Autor: Patricio Osiadacz
EDD. lunes 25 de mayo de 2026.
Primera Lectura
Lectura de la carta del libro del Génesis (3, 9-15. 20):
El Señor Dios llamó a Adán y le dijo: «¿Dónde estás?».
Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí».
El Señor Dios le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?».
Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí».
El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Qué has hecho?».
La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí».
El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza, cuando tú la hieras en el talón».
Adán llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.
Palabra de Dios
Salmo
Salmo 86, 1-2.3 y 5. 6-7
R/. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios! R/.
Se dirá de Sión: «Uno por uno,
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado». R/.
El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí». R/.
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti». R/.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Juan (19, 25-34):
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.
Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed».
Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca.
Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Dos árboles, dos mujeres, también dos varones. Parece que la liturgia ha querido dibujar un cuadro simétrico hecho de contrastes.
El primer árbol estaba en el centro del jardín, junto al árbol de la vida, y a su servicio: precisamente para custodiarla y protegerla. El centro del jardín, que es el ser humano, cúspide de la creación buena, dispone de un árbol: el de la ciencia del bien y del mal, esto es, la conciencia moral, del que no se puede comer, porque no somos libres para trastocar ese orden arbitrariamente, sino que se nos da a conocer para que, libremente, lo respetemos y así podamos cuidar, conservar y desarrollar este universo lleno de vida que Dios nos ha confiado. Pero la tentación aparejada a la libertad, que nos hace semejantes a Dios, pero no dioses, es la de desplazarlo y sustituirlo: determinar que sea bueno lo que me viene bien, apropiándonos del fruto prohibido. El varón y la mujer, cada uno responsable de su culpa, la agravan descargando en otros (el varón en la mujer, ésta en el tentador) su responsabilidad y difiriendo así el perdón, hasta que otra mujer y otro varón, en otro árbol, restauren el orden establecido por Dios.
Ese otro árbol resulta ser un instrumento de tortura y de muerte. Esta es la consecuencia extrema de la infidelidad de los primeros protagonistas. Pero de este otro árbol pende un nuevo Adán que no cede a la tentación, ni siquiera en medio de los tormentos, y no sólo no se apropia, sino que da: su vida por la salvación de todos, a los que le aceptan en fe. Al pie de este árbol, convertido en árbol de la ciencia del bien y del mal (la ciencia del amor) y también árbol de la vida (de la vida nueva) está la nueva Eva, que confirma su voluntad de servicio expresada tantos años atrás, acogiendo ahora como madre a todos los que aceptan a su Hijo. Así precisamente le pisa la cabeza a la serpiente.
Pese a su debilidad, que es la nuestra, le damos las gracias a Eva, madre de todos los vivientes y, en ella, gracias a los que nos han dado la vida. Y, con mucho mayor motivo, nuestro agradecimiento a la mujer fuerte, a María, madre de Jesús, por haber aceptado ser madre de los creyentes, Madre de la Iglesia, nacida de la sangre y el agua que brotan del costado traspasado de Cristo.
(El título de “Madre de la Iglesia” fue proclamado por San Pablo VI durante el Concilio Vaticano II. Con él, quería subrayar el papel irreemplazable de María dentro de la Iglesia. El Papa Francisco, en 2018, instituyó esta fiesta en el lunes después de Pentecostés. Si la Iglesia nace en Pentecostés, tiene un gran significado que, en el primer día siguiente, el lunes, en la puesta en marcha de su camino en medio del mundo, se destaque la persona y la misión de la Virgen en ella.)
Cordialmente
José María Vegas cmf
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
Comentario al Evangelio, Pentecostés, domingo 24 de mayo de 2026.

Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos
el fuego de tu amor.
Envía, Señor, tu Espíritu.
Que renueve la faz de la Tierra.
Oración:
Oh Dios,
que llenaste los corazones de tus
fieles con la luz del Espíritu
Santo; concédenos que,
guiados por el mismo Espíritu,
sintamos con rectitud y
gocemos siempre de tu consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
Hnos Capuchinos de Chile.
EDD. sábado 23 de mayo de 2026.
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (28,16-20.30-31):
Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con un soldado que lo vigilase.
Tres días después, convocó a los judíos principales; cuando se reunieron, les dijo: «Hermanos, estoy aquí preso sin haber hecho nada contra el pueblo ni las tradiciones de nuestros padres; en Jerusalén me entregaron a los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, tuve que apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo he querido veros y hablar con vosotros; pues por la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas.» Vivió allí dos años enteros a su propia costa, recibiendo a todos los que acudían, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 10,4.5.7
R/. Los buenos verán tu rostro, Señor
El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres. R/.
