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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. martes 13 de febrero de 2024

Hoy, martes, 13 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago (1,12-18):

Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque, una vez aquilatado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman. Cuando alguien se ve tentado, no diga que Dios lo tienta; Dios no conoce la tentación al mal y él no tienta a nadie. A cada uno le viene la tentación cuando su propio deseo lo arrastra y seduce; el deseo concibe y da a luz el pecado, y el pecado, cuando se comete, engendra muerte. Mis queridos hermanos, no os engañéis. Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros, en el cual no hay fases ni periodos de sombra. Por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 93,12-13a.14-15.18-19

R/.
 Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor

Dichoso el hombre a quien tú educas,
al que enseñas tu ley,
dándole descanso tras los años duros. R/.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el justo obtendrá su derecho,
y un porvenir los rectos de corazón. R/.

Cuando me parece que voy a tropezar,
tu misericordia, Señor, me sostiene;
cuando se multiplican mis preocupaciones,
tus consuelos son mi delicia. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (8,14-21):

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían mas que un pan en la barca.
Jesús les recomendó: «Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.»
Ellos comentaban: «Lo dice porque no tenemos pan.»
Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?»
Ellos contestaron: «Doce.»
«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?»
Le respondieron: «Siete.»
Él les dijo: «¿Y no acabáis de entender?»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

A los discípulos les costaba entender hasta las comparaciones más sencillas. En el Evangelio de hoy Jesús habla de la levadura de los fariseos y de Herodes. Todo el mundo sabe que la levadura es necesaria para hacer el pan y muchas otras cosas. Hace que la masa fermente y la mezcla de harina y agua se convierta en pan que alimenta y que da vida. Por eso, cuando Jesús ve que sus discípulos no entienden, les explica que hace unos días, su levadura, la levadura de su palabra y del poder de Dios, ha sido capaz de alimentar, de dar vida a cinco mil. Y otra vez a cuatro mil.

Es que la levadura de Jesús, su presencia, su palabra, su modo de comportarse, crea vida alrededor suyo. Sacia a las personas y las llena de esperanza. Es la levadura del Reino. Es el Reino de Dios que ya está presente entre nosotros. Esa levadura genera en los que la reciben la posibilidad de ver a Dios como Padre, como Abbá, que cuida de nosotros con amor, porque somos sus hijos, sus criaturas, hechura de sus manos.

Pero la levadura de los fariseos y de Herodes no crea vida ni esperanza. No hace que la masa fermente para convertirse en pan. La levadura de los fariseos crea en aquellos que la reciben una imagen de Dios como ley que hay que cumplir. La levadura de los fariseos inserta en los corazones de las personas el temor ante un Dios terrible y exigente que ha proclamado una ley que hay que cumplir. Lo demás no importa. Seguramente que los fariseos lo hacían con buena voluntad. Era su forma concreta de manifestar su fe, su devoción al Dios de sus padres. Pero en realidad, la ley era estéril. No creaba vida ni esperanza. No era capaz de generar fraternidad. Porque el amor no puede ser fruto del temor.

Y el Reino de Dios es fraternidad, amor, justicia, misericordia, perdón. Nada de eso puede ser fruto del temor. Por eso dice Jesús a sus discípulos que se tienen que guardar de la levadura de los fariseos y de Herodes. Porque el Reino no va de temor sino de amor. Porque solo es amor de Dios presente por Jesús en nuestros corazones es capaz de ser alimento de vida y esperanza para nosotros y para los que nos rodean.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 12 de febrero de 2024.

Hoy, lunes, 12 de febrero de 2024

Primera lectura

Comienzo de la carta del apóstol Santiago (1,1-11):

Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus dispersas. Hermanos míos, teneos por muy dichosos cuando os veáis asediados por toda clase de pruebas. Sabed que, al ponerse a prueba vuestra fe, os dará constancia. Y si la constancia llega hasta el final, seréis perfectos e íntegros, sin falta alguna. En caso de que alguno de vosotros se vea falto de sabiduría, que se la pida a Dios. Dios da generosamente y sin echar en cara, y él se la dará. Pero tiene que pedir con fe, sin titubear lo más mínimo, porque quien titubea se parece al oleaje del mar sacudido y agitado por el viento. Un individuo así no se piense que va a recibir nada del Señor; no sabe lo que quiere y no sigue rumbo fijo. El hermano de condición humilde esté orgulloso de su alta dignidad, y el rico, de su pobre condición, pues pasará como la flor del campo: sale el sol y con su ardor seca la hierba, cae la flor, y su bello aspecto perece; así se marchitará también el rico en sus empresas.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,67.68.71.72.75.76

R/.
 Cuando me alcance tu compasión, viviré, Señor

Antes de sufrir, yo andaba extraviado,
pero ahora me ajusto a tu promesa. R/.

Tú eres bueno y haces el bien;
instrúyeme en tus leyes. R/.

Me estuvo bien el sufrir,
así aprendí tus mandamientos. R/.

Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.

Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir. R/.

Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (8,11-13):

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.
Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación.»
Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres, cmf

En el diálogo en mi casa surgió el tema de cuál fue la primera universidad de América. Uno dijo que él creía que era la de Lima. Otro dijo que él no creía sino que sabía que era la de México. Hay cosas que no necesitan de la fe. Lo único que hace falta es acudir a los datos y a los documentos. Y si estos dicen una cosa pues ya está ahí la respuesta. No hace falta “creer”.

Con Dios la cuestión es diferente. Eso sí es una cuestión de fe. La existencia o no existencia de Dios no es una cuestión de documentos, de pruebas físicas ni químicas. Dios está más allá (o más acá, a saber) de nuestro universo tangible. De la existencia de Dios, de su presencia y cercanía a nuestras vida, podemos encontrar signos, indicios. Pero no vamos, no podemos ir, más allá. Por eso decimos que ante él nos ponemos en un contexto de fe. Es una decisión personal la de creer, aceptar su existencia o rechazarla.

La realidad es que los signos, los indicios, nunca son definitivos. Si lo fuesen, ya no estaríamos hablando de fe sino de ciencia. Los signos e indicios se pueden siempre interpretar de muy diversas maneras. Si en un documento auténtico dice que la universidad de México se fundó en el año X, no hay nada que discutir. Es un dato que no se puede interpretar. Pero si un amanecer lleno de luz y belleza, si la mano tendida de un hermano, si la cercanía de un desconocido acompañando nuestro dolor, nos hace pensar en la existencia de Dios, eso se puede siempre interpretar. Y también malinterpretar, por supuesto. La buena acción de una persona siempre puede ser leída como fruto de un interés egoísta.

Jesús estuvo cerca de los que sufrían, curó a los enfermos y fue testigo del amor de Dios para todos. Para unos aquello fue un signo claro de que era el Hijo de Dios, el Salvador esperado. Pero para otros todo aquello no fue más que la obra del demonio para confundir a los hombres. De hecho, a Jesús le terminaron condenando a muerte precisamente los que en su tiempo eran los representantes de la religión oficial.

Por eso, la fe es una opción personal. No es fruto de una prueba científica. Ya tenemos signos e indicios suficientes. Depende de nosotros aceptarlos como signo o rechazarlos como antisigno.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. domingo 11 de febrero de 2024

Hoy, domingo, 11 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura del libro del Levítico (13,1-2.44-46):

El Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Cuando alguno tenga una inflamación, una erupción o una mancha en la piel, y se le produzca la lepra, será llevado ante Aarón, el sacerdote, o cualquiera de sus hijos sacerdotes. Se trata de un hombre con lepra: es impuro. El sacerdote lo declarará impuro de lepra en la cabeza. El que haya sido declarado enfermo de lepra andará harapiento y despeinado, con la barba tapada y gritando: «¡Impuro, impuro!» Mientras le dure la afección, seguirá impuro; vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 31,1-2.5.11

R/.
 Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito. R/.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10,31–11,1):

Cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios. No deis motivo de escándalo a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios, como yo, por mi parte, procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de la mayoría, para que se salven. Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,40-45):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.»
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo, CMF

Sintiendo lástima, lo tocó.

Queridos hermanos, paz y bien.

No podemos imaginar lo que significaba la lepra. Hoy sabemos que no es contagiosa, al menos, tanto como se creía en la antigüedad. Lo que en libro del Levítico se consideraba lepra, se entiende en nuestra época como otras afecciones más leves y temporales, que, en muchas ocasiones, se pueden curar. De todos modos, la prudencia sanitaria aconsejaba que el enfermo se marchara del grupo, y esta marginación social incluía, además, una marginación religiosa: el enfermo era declarado impuro. Se le privaba de la salvación, porque la enfermedad era causada por alguna culpa, y eso significaba que el enfermo era un pecador.

Antes de seguir, merece la pena recordar que Jesús es un hombre que no considera a nadie impuro ni perdido, porque todos son hijos de Dios. Es más, son los marginados los favoritos de Jesús, hasta el punto de ser considerado impuro Él mismo. También Él, en su momento, morirá fuera de la ciudad, en la cruz, como un apestado.

En realidad, la enfermedad siempre tiene algo de marginación. Hasta las más leves, como una gripe, nos pueden dejar “fuera de combate”. Nos impide trabajar, nos hace débiles y dependientes, reduce nuestra libertad. Es verdad que, gracias a Dios, las enfermedades no se consideran ya ni maldiciones ni castigos divinos. Pero nos enfrentan con nuestra debilidad y con la fragilidad de la vida. La reciente pandemia del covid nos lo ha recordado a toda la humanidad. El enfermo, físico o psíquico, por culpa propia o ajena, o por pura casualidad, es alguien que está al margen y que para sobrevivir necesita pedir, incluso suplicar. Con esa situación de necesidad nos podemos sentir todos identificados.

Pablo nos recuerda una realidad que, a veces, la sociedad competitiva y de éxito en la que vivimos olvida. No siempre debemos hacer todo aquello a lo que tenemos derecho (cfr. Rom 15, 1). A veces, por amor, tenemos que dejar de ejercer nuestros propios derechos. Cargar con el peso de los débiles.

Pablo quiere cerrar el debate sobre si es lícito comer la carne sacrificada a los ídolos. Se ve que, como ahora, había distintas sensibilidades. Para unos era solo carne; para otros era una blasfemia. Pablo entendía que esta pregunta podría ser un motivo de cisma en la naciente Iglesia. Por eso apela a las conciencias, para que le imiten a él, que procuraba “contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de la mayoría, para que se salven.” Con otras palabras, reír con los que ríen, llorar con los que lloran, estar siempre pendiente de anunciar la Palabra y dejas las cosas que son menos importantes en un segundo plano. Si uno puede comer esa carne, que la coma. Pero si puede ser motivo de escándalo para otros, mejor abstenerse.

El Reino de Dios llegó de verdad para el leproso del Evangelio. Jesús no sólo habla con él, sino que toca su piel, para curarlo. No sólo le devuelve la integridad física, sino que le devuelve al seno de la comunidad. A costa de contaminarse Él mismo, según la ley de los judíos. De esta forma, limpia lo que es impuro, y declara que no hay nada que nos aparte de Dios si somos capaces de ponernos en sus manos y suplicarle.

Quizá llame la atención que Jesús, después de quebrantar la ley de impureza, al tocar al leproso, le pida que cumpla con las prescripciones de esa misma ley. A la vez, le pide que no hable con nadie, cuando es evidente que una curación tan espectacular no se puede mantener en secreto. Antes de la Pascua, Jesús no quiere que se le considere como “el Mesías”. Tiene que ir revelando progresivamente de qué modo Dios nos libera de la muerte. Hasta entonces, había que ir poco a poco. Entonces, ¿por qué le pide que se presente a los representantes de la ley? Puede que Jesús quisiera que los sacerdotes sepan que ha surgido un gran profeta en Israel. Que el Reino de Dios se ha revelado en este mundo. A su vez, el enfermo sanado tiene la ocasión de dar testimonio de su sanación.

Contemplando al leproso que suplica su curación, podemos volver la vista a nuestro mundo y a nosotros mismos. Hoy la lepra no es una enfermedad preocupante, pero existen otras formas de lepra, física, moral, ideológica, espiritual…, que producen marginación y también hacen sufrir, nos separan de los otros. ¿Qué leprosos hay en nuestra sociedad? ¿Cuáles son mis propios leprosos? Como a san Francisco de Asís, quizá nos haga falta un roce con uno de esos leprosos, para cambiar nuestra forma de ver las cosas.

¿Podemos sentir lástima, compadecernos de los sufrimientos de los otros? Quizá tengamos diversos grados de compasión, algunos hechos nos afecten más que otros. El ejemplo de Jesús nos recuerda que la compasión está bien, pero no es suficiente. Nos debe mover a la acción, a mancharnos las manos, a traspasar esas fronteras y, como san Francisco, atrevernos a besar al leproso. En otras palabras, hacer el bien, por amor al prójimo. Sin buscar nada a cambio, solo que Dios sea conocido, amado y servido por todos.

Y yo mismo, como el bravo leproso del Evangelio, debo tener el coraje de reconocer mi necesidad, mis “lepras”, suplicar a Jesús que me toque y que me cure. Decirle a Jesús “si quieres”, con la conciencia de que significa “sé que puedes”. Claro que puede. Para eso, hay que acercarse, como suele decirse, “ponerse a tiro”, para que Él nos pueda tocar. En la oración, en la Eucaristía, en la Reconciliación, en la lectura diaria de su Palabra… Y, después de sentirnos sanados, como la suegra de Pedro, vivir con un corazón agradecido, en actitud de servicio, diciendo bien alto a todos lo que Cristo ha hecho con nosotros.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 10 de febrero de 2024.

Hoy, sábado, 10 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (12,26-32;13,33-34):

En aquellos días, Jeroboán pensó para sus adentros: «Todavía puede volver el reino a la casa de David. Si la gente sigue yendo a Jerusalén para hacer sacrificios en el templo del Señor, terminarán poniéndose de parte de su señor, Roboán, rey de Judá; me matarán y volverán a unirse a Roboán, rey de Judá.»
Después de aconsejarse, el rey hizo dos becerros de oro y dijo a la gente: «¡Ya está bien de subir a Jerusalén! ¡Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto!»
Luego colocó un becerro en Betel y el otro en Dan. Esto incitó a pecar a Israel, porque unos iban a Betel y otros a Dan. También edificó ermitas en los altozanos; puso de sacerdotes a gente de la plebe, que no pertenecía a la tribu de Leví. Instituyó también una fiesta el día quince del mes octavo, como la fiesta que se celebraba en Judá, y subió al altar que había levantado en Betel, a ofrecer sacrificios al becerro que había hecho. En Betel estableció a los sacerdotes de las ermitas que había construido. Jeroboán no se convirtió de su mala conducta y volvió a nombrar sacerdotes de los altozanos a gente de la plebe; al que lo deseaba lo consagraba sacerdote de los altozanos. Este proceder llevó al pecado a la dinastía de Jeroboán y motivó su destrucción y exterminio de la tierra.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105, 6 7a. 19-20. 21-22

R/.
 Acuérdate de mí, Señor,
por amor a tu pueblo

Hemos pecado con nuestros padres,
hemos cometido maldades e iniquidades.
Nuestros padres en Egipto
no comprendieron tus maravillas. R/.

En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. R/.

Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en el pais de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del Evangelio según san Marcos (8,1-10):

Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discipulos y les dijo: «Me da lástima de esta gente; llevan ya tres dias conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos.»
Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aqui, en despoblado, para que se queden satisfechos?»
Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?»
Ellos contestaron: «Siete.»
Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discipulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; Jesús los bendijo, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil. Jesús los despidió, luego se embarcó con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Salvador Leon, CMF

“Sintió compasión de esa gente”

En numerosas ocasiones he visto a pobres buscando comida en los contenedores de basura, esperando en la noche el cierre de los grandes centros comerciales para llevarse al estómago lo que ya había caducado y se tiraba por decreto ley. También he visto gente haciendo colas los comedores de beneficencia. Con  la humillación que eso lleva consigo.

La solución que querían dar los discípulos de Jesús ante la multitud que seguía al Maestro era de despedirlos, quitarse el problema de encima, que se fueran a comprar sus comidas. La solución que propone Jesús es la de compartir lo que tenemos. Hubo para todos y sobró. ¿Qué mentalidad reina en nosotros: la de los discípulos o la de Jesús? ¿Cómo es nuestra mirada hacia los necesitados?

Jesús quiso repartir los panes a través de los discípulos, para que ellos descubrieran que la preocupación por las necesidades materiales de la gente también era parte de su misión.. Ellos, igual que Jesús, no podían dejar de compadecerse de la gente. Escuchemos el clamor de los que buscan comida y la voz de Jesús: “dadles vosotros de comer”

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 09 de febrero de 2024.

Hoy, viernes, 9 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (11,29-32;12,19):

Un día, salió Jeroboán de Jerusalén, y el profeta Ajías, de Siló, envuelto en un manto nuevo, se lo encontró en el camino; estaban los dos solos, en descampado.
Ajías agarró su manto nuevo, lo rasgó en doce trozos y dijo a Jeroboán: «Cógete diez trozos, porque así dice el Señor, Dios de Israel: «Voy a arrancarle el reino a Salomón y voy a darte a ti diez tribus; lo restante será para él, en consideración a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que elegí entre todas las tribus de Israel.»»
Así fue como se independizó Israel de la casa de David hasta hoy.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 80,10.11ab.12-13.14-15

R/.
 Yo soy el Señor, Dios tuyo:
escucha mi voz

No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R/.

Pero mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel no quiso obedecer:
los entregué a su corazón obstinado,
para que anduviesen según sus antojos. R/.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
en un momento humillaría a sus enemigos
y volvería mi mano contra sus adversarios. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del Evangelio según san Marcos (7,31-37):

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es: «Ábrete.»
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Salvador Leon, CMF

“Todo lo hizo bien”

Esta persona sorda y tartamuda no se podía comunicar, no podía escuchar a nadie, no podía acoger la voz de Dios ni la de los hombres, vivía aislada en un mundo cerrado, en sus intereses. Jesús sale al encuentro, se acerca y le cura.

Se comunicó con él a través del tacto, tocando sus oídos y su lengua y así le hizo capaz de comunicarse con los demás y de manifestar el poder creador de Dios que al crear el mundo veía que todo “era bueno”

“Ábrete”. Todos necesitamos escuchar esta llamada. Con frecuencia vivimos sin escuchar a nadie, sin oír la voz de Dios ni las llamadas de los hermanos encerrados en nuestro egoísmo. Jesús puede ensanchar el horizonte de nuestra mente y de nuestro corazón.

“Ábrete” Y quien antes no podía decir palabra ahora se convierte en palabra. El que antes vivía incomunicado, ahora se comunica con normalidad.

“Ábrete” La sinceridad y libertad para hablar, así como la capacidad de escucha y la paciencia para atender, sin duda son las cosas más difíciles que hay en la relación humana.

“Ábrete” a la vida, al dolor de los pobres, de los enfermos, de los que viven desamparados, desprotegidos, aislados, marginados… Abre tu corazón de piedra para quede transformado en un corazón de carne.  

“Ábrete” y deja que Jesús cure tus sorderas y cegueras.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Encuentro Anual de Formación y Espiritualidad Capuchina, Rabones, Linares, 2024

Hermanos y hermanas, paz y bien !!!
El reciente fin de semana (viernes 02 al domingo 04 de febrero de 2024), se realizó en la localidad de Rabones, en la Casa de Ejercicios del Obispado de Linares, comuna de Linares, el Encuentro anual de Formacion y Espiritualidad Capuchina, del Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile 2024, en donde asistieron alrededor de 105 hermanos y hermanas de las diferentes fraternidades que componen el Movimiento.
Se realizaron y vivieron diferentes actividades de oración, de encuentros con el Señor y entre los hermanos y hermanas.
Muy en especial se hicieron oraciones y compromisos para ir en ayuda de los damnificados de los incendios que afectaron, a Viña del Mar.
Finalmente, se dio término al Encuentro con un rico y significativo almuerzo.

Fraternalmente,

Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile.
Delegación San Francisco de Asís, Chile.

EDD. jueves 08 de febrero de 2024

Hoy, jueves, 8 de febrero de 2024

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (11,4-13):

Cuando el rey Salomón llegó a viejo, sus mujeres desviaron su corazón tras dioses extranjeros; su corazón ya no perteneció por entero al Señor como el corazón de David, su padre. Salomónón siguió a Astarté, diosa de los fenicios, y a Malcón, ídolo de los amonitas. Hizo lo que el Señor reprueba; no siguió plenamente al Señor como su padre David. Entonces construyó una ermita a Camós, ídolo de Moab, en el monte que se alza frente a Jerusalén, y a Malcón, ídolo de los amonitas. Hizo otro tanto para sus mujeres extranjeras, que quemaban incienso y sacrificaban en honor de sus dioses. El Señor se encolerizó contra Salomón, porque había desviado su corazón del Señor Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, y que precisamente le había prohibido seguir a dioses extranjeros; pero Salomón no cumplió esta orden.
Entonces el Señor le dijo: «Por haberle portado así conmigo, siendo infiel al pacto y a los mandatos que te di, te voy a arrancar el reino de las manos para dárselo a un siervo tuyo. No lo haré mientras vivas, en consideración a tu padre David; se lo arrancaré de la mano a tu hijo. Y ni siquiera le arrancaré todo el reino; dejaré a tu hijo una tribu, en consideración a mi siervo David y a Jerusalén, mi ciudad elegida.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105,3-4.35-36.37.40

R/.
 Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

Dichosos los que respetan el derecho
y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo,
visítame con tu salvación. R/.

Emparentaron con los gentiles,
imitaron sus costumbres;
adoraron sus ídolos
y cayeron en sus lazos. R/.

Inmolaron a los demonios
sus hijos y sus hijas.
La ira del Señor se encendió contra su pueblo,
y aborreció su heredad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,24-30):

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era griega, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.
Él le dijo: «Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella replicó: «Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños.»
Él le contestó: «Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija». Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Salvador Leon, CMF

Jesús se deja convencer y catequizar por una mujer

En un principio Jesús no atiende los ruegos de una mujer pagana que le pide la curación de su hija. El trato con los paganos era considerado como una contaminación. Esta madre no pide nada para ella, con radical insistencia pide por su hija, persiste en la súplica, a pesar de la inicial negativa de Jesús.

Jesús se deja vencer por su humilde confianza y cura a la hija. Esta mujer desarma a Jesús, se deja convencer. Jesús cambia de planes y hasta se deja enseñar por ella: le da la razón.  El Maestro queda sorprendido, aprende de una mujer pagana y atiende su petición Esta mujer ensancha la mente y el corazón de Jesús haciéndole descubrir que su amor y su poder rompían fronteras.

Los hijos de Dios han de ser atendidos en sus sufrimientos. Nunca dejemos de hacer el bien al necesitado, sea cual sea su religión o raza. Nuestra relación con Dios ya no se establece por la sangre o por la raza, sino por la fe en Jesús y en la novedad del mundo transformado que nos presenta. Superemos nuestras diferencias y construyamos un mundo de hermandad.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy