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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. jueves 29 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel 7,18-19.24-29):

Después que Natán habló a David, el rey fue a presentarse ante el Señor y dijo: «¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia, para que me hayas hecho llegar hasta aquí? ¡Y, por si fuera poco para ti, mi Señor, has hecho a la casa de tu siervo una promesa para el futuro, mientras existan hombres, mi Señor! Has establecido a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, eres su Dios. Ahora, pues, Señor Dios, mantén siempre la promesa que has hecho a tu siervo y su familia, cumple tu palabra. Que tu nombre sea siempre famoso. Que digan: «¡El Señor de los ejércitos es Dios de Israel!» Y que la casa de tu siervo David permanezca en tu presencia. Tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has hecho a tu siervo esta revelación: «Te edificaré una casa»; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. Ahora, mi Señor, tú eres el Dios verdadero, tus palabras son de fiar, y has hecho esta promesa a tu siervo. Dígnate, pues, bendecir a la casa de tu siervo, para que esté siempre en tu presencia; ya que tú, mi Señor, lo has dicho, sea siempre bendita la casa de tu siervo.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 131,1-2.3-5.11.12.13-14

R/. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre

Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob. R/.

«No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob.» R/.

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractara:
«A uno de tu linaje pondré sobre tu trono.» R/.

«Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.» R/.

Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,21-25):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: «¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Les dijo también: «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará con creces hasta lo que tiene.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hoy vemos la versión luminosa del rey David. Humilde, agradecido, reconociendo que el Señor ha hecho una gran promesa a su dinastía, sintiéndose indigno, pero confiando en esa promesa divina. “Y que la casa de tu siervo David permanezca en tu presencia.” Ya vamos viendo que no siempre fue así.

“El que tenga oídos para oír, que oiga”, dice Cristo en el Evangelio. Es un buen consejo para todos nosotros. Hoy se nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que conlleva haber recibido la luz de Dios. Lo que sí supo hacer David. Jesús utiliza imágenes sencillas y cotidianas: una lámpara no se enciende para ocultarla, sino para colocarla en lo alto y que ilumine. Con esta enseñanza, el Señor nos recuerda que la fe no es un tesoro privado ni un conocimiento reservado a unos pocos; es un don destinado a ser compartido y puesto al servicio de los demás. Misioneros en sus casas, podríamos decir.

En pocas palabras, la luz representa la Palabra de Dios y el mensaje del Reino. Quien la acoge en su corazón está llamado a dejar que transforme su vida y, a través de ella, ilumine el camino de otros. No basta con escuchar; es necesario vivir lo escuchado. Por eso Jesús insiste: “El que tenga oídos para oír, que oiga”. Escuchar, en clave bíblica, significa acoger con atención y responder con coherencia. Vivir como Dios quiere, intentando cumplir siempre Su voluntad.

El pasaje también nos confronta con una advertencia exigente: “La medida que uséis la usarán con vosotros”. Un buen aviso. Sabemos que, en el último día, tendremos que dar cuentas de nuestros actos. Sabemos que Dios no es mezquino, pero respeta la libertad humana.  La apertura, el compromiso y la generosidad con que recibimos su Palabra determinan la fecundidad de nuestra vida cristiana. Quien se cierra, termina perdiendo incluso lo poco que cree tener; quien se abre con humildad, recibe en abundancia. De cada uno depende elegir cómo quiere vivir. Lo rezamos cada día en el Padrenuestro. El perdón de nuestros pecados está muy vinculado a cómo perdonamos nosotros a los que nos han ofendido.

Este Evangelio nos desafía a revisar nuestra actitud frente a la fe. Podemos hacernos algunas preguntas, para revisar cómo va nuestro camino de fe. ¿Ese regalo que hemos recibido, la fe, la escondemos por miedo o comodidad, o la dejamos brillar con obras concretas de amor, justicia y servicio? ¿Somos estrictos con los demás y laxos con nosotros mismos? Porque ser discípulos de Jesús implica vivir como lámparas encendidas, capaces de reflejar la luz del Reino en medio del mundo. Aunque cueste.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 28 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (7,4-17):

