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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 26 de mayo de 2024.

SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD.

Deuteronomio 4, 32-34.39-40: El texto afirma la fe de Israel en Dios, que es uno y único. Por eso Israel obedece a este único Señor que salva y no hay otro.

Romanos 8,14-17: El cristiano tiene una existencia nueva en Cristo bajo el impulso del Espíritu Santo, que Dios regala a los que aceptan a Cristo. La fe se vive bajo la protección del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Mateo 28, 16-20: Jesús, el Enviado con poder, envía a sus discípulos a predicar y convocar a toda la gente en la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

1.- Si en cada Eucaristía celebramos al Señor, hoy de un modo muy especial celebramos al Señor, a ese Dios y Señor único que se da a conocer a su Pueblo como el Dios que salva.

Para Israel lo esencial de su confesión de fe es: Escucha, Israel, el Señor es uno solo”. Fuera del Señor Dios no hay otro, porque el único que salva es el Señor. Y porque cree en este Dios Uno y Único, le tiene que reconocer, amar y obedecer. Debe vivir de acuerdo a esta fe. Por eso el piadoso israelita descarta, desecha la existencia de otros dioses, porque no hay más que uno solo que lo ha salvado y debe serle fiel.

Israel no conoció a Dios en libros o en doctrinas, sino a través de la acción. Porque experimentó en carne propia la acción salvadora de Dios.

2.- Jesús es para cada uno de nosotros la manifestación de Dios que salva. Nosotros los cristianos también creemos en un único Dios y Señor, pero hemos conocido a este uno y único Señor actuando en favor nuestro.  Pues Dios nos ha dado a su Hijo para que creyendo en Él tengamos vida eterna; vida que se nos ha regalado por medio del Espíritu Santo, derramado en cada uno de nosotros. Y nosotros hemos aceptado y creído en Jesús, el Enviado del Padre. Vivimos una vida nueva bajo el impulso del Espíritu Santo que Dios Padre regala al creyente. Bien podemos decir que Dios se ha volcado en favor nuestro mostrando su misericordia para con todos nosotros.

En este Dios creemos y ponemos toda nuestra confianza.

3.- Israel es monoteísta; nosotros también. Pero ¡qué difícil es aceptar el monoteísmo cristiano. Por eso muchos prefieren creer en un Dios, pero sin complicaciones. Dios es uno, pero no se complican pensando en las tres Persona divinas.

Porque Dios es amor por eso se vuelca en el Hijo. El Padre y el Hijo se aman en el Espíritu Santo. Y los tres no son más que uno solo. Y este Dios Uno y tres Personas se vuelca, sale de sí mismo y se da a todos.

 El ser humano, en cambio,  muchas veces vive centrado en sí mismo, con una actitud narcisista, buscando sólo el bien propio. Y Dios no es así-

La fe en este Dios Comunión de Personas es todo un desafío, ya que nos exige derribar muros, descentrarnos para buscar el bien de los demás.

4.- En el breve texto del evangelio se nos presenta la esencia de la fe en Jesús y su Iglesia. Jesús es el Hijo enviado por el  Padre con pleno poder.  Y con este poder nos envía a  construir su Iglesia en el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

La fe en la Santísima Trinidad no es para ser entendida, sino vivida. En la medida que se haga vida en nosotros este Misterio lo podremos comprender. Vivir la unidad en la diversidad, saber aceptarnos distintos. Saber vivir atentos a las necesidades del otro y no a las mías solamente. Vivir esto es vivir a Dios, que es Uno y  tres Personas, que por amor se da a nosotros.

Jesús mismo lo dijo: “Que todos sean uno, como Tú, Padre, estás en Mí y Yo en Ti; que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado” (Juan17,21).

Aquí en la Eucaristía hacemos realidad este Misterio formando todos un solo cuerpo, por obra y gracia del Espíritu Santo, que actúa en esta celebración.

Hermano Pastor.

