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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 12 de junio de 2026.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (11,1b.3-4.8c-9):

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Yo enseñe a andar a Efraín lo alzaba en brazos; y él comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me commueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Palabra de Dios

Salmo

Is 12,2-3.4bcd.5-6

R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación

El Señor es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré, porque mi fuerza
y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R/.

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R/.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti el santo de Israel.» R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (3,8-12.14-19):

A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, y aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él. Por esta razón, doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

Palabra del Señor.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (19,31-37):

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Las de hoy son lecturas para el sobrecogimiento: nos abren, casi materialmente, el corazón de Dios, y nos describen su pasión por nosotros. Jesús lo había dicho de varias maneras: “tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo único…” (Jn 3,16). Y San Pablo hará diversos comentarios, uno bien conocido: “me amó el Señor y se entregó a la muerte por mí” (Gal 2,20). Esta convicción-experiencia hace que el apóstol ya sea incapaz de viva para sí; solo vive para la causa de Jesús: “el amor de Cristo nos espolea” (2Co 5,14); y considera que ese amor es lo máximo que puede conocer la sabiduría humana (Ef 3,19). San Juan de la Cruz, después de un profundo encuentro oracional con Cristo, se expresó de este modo: “en la interior bodega// de mi amado bebí y cuando salía// por toda aquesta vega// ya cosa no sabía// y el ganado perdí que antes seguía” (Cant Esp).

Probablemente la página de Oseas que hemos leído sea la más apasionada y, a la vez, la más tierna de toda la Biblia. En ella Dios se da a conocer como el padre loco de amor por su pueblo, por sus creyentes, a quienes compara con un hijito que está aprendiendo a andar. Es el padre lleno de ternura por ese niño, que le toma en brazos y le estrecha contra su mejilla, el padre comprensivo con las travesuras de su hijo, que, si le pasa rápidamente por la cabeza imponerle un castigo, inmediatamente se vuelve atrás, porque “le da un vuelco el corazón y se le conmueven las entrañas”.

La frase es en extremo conmovedora; nosotros habríamos tenido reparo en hablar así de Dios; pero él, casi diríamos “en un esfuerzo supremo por darse a conocer”, ha inspirado al profeta esa audaz expresión. No tengamos miedo de caer en excesos antropomorfistas; Dios mismo nos lo ha dicho: tiene corazón y entrañas, es decir, los órganos en que el ser humano sitúa la ternura, la compasión, el amor. ¡Con cuánta ligereza   se habla a veces del Dios del Antiguo Testamento como si fuese el amenazante y temible, cuya mirada hay que evitar…! ¡Cuánto error en aquella vieja amonestación “mira que te mira Dios, mira que te está mirando…!). Recordemos otra de las estrofas “buriladas” por San Juan de la Cruz (de cuyo “doctorado” estamos celebrando el primer centenario), siempre deseoso de que Dios vuelva a mirarle: “cuando tú me mirabas, tu gracia en mí tus ojos imprimían…”(CantEsp); y el mismo santo comenta: “la mirada de Dios es amor”.

La fiesta del Corazón de Jesús es la de la celebración del amor de Dios; “nadie nos separará del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús” (Rm 8,39). Esto se hace especialmente visible en la cruz, cuando el corazón de Cristo es “abierto” por la lanzada y el evangelista comenta que el verdaderamente traspasado es el Padre: “me mirarán a mí, a quien traspasaron” (Jn 19,37; Zacarías 12,10).

Muy sencillamente: a través de Jesús, el Padre nos ha abierto su interior, su corazón, para que quede constancia incluso sensible de su amor. Y es un amor que permanece siempre presente y operante; los antiguos escritores cristianos, llamados Santos Padres, hicieron un comentario unánime a esta escena del calvario: del pecho de Jesús brotó sangre y agua, es decir, los dos grandes sacramentos de la Iglesia, el bautismo y la eucaristía. Y a través de esos sacramentos Jesús y el Padre nos siguen brindando siempre la experiencia de ser amados por ellos.

Vuestro hermano

Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 11 de junio de 2026

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (18,41-46):

En aquellos días, Elías dijo a Ajab: «Vete a comer y a beber, que ya se oye el ruido de la lluvia.»
Ajab fue a comer y a beber, mientras Elías subía a la cima del Carmelo; allí se encorvó hacia tierra, con el rostro en las rodillas, y ordenó a su criado: «Sube a otear el mar.»
El criado subió, miró y dijo: «No se ve nada.»
Elías ordenó: «Vuelve otra vez.»
El criado volvió siete veces, y a la séptima dijo: «Sube del mar una nubecilla como la palma de una mano.»
Entonces Elías mandó: «Vete a decirle a Ajab que enganche y se vaya, no le coja la lluvia.»
En un instante se oscureció el cielo con nubes empujadas por el viento, y empezó a diluviar. Ajab montó en el carro y marchó a Yezrael. Y Elías, con la fuerza del Señor, se ciñó y fue corriendo delante de Ajab, hasta la entrada de Yezrael.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 64,10.11.12-13

R/. Oh Dios, tú mereces un himno en Sión

Tú cuidas de la tierra,
la riegas y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales. R/.