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: «Ve y dile a mi siervo David: «Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta hoy, no he habitado en una casa, sino que he viajado de acá para allá en una tienda que me servía de santuario. Y, en todo el tiempo que viajé de acá para allá con los israelitas, ¿encargué acaso a algún juez de Israel, a los que mandé pastorear a mi pueblo Israel, que me construyese una casa de cedro?» Pues bien, di esto a mi siervo David: «Así dice el Señor de los ejércitos: Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo; si se tuerce, lo corregiré con varas y golpes como suelen los hombres, pero no le retiraré mi lealtad como se la retiré a Saúl, al que aparté de mi presencia. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.»»
Natán comunicó a David toda la visión y todas estas palabras.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 88,4-5.27-28.29-30

R/. Le mantendré eternamente mi favor

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades.» R/.

«Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora»;
y yo lo nombraré mi primogénito,
excelso entre los reyes de la tierra.» R/.

«Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable;
le daré una prosperidad perpetua
y un trono duradero como el cielo.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,1-20):

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla.
Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: «Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»
Y añadió: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.
Él les dijo: «A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que, por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen.»»
Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Menuda misión para un pobre mortal. Enmendar la plana al rey David, corregirle y no permitirle construir una casa para el Señor. Llevando la contraria no se hacen amigos en las cortes reales, y tampoco se prospera. Nos imaginamos la cara del rey, cuando el profeta Natán le dice que Dios no da el visto bueno a su idea. Aunque amortiguaría el golpe saber que el proyecto lo llevará a cabo su descendencia. Algo es algo. El sabio rey Salomón llevó a cabo el proyecto, pero eso ya es otra historia.

Es que los planes de Dios llevan su tiempo. El ritmo divino no es nuestro ritmo. Lo saben bien los hombres del campo. El evangelio de Marcos nos presenta hoy a Jesús como el sembrador que sale a sembrar sin medida. No calcula el terreno ni selecciona a los oyentes: la semilla —que es la Palabra de Dios— cae sobre todos. Este gesto revela algo fundamental: Dios no se cansa de hablarnos, incluso cuando sabe que muchos corazones no están preparados para acoger su mensaje.

La parábola del sembrador no pone el acento en la calidad de la semilla, que es siempre buena, sino en la disposición del terreno y en cómo el sembrador no escatima la semilla.

Jesús mismo explica que los distintos tipos del suelo representan las actitudes del corazón humano frente a la Palabra.

El camino duro simboliza a quienes escuchan, pero no dejan que la Palabra penetre. Es un corazón cerrado, distraído o indiferente, donde el mensaje del Evangelio no logra arraigar. Hay mucha gente que no tiene interés en este mensaje. El terreno pedregoso representa a quienes reciben la Palabra con entusiasmo momentáneo, pero sin profundidad; cuando llegan las dificultades o las exigencias del seguimiento, abandonan. Quizá sea consecuencia de la vida que llevamos, donde todo tiene que ser fácil y rápido. El terreno con espinos refleja a quienes escuchan, pero permiten que las preocupaciones, el afán por el dinero y los deseos del mundo ahoguen el mensaje.

Finalmente, Jesús habla de la tierra buena, aquella que escucha la Palabra, la acoge y da fruto. No se trata de personas perfectas, sino de corazones disponibles, abiertos a la conversión y perseverantes. El fruto es diverso —treinta, sesenta, cien— porque cada vida es distinta, pero lo importante es que la Palabra produce vida nueva.

Esta parábola nos invita a mirarnos por dentro y preguntarnos: ¿Qué tipo de terreno soy hoy? No se trata de juzgarnos, sino de reconocer que el corazón puede transformarse. El terreno duro puede ablandarse, las piedras pueden retirarse y los espinos pueden ser arrancados. La gracia de Dios trabaja en nosotros si se lo permitimos.

En un mundo lleno de ruido, prisas y superficialidad, este evangelio nos llama a escuchar con atención, a cuidar el silencio interior y a dejar que la Palabra eche raíces profundas. Solo así nuestra fe dejará de ser pasajera y se convertirá en una vida fecunda al servicio del Reino.

Que cada vez que escuchemos el Evangelio, podamos decir con humildad:
Señor, haz de mi corazón una tierra buena.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 27 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (6,12b-15.17-19):

En aquellos días, fue David y llevó el arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, haciendo fiesta. Cuando los portadores del arca del Señor avanzaron seis pasos, sacrificó un toro y un ternero cebado. E iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino. Así iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores y al sonido de las trompetas. Metieron el arca del Señor y la instalaron en su sitio, en el centro de la tienda que David le había preparado. David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión al Señor y, cuando terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a todos, hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno. Después se marcharon todos, cada cual a su casa.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,7.8.9.10

R/. ¿Quién es ese Rey de la gloria?
Es el Señor en persona

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra. R/.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,31-35):

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar.
La gente que tenía sentada alrededor le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.»
Les contestó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»
Y, paseando la mirada por el corro, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Sigue la fiesta por el comienzo del reinado de David. Este rey singular decidió trasladar el Arca de la Alianza a Jerusalén, la nueva capital del reino, país que él acababa de unificar, para fortalecer su poder político e institucionalizar Jerusalén como la ciudad del pueblo israelí, el lugar donde residiría permanentemente la presencia divina. El Arca había estado antes en Quiriat-Jearim durante muchos años, después de ser devuelta por los filisteos, quienes la habían tomado como botín en una batalla.

David reunió a los mejores guerreros de Israel para transportar el Arca porque era importante para él, debido a que simbolizaba la presencia de Dios y el pacto que había hecho con su pueblo. El primer intento no tuvo éxito. Cuando finalmente David introdujo el Arca en Jerusalén se produjo un momento de gran celebración. El rey David danzaba delante del Señor con todas sus fuerzas, vestido con un efod de lino. Y ofreció sacrificios, y organizó una gran celebración comunitaria. La esposa del rey David, Mical, descendiente de Saúl, lo despreciaba por un comportamiento que ella consideraba indigno para un rey, pero David respondió que lo que él celebraba era la presencia del Señor entre su gente. Todos unidos, alrededor del Arca de la Alianza, bajo un único monarca. Un motivo de alegría.

Y llegamos al Evangelio. Este pasaje refleja un momento clave en la vida pública de Jesús. Se van aclarando cómo son las cosas en el Reino de Dios. Ha habido siempre tensión entre las relaciones biológicas y la familia espiritual que se forma en torno a la Jesús, Es cuestión de prioridades. Aunque su madre y sus hermanos vienen a buscarlo, Jesús no los rechaza, pero sí redefine su identidad familiar.

La madre y los hermanos de Jesús llegan, pero se quedan afuera, lo que indica que no pueden acceder a Él debido a la multitud que lo rodea. Su intención parece ser protegerlo, posiblemente por creer que está «fuera de sí», lo cual revela una comprensión limitada de su misión. Hace falta un camino de preparación para entender el plan de Dios. El Evangelio de Marcos, precisamente, es como un camino catecumenal hacia el pleno conocimiento del Mesías.

Al responder a la multitud que le anuncia que su familia lo busca, Jesús pregunta: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?» Luego mira a los que están sentados a su alrededor y dice: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.» Este cambio de enfoque no niega el amor filial, sino que amplía el concepto de familia. La verdadera familia de Jesús no está basada en la sangre, sino en la fidelidad a Dios. Aquellos que escuchan, siguen y viven su palabra se convierten en su familia más cercana. Sin duda, María, su Madre, siempre estuvo cerca de Él.

Se nos invita, pues, a reflexionar sobre las prioridades en nuestra vida cristiana. A veces, incluso las relaciones más cercanas pueden poner en riesgo nuestra fidelidad a Dios. Jesús no rechaza a su madre, pero señala que la voluntad de Dios debe ser la guía suprema. Hoy, esta enseñanza sigue siendo una llamada a vivir en comunión con quienes siguen a Cristo, más allá de lazos sanguíneos.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 26 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (5,1-7.10):

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: «Hueso tuyo y carne tuya somos: ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: «Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tu serás el jefe de Israel.»»
Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. Tenía treinta años cuando empezó a reinar, y reinó cuarenta años; en Hebrón reinó sobre Judá siete años y medio, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre Israel y Judá. El rey y sus hombres marcharon sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban el país.
Los jebuseos dijeron a David: «No entrarás aquí. Te rechazarán los ciegos y los cojos.»
Era una manera de decir que David no entraría. Pero David conquistó el alcázar de Sión, o sea, la llamada Ciudad de David. David iba creciendo en poderío, y el Señor de los ejércitos estaba con él.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 88,20.21-22.25-26

R/. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán

Un dia hablaste en visión a tus amigos:
«He ceñido la corona a un héroe,
he levantado a un soldado sobre el pueblo.» R/.

«Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso.» R/.

«Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder:
extenderé su izquierda hasta el mar,
y su derecha hasta el Gran Río.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,22-30):

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.»
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Después de haber contemplado a san Pablo y su conversión, con la oración por la unidad de todos los cristianos, seguimos nuestro camino por el tiempo ordinario, hacia la ya próxima Cuaresma. Lo hacemos con la memoria de los santos Timoteo y Tito.

En el Evangelio de Marcos, Jesús es acusado por los escribas de expulsar demonios con el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios. Jesús responde con lógica: un reino dividido no puede sostenerse. Si Satanás expulsara a Satanás, su reino caería. Además, advierte sobre el pecado contra el Espíritu Santo, que es imperdonable. Este pasaje nos invita a profundizar en la fe y a reconocer la autoridad de Jesús. Nos llama a no juzgar superficialmente, sino a abrir el corazón para entender el poder y la acción del Espíritu en la vida cotidiana.

Este Evangelio recoge una de las afirmaciones de Jesús que más ha dado lugar a especulaciones: “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada”. Estas palabras no expresan un límite en la misericordia de Dios, sino un límite que el propio ser humano pone a esa misericordia.

Cuando Jesús habla de la blasfemia contra el Espíritu Santo, no lo hace para asustarnos, sino para llamarnos a la conversión del corazón. A veces esta frase suena muy dura: “ese pecado no será perdonado”, y podemos pensar que Dios deja de amar o de perdonar. Pero no es así. Dios siempre quiere perdonar. El problema no está en Dios, sino en la persona que se cierra completamente a su amor. El Espíritu Santo es quien nos ayuda a reconocer el pecado, a pedir perdón y a cambiar de vida. Entonces, blasfemar contra el Espíritu Santo significa rechazar conscientemente esa ayuda, decirle a Dios: “No te necesito, no quiero cambiar, no quiero tu perdón”.

Jesús pronuncia esta advertencia cuando los fariseos, viendo una obra evidente de liberación y sanación, atribuyen al demonio lo que es obra del Espíritu Santo. No se trata de ignorancia ni de duda sincera, sino de un rechazo consciente y malicioso de la verdad. Los fariseos veían las obras buenas de Jesús —curaciones, liberaciones, gestos de amor— y aun así decían que venían del mal. Es decir, llamaban malo a lo que era bueno, cerrando su corazón a la verdad. Eso es muy grave, porque cuando uno se convence de que no necesita a Dios, ya no pide perdón, y si no pide perdón, no puede recibirlo.

En este contexto, entonces, ¿qué es la blasfemia contra el Espíritu Santo? No es una palabra dicha en un momento de ira ni una debilidad humana. Es una actitud interior permanente, podríamos decir recalcitrante: llamar “mal” a lo que claramente viene de Dios. Rechazar deliberadamente la acción del Espíritu que convence de pecado, invita a la conversión y ofrece el perdón. Cerrar el corazón a la gracia, negándose a reconocer la necesidad de misericordia. San Juan Pablo II la describía como el pecado de quien se niega a ser perdonado, porque rechaza el medio mismo del perdón.

¿Por qué “no tiene perdón”? No porque Dios no quiera perdonar, sino porque el Espíritu Santo es quien nos lleva al arrepentimiento. Si se rechaza al Espíritu, se rechaza la puerta por la que entra el perdón. Dios respeta la libertad humana incluso cuando esta se cierra a su amor.

