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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. miércoles 28 de febrero de 2024.

Hoy, miércoles, 28 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (18,18-20):

ELLOS dijeron:
«Venga, tramemos un plan contra Jeremías porque no faltará la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta. Venga, vamos a hablar mal de él y no hagamos caso de sus oráculos».
Hazme caso, Señor,
escucha lo que dicen mis oponentes.
¿Se paga el bien con el mal?,
¡pues me han cavado una fosa!
Recuerda que estuve ante ti,
pidiendo clemencia por ellos,
para apartar tu cólera.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 30,5-6.14.15-16

R/.
 Sálvame, Señor, por tu misericordia

V/. Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás. R/.

V/. Oigo el cuchicheo de la gente,
y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y traman quitarme la vida. R/.

V/. Pero yo confío en ti, Señor;
te digo: «Tú eres mi Dios».
En tu mano están mis azares:
líbrame de los enemigos que me persiguen. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,17-28):

EN aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:
«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».
Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Contestaron:
«Podemos».
Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

Entre Jesús y los discípulos había mucha distancia. Las palabras de Jesús llegaban a los discípulos materialmente pero tengo dudas de que ellos las comprendieran en todo su significado. Lo mismo se puede decir entre Jesús y nosotros. Oímos el Evangelio. Incluso podemos decir que lo escuchamos con el corazón abierto, pero no sé si lo terminamos de entender.

La prueba de esto que digo está en el relato del encuentro de la madre de los Zebedeos con Jesús. Tanto si fue la madre como los hijos los que tuvieron la gloriosa idea de solicitar los primeros puestos en el Reino, está claro que no habían entendido nada. Pero vamos a pensar que no hay mal que por bien no venga. La intervención de la madre de los Zebedeos le dio la oportunidad a Jesús a retomar uno de sus temas favoritos y dejarlo más claro si es que era posible: en el Reino no hay poder sino servicio.

Para explicarlo Jesús no repara en decir palabras fuertes: “Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen”. Jesús no hace distingos. Así son los reinos de la tierra. Pero su reino no es de este mundo. Es diferente. En su reino el servicio a los demás es el valor más importante. El que más sirve es el primero de todos. El que quiera ser el primero se tiene que hacer esclavo de los demás. No voy a repetir lo que ya dije en el comentario de ayer: el término “esclavo” no tiene la misma fuerza hoy que dicho en los tiempos de Jesús, cuando la esclavitud era legal y todo el mundo sabía lo que era un esclavo.

En la familia de Jesús, en el Reino y por lo tanto, en la Iglesia, que debería ser la semilla del Reino en el mundo, nos tenemos que hacer esclavos unos de otros, servidores sin límite de tiempo ni esfuerzos, en favor de todos. Y si es en favor de todos, ha de ser necesaria y prioritariamente en favor de los más pobres, los más alejados, los más excluidos.

El ejemplo lo tenemos en el mismo Jesús, que no vino para que le sirvieran sino para dar su vida en rescate por muchos. El rescate era dinero que se ofrecía para conseguir la libertad de los rehenes o prisioneros de guerra. Jesús da la vida para rescatarnos, para devolvernos la libertad, para abrirnos las puertas del Reino, para llevarnos a una nueva manera de vivir: en fraternidad y en servicio mutuo.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 27 de febrero de 2024.

Hoy, martes, 27 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (1,10.16-20):

OÍD la palabra del Señor,
príncipes de Sodoma,
escucha la enseñanza de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra.
«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista
vuestras malas acciones.
Dejad de hacer el mal,
aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia,
socorred al oprimido,
proteged el derecho del huérfano,
defended a la viuda.
Venid entonces, y discutiremos
—dice el Señor—.
Aunque vuestros pecados sean como escarlata,
quedarán blancos como nieve;
aunque sean rojos como la púrpura,
quedarán como lana.
Si sabéis obedecer,
comeréis de los frutos de la tierra;
si rehusáis y os rebeláis,
os devorará la espada
—ha hablado la boca del Señor—».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49,8-9.16bc-17.21.23

R/.
 Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios

V/. No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. R/.

V/. ¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R/.

V/. Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

EN aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.
Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

Cada vez que leo este Evangelio me sorprende la claridad y la radicalidad con que habla Jesús. No es apenas una forma de hablar. Sus palabras son un puro reflejo de su forma de vivir y actuar. Claridad porque no se entretiene en complicados argumentos ni en citas de autores famosos ni da vueltas sin llegar a decir nada. Sus frases son sencillas, directas. Como decía un antiguo manual de estilo de un periódico famoso: sujeto, verbo y complemento.

No se anda con miramientos. Cuando habla de los letrados y los fariseos dice sin miramientos lo que quiere decir: “haced y cumplid lo que os dicen pero no hagáis lo que ellos hacen porque no hacen lo que dicen”. Más claro, imposible. Y dicho lo importante, un breve comentario explicativo. Y, a continuación otra frase bien directa: “todo lo que hacen es para que los vea la gente”. Una frase perfectamente comprensible en que pone a la luz la hipocresía de fariseos y letrados.

También decía que me sorprende la radicalidad de Jesús. Es una radicalidad que se aplica a la fraternidad. El Reino está marcado por la fraternidad absoluta. Entre sus seguidores no hay “padres” ni “maestros”. Ni siquiera hay que usar esos nombres (¿por qué será que en esto no obedecemos a Jesús?). El que quiera ser el primero debe ser el servidor de todos. Y lo de “servidor” en aquel contexto en que existía la esclavitud tenía un sentido muy fuerte. Jesús les estaba diciendo que entre ellos, los discípulos, unos tenían que hacerse esclavos de otros. Mayor radicalidad imposible.

En realidad, es la misma radicalidad que se encuentra en la primera lectura. Con otro lenguaje pero dice lo mismo: lo que impide tener una buena relación con Dios no es ir o no ir al templo. Lo que permite acercarse a Dios es “buscar la justicia, defender al oprimido, ser abogados del huérfano y defensores de la viuda.” ¿Qué es todo eso sino promover la fraternidad más auténtica comenzando por la inclusión y defensa de los más débiles e indefensos? Cuando comenzamos a actuar así es cuando nuestro corazón blanqueará como la nieve por más negro que lo hayan pintado nuestras malas acciones.

Conclusión: estamos llamados a vivir una fraternidad radical, sin límites. Ahí es donde se juega nuestra relación con Dios, nuestra salvación.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 26 de febrero de 2024.

Hoy, lunes, 26 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel (9,4b-10):

¡AY, mi Señor, Dios grande y terrible, que guarda la alianza y es leal con los que lo aman y cumplen sus mandamientos!
Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza, tal como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todos los países por donde los dispersaste a causa de los delitos que cometieron contra ti.
Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti.
Pero, mi Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona, aunque nos hemos rebelado contra él. No obedecimos la voz del Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por medio de sus siervos, los profetas.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 78,8.9.11.13

R/.
 Señor, no nos trates
como merecen nuestros pecados

V/. No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.

V/. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.

V/. Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte. R/.

V/. Nosotros, pueblo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,36-38):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

La primera lectura nos hace pensar en nuestra historia personal y en la historia de la humanidad (iglesia incluida, naturalmente). Hemos hecho de todo. En nuestro armario guardamos demasiados cadáveres. Esclavitud, colonialismo, opresión de unos pueblos sobre otros, tiranías, abusos, robos, violaciones… No creo que haya cultura o pueblo que pueda chulearse de haber vivido la fraternidad de los hijos de Dios. Todos tenemos momentos oscuros en nuestra historia. La Iglesia no puede tampoco pretender haber sido la santa entre los pecadores. Hemos bendecido guerras, hemos oprimido, hemos excluido, hemos condenado, hemos encubierto. Y todos, vamos a ser sinceros, somos solidarios en el mal. No siempre hemos sido los autores pero sí muchas veces hemos callado y, por tanto, hemos sido cómplices. Como dice el profeta Daniel: “nos abruma la vergüenza”.

