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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. jueves 16 de abril de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5,27-33):

EN aquellos días, los apóstoles fueron conducidos a comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo:
«¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».
Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen».
Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,2.9.17-18.19-20

R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,31-36):

EL que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Todos queremos pertenecer a algo: a una familia, a una comunidad, a un grupo de ideas políticas similares, a una asociación con algún fin que defendemos. Desde los adolescentes que se vuelven locos por “ser ellos mismos” pero aceptan sin remilgos las normas, formas de vestir y usos de su grupo de referencia, hasta los ancianos que acuden a algún club de tiempo libre por estar con otros. A muchos la soledad los abruma y asusta.

Toda pertenencia conlleva unas normas y una obediencia concreta. En la pertenencia de la que se habla hoy, es una pertenencia a quien lo tiene todo en sus manos, al Cristo a quien se le ha dado todo el poder y toda la gloria. El Padre amó al Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. Pertenecer a “ese club”, es decir a la comunidad cristiana, a la Iglesia, supone depender en absolutamente todo de la luz de Cristo, de la voluntad de Dios. Supone obedecer a Dios antes que a los hombres. Todos sabemos que algunas de las cosas que vemos a nuestro alrededor pueden haber sido sancionadas por la ley (aborto, eutanasia, ciertos atentados contra la vida y la dignidad humanas, el adoctrinamiento inmoral de los niños en las escuelas), pero no es legítimo, porque no está de acuerdo con el dueño de todo y por tanto, no se debe obedecer.

Se habla también mucho de delitos de odio. Por definición, ya que Dios es amor, el odio (a alguna de sus criaturas, que no al mal) está en contra de la luz de Dios. El odio a la vida, a la verdad, a la justicia, es odio a Dios, por pura definición. Pero quienes pertenecen a Cristo, para poder seguir en esta comunidad, para poder pertenecer, tenemos que cumplir las leyes del amor, que no siempre son fáciles cuando se trata de responder al odio. Como cristianos, tenemos que estar decididamente del lado del Dueño de todo, que es Cristo Jesús, de su Verdad y de su Vida.

Cármen Fernandez Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 15 de abril de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5,17-26):

EN aquellos días, el sumo sacerdote y todos los suyos, que integran la secta de los saduceos, en un arrebato de celo, prendieron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel y los sacó fuera, diciéndoles:
«Marchaos y, cuando lleguéis al templo, explicad al pueblo todas estas palabras de vida».
Entonces ellos, al oírlo, entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con todos los suyos, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos de los hijos de Israel, y mandaron a la prisión para que los trajesen. Fueron los guardias, no los encontraron en la cárcel, y volvieron a informar, diciendo:
«Hemos encontrado la prisión cerrada con toda seguridad, y a los centinelas en pie a las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro».
Al oír estas palabras, ni el jefe de la guardia del templo ni los sumos sacerdotes atinaban a explicarse qué había pasado. Uno se presentó, avisando:
«Mirad, los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo».
Entonces el jefe salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9

R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles
y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,16-21):

TANTO amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Podría parecer hoy día que el mundo entero está envuelto en tinieblas de corrupción, guerra, inmoralidad… Un mundo que prefirió la oscuridad pudiendo haber optado por la luz. Se le ofreció la luz de la verdad, la paz del bien, la bondad de la belleza, y la rechazó, buscando la mentira, la guerra, la fealdad. Es decir, todo lo podrido. En la oscuridad hay carcoma, podredumbre, mal olor.

Pero una pequeña luz, por muy pequeña que sea, rompe la oscuridad. Romper la oscuridad es como romper esos muros de cárceles y salir liberados, como los apóstoles en la primera lectura.

Existen, ciertamente esas pequeñas, o grandes luces. Hay manifestaciones de fe (como hemos visto en la pasada Semana Santa) que tienen un gran poder evangelizador; hay obras buenas de quienes liberan a cautivos, luchan contra la persecución religiosa, trabajan por la justicia, cuidan a enfermos y ancianos, crían familias con sacrificio, pero con amor, educan y forman seres humanos íntegros y verdaderos.  Hay muchos que obran el bien, y por tanto se acercan a la luz. Aunque las páginas de los periódicos estén llenas de oscuridad, la oscuridad ha sido definitivamente vencida. En tiempos recientes se ha comentado mucho el fenómeno de las conversiones al cristianismo en todo el mundo occidental secularizado. Muchos se han cansado de la oscuridad y se han cansado de los muros que los aprisionaban y se han vuelto a la luz. ¡Qué bueno es el Señor! El Señor que libra de los temores; el Señor que da una felicidad que nunca podrá dar la oscuridad.

