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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 06 de febrero de 2026

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (47,2-13):

Como la grasa es lo mejor del sacrificio, así David es el mejor de Israel. Jugaba con leones como con cabritos, y con osos como con corderillos; siendo un muchacho, mató a un gigante, removiendo la afrenta del pueblo, cuando su mano hizo girar la honda, y derribó el orgullo de Goliat. Invocó al Dios Altísimo, quien hizo fuerte su diestra para eliminar al hombre aguerrido y restaurar el honor de su pueblo. Por eso le cantaban las mozas, alabándolo por sus diez mil. Ya coronado, peleó y derrotó a sus enemigos vecinos, derrotó a los filisteos hostiles, quebrantando su poder hasta hoy. De todas sus empresas daba gracias, alabando la gloria del Dios Altísimo; de todo corazón amó a su Creador, entonando salmos cada día; trajo instrumentos para servicio del altar y compuso música de acompañamiento; celebró solemnemente fiestas y ordenó el ciclo de las solemnidades; cuando alababa el nombre santo, de madrugada, resonaba el rito. El Señor perdonó su delito y exaltó su poder para siempre; le confirió el poder real y le dio un trono en Jerusalén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 17,31.47.50.51

R/. Bendito sea mi Dios y Salvador

Perfecto es el camino de Dios,
acendrada es la promesa del Señor;
él es escudo para los que a él se acogen. R/.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Por eso te daré gracias entre las naciones, Señor,
y tañeré en honor de tu nombre. R/.

Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu Ungido,
de David y su linaje por siempre. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,14-29):

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan Bautista ha resucitado, y por eso los ángeles actúan en él.» Otros decían: «Es Elías.» Otros: «Es un profeta corno los antiguos.» Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.»
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados.
El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo doy.» Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.»
Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?»
La madre le contestó: «La cabeza de Juan, el Bautista.»
Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»
El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Había muchas cosas irregulares en la vida del rey y Juan se las recriminaba, no se callaba. Herodes no quiere quedar mal ante los demás, sus decisiones terminan en tragedia. Sobre su conciencia pesaba el remordimiento de haber mandado asesinar a Juan Bautista cediendo a las instancias de su mujer. “Por el juramento y los invitados” lo manda decapitar. Y cuando recibe a Jesús enviado por Pilato: decepcionado por su silencio se lo devuelve al gobernador, para quedar bien con él.  Este “quedar bien” propicia la condena y muerte de Jesús.

La actitud de Herodes es una advertencia a nuestra propensión a “quedar bien” con los demás, que muchas veces solapan decisiones equivocadas y que, aunque no acaben tragedias tan duras, perjudican a los demás.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 05 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (2,1-4.10-12):

Estando ya próximo a morir, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: «Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor, tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todas tus empresas, dondequiera que vayas; para que el Señor cumpla la promesa que me hizo: «Si tus hijos saben comportarse, caminando sinceramente en mi presencia, con todo el corazón y con toda el alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel.»»
David fue a reunirse con sus antepasados y lo enterraron en la Ciudad de David. Reinó en Israel cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Salomón le sucedió en el trono, y su reino se consolidó.

Palabra de Dios

Salmo

1Cro 29,10.11ab.11d-12a.12bcd

R/. Tú eres Señor del universo

Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos. R/.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R/.

Tú eres rey y soberano de todo.
De ti viene la riqueza y la gloria. R/.

Tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13):

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En esta escena Jesús da algunas instrucciones a sus discípulos. Han de cumplir la misión sin contar con medios poderosos. No quiere que lleven muchas cosas consigo: “ni pan, ni provisiones, ni dinero”. Deben poner su confianza en la misma fuerza del mensaje que por sí mismo es salvador y brilla. Deben también contar con el riesgo del rechazo que el mismo Jesús sufrió.

También deben llevar la compasión y acercarse allí donde existe el mal que oprime a las personas para combatirlo y con “la autoridad que procede de lo alto” no imponerse sino humanizar la vida de las gentes, para introducir entre ellos la fuerza sanadora de Jesús.

Si vivimos obsesionados por tener cosas y más cosas se nos olvidará que hay personas que mal – viven, que sufren, que tal vez no les llega el “pan de cada día”. Sintamos esos sufrimientos. Que no se nos endurezca el corazón.