EDD. sábado 25 de mayo de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago (5,13-20):

¿Sufre alguno de vosotros? Rece. ¿Está alegre alguno? Cante cánticos. ¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará, y, si ha cometido pecado, lo perdonará. Así, pues, confesaos los pecados unos a otros, y rezad unos por otros, para que os curéis. Mucho puede hacer la oración intensa del justo. Elías, que era un hombre de la misma condición que nosotros, oró fervorosamente para que no lloviese; y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Luego volvió a orar, y el cielo derramó lluvia y la tierra produjo sus frutos. Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo encamina, sabed que uno que convierte al pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 140,1-2.3.8

R/. Suba mi oración como incienso en tu presencia, Señor

Señor, te estoy llamando, ven deprisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. R/.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
un centinela a la puerta de mis labios.
Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,13-16):

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»
Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos, paz y bien.

El apóstol Santiago nos invita, en todo momento, a recordar que Dios está presente en nuestra vida. Cuando estamos mal, cuando estamos alegres, cuando hemos pecado, siempre. En cada uno de estos momentos, tenemos la posibilidad de volver la mirada a nuestro Padre misericordioso, que nunca deja de esperarnos.

En concreto, la oración por los enfermos. Rezar los unos por los otros, para que vuelva la salud, y para que sean perdonados los pecados. En ocasiones, no podemos hacer otra cosa por nuestros familiares y conocidos enfermos que rezar. La oración de fe salvará al enfermo.

Además, la Unción de enfermos está ahí, como un momento para acompañar a los que sufren en nuestras comunidades y parroquias. Consolando a las familias, y atendiendo a los que no se pueden valer.

A Jesús los niños no le molestan. Los abraza, los bendice, los mira siempre con amor y esperanza. No están maleados, muestran un corazón abierto, no ponen condiciones para escuchar el mensaje, les gusta ser abrazados por Jesús, se dejan llevar por Él.

Sería bueno, quizá, seguir a Jesús como los niños siguen a sus padres cuando van a algún lugar. Con confianza, con alegría, sabiendo que todo lo que venga será bueno para nosotros. Porque Dios quiere que seamos felices, y lo seremos, si podemos abandonarnos en sus manos.

El Reino de Dios, no lo olvidemos, pertenece a los que son como niños. No se trata de ser infantiles, porque Dios quiere que seamos adultos en la fe. Pero se trata de no perder lo que hace a los niños preferidos para Jesús, es decir, esa confianza, esa alegría en el seguimiento, en permanente búsqueda de la felicidad, sabiendo que es posible, como todo es posible para los que creemos.

Y lo último, ya. Si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo encamina, sabed que uno que convierte al pecador de su extravío se salvará de la muerte. Que no se nos olvide que todos somos responsables de la salvación de todos. Quizá no sea tan difícil llamar por teléfono o a la puerta de un vecino que no ha venido a Misa dos semanas, por ejemplo. O recordar a los parientes y amigos que viene una fiesta religiosa, para que recuerden que también son cristianos. Felicitar el día del santo, como ocasión para hablar de Dios con ellos. Ser listos, aprovechar las oportunidades que la vida nos va ofreciendo. Porque la salvación de los hermanos puede estar en nuestras manos.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-sabado-de-la-vii-semana-del-tiempo-ordinario-25-05-2024/?occurrence=2024-05-25&nskip=38144

EDD. viernes 24 de mayo de 2024

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago (5,9-12):

No os quejéis, hermanos, unos de otros, para no ser condenados. Mirad que el juez está ya a la puerta. Tomad, hermanos, como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor. Llamamos dichosos a los que tuvieron constancia. Habéis oído ponderar la paciencia de Job y conocéis el fin que le otorgó el Señor. Porque el Señor es compasivo y misericordioso. Pero ante todo, hermanos míos, no juréis ni por el cielo ni por la, tierra, ni pronunciéis ningún otro juramento; vuestro sí sea un sí y vuestro no un no, para no exponeros a ser juzgados.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.8-9.11-12

R/. El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R/.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,1-12):

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba.
Se acercaron unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Le es licito a un hombre divorciarse de su mujer?»
Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?»
Contestaron: «Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.»
Jesús les dijo: «Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios «los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.» De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo: «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos, paz y bien.

Qué fácil es decirlo. No os quejéis los unos de los otros, para no ser condenados. Con lo sencillo que es encontrar motivos para criticar a los demás. Para eso tenemos el ojo muy bien entrenado. Se nos olvida que tenemos que intentar ser como Dios, que es compasivo y misericordioso. Y tener mucha paciencia con todos. Que bastante paciencia tiene Dios con nosotros. No se cansa de perdonarnos todos nuestros errores. Ojalá nosotros tuviéramos una millonésima parte de la paciencia que Dios tiene con nosotros, v.gr., con algunos de nuestros conocidos. O con ese vecino que no nos cae nada bien. O con…

Y, quizá, en otros tiempos era más fácil confiar en la gente. Bastaba con un apretón de manos, para sellar un contrato. Poco a poco, se fueron incorporando medidas de garantía. Y no es extraño recurrir al juramento, poniendo a Dios por testigo de nuestras intenciones. Nosotros, los creyentes, tenemos que recordar el segundo mandamiento de la Ley de Dios y, con nuestra conducta, ser de fiar. Que se nos crea, que no haga falta añadir mucho a un “sí” o a un “no”. Esa confianza hay que ganársela. Día a día, siendo coherentes con lo que decimos. Hablar menos, y hacer más.

La pregunta sobre el divorcio sigue siendo actual. Nunca ha sido fácil mantenerse fieles. Es más, algunos insisten en que no es posible. Pero la enseñanza de Jesús, y, consecuentemente, la enseñanza de la Iglesia, es que lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. El sacramento – porque es un sacramento – del Matrimonio puede ser uno de los mejores testimonios en este mundo de usar y tirar. La fidelidad, el decir delante de todos que un hombre y una mujer quieren compartir juntos toda su vida, impresiona. Un proyecto de vida en común, con la idea de aceptar los hijos que Dios dé, es algo que interpela a todos aquellos que no piensan que algo así pueda ser posible.

Nadie dice que sea fácil, pero es posible. El Papa Francisco, en su exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia nos recuerda la importancia del amor y el matrimonio en la sociedad. Estaría bien releer el texto, para saber dar razón de nuestra fe a todos aquellos que tienen dudas.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-viernes-de-la-vii-semana-del-tiempo-ordinario/?occurrence=2024-05-24&nskip=52891

EDD. jueves 23 de mayo de 2024.

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías (31, 31-34):

Ya llegan días – oráculo del Señor – en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No será un alianza como la que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto, pues quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor – oráculo del Señor -.

Esta será la alianza que haré con ellos después de aquellos días – oráculo del Señor – : Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñarse unos a otros diciendo:

«Conoced al Señor», pues todos me conocerán, desde el más pequeño al mayor – oráculo del Señor -, cuando perdone su culpa y no recuerde ya sus pecados.

Palabra de Dios

Salmo

Salmo: Sal 109, 1bcde. 2.3

R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies». R.

Desde Sion extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento
entre esplendores sagrados:
yo mismo te engendré, desde el seno,
antes de la aurora». R. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Marcos (14, 12a. 22-25):

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, mientras comían, Jesús tomó pan, y pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:

«Tomad, esto es mi cuerpo».

Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo:

«Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos, paz y bien.

El primer jueves siguiente a la celebración de la Solemnidad de Pentecostés se celebra la festividad de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, tanto en España, como en algunos otros países, aunque aún no está elevada aún a festividad universal. La fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, fue introducida en España en 1973.

Las dos primeras lecturas que se ofrecen para elegir nos recuerdan que Dios es fiel, y cumple siempre su alianza. Tanto Jeremías como el autor de la Carta a los Hebreos insisten en ello. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. La cercanía al Señor, insuflada desde pequeñitos, para que no haya nunca distancia entre el hombre y Dios. Además, el segundo texto nos recuerda que no me acordaré ya de sus pecados ni de sus crímenes. Con la Ley en el corazón, cumpliéndola siempre, y acogiéndonos a su misericordia, cuando algo va mal. Que para eso Jesús es el Sumo Sacerdote, mediador entre Dios y nosotros, sus hermanos.

La mejor señal de esa Alianza es la vida del mismo Jesús. Y, sobre todo, el sacramento de la Eucaristía. El pan y el vino, convertido en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, la nueva y definitiva Alianza. Recibir ese Cuerpo y esa Sangre es la mejor manera de incorporarse a esa nueva Alianza. Lo podemos hacer cada día, para renovar esa Alianza a la que estamos invitados desde siempre.

Es un buen día para orar por la santidad de los sacerdotes, y todos podemos rezar con esta oración.

Oración al Señor, Jesucristo, nuestro magnífico y supremo Sacerdote.

Por tu Muerte y Resurrección te hemos reconocido como el Cordero sacrificial, mediador entre el Padre y nosotros mismos. Nos llamas a participar en tu Muerte y Resurrección te hemos reconocido como el Cordero sacrificial, mediador entre el Padre y nosotros mismos. Nos llamas a participar en tu Muerte y Resurrección por los sacramentos del Bautismo y Confirmación, para unirnos en el ofrecimiento del sacrificio de Ti mismo por la participación de tu Sacerdocio en la Eucaristía

Así pertenecemos a tu Reino en la tierra, haciéndonos tu pueblo santo. Señor Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote, concédenos tu Espíritu de Amor y Vida que nos una a ti, Sacerdote y Víctima, para que el plan de salvación para todos los pueblos se establezca dentro de nosotros.

Señor, Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote, concédenos tu Espíritu de Sabiduría y unión, que a todos nos unifique en tu Cuerpo Místico, la Iglesia, para ser tus testigos en el mundo. Señor, Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote, tu cruz remedie nuestros males, tu Resurrección nos renueve, tu Espíritu Santo nos santifique, tu Realeza nos glorifique y nos redima tu Sacerdocio, para que podamos unirnos contigo como tú lo estás con el Padre en el Espíritu Santo.

Señor, Jesús, reúnenos a todos en tu Persona –Víctima, Sacerdote, Rey– por el banquete salvador de la Eucaristía que tú y nosotros ofrecemos en el altar del Sacrificio,
ahora y durante todos los días de nuestra peregrinación por este mundo. Cuando nos llames a tu Reino celestial, entonces podamos participar con todos los santos de tu gloria, amor y vida en unión con el Padre y el Espíritu Santo por toda la eternidad. Amén.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-de-jesucristo-sumo-y-eterno-sacerdote-23-05-2024/?occurrence=2024-05-23

EDD. miércoles 22 de mayo de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago (4,13-17):

Vosotros decís: «Mañana o pasado iremos a esa ciudad y pasaremos allí el año negociando y ganando dinero». Y ni siquiera sabéis qué pasará mañana. Pues, ¿qué es vuestra vida? Una nube que aparece un momento y en seguida desaparece. Debéis decir así: «Si el Señor lo quiere y vivimos, haremos esto o lo otro.» En vez de eso, no paráis de hacer grandes proyectos, fanfarroneando; y toda jactancia de ese estilo es mala cosa. Al fin y al cabo, quien conoce el bien que debe hacer y no lo hace es culpable.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 48,2-3.6-7.8-10.11

R/. Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos

Oíd esto, todas las naciones;
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres. R/.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas? R/.

Si nadie puede salvarse ni dar a Dios un rescate.
Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente sin bajar a la fosa. R/.

Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,38-40):

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.»
Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos, paz y bien.

Nos gusta pensar que tenemos todo controlado. Que podemos hacer lo que queramos – dentro de un orden – con nuestra vida. Eso de hacer grandes (o pequeños) proyectos sigue siendo muy actual. Y, llevados por las prisas, generalmente no nos acordamos de incorporar a Dios en esos proyectos.

Lo que nos recuerda el apóstol Santiago hoy es que no todo depende de nosotros. Y lo que es más cristiano es decir “si el Señor lo quiere y vivimos, haremos esto o lo otro”. Estaría bien que, en los momentos importantes, nos acordáramos de Dios, para que en nuestra vida Él jugara un papel importante. Porque todo está en Sus manos, y habría que recordarlo más a menudo.

Y también es importante saber aceptar a las personas que Dios va poniendo cerca de nosotros. Los Apóstoles eran un poco “exquisitos”, querían reservarse el derecho a expulsar demonios. No les gustaban los extraños. Les faltaba mucho para entender lo que de verdad Jesús pretendía. El Maestro, sin embargo, lo sabía: El que no está contra nosotros está a favor nuestro.

El Señor llama a los que quiere, cuando quiere, y como quiere. Y nosotros no podemos juzgar a las personas que se sientan a nuestro lado en el banco de la iglesia. Ni elegir a los que nos gustaría tener o no en el grupo parroquial, en la comunidad religiosa o en Cáritas parroquial.

Somos miembros de una Iglesia Santa, Católica y Apostólica. En su ADN está la transmisión del mensaje, el llevarlo a cuantas más personas, mejor. Y, en muchas ocasiones, El Espíritu sopla como quiere y donde quiere. Por eso, debemos esforzarnos en entender que todos estamos en el mismo barco. Cada uno con sus dones, con su estilo, con su experiencia… Y todos somos necesarios para llevar a delante la grande obra que inició Jesús.

Tú, ¿qué puedes hacer?

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-miercoles-de-la-vii-semana-del-tiempo-ordinario-22-05-2024/?occurrence=2024-05-22&nskip=38140

EDD. martes 21 de mayo de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago (4,1-10):

¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada; os combatís y os hacéis la guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones. ¡Adúlteros! ¿No sabéis que amar el mundo es odiar a Dios? El que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios. No en vano dice la Escritura: «El espíritu que Dios nos infundió está inclinado al mal.» Pero mayor es la gracia que Dios nos da. Por eso dice la Escritura: «Dios se enfrenta con los soberbios y da su gracia a los humildes.» Someteos, pues, a Dios y enfrentaos con el diablo, que huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y Dios se acercará a vosotros. Pecadores, lavaos las manos; hombres indecisos, purificaos el corazón, lamentad vuestra miseria, llorad y haced duelo; que vuestra risa se convierta en llanto y vuestra alegría en tristeza. Humillaos ante el Señor, que él os levantará.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 54,7-8.9-10a.10b-11.23

R/. Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará

Pienso: «¡Quién me diera alas de paloma
para volar y posarme!
Emigraría lejos,
habitaría en el desierto.» R/.

«Me pondría en seguida a salvo de la tormenta,
del huracán que devora, Señor;
del torrente de sus lenguas.» R/.

Violencia y discordia veo en la ciudad:
día y noche hacen la ronda
sobre sus murallas. R/.

Encomienda a Dios tus afanes,
que él te sustentará;
no permitirá jamás que el justo caiga. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,30-37):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?»
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»
Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos, paz y bien.

Durante la Pascua, hemos visto el desarrollo de la Iglesia naciente, lleno de buenos momentos, pero, a la vez, con muchas dificultades. Menos mal que el soplo del Espíritu va guiando a los primeros discípulos. Y a nosotros.

El caso es que el factor personal siempre se interpone. Pues no hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo» (Rom 7,19). Ya lo decía san Pablo. Por eso hoy sigue habiendo problemas en nuestras comunidades, en los grupos, en las parroquias. Todos somos “buena gente”, pero…

Ante esta realidad, como siempre, hay varias posibilidades. Acostumbrarse a lo que hay, vivir en tensión, pensar que nada puede cambiar, o incluso ser parte del problema, difundiendo las murmuraciones, ampliando los chascarrillos y demás, que siempre hay material para ello; podemos intentar ser un muro de contención, filtrar las comunicaciones y no echar más leña al fuego. Ser compasivo y misericordioso, como nuestro Padre es misericordioso.

Queridos hermanos, paz y bien.

Durante la Pascua, hemos visto el desarrollo de la Iglesia naciente, lleno de buenos momentos, pero, a la vez, con muchas dificultades. Menos mal que el soplo del Espíritu va guiando a los primeros discípulos. Y a nosotros.

El caso es que el factor personal siempre se interpone. Pues no hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo» (Rom 7,19). Ya lo decía san Pablo. Por eso hoy sigue habiendo problemas en nuestras comunidades, en los grupos, en las parroquias. Todos somos “buena gente”, pero…

Ante esta realidad, como siempre, hay varias posibilidades. Acostumbrarse a lo que hay, vivir en tensión, pensar que nada puede cambiar, o incluso ser parte del problema, difundiendo las murmuraciones, ampliando los chascarrillos y demás, que siempre hay material para ello; podemos intentar ser un muro de contención, filtrar las comunicaciones y no echar más leña al fuego. Ser compasivo y misericordioso, como nuestro Padre es misericordioso.

Es verdad que Jesús sufrió, y murió, Pero, lo más importante, resucitó, como había dicho. Con su estilo de vida, en obediencia a la voluntad del Padre, nos marcó el camino. Que seamos capaces de acogerlo y seguirlo, con la confianza de un niño. Porque acogiendo a Jesús, acogemos al Padre, que lo ha enviado.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-martes-de-la-vii-semana-del-tiempo-ordinario-21-05-2024/?occurrence=2024-05-21&nskip=52733

EDD. lunes 20 de mayo de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la carta del libro del Génesis (3, 9-15. 20):

El Señor Dios llamó a Adán y le dijo: «¿Dónde estás?».
Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí».
El Señor Dios le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?».
Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí».
El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Qué has hecho?».
La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí».
El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza, cuando tú la hieras en el talón».
Adán llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

Palabra de Dios

Salmo

Salmo 86, 1-2.3 y 5. 6-7

R/. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios! R/.

Se dirá de Sión: «Uno por uno,
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado». R/.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí». R/.

Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti». R/.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Juan (19, 25-34):

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.
Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed».
Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca.
Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos, paz y bien.

Una buena forma de reanudar el tiempo ordinario, después de la Cuaresma, la Semana Santa y la Pascua. Después de recibir el Espíritu Santo, impulsados por ese fuego abrasador, se nos presenta para la reflexión a Santa María, Madre de la Iglesia.

Desde 2018, el Papa Francisco fijó la memoria de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, en el lunes siguiente a la solemnidad de Pentecostés, el día en que nace la Iglesia. Se nos recuerda que la maternidad divina de María se extiende, por voluntad del mismo Jesús, a todos los hombres, así como a la Iglesia.

Es lo que el Evangelio de Juan hoy nos narra. Al pie de la cruz, varias mujeres, y el Discípulo amado.  De alguna manera, vemos a María fiel desde el principio hasta el final. Aquel “sí” que dio un día, ya lejano, en Galilea, aceptando la voluntad de Dios, se confirma especialmente en esos momentos tan duros, cuando la profecía de Simeón – una espada de dolor te atravesará el corazón – se hace realidad.

Lo que las lecturas de hoy nos recuerdan es la unión entre la madre de la humanidad y la Madre de la Iglesia. De la primera Eva, que nos trae la calamidad al mundo, a la nueva Eva, madre de la Iglesia.

El caso es que todo lo bueno, todo lo que Dios hizo bien, muy bien, comienza a estropearse por culpa del desordenado deseo de ser como Dios.  Por ese deseo, la espiral de la mentira no deja de crecer. Nadie quiere reconocer su error, y, cual Poncio Pilatos cualquiera, se lavan las manos y echan la culpa a otro. Es algo que nos suena, quizá. Cuesta aceptar la propia limitación, reconocer que no todo lo hacemos bien y que en ocasiones nos equivocamos o, en términos religiosos, pecamos. Se rompe el vínculo entre el hombre y Dios. La deuda originada por este “pecado original” es tan grande, que sólo la intervención del mismo Dios puede reparar la situación.

La muerte en la cruz del Dios – hombre es la manera de pagar por esa deuda infinita. La crucifixión de Jesús permite rellenar el abismo que separaba al hombre de Dios. Desde ese momento, volvió la esperanza a la humanidad. Y, como no podía ser de otra manera, la Virgen María está en el centro de los acontecimientos. Antes de morir, Jesús confía a su Madre al Apóstol amado, y, por extensión, a toda la Iglesia. La Madre de Cristo se convierte en la Madre de la Iglesia. En nuestra Madre. Eso es otro motivo para la esperanza, porque no hay mejor abogado que una madre amorosa.

En todo caso, la Liturgia nos recuerda, con periodicidad que, incluso en los peores momentos, de alguna manera, Dios se ocupa de nosotros. A través de la comunidad, de los sacramentos, de la oración, de la intercesión de la Virgen María, de los méritos del mismo Jesús, siempre escucha nuestras súplicas, incluso las que no nos atrevemos a formular, e intenta que nuestra voluntad acepte y encaje en sus planes. Que son siempre para nuestro bien.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-de-maria-madre-de-la-iglesia/?occurrence=2024-05-20&nskip=52981

Homilía para la Eucaristía del domingo 19 de mayo de 2024.

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS.

Hechos 2,1-11: Pentecostés, fiesta de la Alianza de Dios con su Pueblo en el Sinaí; allí comenzó Israel a ser Pueblo de Dios. Con la venida del Espíritu Santo nace un nuevo Pueblo de Dios, que abarca a todos los hombres.

1Corintios 12,3-7.12-13: La Comunidad está gobernada por el Espíritu Santo. Todo es obra de Él, desde el reconocer a Jesús como el Señor hasta los distintos dones que de Él hemos recibido.

Juan 20, 19-23: Jesús Resucitado comunica su Espíritu, con el que les da a sus discípulos una nueva vida, que trae la paz y el perdón.

1.- Celebramos un gran misterio: la venida del Espíritu Santo. Ya en el A. T. se había anunciado y prometido que con el Mesías Dios regalaría su Espíritu generosamente a todos. ¡Por fin termina la sequía espiritual en el mundo! Llega la copiosa lluvia del Espíritu Santo; Dios mismos se da a todos. Dice el evangelio de Juan que Jesús en la cruz, “inclinando la cabeza, entregó el Espíritu” (19,30). Ya todo está cumplido, puesto que Él realizó lo que el Padre le había encomendado: una nueva creación.

Dios, después de liberar a su Pueblo, hizo con él una Alianza, de modo que ahora es el Pueblo de Dios. Del mismo modo, ahora, al librarnos con su muerte, hace una Nueva Alianza, la que sella con su Espíritu. Somos bañados, sumergidos, santificados por el Espíritu Santo. Jesús nos regala su Espíritu para que tengamos vida nueva y en abundancia.  De hecho, según el texto, los transforma. A los que tenían miedo les da valor. A los que no eran hijos los hace nacer como hijos de Dios. A los que no eran pueblo de Dios ahora son Pueblo elegido de Dios. Porque Dios está siempre recreándolo todo.

2.- Más aún, es el Espíritu el que gobierna a la comunidad de los creyentes. Dice el Apóstol que le da sus dones que han de fructificar en la comunidad. Esta comunidad de Corinto se manifiesta como una comunidad llena de carismas que la vivifican. En ella bulle el Espíritu Santo. Y se nota. San Pablo compara a la comunidad a un cuerpo lleno de vida. Y si la comunidad tiene vida es porque tiene vida en el Espíritu.

3.- Sin embargo hay un problema; hay una tremenda división entre ellos.  Muchos y diversos dones, pero mal administrados. Cada uno se apropia de su propio don y no lo pone al servicio de la comunidad. Y los dones del Espíritu Santo son para común utilidad y no para provecho personal. Y sucedía esto porque reinaba el individualismo. La imagen del cuerpo humano es muy ilustrativa. Los distintos miembros del cuerpo están en comunión porque están todos animados de un mismo espíritu de vida. Lo mismo sucede en la comunidad. A todos nos anima el mismo Espíritu. Dice el texto: “Todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo y todos hemos bebido de un mismo Espíritu”.

4.- Jesús comunica, entrega, regala su Espíritu para que con Él tengamos vida. Al poseer el Espíritu de Cristo llegamos a ser de Cristo. Y al contrario, “si uno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él”(Romanos 8,9).

Los Apóstoles bien comprendieron esto y  por eso se preocupaban que los bautizados recibieran el Espíritu Santo para que fueran en verdad propiedad del Señor. Y porque somos propiedad del Señor somos marcados con el sello del Espíritu Santo.

Por eso la vida de un discípulo debe ser conducida por el Espíritu Santo, que es Señor y dador de vida.

Sin el Espíritu Santo no hay Iglesia, sino una mortecina institución; no hay vida cristiana, sino un conjunto de prácticas religiosas inconexas con la realidad; no hay oración, sino monótonos balbuceos y largas oraciones sin vida; Cristo sería simplemente un personaje del pasado, pero gracias al Espíritu Santo Él sigue estando vivo y presente en nuestro mundo. Con el Espíritu Santo todo es una hermosa realidad, ya que el Espíritu del Señor lo repleta todo. En la Eucaristía se nos hace presente Jesús y nos trae la paz, su Espíritu y el perdón. Gocemos de esta presencia  llena de gracia que el Señor nos regala.

Hno. Pastor.