Pero también el profeta Daniel dice que “aunque nosotros nos hemos rebelado, el Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona.” Y es verdad. La paciencia de Dios con nosotros es infinita. Y su perdón también. Y su misericordia también. Podemos respirar y levantar la cabeza porque, aunque hemos hecho lo que hemos hecho, Dios, nuestro Dios, es compasivo y perdona.

En el Evangelio Jesús sube un poco-mucho el listón. No se trata solo de darnos cuenta de que nuestro Dios es compasivo y misericordiosos. Hay que ir un poco más allá. Jesús nos invita a ser compasivos y misericordiosos como Dios. Se trata de no juzgar, de no condenar, de perdonar, de dar sin medida. Como Dios no juzga ni condena. Como Dios perdona y da sin medida.

Jesús termina con un pequeño aviso para navegantes: ¡Ojo! Que la medida que uséis, la usarán con vosotros.

Pero no nos debe guiar el temor sino la altura de miras: Jesús nos llama a ser como Dios, compasivos y misericordiosos. Y eso en la vida de cada día, con mis familiares, con mis amigos, con mis compañeros, con la gente de otras razas, pueblos, ideologías, formas de pensar, lenguas, orientación sexual. Porque el amor de Dios es universal. Como su compasión y su misericordia.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Invitación a participar en Encuentro de la familia franciscana mundial.

Paz y bien queridos hermanos, les comparto el link de inscripción para el encuentro global del mes febrero de la Familia Franciscana, cordialmente invitados, les esperamos a todos.

Para quienes no se han inscrito aún lo pueden hacer clic en el siguiente enlace:


https://forms.gle/9hGCN1puVUQWzh1L6

Dirección de correo electrónico de contacto: ofmfvgs.tau@gmail.com

Español
24-02-2024 13.00-14.15 (CET);
07.00-08.15 (Colombia)
Por favor, compruebe su hora local


Para unirse a la reunión de Zoom, utilice el siguiente enlace:


https://us06web.zoom.us/j/86726762158?pwd=aDRmL2cyQlVZb1E0Q3dqeFV1bFZrdz09


ID de reunión: 867 2676 2158
Código de acceso: 246578


Paz y Bien,


TEMA : LOS ESTIGMAS DE FRANCISCO.
LAS NARRATIVAS INICIALES Y SU RELEVANCIA EN LA ESPIRITUALIDAD ACTUAL.
Traducción simultánea al Español.
El equipo FVGS

Hermano Mauricio Anjos Delegado Provincial.

EDD. sabado 24 de febrero de 2024.

Hoy, sábado, 24 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (26,16-19):

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Hoy el Señor, tu Dios, te manda que cumplas estos mandatos y decretos. Acátalos y cúmplelos con todo tu corazón y con toda tu alma.
Hoy has elegido al Señor para que él sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observes sus mandatos, preceptos y decretos, y escuches su voz. Y el Señor te ha elegido para que seas su propio pueblo, como te prometió, y observes todos sus preceptos.
Él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y serás el pueblo santo del Señor, tu Dios, como prometió».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,1-2.4-5.7-8

R/.
 Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

V/. Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

V/. Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R/.

V/. Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus decretos exactamente,
tú no me abandones. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,43-48):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

Que el amor de Dios es universal no creo que nadie lo vaya a discutir. Llega a todos sin medida y sin límite. Rompe barreras, cualquier barrera que nos podamos imaginar. Para Dios no hay lengua ni cultura ni religión ni status social ni condición sexual. Su amor llega a todos. Tampoco hay una barrera que impida que su amor llegue a algunos en virtud de su bondad o maldad moral. Es así, su amor llega también a los pecadores. Es amor gratuito, creador, incondicional (que significa sin condiciones, que da la impresión de que hay que aclararlo en estos tiempos), ilimitado.