Todas esas obras de luz tienen un mismo origen, el Dios de la verdad, de la belleza y del bien.  Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo unigénito. Y lo amó incluso cuando había optado por la oscuridad queriendo ser como dios. Lo amó cuando Lucifer, el hijo de la luz que rechazó su identidad y optó por la tiniebla, pareció haberlo conquistado. Pero, tanto amó Dios al mundo que, por la Encarnación de Cristo, levantó la humanidad y la acercó a la luz. Tanto amó Dios al mundo que, en Cristo, todos podemos participar en esa luz obrando el bien, proclamando la verdad, buscando la belleza.

Cármen Fernandez Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 14 de abril de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (4,32-37):

EL grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, pues lo poseían todo en común.
Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba a todos con mucho agrado. Entre ellos no había necesitados, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero de lo vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles; luego se distribuía a cada uno según lo que necesitaba.
José, a quien los apóstoles apellidaron Bernabé, que significa hijo de la consolación, que era levita y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió; llevó el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 92,1ab.1c-2.5

R/. El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad;
el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R/.

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,5a.7b-15):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
«Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu».
Nicodemo le preguntó:
«¿Cómo puede suceder eso?».
Le contestó Jesús:
«¿Tú eres maestro en Israel, y no lo entiendes? En verdad, en verdad te digo: hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. Si os hablo de las cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay muchas cosas de nuestra fe que pueden resultar, si no contradictorias, al menos sí bastante contra culturales o contra intuitivas.

Si alguien tiene un campo, como en el caso de la primera lectura, no es muy normal que lo venda y entregue todo el importe a unos señores que prácticamente acaba de conocer, por muy fascinantes que sean. En Hechos de los Apóstoles, la sabiduría de guardar para uno mismo se enfrenta a la locura de una comunidad con una sola alma y una sola mente. La comunidad donde todos los bienes se ponen en común.

Tampoco resulta muy normal que un símbolo de mal, de veneno y de engaño, como puede ser una serpiente, se convierta en símbolo de salud, como en el desierto cuando Moisés levantó la serpiente y todo el que la miraba se sanaba. La serpiente símbolo de curación proviene de la mitología griega, por varias razones: las serpientes mudan la piel, y además algunos venenos de serpientes se utilizaban y aun hoy se estudian, con fines terapéuticos. Moisés levanta una serpiente en el desierto y todo el que la mira, queda curado. La serpiente elevada se convierte en instrumento de salvación: la cruz, que representa una ignominia y un mal, se levanta y se convierte en medio de redención. La serpiente puede anunciar peligro, la cruz, salvación.

Así, elementos aparentemente contradictorios: desprendimiento de lo propio para el bien de la comunidad, sufrimiento y dolor para salvación, levantamiento de lo aparentemente mal para la redención, se juntan en nuestro imaginario cristiano, no como contradicciones, sino como afirmación de lo que es verdadero, santo, justo y salvador. Mirar al que se levanta sobre la tierra; no poner los ojos en nadie más que en Él. Esto es la salvación.

Cármen Fernandez Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 13 de abril de 2026.

Primera Lectura

Lectura del Libro de los Hechos de los apóstoles (4,23-31):

EN aquellos días, Pedro y Juan, puestos en libertad, volvieron a los suyos y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos.
Al oírlo, todos invocaron a una a Dios en voz alta, diciendo:
«Señor, tú que hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; tú que por el Espíritu Santo dijiste, por boca de nuestro padre David, tu siervo:
“¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos planean proyectos vanos? Se presentaron los reyes de la tierra, los príncipes conspiraron contra el Señor y contra su Mesías”.
Pues en verdad se aliaron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato con los gentiles y el pueblo de Israel contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste, para realizar cuanto tu mano y tu voluntad habían determinado que debía suceder. Ahora, Señor, fíjate en sus amenazas y concede a tus siervos predicar tu palabra con toda valentía; extiende tu mano para que realicen curaciones, signos y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús».
Al terminar la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos; los llenó a todos el Espíritu Santo, y predicaban con valentía la palabra de Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 2,1-3.4-6.7-9

R/. Dichosos los que se refugian en ti, Señor

¿Por qué se amotinan las naciones
y los pueblos planean un fracaso?
Se alían los reyes de la tierra,
los príncipes conspiran
contra el Señor y contra su Mesías:
«Rompamos sus coyundas,
sacudamos su yugo». R/.

El que habita en el cielo sonríe,
el Señor se burla de ellos.
Luego les habla con ira,
los espanta con su cólera:
«Yo mismo he establecido a mi Rey
en Sion, mi monte santo». R/.

Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi hijo:
yo te he engendrado hoy.
Pídemelo:
te daré en herencia las naciones;
en posesión, los confines de la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebrarás con jarro de loza». R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,1-8):

HABÍA un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo:
«Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él».
Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».
Nicodemo le pregunta:
«¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».
Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabemos de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Nicodemo se queda algo perplejo. ¿Cómo va a nacer de nuevo, siendo ya mayor? ¿Qué puede significar nacer del agua y del espíritu? A fuerza de escuchar este pasaje muchas veces, quizá no nos paremos a reflexionar en lo que significa… Pero, en términos concretos, ¿qué puede significar eso para nuestra vida ya avanzada? Quizá, para poder responder, fuera bueno definir vida y muerte. A qué llamamos vida y qué nos parece que es la muerte. Jesús hace una declaración contundente: yo soy el camino, la verdad, y la vida. Es decir, que solo Dios es vida verdadera y solo en Dios se puede vivir.

Nacer de nuevo, de agua y de espíritu, es dar un giro a la vida. O mejor aún, permitir que la gracia dé ese giro. Vivir una vida distinta, orientada a Dios, buscando la verdad y el bien. Una vez ví una cerámica que decía: la buena vida es cara; hay otra más barata, pero no es vida. Aunque se podría interpretar como algo cínico y materialista, la interpretación de vida en agua y espíritu sería que la vida verdadera es cara porque exige la valentía de anunciar la Palabra de la verdad; porque pide dejar atrás la comodidad y seguir el Camino que puede acabar en cruz, y es camino de servicio, de generosidad, de aguante del dolor y las dificultades de la vida. Supone optar por la bondad frente al insulto, el desprecio, la burla; la compasión hacia el dolor de otros; la lucha por la justicia. Nacer de nuevo significa tener la vida auténtica, y no lo que quizás llamamos vida queriendo decir cierta antigua rutina conocida y cómoda.
Y decimos, con todo, que es buena vida, porque la “barata”, la cómoda y auto-centrada no es vida en realidad. Para colmo, no da la verdadera felicidad. Porque si Dios es vida, la felicidad solo puede estar en vivir en Él. Tendríamos entonces que definir muerte no como final de algo, sino como estado de infelicidad por la separación de Dios. Dichosos, felices, (macarios o bienaventurados) los que esperan en el Señor, dice el Salmo de hoy. Es decir, los que han nacido del agua y del espíritu, de lo alto. La buena vida es cara. La barata, en realidad, no existe: es más bien muerte.

Cármen Fernandez Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 12 de abril de 2026.

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA.
DE LA MISERICORDIA.

Hechos 2,42-47: Resumen de la vida de la primitiva comunidad de los discípulos: vida en Comunión.
1Pedro 1,3-9: Somos recién nacidos a una esperanza viva por la resurrección de Cristo a pesar de las muchas pruebas.
Juan 20, 19-31: El Resucitado en medio de sus discípulos. En este momento el Señor les da la Paz y su Espíritu para que puedan cumplir con su misión salvadora.

1.- Decir Resurrección es decir vida nueva, distinta, otra; una vida que no, cuadra con la vida de este mundo, porque es la vida del Resucitado. El discípulo al aceptar por la fe al Resucitado está adoptando una forma nueva de vida, una vida en Comunión, una comunidad que se alimenta de la enseñanza de los Apóstoles (la Palabra), la comunión en la oración y en los bienes materiales, pero también en la “Fracción del Pan” (Eucaristía). Esto construye a la comunidad de los cristianos y no la simple amistad o una ideología. Es un estilo de vida nuevo que arranca de la aceptación del Resucitado, que viene a renovarlo todo, empezando por los que creen en Él, sus discípulos.
2.- Ya lo dice la carta de Pedro: hemos renacido por la resurrección de Jesucristo. Ya que es Él quien nos otorga la viva esperanza de la plena salvación. Y es esto lo que se nos ha otorgado en el bautismo, de modo que se nos pide una vida de viva esperanza a pesar de las penurias por las que tenemos que pasar.
Al contrario, las dificultades por las que atraviesa la comunidad de los discípulos sirve para purificar su fe.
3.- Por lo que llevamos dicho, la fe en el Señor resucitado es fundamental. Fe en el poder de Dios para dar vida, dar salvación. Fe para creer que Él es capaz de perdonar nuestros pecados, por grandes que sean.
Hoy día hay muchos que le dan la espalda a Dios y no creen en Jesucristo. Es por esta razón que reina el individualismo. Existen sistemas a los que interesa más el dinero, el capital, la economía que a la persona. Esto es señal de un desconocimiento total del mensaje de Jesús que, como veíamos más arriba se centra en la vivencia de la comunión en todo sentido.
El Señor quiere renovarlo todo por eso nos trae una vida nueva, de resucitados.
4.- Hoy es el Domingo de la Misericordia. ¿Por qué?
Porque Jesús resucitado se nos manifiesta trayendo la Paz, el don de su Espíritu, para que por su acción todo sea renovado.
Jesús nos trajo salvación – el perdón de nuestros pecados y una vida nueva. Y Él quiere que la Comunidad de los discípulos, la Iglesia, sea la portadora del perdón que Él nos trajo con su Pasión, muerte y resurrección.
Tenemos que ser todos los cristianos instrumentos de paz y de perdón. Y el perdón es la manifestación de la misericordia. Así como Dios manifestó su misericordia hacia nosotros perdonándonos, del mismo modo los cristianos debemos expresar nuestra fe en este Dios misericordioso perdonando y proclamando el perdón.
Porque creemos en el Resucitado, porque creemos en el Reino de Dios por eso creemos en el perdón. Sólo viviendo una vida diferente es como haremos creíble la Resurrección de Cristo. Hno. Pastor.

EDD. sábado 11 de abril de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (4,13-21):

EN aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción, estaban sorprendidos. Reconocían que habían sido compañeros de Jesús, pero, viendo de pie junto a ellos al hombre que había sido curado, no encontraban respuesta. Les mandaron salir fuera del Sanedrín y se pusieron a deliberar entre ellos, diciendo:
«¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente que todo Jerusalén conoce el milagro realizado por ellos, no podemos negarlo; pero, para evitar que se siga divulgando, les prohibiremos con amenazas que vuelvan a hablar a nadie de ese nombre».
Y habiéndolos llamado, les prohibieron severamente predicar y enseñar en el nombre de Jesús. Pero Pedro y Juan les replicaron diciendo:
«¿Es justo ante Dios que os obedezcamos a vosotros más que a él? Juzgadlo vosotros. Por nuestra parte no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído».
Pero ellos, repitiendo la prohibición, los soltaron, sin encontrar la manera de castigarlos a causa del pueblo, porque todos daban gloria a Dios por lo sucedido.

Palabra de Dios

Salmo

Salmo responsorial Sal 117,1.14-15.16-18.19-21

R/. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
El Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos R/.

«La diestra del Señor es poderosa.
La diestra del Señor es excelsa».
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte. R/.

Abridme las puertas de la salvación,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,9-15):

JESÚS, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando.
Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.
Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo.
También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.
Y les dijo:
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay dos asambleas contrastantes en las lecturas de hoy. La primera es la asamblea del Sanhedrín, los sabios y doctores de la ley, que no se atreven a refutar a los humildes pescadores, porque tienen delante las pruebas. Creen, porque no tienen más remedio que creer a sus propios ojos, pero la decisión es acallarlo todo, perseguir a quien trata de anunciar, y negar.  Si han visto y oído, ¿por qué tratan de acallar? En cierto modo, no sorprende  mucho esta actitud, porque supondría por parte de los expertos reconocer su error y, en cierto modo, renunciar a parte de su propia identidad como doctores de la ley que ahora tendrían que ser discípulos de la nueva Ley. Pero el resultado podría parecer incoherente: ¡las grandes autoridades amedrentadas porque el pueblo da gloria a Dios!

Lo que sí sorprende muy razonablemente es que los que habían estado con Jesús, que habían escuchado embelesados su mensaje, quienes habían decidido seguirle a dondequiera que fuera, se nieguen a creer el testimonio Magdalena que había visto a su Señor en el huerto, ni el de los compañeros que caminaron con Jesús hacia Emaús. Jesús recrimina su dureza de corazón y su ceguera. Pero, improbablemente según todos los estándares humanos, los envía a dar testimonio. ¿Quién se fía de quienes no han confiado? A pesar de todos los pesares, Cristo confía su misión a quienes pudieran parecer necios, endurecidos y poco de fiar.

Podríamos ver ejemplos de los dos tipos de asamblea. Quienes ven la evidencia, pero no les conviene, y quienes escuchan la evidencia pero se fían más de sus propios ojos. Quienes tratan de silenciar el mensaje y quienes, con temor y temblor por sus propias dudas, son enviados a anunciar el mensaje.

Podríamos pensar en cuál de las dos asambleas estamos: ¿en la de quienes hemos tenido pruebas abundantes de la vida de Cristo, de su obra en nuestras vidas, y decidimos acallarlas por no perder nuestro buen nombre o prestigio? ¿O estamos en la de los amedrentados y descreídos, endurecidos en nuestra exigencia de pruebas palpables y aun así, enviados a anunciar la Buena Noticia?

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 10 de abril de 2026

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (4,1-12):

EN aquellos días, mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, después de que el paralítico fuese sanado, se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos, indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de los muertos. Los apresaron y los metieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. Muchos de los que habían oído el discurso creyeron; eran unos cinco mil hombres.
Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, junto con el sumo sacerdote Más, y con Caifás y Alejandro, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes, Hicieron comparecer en medio de ellos a Pedro y a Juan y se pusieron a interrogarlos:
«¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso vosotros?».
Entonces Pedro, lleno de Espíritu Santo, les dijo:
«Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el Nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este Nombre, se presenta este sano ante vosotros. Él es “la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular”; no hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 117,1-2.4.22-24.25-27a

R/. La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día que hizo el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,1-14):

EN aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
«Me voy a pescar».
Ellos contestan:
«Vamos también nosotros contigo».
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
«Muchachos, ¿tenéis pescado?».
Ellos contestaron:
«No».
Él les dice:
«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro:
«Es el Señor».
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque rio distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.
Jesús les dice:
«Traed de los peces que acabáis de coger».
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
«Vamos, almorzad».
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La piedra rechazada, lo que los constructores no reconocieron, para los discípulos ahora es incuestionable. Cuando Jesús se les aparece esta vez, nadie se pregunta quién es, porque lo saben. Es más, no se atreven a hacer la pregunta, porque saben que quedarían en ridículo al no reconocerlo. Ya les han servido las otras dos veces que han visto al resucitado para estar convencidos.

Hay en los pasajes de hoy un principio de Iglesia. En la primera lectura, Pedro habla con autoridad del único que tiene la salvación, de Aquel quien es la piedra angular. No la reconocieron los “expertos” constructores (una alusión a los escribas y fariseos y los poderes del mundo que no supieron reconocer la salvación). Esa piedra es ahora quien sostiene todo el edificio. Y el edificio es el Pueblo de Dios, la Iglesia.

En la segunda lectura son pescadores quienes siguen el liderazgo de Pedro confiados en una abundante pesca (como la que tuvieron con Jesús). Van con él a pescar. La autoridad de Pedro se va consolidando, porque Pedro está lleno del Espíritu en su afirmación del poder del Crucificado y Resucitado. A su regreso, es Jesús quien cocina y transforma en alimento lo que han pescado.

Quizá de niños nos enseñaran a hacer “composición de lugar”, es decir, a imaginarnos la escena y ponernos en el lugar de los personajes. Mientras estamos en nuestra tarea diaria de “pescar” (cocinar, trabajar, cuidar a los niños, enseñar… lo que sea que hagamos) ¿qué confianza tenemos en la piedra angular, desde nos viene únicamente la salvación? ¿Cómo vemos nuestra pesca multiplicada? ¿Tenemos a veces la osadía de preguntar quién ha hecho tales maravillas en nuestra vida o, como los discípulos, nos callamos, porque sabemos que es el Cristo, y no otro poder ni otra fuerza quien lo hace todo? En medio de nuestras muertes diarias, ¿sabemos quién mueve la piedra y nos trae vida con una fuerza arrolladora? ¿Sabemos quién convierte nuestros esfuerzos en bien para los demás?

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 09 de abril de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (3,11-26):

EN aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, todo el pueblo, asombrado, acudió corriendo al pórtico llamado de Salomón, donde estaban ellos.
Al verlo, Pedro dirigió la palabra a la gente:
«Israelitas, ¿por qué os admiráis de esto? ¿Por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a este con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo.
Vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios Jo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.
Por la fe en su nombre, este, que veis aquí y que conocéis, ha recobrado el vigor por medio de su nombre; la fe que viene por medio de él le ha restituido completamente la salud, a la vista de todos vosotros.
Ahora bien, hermanos, sé que Jo hicisteis por ignorancia, al igual que vuestras autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.
Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados; para que vengan tiempos de consuelo de parte de Dios, y envíe a Jesús, el Mesías que os estaba destinado, al que debe recibir el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de la que Dios habló desde antiguo por boca de sus santos profetas.
Moisés dijo: “El Señor Dios vuestro hará surgir de entre vuestros hermanos un profeta como yo: escuchadle todo lo que os diga; y quien no escuche a ese profeta será excluido del pueblo”. Y, desde Samuel en adelante, todos los profetas que hablaron anunciaron también estos días.
Vosotros sois los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo Dios con vuestros padres, cuando le dijo a Abrahán: “En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra”. Dios resucitó a su Siervo y os lo envía en primer lugar a vosotros para que os traiga la bendición, apartándoos a cada uno de vuestras maldades».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 8,2a.5.6-7.8-9

R/. Señor, dueño nuestro
¡que admirable es tu nombre en toda la tierra!

Señor, Dios nuestro,
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él? R/.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies. R/.

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,35-48):

EN aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice:
«Paz a vosotros».
Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu.
Y él les dijo:
«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
«¿Tenéis ahí algo de comer?».
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.
Y les dijo:
«Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí».
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.
Y les dijo:
«Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Lo han visto colgado en una cruz, castigo ignominioso. Lo han visto como varón de dolores, ante quien se vuelve el rostro. Lo han visto caer tres veces bajo el peso de la cuz. Y han pasado tres días. Pensar que está vivo es locura total. Así que la pregunta: ¿Por qué se asustan? Parece una broma total.

Pero él hace tres signos inconfundibles, como para darles las pruebas que él parece pensar no necesitan… Son signos que van de lo más abstracto a lo más concreto. Es decir, de lo más intangible e increíble hasta los sentidos materiales. Primero da la paz. Y la da en medio de un clima de pavor razonable. Si han podido dar una muerte tan ignominiosa a su Maestro, ¿qué harán con ellos? Simplemente asegurar una paz de palabra va a ser poco: tiene que pasar a algo más tangible.

Así que pasa al segundo signo que es mostrar las heridas: Es lo mismo que le dirá a Tomás ante su incredulidad: mete el dedo en mi llaga para convencerte. Dejar que se vean y se toquen.

Y lo tercero es lo que ha hecho con ellos tan sencillamente a lo largo de su estancia entre ellos: comer. Los fantasmas no tienen huesos ni comen. Y esta es la mayor prueba para unos discípulos lógicamente confundidos porque lo que habían visto se ha transformado. Pero para nosotros, que no hemos visto todo eso, y no hemos tocado con nuestras manos mortales las llagas, un mensaje de paz y una pregunta de por qué tememos, va a tener que pasar por unos sentidos internos despiertos. Primero, tenemos que creer que la Encarnación de Cristo, y su Resurrección, nos hacen pasar a ese otro plano de ver, tocar y sentir la humanidad de una manera distinta. Tocar nuestro propio dolor y el dolor de las personas de nuestro alrededor y saber que están ya transformados por la salvación de Cristo; tocar nuestra propia angustia por la situación del país o del mundo y saber que ya se ha logrado la paz. Saber que ya hemos desayunado el pescado y el pan de Cristo, con el que podemos contar cada día en la Eucaristía.

¿Por qué dudáis? ¿Acaso no hay suficientes pruebas? Jesús no es un fantasma.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 08 de abril de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (3,1-10):

EN aquellos días, Pedro y Juan subían al tempo, a la oración de la hora nona, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada «Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se quedó mirándolo y le dijo:
«Míranos».
Clavó los ojos en ellos, esperando que le darían algo. Pero Pedro le dijo:
«No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda».
Y agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio andando y alabando a Dios, y, al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa del templo, quedaron estupefactos y desconcertados ante lo que le había sucedido.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,1-2.3-4.6-7.8-9

R/. Que se alegren los que buscan al Señor

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas todos los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R/.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,13-35):

AQUEL mismo día, el primero de la semana, dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos setenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».
Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado estos días?».
Él les dijo:
«¿Qué».
Ellos le contestaron:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana la sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
Entonces él les dijo:
«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria».
Y, comenzado por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.
Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.
Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Tengo un amigo evangélico -es quien reparte los pedidos del supermercado cercano- que me da muchas vueltas en conocimiento de la Biblia. Puede que tenga un buen maestro o puede que él mismo escudriñe los libros para encontrar el detalle escondido (a veces tan a la vista que no lo vemos) y buscar su significado. Pone pasión en lo que investiga y aprende.

Y cada vez que hablo con él, pienso en los discípulos a quienes Jesús instruyó durante aquel paseo hasta Emaus. El texto dice que empezando por Moisés y los profetas Jesús fue revelando cuanto en las Escrituras se refería a Él.

Algunos textos proféticos se ajustan tanto, hasta el detalle, a lo que vivió Jesús, que hay que admitir en ellos algo extraordinario que con nadie mas se ha dado en la historia. En algunas civilizaciones o culturas existen anuncios proféticos, intuiciones o mitos acerca de dioses o reyes. El caso de la Biblia es único por la abundancia y la precisión con que en el Antiguo Testamento se describe lo referido a Jesús

En los Salmos es Cristo mismo quien habla. Cuando el salmista clama desde el dolor, se revela como la voz de Jesús en la cruz o en el Huerto de Getsemaní. En la alabaza, Jesús, aunque sin pecado, carga con las culpas de la humanidad y las presenta ante Dios…

El camino de los de Emaus con el Maestro Resucitado es un modelo de Catequesis. De alguna manera lo recorremos una y otra vez muchos bautizados. Es un camino de aprendizaje, de conocimiento y de reconocimiento gozoso al partir el pan.

Un relato muy hermoso que invita a entrar en el Misterio más sobrecogedor: la presencia de Dios en el pan y el vino, renovando en todo tiempo y en todo lugar el sacrificio redentor de Cristo en la Cruz. Quédate con nosotros, la tarde está cayendo…  Limpia en lo más hondo del corazón del hombre tu imagen empañada por la culpa.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 07 de abril de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2,36-41):

EL día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?».
Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».
Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 32,4-5.18-19.20.22

R/. La misericordia del Señor llena la tierra

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esteran su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,11-18):

EN aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
«Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella contesta:
«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
«Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice:
«¡María!».
Ella se vuelve y le dice.
«¡Rabbuní!», que significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice:
«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, ande, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».
María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
«He visto al Señor y ha dicho esto».
Palabra del Señor

REFLEXIÓN

María Magdalena llora ante el sepulcro vacío. Confunde a Jesús con el hortelano hasta que Él la llama por su nombre. Es el evangelio de la intimidad. Una intimidad que no necesita de grandes discursos. Una palabra, un gesto… -María, -Rabbuni. Y basta.

Según algunos especialistas, la forma Rabbuni indica algo más de respeto, admiración, intimidad o afecto que Rabbi. Rabbuni indica una  especie de sufijo como super. Este diálogo escueto con el Resucitado está cargado de contenido. Es una relación personal de Magdalena con el Señor Jesús: el Verbo Encarnado. Alguien que es más que un maestro.

Decía Santa Teresa que orar es tratar de amistad con Quien sabemos nos ama y entre las jaculatorias dirigidas al Corazón de Jesús se cuenta esta: Señor haz que mi corazón se asemeje al tuyo. Se me ocurre que tanto ama Dios a los hombres que inventó la forma de tener un corazón humano… para asemejarse a esas criaturas hechas a su semejanza o mejor, para restablecer aquella primera semejanza.  La fe cristiana tiene estas cosas tan asombrosas que hacen reir. Pedirle a Dios que nos de un corazón semejante al suyo es pedirle que realice lo prometido en el profeta Ezequiel: que arranque el corazón de piedra y nos de un corazón de carne.

La intimidad de Jesús con los suyos lejos de cerrarse en sí, los impulsa a anunciarla. Es más: nos obliga a difundirla. Y así, Magdalena obedece y lleva el mensaje a los discípulos para que se reunan en Galilea. Y así, para la historia de la Iglesia, María Magdalena se gana el título de “Apostola”, la primera en anunciar el triunfo de la Cruz. Y así los que hemos creído tenemos que comunicar la buena noticia a todos.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/