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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. martes 02 de junio de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro (3,12-15a.17-18):

Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables. Considerad que la paciencia de Dios es nuestra salvación. Así, pues, queridos hermanos, vosotros estáis prevenidos; estad en guardia para que no os arrastre el error de esos hombres sin principios, y perdáis pie. Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien sea la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 89

R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios. R/.

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó; una vela nocturna. R/.

Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan. R/.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,13-17):

En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?»
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: «¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea.»
Se lo trajeron. Y él les preguntó: «¿De quién es esta cara y esta inscripción?»
Le contestaron: «Del César.»
Les replicó: «Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios, a Dios.»
Se quedaron admirados.

Palabra de Dios

REFLEXIÓN

La “escena de la moneda” que recoge el evangelio de hoy, cuenta un episodio conocidísimo y una frase igualmente recordada que, de muchas maneras, funciona como principio en legislaciones de gran número de países. La pregunta, aparentemente razonable, es tramposa: si Jesús responde con un si o un no, se pone en rebeldía bien contra el poder romano o bien contra la ley judía. Los fariseos buscaba una manera de presentarle como un rebelde o un impío. Parece que Jesucristo encontró un vía de escape que confunde a quienes intentaban comprometerle.

Pero este pasaje de Marcos no es una anécdota que muestra el ingenio de Jesús y su habilidad para zafarse de una pregunta incómoda. Para muchos siglos de historia esta respuesta ha sido y sigue siendo una referencia en el orden de derechos y libertades de los ciudadanos. Es un límite para el orden civil y una separación clara de ámbitos de poder: la conciencia personal y la obligación de acatar las leyes.

Para un ciudadano católico en la España actual, la desobediencia a la ley civil -lo que la doctrina de la Iglesia llama objeción de conciencia- no es una opción de conveniencia personal o política. Es una obligación grave que debe seguirse cuando la norma civil exige cometer un acto que destruye una vida humana o corrompe directamente el orden moral.

A diferencia de la “insumisión” o la “desobediencia civil” política (que busca cambiar leyes mediante el desorden público), el católico, para obedecer a Dios, tiene que desobedecer pacíficamente algunas leyes civiles, asumiendo las consecuencias legales o profesionales que el Estado le imponga.

El católico acepta que “dar a Dios lo que es de Dios” en un entorno secularizado puede costar el puesto de trabajo, una multa administrativa, la exclusión de una bolsa de empleo o el aislamiento social. Si nuestra misión es dar testimonio de la Verdad, es necesario que participemos activamente en la sociedad y en la política: con prudencia pero arriesgando hasta la vida si fuera preciso.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 01 de junio de 2026.

Primera Lectura

Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pedro (1,1-7):

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como a nosotros. Crezca vuestra gracia y paz por el conocimiento de Dios y de Jesús, nuestro Señor. Su divino poder nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, dándonos a conocer al que nos ha llamado con su propia gloria y potencia. Con eso nos ha dado los inapreciables y extraordinarios bienes prometidos, con los cuales podéis escapar de la corrupción que reina en el mundo por la ambición, y participar del mismo ser de Dios. En vista de eso, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la honradez, a la honradez el criterio, al criterio el dominio propio, al dominio propio la constancia, a la constancia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, al cariño fraterno el amor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 90

R/. Dios mío, confío en ti

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» R/.

«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación.» R/.

«Lo defenderé, lo glorificaré,
lo saciaré de largos días
y le haré ver mi salvación.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,1-12):

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: «Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia.» Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Que hará el dueño de la viña? Acabará con los ladrones y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente»?»
Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Esta semana el evangelio de Marcos nos va a presentar una serie de encuentros -o encontronazos- con los fariseos y ancianos que, de muchas maneras, intentaban probar que Jesús ni era profeta ni mucho menos el Mesías esperado. Hoy se trata de poner al descubierto la maldad de los que conspiraban para deshacerse de Él  y de cómo formaban una casta que se había apropiado de la religión. Las palabras de Jesús, además son una estremecedora profecía sobre su propia muerte. El es el Hijo que finalmente será asesinado por aquellos cuyos padres lo habían hecho antes con los profetas.

Pero el texto de Marcos 12, 1-12 no es solo un “reportaje” de un episodio de polémica dirigida solo a los fariseos; es un espejo incómodo para  muchos de nosotros. Los viñadores de la parábola, hoy, podemos ser los que cumplimos con los preceptos, asistimos a misa y marcamos la x en la declaración de hacienda y estamos “en lo correcto» apreciando la fe como un privilegio que nos coloca en una posició de superioridad moral… A un paso de decirnos: “Esta finca es nuestra”.

Jesús no solo se refiere a una casta sino a todo un pueblo que tal vez entiende su condición de elegido como un mérito propio. A veces los católicos lo hacemos y resultamos un poco cómicos como cuando un tipo que jamás ha tocado un balón cuenta la hazaña de su equipo como propia: “hemos ganado”.  O cuando con un comentario, un juicio, una valoración sobre alguna persona, dejamos clara nuestra “superioridad moral”

Ciertamente, somos un pueblo elegido y hacemos bien en procurar responder a esa elección misteriosa porque no tiene nada que ver con nuestras cualidades, nuestro esfuerzo o nuestra voluntad de “ser perfectos”. Los bautizados somos elegidos… Elegidos para llevar el Evangelio a todo el mundo con obras y palabras. Siervos, no señores. No es un privilegio, sino una gracia y una misión que se dirige, sin excepciones, a todos sin excluir a nadie. Y si, por la bondad de Dios acertamos a hacer que la fe germine en alguno, ese será miembro de la Iglesia del Señor, no de una casta selecta de “propietarios”.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilia para la Eucaristía del domingo 31 de mayo de 2026.

SANTÍSIMA TRINIDAD.


Éxodo 34,4-6.8-9: Manifestación de Dios, el que se muestra cercano y misericordioso.
2Corintios 13,11-13: Conclusión de la carta, la que contiene una hermosa confesión de Fe en la Santísima Trinidad, el Dios Amor presente en la Comunidad en la vivencia del amor fraterno.
Juan 3,16-18: Se destaca el inmenso amor gratuito al mundo de parte del Padre, que fue capaz de entregar a su Hijo.

1.- Nosotros creemos en Dios, es decir, aceptamos a Dios en nuestras vidas. Todas las religiones creen en Dios, algunas en varios dioses. Nuestra fe cristiana es en un solo Dios, pero con una característica que ya nos presenta la primera lectura: Dios es compasivo, bondadoso, lento para enojarse y rico en Amor y Fidelidad. Y como si esto fuera poco, el texto agrega que Él está presente en medio nuestro. Bien resume todo esto san Juan en su primera carta cuando dice que “Dios es Amor” (1Juan 4,8).
Una de las características del amor es la entrega. El que ama siempre da; da cosas, da tiempo, pero sobre todo se da a sí mismo. En cambio el que no ama nunca da, no piensa más que en sí mismo. Dios es Amor porque es entrega, donación de sí mismo.
2.- Según san Pablo, la comunidad cristiana se expresa en la vivencia del Amor diferente, del Amor del Padre, la gracia de Jesucristo y la Comunión del Espíritu Santo.
San Juan Pablo II al hablar de la Espiritualidad de la Comunión nos dice que tenemos que vivir en la práctica el Misterio de la Santísima Trinidad. ¿Por qué? Porque lo que se cree hay que vivirlo. Si decimos creer en el Misterio de la Santísima trinidad, debemos vivirlo y expresarlo en nuestra vivencia de la Comunión fraterna. Ese es nuestro desafío. Vivir la Unidad en la diversidad.
3.- Desgraciadamente hoy vivimos lo contrario. Es que nos cuesta aceptar al distinto, al que no es como nosotros, al que no piensa como nosotros. Y esto sucede en todos los ambientes. Hoy se da incluso en la política, ya que cada cual busca su propio interés y beneficio. Se vive lo contrario a lo que dice la canción: “Amar es entregarse, olvidándose de sí, buscando lo que al otro pueda hacer feliz”. Por eso estanos viviendo la cultura del individualismo; buscamos el bien propio y no el del otro.
Es triste comprobar que los que profesamos la fe en el Dios-Amor, que existe dándose, saliendo de sí mismo, seamos tan egocéntricos. No vivimos lo que decimos creer.
4.- Por eso el evangelio destaca el Amor gratuito del Padre al mundo, que entrega a su Hijo para que el hombre se salve por Él. La misión de Jesús, el Hijo, es salvar, no condenar. Y porque su misión es salvar por eso nos envía desde el Padre al Espíritu Santo, para que podamos vivir entre nosotros la Comunión que hay en lo íntimo de Dios mismo.
La Santísima Trinidad siempre ha actuado en favor nuestro. El Padre envía a su Hijo, el cual se encarna por obra del Espíritu Santo.
Jesús es presentado por el Padre como el Hijo predilecto, ungido por el Espíritu Santo. Y aquí en la Eucaristía es el Padre que con la acción del Espíritu Santo realiza el cambio maravilloso: el pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de su Hijo amado.
Y nosotros mismos hemos nacido a una vida nueva por el Amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Esta es nuestra fe, esto creemos y celebramos y esto queremos vivir.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 30 de mayo de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Judas (17.20b-25):

Acordaos de lo que predijeron los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Continuando el edifico de nuestra santa fe y orando movidos por el Espíritu Santo, manteneos en el amor de Dios, aguardando a que nuestro Señor Jesucristo, por su misericordia, os dé la vida eterna. ¿Titubean algunos? Tened compasión de ellos; a unos, salvadlos, arrancándolos del fuego; a otros, mostradles compasión, pero con cautela, aborreciendo hasta el vestido que esté manchado por la carne.
Al único Dios, nuestro salvador, que puede preservaros de tropiezos y presentaros ante su gloria exultantes y sin mancha, gloria y majestad, dominio y poderío, por Jesucristo, nuestro Señor, desde siempre y ahora y por todos los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 62,2.3-4.5-6

R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (11,27-33):

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos y le preguntaron: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?»
Jesús les respondió: «Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto: El bautismo de Juan ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contestadme.»
Se pusieron a deliberar: «Si decimos que es de Dios, dirá: «¿Y por qué no le habéis creído?» Pero como digamos que es de los hombres…» (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta.)
Y respondieron a Jesús: «No sabemos.»
Jesús les replicó: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El diálogo requiere unos mínimos de buena voluntad. Cuando se dirige una pregunta a alguien, hay que hacerlo con el espíritu abierto, con el deseo de saber algo, de informarse o de conocer mejor al interlocutor. En ausencia de esa buena voluntad y de esa apertura de espíritu, la conversación pierde sentido, la respuesta se convierte en inútil, porque el aparente diálogo se reduce a un tacticismo para pillar de algún modo al otro, y tener con qué acusarlo. Lo vemos con tristeza continuamente en los diálogos de sordos de los políticos en el parlamento.

Este es el caso de la breve y frustrada conversación de los sacerdotes, escribas y ancianos con Jesús. Se produce después de que Jesús haya realizado el acto extraordinario de purificar el templo. Es evidente que Jesús carecía de la autoridad legal para realizar un acto así. De ahí la pregunta de los que sí la tenían: “¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?”. Era una pregunta que iba más allá de la cuestión legal y venía a preguntar: “¿quién eres tú, para hacer una cosa así?” La pregunta tenía pleno sentido, porque una acción así, sin autoridad institucional, sólo podía ser obra de un loco o de un profeta. El problema estaba en la actitud con la que se hacía. No había la mínima intención de escuchar la respuesta, sino sólo de acusar y pillar, para poder acusar al que les había puesto en evidencia. No obstante, Jesús les da una oportunidad, para comprobar si están dispuestos a un diálogo franco y responde a su pregunta con otra, sobre el bautismo de Juan. En este caso sí que se trataba de un auténtico profeta, pero también en relación con él se habían cerrado en banda. De ahí su respuesta evasiva, no guiada por el deseo de verdad, sino por tacticismo y temor. Ante su clara cerrazón, Jesús da la callada por respuesta.

Tal vez podamos entender en esta no-respuesta los silencios de Dios que a veces experimentamos. Pedimos y no obtenemos respuesta, pero esto puede ser porque tampoco nosotros respondemos sinceramente a los requerimientos que Dios nos hace, porque en nuestro diálogo con Dios nos movemos a veces con astucia o con miedo, temerosos de que nuestra respuesta nos exija dar pasos para los que no estamos dispuestos. Esquivamos así la salvación que nos ofrece, porque sus llamadas (requerimientos y preguntas), por incómodas que nos puedan resultar, desean sólo, como dice Judas, salvarnos del fuego, mostrarnos su compasión, preservarnos de tropiezos, para que, una vez aprendida la lección, hagamos también nosotros, y en su nombre, lo mismo con nuestros hermanos.

Cordialmente

José María Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 29 de mayo de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (4,7-13):

El fin de todas las cosas está cercano. Sed, pues, moderados y sobrios, para poder orar. Ante todo, mantened en tensión el amor mutuo, porque el amor cubre la multitud de los pecados. Ofreceos mutuamente hospitalidad, sin protestar. Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, que hable palabra de Dios. El que se dedica al servicio, que lo haga en virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por medio de Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Queridos hermanos, no os extrañéis de ese fuego abrasador que os pone a prueba, como si os sucediera algo extraordinario. Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,10.11-12.13

R/. Llega el Señor a regir la tierra

Decid a los pueblos: El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente. R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (11,11-26):

Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie de ti.»
Los discípulos lo oyeron. Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo. Y los instruía, diciendo: «¿No está escrito: «Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos.» Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos.»
Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús: «Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.»
Jesús contestó: «Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte: «Quítate de ahí y tirate al mar», no con dudas, sino con fe en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

“El fin de todas las cosas está cercano”, nos avisa el apóstol Pedro. No hay que entenderlo necesariamente en el sentido del fin del mundo, sino en otro más cotidiano: vivimos tocando continuamente los límites del mundo, los físicos, los psicológicos, también los temporales y los morales. La limitación nos invita a usar adecuadamente los recursos disponibles sin malgastarlos. Es una llamada a la sabiduría, la moderación y la sobriedad. Para lograr estas virtudes, además de nuestros esfuerzos, tenemos que pedirlas a Dios. La oración y la relación con Dios modula también nuestras relaciones con los demás: la verdadera sabiduría es la sabiduría del amor, por el que todas nuestras capacidades y talentos se convierten en dones que ofrecemos a los demás en actitud de servicio. Este modo de vida no evita, como es natural, dificultades y sinsabores, oposiciones y persecuciones. Pero sabiendo que todo esto no son sino formas de participación en los padecimientos de Cristo, podemos mantener en medio del fuego (como los jóvenes en el horno siete veces más ardiente, a los que las llamas no tocaban –Dn 3, 23. 50) la alegría de la fe. En esta alegría y en esta actitud de servicio mostramos que nuestra fe es verdadera y da frutos. Evitamos así una religiosidad solo aparente, de muchas hojas, pero sin frutos, destinada a secarse por su propia esterilidad.

En el gesto profético de la maldición de la higuera Jesús anticipa su crítica (de palabra y obra) al templo, de apariencia espléndida, pero corrompido por intereses espurios, que impiden su verdadero fin, la comunicación con Dios. Esta comunicación fortalece la fe, perdona nuestros pecados, nos da fuerza para perdonar a los demás, convirtiéndonos en agentes de reconciliación e intercesores en la oración por el bien de todo el mundo. Así es como podemos superar nuestros límites, morales, por la acción de la gracia, y temporales, por la participación en la resurrección de Cristo. Así damos testimonio de ese fin que está cerca y que no es otro que la meta de nuestra fe: la salvación de las almas (1P 1, 9).

Cordialmente

José María Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 28 de mayo de 2026.

Primera Lectura (opción 2)

Lectura de la carta a los Hebreos. [Hbr 10, 4-10]

HERMANOS:
Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
Por eso, al entrar él en el mundo dice:
«Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas,
pero me formaste un cuerpo;
no aceptaste
holocaustos ni víctimas expiatorias.
Entonces yo dije: He aquí que vengo
—pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí—
para hacer, ¡oh, Dios!, tu voluntad».
Primero dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos, ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley.
Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».
Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

[Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10-11ab. 17 (R.: cf. 8a. 9a)]

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

V. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio;
entonces yo digo: «Aquí estoy». R.

V. «—Como está escrito en mi libro—
para hacer tu voluntad.
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas». R.

V. He proclamado tu justicia
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes.
No me he guardado en el pecho tu justicia,
he contado tu fidelidad y tu salvación. R.

V. Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»,
los que desean tu salvación. R.

Aleluya

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Mateo. [Mt 26, 36-42]

JESÚS fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:
«Sentaos aquí, mientras voy allá a orar».
Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.
Entonces les dijo:
«Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo».
Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
«Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».
Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
«¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».
De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
«Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El sacerdote es el mediador entre Dios y los hombres. En la mentalidad más tradicional esa mediación resulta peligrosa para el que la ejerce, porque “nadie puede ver el rostro de Dios y quedar con vida” (cf. Ex 33, 20). En esa mentalidad Dios exige que el hombre le entregue las primicias de los frutos de la tierra y los primogénitos de animales y hombres, como un modo de reconocimiento de su poder superior, para aplacar su ira por los pecados humanos, y asegurar su favor en el futuro. Abraham, llevado por esa conciencia religiosa primitiva, sintió que debía sacrificar a su hijo Isaac, como se hacía siempre y como hacían todos. La tragedia no estaba en la muerte del muchacho, como solemos entenderlo hoy, sino en el hecho de que era el único hijo, que no habría más, y esto suponía la muerte de Abraham, pues la descendencia era la única forma en que se concebía entonces la supervivencia tras la muerte. En Abraham aprendemos que el Dios de Israel, Dios de vivos y no muertos (de vida y no de muerte), no sólo no manda sacrificar a los primogénitos (en una “suspensión teológica de la moral”, como dice el filósofo Kierkegaard), sino que explícitamente lo prohíbe, como se repite con insistencia en las prescripciones del AT: “al primogénito del hombre lo rescatarás siempre” (cf. Ex 13, 13; Núm. 18, 15 y passim).

Nosotros sabemos que todo el AT apunta a Cristo y que es en clave cristológica como debemos leer siempre estos textos. Jesús es el hijo único de Dios, su primogénito, el único mediador entre Dios y los hombres, el que ejerce el sacerdocio definitivo, el que voluntariamente entrega su vida en rescate por todos (1Tim 2, 6). El verdadero rescate no es el que se hace para salvar al primogénito, sino que él realiza de sí mismo para salvarnos del pecado y de la muerte.

En Cristo comprendemos que esta función mediadora es ciertamente peligrosa, pero no a causa del celo o la ira de Dios (que nos ha mostrado su rostro de Padre misericordioso y lleno de amor en Cristo), sino por la esclavitud del pecado humano, que lleva a la muerte, y que él ha asumido sobre sí para darnos la libertad.

¿Era posible realizar ese rescate sin pasar por el trance amargo de la muerte, y una muerte de cruz? Es natural desearlo, y así lo expresa Jesús en su oración angustiada en Getsemaní, al tiempo que se somete con confianza a la voluntad del Padre. No es esta última una voluntad de muerte, sino de vida, aunque para alcanzarla en plenitud, y a causa de la contumacia del pecado humano, sea precisa beber el cáliz de amargura. Así Jesús es en la Cruz Sacerdote, Víctima y Altar.

Todos participamos del sacerdocio mediador de Cristo en la medida en que nos unimos a Él, tratamos de hacer del mandamiento del amor la norma de nuestra vida, y estamos dispuestos a asumir las consecuencias negativas (el precio) que el amor verdadero lleva consigo.

Cordialmente

José María Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 27 de mayo de 2026.

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,18-25):

Ya sabéis con qué os rescataron de ese proceder inútil recibido de vuestros padres: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha, previsto antes de la creación del mundo y manifestado al final de los tiempos por vuestro bien. Por Cristo vosotros creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, y así habéis puesto en Dios vuestra fe y vuestra esperanza. Ahora que estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado a quereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón e intensamente. Mirad que habéis vuelto a nacer, y no de una semilla mortal, sino de una inmortal, por medio de la palabra de Dios viva y duradera, porque «toda carne es hierba y su belleza como flor campestre: se agosta la hierba, la flor se cae; pero la palabra del Señor permanece para siempre.» Y esa palabra es el Evangelio que os anunciamos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 147,12-13.14-15.19-20

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,32-45):

En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados.
Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.»
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Nos parece que, puesto que Dios es todopoderoso, no le cuesta nada darnos lo que le pedimos, ni tampoco salvarnos. Con un chasquido de dedos podría transformarlo todo. El problema está en que, al ser nosotros libres, esas transformaciones no podrían tener lugar sin nuestro consentimiento, a no ser que Dios violentara nuestra libertad, que es algo que Él no hace. Por eso, la salvación (que es, en el fondo, lo que le pedimos siempre) no es tan barata como nos parece: Pedro nos advierte de que Dios ha pagado un precio muy alto, la sangre de Cristo, para rescatarnos de “ese proceder inútil”. ¿Qué proceder inútil es ese? Hay formas de proceder que pueden resultar útiles para sobrevivir en este mundo (y útiles sólo para el que así procede), pero que son inútiles de cara a la salvación. Una de las más características es la ambición de poder.

Vemos que esta forma de proceder tienta y anida incluso en aquellos que siguen al que nos ha rescatado de ella: en el grupo de los apóstoles. Al parecer, todos ellos pretendían puestos de privilegio en el Reino que, según se imaginaban, Jesús se disponía a instaurar. Y, acuciados por la rivalidad, los hermanos hijos del Zebedeo decidieron tomar la delantera. Lo inaudito de la situación es que lo hacen cuando Jesús les está hablando del precio que va a pagar para rescatarlos de ese proceder inútil: el precio de la cruz.

Aunque tal vez más arrojados y astutos, los hijos del Zebedeo no eran más ambiciosos que los demás que, haciendo también oídos sordos a las palabras de Jesús, se indignaron contra los hermanos porque veían peligrar el objeto de su propia ambición.

Así fue entonces, así es hoy, así ha sido siempre: somos sordos al mensaje de la cruz, pero estamos muy despiertos para pillar reconocimiento, poder y privilegios. Y hoy como entonces Jesús, Maestro bueno y paciente, nos reprende con suavidad, y aprovecha la ocasión para enseñarnos: lo que pretendemos podremos alcanzarlo, pero por otro camino, el camino por el que él mismo va, hacia Jerusalén, bebiendo su mismo cáliz, que no entendemos, pero que podemos llegar a entender escuchando sus palabras. No es el camino de la ambición y el poder que se impone y aplasta a los demás, sino el del servicio, que se abre y se inclina humildemente ante las necesidades de los demás. Si queremos acabar entendiendo la lógica de la cruz (el precio con el que nos han rescatado) tenemos que aprenderla en el servicio, haciéndonos libremente esclavos de nuestros hermanos.

Cordialmente

José María Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 26 de mayo de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,10-16):

La salvación fue el tema que investigaron y escrutaron los profetas, los que predecían la gracia destinada a vosotros. El Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, les declaraba por anticipado los sufrimientos de Cristo y la gloria que seguiría; ellos indagaron para cuándo y para qué circunstancia lo indicaba el Espíritu. Se les reveló que aquello de que trataban no era para su tiempo, sino para el vuestro. Y ahora se os anuncia por medio de predicadores que os han traído el Evangelio con la fuerza del Espíritu enviado del cielo. Son cosas que los ángeles ansían penetrar. Por eso, estad interiormente preparados para la acción, controlándoos bien, a la expectativa del don que os va a traer la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy santo.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.2-3ab.3c-4

R/. El Señor da a conocer su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,28-31):

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mi y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Solemos pensar en la salvación sólo en futuro, como algo que no es para nuestro tiempo. Pero Pedro nos recuerda hoy que lo que indagaron y escrutaron los profetas del Antiguo Testamento es para nuestro tiempo, es un presente que ya está operando en la historia. Es, precisamente, lo que hemos celebrado en el tiempo de Pascua recién acabado, y lo que la liturgia nos ha invitado a experimentar: Jesús ya ha resucitado, nosotros ya vivimos en el primer día de la semana, el tiempo de la nueva creación, estamos, por tanto, en el tiempo no de la pura espera, sino de la realización.

Es verdad que esa realización todavía no se da en nosotros de manera plena, pero ya está actuando entre nosotros: ya ha aparecido la gracia de Dios (Tito 2, 11), Cristo ha resucitado, el amor y la vida han vencido ya al pecado y a la muerte. Y todo esto es para nosotros, al mismo tiempo, una gracia y una responsabilidad: ya no somos ignorantes, ya sabemos, ya hemos sido llamados a la santidad, ya podemos ser santos. Y debemos tratar de conducir una vida santa para que los que todavía no saben que Cristo ha resucitado puedan recibir la noticia.

Esta santidad de una vida resucitada no es, sin embargo, un motivo de orgullo, que nos hace sentirnos superiores a nadie. Porque se trata de una santidad en camino. Hemos acogido la llamada de Cristo y lo hemos seguido, dejándolo todo (cada cual según su propia vocación). Y esta respuesta no queda sin recompensa. Es verdad que sentimos dificultades, unas internas (por nuestros apegos y resistencias, nuestros pecados), y otras externas, como pueden ser el rechazo del entorno y las persecuciones. Pero también experimentamos los signos evidentes de nuestra nueva condición: adquirimos bienes sin medida, especialmente hermanos y hermanas, porque entramos a formar parte de una fraternidad universal: la de los hijos de Dios. Anticipamos así, ya en este mundo, el objeto de nuestra esperanza, la vida eterna, que no es sino la plenitud de la vida.

Felipe Neri fue un santo que encarnó de un modo sencillo y encantador esa presencia del cielo en la tierra.

Cordialmente

José María Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/