podar el  activismo de “hacer muchas cosas para Dios” pero no pasar tiempo con El; podar  formas y y maneras que han dado muy poco fruto pero siguen practicándose porque es duro reconocer el fracaso; podar el deseo de reconocimiento, de ser el centro de atención disfrazado de “celo espiritual”; podar el temor a dejar algo tal vez inofensivo pero que nos gratifica… y, en definitiva, nos distrae de lo verdaderamente importante.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 05 de mayo de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (14,19-28):

EN aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dejándolo ya por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.
Al día siguiente, salió con Bernabé para Derbe. Después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquia, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Y después de predicar la Palabra en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquia, de donde los habían encomendado a la gracia de Dios para la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,10-11.12-13ab.21

R/. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,27-31a):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mi, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo yo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Juan evangelista escribió lo que conocemos como Discurso de la Última Cena como una exposición de todas las enseñanza de Jesucristo escuchadas por los discípulos durante el tiempo en que lo siguieron como Maestro.

La lectura del Evangelio de hoy (14,27-31a) parece el párrafo final de ese largo discurso según el relato de Juan. Parece pero no es: del versículo final está suprimida esta frase: “Levantáos, vámonos de aquí”, y en realidad, a continuación Jesús sigue hablando…  hasta el final del capítulo 17.  No creo que el evangelista lo pretendiese pero el efecto, si se vuelve a la frase suprimida, da ese estilo de despedida que a veces practicamos. Y así, cuando queremos mucho a alguien, demoramos la separación y casi hacemos más largo el adios y las recomendaciones que lo que hablamos a lo largo del encuentro. Visto así, podríamos interpretar lo que sigue como una muestra de amor y de cuidado hacia estos de los que va a separarse.

Jesús sabe que los deja como huérfanos y quiere animarlos y fortalecer su fe. Es una despedida que se dilata como si Jesús temiera el desánimo de los suyos y tratara de consolarlos algo más en un tono menos solemne que el anterior, y hasta un poco risueño. No deben estar tristes porque Él va con el Padre. Como cuando despedimos a alguien querido que marcha a un trabajo, o a una situación familiar o personal mejor y “lo dejamos ir” sonriendo y alegrándonos (o poniéndo buena cara aunque nos duela la separación).

Les dice: mi paz os dejo, mi paz os doy. La palabra paz, (shalom) no significa solamente ausencia de conflicto, es un término con más contenido, quizá se parezca a lo que entendemos como armonía en el interior de una persona y también en un grupo. Poco antes había dicho: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”, conociendo la limitación y la pobreza de ellos y también que para Dios nada es imposible. El ama con el amor infinito de Dios, y con su corazón de hombre. Sabe que lo que se aproxima es el cumplimiento de las atroces profecias sobre su persona que están en los libros sagrados y se anticipa al desconcierto, la cobardía y el miedo que se apoderarán de los discípulos tan amados. Presiente su desaliento, las negaciones y la huida… Y también la discordia y la desunión que va a provocar el miedo. Quiere darles seguridad y paz y sabe que esa paz y esa seguridad son obra del Espiritu Santo y no pueden tener otro origen.

Amaos como yo os he amado significa poner en juego la misma capacidad de comprensión y de compasión de Cristo para con nuestros semejantes confiando en el auxilio que viene del Espíritu Santo. Es pedir para ellos y para uno mismo el amor de Dios. O lo que es lo mismo el amor del Corazón de Cristo, tan divino y tan humano. El prodigio se cumplió en Pentecostés que desencadenó una ola imparable de entusiasmo y valentía en los dicípulos como nos recuerdan las lecturas de  Libro de los Hechos que estamos escuchando durante este tiempo.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 04 de mayo de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (14,5-18):