El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (21,20-25):
En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?»
Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?» Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Las lecturas de hoy, vísperas de Pentecostés presentan tanto el final del libro de los Hechos de los Apóstoles como el del Evangelio de Juan. Pablo termina en Roma esperando el juicio por su apelación al césar, pero pudiendo anunciar con libertad el Evangelio (solo bajo la vigilancia de un soldado) y el Evangelio de Juan concluye presentando la tensión entre la comunidad de origen judío (la de Pedro) con la de Juan (del discípulo amado), una tensión que ha atravesado todo el evangelio y que no se resuelve anulando ninguna de las dos tradiciones, peor que refleja dos estilos diversos bien presentes en su tiempo.
El final del libro de los Hechos recoge como, por fin , Pablo llega a Roma a anunciar el Evangelio del Señor en la capital del Imperio, y de esta forma culmina, al menos idealmente, el periplo y la misión de llevar por todo el mundo la buena noticia de Cristo, y por eso se justifica el final del libro.
El segundo aspecto, que caracteriza la conclusión del evangelio de Juan, creo que constituye toda una lección para la Iglesia, para todos los creyentes. En la historia de la Iglesia se ha repetido con una cierta frecuencia la confrontación entre líneas diversas, sea de interpretación, sea de formulación, sea de formas de anunciar o vivir el mensaje evangélico que han convivido con dificultad. A veces, la tensión ha podido degenerar en un verdadero enfrentamiento o hasta en una ruptura. Los Cismas sobrevenidos dan testimonio de ello. Sin embargo, en otras ocasiones, se han podido mantener las tensiones en una suerte de polaridad no excluyente, se ha sabido vivir la herencia de Jesús, que de por sí es amplia, polifacética, propicia para posibles lecturas diversas, manteniendo la tensión entre polos diversos, sin caer en el radicalismo de la alternativa excluyente : o bien… o bien.
Los dos polos distintos, no se excluyen por necesidad, pueden ser complementarios. No se descarta ninguna posición, como si alguna de ellas sólo fuera un amasijo de errores. Tampoco se impone solamente una línea, como si la verdad se redujera a una única forma de visión. No se trata de dar cabida al relativismo, sino de comprender que nuestro acceso a la verdad es siempre limitado, histórica y culturalmente y la Iglesia ya lleva a las espaldas suficientes siglos de experiencia como para saber que el diálogo, la apertura, la acogida de nuevas perspectivas es más garantía de aproximación a la verdad que no la cerrazón testaruda a fórmulas, quizá desfasadas o que, en su rigidez, resultan incapaces de acoger las novedades de la historia, en la que sigue obrando el Espíritu de Dios.
Carlos Luis García Andrade cmf
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
Homilía para la Eucaristía del domingo 24 de mayo de 2026.
PENTECOSTÉS.
Hechos 2,1-11: En el contexto de una fiesta judía se manifiesta el Espíritu Santo. Dios forma a su Pueblo y establece una Nueva Alianza.
1Corintios 12,3-7.12-13: En la comunidad existe una variedad de carisma, pero todos provienen de un mismo Espíritu. De donde se exige la unidad en la diversidad.
Juan 20, 19-23: Manifestación de Cristo Resucitado que ofrece la Paz. Jesús concede su Espíritu para que puedan continuar con su obra: quitar-perdonar los pecados.
1.- La venida del Espíritu Santo sobre la comunidad tiene lugar en Pentecostés, es decir, cincuenta días después de Pascua. Fiesta judía que recuerda la estancia del pueblo a los pies del Sinaí, cuando Dios hizo la Alianza con las 12 tribus de Israel y les dio la Ley para hacer de ellos su Pueblo. Es en este contexto cuando Dios forma a su nuevo Pueblo, pero no de 12 tribus, sino de todas las naciones de la tierra. Un Pueblo unificado no por la Ley, sino por el Espíritu.
Hoy celebramos la Nueva Alianza que Dios ha sellado con su Espíritu y todos formamos un solo Pueblo, el de Dios.
2.- Dios derrama su Espíritu, el soplo de Dios, la “Ruah” de Dios. Sin este soplo no hay vida, no hay fe en Jesucristo. Porque creer – aceptar a Jesús como Señor es obra del Espíritu, que aviva en nosotros esta fe. No son las cristologías las que despiertan la fe, sino el Espíritu del Señor. Sin este Espíritu divino no hay vida.
En Génesis 2,7 leemos que Dios sopló sobre el hombre y éste fue un ser viviente. Donde hay soplo hay vida. El Señor sopla en la Comunidad de los creyentes, Cuerpo real de Cristo, y tiene vida, hay carismas que enriquecen a la comunidad. Sin el Espíritu Santo no hay verdadera Comunidad de fe, no hay Iglesia de Jesucristo. Y san Pablo dice claramente en su carta a los Corintios: “Todos hemos sido bautizados (sumergidos) en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo.”
3.- En Hechos 19,1-2 leemos:“ Mientras Apolo permanecía en Corinto, Pablo atravesando la región interior, llegó a Efeso. Allí encontró a algunos discípulos y les preguntó: «Cuando ustedes abrazaron la fe, ¿recibieron el Espíritu Santo?». Ellos le dijeron: «Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo». Ellos no sabían, ni conocían al Espíritu Santo. Hoy hay muchos que no saben quién es el Espíritu Santo y qué hace en la Comunidad y en cada uno de nosotros. A lo sumos han oído que es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, pero no saben qué obra, qué realiza en nosotros. Ignoran que sin el Espíritu Santo Jesús sería un personaje del pasado, histórico, pero nada más. Que sin el Espíritu Santo la Iglesia es una Institución, una Transnacional que deja mucho que desear. Que sin el Espíritu Santo la oración es n balbuceo inútil, producto de técnicas de respiración y psicológicas, y cansador. Que sin el Espíritu Santo todavía estaríamos sumergidos en nuestros pecados.
Pero con el Espíritu Santo Jesús está realmente presente; la Iglesia es el Cuerpo real de Cristo, la oración un diálogo amoroso con Dios. Y con Él tenemos una vida nueva.
4.- Por eso Jesús sopla sobre los suyos, los impregna de su Espíritu y los envía a ser portadores no de una religión, sino de una vida nueva, liberada del dominio del pecado.
Por eso, qué importante es saber que hemos sido bautizados en el Espíritu Santo y se nos ha dado una vida nueva.
Consecuencias:
. Debemos dejarnos conducir por el Espíritu y no por la carne, por los criterios humanos, ya que somos deudores del Espíritu, no de la carne.
. Somos hijos de Dios, libres, no esclavos de nada ni de nadie.
. Tenemos que vivir la unidad dentro de la diversidad. Nadie tiene el monopolio del Espíritu Santo, sino que a todos se da, porque el viento sopla donde quiere.
. Tener la certeza y la esperanza de que somos salvados por el Espíritu que se nos ha dado.
. Saber que cuando oramos de verdad es el Espíritu Santo el que ora en nosotros, Él es quien nos sopla qué debemos decir.
. Aquí en la Eucaristía es el Espíritu Santo el que obra y gracias a su acción tenemos el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Hno. Pastor.
.
EDD. viernes 22 de mayo de 2026.
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (25,13-21):
En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días.
Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: «Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 10,4-7
R/. El Señor puso en el cielo su trono
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.
El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (21,15-19):
Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice: «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió: «Sígueme.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Uno de los apelativos decisivos del tiempo pascual para calificar al Resucitado es el de “Buen Pastor”. Con el se designa esa peculiaridad de la religión cristiana que no sólo presenta una doctrina propia, sino que tal doctrina se concentra en la persona de Jesucristo y se identifica prácticamente con él. De esta identidad nace la comprensión de la Iglesia que supera la comprensión genérica y no se plantea como un colectivo indiferenciado e informe de personas que adhieren a una doctrina, sino que se postula, como Cuerpo de Cristo, del que la cabeza es el mismo Resucitado, mientras la iglesia se postula como un cuerpo articulado, con funciones diversas, pero unificado y estructurado con un cierto orden. Un cuerpo en el que cuenta la relación personal con Cristo. Misiones, funciones, tareas que, siendo diversas, sin embargo, precisamente por explicarse desde el vínculo con Cristo, no pueden entenderse de forma independiente o aislada. Porque están pensadas para dar forma a un cuerpo.
Una de las misiones más específicas de Jesús respecto de los creyentes es la de se como el pastor de un rebaño. Jesús, al retornar al Padre, ha querido dejar a uno de los discípulos como el que continúa su misión de pastor. Dos aspectos que conviene comentar porque no pueden dejar de llamar nuestra atención. He elegido para tal misión a Pedro, justo el apóstol que lo había traicionado, renegando de él. Y las tres veces en que le dirige la misma pregunta, sin duda tienen que ver con las tres veces en que lo negó, al inicio de la pasión. Y no es posible no evocar las palabras que Jesús le dijo a Pablo, cuando éste le pidió que le quitase un peso fuerte que sufría: “te basta con mi gracia”. Seguramente Pedro habría dicho algo semejante.
Pero quizá lo que llama la atención es la llamada insistente: Pedro, ¿me amas? Y esto ilumina lo dicho anteriormente. Porque la reiteración de la pregunta, no tiene tanto que ver con las negaciones, sino con la necesidad de amar totalmente a Jesús para poder ser pastor de los creyentes. Y quizá esta es la luz decisiva para entender el alma de cada vocación eclesial: para poder ser: sacerdotes, padres, consagrados, voluntarios … debemos responder a esta pregunta que Jesús dirige a todos: “¿Me amas de verdad?”
Carlos Luis García Andrade cmf
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. jueves 21 de mayo de 2026.
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (22,30;23,6-11):
En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos.
Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos.»
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto.) Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: «No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?»
El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 15
R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (17,20-26):
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Son fuertes las palabras de la oración sacerdotal de Jesús. Fuertes y únicas. Porque en ellas se establece de forma definitiva no sólo un cierto paralelismo sino una verdadera identidad entre la relación que hay entre el Padre y Jesús y el tipo de relación que debe existir no sólo entre los apóstoles sino entre todos los creyentes. La razón para afirmar esta identidad es que la palabra clave: “como”, que en nuestra lengua es ambigua, pues puede significar igualdad, pero también sólo una semejanza o una analogía, en griego (“Kazós” ) significa “exactamente igual que”. También lo indica el que Jesús pone una condición: que sean uno “en nosotros” lo que quiere indicar que no podemos alcanzar esa unidad por nuestra cuenta, sino en la medida en que estamos unidos a Jesús. Pero lo más serio es el resultado de vivir este tipo de unidad: es la que hace que el mundo crea que el padre ha enviado a Jesús. Por tanto, la fuerza última de la credibilidad de Cristo.
Y lo que resulta increíble es esa profecía por la que se nos indica una plena participación en la comunión divina, no sólo para que podamos estar allí donde está Jesús, sino para indicar que él está dentro de nosotros, como también el amor de Dios está dentro de nosotros. Desde esta perspectiva, todas la palabras de salvación, de redención, de gracia santificadora se articular y se reconducen a esta participación en el amor de Dios que nos llega a través de Jesús y hace que la vida divina deje de pensarse como algo fundamentalmente ajeno y totalmente transcendente a nuestra condición creada, y pase a concebirse al estilo de la reciprocidad interhumana, por la que un Yo y un Tu (o, mejor, muchos Yoes y Tues, llegan a formar un Nosotros universal que constituye la familia de los hijos de Dios. Y así, por toda la eternidad en un juego constante de donación y recuperación del amor al Amor.
El contraste entre esta forma de concebir el plan de Dios y la maniobra que debe poner en practica Pablo para salir vivo del tribunal de Jerusalén, nos recuerda que el don maravilloso lo llevamos en vasijas de barro y que debe encarnase entre asechanzas, persecuciones, odios y agresiones. Todo lo puedo en aquel que me conforta.
Carlos Luis García Andrade cmf
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. miércoles 20 de mayo de 2026.
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,28-38):
En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: «Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre. Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»
Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 67,29-30.33-35a.35b.36c
R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios
Oh Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo. R/.
Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor,
que avanza por los cielos,
los cielos antiquísimos,
que lanza su voz, su voz poderosa:
«Reconoced el poder de Dios.» R/.
Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder, sobre las nubes.
¡Dios sea bendito! R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (17,11b-19):
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Las lecturas de hoy continúan las narraciones de los días anteriores. La despedida de Pablo de los presbíteros de Éfeso, en el libro de los Hechos, y la oración sacerdotal de Jesús en el evangelio de Juan. Dos textos valiosos por sí mismos, con riquezas propias, pero en el contexto de la liturgia de hoy ayudan a perfilar dos enfoques distintos al entender la configuración de las primeras comunidades cristianas. El testo de los Hechos refleja el papel decisivo que se da a los pastores. Desde el iniciador, Pablo, hasta sus delegados, presbíteros en cuyas manos se confían las comunidades con avisos significativos sobre las futuras agresiones y deformidades doctrinales, parece como si la supervivencia de estas comunidades dependiera de ellos. Pero también se confía en la Palabra anunciada que tiene fuerza y poder de salvación.
En cambio, en la oración sacerdotal de Jesús, que nos desvela sus deseos más íntimos y personales – y en este sentido es impagable – pero desde la que se refleja un horizonte diverso. Jesús le pide al Padre para que entre los miembros del colegio apostólico reine la unidad, una unidad especial, similar a la unidad que existe entre el Padre y el Hijo. Porque tal unidad es la que les ayudaría a estar protegidos del mal – Jesús, que les ha protegido, se va – a vivir ese modo peculiar de ‘estar en el mundo sin ser del mundo’, y a ser santificados en la verdad, gracias a la Palabra que Jesús les ha dado. Resalta de modo notable el vínculo y el paralelismo con la persona de Jesús. Como Jesús no es del mundo, ellos no son del mundo; como el Padre envió a Jesús al mundo, así Jesús envía al mundo sus discípulos. Es Jesús mismo el que se consagra para que los discípulos puedan consagrarse en la verdad.
No se trata de perspectivas opuestas, ambas son necesarias. Pero puede que hoy resulte más urgente la segunda, dado que el horizonte secularizado ha privado de algunos presupuestos que servían para sostener la primera (religiosidad natural, aprecio de los sacerdotes, vigencia social de la religión). En la medida en que la segunda perspectiva se orienta a asegurar la presencia del mismo Cristo resucitado en el seno de la comunidad seguramente es más capaz de afrontar las actitudes de rechazo y persecución que nunca han faltado en la historia de la Iglesia.
Carlos Luis García Andrade cmf
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. martes 19 de mayo de 2026.
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,17-27):
En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso.
Cuando se presentaron, les dijo: «Vosotros sabéis que todo el tiempo que he estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en Asia, he servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han procurado las maquinaciones de los judíos. Sabéis que no he ahorrado medio alguno, que os he predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a judíos y griegos a que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios. He pasado por aquí predicando el reino, y ahora sé que ninguno de vosotros me volverá a ver. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie: nunca me he reservado nada; os he anunciado enteramente el plan de Dios.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 67,10-11.20-21
R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios
Derramaste en tu heredad,
oh Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada
y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad,
oh Dios, preparó para los pobres. R/.
Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas,
es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (17,1-11a):
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Quizá con excesiva frecuencia las acciones apostólicas o de evangelización nos resultan un esfuerzo complicado, que siempre necesita ser actualizado. Quizá hasta lo vivamos como un peso en el que cuentan sobre todo la creatividad y el ingenio y otros recursos personales. Y no pocas veces la forma prevalece sobre el fondo. Las lecturas de hoy quizá puedan iluminar esta dimensión de nuestra misión, pues presentan algunos rasgos característicos de dos campeones de la evangelización: Pablo y el mismo Jesús.
Solo nos ofrecen algunas pinceladas, pero son bastante representativas del espíritu o alma que debe guiar la acción evangelizadora. En Pablo destaca el empeño por cumplir el encargo recibido del mismo Jesús. Esto nos da una pista importante. Nos es lo mismo cuando la iniciativa evangelizadora parte de nosotros mismos, de nuestra creatividad, a cuando procede de un encargo recibido de otro. Sobre todo, si se trata de una autoridad. Es en este segundo caso cuando podemos estar seguros de que no nos predicamos a nosotros mismos. Riesgo constante de quien anuncia el mensaje.
En primer lugar, Pablo nos recuerda que, en este esfuerzo, no se ha ahorrado ni cárceles ni luchas, pero a él no le importa este precio, pues solo aspira a ser testigo del evangelio. En segundo lugar, destaca esa clare distinción entre su persona y lo que anuncia: ha anunciado enteramente el plan de Dios, ni ha ocultado, ni se ha reservado nada para sí. Esta distinción es clave; si me rechazas, no me rechazas a mí, rechazas la vida que viene de Dios.
El evangelio de Juan refleja el espíritu que ha guiado la actividad de Jesús: hacer la voluntad del Padre, dando la vida eterna a los que el Padre le ha dado. Y al acceso a ella se concentra en un acto de reconocimiento: que los discípulos reconozcan al Padre y a su enviado, Jesucristo. Jesús ha hecho su parte: ha comunicado las Palabras de Dios, ha facilitado que los discípulos reciban dichas palabras, las acepten, crean y guarden. El Hijo da gloria al Padre al cumplir este encargo, pero también el Hijo es glorificado por la fe de los discípulos, que han creído cuanto les ha sido anunciado. La gran lección que emerge de las palabras del evangelista Juan es que la misión de evangelizar es un asunto que se cumple en los discípulos pero que nace de la estrecha relación entre Jesús y el Padre. Algo bien lejano de la simple propaganda o de toda difusión religiosa. ¿Dónde nos situamos nosotros a la hora de pensar nuestras accione sevangelizadoras?
Carlos Luis García Andrade cmf
Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/