Quien teme haber cometido este pecado, ya demuestra que no lo ha cometido. El temor, el remordimiento y el deseo de reconciliación son signos claros de que el Espíritu sigue actuando en el corazón. La blasfemia contra el Espíritu no es una caída momentánea, sino una decisión final y obstinada contra la verdad y el amor. Este pasaje nos invita a examinar nuestro corazón con humildad, a no endurecernos ante la corrección de Dios, a reconocer la acción del Espíritu en la Iglesia, en los sacramentos y en la conversión personal. Mientras haya apertura, aunque sea mínima, la misericordia de Dios sigue siendo infinita. Lo sintió Pablo y los sintieron sus colaboradores, Timoteo y Tito.

Ésta es la buena noticia: que quien se arrepiente, quien pide perdón, quien busca a Dios, no ha cometido este pecado. El corazón humilde, aunque sea débil, siempre tiene la puerta abierta al perdón de Dios. Pidamos hoy la gracia de no endurecer el corazón, de dejarnos guiar por el Espíritu Santo y de confiar siempre en la misericordia infinita de Dios.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Finalización del XXIII Encuentro de Fraternidad y Espiritualidad Capuchina, Rabones Comuna de Linares, Chile 2026.

Durante los días 23, 24 y 25 de enero, los laicos capuchinos se reunieron en la localidad de Rabones, Comuna de Linares, con motivo de su XXIII Encuentro de Fraternidad y Espiritualidad Capuchinos, 2026.

Esta instancia de reflexión, oración, discernimiento y vida fraterna se desarrolla bajo el lema: «Señor, ¿qué quieres que haga?». Los tres días se centraron en un recorrido por las experiencias compartidas en los centenarios celebrados entre 2023 y 2025;
La conmemoración de los 800 años de la Pascua de San Francisco y la vigencia de su legado en la vida laical, durante 2026.
Todo, se vivió con oraciones, cantos, alabanzas a Nuestro Señor, acciones fraternas y Eucaristía.

Pedimos al Señor que, por intercesión del Seráfico Padre, ilumine y bendiga siempre a nuestros hermanos y hermanas del Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile, en su camino de formación y servicio.

Fraternalmente,

Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile.

EDD. Homilía para la Eucaristía del domingo 25 de enero de 2026.

TERCER DOMINGO. A


Isaías 8,23-9,3: La salvación se describe como una iluminación, la que trae la paz verdadera.
1Corintios 1,10-14.16-17: Pablo censura los partidismos en la comunidad cristiana y hace un llamado a la unidad.
Mateo 4,12-17: El evangelista pone a Jesús en Galilea de los gentiles; de esta manera quiere demostrar la apertura del mensaje de Cristo a los gentiles.

1.- Es típico del lenguaje de la Biblia hablar de Luz – Tiniebla. Estar en la luz significa vivir de acuerdo con lo que Dios quiere. Vivir en las tinieblas, en cambio, es vivir sin Dios, de espaldas a Dios. La situación de los pueblos paganos es que están en tinieblas; pero a ellos se les promete la luz = salvación. De este modo se echa por tierra el exclusivismo judío, que pensaba que la luz, la salvación, era sólo para ellos. También el israelita, por muy miembro del Pueblo de Dios que sea, puede estar o vivir en las tinieblas.


2.- Lo mismo sucede o puede suceder con los miembros de una comunidad cristiana. Es por esta razón que san Pablo reprende a los cristianos de Corinto, porque estaban divididos. Se abanderizaban con algún dirigente de la comunidad.
El Apóstol exhorta vehementemente a que se viva en la unidad, no en la división Porque el Misterio de la Iglesia es un Misterio de Comunión: siendo muchos y distintos estamos unidos por el vínculo de la Fe en Jesucristo.


3.- Desgraciadamente todavía hay divisiones en la sociedad y también en la Comunidad cristiana.
La división es sinónimo de tiniebla, ya que no permite ver en el otro su valer, su riqueza. Al adversario se le ve como a un enemigo.
Muchas veces se pretende imponer en la sociedad no sólo una motosierra, sino también una motoniveladora. Y así se llega a la descalificación del contrario. Y en la comunidad cristiana sucede lo mismo. Nadie debe ser descalificado.
En la Iglesia existe una sola espiritualidad, la del evangelio, la que se manifiesta en las diversas y legítimas espiritualidades que existen en medio del Pueblo de Dios. Aquí es donde se impone la vivencia de la Comunión de Fe. El que seamos distintos es una riqueza, el estar divididos es un pecado.


