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Autor: Patricio Osiadacz

Homilia para la Eucaristía del domingo 14 de julio de 2024.

DOMINGO XV DEL AÑO B.

Amós 7,12-15: El Profeta es rechazado por anunciar un castigo de parte del Señor.

Efesios 1,3-14: Pablo eleva un Himno al Plan divino de salvación destacando algunas bendiciones que Dios ha hecho a los hombres.

Marcos 6,7-13: El Señor elige y envía con poder a los doce discípulos a quienes constituye en Apóstoles.

1.- La Palabra de Dios nos hablaba el domingo pasado de cómo el Señor envía al Profeta, a un hombre. Hoy nuevamente la Palabra vuelve a tocas el tema, pero desde otra perspectiva.

Tanto el  evangelio como la carta de san Pablo nos hablan de una elección.

Si partimos por la carta a los Efesios, en el texto Pablo bendice a Dios, alaba a Dios. Y la razón por la que lo alaba es porque Él nos ha colmado de bendiciones. Y la principal bendición es que en Cristo hemos sido elegidos, seleccionados por Él. Y ¿para qué nos ha elegido? Y el Apóstol da una serie de razones: para ser santos, irreprochables, para ser sus hijos muy queridos; por eso nos ha perdonado. O sea, de una manera muy concreta se nos da a conocer en qué consiste el Plan de salvación. Por eso podemos decir que Dios nos ha bendecido, es decir, nos ha salvado.

2.- Dice el evangelio que el Señor llamó a los doce, los eligió para hacerlos “Apóstoles” suyos. Es decir, los eligió como sus representantes, no sólo mensajeros, profetas, testigos o heraldos. No, representantes  suyos. Porque el Apóstol es un enviado con  pleno poder, con el poder de quien lo envía, es decir, con el poder de Cristo.

Esto trae una consecuencia: el representante debe mostrarse en su comportamiento. San Juan en su Primera carta dice: “El que dice que permanece en Él debe andar como Cristo anduvo”.  Es decir, el estilo de vida de un Apóstol debe ser como el de Cristo y de este modo lo representa adecuadamente.

3.- Amós fue rechazado por llevar un mensaje incómodo a los de su tiempo.

Hoy la sociedad rechaza a la Iglesia. Y puede que haya dos razones al menos para hacerlo. Una razón es porque la Iglesia no es creíble por su modo de actuar. Otra razón es porque a veces debe mostrar no sólo de palabra, sino también con hechos, cuál es el camino que Dios quiere para todos los hombres. ¡Cuántas veces hemos leído el algunas murallas grafitis que dicen: “FUERA LA IGLESIA”. Como a Amós, que se le dijo: “Vete de aquí, vidente”.

Ya veíamos en el evangelio del domingo pasado cómo Jesús fue rechazado por sus coterráneos. Y siempre habrá una razón para rechazar.

4.- Pero el Señor sigue llamando, sigue eligiendo, sigue enviando. Envía a sus mensajeros, envía a sus representantes. Nos ha elegido a todos nosotros, nos ha colmado de bendiciones y nos predestinado a ser los hijos muy queridos. Y nos elige y nos envía a proclamar el mensaje de salvación a toda la gente.  Y debemos nosotros  proclamar el mensaje de dos maneras.

Una, por medio de un estilo de vida coherente, evangélica. Y si fuere necesario, proclamar de palabra el mensaje del Señor. A veces no es posible predicar (y llegará el día que se nos prohíba predicar),  pero sí siempre podremos mostrar con nuestra vida el mensaje de Cristo.

Pienso que bien podemos hacer de la oración atribuida a san Francisco un Programa de vida, un Plan de trabajo. Ya que:

  • Donde haya odio  pongamos amor
  • Donde haya ofensa pongamos perdón
  • Donde haya discordia pongamos unión    etc., etc.

¿Te atreverá a hacerlo?

Hno. Pastor.

EDD. sábado 13 de julio de 2024.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (6,1-8):

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostro, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas se cernían. Y se gritaban uno a otro, diciendo: «¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!» Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.» Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.» Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?» Contesté: «Aquí estoy, mándame.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 92

R/. El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R/.

