Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

EDD. miércoles 06 de marzo de 2024

Hoy, miércoles, 6 de marzo de 2024

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (4,1.5-9):

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar.
Mirad: yo os enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán:
“Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.
Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?
Y ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy?
Pero, ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y a tus nietos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 147,12-13.15-16.19-20

R/.
 Glorifica al Señor, Jerusalén

V/. Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

V/. Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R/.

V/. Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

Los cristianos, y los creyentes de cualquier religión, tenemos el peligro permanente de caer en la obediencia pura y dura de la norma. Y, además, cuando nos ponemos en esa línea, la tendencia irrefrenable es la de poner todas las normas a la misma altura, con la misma importancia. Al final, arrodillarse y hacer el signo de la cruz al entrar en una iglesia termina teniendo la misma importancia que perdonar a mi hermano o abrir la mano y compartir con el que está necesitado. Y se nos termina presentando el dilema del que va corriendo porque llega tarde a la misa del domingo y se encuentra con una persona que necesita su ayuda. Y no sabe qué hacer.

Hay otra consecuencia: cómo es mucho más fácil preocuparse por cumplir los detalles pequeños, pues nos preocupamos de eso y se nos va olvidando lo demás. Es como cuando vamos al médico y éste nos receta unas pastillas que hay que tomar cuatro veces al día a horas fijas. Eso es relativamente fácil. Lo cumplimos sin especial problema. Lo malo es cuando el médico nos dice que hay que cambiar de estilo de vida, que hay que comer comida más sana, etc. Entonces su “receta” se nos hace mucho más cuesta arriba. Y preferimos las pastillas, aunque sabemos que no son la solución de verdad.

Los mandatos y normas a que hace referencia el Evangelio de hoy tienen poco que ver con el cumplimiento detallado de unas normas externas: arrodillarse, rezar un número de veces al día. Lo que Jesús nos pide en el Evangelio es que cambiemos de vida, que abramos los ojos y los corazones a la fraternidad. El amor. Amar como él nos ha amado. Ese es el precepto. Esa es la norma. La única norma. La única ley. Todo lo demás es accesorio, secundario, creación nuestra, tradiciones hermosas, que valen en tanto en cuanto nos centran en el mandamiento principal. Pero si nos desvían, si hacen que dejemos de lado lo principal, terminan siendo más ocasión de error que otra cosa. Vamos a centrarnos en lo importante no vaya a ser que seamos como aquel que apuntaba con el dedo a la luna y se quedó mirando al dedo.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 05 de marzo de 2024

Hoy, martes, 5 de marzo de 2024

Primera lectura

Lectura de la profecia de Daniel (3,25.34-43):

EN aquellos días, Azarías, puesto en pie, oró de esta forma; alzó la voz en medio del fuego y dijo:
«Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste multiplicar su descendencia
como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño
de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.

Que este sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos, y buscamos tu rostro;
no nos defraudes, Señor;
trátanos según tu piedad,
según tu gran misericordia.
Líbranos con tu poder maravilloso
y da gloria a tu nombre, Señor».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 24,4-5ab.6.7bc.8-9

R/.
 Recuerda, Señor, tu ternura

V/. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

V/. Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

V/. El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,21-35):

EN aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.

Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

A veces nos planteamos la conversión de la que tanto se habla en la Cuaresma como si fuese un aumento continuo de rosarios, misas, meditaciones y ejercicios espirituales. Y todo eso está bien. Casi seguro que nos hace falta. Mucha falta. Pero es nada si esos ejercicios piadosos (ya sé que la misa es mucho más que un ejercicio piadoso aunque a veces en nuestra forma de participar/asistir a ella no pase de eso) no terminan donde tienen que terminar: en el trabajo por el reino, por la justicia (que no es dar a cada uno lo suyo –lo que tiene en un título de propiedad– sino en dar a cada uno lo que exige su dignidad de hijo o hija de Dios, que no otra cosa es la justicia en la Biblia), por la fraternidad.

El evangelio de hoy nos plantea el tema del perdón. Que si hay que perdonar siete veces, o setenta o setenta veces siete (es decir, cuatrocientas noventa veces). La respuesta de Jesús va con ironía e historia. Frente al que mide las veces que hay que perdonar (Pedro en este caso que seguramente era el vocero/representante de los demás discípulos y que, como ellos, se enteraba más bien de poco), Jesús plantea una historia de un perdón imposible.

Porque imposible es la comparación entre los 10.000 talentos y los 100 denarios. Basta con mirar en internet para enterarnos que los 100 denarios al cambio actual serían aproximadamente 300 euros. Y que los 10.000 talentos también al cambio actual serían aproximadamente 65.000.000 de euros. Posiblemente los cambios aplicados sean discutibles pero la proporción la vemos todos con facilidad.

La historia va del señor que perdona los 10.000 talentos y del perdonado que no es capaz de perdonar una miseria de 100 denarios. La generosidad del señor de la parábola se ve comparada con la miseria, racanería, tacañería, del que no es capaz de perdonar esos pocos denarios. La historia va de decirnos que Dios es el señor que perdona los 10.000 talentos y que, si nosotros queremos parecernos a él, lo mejor que podemos hacer es empezar a ser generosos. Porque solo con el perdón y la misericordia se construye la fraternidad. Todo lo que no esté en esa órbita rompe la fraternidad y crea rencor, división… Y nada de eso ayuda a construir el Reino. Pues, ¡hale!, a perdonar, que lo demás es perder el tiempo y abrir heridas inútiles. 

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 04 de marzo de 2024.

Hoy, lunes, 4 de marzo de 2024

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes (5,1-15a):

Lectura del segundo libro de los Reyes.

EN aquellos días, Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, era hombre notable y muy estimado por su señor, pues por su medio el Señor había concedido la victoria a Siria.
Pero, siendo un gran militar, era leproso.
Unas bandas de arameos habían hecho una incursión trayendo de la tierra de Israel a una muchacha, que pasó al servicio de la mujer de Naamán. Dijo ella a su señora:
«Ah, si mi señor pudiera presentarse ante el profeta que hay en Samaría. Él lo curaría de su lepra».
Fue (Naamán) y se lo comunicó a su señor diciendo:
«Esto y esto ha dicho la muchacha de la tierra de Israel».
Y el rey de Siria contestó:
«Vete, que yo enviaré una carta al rey de Israel».
Entonces tomó en su mano diez talentos de plata, seis mil siclos de oro, diez vestidos nuevos y una carta al rey de Israel que decía:
«Al llegarte esta carta, sabrás que te envío a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra».
Cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras, diciendo:
«¿Soy yo Dios para repartir vida y muerte? Pues me encarga nada menos que curar a un hombre de su lepra. Daos cuenta y veréis que está buscando querella contra mí».
Eliseo, el hombre de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestiduras y mandó a que le dijeran:
«Por qué has rasgado tus vestiduras? Que venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel».

Llegó Naamán con sus carros y caballos y se detuvo a la entrada de la casa de Eliseo. Envió este un mensajero a decirle:
«Ve y lávate siete veces en el Jordán. Tu carne renacerá y quedarás limpio».
Naamán se puso furioso y se marchó diciendo:
«Yo me había dicho: “Saldrá seguramente a mi encuentro, se detendrá, invocará el nombre de su Dios, frotará con su mano mi parte enferma y sanaré de la lepra”. El Abaná y el Farfar, los ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Podría bañarme en ellos y quedar limpio».
Dándose la vuelta, se marchó furioso. Sus servidores se le acercaron para decirle:
«Padre mío, si el profeta te hubiese mandado una cosa difícil, ¿no lo habrías hecho? ¡Cuánto más si te ha dicho: “Lávate y quedarás limpio”!».
Bajó, pues, y se bañó en el Jordán siete veces, conforme a la palabra del hombre de Dios. Y su carne volvió a ser como la de un niño pequeño: quedó limpio.
Naamán y toda su comitiva regresaron al lugar donde se encontraba el hombre de Dios. Al llegar, se detuvo ante él exclamando:
«Ahora conozco que no hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 41,2.3;42,3.4

R/.
 Mi alma tiene sed del Dios vivo:
¿cuándo veré el rostro de Dios?

V/. Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.

V/. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/.

V/. Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R/.

V/. Me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
y te daré gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,24-30):

HABIENDO llegado Jesús a Nazaret, le dijo al pueblo en la sinagoga:
«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naámán, el sirio».
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

Hay un denominador común en el Evangelio en los dos ejemplos que pone Jesús a la gente de su pueblo. En los dos se refiere a casos de curaciones del Antiguo Testamento en que los curados fueron personas que no pertenecían al pueblo de Israel. Dicho de otro modo: que no pertenecían al pueblo elegido. Eran extranjeros, paganos, creyentes en otras religiones o en otros dioses.

Me ha hecho pensar en algunas personas que me he encontrado, buenos católicos, de misa frecuente incluso, que me han dicho muy seriamente que las obras de caridad de los católicos se deberían dirigir preferentemente a los católicos en necesidad y dejar de lado a otros, increyentes, musulmanes, etc. Porque “primero tenemos que cuidar a los nuestros”.

En el Evangelio se ve que los que escuchaban a Jesús montaron en cólera. Se pusieron furiosos y quisieron matar a Jesús empujándole por el barranco en donde se alzaba su pueblo. Da la impresión de que se sentían propietarios de la salvación. Ellos eran el pueblo elegido. En realidad, se sentían propietarios de Dios mismo. Sabían cómo debía actuar Dios. Y Dios no podía actuar sino salvando a su pueblo. El resto era gente condenada. O se convertían al judaísmo o no había futuro para ellos.

Pero no es así el Dios de que nos habla Jesús en el Evangelio. Ni siquiera es así el Dios de que se habla en el Antiguo Testamente, el Dios de los profetas. El amor de Dios es universal y nadie escapa de su mano, de su piedad, de su misericordia. Todos somos hijos e hijas suyos. Hechura de sus manos. Queridos y amados. No se adquiere la participación en el amor y la misericordia de Dios por el bautismo. Ni se conserva a base de rosarios o misas o cumplimientos pascuales. Si lo entendemos así, terminamos por imaginarnos un Dios tan pequeño como nuestras mentes.

El Dios de Jesús es más grande que nuestras mentes. Y su amor es, hay que repetirlo y repetírnoslo, universal e incondicional. Por eso, solo cuando los cristianos somos capaces de amar a todos, sin excepciones de ningún tipo, es cuando anunciamos el Dios de Jesús y damos testimonio de él.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 03 de marzo de 2024.

TERCER DOMINGO DE CURESMA.
Éxodo 20, 1-17: El Decálogo = palabras de la Alianza que Israel ha de observar para poder ser un Pueblo “consagrado” y “Propiedad especial” de Dios.


1Corintios 1,22-25: El Mensaje cristiano se enfrenta con los prejuicios del mundo griego y judío.


Juan 2,13-25: Un gesto mesiánico: Jesús viene a purificar la corrupción del culto judío. Se promete un Templo mejor.

1.- Hemos escuchado una de las versiones del “Decálogo”, que no se llama “Ley”, sino Palabras, porque dan a conocer al Señor, al que salvó a su Pueblo. Palabras que para Israel serán la base para ser un Pueblo “consagrado” y “Propiedad especial de Dios”.
Estas palabras son las dos coordenadas con las que se fundamenta el Pueblo creyente: – se le exige reconocer al Señor como el único Dios que salva. Por eso, se ha de excluir toda otra divinización de falsos absolutos, porque sólo el Señor es el único Absoluto. – Pero también se le exige honor y respeto a la persona. Se prohíbe toda forma de daño a la persona humana y a sus bienes.
Podría decirse que el texto nos presenta la estructura íntima de la Alianza: Dios y el Hombre. Todo sistema que excluya a Dios o al hombre es un sistema perverso.
2.- Pablo nos presenta el misterio de la salvación por medio de la muerte y la cruz de Cristo; salvación que no se realiza ni por los conocimientos filosóficos o religiosos. Las ideologías no salvan; la ideología no nos define como cristianos, sino la Sabiduría de la Cruz.
Los cristianos sabemos a quién nos hemos confiado; no a la ciencia, ni al arte de la religión, sino a Cristo muerto y resucitado. Porque nosotros tenemos fe no en algo, sino en Alguien, que es la expresión máxima del Amo de Dios.
3.- Por supuesto que esto no lo entiende el mundo, el ajeno a Jesucristo. El mundo tiene otras coordenadas, tiene otro esquema.
Cuando se endiosa el poder, el sistema o la ideología, es el hombre el que sufre, es la persona la atropellada, la que es reducida a una pieza de un sistema, es valorada por lo que produce o posee, pero no por lo que es. Hoy día existe el dios mercado y la diosa ganancia que todo lo avasallan.
Por eso el mundo no entiende la Sabiduría del Evangelio. Y hay cristianos que, según el decir de san Pablo, “viven como enemigos de la cruz de Cristo” (Filipenses 3,18). Por eso su destino es la perdición, el fracaso. En verdad, nosotros estamos en otra, porque somos el “Pueblo preferido” de Dios.
4.- Eso quiere Dios, un Pueblo santo, diferente.
Por eso el Señor nos da a entender en el evangelio de hoy a qué viene, a qué es enviado. Él viene a poner las cosas en su lugar, viene a transformarlo todo. El Templo, que se había convertido en un mercado, debe ser sustituido por un Templo mejor, Jesús bendito, quien con su vida y muerte rindió el mejor culto a Dios. Ya que Jesús es el nuevo Templo de la gloria de Dios. Realmente lo que Jesús realizó fue un gesto mesiánico; da a conocer la corrupción a la que había llegado el Pueblo de Dios y declara anulado, anticuado lo que allí se realiza.
En este tiempo de cuaresma tenemos que revisarnos. ¿Estaremos conformándonos con un culto externo, rico en signos y ceremonias, pero vacío de lo principal? ¿Y qué es lo principal?? “Escucha Israel…”, comunidad, Iglesia: el Señor es uno solo y a Él hay que amar y, al mismo tiempo, ama a tu prójimo. Si hacemos esto viviremos y seremos auténticos cristianos.
Con el salmista podemos, en verdad, decir: “Señor, tú tienes palabras de vida eterna”. Revisemos el fundamento de nuestra fe y corrijamos lo que hay que corregir.
Hno. Pastor Salvo Beas.

EDD. Sábado 02 de marzo de 2024.

Hoy, sábado, 2 de marzo de 2024

Primera lectura

Lectura de la profecía de Miqueas (7,14-15.18-20):

PASTOREA a tu pueblo, Señor, con tu cayado,
al rebaño de tu heredad,
que anda solo en la espesura,
en medio del bosque;
que se apaciente como antes
en Basán y Galaad.
Como cuando saliste de Egipto,
les haré ver prodigios.
¿Qué Dios hay como tú,
capaz de perdonar el pecado,
de pasar por alto la falta
del resto de tu heredad?
No conserva para siempre su cólera,
pues le gusta la misericordia.
Volverá a compadecerse de nosotros,
destrozará nuestras culpas,
arrojará nuestros pecados
a lo hondo del mar.
Concederás a Jacob tu fidelidad
y a Abrahán tu bondad,
como antaño prometiste a nuestros padres.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.9-10.11-12

R/.
 El Señor es compasivo y misericordioso

V/. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

V/. Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R/.

V/. No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.

V/. Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-3.11-32):

EN aquel tiempo, se acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”.
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían ¡os cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.
Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.

Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.
Y empezaron a celebrar el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Este le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado e! ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.
Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Entonces él respondió a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.
El padre le dijo:
“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

Con este evangelio de hoy se culmina esta segunda semana de Cuaresma. Podríamos decir que han sido, a lo largo de la semana, unos evangelios que nos han situado en el corazón del mensaje de Jesús, que no se centra en las teorías sino en la vida, en las actitudes.

Este Evangelio es el culmen porque, leído con atención, no sabemos de qué maravillarnos más: si de la grandeza de Dios, de su corazón abierto al perdón, o de la pequeñez y cortedad de miras de las personas, de nosotros mismos, representados en el hermano mayor, lleno de envidia porque su hermano ha vuelto a casa y el padre le ha hecho una fiesta.

Conviene que nos centremos en lo más importante: la grandeza del corazón de Dios, su amor por la criatura perdida. Ciertamente es una parábola lo que cuenta Jesús, pero también es verdad que no resulta difícil identificar a ese padre que pierde a su hijo en la lejanía con Dios mismo. Nos imaginamos a ese padre-Dios saliendo todos los días a la puerta de su casa para mirar si algo se movía en el camino que llevaba a su casa. Siempre esperando. Siempre pensando que valía la pena echar otra mirada al camino. Por si acaso.

Decía uno de mis formadores que la parábola quizá no está entera en el relato evangélico. Que quizá falta la parte en la que el hijo perdido se volvía a ir otra vez de casa. Y que el padre volvía a seguir saliendo al camino, sin desesperar. Y el hijo volvía. Y se volvía a ir. Y el padre volvía a salir. Siempre. Esperando con los brazos abiertos.

Aquí no hay una teoría/teología que aprender. Hay solo una realidad que contemplar: la del amor eterno de Dios por sus hijos. La realidad de su enorme respeto, infinito también, por la libertad del hijo, aunque vea cómo éste se equivoca. La realidad de su capacidad de acogida sin medida. La realidad de una comprensión más allá de lo razonable. Para cada uno de nosotros. Para toda la humanidad. Así es Dios, nos dice Jesús. Así es el corazón de Dios.

Y las últimas líneas para la miopía / cortedad / envidia del hijo mayor. Su actitud, vamos a ser sinceros, es muy humana. Casi seguro que nosotros también lo hemos sentido alguna vez. ¿Celebrando una fiesta para ése, que lo ha derrochado todo? ¿Y los que hemos estado todo el día, todos los días, trabajando? Entonces es cuando nos quejamos y decimos que Dios es injusto. Y lo único que hacemos es poner de manifiesto que no hemos entendido nada de lo que Jesús nos dice de Dios, su Abbá, Padre suyo y nuestro.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

REUNIÓN CON TODOS LOS COMUNICADORES DEL CARISMA CAPUCHINO EN CHILE.

REUNIÓN CON TODOS LOS COMUNICADORES DEL CARISMA CAPUCHINO EN CHILE. (Jueves 29 de febrero de 2024)

Motivados por la alegría de ser en el mundo un instrumento comunicador del Señor, los comunicadores de las Parroquias, grupos y movimientos capuchinos estuvieron reunidos en un encuentro virtual para conocer y planear nuevos caminos por una colaboración más efectiva y fraterna entre todos las presencias del carisma Capuchino.

En esta reunión, los comunicadores de las Parroquias, monasterios y movimientos capuchinos conocieron un poco más del carisma Capuchino en tierras chilenas, teniendo la oportunidad de conocer el trabajo de comunicación de nuestra delegación, proponiendo caminos de unidad y vínculo fraterno con todos los responsables por la comunicación de nuestras presencias.

Pidamos al Señor que ilumine cada vez más la comunicación de los que siguen el carisma Capuchino, para que continúen siendo hombres y mujeres evangelizadores, instrumentos de la paz del Señor.

EDD. Viernes 01 de marzo de 2024.

Hoy, viernes, 1 de marzo de 2024

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (37,3-4.12-13a.17b-28):

ISRAEL amaba a José más que a todos los otros hijos, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo.
Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José:
«Tus hermanos deben de estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos».
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos y, antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros:
«Ahí viene el soñador. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños».
Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo:
«No le quitemos la vida».
Y añadió:
«No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él».
Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre.
Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica, la túnica con mangas que llevaba puesta, lo cogieron y lo echaron en un pozo. El pozo estaba vacío, sin agua.

Luego se sentaron a comer y, al levantar la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos:
«¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pongamos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra».
Los hermanos aceptaron.
Al pasar unos mercaderes madianitas, tiraron de su hermano; y, sacando a José del pozo, lo vendieron a unos ismaelitas por veinte monedas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,16-17.18-19.20-21

R/.
 Recordad las maravillas que hizo el Señor

V/. Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo. R/.

V/. Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. R/.

V/. El rey lo mandó desatar,
el señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43.45-46):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola:
“Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cayó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”».
Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice:
«¿No habéis leído nunca en la Escritura:

“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.
Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

Hay una historia de la mitología griega que quizá nos pueda servir para iluminar el significado actual de esta parábola. Es la historia de Procusto. Éste era un personaje que ofrecía posada a los viajeros, a los que obligaba a acostarse en una cama de hierro. Si eran más largos que la cama, les cortaba la parte sobrante de las piernas. Si eran más pequeños, los estiraba, descoyuntándolos, hasta que alcanzaran la medida de la cama. Esta historia es una formidable expresión de la mentalidad de los que se creen en la posesión de la verdad y todo lo que no encaja en su visión, muy miope a veces, se desecha. Sienten que tienen la medida de todas las cosas.

Fariseos y sumos sacerdotes judíos se sentían en posesión de la verdad. ¿Quién era aquel Jesús que venía con ideas nuevas? ¿Quién les iba a enseñar a ellos cosas sobre Dios? Al final terminaron por mandar a Jesús al patíbulo. Por la sencilla razón de que no cabía en sus ideas, de que no se ajustaba a su cama.

Tengo la impresión de que hay cristianos en la Iglesia que también se sienten así propietarios de la verdad. Pretenden que todo lo que se haga en la iglesia se ajuste a su modo de pensar. Leen el Evangelio, ciertamente, pero desde sus ideas preconcebidas. Y juzgan y condenan a todo el que no se ajuste a esas ideas. Termina la historia en que sus ideas se convierten en mucho más importantes que las personas.

La parábola nos invita a abrir nuestra mente y nuestro corazón. La misericordia de Dios que se hace presente, se encarna, en Jesús nos enseña que las personas están en el centro. No es el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre. La misericordia triunfa sobre el juicio. Los que se cierran en sus ideas terminan dando frutos de leyes y normas a las que las personas se tienen que ajustar. Igual que hacía Procusto con su cama. Se sienten propietarios de la verdad y las personas se tienen que ajustar a su verdad. No hay diálogo posible.

El Reino es otra cosa. La fraternidad, la atención a los pobres y marginados es lo primero. En la familia de los hijos e hijas de Dios todos tienen cabida. Y los más alejados y marginados son los primeros en ser acogidos. La misericordia y la acogida es lo más importante. En la familia no se juzga y condena sino que se salva y se ama.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 29 de febrero de 2024

Hoy, jueves, 29 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (17,5-10):

Esto dice el Señor:

ESTO dice el Señor:
«Maldito quien confía en el hombre,
y busca el apoyo de las criaturas,
apartando su corazón del Señor.
Será como cardo en la estepa,
que nunca recibe la lluvia;
habitará en un árido desierto,
tierra salobre e inhóspita.
Bendito quien confía en el Señor
y pone en el Señor su confianza.
Será un árbol plantado junto al agua,
que alarga a la corriente sus raíces;
no teme la llegada del estío,
su follaje siempre está verde;
en año de sequía no se inquieta,
ni dejará por eso de dar fruto.
Nada hay más falso y enfermo
que el corazón: ¿quién lo conoce?
Yo, el Señor, examino el corazón,
sondeo el corazón de los hombres
para pagar a cada cual su conducta
según el fruto de sus acciones».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 1,1-2.3.4.6

R/.
 Dichoso el hombre
que ha puesto su confianza en el Señor

V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (16,19-31):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
Él dijo:

“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.
Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.
Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.
Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN ;

Fernando Torres, cmf

Parábola mil veces oída pero que no sé si termina de convencernos. El mensaje es muy sencillo. Diríamos que simple. No hace falta tener estudios para ver la comparación entre el rico y el pobre que con tanta claridad se hace en la parábola. No resulta difícil imaginarse al rico en medio del banquete, servido por sus esclavos, teniendo delante una mesa llena de los manjares más exquisitos. Es una escena que ha sido rodada en muchísimas películas. Son los banquetes de griegos y romanos o de la edad media. O los modernos y superlujosos restaurantes que salen en las películas ambientadas en la actualidad. En todas esas escenas se marca una distancia enorme entre dentro y fuera. El ambiente dentro de la sala del banquete, del comedor, es cálido, lujoso, rico… En cuanto se sale fuera de las puertas del palacio restaurante, todo es pobre, frío, andrajoso, sucio… Unos tienen de todo, los de dentro, y otros carecen de todo, los de fuera.

En la película Titanic (dirigida por James Cameron en 1997) los diálogos hacen continuamente referencia a arriba (los del primera clase) y abajo (los de segunda y tercera). Toda la película muestra las fronteras y puertas que impiden la comunicación entre unos y otros. Pero por muchas barreras y puertas que se pongan, todos van en el mismo barco y el naufragio es igual para todos.

Jesús nos recuerda que los pobres han de ser los primeros. No hay forma de construir la fraternidad del Reino sino acogiendo a todos. La prueba de la autenticidad de la fraternidad es cuando se hace que los pobres sean los primeros. Cuando los demás nos ponemos a su servicio. Es la única forma de garantizar que no se excluye a nadie: cuando se da prioridad a los excluidos y marginados.

Este mundo ha avanzado mucho desde los tiempos de Jesús. Pero la riqueza, los bienes de este mundo siguen estando muy mal repartidos. Casi tan mal como en los tiempos de Jesús. Hoy la fraternidad del Reino sigue siendo un sueño lejano. Es tan lejano que parece imposible. Y que a veces tenemos la impresión de que es inútil trabajar por ese ideal. Y hasta justificamos nuestra falta de voluntad. Muchos de los lectores de este comentario no son/somos demasiado conscientes de que nos ha tocado en la parte buena de este mundo, de que nuestra mesa está demasiado llena de manjares mientras que la de tantos y tantas, aquí y lejos de aquí, está prácticamente vacía. Queda mucho por hacer y el Reino, la fraternidad de los hijos e hijas de Dios, debería seguir siendo el objetivo prioritario de los que creemos en Jesús. Para que no nos pase como al rico de la parábola.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy