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Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al Evangelio del domingo 15 de febrero de 2026.

LA PALABRA DE DIOS MEDITADA NOS ENSEÑA
6º Domingo del Tiempo Ordinario – Mateo 5,17-37

La religión no es una cuestión de medidas. Es una manera de ser, de vivir, de amar.

Hermanos y hermanas, en este 6º Domingo del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos conduce al corazón del discipulado. El Evangelio proclamado nos lleva al centro de la visión cristiana del ser humano. Aquí no encontramos simplemente un conjunto de normas morales; encontramos una verdadera revelación sobre quiénes somos a la luz de Dios. Jesús afirma: «No he venido a abolir la Ley, sino a darle pleno cumplimiento». Esto significa que la Ley no es negada, sino elevada. Y lo que es elevado no es solo el comportamiento; es la propia comprensión del ser humano. Cristo revela que nosotros no estamos definidos únicamente por nuestros actos externos, sino por nuestro interior.
El centro de cada uno debe ser el corazón. En la perspectiva bíblica, el corazón no es solo el lugar de los sentimientos, sino el núcleo de la libertad, de la decisión y de la identidad. Cuando Jesús dice: «El que se enoja contra su hermano será reo de juicio», revela que el mal comienza antes del gesto. El pecado nace en el interior. El ser humano es unidad: cuerpo, mente, afectos y espíritu. No existe un “yo interior” desconectado del actuar exterior. Lo que cultivamos por dentro moldea aquello en lo que nos convertimos. La violencia comienza en la ira alimentada. La infidelidad comienza en la mirada que transforma al otro en objeto. Jesús no radicaliza la Ley para hacerla más pesada, sino para restaurar la verdad del hombre. Nos llama a la integridad. El texto que escuchamos supone que el ser humano es libre. Solo hay exigencia moral donde hay libertad. Dios no nos creó programados; nos creó capaces de elegir. Cada decisión interior construye nuestra identidad. Nos hacemos a través de las elecciones que realizamos. Cuando Jesús pide la reconciliación antes de presentar la ofrenda en el altar, revela que el ser humano es un ser relacional. No existimos aislados. Nuestra identidad se teje en la comunión. La ruptura con el hermano hiere también nuestra relación con Dios. Al hablar de la mirada y del adulterio del corazón, Jesús no condena el cuerpo ni el deseo. Revela algo más profundo: el deseo necesita ser integrado en el amor. El problema no es desear, sino reducir al otro a objeto del propio placer. Encontramos nuestra verdad no en la posesión, sino en la comunión; no en el uso, sino en el don. Estamos estructurados para el amor oblativo, no para el egoísmo. «Que vuestro sí sea sí, y vuestro no, no». La palabra, en la Biblia, revela quiénes somos. Cuando el lenguaje se vuelve ambiguo, manipulador o falso, el propio sujeto se fragmenta. La verdad no es solo una virtud social; es condición de unidad interior. Jesús nos llama a una existencia transparente. La coherencia entre interior y exterior es signo de madurez espiritual. A la luz de toda la tradición cristiana, podemos afirmar: en Cristo, el ser humano descubre quién es realmente. Él revela que hemos sido creados para una justicia mayor: no la justicia mínima de la norma cumplida, sino la justicia plena del amor vivido. Esta exigencia no es opresión; es vocación. No nos realizamos en la mediocridad moral, sino en la santidad. Y santidad significa plenitud de humanidad. En este domingo, somos invitados a mirar hacia dentro. No para condenarnos, sino para permitir que Dios unifique nuestro corazón. El Evangelio no es una lista de prohibiciones; es un camino de restauración de nuestra humanidad. Pidamos al Señor la gracia de un corazón integrado, reconciliado y verdadero. Que Él cure nuestras divisiones interiores, purifique nuestros deseos, fortalezca nuestra libertad y haga de nosotros hombres y mujeres íntegros, capaces de amar con verdad. Porque cuando el corazón es transformado, toda la vida se transforma. Al Señor, que nos llama a una verdadera coherencia de vida y a una profunda vivencia del Evangelio, sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén. –

Hno. Mauricio José Silva dos Anjos, OFMCap.

EDD. sábado 14 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (12,26-32;13,33-34):

En aquellos días, Jeroboán pensó para sus adentros: «Todavía puede volver el reino a la casa de David. Si la gente sigue yendo a Jerusalén para hacer sacrificios en el templo del Señor, terminarán poniéndose de parte de su señor, Roboán, rey de Judá; me matarán y volverán a unirse a Roboán, rey de Judá.»
Después de aconsejarse, el rey hizo dos becerros de oro y dijo a la gente: «¡Ya está bien de subir a Jerusalén! ¡Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto!»
Luego colocó un becerro en Betel y el otro en Dan. Esto incitó a pecar a Israel, porque unos iban a Betel y otros a Dan. También edificó ermitas en los altozanos; puso de sacerdotes a gente de la plebe, que no pertenecía a la tribu de Leví. Instituyó también una fiesta el día quince del mes octavo, como la fiesta que se celebraba en Judá, y subió al altar que había levantado en Betel, a ofrecer sacrificios al becerro que había hecho. En Betel estableció a los sacerdotes de las ermitas que había construido. Jeroboán no se convirtió de su mala conducta y volvió a nombrar sacerdotes de los altozanos a gente de la plebe; al que lo deseaba lo consagraba sacerdote de los altozanos. Este proceder llevó al pecado a la dinastía de Jeroboán y motivó su destrucción y exterminio de la tierra.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105, 6 7a. 19-20. 21-22

R/. Acuérdate de mí, Señor,
por amor a tu pueblo

Hemos pecado con nuestros padres,
hemos cometido maldades e iniquidades.
Nuestros padres en Egipto
no comprendieron tus maravillas. R/.

En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. R/.

Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en el pais de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R/.

Evangelio

Lectura del Evangelio según san Marcos (8,1-10):

Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discipulos y les dijo: «Me da lástima de esta gente; llevan ya tres dias conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos.»
Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aqui, en despoblado, para que se queden satisfechos?»
Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?»
Ellos contestaron: «Siete.»
Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discipulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; Jesús los bendijo, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil. Jesús los despidió, luego se embarcó con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hoy día se habla mucho de empatía, pero menos de compasión. Parece que la gente acepta menos la compasión, por creer que es un sentimiento que mira desde la superioridad a quienes sufren. Pero no es así. Me ha contado el Chat GPT que la compasión va un paso más allá de la empatía, aunque se parece. La empatía es buena en cuanto que se refiere a comprender el sentimiento del otro. Pero la compasión implica eso y además el deseo de ayudar. Es una manera de amor activo.

Hoy se celebran los santos Cirilo y Metodio, que llevaron su compasión a entregarse con alma, vida y corazón a la tarea de que todos pudieren comprender la palabra de Dios mediante las traducciones a sus lenguajes y la lectura en su propio alfabeto. Una manera silenciosamente sacrificada y generosa. Hace un poco más de ruido san Valentín, por la comercialización que se ha dado a este buen hombre que ejercitaba su compasión bendiciendo los matrimonios de cristianos perseguidos y a punto de ser martirizados. No tiene mucho que ver con las flores, los bombones, y las mil manifestaciones más o menos aceptables de este día.

En el Evangelio de hoy se nos habla de la compasión primigenia, que nace de la observación de los sentimientos y necesidades de otros. Jesús se compadeció porque la gente lo había seguido durante tres días y no tenían qué comer. Es una compasión que se adelanta, además, a las consecuencias del sufrimiento presente: si regresan a sus casas, se desmayarán por el camino… Y eso lo llama a la acción. Cirilo y Metodio ofrecen la compasión de la Palabra, Valentín la de la relación y el acompañamiento mutuo. Jesús ofrece la más profunda: el alimento que permite que no desmayemos en el camino; el alimento que es Él mismo, porque nada más puede saciar el hambre. No entrega pan y peces, sino a sí mismo.

Habiendo sentido que los cirilos, metodios y valentines de este mundo se han compadecido de nosotros, recibimos ahora la compasión del mismo Jesús, que entrega su Cuerpo. Lo único que nos salva. Se nos invita a todos ahora a esa misma compasión. A compadecernos de la necesidad de verdad, de palabra, de relación y de acompañamiento de todos. Sobre todo, a compadecernos del hambre más profunda que solo se sacia con el Pan de Dios. Esta es nuestra misión como discípulos misioneros.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 15 de febrero de 2026.

DOMINGO VI DEL AÑO.A
Eclesiástico 15,15-20: El texto expone la clásica doctrina de los dos caminos, el de la vida y el de la muerte. Dios creó al hombre libre para optar por uno de ellos.
1Corintios 2,6-10: El Mensaje cristiano tiene una sabiduría que no es la de este mundo. Sabiduría que es conocer el Plan de Dios.
Mateo 5,17-37: Jesús lleva a su plenitud la moral del Antiguo Testamento y revaloriza la Ley.

1.- Muchas veces hemos oído que tenemos que andar por el Camino del Señor. Camino = una forma de vida de acuerdo a lo que Dios quiere. Pero para andar por el Camino del Señor el hombre debe optar libremente. Dios nos creó con libertad; por eso somos capaces de elegir, de optar. Esta libertad nos hace responsables ya que el seguir una u otra opción radica en la voluntad humana, que es un don de la Sabiduría de Dios. El pecador no posee la Sabiduría de Dios, que es, como veíamos el domingo pasado, la sal que le da sabor divino a todo. Por esta Sabiduría la voluntad del hombre se robustece; es indispensable tenerla para cumplir con lo que Dios quiere.
2.- Por eso nos dice san Pablo que él anuncia la Sabiduría de Dios. El que tiene la Sabiduría de Dios conoce lo que Dios quiere, cuál es su Plan, que es muy distinto al del hombre. Evidente que el hombre es libre para optar por ella. Quien la acepta actúa de acuerdo a lo que Dios quiere. Y quien no actúa de acuerdo al Plan de Dios no tiene o no actúa de acuerdo a la Sabiduría de Dios.. Por eso, qué importante es pedir al Señor la Sabiduría que procede de Él y así conocer lo que Él quiere.
3.- ¡Cuántas veces actuamos como necios! Ya que, conociendo o no, su Voluntad, optamos por nosotros mismos. La humanidad vive en la ignorancia porque no conoce o no tiene la Sabiduría de Dios y actúa movida por su propia sabiduría, por sus propios criterios.
Por eso Dios se ha encargado de darnos a conocer su Plan a través de sus interlocutores los Profetas y los grandes pensadores que ha tenido la humanidad a lo largo de su historia y diversas culturas.
4.- Por eso ahora nos habló por su Hijo (cfr. Hebreos 1,1-2). Él es la Sabiduría del Padre y Él lleva a plenitud esta Sabiduría. Jesús nos da a conocer la validez de la ley, que es expresión de la Voluntad de Dios. Es lo que Jesús ejemplifica con las 6 antítesis, que expresan la novedad que va más allá de la letra de la ley, apuntan al interior de la persona.
Viviendo lo que nos expresa Mateo en los capítulos 6 y 7 estaremos optando correctamente por el camino de la vida.
Conformarse con la letra de los 10 Mandamientos es poco, no es cristiano. Ya que el Señor nos pide una justicia, es decir, una manera de cumplir con la Voluntad de Dios, mejor que la de los fariseos.
¿Todavía no sabes cómo hacerlo? Nos dice el Apóstol Santiago: Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que la pida a Dios, y la recibirá, porque él la da a todos generosamente, sin exigir nada en cambio. Pero que pida con fe, sin vacilar (Santiago 1,5-6). Porque esta Sabiduría es pura, dócil y llena de misericordia. Entonces sí se hace realidad lo del salmo: Felices los que siguen la Ley del Señor.
Hno. Pastor.

EDD. viernes 13 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (11,29-32;12,19):

Un día, salió Jeroboán de Jerusalén, y el profeta Ajías, de Siló, envuelto en un manto nuevo, se lo encontró en el camino; estaban los dos solos, en descampado.
Ajías agarró su manto nuevo, lo rasgó en doce trozos y dijo a Jeroboán: «Cógete diez trozos, porque así dice el Señor, Dios de Israel: «Voy a arrancarle el reino a Salomón y voy a darte a ti diez tribus; lo restante será para él, en consideración a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que elegí entre todas las tribus de Israel.»»
Así fue como se independizó Israel de la casa de David hasta hoy.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 80,10.11ab.12-13.14-15

R/. Yo soy el Señor, Dios tuyo:
escucha mi voz

No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R/.

Pero mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel no quiso obedecer:
los entregué a su corazón obstinado,
para que anduviesen según sus antojos. R/.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
en un momento humillaría a sus enemigos
y volvería mi mano contra sus adversarios. R/.

Evangelio

Lectura del Evangelio según san Marcos (7,31-37):

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es: «Ábrete.»
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En los cuentos y en juegos de magia se usa a veces el “abracadabra”, o el “ábrete Sésamo” como algo que da acceso a tesoros o a rutas necesarias. El Effetá de Jesús es algo parecido, pero mucho más profundo. El Effetá no da acceso a los tesoros escondidos de los cuentos de aventuras, ni da paso a rutas que pueden llevar al triunfo. Pero sí abre a tesoros mucho más importantes: Da acceso a la voz de Dios con su insondable tesoro de amor, misericordia y verdad. Y, al abrir los labios derriba el miedo a hablar. Abre puertas y caminos. La Verdad que es Jesucristo, abre a los inmensos tesoros de la libertad, de la escucha de la Palabra, y del seguimiento

Seguramente todos habremos experimentado alguna vez el deseo de no oír, “hacer oídos sordos” o bien a tonterías, o a críticas, o a verdades algo dolorosas que no querríamos reconocer. Y también seguramente habremos vivido el temor a hablar, a decir una verdad, a defender algo contra la injusticia, o simplemente a decir algo que, siendo verdad, pueda molestar a alguien. Nos podemos hacer los sordos ante cosas que quisiéramos no haber oído. O ante evidencias que nos obligarían a cambiar de opinión. A veces, los sordos dicen que no les importa estar sordos “¡total, para lo que hay que oír!”. Algunas personas aseguran que prefieren no leer la prensa ni escuchar noticias: están hartos de las corrupciones, catástrofes, guerras. No escuchar todo eso hace la vida quizá más cómoda. Quizá también más encerrada y menos humana.  Nos hacemos sordos, ciegos y mudos ante cosas que es mucho más cómodo esconder o sobre las que no pronunciarse. Lo que hace el Effetá de Jesús, con toda la gracia de escuchar y el tesoro de acceder a la sabiduría de Dios, es también desafiante: obliga a escuchar la llamada a cambios en la vida, y a la acción de luchar contra el mal. No es nada cómodo.

A menudo Jesús quería imponer el “secreto mesiánico”… que los curados no proclamasen, no dijesen nada. Pero siempre hay testigos. Y el propio favorecido sale gritando y alabando a Dios. Es imposible callar cuando se ha oído. Todo lo hizo bien.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 12 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (11,4-13):

Cuando el rey Salomón llegó a viejo, sus mujeres desviaron su corazón tras dioses extranjeros; su corazón ya no perteneció por entero al Señor como el corazón de David, su padre. Salomónón siguió a Astarté, diosa de los fenicios, y a Malcón, ídolo de los amonitas. Hizo lo que el Señor reprueba; no siguió plenamente al Señor como su padre David. Entonces construyó una ermita a Camós, ídolo de Moab, en el monte que se alza frente a Jerusalén, y a Malcón, ídolo de los amonitas. Hizo otro tanto para sus mujeres extranjeras, que quemaban incienso y sacrificaban en honor de sus dioses. El Señor se encolerizó contra Salomón, porque había desviado su corazón del Señor Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, y que precisamente le había prohibido seguir a dioses extranjeros; pero Salomón no cumplió esta orden.
Entonces el Señor le dijo: «Por haberle portado así conmigo, siendo infiel al pacto y a los mandatos que te di, te voy a arrancar el reino de las manos para dárselo a un siervo tuyo. No lo haré mientras vivas, en consideración a tu padre David; se lo arrancaré de la mano a tu hijo. Y ni siquiera le arrancaré todo el reino; dejaré a tu hijo una tribu, en consideración a mi siervo David y a Jerusalén, mi ciudad elegida.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105,3-4.35-36.37.40

R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

Dichosos los que respetan el derecho
y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo,
visítame con tu salvación. R/.

Emparentaron con los gentiles,
imitaron sus costumbres;
adoraron sus ídolos
y cayeron en sus lazos. R/.

Inmolaron a los demonios
sus hijos y sus hijas.
La ira del Señor se encendió contra su pueblo,
y aborreció su heredad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,24-30):

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era griega, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.
Él le dijo: «Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella replicó: «Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños.»
Él le contestó: «Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija». Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Pero, en estos dos relatos de hoy, ¿quién sale ganando? Salomón tenía el favor de Dios. Había pedido sabiduría y se le había concedido. Tenía riquezas, cortesanos, y todo lo que pudiera desear. Y sin embargo, las riquezas lo estaban separando de Dios, que debería ser su único tesoro. Por contraste, a la mujer la empujan unas migajas caídas al suelo… empujan a su corazón a acercarse a Dios. Y, paradójicamente, ella no tenía el favor de Dios. O no se suponía que lo tuviera, por ser extranjera.

En una visión conjunta de estas dos lecturas, parece que la riqueza aparta, mientras que las migajas acercan. No se trata solamente de riquezas o migajas materiales. Se trata de toda una actitud de corazón. Es la autosuficiencia contrastada con la humildad y la valentía del reconocimiento de la propia realidad. Es la autosuficiencia que lleva a creer que uno lo puede todo frente a la fe en el único Dios. “Grande es tu fe”, le dice Jesús a la mujer después de una conversación irónica por la que Él quiere demostrar a sus discípulos que la salvación es para todos los pueblos. Jesús presenta un reto y ella le responde con la verdad. Lo dijo santa Teresa siglos más tarde: “la humildad es la verdad”. La mujer no se arredra porque intuye, muy agudamente, el juego de Jesús. Y tiene la fuerza y la audacia de la fe. Salomón hubiera aducido que él era el rey, que tenía derecho a todo. La mujer solo trae el “derecho de los perrillos a la mesa de su señor”. Es una preciosa declaración de reconocimiento del poder del Señor y de la propia dependencia.

Salomón deja que su corazón se aparte y se aferre a sus riquezas y posición y, como resultado, pierde su identidad. La mujer deja que su corazón se aferre a lo único importante, porque una migaja de eso es más grande que toda riqueza y recibe así una nueva identidad como parte del Pueblo de Dios. Es recibida y reconocida. En cambio, Salomón, a quien tanta sabiduría se le había concedido, ha entrado en el reino de los necios.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 11 de febrero de 2026

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (10,1-10):

En aquellos días, la reina de Sabá oyó la fama de Salomón y fue a desafiarle con enigmas. Llegó a Jerusalén con una gran caravana de camellos cargados de perfumes y oro en gran cantidad y piedras preciosas. Entró en el palacio de Salomón y le propuso todo lo que pensaba. Salomón resolvió todas sus consultas; no hubo una cuestión tan oscura que el rey no pudiera resolver.
Cuando la reina de Sabá vio la sabiduría de Salomón, la casa que había construido, los manjares de su mesa, toda la corte sentada a la mesa, los camareros con sus uniformes sirviendo, las bebidas, los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó asombrada y dijo al rey: «¡Es verdad lo que me contaron en mi país de ti y tu sabiduría! Yo no quería creerlo; pero ahora que he venido y lo veo con mis propios ojos, resulta que no me habían dicho ni la mitad. En sabiduría y riquezas superas todo lo que yo había oído. ¡Dichosa tu gente, dichosos los cortesanos que están siempre en tu presencia, aprendiendo de tu sabiduría! ¡Bendito sea el Señor, tu Dios, que, por el amor eterno que tiene a Israel, te ha elegido para colocarte en el trono de Israel y te ha nombrado rey para que gobiernes con justicia!»
La reina regaló al rey cuatro mil quilos de oro, gran cantidad de perfumes y piedras preciosas; nunca llegaron tantos perfumes como los que la reina de Saba regaló al rey Salomón.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 36,5-6.30-31.39-40

R/. La boca del justo expone la sabiduría

Encomienda tu camino al Señor,
confía en él, y él actuará:
hará tu justicia como el amanecer,
tu derecho, como el mediodía. R/.

La boca del justo expone la sabiduría,
su lengua explica el derecho:
porque lleva en el corazón la ley de su Dios,
y sus pasos no vacilan. R/.

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados y los salva,
porque se acogen a él. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,14-23):

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina.»
Con esto declaraba puros todos los alimentos. Y siguió: «Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Las historias de la reina de Saba, llegando con todo su lujo y esplendor a la corte de Salmón, están llenas de color… Pero, al leer hoy el relato en Reyes, nos damos cuenta de que la reina tenía su pizca de humildad… reconoce el bien y la sabiduría en Salomón, y por eso le hace regalos para honrarle, no para ayudarle ni halagarle.

A veces no hay puente aparente entre la primera lectura y el evangelio, pero hoy se puede encontrar. El evangelio nos dice que no es lo que entra (lo externo) en la persona lo que la hace pura o impura, sino lo que sale de ella. La reina de Saba se da cuenta de que lo que honra a Salomón no es su esplendor ni su riqueza, sino un corazón sabio y entregado a Dios. Y el evangelio, en términos más negativos, asegura que lo que mancha a la persona no es lo que entra en ella, sino más bien lo que sale. Es decir, si lo que hay en el corazón es resentimiento, odio, envidia… siempre saldrá todo eso. Y cosas peores. Pero si en el corazón hay bondad, entrega, agradecimiento, serenidad… pues eso saldrá. Y eso se percibe, como lo percibió la reina de Saba. De la abundancia del corazón habla la boca, dice la sabiduría de la Escritura. Y Jesús, en otro lugar, amplía eso: donde está tu tesoro, allá está tu corazón. Es pues, muy conveniente discernir, en primer lugar, cuál es el tesoro. ¿A qué me aferro? ¿Qué es lo más importante para mí? Y quizás una buena pregunta sea también el porqué… ¿Por qué es ese el tesoro mayor que tengo? ¿De qué tipo es tal tesoro—material, afectivo, espiritual…? ¿Durará? ¿Merece la pena? ¿Qué me ocurriría si no lo tengo? Y luego, si el tesoro parece no merecer tanto la pena, quizá sea cosa de buscar un verdadero tesoro. Si el tesoro, como la perla que encuentra el mercader, es tan valioso como para dar la vida por ello… habrá que tomar una decisión.

Se nos propone hoy una profunda reflexión sobre lo que hay dentro. Seguramente no será todo bueno, y habrá muchas cosas que rectificar. Pero seguramente también encontraremos algún tesoro que quizá hayamos estado tratando de ignorar, porque adquirirlo plenamente supondría desechar otras cosas… Algo así como una generosidad que podría pedir heroicidad y sacrificio; o un talento que preferimos no utilizar por comodidad; o una capacidad de servicio que se opone a la tendencia al egoísmo. En el corazón a veces conviven basurillas y tesoros… ¿Qué va a salir de nosotros?

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 10 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (8,22-23.27-30):

En aquellos días, Salomón, en pie ante el altar del Señor, en presencia de toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo: «¡Señor, Dios de Israel! Ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como tú, fiel a la alianza con tus vasallos, si caminan de todo corazón en tu presencia. Aunque, ¿es posible que Dios habite en la tierra? Si no cabes en el cielo y lo más alto del cielo, ¡cuánto menos en este templo que he construido! Vuelve tu rostro a la oración y súplica de tu siervo Señor, Dios mío, escucha el clamor y la oración que te dirige hoy tu siervo. Día y noche estén tus ojos abiertos sobre este templo, sobre el sitio donde quisiste que residiera tu nombre. ¡Escucha la oración que tu siervo te dirige en este sitio! Escucha la súplica de tu siervo y de tu pueblo, Israel, cuando recen en este sitio; escucha tú, desde tu morada del cielo, y perdona.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 83,3.4.5.10.11

R/. ¡Qué deseables son tus moradas,
Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo. R/.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío. R/.

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Fliate, oh Dios, en nuestro Escudo,
mira el rostro de tu Ungido. R/.

Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,1-13):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos (los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.)
Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»
Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.» Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»
Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: «Honra a tu padre y a tu madre» y «el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte»; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: «Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo», ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís; y como éstas hacéis muchas.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Santa Escolástica era hermana melliza de san Benito de Nursia. Hijos de una familia noble, fueron enviados a Roma a estudiar, pero la vida de la urbe les pareció muy disipada. El corazón de la ciudad estaba lejos de Dios. Por eso comenzaron sus vidas monásticas en distintos lugares. Ni el lujo de su casa, ni el prestigio de sus estudios, ni la vida alocada de la ciudad les parecía suficiente…. No hay nada de interés fuera de Dios. Escolástica y Benito se visitaban en sus monasterios de vez en cuando y pasaban largas horas hablando de Dios. En la última visita, una tormenta impidió a Benito regresar a su monasterio y pasaron la noche hablando de cosas espirituales. Al día siguiente, Escolástica murió, y a los cuarenta días Benito también.

No hay Dios como tú, parecían decir. Como para los santos hermanos, el ”no hay Dios como tú” que escuchamos en la primera lectura de hoy es todo un programa de vida. Ningún ídolo actual, ya sea dinero, trabajo, posición, prestigio, comodidad, conocimiento o poder se compara con el verdadero Dios. Todas estas cosas pueden preocuparnos y ocuparnos, y a veces es nuestro deber hacerlo. Pero nunca deberían tomar el lugar de Dios porque, además, no llegan a satisfacer plenamente; siempre dejan un hueco que hay que llenar.  Nada satisface como Dios. Todos esos ídolos acaban aburriendo y empujan a buscar otros; y luego otros y otros. Escolástica y Benito encontraron al verdadero Dios.

En el Evangelio se hace una advertencia más exigente: me honran con sus labios, pero su corazón está lejos. El corazón anda con los idolillos mientras que los labios confiesan a Dios. Pero eso no vale. El Señor escucha desde su morada. Y escucha al corazón, no a los labios. El corazón no puede negar lo que está haciendo, por mucho que las palabras digan otra cosa. Ningún ídolo al que pueda estar apegado el corazón puede tomar el lugar del único Dios.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 09 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (8,1-7.9-13):

En aquellos días, Salomón convocó a palacio, en Jerusalén, a los ancianos de Israel, a los jefes de tribu y a los cabezas de familia de los israelitas, para trasladar el Arca de la Alianza del Señor desde la Ciudad de David (o sea Sión). Todos los israelitas se congregaron en torno al rey Salomón en el mes de Etanín (el mes séptimo), en la fiesta de los Tabernáculos. Cuando llegaron los ancianos de Israel, los sacerdotes cargaron con el Arca del Señor, y los sacerdotes levitas llevaron la Tienda del Encuentro, más los utensilios del culto que había en la Tienda. El rey Salomón, acompañado de toda la asamblea de Israel reunida con él ante el Arca, sacrificaba una cantidad incalculable de ovejas y bueyes. Los sacerdotes llevaron el Arca de la Alianza del Señor a su sitio, el camarín del templo, al Santísimo, bajo las alas de los querubines, pues los querubines extendían las alas sobre el sitio del Arca y cubrían el Arca y los varales por encima. En el Arca sólo había las dos Tablas de piedra que colocó allí Moisés en el Horeb, cuando el Señor pactó con los israelitas al salir del país de Egipto, y allí se conservan actualmente. Cuando los sacerdotes salieron del Santo, la nube llenó el templo, de forma que los sacerdotes no podían seguir oficiando a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba el templo. Entonces Salomón dijo: «El Señor quiere habitar en las tinieblas; y yo te he construido un palacio, un sitio donde vivas para siempre».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 131, 6-7. 8-10

R/. Levántate, Señor, ven a tu mansión

Oímos que estaba en Éfrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies. R/.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles vitoreen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,53-56):

En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Durante el tiempo del COVID nos acostumbramos (o semi-acostumbramos) a las reuniones, conversaciones, e incluso liturgias “online”. Pero el cuerpo humano está hecho para la presencia, para los sentidos. Necesitamos ver y tocar, abrazar. Hoy las lecturas nos hablan de sentidos, incluso cuando se perciben levemente. Ver la gloria es ver luz, seguramente. A Dios nadie lo ha visto nunca. En la lectura de Reyes, la gloria de Dios llena todo el templo. En el evangelio, quienes tocan la orla de la túnica de Jesús quedan curados. Parece algo físico, pero muy breve y, sin embargo, va mucho más allá del tiempo que dura. Es como el misterio de la Encarnación: humano-divino. La gloria no es tangible y contemplarla podría deslumbrar. El tocar levemente siquiera el borde de la túnica tiene poder sanador. En griego, la palabra σώζω, sózo significa sanar, auxiliar, salvar.

Tanto la gloria de Dios en el templo como el leve toque de la túnica no solo sanan físicamente, sino que salvan. Con su luz, la gloria descubre la verdad y, por lo tanto, llama a vivir en la luz, a vivir según Dios. El estar en presencia de la gloria y no morir, es salvación. Al descubrir la verdad se ponen  al descubierto los límites, el pecado, las propias oscuridades, la enfermedad; y podemos salir de todo eso porque, si con una simple llamita se rompe la oscuridad, cuánto más con la gloria entera de Dios. Del mismo modo, el simple toque no es solo poner los dedos en algo, sino toda el alma llena de una fe que parece ir contra toda evidencia. Es fe en la salvación que viene de Cristo, por encima de la simple curación de una dolencia física. Es una fe que, por pequeña que sea, rompe la oscuridad.  Al curar el alma, se puede curar el cuerpo, pero lo que se sana la persona entera. Antes de la comunión decimos: no soy digno de que entres en mi casa (de que tu gloria llene mi templo), pero una palabra tuya (el borde de tu vestido) y mi alma quedará sana, es decir, salvada. Que el alma quede sana es igual a dejar entrar la luz de la gloria que descubre la oscuridad y llama a la conversión. Que el alma quede sana es decir que el Cuerpo de Cristo, su presencia física, rompe la oscuridad, salva y lleva a vivir en verdad. La Eucaristía es presencia real; es la gloria de Dios que llena el templo y es ese toque mínimo de un pedacito de pan que salva.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 08 de febrero de 2026.

DOMINGO QUINTO DEL AÑO. A.
Isaías 58,7-10: Mensaje que muestra al pueblo qué es lo que verdaderamente agrada a Dios.
1Corintios 2,1-5: Pablo proclama el Mensaje de la salvación con la sabiduría de Dios, no con la retórica humana.
Mateo 5,13-16: Con la comparación de la sal y la luz se ilustra la vocación de un discípulo en el mundo.

1.- Hace 20 años la Universidad Católica realizó la “Encuesta bicentenario”, la que, entre otras cosas, mostró cómo la gente ha abandonado a la Iglesia Católica, arrojando un alto porcentaje de fieles que la han abandonado. Dejan a la Iglesia, pero no dejan de creer en Dios. No se acepta la institución. ¿Causas? Los escándalos, la mala conducta de los fieles, pero también la secularización, que es un proceso de cambio en el modo de ver la vida y la realidad. La religión para muchos es ya una etapa superada. Lo que antes se explicaba con la religión ahora se explica con la ciencia, con la inteligencia artificial. Tema que amerita ser explicado con calma en otra oportunidad.
Ante esta realidad la Iglesia puede caer (y ha caído) en la tentación de realizar eventos religiosos, con el fin de atraer a la gente.
Pero la Palabra de Dios nos muestra el camino a seguir: un estilo de vida nuevo, que suscite la pregunta DIOS.
2.- El Concilio Vaticano II dice que la Iglesia debe dialogar con el mundo actual, entender el lenguaje de la gente para poder exponer el mensaje de la salvación. Pero el discurso de la Iglesia no debe ir por la grandilocuencia de las filosofías del mundo, sino por la Sabiduría de la cruz. Pablo no hizo otra cosa que predicar la locura de la cruz de Cristo, que genera un estilo de vida nuevo. Desgraciadamente a veces Jesucristo sigue siendo el gran desconocido.
3.- Hoy el desafío es grande. No se trata de engrandecer a la institución, sino de hacer creíble el mensaje del evangelio, que ha sido eclipsado por los pecados de la iglesia, la vida mediocre de muchos católicos que se conforman con ritos religiosos, pero su vida deja mucho que desear.
El discurso de la Iglesia es muchas veces negativo y condenatorio y no entrega un mensaje alentador, una Buena Noticia salvadora-
4.- El evangelio nos dice: “Ustedes son sal…son luz”
Ser sal, es decir, el cristiano debe influir en la vida, en el medio. La sal, aunque no se ve, su presencia se nota en la comida. Es necesario hacer presente la Sabiduría del evangelio en el mundo de hoy. Si la sal pierde el sabor no sirve. Si la Iglesia, el cristiano, pierden el sabor, la sabiduría del evangelio, no sirve, está de más en el mundo.
No sólo cada cristiano, sino la Iglesia toda deben ser sal y luz; por algo se la compara a una ciudad situada en lo alto.
No nos asusten ni desanimen las encuestas. Es la Palabra de Dios la que nos anima y hoy nos dice: Si compartes con el hambriento,… con el que no tiene techo…entonces despuntará tu luz como la aurora.
Los acontecimientos últimos nos desafían a ser solidarios y compartir. Que nunca perdamos el sello de la solidaridad, que es un gran tesoro.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 07 de febrero de 2023.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (3,4-15):

En aquellos días, Salomón fue a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, pues allí estaba la ermita principal. En aquel altar ofreció Salomón mil holocaustos.
En Gabaón el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras.»
Respondió Salomón: «Tú le hiciste una gran promesa a tu siervo, mi padre David, porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón; y le has cumplido esa gran promesa, dándole un hijo que se siente en su trono: es lo que sucede hoy. Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?»
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Y te daré también lo que no has pedido: riquezas y fama, mayores que las de rey alguno.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,9.10.11.12.13.14

R/. Enséñame, Señor, tus leyes

¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras. R/.

Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe
de tus mandamientos. R/.

En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R/.

Bendito eres, Señor,
enséñame tus leyes. R/.

Mis labios van enumerando
los mandamientos de tu boca. R/.

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,30-34):

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Jesús apenado por el martirio de Juan quiere hacer duelo y retirarse. Pero la gente no se lo permite. Se frustró el descanso. Para Jesús la necesidad de la gente era más importante que el deseo del descanso personal. Por eso el descanso duró poco y la compasión pudo más. Entonces Jesús atiende a la gente que se encuentra “como ovejas sin pastor”. Actúa movido por la compasión, no como un ejercicio, sino como la disposición de su corazón, la única manera de parecerse a Dios.

Jesús se estremece ante las necesidades del pueblo, es el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, es capaz de captar el sufrimiento de las gentes: “Vio la multitud y sintió compasión”. Los veía “como ovejas que no tienen pastor” y, enseguida reacciona y comienza a “enseñarles muchas cosas”. Jesús les da la vida con su palabra y no la muerte, como Herodes.

Es importante recordar esto en una época en la que las personas suelen estar obsesionadas por el confort y por su tiempo libre, más que por el deseo de hacer el bien.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/