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,24-33):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Desde las azoteas

Hay lugares donde predicadores ambulantes, a quienes muy pocos escuchan y, quienes lo hacen se sonríen a veces tolerante y otras burlonamente, van con altavoces anunciando la perdición total si uno no se convierte. No parece que Jesús se refiera a esta práctica cuando dice que hay que anunciar desde las azoteas, y que nada quedará oculto para siempre. Porque la perdición total está en pensar que uno puede ser más que el maestro. La perdición total está en no creer en el poder de Dios y confiar en el propio. Lo que más bien parece asegurar Jesús es esa victoria aparentemente increíble e imposible del discípulo que no puede ser mayor que su maestro y que, por tanto, acabará en la cruz. Por lo tanto, el miedo parece inevitable.

Pero, con ese inconfundible estilo de paradojas y contrastes, Jesús les asegura que no hay que tener miedo. Pero no dice que las cosas vayan a ser fáciles. Únicamente que hay una fuerza mayor, la del tres veces Santo de la primera lectura que envía incluso a lo que es débil, inepto, indigno. Porque asegura que esa debilidad es más importante que el pájaro al que Dios protege; que es tan valiosa a los ojos de Dios que tiene hasta el último cabello contado. ¿A quién enviaremos a dar nuestro mensaje? Pues precisamente a ese que no puede, que se siente indigno ante la santidad, que siente, no ya miedo, sino un auténtico pavor natural ante la cruz, pero que tiene la absoluta certeza de la resurrección. Diremos que es difícil una fe así ante las evidencias. La fe, dicen algunos es ver las evidencias y no negarlas, sino asegurar la evidencia mayor que es la fuerza del amor de Dios. Asegurar la fuerza de la resurrección.

“Por eso, lo que os digo en lo secreto, anunciadlo desde los tejados”. Lo que ha dicho en lo secreto es que, al final, todo se sabrá; la verdad triunfará; la vida vencerá. Lo que hay que anunciar no es la perdición, sino la seguridad de la salvación. Eso sí, haciéndose menor que el maestro, que es, sí, convertirse, aceptar mucho dolor y seguir, a pesar de todo, proclamando Santo, Santo, Santo, en la seguridad de que estamos totalmente protegidos y salvados. Desde las azoteas. Es decir, venciendo el miedo a dar testimonio público.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy

Radio Palabra

EDD. viernes 12 de julio de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (14,2-10):

Así dice el Señor: «Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparad vuestro discurso, volved al Señor y decidle: «Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano.» Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará como el Líbano. Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el Líbano. Vuelven a descansar a su sombra: harán brotar el trigo, florecerán como la viña; será su fama como la del vino del Líbano. Efraín, ¿qué te importan los ídolos? Yo le respondo y le miro: yo soy como un ciprés frondoso: de mí proceden tus frutos. ¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50

R/. Mi boca proclamará tu alabanza, Señor

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve. R/.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,16-23):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Porque os aseguro que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Escapar a otra aldea

Jesús recomienda a sus seguidores que, si en un lugar los persiguen, escapen a otra aldea. Si en un lugar el mensaje del evangelio de Cristo no es bien recibido o aceptado, o incluso si es perseguido, hay que salir de ahí. Sin embargo, todos los mártires de los primeros tiempos del cristianismo, como más tarde todos los mártires de todos los tiempos, no escaparon de sus patrias respectivas. Y, en nuestra sociedad moderna, ¿qué podría significar escapar a otra aldea? Si mi fe es perseguida, ridiculizada o negada aquí; si mis convicciones son fuertemente atacadas por el sistema político y social, ¿a qué aldea podría escapar para ponerme a salvo de la persecución? ¿Qué podría ocurrir al escapar a otra aldea? Creo que algunas veces es posible escapar a otra aldea sin reconocer conscientemente la persecución. Simplemente, se pasa a la aldea del perseguidor por protección personal, o por lo que antes se llamaba “respeto humano”.

Pero, al hacer eso, pudiera ocurrir que en esa huida se perdiera la identidad. Es decir, pasar a la “aldea” del perseguidor, al mundo de sus ideas y convicciones, podría significar diluir la propia aldea de las propias ideas, convicciones y fe. Confundirse con el “paisaje” dominante podría mantener intacta la reputación política, social y personal. Podría lograr aceptación en círculos sociales. Podría incluso evitar engorrosas discusiones en círculos familiares o de amigos. Pero, poco a poco, iría creando una tensión interior entre el ser más íntimo y la apariencia “aldeana”, que sería más fácil solventar adoptando sin más las creencias y modos prevalentes. Es decir, perderse.