Otra cosa es nuestro amor. Dios sabe de nuestros límites, de nuestra miopía, que nos impide ver lo que está más allá de unos pocos metros de distancia de nuestro yo (tanto físico como mental –lo que está lejos de mi modo de pensar, de creer, de imaginar…–). Por eso Jesús sabe que nos tiene que ir conduciendo por esas sendas del amor reformando algunas de esas afirmaciones que lo han limitado.

Hoy toca una de esas. “Habéis oído que se dijo ‘Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo’. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen”. De golpe, con unas sencillas palabras, nos abre a una nueva dimensión, la del amor universal de Dios. El amor no es para el pequeño círculo de los que piensan como nosotros, de los que creen como nosotros, de los amigos, de los que nos ayudan y se muestran simpáticos con nosotros, de los que tienen nuestra nacionalidad o de los que se comportan bien (de acuerdo con nuestros criterios de lo que es portarse bien). El amor es también para los enemigos. Es la frase con la que se salta una barrera fundamental, y con ella todas las barreras o fronteras imaginables. El amor es para todos, es universal. O, sencillamente, no es amor.

Nos cuesta asimilar esto. No hay más que leer los periódicos o ver la televisión. No hay más que pensar en la vida de nuestras familias. Y, también, en nuestros propios sentimientos. Nos cuesta saltar esta barrera. Nos cuesta abrir el corazón y la mano frente al otro. Pero es que estamos llamados a amar como Dios ama. Sin límites. Sin medida. Incondicionalmente. Hasta que seamos perfectos como nuestro Padre celestial. Es tiempo de intentarlo aunque cueste mucho.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilia para la Eucaristía del domingo 25 de febrero de 2024.

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA.

Génesis 22,1-2.9-13.15-18: El sacrificio de Abraham. Es necesario distinguir entre el hecho en sí y su significado. Evidente que lo que importa es el significado: Dios pone a prueba a Abraham.

Romanos 8,31-34: La seguridad de la esperanza cristiana, que se basa en el Padre que está a favor del redimido y en el Hijo, que dio su vida por todos.

Marcos 9,2-10: Dios testifica en favor de su Hijo. Jesús anuncia su resurrección.

1.- Citando a Benedicto XVI, decía el domingo anterior que la espiritualidad de la cuaresma es un combate = una agonía. Y es cierto, a veces nos sentimos desfallecer, morir, ya que no podemos más.  Y he aquí que la Palabra nos sale el paso hoy con tres textos que apuntan a lo mismo.

En el dramático relato del Génesis se define el Pueblo de Dios, que se auto entiende como un pueblo nacido de la confianza y obediencia a Dios. Como Abraham, así debe ser el Pueblo de Dios: un Pueblo creyente, que tiene fe en Dios. Fe, la única actitud adecuada del hombre ante Dios.

Estamos ante una historia teológica: Dios prueba al justo que sabrá responder; Abraham no mata a su hijo, sino lo engendra en una nueva dimensión: la FE. De allí la confianza, que le hace estar atento a lo que Dios quiere. De allí la “Obediencia” de Abraham, que se contrapone con la desobediencia del hombre.

Cuando Dios llamó a Abraham le exigió renunciar a su pasado (deja tu tierra…). Ahora Dios le exige renunciar a todo futuro (dame al hijo de la promesa). Y Abraham obedeció y fue padre de un pueblo.

2.- Es esta seguridad = “Amat”, la que debe tener un discípulo de Jesús. Seguridad que no se basa ni en conocimientos, ni en logros efímeros, sino en Dios, que es la Seguridad misma. Él cumplió, nos entregó a su propio Hijo, ya que está a favor nuestro. Más aún, Jesús mismo es el que murió y resucitó para que nosotros tengamos vida. Esta fe y esperanza es la que anima al Apóstol y la trasmite a la comunidad cristiana que sufre toda clase de hostilidades en el corazón del Imperio. Nada ni nadie puede separarnos del Amor que Dios nos tiene; aunque a veces se piense que Dios estuviera castigando.

3.- En la vida, tanto de  comunidad, como personal, hay que combatir, y esto cansa. Conozco gente que ya no aguanta más y pide a gritos la muerte. Otros se sienten abandonados de Dios, castigados por Dios. Y todo esto lleva a situaciones de angustia, de dolor, “viven” una agonía permanente. Y no sólo en el plano físico, sino también en el espiritual. ¡Tanto esfuerzo! ¿Para qué? Se trabaja y no vemos resultados. Lo mismo pasa en la vida de la Iglesia y religiosa. Da la impresión que  está, si no muerta, sí está dormida. Como se dice en buen chileno: no se sabe hacia dónde va la micro. Y esto produce desaliento. Más de alguno llega a decir: la vida nuestra está fracasada.

4.- Y he aquí que una vez más el Padre, cuya presencia se halla sensibilizada en la nube que envuelve a Jesús, nos muestra a su Hijo, para reavivar esa fe, esa confianza, como la tuvo Abraham, como la tuvo Pablo.

A veces la vida del cristiano es como un largo túnel. No alcanzamos avizorar la luz del final del túnel y nos desalentamos.

Nunca debemos olvidar que la vida del cristiano es una vida de fe, debe caminar  en fe, aun cuando nada se perciba.

Jesús nos anuncia por anticipado su resurrección mostrándose con su realidad y asegurando a sus discípulos la resurrección, aunque nada entendieron.

Muchas veces en nuestra cruda realidad, en nuestro alrededor nada percibimos, ni siquiera a Jesús. ¡Y Él está presente!

Sí, presente en su Palabra, presente en la Eucaristía, en la Asamblea, en el hermano…siempre presente. Es necesario que creamos y seamos dóciles, aunque nada percibamos. Dios no falla.

Hermano Pastor.

EDD. viernes 23 de febrero de 2024

Hoy, viernes, 23 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (18,21-28):

ESTO dice el Señor Dios:
«Si el malvado se convierte de todos los pecados cometidos y observa todos mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se tendrán en cuenta los delitos cometidos; por la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado —oráculo del Señor Dios—, y no que se convierta de su conducta y viva?
Si el inocente se aparta de su inocencia y comete maldades, como las acciones detestables del malvado, ¿acaso podrá vivir? No se tendrán en cuenta sus obras justas. Por el mal que hizo y por el pecado cometido, morirá.
Insistis: No es justo el proceder del Señor. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?
Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 129,1-2.3-4.5-7a.7bc-8

R/.
 Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

V/. Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R/.

V/. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes temor. R/.

V/. Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora. R/.

V/. Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y el redimirá a Israel
de todos sus delitos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

Comienza el Evangelio de este día con Jesús diciendo que “Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”. Es importante pensar un poco lo que significa el término “justicia”. Habitualmente, en nuestro mundo, por justicia entendemos “dar a cada uno lo suyo”. Están las leyes y los tribunales. Entre todos hacen justicia, dando a cada uno lo que es suyo. Si uno tiene que pagar el alquiler y no lo ha pagado, el juez determinará que lo tiene que pagar, que tiene unos plazas y unos intereses y que si no lo paga tendrá una pena de multa o de cárcel. Así que el dueño del piso queda con lo que es suyo. Y el otro paga lo que debe.

Pero está claro leyendo el Evangelio, que esa no es la justicia de que habla Jesús. Para Jesús lo que prima no es la propiedad sino la fraternidad. Jesús no está pensando en dar a cada uno lo que es suyo, lo que le pertenece de cosas materiales (dinero, casa, tierras…) sino en devolver a cada uno el derecho a la fraternidad, a sentirse hermanos y a comportarse como tales. Es una justicia que tiene su fundamento principal en la reconciliación. Rompe la justicia el que rompe la fraternidad y se vuelve a una situación justa cuando se reconstruye la fraternidad gracias a la reconciliación.

