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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 23 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de Samuel (24,3-21):

En aquellos días, Saúl, con tres mil soldados de todo Israel, marchó en busca de David y su gente hacia las Peñas de los Rebecos; llegó a unos apriscos de ovejas junto al camino, donde había una cueva, y entró a hacer sus necesidades.
David y los suyos estaban en lo más hondo de la cueva, y le dijeron a David sus hombres: «Este es el día del que te dijo el Señor: «Yo te entrego tu enemigo.» Haz con él lo que quieras.»
Pero él les respondió: «¡Dios me libre de hacer eso a mi Señor, el ungido del Señor, extender la mano contra él!»
Y les prohibió enérgicamente echarse contra Saúl, pero él se levantó sin meter ruido y le cortó a Saúl el borde del manto, aunque más tarde le remordió la conciencia por haberle cortado a Saúl el borde del manto.
Cuando Saúl salió de la cueva y siguió su camino, David se levantó, salió de la cueva detrás de Saúl y le gritó: «¡Majestad!»
Saúl se volvió a ver, y David se postró rostro en tierra rindiéndole vasallaje.
Le dijo: «¿Por qué haces caso a lo que dice la gente, que David anda buscando tu ruina? Mira, lo estás viendo hoy con tus propios ojos: el Señor te había puesto en mi poder dentro de la cueva; me dijeron que te matara, pero te respeté y dije que no extendería la mano contra mi señor, porque eres el Ungido del Señor. Padre mío, mira en mi mano el borde de tu manto; si te corté el borde del manto y no te maté, ya ves que mis manos no están manchadas de maldad, ni de traición, ni de ofensa contra ti, mientras que tú me acechas para matarme. Que el Señor sea nuestro juez. Y que él me vengue de ti; que mi mano no se alzará contra ti. Como dice el viejo refrán: «La maldad sale de los malos…», mi mano no se alzará contra ti. ¿Tras de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién vas persiguiendo? ¡A un perro muerto, a una pulga! El Señor sea juez y sentencie nuestro pleito, vea y defienda mi causa, librándome de tu mano.»
Cuando David terminó de decir esto a Saúl, Saúl exclamó: «Pero, ¿es ésta tu voz, David, hijo mío?»
Luego levantó la voz, llorando, mientras decía a David: «¡Tú eres inocente, y no yo! Porque tú me has pagado con bienes, y yo te he pagado con males; y hoy me has hecho el favor más grande, pues el Señor me entregó a ti y tú no me mataste. Porque si uno encuentra a su enemigo, ¿lo deja marchar por las buenas? ¡El Señor te pague lo que hoy has hecho conmigo! Ahora, mira, sé que tú serás rey y que el reino de Israel se consolidará en tu mano.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 56,2.3-4.6.11

R/. Misericordia, Dios mío, misericordia

Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas,
mientras pasa la calamidad. R/.

Invoco al Dios altísimo,
al Dios que hace tanto por mí.
Desde el cielo me enviará la salvación,
confundirá a los que ansían matarme,
enviará su gracia y su lealtad. R/.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.
Por tu bondad que es más grande que los cielos,
por tu fidelidad que alcanza las nubes. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,13-19):

En aquel tiempo, Jesús, mientras subía a la montaña, fue llamando a los que él quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios. Así constituyó el grupo de los Doce: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges –Los Truenos–, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Celotes y Judas Iscariote, que lo entregó.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Somos elegidos por Jesús no por nuestros méritos y esfuerzos, no porque seamos mejores que otros sino “porque Él quiso”. La elección, la iniciativa es suya, no es nuestra, es llamada gratuita. Estamos en las manos del Buen Pastor, al que nadie le puede arrebatar sus ovejas. Él nos regala la fuerza necesaria para responder a su llamada con fidelidad.

Y nos eligió para “estar con él”. La convivencia con Jesús convierte al elegido y enviado en testigo creíble porque habla de lo que “ha visto y oído”, no de memoria, no por otros. Elegidos para andar con Él, para vivir más cerca de Él, para colaborar con Él en el anuncio de la Buena Noticia.

La vocación de aquellos doce y la nuestra es un regalo, no un premio, un don, no un resultado de nuestra lógica humana.

No pongamos límites a su llamada. No caigamos en desánimos. No estemos tan ocupados en “lo nuestro” que no oigamos la voz de Aquel que nos llamó a ser sus amigos. No podemos ser mudos y no comunicar a los demás el mensaje que también hemos elegido nosotros como “perla preciosa” de nuestra vida. “¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!” (2 Cor 9,16)

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 22 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de Samuel (18,6-9;19,1-7):

Cuando volvieron de la guerra, después de haber matado David al filisteo, las mujeres de todas las poblaciones de Israel salieron a cantar y recibir con bailes al rey Saúl, al son alegre de panderos y sonajas.
Y cantaban a coro esta copla: «Saúl mató a mil, David a diez mil.»
A Saúl le sentó mal aquella copla, y comentó enfurecido: «iDiez mil a David, y a mí mil! iYa sólo le falta ser rey!»
Y, a partir de aquel dia, Saúl le tomó ojeriza a David. Delante de su hijo Jonatán y de sus ministros, Saúl habló de matar a David.
Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David y le avisó: «Mi padre Saúl te busca para matarte. Estate atento mañana y escóndete en sitio seguro; yo saldré e iré al lado de mi padre, al campo donde tú estés; le hablaré de ti y, si saco algo en limpio, te lo comunicaré.»
Así, pues, Jonatán habló a su padre Saúl en favor de David: «¡Que el rey no ofenda a su siervo David! Él no te ha ofendido. y lo que él hace es en tu provecho: se jugó la vida cuando mató al filisteo, y el Señor dio a Israel una gran victoria; bien que te alegraste al verlo. ¡No vayas a pecar derramando sangre inocente, matando a David sin motivo!»
Saúl hizo caso a Jonatán y juró: «¡Víve Dios, no morirá!»
Jonatán llamó a David y le contó la conversación; luego lo llevó adonde Saul, y David siguió en palacio como antes.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 55,2-3.9-10.11-12.13

R/. En Dios confío y no temo

Misericordia, Dios mío, que me hostigan,
me atacan y me acosan todo el día;
todo el día me hostigan mis enemigos,
me atacan en masa. R/.

Anota en tu libro mi vida errante,
recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío.
Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco,
y así sabré que eres mi Dios. R/.

En Dios, cuya promesa alabo,
en el Señor, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temo;
¿qué podrá hacerme un hombre? R/.

Te debo, Dios mío, los votos que hice,
los cumpliré con acción de gracias. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,7-12):

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: «Tú eres el Hijo de Dios.»
Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La seducción de Jesús. A Él llegan gentes de Judea, Jerusalén, Idumea, Tiro, Sidón…multitudes que le buscan, le siguen, están sediento de Jesús. Se apiñan para tocarlo, sentirlo, ser curados.

Todos se sienten atraídos por su fuerza irresistible que acoge a los pobres, cura dolencias y enfermedades, libera a los atormentados de espíritus malos. “De Él salía un poder, una fuerza” Esa fuerza es el Espíritu.

La gente acudía a Jesús no porque enseñara una doctrina sublime sino porque “oye hablar de las grandes cosas que hace”. Lo que le preocupaba a Jesús era aliviar, liberar, sanar, consolar. Jesús no renuncia a estar cerca de la multitud y de cada uno.

La gente no se siente atraída por discursos, dogmas, por palabras y más palabras. Quieren ver obras, hechos, testimonios, gestos. Quieren ver si verdaderamente como Jesús, nos preocupamos de los que lo pasan mal, de los que esperan salir de tantas estrecheces y dolencias. ¿Cómo manifestamos en la vida cotidiana que seguimos a Jesús? ¿Atrae nuestro modo de vivir la fe?

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 21 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de Samuel (17,32-33.37.40-51):

En aquellos días, Saúl mandó llamar a David, y éste le dijo: «Majestad, no os desaniméis. Este servidor tuyo irá a luchar con ese filisteo.»
Pero Saúl le contestó: «No podrás acercarte a ese filisteo para luchar con él, porque eres un muchacho, y él es un guerrero desde mozo.»
David le replicó: «El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de las manos de ese filisteo.»
Entonces Saúl le dijo: «Anda con Dios.»
Agarró el cayado, escogió cinco cantos del arroyo, se los echó al zurrón, empuñó la honda y se acercó al filisteo. Éste, precedido de su escudero, iba avanzando, acercándose a David; lo miró de arriba abajo y lo despreció, porque era un muchacho de buen color y guapo, y le gritó: «¿Soy yo un perro, para que vengas a mi con un palo?»
Luego maldijo a David, invocando a sus dioses, y le dijo: «Ven acá, y echaré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo.»
Pero David le contestó: «Tú vienes hacia mí armado de espada, lanza y jabalina; yo voy hacia ti en nombre del Señor de los ejércitos, Dios de las huestes de Israel, a las que has desafiado. Hoy te entregará el Señor en mis manos, te venceré, te arrancaré la cabeza de los hombros y echaré tu cadáver y los del campamento filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra; y todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque ésta es una guerra del Señor, y él os entregará en nuestro poder.»
Cuando el filisteo se puso en marcha y se acercaba en dirección de David, éste salió de la formación y corrió velozmente en dirección del filisteo; echó mano al zurrón, sacó una piedra, disparó la honda y le pegó al filisteo en la frente: la piedra se le clavó en la frente, y cayó de bruces en tierra. Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada. David corrió y se paró junto al filisteo, le agarró la espada, la desenvainó y lo remató, cortándole la cabeza. Los filisteos, al ver que había muerto su campeón, huyeron.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 143,1.2.9-10

R/. Bendito el Señor, mi Roca

Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea. R/.

Mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos. R/.

Dios mio, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,1-6):

En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo.
Jesús le dijo al que tenía la parálisis: «Levántate y ponte ahí en medio.»
Y a ellos les preguntó: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?»
Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.»
Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Levántate y ponte en medio” Pone en medio de la celebración litúrgica a aquel hombre que sufre. ¿Qué es más importantes: celebrar el culto o aliviar el sufrimiento de este hombre? Dios se alegra cunado en medio de la celebración están muy presente los que sufren, los que son olvidados, los que no cuentan.

Jesús quiere que aquella persona de la mano tullida pudiera vivir con toda su dignidad, sentirse curada, feliz. Coloca a las personas que han sido vulneradas en el centro de su corazón y nos desafía a nosotros a hacer lo mismo, a no dejar a nadie tirado en las cunetas de la soledad, la marginación, el aislamiento, el silencio.

Los fariseos eran incapaces de alegrarse por el bien de la persona curada; les molesta que Jesús fuera “dador de vida”. Aquí ya se comienza a maquinar la manera de eliminar al que estaba resultando cada vez más incómodo por los gestos y palabras que acompañaban su estilo de vida.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 20 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de Samuel (16,1-13):

En aquellos dias, el Señor dijo a Samuel: «¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado como rey de Israel? Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey.»
Samuel contestó: «¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me mata.»
El Señor le dijo: «Llevas una novilla y dices que vas a hacer un sacrificio al Señor. Convidas a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que tienes que hacer; me ungirás al que yo te diga.»
Samuel hizo lo que le mandó el Señor. Cuando llegó a Belén, los ancianos del pueblo fueron ansiosos a su encuentro: «¿Vienes en son de paz?»
Respondió: «Sí, vengo a hacer un sacrificio al Señor. Purificaos y venid conmigo al sacrificio.»
Purificó a Jesé y a sus hijos y los convidó al sacrificio. Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: «Seguro, el Señor tiene delante a su ungido.»
Pero el Señor le dijo: «No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.»
Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar ante Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éste lo ha elegido el Señor.»
Jesé hizo pasar a Samá; y Samuel le dijo: «Tampoco a éste lo ha elegido el Señor.»
Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éstos los ha elegido el Señor.»
Luego preguntó a Jesé: «¿Se acabaron los muchachos?»
Jesé respondió: «Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas.»
Samuel dijo: «Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue.»
Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo.
Entonces el Señor dijo a Samuel: «Anda, úngelo, porque es éste.»
Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espiritu del Señor, y estuvo con él en adelante. Samuel emprendió la vuelta a Ramá.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 88,20.21-22.27-28

R/. Encontré a David, mi siervo

Un dia hablaste en visión a tus amigos:
«He ceñido la corona a un héroe,
he levantado a un soldado sobre el pueblo.» R/.

«Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso.» R/.

«Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora»;
y yo lo nombraré mi primogénito,
excelso entre los reyes de la tierra.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,23-28):

Un sábado, atravesaba el Señor un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas.
Los fariseos le dijeron: «Oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?»
Él les respondió: «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros.»
Y añadió: «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Para Jesús lo importante no es la “Religión”, los ritos, las normas, el culto, sino el bien de la persona. A unos esto les desconcertó y escandalizó y a otros – pobres, desvalidos, pecadores – les despierta la esperanza, lea ayuda a vivir y a levantar la cabeza.

La “religiosidad de las normas” nos da seguridad, pero está lejos del Espíritu de Jesús que quiere que sus amigos no son sean perfectos cumplidores sino humildes seguidores, auténticos. Jesús quiere reconducir todo hacia Dios.

Para Jesús el bien de la persona está por encima de toda tradición, ley, institución y tiene que favorecer el caminar hacia la plenitud del hombre, no a la exclusión.

Jesús manifiesta cómo el Dios a quien el sábado está dedicado es un Dios compasivo y misericordioso. Dios no necesita hacernos sufrir ni imponernos leyes. Quiere hacernos el bien. Si queremos actuar como Jesús, no podemos dedicarnos a perseguir a los demás. “No nos cansemos de hacer el bien”.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 19 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de Samuel (15,16-23):

En aquellos días, Samuel dijo a Saúl: «Déjame que te cuente lo que el Señor me ha dicho esta noche.»
Contestó Saúl: «Dímelo.»
Samuel dijo: «Aunque te creas pequeño, eres la cabeza de las tribus de Israel, porque el Señor te ha nombrado rey de Israel. El Señor te envió a esta campaña con orden de exterminar a esos pecadores amalecitas, combatiendo hasta acabar con ellos. ¿Por qué no has obedecido al Señor? ¿Por qué has echado mano a los despojos, haciendo lo que el Señor reprueba?»
Saúl replicó: «¡Pero si he obedecido al Señor! He hecho la campaña a la que me envió, he traido a Agag, rey de Amalec, y he exterminado a los amalecitas. Si la tropa tomó del botin ovejas y vacas, lo mejor de lo destinado al exterminio, lo hizo para ofrecérselas en sacrificio al Señor, tu Dios, en Guilgal.»
Samuel contestó: «¿Quiere el Señor sacrificios y holocaustos, o quiere que obedezcan al Señor? Obedecer vale más que un sacrificio; ser dócil, más que la grasa de carneros. Pecado de adivinos es la rebeldía, crimen de idolatría es la obstinación. Por haber rechazado al Señor, el Señor te rechaza como rey.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49,8-9.16bc-17.21.23

R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,18-22):

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?»
Jesús les contestó: «¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán. Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto, lo nuevo de lo viejo, y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Jesús es el “novio”, el esposo, en él se cumple lo anunciado por los profetas. Él es el “vino nuevo” que alegra el corazón y anima el Espíritu. Pide a sus seguidores vivir con “un corazón nuevo”, “nacer de nuevo”.

No basta corregir algún defecto, tampoco conformarse con hacer pequeños cambios. Jesús no le ve sentido al ayuno cuando sus discípulos deben disfrutar de su presencia y celebrarla. No es el hombre para el ayuno, sino el ayuno para el hombre. “No es el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”.

El hombre nuevo se abra paso. No hay lugar para penitencias y ayunos. Llegará el ayuno cuando el “novio” sea crucificado. Ese ayuno sí tendrá sentido.

Preguntémonos si estamos dispuestos a beber ese vino de Jesús que transforma pero que debe ser vertido en “odres nuevos” o preferimos los remiendos y no permitimos dejar su novedad, su alegría.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 18 de enero de 2026.

SEGUNDO DOMINGO. A


Isaías 49,3.5-6: Dios llama a su Servidor y lo envía para reunir al Pueblo disperso y desterrado; ser luz para todas las naciones.
1Corintios 1,1-3: Inicio de la carta, en la que se dirige a una comunidad de santos a los que desea la gracia y la paz.
Juan 1,29-34: Jesús es presentado como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

1.- Hermanos, quiero partir haciendo un diagnóstico negativo, pesimista, si ustedes quieren, ¿Y cuál es este diagnóstico? Que el mundo, la humanidad, está infectada y contrajo una grave enfermedad que es una terrible pandemia. Y tiene un nombre concreto: el PECADO. Sí, aunque a muchos no les agrade hablar de esta realidad, la verdad es que todos estamos contagiados de este mal, el cual reviste variadas manifestaciones. Pero todas tienen en común que producen una triple ruptura: con Dios, consigo mismo y con los demás. Y ya sabemos cuáles son las consecuencias.


2.- Pero Dios pone el remedio. Y este remedio tiene un nombre concreto: el REINO DE DIOS. Por algo dice el evangelio que Jesús comenzó a proclamar la buena Noticia del Reino, que exige conversión. Aceptar el Reino de Dios, su presencia, produce salvación. Cuando se acepta la soberanía de Dios se supera el mal.
Por eso la Palabra de Dios habla de alguien que viene a recomponer lo que está roto, dividido, quebrantado, lo que es consecuencia del pecado.
Pablo en su carta habla de personas santificadas por Dios al aceptar a Jesucristo. Si el pecado es ruptura, división, la presencia salvífica de Dios es Gracia y paz, unión y reparación. De modo que la Gracia, que es el remedio contra esta pandemia, tiene sus efectos y sus consecuencias.


3.- La presencia de Dios en nosotros tiene como efecto que nos hace hijos de Dios, santos, reconciliados con Dios. Por aceptar el Reinado de Dios en nosotros somos revestidos de Cristo, pasamos a ser miembros de su Cuerpo, que es la Iglesia.. De manera que llegamos a ser hombres nuevos. Es cuestión de leer detenidamente todo lo que dice el Apóstol Pable en el encabezamiento de esta carta a los Corintios. Claro que aceptar el Reino de Dios supone una sincera conversión, es decir, aceptar el Mensaje y la Perona de Jesús. Es aceptar el remedio, el antídoto a este terrible mal que aflige a toda la humanidad.


4.- El evangelio nos presenta a Jesús como el CORDERO DE DIOS.
En la cultura del Antiguo Testamento el cordero es el animal que con su sangre libró al pueblo del exterminio en la noche de Pascua. En el A.T. se habla del cordero que es llevado mudo al matadero para ser sacrificado. El Nuevo Testamento aplica esto a Jesús. Él sí que es el verdadero cordero, ya que no sólo perdona los pecados, sino los quita.
Si aceptamos por la fe a Cristo Él quita aquello que es causa de tanto mal en cada uno de nosotros. Nos sentimos perdonados, sanados, puestos de pie. Con certeza lo digo: aunque nuestro historial tenga mucho de qué avergonzarnos, si aceptamos a Jesús Él quita este lastre, lo malo que hay en nosotros. ¿No me crees? Lee a Isaías 1,18: “–dice el Señor– Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana”.
Si esto dice el Antiguo Testamento, ¿qué podemos decir de Jesús? He aquí el remedio, he aquí al Salvador, con quien vamos ahora a entrar en comunión.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 17 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de Samuel (9,1-4.17-19; 10,1a):

Había un hombre de Loma de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorá, hijo de Afiaj, benjaminita, de buena posición. Tenía un hijo que se llamaba Saúl, un mozo bien plantado; era el israelita más alto: sobresalía por encima de todos, de los hombros arriba.
A su padre Quis se le habían extraviado unas burras; y dijo a su hijo Saúl: «Llévate a uno de los criados y vete a buscar las burras.»
Cruzaron la serranía de Efraín y atravesaron la comarca de Salisá, pero no las encontraron. Atravesaron la comarca de Saalín, y nada. Atravesaron la comarca de Benjamin, y tampoco.
Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le avisó: «Ése es el hombre de quien te hablé; ése regirá a mi pueblo.»
Saúl se acercó a Samuel en medio de la entrada y le dijo: «Haz el favor de decirme dónde está la casa del vidente.»
Samuel le respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano; hoy coméis conmigo, y mañana te dejaré marchar y te diré todo lo que piensas.»
Tomó la aceitera, derramó aceite sobre la cabeza de Saúl y lo besó, diciendo: «El Señor te unge como jefe de su heredad. Tú regirás al pueblo del Señor y lo librarás de la mano de los enemigos que lo rodean.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 20,2-3.4-5.6-7

R/. Señor, el rey se alegra por tu fuerza

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios. R/.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término. R/.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,13-17):

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él, y les enseñaba.
Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Se levantó y lo siguió. Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían un grupo de publicanos y pecadores se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Algunos escribas fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, les dijeron a los discípulos: «¡De modo que come con publicanos y pecadores!»
Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El enfermo de ayer era, sobre todo, un enfermo físico; aunque también necesitara del perdón, era patente su postración corporal. Leví es, sin embargo, un enfermo moral. No es que recaudar impuestos sea algo de por sí inmoral. Pero, por un lado, aquel por cuyas manos pasan grandes cantidades de dinero ajeno, está fuertemente tentado de aprovecharse sin que se note mucho. La corrupción económica es una posibilidad más que real. Además, en tiempos de Jesús los publicanos eran colaboracionistas con el poder romano, para el que recaudaban los impuestos. Así que eran odiados por partida doble: impuros por su trato con los gentiles, e inmorales por aprovechados, extorsionadores y tramposos. La acción de Jesús de acercarse y llamar a gentes de la peor calaña indica que nadie es malo por definición, y que no hay mal o pecado del que no sea posible arrepentirse. Y esto significa que Dios no pierde la esperanza ni deja de creer en nosotros.

La elección por parte de Dios tiene algo de misterioso. Da la impresión de que elige a los mejores, como podría parecer en el caso de Saúl. Pero Jesús se acerca a los que eran considerados peores, como en el caso de Leví. En realidad, Dios llama a todos, dirigiéndose al fondo de bondad que hay en cada uno, con la esperanza de una respuesta positiva. Saúl fue elegido porque sobresalía en aspecto, valor y méritos: “Saúl era joven y buen mozo, no podría haberse encontrado un hombre más hermoso en Israel: era más alto que todos los demás por una cabeza” (1 Sam 9, 2), pero no respondió con fidelidad y acabó defraudando esa esperanza. Leví fue llamado, pese a su condición pecadora, y respondió con prontitud y fidelidad.

En este comienzo del tiempo ordinario, Jesús se acerca a cada uno de nosotros y nos llama, sin importar nuestros méritos o nuestros pecados, pero somos nosotros los que tenemos que responder, ayudados por su gracia, arrepintiéndonos de nuestros pecados, cambiando de vida, siguiendo a Jesús y poniéndonos al servicio del Reino de Dios, de la causa del Evangelio. No se trata de una utopía deseable pero irrealizable en la práctica. Los santos nos ayudan a comprender que el ideal evangélico es posible encarnarlo en nuestra vida. Hoy la Iglesia nos propone el ejemplo de san Antonio Abad, uno de los padres del monacato cristiano.

José María Vegas, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 16 de enero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de Samuel (8,4-7.10-22a):

En aquellos dias, los ancianos de Israel se reunieron y fueron a entrevistarse con Samuel en Ramá.
Le dijeron: «Mira, tú eres ya viejo, y tus hijos no se comportan como tú. Nómbranos un rey que nos gobierne, como se hace en todas las naciones.»
A Samuel le disgustó que le pidieran ser gobernados por un rey, y se puso a orar al Señor.
El Señor le respondió: «Haz caso al pueblo en todo lo que te pidan. No te rechazan a ti, sino a mí; no me quieren por rey.»
Samuel comunicó la palabra del Señor a la gente que le pedía un rey: «Éstos son los derechos del rey que os regirá: a vuestros hijos los llevará para enrolarlos en sus destacamentos de carros y caballería, y para que vayan delante de su carroza; los empleará como jefes y oficiales en su ejército, como aradores de sus campos y segadores de su cosecha, como fabricantes de armamento y de pertrechos para sus carros. A vuestras hijas se las llevará como perfumistas, cocineras y reposteras. Vuestros campos, viñas y los mejores olivares os los quitará para dárselos a sus ministros. De vuestro grano y vuestras viñas os exigirá diezmos, para dárselos a sus funcionarios y ministros. A vuestros criados y criadas, vuestros mejores burros y bueyes, se los llevará para usarlos en su hacienda. De vuestros rebaños os exigirá diezmos. Y vosotros mismos seréis sus esclavos. Entonces gritaréis contra el rey que os elegisteis, pero Dios no os responderá.»
El pueblo no quiso hacer caso a Samuel, e insistió: «No importa. ¡Queremos un rey! Así seremos nosotros como los demás pueblos. Que nuestro rey nos gobierne y salga al frente de nosotros a luchar en la guerra.»
Samuel oyó lo que pedía el pueblo y se lo comunicó al Señor.
El Señor le respondió: «Hazles caso y nómbrales un rey.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 88,16-17.18-19

R/. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R/.

Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo
y el Santo de Israel nuestro rey. R/

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,1-12):

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.
Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados quedan perdonados» o decirle «levántate, coge la camilla y echa a andar»? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados…»
Entonces le dijo al paralítico: «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.»
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Contra lo que muchos piensan, Dios no quiere someternos, sino liberarnos, no quiere súbditos arrodillados, sino hijos que aprenden a caminar por sí mismos. La llamada de Dios no es a la esclavitad, sino a la verdadera libertad.

La corriente antimonárquica presente en el Antiguo testamento, del que la primera lectura es un clarísimo ejemplo, es una protesta contra la búsqueda de seguridades a cambio de la pérdida de libertad. No es que Dios tenga celos de un posible rival, sino que ve en este movimiento en favor de la monarquía “como la de los otros pueblos”, un alejamiento de la soberanía de Dios que libera de la esclavitud de Egipto y desafía y llama a una libertad auténtica y, por eso, arriesgada. Si, finalmente, Dios cede a los deseos del pueblo, es porque usa nuestra debilidad para conducirnos pedagógicamente hacia esa libertad que el pueblo parece rechazar. No será Saúl, ni siquiera David, el verdadero rey de Israel, sino Jesús, que trae consigo el Reino de Dios, es decir, un reinado no político, basado en el poder, sino el reinado del amor, que se realiza en el servicio. Por eso, Jesús está siempre en medio del pueblo, y está siempre en actitud de servicio, enseñando, perdonando, curando. Jesús no funda un régimen político, sino una familia, la de los hijos de Dios.

Pero esto, ¿no es caer, como muchos piensan de la actitud religiosa, en un infantilismo que nos impide alcanzar la verdadera autonomía y la madurez? Si dejamos a un lado los prejuicios y las simplezas en la comprensión de la fe cristiana y miramos al modo de actuar de Jesús, comprenderemos que no es así en absoluto. Lo que más no esclaviza está dentro de nosotros mismos y es el pecado. Y Jesús nos libera perdonándonos. Pero es que, además, si estamos postrados por cualquier motivo, no nos exhorta a la resignación y la pasividad, sino que, al contrario, nos llama a ponernos en pie y a caminar por nosotros mismos, es decir, a ser autónomos. Es curioso que hoy Jesús le diga al paralítico que se ponga en pie, que tome su camilla y se marcha a casa. ¿Para qué quería ya la camilla? Por un lado, la camilla es el signo de la verdadera libertad, que es responsabilidad, y no deja de tener un peso. Pero, como Dios nos llama a la libertad para el bien, es también pensable que, así como hombres compasivos y llenos de fe llevaron al enfermo hasta Jesús, este le estaba indicando que, con la camilla en la que había estado postrado, hiciera él otro tanto.

José María Vegas, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/