Salvador León, cmf

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 04 de febrero de 2026

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (24,2.9-17):

En aquellos días, el rey David ordenó a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: «Id por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, a hacer el censo de la población, para que yo sepa cuánta gente tengo.»
Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá quinientos mil.
Pero, después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: «He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque ha hecho una locura.»
Antes que David se levantase por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió la palabra del Señor: «Vete a decir a David: «Así dice el Señor: Te propongo tres castigos; elige uno, y yo lo ejecutaré.»»
Gad se presentó a David y le notificó: «¿Qué castigo escoges? Tres años de hambre en tu territorio, tres meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres dias de peste en tu territorio. ¿Qué le respondo al Señor, que me ha enviado?»
David contestó: «¡Estoy en un gran apuro! Mejor es caer en manos de Dios, que es compasivo, que caer en manos de hombres.»
Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó entonces la peste a Israel, desde la mañana hasta el tiempo señalado. Y desde Dan hasta Berseba, murieron setenta mil hombres del pueblo. El ángel extendió su mano hacia Jerusalén para asolarla.
Entonces David, al ver al ángel que estaba hiriendo a la población, dijo al Señor: «¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el culpable! ¿Qué han hecho estas ovejas? Carga la mano sobre mí y sobre mi familia.»
El Señor se arrepintió del castigo, y dijo al ángel, que estaba asolando a la población: «¡Basta! ¡Detén tu mano!»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 31,1-2.5.6.7

R/. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito. R/.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará. R/.

Tú eres mi refugio,
me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,1-6):

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»
Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Escribe Marcos: “No pudo hacer allí ningún milagro” porque sus vecinos “no creían en Él”. Se preguntan: “de dónde le viene su poder? ¿Quién le ha enseñado a hablar así?”

Y de la admiración pasan a la incredulidad: “lo conocemos desde niño, conocemos su familia. Es sólo el hijo de un carpintero” En su patria chica se niegan a conocer a Dios en lo conocido, en lo humilde y cotidiano. Todos ellos conocían su profesión.  sabían quien era su familia, sus hermanos y hermanas. ¿Por qué le hacen eso? Tal vez porque no quisieron aceptar sus palabras, sus hechos, su sabiduría.

Jesús encontró un gran bloqueo en todos ellos. Estaban demasiado atados a la tradición y al pasado, pero Jesús continuó “recorriendo los pueblos y enseñando”. No se quedó en el rechazo, en la decepción.

Aprendamos la lección. Allí donde una esperaba encontrar acogida y aliento, puede encontrare con indiferencia e incomprensión. Como Jesús no nos quedemos paralizados, demos otro paso hacia lo nuevo, lo que está por venir.

Salvador León, cmf

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 03 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (18,9-10.14b.24-25a.30–19,3):

En aquellos dias, Absalón fue a dar en un destacamento de David. Iba montado en un mulo, y, al meterse el mulo bajo el ramaje de una encina copuda, se le enganchó a Absalón la cabeza en la encina y quedó colgando entre el cielo y la tierra, mientras el mulo que cabalgaba se le escapó.
Lo vio uno y avisó a Joab: «¡Acabo de ver a Absalón colgado de una encina!»
Agarró Joab tres venablos y se los clavó en el corazón a Absalón. David estaba sentado entre las dos puertas. El centinela subió al mirador, encima de la puerta, sobre la muralla, levantó la vista y miró: un hombre venía corriendo solo.
El centinela gritó y avisó al rey. El rey dijo: «Retírate y espera ahí.» Se retiró y esperó alli.
Y en aquel momento llegó el etíope y dijo: «¡Albricias, majestad! ¡El Señor te ha hecho hoy justicia de los que se habían rebelado contra ti!»
El rey le preguntó: «¿Está bien mi hijo Absalón?»
Respondió el etíope: «¡Acaben como él los enemigos de vuestra majestad y cuantos se rebelen contra ti!»
Entonces el rey se estremeció, subió al mirador de encima de la puerta y se echó a llorar, diciendo mientras subía: «¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! iHijo mío, Absalón! ¡Ojalá hubiera muerto yo en vez de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!»
A Joab le avisaron: «El rey está llorando y lamentándose por Absalón.»
Así la victoria de aquel dia fue duelo para el ejército, porque los soldados oyeron decir que el rey estaba afligido a causa de su hijo. Y el ejército entró aquel día en la ciudad a escondidas, como se esconden los soldados abochornados cuando han huído del combate.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 21,26b-27.28.30.31-32

R/. Te alabarán, Señor, los que te buscan

Cumpliré mis votos delante de sus fieles.
Los desvalidos comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que lo buscan:
viva su corazón por siempre. R/.

Lo recordarán y volverán al Señor
hasta de los confines del orbe;
en su presencia se postrarán las familias de los pueblos.
Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,
ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R/.

Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura,
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
todo lo que hizo el Señor. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (5,21-43):

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.»
Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado.
Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo.
Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos.
Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le djo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En esta escena evangélica aparecen dos personajes muy distintos. Una mujer anónima, arruinada, “impura”, con fe firme, cree que su única solución es “tocar a Jesús”. Y un hombre conocido, próspero, influyente, cree en Jesús mientras su gente se burla de él.

Ambos sufren, ambos depositan su confianza última en Jesús, se fían de él y están dispuestos a saltarse los tabúes (la impureza y el cargo público) para acercarse a Jesús.

La hija de Jairo está muerta y a pesar de todo, Jesús anima a su padre: “No tengas miedo. Ten solo fe”. Toma de la mano a la niña y le dice: “levántate”. La muchacha se levantó.

Tal vez nuestra fe puede estar apagada, oscurecida, vacilante, incluso “muerta”. Tal vez nos falte vida. Escuchemos la palabra de Jesús: “No tengas  miedo”. Dejémonos reavivar por Él. Nuestra vida puede cambiar.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 02 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de Malaquías (3,1-4):

Así dice el Señor: «Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar –dice el Señor de los ejércitos–. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23

R/. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra. R/.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (2,14-18):

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,22-40):

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Día de la presentación del Señor en el templo. Dos judíos piadosos reconocen que el pequeño Jesús que María y José presentan en el templo, venía a realizar las esperanzas del pueblo.

Ana, “se puso a dar gracias a Dios” y se convirtió en misionera: “Hablaba del niño a todos lo que esperaban la liberación”

Simeón supo esperar, supo mantener la convicción de que Dios está por encima de nuestros cálculos de espacios y tiempos. La experiencia del sabio anciano, por la que logró ver finalmente a Jesús cuando ya todo parecía imposible, indica que Dios nunca deja de intervenir. En el momento crucial, fue capaz de reconocer a quien tenía delante era a Dios mismo, ya sin retardo. Simeón proclamó a Jesús como la luz para su pueblo que debe derramarse en toda la tierra.

Cada uno está llamado a dejarse iluminar por Jesús, a reconocer que él ya ha venido y que con su llama puede llenar de luz la propia vida. Recuerda que también el Señor se ha presentado en tu vida. Demos gracias a Dios por el regalo de la fe.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 01 de febrero de 2026.

CUARTO DOMINGO. A.


Sofonías 2,3-3,12-13: Una invitación: “Busquen al Señor”, acérquense a Él, acéptenlo.
1Corintios 1,26-31: se les recuerda a los cristianos de Corinto de dónde proceden, a quién elige el Señor.
Mateo 4,25-5,12: Jesús muestra en qué consiste la realización plena del ser humano; muestra la identidad de un discípulo del Reino de Dios.

1.- Hoy la Palabra nos muestra con crudeza cómo piensa el Señor, qué espera de nosotros el Señor para poder ser verdaderamente plenos, felices. Porque eso es lo que Él quiere: la realización plena del ser humano, porque, como dice san Ireneo: “La gloria de Dios es el hombre plenamente vivo”. Por eso Dios nos hace una invitación: “Busquen al Señor”. Pero ¿quiénes son los que encuentran al Señor? Los humildes, los que viven de acuerdo a lo que Dios pide. Pero el ser humano en vez de buscar a Dios se busca a sí mismo, se endiosa a sí mismo.
Dios quiere algo nuevo; por eso habla de un “Resto”, de un grupo que será siempre dócil al Señor. Resto cuya característica principal es la verdadera pobreza-humildad. En el fondo se apunta a una humanidad nueva.


2.- Y Dios mismo elige, llama a los que formarán su Pueblo, y lo hace con un criterio distinto al nuestro. Porque Dios llama no a los que aparecen como grandes y valiosos, sino a los que el mundo muchas veces menosprecia. Es que los caminos de Dios no son los caminos del hombre. La manera de actuar del Señor es muy distinta a la manera de actuar nuestra. Y esos es lo que nos quiere mostrar la Palabra de Dios.


3.- A la invitación que Dios nos hace la humanidad no oye, no obedece. Se ha vuelto rebelde, se ha vuelto una sociedad consumista y opresora. Porque en verdad vivimos en una sociedad materialista, en la que Dios es el gran ausente. Como consecuencia tenemos un ateísmo práctico que se manifiesta tanto en los ambientes capitalistas neoliberales como en los ambientes materialistas ateos. Y todo esto asfixia los valores humanos convertidos en mercancía de consumo. Corrupción que va royendo lo verdaderamente valorable, lo humano que, por lo mismo, es divino. Por eso Dios nos muestra el camino de restauración para todos.


4.- Tenemos a Jesús, cual otro Moisés, que desde el Monte proclama la nueva Ley del Reino, nos hace un nuevo “rayado de cancha” para poder desarrollarnos.
Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios, que se obtiene viviendo una forma nueva de vida, la que se contiene en este primer discurso de Jesús: la Bienaventuranzas, donde se muestra la identidad de un discípulo, de uno que vive lo que Jesús trae.
Todo se fundamenta en la primera Bienaventuranza: la Pobreza. No es una simple pobreza material-económica, es más que eso. Se trata de ser pobre desde el interior. Es la pobreza de espíritu por la que el hombre reconoce su nada, su indigencia. Y porque se sabe pobre e indigente, puede ser manso, limpio de corazón. Porque sabe que necesita ser perdonado por eso sabe ser misericordioso; porque no tiene nada que perder es capaz de jugarse por la paz. Y el único modelo es Jesús, el pobre por excelencia.
Este es el desafío que tenemos para este tiempo tan difíciles. Con la ayuda del Señor podremos vivir “con alma de pobres”.


Hno. Pastor.

EDD. sábado 31 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (12,1-7a.10-17):

En aquellos días, el Señor envió a Natán a David.
Entró Natán ante el rey y le dijo: «Había dos hombres en un pueblo, uno rico y otro pobre. El rico tenía muchos rebaños de ovejas y bueyes; el pobre sólo tenía una corderilla que había comprado; la iba criando, y ella crecía con él y con sus hijos, comiendo de su pan, bebiendo de su vaso, durmiendo en su regazo: era como una hija. Llegó una visita a casa del rico, y no queriendo perder una oveja o un buey, para invitar a su huésped, cogió la cordera del pobre y convidó a su huésped.»
David se puso furioso contra aquel hombre y dijo a Natán: «Vive Dios, que el que ha hecho eso es reo de muerte. No quiso respetar lo del otro; pues pagará cuatro veces el valor de la cordera.»
Natán dijo a David: «¡Eres tú! Pues bien, la espada no se apartará nunca de tu casa; por haberme despreciado, quedándote con la mujer de Urías, el hitita, y matándolo a él con la espada amoníta. Asi dice el Señor: «Yo haré que de tu propia casa nazca tu desgracia; te arrebataré tus mujeres y ante tus ojos se las daré a otro, que se acostará con ellas a la luz del sol que nos alumbra. Tú lo hiciste a escondidas, yo lo haré ante todo Israel, en pleno día.»»
David respondió a Natán: «¡He pecado contra el Señor!»
Natán le dijo: «El Señor ha perdonado ya tu pecado, no morirás. Pero, por haber despreciado al Señor con lo que has hecho, el hijo que te ha nacido morirá.»
Natán marchó a su casa. El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y cayó gravemente enfermo. David pidió a Dios por el niño, prolongó su ayuno y de noche se acostaba en el suelo. Los ancianos de su casa intentaron levantarlo, pero él se negó y no quiso comer nada con ellos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,12-13.14-15.16-17

R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

¡Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,35-41):

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla.»
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón.
Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!»
El viento cesó y vino una gran calma.
Él les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?»
Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

No es fácil ser profeta. Que se lo digan a Natán, al que le cayó la poco agradable tarea de denunciar ante el rey todopoderoso una injusticia flagrante… Hace falta valor para presentarse ante el monarca y recordarle su pecado, de pensamiento, palabra, obra y omisión… El propósito del encuentro es, precisamente, poner al descubierto la injusticia y la hipocresía del rey. La fábula del rico y el pobre expone la avaricia y la crueldad, dejando a David que él mismo condene al «rico» de la historia. Este acto de justicia, aunque bien intencionado, se vuelve contra él cuando Natán revela que el rico es, de hecho, el mismo David.

El momento culminante se encuentra en la revelación: «Tú eres ese hombre.» Es una llamada a la responsabilidad. David, un rey conforme al corazón de Dios, al aceptar su pecado, nos enseña que la grandeza no está en la ausencia de fallos, sino en la disposición a reconocerlos y a arrepentirse. La identificación de David con el «rico» subraya cómo el pecado puede corromper incluso a los mejores entre nosotros. Natán también es quien recuerda las consecuencias del pecado de David, enfatizando que el pecado tiene repercusiones que afectan a toda la comunidad. La muerte del hijo de David es un recordatorio de esta realidad. Pero, a pesar de esto, el párrafo también es un testimonio de la misericordia de Dios, el cual no reniega de su pacto. David, habiendo reconocido que la relación con Dios es esencial, grita a su Dios sintiendo su vulnerabilidad.

Cuando el relato termina, vemos la fuerza de la Gracia. El pecado de David tendrá consecuencias, pero también es un hombre perdonado. Esta es una buena noticia: a pesar de lo lejos que podamos estar de Dios, siempre hay un camino de regreso a la gracia. Que este pasaje nos invite a vivir con la humildad de reconocer nuestro estado y nos invite a la reconciliación con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Como seres humanos somos llamados no a dejar de ser pecadores, sino a ser personas auténticas. La historia de David y Natán nos advierte de la necesidad del verdadero arrepentimiento y de la madurez espiritual. ¿Cómo reaccionamos, cuando nos enfrentan a nuestras realidades? ¿Somos capaces de analizarnos a nosotros mismos?

Sobre la necesidad de sentir la gracia y confiar en Dios insiste el Evangelio. En esta ocasión, el relato de Marcos nos recuerda cómo Jesús calma la tormenta, revelando su autoridad divina sobre la naturaleza y nuestra vida. La escena comienza con la orden de cruzar al otro lado. Algunos, con esa invitación, podrían plantearse cambiar radicalmente de vida, intentar verlo todo con unan nueva perspectiva, Al mismo tiempo, es una invitación a confiar en Él.

En ese camino, no todo es fácil. Como en nuestra vida. La tormenta representa las adversidades y temores que enfrentamos. Los discípulos, aterrados, cuestionan la preocupación de Jesús por ellos. Sin embargo, su despertar no solo calma las aguas, sino también sus corazones. Jesús pregunta: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Todavía no tenéis fe?», desafiándonos a confiar en su presencia en momentos de crisis. Este pasaje nos invita a reconocer su poder y a mantener nuestra fe inquebrantable ante las tempestades de la vida. Como hizo san Juan Bosco, el santo de hoy, que, a pesar de los problemas, supo dedicar su vida a la educación de los jóvenes.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 30 de enero de 2026

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (11,1-4a.5-10a.13-17):

Al año siguiente, en la época en que los reyes van a la guerra, David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel, a devastar la región de los amonitas y sitiar a Rabá. David, mientras tanto, se quedó en Jerusalén; y un día, a eso del atardecer, se levantó de la cama y se puso a pasear por la azotea del palacio, y desde la azotea vio a una mujer bañándose, una mujer muy bella.
David mandó preguntar por la mujer, y le dijeron: «Es Betsabé, hija de Alián, esposa de Urías, el hitita.»
David mandó a unos para que se la trajesen. Después Betsabé volvió a su casa, quedó encinta y mandó este aviso a David: «Estoy encinta.»
Entonces David mandó esta orden a Joab: «Mándame a Urías, el hitita.»
Joab se lo mandó. Cuando llegó Urías, David le preguntó por Joab, el ejército y la guerra.
Luego le dijo: «Anda a casa a lavarte los pies.»
Urías salió del palacio, y detrás de él le llevaron un regalo del rey. Pero Urías durmió a la puerta del palacio, con los guardias de su señor; no fue a su casa. Avisaron a David que Urías no había ido a su casa. Al día siguiente, David lo convidó a un banquete y lo emborrachó. Al atardecer, Urías salió para acostarse con los guardias de su señor, y no fue a su casa. A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la mandó por medio de Urías. El texto de la carta era: «Pon a Urías en primera línea, donde sea más recia la lucha, y retiraos dejándolo solo, para que lo hieran y muera.» Joab, que tenía cercada la ciudad, puso a Urías donde sabía que estaban los defensores más aguerridos. Los de la ciudad hicieron una salida, trabaron combate con Joab, y hubo bajas en el ejército entre los oficiales de David; murió también Urías, el hitita.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.5-6a.6bc-7.10-11

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R/.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre. R/.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,26-34):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»
Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

“Iglesia santa y pecadora” es una expresión que se ha usado desde antiguo. Describe bastante bien cómo somos, en conjunto e individualmente. Cada uno de nosotros sabe que dentro de él hay una parte oscura y otra iluminada, en permanente lucha entre ellas. Cómo estaríamos si Dios no nos echara una mano…

Ese lado oscuro de David sale a la luz en el relato de hoy. Pudiendo tener todas las mujeres que deseara, se fija en la esposa de uno de sus oficiales. Y tanto se encaprichó de ella, que no duda en ordenar que dejen morir a su esposo. La causa es que Betsabé está embarazada, fruto de aventura extraconyugal. Con tal de salvar su imagen, David recurre al asesinato. La de esperanzas que habían sido depositadas en este rey, y la cosa acaba así. Veremos que su pecado tiene consecuencias, aunque siempre queda abierta la esperanza del perdón.

Todo necesita su tiempo y su lugar. Lo recuerda Jesús en el Evangelio. Lo saben bien los agricultores, que trabajan cada día, confiando en que el trabajo dará su fruto. Con su pedagogía habitual, Cristo nos presenta el Reino de Dios a través de dos parábolas sencillas, tomadas de la vida cotidiana. Estas parábolas revelan una verdad profunda y consoladora: el Reino crece por la acción de Dios, no por el control humano.

Jesús compara el Reino con una semilla sembrada en la tierra. El sembrador duerme y se levanta, y la semilla germina y crece “sin que él sepa cómo”. Esta imagen cuestiona nuestra obsesión por la eficacia inmediata y el dominio de los procesos. El Reino no depende de nuestra ansiedad ni de nuestra impaciencia, sino de la fidelidad confiada a la obra de Dios.

La segunda parábola, la del grano de mostaza, refuerza esta enseñanza. Lo más pequeño, casi insignificante, se transforma en un arbusto capaz de acoger vida. Así actúa Dios: elige lo pequeño, lo oculto, lo humilde, para manifestar su poder. El Reino no irrumpe con espectacularidad, sino que comienza de manera discreta, casi imperceptible, y sin embargo su alcance es sorprendente.

Estas parábolas invitan a la comunidad cristiana y a cada uno de nosotros a sembrar con esperanza, aunque no vea resultados inmediatos. Nos llaman a confiar en que cada gesto de amor, cada palabra de justicia, cada acto de misericordia, aunque parezca mínimo, tiene una fecundidad que supera nuestros cálculos. El discípulo no es dueño del crecimiento, sino servidor del proceso. Y nadie es demasiado humilde o pequeño para no poder colaborar con algo.

En un mundo marcado por la prisa y la lógica del rendimiento, Jesús nos propone la lógica del Reino: paciencia, confianza y esperanza. Dios sigue trabajando en silencio, haciendo crecer su Reino en la historia y en el corazón de cada persona. Nuestra tarea es sembrar con fe y vivir abiertos a la sorpresa de Dios.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/