Lo que Jesús recomienda no es el asentamiento en otra aldea, sino el “sacudirse el polvo de las sandalias”. Por si algo se hubiera pegado a los pies (o incluso a la túnica), hacer esa criba, ese discernimiento: verlo todo, quedarse con lo bueno, que diría san Pablo más tarde. Reconocer lo que es polvo es quedarse con lo que es verdadero. Para hacer eso, no bastaría con aferrarse a fórmulas; es necesario discernir, es decir contrastar la realidad con la Palabra de Dios, la doctrina y la tradición ancestral de la Iglesia. Sacudir el polvo de la mentira, abandonar la aldea que no recibe esa verdad, y quedarse en la propia.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 11 de julio de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (11,1-4.8c-9):

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Cuando lo llamaba, él se alejaba, sacrificaba a los Baales, ofrecía incienso a los ídolos. Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 79

R/. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,7-15):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Sin coste habéis recibido

“Porque tú lo vales”; “No nos merecemos esto”; “Te lo mereces”…  Son frases muy comunes y aceptadas, pero terriblemente irritantes. ¿Qué se merece o qué se vale si no es por lo que se ha recibido? Las buenas acciones no acumulan merecimientos, sino que son más bien respuesta a lo recibido. ¿De dónde viene el tiempo, el talento, las cualidades? Ciertamente, no se han adquirido, ni se ha trabajado para conseguirlas.  Dios no da dones como premio a la bondad, sino como acicate a ella. No se ama porque se sea bueno, sino que uno se hace bueno al amar. Por eso, el “lo que gratis habéis recibido, dadlo gratis”, no es una llamada a una generosidad heroica, sino más bien una recomendación meramente retórica. ¡Claro! ¿Qué otra cosa se podría hacer con lo recibido gratis? Gratis y gracia tienen la misma raíz y se trata de don. Desgracia es estar fuera de ese don. Así que se podría considerar desgracia el no entregar lo recibido; el no hacer circular el don.

Hoy celebramos la memoria de san Benito. Es conocido el “Ora et labora” de su regla, que casi se puede traducir como “Recibe la gracia (en la oración) y entrégala (con el trabajo). Alimentar el don gratuito en la oración y entregarlo con el don de uno mismo. También es conocido el carisma benedictino de la hospitalidad. «Todos los huéspedes que vienen al monasterio deben ser recibidos como Cristo, pues un día dirá: «Fui huésped y me acogisteis» (Mt 25, 35)» (n. 1). Venit hospes, venit Christus. De nuevo: “Dios te ha recibido y al mismo tiempo, ha hecho en ti su morada…” Benito entendió bien esa dinámica de recibir el don de Dios y entregar el don de Dios. Todo, consecuencias lógicas más que merecimientos. La virtud se adquiere practicando el don, haciendo que no muera. Es verdad que la virtud se cultiva, pero es porque no hay que perder el regalo.

Pero es regalo, no precio, ni recompensa, ni salario. Lo bello de esto es que, así como los regalos materiales que se re-regalan se pierden, este regalo permanece porque aumenta. No se pierde el regalo: más bien hay que hacer vivir el don dando si es que no se quiere perder el auténtico don, el definitivo, que es la vida eterna con Dios.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 10 de julio de 2024.

Lectura de la profecía de Oseas (10,1-3.7-8.12):

Israel era una viña frondosa, y daba fruto: cuanto más eran sus frutos, más aumentó sus altares; cuanto mejor era la tierra, mejores monumentos erigía. Tiene el corazón dividido, ahora lo expiará: él mismo destruirá sus altares, abatirá sus estelas. Ahora dicen: «No tenemos rey, no respetamos al Señor, ¿qué podrá hacernos el rey?» Desaparece Samaria, y su rey, como espuma sobre la superficie del agua. Son destruidos los altozanos de los ídolos, el pecado de Israel. Cardos y abrojos crecen sobre sus altares; gritan a los montes: «Cubridnos», a los collados: «Caed sobre nosotros.» Sembrad justicia y cosecharéis misericordia. Roturad un campo, que es tiempo de consultar al Señor, hasta que venga y llueva sobre vosotros la justicia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104

R/. Buscad continuamente el rostro del Señor

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.

Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,1-7):

En aquel tiempo, Jesús llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.»

Palabra de Dios

REFLEXIÓN

Está cerca

¡Otra vez a vueltas con la cosecha! Hoy Oseas habla de las semillas de la justicia, en un campo nuevo donde Dios mismo haga llover la justicia. Y el evangelio dice que el Reino está cerca. Nunca sabremos medir bien los “cercas” de Dios. Pensamos en días, meses, años o quizá edades enteras. El pueblo de Israel ha esperado durante miles de años. Y los cristianos creemos que el Reino ya ha llegado con la salvación de Cristo. Ni es tampoco un lugar geográfico. Cerca puede ser aquí mismo y también en la eternidad del paraíso. Y sin embargo, seguimos anhelando la justicia y la paz aquí y ahora. Sobre todo en estos tiempos en que ya no nos sorprende la corrupción, la mentira, la falta de justicia, el atropello de las instituciones, el deterioro de la moral, la división política, el enfrentamiento continuo, la persecución religiosa, las guerras y la miseria en tantos lugares… ¿Qué quiere decir “cerca”?

Cerca parece querer decir en el mismísimo momento en que se acepta la salvación de Cristo con todas las consecuencias: ya no se puede obrar como antes; hay que estar del lado de la verdad; hay que mantener la paz y la esperanza en medio de toda la inmundicia; hay que sembrar la justicia, para que llueva la justicia. Entonces, parece que cerca va a querer decir distintas cosas para distintas personas y comunidades. En otro pasaje, Jesús le responde al escriba que asegura que el mayor mandamiento es amar a Dios y amar al prójimo, que está cerca del Reino. ¿Está cerca el Reino o se acerca o aleja depende de la siembra de justicia? ¿Está cerca el Reino o hay que buscar al Señor hasta que baje y haga llover la justicia? Parece que ambas cosas. Y buscar al Señor también quiere decir buscar a los alejados. Es también un acto de justicia, una manera de sembrar la justicia: el que todos lleguen al conocimiento de la verdad. ¿Cómo llegarán al Reino si nadie siembra, si no se anuncia, si no se les acerca la justicia de Dios? Sembrar justicia (es decir, todo lo recto, santo, verdadero y bueno) es saber que el Reino está cerca.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 09 de julio de 2024

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (8,4-7.11.13):

Así dice el Señor: «Se nombraron reyes en Israel sin contar conmigo, se nombraron príncipes sin mi aprobación. Con su plata y su oro se hicieron ídolos para su perdición. Hiede tu novillo, Samaria, ardo de ira contra él. ¿Cuándo lograréis la inocencia? Un escultor lo hizo, no es dios, se hace añicos el novillo de Samaria. Siembran viento y cosechan tempestades; las mieses no echan espiga ni dan grano, y, si lo dieran, extraños lo devorarían. Porque Efraín multiplicó sus altares para pecar, para pecar le sirvieron sus altares. Aunque les dé multitud de leyes, las consideran como de un extraño. Aunque inmolen víctimas en mi honor y coman la carne, al Señor no le agradan. Tiene presente sus culpas y castigará sus pecados: tendrán que volver a Egipto.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 113B,3-4.5-6.7ab-8.9-10

R/. Israel confía en el Señor

Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R/.

Tienen boca, y no hablan;
tienen ojos, y no ven;
tienen orejas, y no oyen;
tienen nariz, y no huelen. R/.

Tienen manos, y no tocan;
tienen pies, y no andan.
Que sean igual los que los hacen,
cuantos confían en ellos. R/.

Israel confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
La casa de Aarón confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,32-38):

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.»
En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay mucho que cosechar

Jesús dice a sus discípulos que pidan más obreros para la mies. Creo que más bien hay que pedir muchos y buenos sembradores. Porque se advierte en la primera lectura que quien siembra vientos cosecha tempestades, y que hay muchas ovejas perdidas sin pastor. Querer cosechar lo que no se ha sembrado es algo absurdo. A veces, incluso es inútil tratar de cosechar, antes de tiempo o cuando no nos corresponde. Querer que las ovejas regresen al redil sin dirección ni pastoreo es también absurdo. Y sin embargo, Jesús dice que la mies es mucha… que hay que enviar a cosechadores de lo que no han sembrado ellos mismos. ¿Quién ha sembrado, entonces? El propio Dios que ha puesto la ley natural en el corazón de la persona.

Pero hacen falta las dos cosas: sembradores y obreros de la mies. Y quizá lo más humilde, lo menos “glorioso” sea sembrar. A veces no hay tiempo de ver el fruto. A veces no se sabe quién sembró y no te puedes llevar el honor. Porque, en realidad, lo que parece estar diciendo Jesús es que sembremos sólo con él. De otra manera, sembraremos vientos.

Que se siembre solamente su semilla, y no la propia. ¿Qué quiere decir esto en términos de la vida diaria? ¿Qué podemos sembrar? El testimonio de Cristo en la vida con acciones de bondad, amabilidad, entrega, servicio a otros, generosidad, control propio, paz, justicia. Se siembra verdad cuando se defiende la verdad y se construyen relaciones auténticas y de transparencia. Se siembra buena semilla cuando se protesta contra la mentira y la injusticia. Y también con la educación recta de quienes podrían estar a nuestro cuidado: hijos, alumnos, nietos, sobrinos… En realidad, no somos nosotros quienes sembramos, sino el Espíritu de Dios que actúa en nosotros y concede sus dones.

Muchas veces hemos entendido este pasaje como un deber de pedir vocaciones al ministerio. Y, claro, lo es: el pueblo necesita pastores, y necesita conversión. Pero en el fondo, es una llamada a ser semilla para que la mies de verdad pueda ser abundante. A sembrar la bondad, la belleza y la verdad en lugar de mentiras y vientos. No se llama a cosechar tempestades, sino más bien mies abundante. Depende de lo que permitamos que Dios siembre a través de nosotros.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 08 de julio de 2024

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (2,16.17b-18.21-22):

Así dice el Señor: «Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Aquel día –oráculo del Señor–, me llamará Esposo mío, no me llamará ídolo mío. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144

R/. El Señor es clemente y misericordioso

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,18-26):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado.» Y en aquel momento quedó curada la mujer.

Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Y volver, volver, volver…

A menudo tengo un sueño recurrente en el que no sé salir de donde estoy para volver a casa, a pesar de que todo es conocido; todo es lo de siempre. Doy vueltas y vueltas y siempre me encuentro con callejones sin salida, con vericuetos desconocidos, con obstáculos. Es algo así como lo que dicen las lecturas hoy. Aquí hay una invitación a pasar del cansancio de la vejez a los días de fervor y entusiasmo de la juventud. De la apatía a la actividad. De la infidelidad a la fidelidad. De la enfermedad a la sanación. De la muerte a la vida. En realidad, todo es lo mismo: el entibiamiento lleva a la infidelidad (…porque no sois fríos ni calientes…); la infidelidad es una especie de enfermedad y la enfermedad lleva a la muerte.  Esto es lo que se nos presenta en las lecturas de hoy. “Le hablaré al corazón, y la desposaré.” Es decir, la sacaré de tanta tontería, de su enfermedad, de tanta muerte, de tanta mentira. Pero resulta muy difícil.

Dios lo puede hacer esto. Habla al corazón, reconoce quién la fe de quien le ha tocado el manto, toma de la mano a la niña muerta. Nunca mira indiferente a sus hijos.

Pero necesita nuestro deseo de salir y esto no se realiza por arte de magia.  Lo que ocurre es que primero hay que ir al desierto, cosa que hoy día es dificilísimo. Atrévete a dejar el móvil a un lado, a salir de las redes sociales, a no ver la televisión siquiera un día… Hay que ir al desierto para escuchar la voz que habla al corazón y reconocer la infidelidad… o las infidelidades recurrentes como era el caso de la mujer de Oseas. Reconocer la enfermedad y la muerte, es decir, el pecado. Todos los días en Misa, en el acto penitencial se nos invita a ir a un desierto microscópico antes de celebrar… es decir de esposarnos con Dios y regresar a la vida. Pero son solo unos segundos de silencio que podrían incluso pasar desapercibidos con otras distracciones que llevamos dentro.  Y lo que ocurre es que hay que tener el humilde valor de tocar el manto, descubriendo la vergüenza de la propia enfermedad. Y lo que ocurre es que hay que aceptar la mano que levanta de la muerte y la comida que se da a continuación. Despertar del sueño. Y volver, volver, volver…Y volver a la vida, que es estar con Dios.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del domingo 07 de julio de 2024.

DIOS NOS HABLA – 14º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO:

Nadie podrá quitarte la gracia de sentirte querido; la capacidad de amar; la esperanza de realizar tus sueños; la humildad de saber imperfecto; la victoria de una conquista; la certeza de que la vida vale la pena; el coraje de ser simplemente tú.

LLAMADOS A SER LA VOZ DE DIOS. Dios siempre llama a las personas a ser su voz en medio del pueblo. La primera lectura habla de la misión de Ezequiel, enviado por Dios para ser su voz al pueblo rebelde y obstinado de Israel, que estaba exiliado en Babilonia. La misión confiada era difícil, pero Dios haría saber que «en medio del pueblo había un profeta». En la segunda lectura, tenemos la experiencia de Pablo. Pablo reconoce y asume su debilidad. Pide tres veces al Señor que lo libre de una «espina» que le molesta en la carne. Dios asegura a Pablo y a todos los que tienen algún tipo de «espina»: «Te basta mi gracia; pues en la debilidad es donde la fuerza se realiza plenamente». En el Evangelio, encontramos la experiencia de Cristo. Jesús enseñaba en la sinagoga de Nazaret. El pueblo se admiraba de la sabiduría, de los milagros… y, perplejo, se preguntaba: «¿Quién es ese hombre? ¿No es él el carpintero, el hijo de María?» Ellos esperaban un Mesías guerrero como David, un sabio como Salomón, por eso lo rechazan por ser un hombre común del pueblo. Jesús, decepcionado, concluyó: «Un profeta no es estimado entre los suyos». Pero a pesar de la incomprensión, continuó fiel a los planes del Padre. El profeta es aquel que vive en comunión con Dios y está atento a la realidad humana; está llamado a ser la «voz» de Dios, por la palabra y por el testimonio. Pero la denuncia profética implica, muchas veces, la persecución, en muchos casos, la propia muerte. Por el bautismo nos volvemos profetas del Señor y Él siempre nos dará la fuerza para superar nuestros límites y para cumplir lo que nos pide, no tengamos miedo. – Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

Homilía para la Eucaristía del domingo 07 de julio de 2024.

DOMINGO XIV DEL AÑO B.
Ezequiel 2,2-5: El Profeta escucha tres cosas: ¿quién envía? ¿A quién envía? ¿Adónde
envía? Ezequiel acepta su misión.
2Corintios 12,7-10: Pablo da testimonio de su condición o de algo que le humilla y le hace
sentirse débil y pobre. Sólo en Dios tiene su fortaleza.
Marcos 6,1-6: Los de Nazaret no ven la realidad mesiánica de Jesús; se quedan en la
apariencia externa. Se descubre una nueva dimensión de la fe: aceptar a Jesús en su
humanidad.
1.- A la luz de la Palabra podemos distinguir tres cosas: ¿Quién envía? ¿A quién envía? ¿A
dónde lo envía? Y es bueno tener claro esto para no engañarnos. ¿Quién envía? Dios, el
Espíritu que todo lo penetra. Él es quien envía. ¿A quién envía? El texto es claro, a un hijo
de hombre, es decir, a un simple humano, mortal, con todas las limitaciones que puede
tener un ser humano. No obstante Dios escoge lo humilde. “Yo te envío”. El Profeta no es
el que va, sino el que es enviado. ¿Y a dónde lo envía? A un Pueblo rebelde, que no
siempre sabrá escuchar. Es que así es el modo de actuar de Dios para demostrar que Él es
el principio de todo.
2.- Y siempre ha sido este el proceder de Dios. Así lo hizo con san Pablo, a quien aquejaba
algo humillante, que le hace sentirse débil y pobre. Esto ayuda al Apóstol a tener siempre
presente su fragilidad humana y le ayuda a cultivar su humildad en medio de sus éxitos. Es
que Dios muestra su poder usando instrumentos débiles. La debilidad es el terreno en que
se manifiesta y actúa la Fuerza de Dios.
3.- Muchas veces en la vida nos dejamos guía sólo por las apariencias. Y si lo que aparece
es lo humano, lo frágil, nos dejamos guiar por nuestra mentalidad materialista. Y
fácilmente caemos en la descalificación de la persona
Eso pasa con frecuencia en el mundo. Nos dejamos influenciar en el mundo y guiar por
criterios puramente humanos y corremos el riesgo de equivocarnos.
Lo mismo sucede con la Iglesia, que es realmente humana, por lo mismo, defectuosa y
pecadora. La historia es rica en proporcionarnos ejemplos del historial negro de la Iglesia.
Pero es a esta Iglesia la que el Señor envía. Evidentemente que a donde es enviada no es
fácil terreno. Ya lo dijo el Señor: “Los envío como ovejas en medio de lobos” (Mateo
10,16). Y de hecho ya sabemos cómo el Señor garantiza su presencia protectora, ya sea al
Profeta, ya sea a sus discípulos.
4.- En el evangelio vemos cómo sus coterráneos vieron sólo su realidad terrena. Vieron
simplemente a un hijo de vecino. Fueron incapaces de captar la realidad total del
Nazareno.
Es iluminador lo que dice el texto: “Él se asombra de su falta de fe”.
Aquí se descubre una nueva dimensión de la fe: aceptar a Jesús en su humanidad
salvadora de la que muchos se escandalizaron. No fueron capaces de descubrir en este
hombre al Mesías, al Hijo de Dios vivo, como confiesa Pedro. La fe en Jesús no termina en
su humanidad, pero la supone y acepta. Por eso la fe abarca una confesión a favor de
Cristo: dos facetas esenciales en la vida cristiana: creer en la divinidad y humanidad de
Cristo. Dígase lo mismo de la Iglesia, que es humana y divina a la vez.
En esto se basa también nuestra fe sacramental. Dios se hace presente y actúa valiéndose
de lo que a nuestros ojos no tiene valor.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 06 de julio de 2024

Lectura de la profecía de Amós (9,11-15):

Así dice el Señor: «Aquel día, levantaré la tienda caída de David, taparé sus brechas, levantaré sus ruinas como en otros tiempos. Para que posean las primicias de Edom, y de todas las naciones, donde se invocó mi nombre. –oráculo del Señor–. Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que el que ara sigue de cerca al segador; el que pisa las uvas, al sembrador; los montes manarán vino, y fluirán los collados. Haré volver los cautivos de Israel, edificarán ciudades destruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán de su vino, cultivarán huertos y comerán de sus frutos. Los plantaré en su campo, y no serán arrancados del campo que yo les di, dice el Señor, tu Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 84

R/. Dios anuncia la paz a su pueblo

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.» R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-17):

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

6 de julio de 2024

Mira que hay gente en la iglesia que vive con el pesimismo como compañero permanente de viaje. Son los que están pensando siempre que cualquier tiempo pasado fue mejor. Ahora es todo malo. En sus vidas parece que lo que domina es el pecado y que, por lo tanto, hay que estar pidiendo continuamente perdón a Dios. Y tal como piden perdón no parecen estar seguros de que lo vaya a conceder. Hay que hacer muchas penitencias y oraciones para conseguirlo. Tal y como practican su fe, se diría que el cristianismo es una religión triste, que está reñida con cualquier tipo de alegría. Seguro que si pensamos un poco, encontramos personas de este tipo a nuestro alrededor. Todo es penitencia, todo es dolor, todo es como un sufrir permanente. Y viven con la amenaza constante de la condenación. La vida se convierte en una cuesta arriba continua, una pendiente resbaladiza donde amenaza siempre la caída en el pecado.

Pero “¿es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?” Y nosotros sabemos seguro que el Señor resucitó, que su resurrección es esperanza de vida para nosotros. Si algo tenemos claro los que creemos en Jesús es que “tanto amó Dios al mundo que entregó a su hijo para salvarnos”. Y el amor de Dios es por supuesto más fuerte que cualquiera de nuestros pecados. Ahora ya no estamos solos. Tenemos un compañero de camino, Jesús, que conoce nuestras debilidades, que se hizo uno de nosotros, que nos salva allá donde nosotros no vemos ninguna posibilidad.

De repente, se nos hace claro que el cristiano no puede ser pesimista, que el optimismo, la esperanza y la sonrisa están en su ADN, hasta en el peor de los momentos. Porque creemos en Jesús y él es nuestra esperanza. Nuestra vida ya está en otra dimensión. La gracia está actuando en nosotros, aunque no veamos nada. Conclusión: vamos a tirar por la borda todo lo que huela a pesimismo, tristeza o angustia en nuestra vida. Y vamos a vivir llenos de esperanza, con la sonrisa en el rostro. Porque Dios está con nosotros y no nos va a dejar de su mano. Nunca.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/