Riegas los surcos,
igualas los terrenos,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes. R/.

Coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás», y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Con frecuencia los evangelistas han conservado fielmente las palabras de Jesús, pero sin saber con precisión dónde o en qué circunstancia o a quién las había dirigido. Ellos mismos tuvieron que agruparlas y crearles un marco en que resultasen significativas. Hoy el evangelista intenta marcar la distancia existente entre su comunidad y la dirigida por escribas de adscripción farisaica, por entonces los principales dirigentes del judaísmo. Al parecer, un judaísmo regido por estos escribas (=expertos en la ley) ha expulsado de la vida sinagogal a los judeo-cristianos, para los que escribe Mateo, que debían de ser superobservantes de la normativa judaica; estamos, por tanto, ante una comunidad dolorida, que no puede mirar con ojos muy objetivos ni especialmente benévolos la vida de sus antiguos correligionarios. El evangelista da a entender que los escribas fariseos no están en camino de salvación.

Y ofrece seis temas de buen comportamiento de los seguidores de Jesús, con el que superan las fallidas ansias de santidad del judaísmo que no le ha reconocido. De esos temas hoy se nos invita a meditar uno: el de la relación con el hermano. También en este campo Mateo recuerda que Jesús no ha venido a abolir la ley antigua, sino que reafirma aquellos mandamientos, hoy el de no matar. Pero desea llevarlo a plenitud; es decir, no basta con no llevar armas en la mano, sino que es preciso no llevar ira en el corazón.

Y luego ofrece, por pedagogía, otras manifestaciones de ese corazón sano. Los de Jesús extremarán la delicadeza, evitarán hasta el insulto más leve e inofensivo, el más insignificante signo de menosprecio. Según los expertos en arameo, las palabras que se han traducido por “imbécil” y “renegado” serían de significado mucho menos hiriente, tal vez equivalentes al castellano “melón”, que mezcla la ofensa con un cierto matiz de cariño, benevolencia o compasión.

El segundo ejemplo es más serio: retoma el tema profético de la contraposición entre ética y culto. Reaparece el Yahvé que pide “misericordia en vez de sacrificios” (Oseas 6,6), que menosprecia la sangre de machos cabríos ofrecida en el templo mientras se mantienen prisiones injustas: “aunque multipliquéis las plegarias no os escucharé, pues vuestras manos están llenas de sangre” (Isaías 1,15). Sin acogida fraterna, perdón o resarcimiento, no hay ofrenda cultual aceptable.

El tercer ejemplo, el de los caminantes hacia el juzgado, tiene una historia más compleja. Quizá se trata originariamente de un refrán, que podría tener hoy una gran actualidad: mejor un acto voluntario de conciliación que exponerse a la intervención de jueces y abogados. Pero Jesús debió de usarlo en el sentido de reconciliación con él mismo, es decir, de acoger su mesianismo y su mensaje, advirtiendo que de lo contrario nuestra existencia puede resultar malograda; ese sentido se le da en Lc  12,58s. Jesús pone a todos en crisis y exige una respuesta correcta. Pero Mateo, con una visión muy realista de su comunidad, aplica el refrán a quienes se enemistan y pleitean. Su Iglesia está formada, como las nuestras, por personas débiles, que a veces se ofenden y distancian; y el evangelista las exhorta a la reconciliación lo más rápida posible, inmediata.

Delicadeza para con el hermano, reconciliación rápida con el enemistado, poner el amor fraterno por encima del culto religioso… Así los seguidores de Jesús realizarán lo que, en definitiva, pretendía la antigua ley y superarán la moral de los escribas fariseos.

Vuestro hermano

Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 10 de junio de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (18,20-39):

En aquellos días, el rey Ajab despachó órdenes a todo Israel, y los profetas de Baal se reunieron en el monte Carmelo. Elías se acercó a la gente y dijo: «¿Hasta cuándo vais a caminar con muletas? Si el Señor es el verdadero Dios, seguidlo; si lo es Baal, seguid a Baal.»
La gente no respondió una palabra. Entonces Elías les dijo: «He quedado yo solo como profeta del Señor, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Que nos den dos novillos: vosotros elegid uno; que lo descuarticen y lo pongan sobre la leña, sin prenderle fuego; yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, sin prenderle fuego. Vosotros invocaréis a vuestro dios, y yo invocaré al Señor; y el dios que responda enviando fuego, ése es el Dios verdadero.»
Toda la gente asintió: «¡Buena idea!»
Elías dijo a los profetas de Baal: «Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, porque sois más. Luego invocad a vuestro dios, pero sin encender el fuego.»
Cogieron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando a Baal desde la mañana hasta mediodía: «¡Baal, respóndenos!»
Pero no se oía una voz ni una respuesta, mientras brincaban alrededor del altar que habían hecho.
Al mediodía, Elías empezó a reírse de ellos: «¡Gritad más fuerte! Baal es dios, pero estará meditando, o bien ocupado, o estará de viaje; ¡a lo mejor está durmiendo y se despierta!»
Entonces gritaron más fuerte; y se hicieron cortaduras, según su costumbre, con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre por todo el cuerpo. Pasado el mediodía, entraron en trance, y así estuvieron hasta la hora de la ofrenda. Pero no se oía una voz, ni una palabra, ni una respuesta.
Entonces Elías dijo a la gente: «¡Acercaos!»
Se acercaron todos, y él reconstruyó el altar del Señor, que estaba demolido: cogió doce piedras, una por cada tribu de Jacob, a quien el Señor había dicho: «Te llamarás Israel»; con las piedras levantó un altar en honor del Señor, hizo una zanja alrededor del altar, como para sembrar dos fanegas; apiló la leña, descuartizó el novillo, lo puso sobre la leña y dijo: «Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre la víctima y la leña.» Luego dijo: «¡Otra vez!» Y lo hicieron otra vez. Añadió: «¡Otra vez!» Y lo repitieron por tercera vez. El agua corrió alrededor del altar, e incluso la zanja se llenó de agua.
Llegada la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y oró: «¡Señor, Dios de Abrahán, Isaac e Israel! Que se vea hoy que tú eres el Dios de Israel, y yo tu siervo, que he hecho esto por orden tuya.
Respóndeme, Señor, respóndeme, para que sepa este pueblo que tú, Señor, eres el Dios verdadero, y que eres tú quien les cambiará el corazón.»
Entonces el Señor envió un rayo que abrasó la víctima, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja. Al verlo, cayeron todos sobre su rostro, exclamando: «¡El Señor es el Dios verdadero! ¡El Señor es el Dios verdadero!»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 15

R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Protégeme, Dios mío,
que me refugio en ti;
yo digo al Señor:
«Tú eres mi bien.» R/.

Multiplican las estatuas de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios. R/.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Anteayer meditábamos sobre las bienaventuranzas, las 8 o 9 que se encuentran en el evangelio de Mateo. Y allí pudimos percibir el abundante lenguaje tradicional que Jesús utiliza; en nuestra reflexión, apenas nos detuvimos en los contenidos particulares o motivos de felicitación precisamente dejándolos para hoy. Allí encontramos muchas citas o resonancia o resonancias de Antiguo Testamento. Es bien conocido el salmo que dice que “el hombre de puro corazón y limpias manos podrá entrar a la presenciad el Señor” (Sal 24,4); y Jesús dice que los de corazón puro, sin segundas intenciones, «verán a Dios”. Otra felicitación era para los “que trabajan por la paz”, que serán llamados “hijos de Dios”, es decir, se le parecen; el texto recuerda al de un profeta de AT que decía: “Dios destruye los carros de la guerra y anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos” (Zac 9,10). Una tercera, copiada igualmente de AT, hablaba de “los misericordiosos, que alcanzarán misericordia”; en ella resuena el “dichoso el que se apiada y presta”  (Sal 112,5). Y Jesús, al prometer misericordia a los misericordiosos, está aludiendo a sus propias palabras: “la medida que uséis con los demás, esa usarán con vosotros” (Mt 7,2); el texto debió de ser muy meditado en la Iglesia naciente, hasta adquirir la formulación que le da la carta de Santiago, a la vez de amenaza y de consuelo: “Habrá un juicio sin misericordia para quien no practicó la misericordia, pero la misericordia se ríe del juicio” (Sant 2,13). La promesa de la tierra a los mansos (segunda bienaventuranza) está calcada del Sal 37, 11: “los mansos poseerán la tierra y tendrán gran paz, a la inversa del malvado…”.

Podríamos seguir apurando textos. Está claro que Jesús mantiene una gran coherencia con el AT (y también consigo mismo). No destruye nada, no anula lo establecido por el Padre; lo reafirma. Y, sin embargo, Jesús chocó con su generación, experimentó el rechazo precisamente de los guardianes de aquella tradición; y sabemos cómo terminó. Certeramente se ha dicho que Jesús fue “demasiado Mesías”, propuso más que lo que su pueblo podía soportar en aquel momento.

En efecto, no anuló los antiguos preceptos, pero los llevó a plenitud, les dio un alcance inesperado. En principio, cuando le preguntan por “el camino para entrar en la vida”, él responde de forma muy simple: “¿qué está escrito en la ley, como lees?” (Lc 10,26). Y si el que le pregunta es precisamente un experto, él le invita a “dar un repaso”: “ya sabes los mandamientos: no matarás, no adulterarás, no robarás, no levantarás falso testimonio…” (Mc 10,19). Pero la expresión “dar cumplimiento” no significa simplemente repetir según costumbre rutinaria. Jesús quiere un avance, no deja las cosas como están. Es consciente de que con él han llegado los tiempos nuevos, los esperados, y en ellos la vieja ética se queda pequeña. Sus discípulos han entrado en una nueva atmósfera, y tienen que ponerse en sintonía: ya no basta con no adulterar, sino que hay que tener mirada limpia y sentimientos correctos; ya no basta con no matar, sino que hay que eliminar todo asomo de odio o de menosprecio.  Es decir, Jesús no se conforma con exterioridades, o con limpiar los miembros físico-biológicos del creyente, sino que le pide una purificación interior, un corazón nuevo, la supresión de todo lo inconfesable…En ese sentido, pudo decir que venía a llevar la ley, el plan del Padre, a la culminación.

La distinción, típicamente judía, entre preceptos “grandes y pequeños” supone una casuística que tampoco va con Jesús. Todo lo que procede del Padre es noble; menospreciarlo o tomarlo por “minucia” significaría irreverencia para con el Dios inefable que lo promulgó. Lo que propone el Padre es siempre grande y engrandecedor.

Vuestro hermano

Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 09 de junio de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (17,7-16):

En aquellos días, se secó el torrente donde se había escondido Elías, porque no había llovido en la región. Entonces el Señor dirigió la palabra a Elías: «Anda, vete a Sarepta de Fenicia a vivir allí; yo mandaré a una viuda que te dé la comida.»
Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña.
La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.»
Mientras iba a buscarla, le gritó: «Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.»
Respondió ella: «Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos.»
Respondió Elías: «No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: «La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra.»»
Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 4

R/. Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? R/.

Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
Temblad y no pequéis,
reflexionad en el silencio de vuestro lecho. R/.

Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?»
Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En el antiguo pueblo elegido Dios había establecido mediaciones, guías, “jefes religiosos”, cuyo cometido era ayudar a sus hermanos a vivir en fidelidad a la alianza. Pero Jesús recrimina repetidas veces a estos guías espirituales del judaísmo el no haber sabido cumplir con su papel: “ay de vosotros maestros de la ley, que os habéis llevado la llave del saber; ni entráis vosotros ni dejáis entrar a los que querrían” (Lc 11,52). Alguna vez llama a los escribas y fariseos “guías ciegos” (Mt 23,16). Y la narración evangélica  misma lo demuestra con alguna escena: cuando Pilatos está dispuesto a liberar a Jesús, son los jefes religiosos los que “azuzan a la multitud para que pida su muerte” (Mt 27,26).

Según este panorama, el NT recrimina a los guías religiosos, que tal vez se han aprovechado de sus “puestos de mando” pero no han apacentado al rebaño encomendado; han sido más bien como aquellos pastores de que hablaba Ezequiel, que en vez de alimentar al rebaño se alimentaban a sí mismos (Ez 34,3). Quizá Jesús lamentó lo mismo en la conocida alegoría del Buen Pastor: “todos los que han venido antes que yo eran ladrones y salteadores” (Jn 10,8).

Muchos especialistas consideran que las pequeñas comparaciones del evangelio de hoy con la luz y la sal son en su origen puras reprimendas: los líderes religiosos debieran haber sido sal y luz; pero no han cumplido con su papel. Hoy, en los tiempos de la moral ecológica, se diría que debieran haber creado una atmósfera religiosa más respirable, con nuevo resplandor y nuevo sabor; si no lo hacen, se vuelve despreciables, dignos de ser pisoteados. En realidad, la advertencia es válida para cada creyente: ¿eres sal? ¿eres luz? Es muy dura la recriminación del filósofo Nietzsche a los cristianos: “para que yo creyera en su redentor, debieran tener ellos más aspecto de redimidos”.

Parece que los primeros cristianos interpretaron muy pronto las expresiones correctivas de Jesús en sentido positivo: percibieron en ellas una llamada directa a ser luz y sal. Ya S. Pablo, en su primer escrito, llama a los cristianos “hijos de la luz”, no de las tinieblas (1Tes 5,5). Y, más tarde, exhorta a los filipenses a acoger la acción de Dios sobre ellos y a continuar siendo “hijos de Dios sin tacha” en medio de una generación torcida y depravada, “en la cual brilláis como lumbreras en medio del mundo” (Flp 2,15).

Ha habido y hay mucha luz en nuestro mundo. Muchos cristianos han practicado comportamientos heroicos, frecuentemente sin la menor pretensión de aplauso; quizá justamente por eso han brillado o brillan más. Tengamos los ojos abiertos para con esa irradiación, “contemplemos tanta buena obra, y por ella demos gloria a nuestro Padre celestial” (Mt 5,16).

Vuestro hermano

Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 08 de junio de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (17,1-6):

En aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab: «¡Vive el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia si yo no lo mando.»
Luego el Señor le dirigió la palabra: «Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Bebe del torrente y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida.»
Elías hizo lo que le mandó el Señor, y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 120

R/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R/.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel. R/.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche. R/.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Sería un error considerar a los evangelistas como reporteros; ningún seguidor de Jesús tomaba notas de lo que el Maestro iba haciendo o diciendo; y no echaban de menos una grabadora. Los evangelistas, que seguramente no son apóstoles o seguidores de primera hora, sino cristianos de segunda generación, deben ser considerados como grandes catequistas o pastores de las comunidades para las que escribieron. Para esos creyentes organizan, quizá repetidas veces y con variantes o adaptaciones, los dichos y hechos que, en definitiva, proceden de Jesús.

El evangelio de hoy tiene un marco muy conocido: Jesús en la cúspide del monte, los discípulos un poco más abajo, y la multitud de seguidores ya al nivel de la llanura. Todo hace recordar un pasaje del éxodo (cap. 24), donde Yahvé llama a Moisés a la cima del Sinaí, los ancianos de Israel se quedan a cierta distancia y el pueblo no debe subir. Hay paralelismo, pero no total: Moisés subía a la cima del monte a recibir la ley que Dios le entregaba, mientras que Jesús se sienta directamente como Maestro y promulga él, con autoridad propia, la nueva ley. La Iglesia le contempla como su Maestro y Señor.

Sentado en la cátedra imparte una “lección de catecismo” muy elaborada: en forma fácil de memorizar. Tiene forma de “rectángulo vertical” formado por dos cuerpos superpuestos, de cuatro “felicitaciones” cada uno, a los que sigue una pequeña aclaración sobre la octava felicitación. Las bienaventuranzas primera y octava se corresponden entre sí: prometen el Reino de los cielos; y la cuarta y octava también se corresponden, al felicitar a los que hambrean la justicia o son perseguidos por haberla procurado (“justicia”, en el lenguaje de Mateo, significa simplemente “santidad”, o fidelidad al plan de Dios, a la alianza).

La añadidura explicativa, en parte repetición de la última línea del rectángulo, tiene un matiz especial al “felicitar” a los perseguidos:  no los invita a esperar al futuro, a la venida del Reino, sino a “alegrarse y regocijarse” tan pronto como les llegue la injuria, persecución o calumnia, pues esta los asemeja a los antiguos profetas y hace que el Reino se anticipe en ellos.

Cuando se comparan estas bienaventuranzas con las que están presentes en evangelio de Lucas, además de la diferencia numérica (Lucas tiene solo cuatro), en Mateo se observa una mayor “espiritualización”: no habla simplemente de pobreza o de hambre, sino de “pobreza de espíritu” y de “hambre de santidad”, es decir, el evangelista no describe situaciones sobrevenidas, sino la actitudes con que se las afronta. El mero sufrimiento no es deseable, no haría feliz a nadie; pero la entereza humana y de fe ante el mismo hace que el seguidor de Jesús se eleve por encima de sus circunstancias, sea un pequeño “señor” en cuanto seguidor de su gran Señor. No importa lo que sufre sino “cómo” lo sufre. Ya San Agustín (s. v) decía que el mártir no lo es por lo que padece sino por el motivo por el que lo padece (“no hace mártir la pena, sino la causa”).

Y es de notar que la segunda parte de varias “felicitaciones” está en voz pasiva sin mención del agente; es el llamado técnicamente “pasivo divino”: el agente es Dios mismo, a quién se procura no nombrar en vano; Dios saciará a los hambrientos, consolará a los tristes, compadecerá a quienes han sido compasivos… Al creyente se le está diciendo: tú entrégate a lo que Dios quiere de ti, que lo demás, el futuro, corre de su cuenta; es una llamada a la confianza y el abandono sin límites en manos del Padre.

Vuestro hermano

Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

HOMILIA PARA LA EUCARISTÍA DEL DOMINGO 07 DE JUNIO DE 2026.

FIESTA DEL SANTÍSIMO CUERPO DE CRISTO.


Deuteronomio 8,2-3.14-16: Israel en el desierto es probado con doble prueba: el hambre y el alimento que Dios le da, el maná.
1Corintios10,16-17: Pablo presenta la Cena del Señor como una Comunión con Cristo y con la Iglesia, Cuerpo de Cristo.
Juan 6,51-59: el comer de lo que Cristo da trae consigo la comunión con el Cuerpo de Cristo, lo que proporciona vida a toda la comunidad.

1.- Hoy celebramos un Misterio que nunca terminaremos de comprender. Es el Misterio del Cuerpo de Cristo. Tratemos de entender esto.
Israel en el desierto sufrió una doble prueba: una, la peregrinación por el desierto y una terrible carestía de alimento; la otra, la abundancia del alimento dado por el Señor. Dios está con su Pueblo.
Esto es una realidad también en el nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia. También nosotros vamos peregrinando por el desierto. Desierto = lugar sin vida, donde reinan los escorpiones y víboras. Dios está presente y también sustenta a su Pueblo, lo fortalece con algo mejor que el pan material, ya que la vida la proporciona el Señor, no el pan material. De Él nos viene la fortaleza. Todo esto nos puede ayudar en las dificultades por las que atravesamos como Iglesia.


2.- El Apóstol san Pablo relaciona íntimamente la Eucaristía con la Comunidad. La comunidad cristiana, la Iglesia, si se reúne en asamblea es para celebrar la Cena del Señor, Eucaristía. Por eso podemos decir: la Iglesia hace la Eucaristía. De este modo pone su propio fundamento, ya que hace presente a Cristo, de quien nace la Iglesia. Por eso podemos también decir al revés: la Eucaristía hace la Iglesia. Es que es la Eucaristía la que forma a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo y se une vitalmente formando un solo Cuerpo, el de Cristo.
Cuerpo de Cristo, presente en la Eucaristía, presente en la Comunidad que se alimenta de ella. Sin la presencia real del Cuerpo de Cristo no tiene sentido la celebración de eucaristía. Esta presencia real cae en el vacío sin la presencia real en la comunidad. Y la razón de ser de esta presencia real es ser alimento de la comunidad. Por eso en la carta san Pablo dice: “Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?”, dando a entender así la íntima unión que se realiza.


3.- Estamos acostumbrados a celebrar la Cena del Señor, la Eucaristía, pero hay muchos que ignoran su real significado. Comulgan, pero no hacen comunión con la Comunidad. Son cristianos individualistas; es que nos invade el individualismo. Hay cristianos que comulgan por una devoción particular, pero sin ninguna relación con los demás. No debemos olvidar que juntos hacemos y celebramos la comunión.


4.- Jesús es el Pan de vida. Porque es Pan debe ser partido y compartido. De modo que los que comparten el mismo pan llegan a ser “compañeros” y corren la misma suerte de Cristo, de los hermanos.
En el diálogo con los judíos Jesús les asegura que sólo quien le come tiene vida, es decir, el que está vitalmente unido a Él.
No solamente aquí, sino en otros pasajes del evangelio encontramos expresiones similares, dando a entender con esto que para un discípulo es de vital importancia el permanecer vitalmente unido a Jesús. Hoy lo realizamos. Hoy nosotros hacemos eucaristía y hoy la Eucaristía nos consolida y nos hace Iglesia.

Hno. Pastor.

EDD. sábado 06 de junio de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4,1-8):

Ante Dios y ante Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, te conjuro por su venida en majestad: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir. Porque vendrá un tiempo en que la gente no soportará la doctrina sana, sino que, para halagarse el oído, se rodearán de maestros a la medida de sus deseos y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas. Tú estate siempre alerta; soporta lo adverso, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 70,8-9.14-15ab.16-17.22

R/. Mi boca contará tu salvación, Señor

Llena estaba mi boca de tu alabanza
y de tu gloria, todo el día.
No me rechaces ahora en la vejez,
me van faltando las fuerzas, no me abandones. R/.

Yo, en cambio, seguiré esperando,
redoblaré tus alabanzas;
mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación. R/.

Contaré tus proezas, Señor mío,
narraré tu victoria, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.

Y yo te daré gracias, Dios mío,
con el arpa, por tu lealtad;
tocaré para ti la cítara, Santo de Israel. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,38-44):

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»
Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales.
Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Este pasaje de Marcos tiene dos discursos de Jesús y dos escenarios posiblemente en el mismo espacio del grandioso Templo de Jerusalén. El primero es una dura crítica contra los escribas y su estilo de vida amante del lujo y la ostentación. También condena el trato con que explotan a viudas y huérfanos. El segundo se dirige a los discípulos a quienes convoca para comentar lo que ha visto en el lugar de las ofrendas.

Dice Marcos que Jesús estaba sentado enfrente del tesoro del Templo en el Atrio de las Mujeres al este del santuario principal, justo debajo de la monumental Puerta de Nicanor. Recibía este nombre porque era el punto máximo hasta el cual se les permitía el ingreso a las mujeres judías para adorar, aunque los hombres también transitaban y permanecían en él libremente. Debido a que albergaba el sistema de recaudación pública, en los Evangelios a menudo se llama a todo este atrio simplemente “el Tesoro”  que no era una habitación cerrada sino trece recipientes de bronce colocados en las paredes del patio. Cada uno tenía un letrero que señalaba el destino: para incienso, para impuesto anual, ofrendas voluntarias, etc.

Sentado en los bancos de las columnatas frente a estas arcas, Jesús tenía una línea de visión directa hacia los oferentes y podía oir el ruido de las monedas al caer: las de los ricos tintineaban con fuerza y resonaban de forma ruidosa haciendo público el tamaño de la donación. Cuando la viuda se acercó tímidamente, el sonido de sus dos lepta (las monedas de cobre más pequeñas y delgadas de la época) apenas produjo un leve roce metálico. Sin embargo, ese sutil sonido fue el que capturó por completo la atención del Señor. Y seguramente le emocionó. Aquellas moneditas eran, posiblemente, lo único que tenía la mujer: apenas para comer un día. Ella había echado más que nadie.

Este breve texto y estas pocas palabras tienen que hacernos reaccionar sobre nuestra forma de “practicar” la caridad. Qué damos a los pobres, cómo lo damos… Tenemos que examinar el uso que hacemos de lo mucho o poco que tengamos y pedir perdón por la falta de generosidad, pero también por nuestra actitud hacia los necesitados. A lo mejor descubrimos que a veces al  dar algo no ponemos amor y respeto, sino ganas de hacer demostración de generosidad o de quedar bien o  de hacer alarde… En otro lugar Jesús nos dijo: “que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda”. Y el modelo es una pobre viuda que da mucho más de lo que puede.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 05 de junio de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,10-17):

Tú seguiste paso a paso mi doctrina y mi conducta, mis planes, fe y paciencia, mi amor fraterno y mi aguante en las persecuciones y sufrimientos, como aquellos que me ocurrieron en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones padecí! Pero de todas me libró el Señor. Por otra parte, todo el que se proponga vivir piadosamente en Cristo Jesús será perseguido. En cambio, esos perversos embaucadores irán de mal en peor, extraviando a los demás y extraviándose ellos mismos. Pero tú permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado, sabiendo de quién lo aprendiste y que desde niño conoces la sagrada Escritura; ella puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación. Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud; así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118

R/. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor

Muchos son los enemigos que me persiguen,
pero yo no me aparto de tus preceptos. R/.

El compendio de tu palabra es la verdad,
y tus justos juicios son eternos. R/.

Los nobles me perseguían sin motivo,
pero mi corazón respetaba tus palabras. R/.

Mucha paz tienen los que aman tus leyes,
y nada los hace tropezar. R/.

Aguardo tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandatos. R/.

Guardo tus decretos,
y tú tienes presentes mis caminos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,35-37):

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: «¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, dice: «Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies.» Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»
La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

De la lectura del Evangelio de hoy, algo sorprendente, creo, es ese final: “una muchedumbre numerosa le escuchaba con gusto”. Entre la muchedumbre, supongo no debían estar muchos escribas, saduceos y fariseos. Por lo menos no estarían los que según los relatos del mismo capítulo de Marcos, interrogaron a Jesús con propósitos escasamente amistosos.

La muchedumbre numerosa, sin embargo, debió entender que Jesús se estaba revelando como Dios mismo. En definitiva, Jesús se declara a sí mismo como la segunda persona de la Santísima Trinidad que se hizo carne para nuestra salvación. No estoy muy segura de que aquella muchedumbre lo comprendiera. Ni aquellos ni muchos bautizados que recitamos el Credo y nos santiguamos, pero sin duda, ellos y los cristianos de todos los siglos casi sin ser conscientes lo vivimos.

Dice San Cirilo de Alejandría que Cristo está sentado a la derecha de Dios Padre, pero no entró en posesión de esta dignidad despues de su encarnación, sino “antes de todos los siglos”. “El engendrado de Dios, el Hijo único desde siempre posee el trono a la derecha del Padre”. Pues bien, en el relato de la creación, Dios crea en plural: “hagamos”. Y al culminar la obra con el ser humano dice que este ha sido creado a nuestra imagen y semejanza. Es decir somos criaturas hechas a imagen y semejanza de Dios y por lo tanto tenemos algo de trinidad. Esta convicción de haber sido creados a semejanza de la Trinidad es algo que modela nuestra forma de ser y de estar en el mundo, posiblemente mucho más de lo que nos podemos imaginar.

Existe una profunda conexión lógica, teológica y psicológica entre el misterio de la Trinidad y la autopercepción de una persona de fe. Dado que Dios no es una “soledad infinita”, sino una comunión perfecta de tres Personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) que se aman, creer en la Trinidad transforma radicalmente la forma en que el creyente vive, se relaciona y entiende su propia existencia. Si Dios es relación y comunión, la psicología humana replica esa estructura. El ser humano psicológicamente necesita de la alteridad (del “otro”) para conocerse y realizarse. El creyente no ve en el prójimo una amenaza, sino un espejo de la misma imagen divina. La madurez psicológica del creyente equilibra la sana autovaloración con la capacidad de empatía y entrega.

Alguien que se percibe a sí mismo como un “diseño deliberado” tiene  un sentido de trascendencia y propósito y experimenta una unificación psicológica en sus metas. Su vida no es el resultado del azar biológico ciego, sino un proyecto con un destino eterno. Vivir así es lo que propone Jesús: el ciento por uno y al final la vida eterna.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 04 de julio de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta de san Pablo a Timoteo (2,8-15):

Haz memoria de Jesucristo el Señor, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Este ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor. Pero la Palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna. Es doctrina segura: «Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.» Sígueles recordando todo esto, avisándoles seriamente en nombre de Dios que no disputen sobre palabras: no sirve para nada y es catastrófico para los oyentes. Esfuérzate por presentarte ante Dios y merecer su aprobación como un obrero irreprensible que predica la verdad sin desviaciones.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 24

R/. Señor, enséñame tus caminos

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad;
enséñame porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

El Señor es bueno y recto
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con los fieles
y les da a conocer su alianza. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús: «El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.» El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Después de la discusión con los saduceos que escuchamos ayer, el relato de Marcos nos ofrece un diálogo con un escriba que se inicia con una pregunta: ¿Cuál es el mandamiento primero de todos? Sin vacilaciones Jesús recita la declaración de fe más importante y sagrada del judaísmo. Es una oración diaria que condensa el núcleo de la teología judía: el monoteísmo absoluto, el amor a Dios y el deber de transmitir la fe a las siguientes generaciones.

El pasaje central y más conocido de esta oración se encuentra en el libro del Deuteronomio 6:4: “Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad” Escucha, Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno. Un judío observante la recita dos veces al día: al levantarse por la mañana y al acostarse por la noche.  Para el cristianismo, el Shemá Israel no es una oración ajena o del pasado, sino la raíz teológica sobre la cual se edifica todo el Nuevo Testamento. La Iglesia Católica y las diversas tradiciones cristianas releen esta sagrada oración judía a la luz de la revelación de Jesús.  Él toma la profesión de fe judía pero la une inseparablemente con el mandato de Levítico 19, 18: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

El domingo pasado celebrábamos la Santísima Trinidad. Seguramente muchos recordamos a San Agustín y el niño de la playa que intentaba meter toda el agua del mar en un hoyo cavado en la arena. Los teólogos cristianos… siempre tratando de explicar cosas que superan nuestras capacidades también intentan mantener intacto el Shemá y encajar el Misterio de Dios Trino. Por suerte, en algún momento Jesús dio gracias al Padre por revelar estas cosas  a lo sencillos, entre los que seguramente ha habido y hay teólogos y sobre todo santos.

Dios es Uno en esencia y naturaleza. No creemos en tres dioses, pero al mandar amar con todo el corazón, el alma y las fuerzas, se nos revela que la naturaleza íntima de ese Dios Único es el Amor. Para que haya amor perfecto, debe haber un Amante (Padre), un Amado (Hijo) y el Amor que los une (Espíritu Santo). El Dios Uno del Shemá es, para el cristiano, una comunidad de tres Personas divinas.

San Agustín comentaba que el ser humano, herido por el pecado, era incapaz de cumplir el Shemá por sus propias fuerzas humanas; el corazón estaba fragmentado. Pero Dios mismo se hace hombre en Jesús para enseñarnos y darnos la capacidad de amar de esa manera. En la Cruz Jesús encarna el Shemá de forma absoluta: ama al Padre con todo su corazón, con toda su alma (entregándola en la muerte) y con todas sus fuerzas, abriéndonos el camino para que nosotros, por el Espíritu Santo, podamos hacer lo mismo.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/comentario-homilia-hoy/

EDD. miércoles 03 de junio de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del san Pablo a Timoteo (1,1-3.6-12):

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido; te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. De este Evangelio me han nombrado heraldo, apóstol y maestro, y ésta es la razón de mi penosa situación presente; pero no me siento derrotado, pues sé de quién me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día el encargo que me dio.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 122

R/. A ti, Señor, levanto mis ojos

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores. R/.

Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,18-27):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano.» Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les respondió: «Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob»? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.»

Palabra de Dios

REFLEXIÓN

No eran solo los fariseos los que acechaban a Jesús. Los saduceos también. La  cuestión en este caso es la Resurreción de los muertos. Los saduceos solo consideraban el Pentateuco como Revelación y como en estos cinco libros no hay nada escrito (o eso creían) sobre el asunto, cuestionaban las promesas de Jesús acerca de su propia resurrección y la de quienes le siguieran. Presentan a Jesús una situación algo disparatada: siete hermanos casados sucesivamente con la misma mujer a la que fueron dejando viuda hasta que ella también murió. ¿Con quién de los siete se unirá de nuevo en la resurrección?

Para los saduceos, las bendiciones y castigos de Dios se manifestaban exclusivamente en esta vida. Al ser la élite sacerdotal y aristocrática de Jerusalén, gozaban de gran riqueza, poder político y control sobre el Templo. Interpretaban su estatus y fortuna actual como la recompensa divina por cumplir la Ley y no sentían la necesidad teológica de buscar una justicia o compensación en un “mundo venidero”. Desde su lógica el caso que proponen, además de ser algo cómico denota por una parte que su conocimiento es bastante superficial y por otro que intentan ridiculizar algo que no entienden y que tampoco desean entender.

Es evidente que Jesús no limitaba su conocimiento de las Escrituras a los cinco libros. Con frecuencia citaba Salmos y Profetas o historias como la de Jonás.

Puesto que solo conocen los cinco libros primeros, Jesús desde ese punto de partida, les muestra qué poco han ahondado en ellos y qué poco han entendido y les habla del diálogo de Moises con Dios que se revela en el episodio de la zarza ardiente del Éxodo. Aquel en que Dios se revela como el Dios de Abraham, de Isaac y de Moisés en el presente. Y no es un Dios de muertos.

¿Y nosotros? ¿Creemos de verdad en la Resurrección prometida? Lo decimos cuando recitamos el Credo, ciertamente. Pero también es cierto que muchas veces ponemos nuestra esperanza en recompensas muy alejadas del cielo prometido y, desde luego insuficientes para nuestra íntima sed de felicidad plena. Es bueno dar gracias por los bienes que podemos disfrutar en esta vida, pero es mejor no contentarse con ellos porque hemos sido creados para algo muy superior.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/