4.- En Jesús se cumple lo anunciado por el Profeta. Él es la Luz que brilla en las tinieblas. Él es la Luz que nos trae la Buena Noticia del Reino de Dios, lo que supone una sincera conversión.
Cuando se fomenta la división se está optando por vivir en la oscuridad, en el oscurantismo. Decir oscurantismo es decir represión, cárcel, tortura, muerte. Y esto se ha dado y se da en regímenes de izquierda y de derecha, en regímenes fanáticamente religiosos. Y esto está sucediendo también hoy en la sociedad actual. Y debemos cuidarnos de que no suceda también en la comunidad cristiana Una comunidad cristiana polarizada está en tinieblas .Es una comunidad inmadura.
Cristo es nuestra Luz y nuestra Paz. Debemos estar en comunión con Él y también entre nosotros. Así seremos realmente luz para los pueblos que yacen en las tinieblas.
Que se note que somos luz al vivir entre todos la comunión de Fe y el Amor.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 24 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (1,1-4.11-12.19.23-27):

En aquellos días, al volver de su victoria sobre los amalecitas, David se detuvo dos días en Sicelag.
Al tercer día de la muerte de Saúl, llegó uno del ejército con la ropa hecha jirones y polvo en la cabeza; cuando llegó, cayó en tierra, postrándose ante David.
David le preguntó: «¿De dónde vienes?»
Respondió: «Me he escapado del campamento israelita.»
David dijo: «¿Qué ha ocurrido? Cuéntame.»
Él respondió: «Pues que la tropa ha huido de la batalla, y ha habido muchas bajas entre la tropa y muchos muertos, y hasta han muerto Saúl y su hijo Jonatán.»
Entonces David agarró sus vestiduras y las rasgó, y sus acompañantes hicieron lo mismo. Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor, por la casa de Israel, porque habían muerto a espada.
Y dijo David: «¡Ay, la flor de Israel, herida en tus alturas! ¡Cómo cayeron los valientes! Saúl y Jonatán, mis amigos queridos, ni vida ni muerte los pudo separar; más ágiles que águilas, más bravos que leones. Muchachas de Israel, llorad por Saúl, que os vestía de púrpura y de joyas, que enjoyaba con oro vuestros vestidos. ¡Cómo cayeron los valientes en medio del combate! ¡Jonatán, herido en tus alturas! ¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío!
¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mí más maravilloso que el amor de mujeres. ¡Cómo cayeron los valientes, los rayos de la guerra perecieron!»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 79,2-3.5-7

R/. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que guias a José como a un rebaño;
tú que te sientas sobre querubines, resplandece
ante Efraín, Benjamín y Manasés;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

Señor Dios de los ejércitos,
¿hasta cuándo estarás airado
mientras tu pueblo te suplica? R/.

Les diste a comer llanto,
a beber lágrimas a tragos;
nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos
nuestros enemigos se burlan de nosotros. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,20-21):

En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discipulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Comentario al Evangelio del 24 de enero de 2026

“Se ha vuelto loco”. Locura y escándalo tiene también la cruz (1 Cor 1,23) La misión de Jesús no entraba en los cánones de aquella sociedad y de aquella Religión rígida, sin vida y muy reglamentada.

Las autoridades religiosas no aceptaban el cambio que Jesús proponía, sentían envidia. Algunos familiares quedaron también desconcertados al verlo predicar con tanta libertad, enfrentándose a los maestros de la ley. Por eso sus familiares intentaban llevárselo, devolverlo a la normalidad de Nazaret.

Unos y otros no entendían lo que Jesús hacía, pero Él “no se deja atrapar”, pide a todos un esfuerzo por acoger su novedad, el mensaje de las Bienaventuranzas.  No es fácil discernir dónde actúa Dios Por eso, no es extraño que sean a veces los más cercanos, la propia familia, quienes ofrecen mayor resistencia al proyecto de Dios.

Escuchar y caminar con Jesús, pasar de lo confortable al discipulado, de la instalación a la búsqueda, de lo superficial a la hondura. Nos invita a dar el salto. ¿Te atreves?

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/