EN aquellos días, cuando en Iconio se produjeron conatos de violencia de parte de los gentiles y de los judíos, con sus autoridades, para maltratar a Pablo y a Bernabé y apedrearlos; al darse cuenta de la situación, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y alrededores, donde se pusieron a predicar el Evangelio.
Había en Listra, sentado, un hombre impedido de pies; cojo desde el seno de su madre, nunca había podido andar. Estaba escuchando las palabras de Pablo, y este, fijando en él la vista y viendo que tenía una fe capaz de obtener la salud, le dijo en voz alta:
«Levántate, ponte derecho sobre tus pies».
El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia:
«Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos».
A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando y diciendo:
«Hombres, ¿qué hacéis? También nosotros somos humanos de vuestra misma condición; os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo “que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen”. En las generaciones pasadas, permitió que cada pueblo anduviera su camino; aunque no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia».
Con estas palabras, a dura penas disuadieron al gentío de que les ofrecieran un sacrificio.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 113B,1-2.3-4.15-16

R/. No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria

No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu bondad, por tu lealtad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios»? R/.

Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R/.

Benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se la ha dado a los hombres. R/

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,21-26):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama será amado mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Le dijo Judas, no el Iscariote:
«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Sobre el Evangelio de Juan se ha escrito e investigado mucho. Algunos opinan que es obra de  discípulos de Juan. Otros que el autor es Juan mismo. El capítulo 14, del que se lee un fragmento hoy en la Liturgia de la Palabra, encaja bien con la idea de que quien lo compuso relató un episodio visto y recordado con detalle.  Quien relata explica cómo Jesús responde sucesivamente a las preguntas de Tomás, Felipe y Judas. El contexto es el de la última Cena en el que Jesús parece querer apurar las horas antes de su Pasión para revelarse a sus discípulos, para que entiendan lo que va a suceder y permanezcan en su amor a pesar del horror que se avecina.

Judas está perplejo porque Jesús habla de sí mismo con unos términos inéquivocos y se entiende que se revela con toda claridad, como el Mesías: el esperado para regir al pueblo de Dios y hacerlo grande. Jesús está íntimamente unido al Padre, sus palabras son del Padre y su voluntad está en Dios. El es el Salvador esperado por siglos… pero el mensaje solo lo escuchan unos pocos y desde luego está muy alejado de un poder político… “Señor ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?” Como si Jesús hubiera cambiado de plan o lo hubiera aplazado… Solo que nunca hubo ese plan. El plan es mucho más misterioso, locura y escándalo dirá más tarde Pablo. Se trata de la Cruz. Y aunque en la cena se palpa una tensión amenazadora, los discípulos están desconcertados, tal vez porque pocos días antes habían visto el entusiasmo del pueblo con la entrada triunfal en Jerusalén

La  pregunta y su trasfondo se relacionan bien con un episodio que Juan no escribe pero sí los sinópticos: las tentaciones de Jesús en el desierto. Y es en la última de las tentaciones donde encontramos respuesta al interrogante. Este es el trato que propone Satanás: todo esto te daré si postrándote me adoras. El poder, la salud, la prosperidad, la riqueza… sin Dios. Y esto nos lleva aún más atrás, al paraíso en el que la serpiente propone un “todo” que significa la autosuficiencia y por tanto rechazar a Dios.

Nos pasa casi a diario cuando, en lo personal, en lo político, en la naturaleza o en las relaciones humanas próximas, nos preguntamos porqué Dios no actua con su poder y limpia y endereza todo lo que está sucio, enfermo o torcido en el mundo o en nosotros mismos. Y es también el argumento de muchos que dicen no poder creer en un Dios que “permite” tantos sufrimientos materiales y espirituales, tantos crímenes y tantas víctimas inocentes…

Es misterio. Como el de que nos haya hecho libres. Nos acercamos a Pentecostés: para aceptar que nos ha creado por amor y por amor nos ha redimido y para mantener la fe, tenemos la promesa y aún la certeza de que el Espíritu Santo nos lo irá desvelando todo como Cristo prometió a Judas y a los primeros discípulos.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/