Por eso lo terrible es, por supuesto, matar al hermano. Pero también es terrible –y una forma de matar– llamarle imbécil o necio o, simplemente, dejarse llevar por la cólera con el hermano. Todo eso ya es una forma de quebrantar la fraternidad, que es el valor central del Reino. Por eso, más importante que hacer la ofrenda en el altar (ahora diríamos que más importante que hacer muchas oraciones, rosarios, trisagios y novenas) es reconciliarse con el hermano. Porque dedicar mucho tiempo a la oración pero dejar de lado la reconciliación y mantener rota la fraternidad, es ser infiel al Reino. Aquello, la oración, es inútil sin esto, la reconciliación.

Recordemos para este día y para los que siguen: la fraternidad es el valor primero para el cristiano, para el discípulo de Jesús. Todo lo demás es secundario. Y quebrantar la fraternidad es la verdadera injusticia.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 22 de febrero de 2024.

Hoy, jueves, 22 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura del libro de Ester (14,1.3-5.12-14):

EN aquellos días, la reina Ester, presa de un temor mortal, se refugió en el Señor.
Y se postró en tierra con sus doncellas desde la mañana a la tarde, diciendo:
«¡Bendito seas, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob! Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo otro socorro fuera de ti, Señor, porque me acecha un gran peligro.
Yo he escuchado en los libros de mis antepasados, Señor, que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad. Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie fuera de ti. Ahora, ven en mi ayuda, pues estoy huérfana, y pon en mis labios una palabra oportuna delante del león, y hazme grata a sus ojos. Cambia su corazón para que aborrezca al que nos ataca, para su ruina y la de cuantos están de acuerdo con él.
Líbranos de la mano de nuestros enemigos, cambia nuestro luto en gozo y nuestros sufrimientos en salvación».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8

R/.
 Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor

V/. Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.

V/. Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

V/. Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Segunda lectura

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,7-12):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

Hace unos años leí una Historia de los Papas. Estaba escrita por un sacerdote, catedrático de Historia de la Iglesia en una Universidad Pontificia. Digo esto para que nadie piense que leí el texto de un anticlerical rabioso deseoso de sacar a la luz todo lo peor de la iglesia. Fue muy instructivo. Y me convenció definitivamente de que la Iglesia es obra de Dios. No se me ocurre pensar que sea la obra exclusiva de Dios, la única. Pero sí que ha sido Dios actuando a lo largo de la historia en que ha hecho que la Buena Nueva de la Salvación se haya conservado, mantenido y acrecentado. Ha sido la Iglesia la cuna en la que tantos y tantas a lo largo de la historia han crecido en el conocimiento de Jesús y en su seguimiento y han manifestado en su vida, en sus obras y palabras, que Jesús dio sentido a sus vidas. La Iglesia, con todos sus fallos y limitaciones ha hecho posible eso. Y no habría sido posible si Dios no hubiese ido escribiendo en ella, por medio de ella y, algunas veces, a pesar de ella, “recto con líneas torcidas”, como dice el refrán.

Hoy celebramos la “Cátedra de San Pedro”. Hoy hacemos memoria del Pastor Supremo de la Iglesia. Muchos han ocupado ese puesto a lo largo de la historia (266 si las cuentas no nos fallan). Unos han sido mejores y otros peores (aunque hay que reconocer lo difícil que es hacer esa valoración). Pero todos, de una forma o de otra, han contribuido a que el Evangelio siga vivo y presente en nuestro mundo. Con todas las limitaciones y miserias que podamos imaginar y más. Es verdad. Pero así, de mano en mano, de corazón en corazón, el Evangelio ha llegado a nuestra manos. Y se va haciendo vida en nosotros.

El Papa actual, Francisco, dice que quiere que los pastores de la iglesia “huelan a oveja”. En esta fiesta de la cátedra de san Pedro, vamos a pedir por él y por su misión: ser pastor, estar cercano al pueblo de Dios. Y vivir esa cercanía como el buen pastor de que habla Jesús, que conoce a las ovejas por su nombre y cuida de ellas (a veces es más importante cuidar de cada una de las ovejas y sus necesidades, que atender tanto a los principios y leyes y normas). Pedimos por él y pedimos por nosotros, llamados también a ser pastores de los que nos rodean, a cuidar de ellos con mimo, como lo haría el mismo Dios.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy