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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. jueves 13 de junio de 2024.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (18,41-46):

En aquellos días, Elías dijo a Ajab: «Vete a comer y a beber, que ya se oye el ruido de la lluvia.»
Ajab fue a comer y a beber, mientras Elías subía a la cima del Carmelo; allí se encorvó hacia tierra, con el rostro en las rodillas, y ordenó a su criado: «Sube a otear el mar.»
El criado subió, miró y dijo: «No se ve nada.»
Elías ordenó: «Vuelve otra vez.»
El criado volvió siete veces, y a la séptima dijo: «Sube del mar una nubecilla como la palma de una mano.»
Entonces Elías mandó: «Vete a decirle a Ajab que enganche y se vaya, no le coja la lluvia.»
En un instante se oscureció el cielo con nubes empujadas por el viento, y empezó a diluviar. Ajab montó en el carro y marchó a Yezrael. Y Elías, con la fuerza del Señor, se ciñó y fue corriendo delante de Ajab, hasta la entrada de Yezrael.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 64,10.11.12-13

R/. Oh Dios, tú mereces un himno en Sión

Tú cuidas de la tierra,
la riegas y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales. R/.

Riegas los surcos,
igualas los terrenos,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes. R/.

Coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás», y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Sentadas las mayores de la ley, entramos hoy en el detalle. Jesús explica “la última tilde”.porque

si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Y esto va mucho más allá de la literalidad del solemne no matarás del Decálogo. Hay que dominar la ira que nos empuja a la agresión, no sólo a la violencia física, sino a la verbal, al insulto y a la ofensa. También al deseo de venganza, al resentimiento y al rencor.

Al examinar nuestra conciencia, no podemos absolvernos con aquello tan barato de “yo no mato, ni robo”.

Es probable, aunque difícil de verificar, que algunos santos, los de altar y aureola y esos anónimos que son multitud en el cielo y aún en la tierra, en efecto nunca hayan insultado ni ofendido con el desdén, la crítica, el ninguneo y las muy variadas formas de menosprecio de las que somos capaces los humanos. Lo que es seguro es que los santos no permiten que crezca en ellos el odio, no dejan de pedir perdón, ni de perdonar.

Estamos llamados a la santidad. El cumplimiento “hasta la última tilde” de este mandamiento implica no perder el ánimo de hablar, de buscar la forma de volver al diálogo y la reconciliación, o al menos de establecer algún modo de acuerdo con quienes son (o somos para ellos) motivo de tropiezo.

Tan exigente es la propuesta, que, de no actuar así con el prójimo, la oración, la vida sacramental, la participación en el sacrificio eucarístico, los actos de culto y devoción no nos servirán para nada.

Por supuesto, no se trata de sentimentalismo, de fingir una simpatía imposible, de todo el mundo es bueno y que viva la gente.

También, algunas veces en la vida nos toca sufrir la injusticia: alguien nos hiere y no nos pide perdón. En la propuesta de Jesús está perdonar de todo corazón aunque no nos lo pidan y no detenernos en el “recuento de agravios”. Como un poco más adelante se nos dirá en el evangelio de Mateo, pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.

Virginia Fernádez

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/events/comentario-al-evangelio-del-13-de-junio-de-2024/

EDD. martes 11 de junio de 2024

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (17,7-16):

En aquellos días, se secó el torrente donde se había escondido Elías, porque no había llovido en la región. Entonces el Señor dirigió la palabra a Elías: «Anda, vete a Sarepta de Fenicia a vivir allí; yo mandaré a una viuda que te dé la comida.»
Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña.
La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.»
Mientras iba a buscarla, le gritó: «Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.»
Respondió ella: «Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos.»

Respondió Elías: «No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: «La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra.»»
Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 4

R/. Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? R/.

Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
Temblad y no pequéis,
reflexionad en el silencio de vuestro lecho. R/.

Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?»
Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El domingo anterior escuchamos le lectura de las Bienaventuranzas, hoy prosigue el capítulo cinco de Mateo con el discurso de la sal y la luz. También celebramos la memoria de San Bernabé.

Si en la lectura anterior se nos invitaba a participar en la bienaventuranza de Dios, ahora el Evangelio señala qué modo de ser tienen los que han aceptado aquella llamada.

La sal, que se hace casi imperceptible a la vista cuando se usa, es indispensable, según la ciencia médica, para el buen funcionamiento del cuerpo con su múltiples efectos beneficiosos. Además es útil para la industria y para muchas tareas domésticas de limpieza y desinfección.

Digamos que es casi invisible pero con efectos muy visibles: sazonar lo desabrido, cicatrizar heridas, preservar de la corrupción…

¿Cómo traducir esto a la vida moral? A lo mejor no siempre caemos en la cuenta de que dar sabor es misión propia de los cristianos. Dar sabor y sentido, encontrar y mostrar a los demás el gusto por las cosas aparentemente insignificantes, la satisfacción en trabajos y quehaceres muchas veces tediosos, aburridos, poco gratos… pero indispensables para el bien de los otros y el sostenimiento de la vida. Estamos llamados a ser sal.

Pero también a ser luz. Parece que a Jesús le gustan las paradojas (nada extraño si se cree que es Dios y hombre). Nos quiere invisibles, pequeños y saludables como la sal y grandes como la luz en lo alto. Aunque no es la luz lo que vemos, sino lo que la luz nos deja ver. Hemos de ser luz que disipa tinieblas y muestra la verdad. Sin escondernos. Sin dejar de bendecir y proclamar que es Jesús la Luz y la Verdad que nos sostiene. La Luz y la Verdad.

Bernabé fue el nombre que le dieron a José, probablemente uno de los setenta. Los apóstoles le cambiaron por el de Bernabé, que según San Lucas significa «el esforzado», «el que anima y entusiasma». Uno de los tantísimos que quisieron ser como nos quiere el Maestro: sal y luz.

Virginia Fernádez

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-san-bernabe-apostol/?occurrence=2024-06-11&nskip=38180

EDD. lunes 10 de junio de 2024

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (17,1-6):

En aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab: «¡Vive el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia si yo no lo mando.»
Luego el Señor le dirigió la palabra: «Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Bebe del torrente y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida.»
Elías hizo lo que le mandó el Señor, y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 120

R/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R/.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel. R/.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche. R/.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El Catecismo de la Iglesia Católica describe a las bienaventuranzas como el centro de la predicación de Jesús. Ellas -dice el catecismo- responden al deseo natural de felicidad: “Las bienaventuranzas descubren la meta de la existencia humana, el fin último de los actos humanos: Dios nos llama a su propia bienaventuranza”. Bien, lo hemos oído tantas veces que nos resulta “natural” la aceptación y el asentimiento sin más. A lo mejor deberíamos recuperar el asombro ante lo inaudito de la propuesta y lo poco aceptable de la suposición de que llorar, ser pobre, pasar hambre, aguantar persecuciones, no responder a la violencia, etc. son caminos para la felicidad y la alegría. De hecho, aunque en teoría mostremos acuerdo y conformidad, en la práctica estamos muy lejos de tomar en serio estas extrañas propuestas.

Dios nos llama a su propia bienaventuranza… Me parece que Jesucristo, cuando pronunció estas palabras que Mateo pone al comienzo del llamado Sermón de la Montaña, estaba describiéndose a sí mismo. En efecto Él es el pobre, el manso, el que llora, el que tiene hambre y sed de justicia, el misericordioso, el limpio de corazón, el que trabaja por la paz, el perseguido por causa de la justicia… ¡Y el más alegre y feliz de los hombres! El que hace nuevas todas las cosas, el que promete al buen ladrón la entrada en el paraíso, aquel en cuyas llagas hemos sido curados… el vencedor de la muerte y el mal.

En las letanías del rosario llamamos a María causa de nuestra alegría. Ciertamente con su “hagase en mí” nos ha dado a Cristo, nuestra alegría. Y al final de la misa, en ocasiones, a la bendición final se une este buen deseo: “Que la alegría del Señor sea nuestra fuerza”. Dios nos llama a su propia bienaventuranza. Un felicidad sobrenatural que cumple lo que promete: nos da la fuerza para soportar el sufrimiento que conlleva siempre la existencia humana. Para la vida eterna, pero también para el aquí y ahora.

Virginia Fernández

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-lunes-de-la-x-semana-del-tiempo-ordinario-2/?occurrence=2024-06-10&nskip=38176

Homilía para la Eucaristía del domingo 09 de junio de 2024.

DOMINGO DECIMO DEL AÑO B.

Génesis 3,9-15: Hermoso relato que termina en un “Primer evangelio”: el mal será vencido por un hijo de hombre.

2Corintios 4,13-51: La vida cristiana transcurre entre lo provisional y lo permanente. En este mundo nos vamos deteriorando, pero la fe en el Resucitado nos da aliento.

Marcos 3,20-35:Dos posturas frente a Jesús: los que no creen en Él y los que creen en Él, los que llegan a ser sus discípulos. Rechazar la acción salvadora de Jesús es una blasfemia, ya que se niega el Amor de Dios.

1.- Como siempre la Palabra de Dios nos trae una Buena Noticia, un Evangelio. ¿Y cuál es esta Buena Noticia?

A la luz del Génesis nos damos cuenta que el ser humano sufre una fuerte tensión, pues no quiere ser lo que es y pretende ser lo que no es. Y ¿qué es el ser humano? Una criatura, por lo mismo, sin poder absoluto, sin conocimiento absoluto. En una palabra, se descubre débil, frágil…desnudo, totalmente expuesto a todo. Y ¿qué pretende el ser humano? “Ser como Dios”, conocer-manejar el bien y el mal. El hombre siempre ha soñado ser un Superhombre; incluso así lo muestran las mitologías.

Por eso, “pondré enemistad entre ti y la mujer”. En su intento de ser igual a Dios, lo único que descubre y experimenta es su desnudez, es decir, su indigencia absoluta.

Pero el texto termina con una Buena Notica: un descendiente de mujer, un humano, aplastará la cabeza de la serpiente.

2.- Porque somos creaturas somos frágiles. En este mundo experimentamos lo provisional, lo caduco. Sufrimos todo tipo de males, notamos lo débiles que somos. Precisamente nos angustia la enfermedad y la muerte. Pero desde la fe nos damos cuenta que la realidad es más que esta lucha contra el mal. San Pablo nos recuerda que el que resucitó a Jesús también nos resucitará a nosotros. Aunque experimentamos la debilidad, el mal, nuestro interior se va renovando. Y esto nos debe sostener siempre.

3.- El hombre de hoy, como el de siempre,  sueña con suplantar a Dios. El hombre cree saber lo que es bueno y lo que es malo. Y con su frágil sabiduría no se da cuenta que está desnudo, que es una simple creatura.  En la sociedad moderna se ha perdido el sentido de que el ser humano es creatura. Falta una auténtica antropología, como lo vemos en los argumentos para justificar el aborto.

Seguimos experimentando la ruptura del pecado: no nos entendemos (como en Babel), nos culpamos unos a otros, nunca asumimos nuestra responsabilidad. Y en todo el mundo hay un afán, una pugna por mandar, estar por encima del otro.

4.-  Y esta realidad se manifestó en el tiempo de los judíos cuando atacaron y descalificaron a Jesús. Descalificar a Cristo es descalificar y rechazar a Dios. Hoy hablamos de una sociedad secularista, que niega a Dios, le da la espalda a Dios.

Negar la salvación traída por Cristo es una blasfemia contra el Amor mismo de Dios, que es el Espíritu Santo.

Si aceptamos a Jesús, si lo reconocemos como el Salvador seremos sus discípulos, seremos los íntimos de Jesús.

Jesús no sólo nos trae un Mensaje de salvación, sino que Él es la salvación. Jesús, el descendiente nacido de una mujer (Gálatas 4,4), ha vencido al mal. Con Él, unidos a Él somos más que vencedores, porque ha llegado el fin de satanás. Por eso, a pesar de nuestras desnudeces, podemos bendecir y alabar a Dios, porque estamos revestidos de Cristo; ha mostrado su amor misericordioso a nosotros. Celebremos.

Hermano Pastor.

EDD. sábado 08 de junio de 2024.

Primera lectura

Lectura del profeta Isaías (61,9-11):

La estirpe de mi pueblo será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido con un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.

Palabra de Dios

Salmo

1Sam 2,1-8

R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador

Mi corazón se regocija por el señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R/.

Se rompen los arcos de tus valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R/.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R/.

Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R/.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,41-51):

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Celebramos la otra fiesta del corazón. En la fiesta del Inmaculado Corazón de María celebramos el amor maternal con el que María acompañó a su Hijo desde el nacimiento hasta la muerte. Su Hijo no era para ella, sino para cumplir el proyecto del Padre. No lo retuvo, tampoco lo dirigió. No fue fácil para María descubrir y comprender las palabras de Jesús: “¿No sabéis que tengo que ocuparme de las cosas de mi Padre?”.

María tuvo también que hacer su camino para escuchar a Jesús. Busca, acoge y guarda las respuestas de su Hijo. Todo este camino lo recorre María a golpe de amor, ternura y esperanza.

El corazón de María fue comparado con la tierra buena en la cual la Palabra de Dios produce el ciento por uno. Para ser discípulos amados de Jesús y acoger a María como madre espiritual necesitamos ser hombres y mujeres de corazón, como Jesús, como María. El corazón de María está siempre junto al de su Hijo, atravesado, pero latiendo al mismo ritmo. ¿Cuál es el ritmo nuestro? Dejemos que las palabras de Jesús penetren en nuestro interior para que hagan su obra en nosotros.

Cordialmente

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-inmaculado-corazon-de-maria-660/?occurrence=2024-06-08&nskip=52269

EDD. viernes 07 de junio de 2024

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (11,1b.3-4.8c-9):

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Yo enseñe a andar a Efraín lo alzaba en brazos; y él comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me commueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Palabra de Dios

Salmo

Is 12,2-3.4bcd.5-6

R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación

El Señor es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré, porque mi fuerza
y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R/.

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R/.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti el santo de Israel.» R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (3,8-12.14-19):

A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, y aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él. Por esta razón, doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (19,31-37):

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Nada más terrible que decir a una persona: “no tienes corazón”. Nada más bello que decir Esa persona sí tiene corazón. Hay corazones de “piedra” y hay corazones de “carne” Un gran corazón es un corazón que sabe amar, tiene entrañas de compasión, de ternura, de bondad.

El corazón de Jesús ama con amor del que nunca lograremos abarcar “lo largo, lo ancho, lo alto, lo profundo”, en su corazón traspasado, nos invita a entrar sin miedos de ninguna clase, en él cabemos todos, somos atraídos “con lazos de amor”.

El corazón si sabe amar, sabe también lo que significa ser amado y sabe también sufrir y lo duro que resulta no ser comprendido, pero nunca deja de amar porque es fiel a sí mismo.

El corazón de Jesús es una síntesis de nuestra fe, nos invita a seguir el camino del amor. Lo primero es recibir su amor y reaccionar con amor. Todo lo demás viene después.

No estamos simplemente ante un gran corazón. Se trata de un Corazón “Sagrado”: refleja el misterio de Dios para nosotros. Dios es como el corazón que muestra Jesús: inagotable en su misericordia con nosotros. Imposible imaginar un amor mayor, un amor tan grande, tan divino.

Cordialmente

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-sagrado-corazon-de-jesus/?occurrence=2024-06-07

EDD. jueves 06 de junio de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta de san Pablo a Timoteo (2,8-15):

Haz memoria de Jesucristo el Señor, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Este ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor. Pero la Palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna. Es doctrina segura: «Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.» Sígueles recordando todo esto, avisándoles seriamente en nombre de Dios que no disputen sobre palabras: no sirve para nada y es catastrófico para los oyentes. Esfuérzate por presentarte ante Dios y merecer su aprobación como un obrero irreprensible que predica la verdad sin desviaciones.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 24

R/. Señor, enséñame tus caminos

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad;
enséñame porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

El Señor es bueno y recto
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con los fieles
y les da a conocer su alianza. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús: «El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.» El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Se le acerca a Jesús uno de un maestro de la ley abierto, sincero, humilde, preguntando qué es lo más importante, cuál es el mandamiento primero. La pregunta que le hace le da a Jesús la oportunidad de proclamar el mandamiento principal de la Alianza.

Jesús resume todo en el amor a Dios y al prójimo. Eso nos libera de muchas complicaciones y nos vuelve a lo esencial, nos devuelve la alegría El maestro de la ley entendió muy bien que más importante que los ritos y sacrificios del templo era el amor a Dios y al prójimo. Jesús, lo felicita, no dice más cosas.

Pero lo que propone Jesús no es un amor pequeño, superficial, “líquido”, débil, pasajero. Pide amar a Dios con todo nuestro ser y a cada hermano como nos amamos a nosotros mismos. Y eso no es cuestión de palabras.

No podremos amar al prójimo sin amar a Dios, ni pretender amar a Dios sin amar al prójimo. Las dos caras de la misma realidad. Hoy lo experimentaremos si presentamos este amor con rostros concretos.

Cordialmente

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-jueves-de-la-ix-semana-del-tiempo-ordinario-3/?occurrence=2024-06-06&nskip=38174

EDD. miércoles 05 de junio de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del san Pablo a Timoteo (1,1-3.6-12):

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido; te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios.

Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. De este Evangelio me han nombrado heraldo, apóstol y maestro, y ésta es la razón de mi penosa situación presente; pero no me siento derrotado, pues sé de quién me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día el encargo que me dio.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 122

R/. A ti, Señor, levanto mis ojos

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores. R/.

Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,18-27):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano.» Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les respondió: «Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob»? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.»

Palabra de Dios

REFLEXIÓN :

En esta escena evangélica Jesús se ve confrontado con los saduceos que niegan la resurrección de los muertos y plantean un caso que, por lógica, le llevaría a negar la resurrección. Ellos basaban sus teorías en Moisés, a quien seguían de modo fundamentalista. Jesús les remite a la escena de la zarza ardiente; el Dios que allí se le aparece es el Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob. “¡No es un de muertos, sino de vivos!” Nos acompaña en cada momento de nuestra vida. No es el Dios del ayer sino el del hoy

Según Jesús, la vida termina en resurrección. Dios creador está al comienzo dando vida a cada ser humano. Pero es también el resucitador que está al final rescatando a cada uno de la muerte. Es absurdo pensar que Dios se vaya quedando sin hijos e hijas a medida que van muriendo.

Cuando Jesús nos habla de la vida después de la muerte, nos dice que estamos llamados a una vida más perfecta, porque el Dios de los vivos siempre nos quiere regalar la novedad de la que sólo es capaz. Abrámonos a la sorpresa de Dios.

Cordialmente.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/comentario-al-evangelio-del-5-de-junio-de-2024/