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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 19 de julio de 2024

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (38,1-6.21-22.7-8):

En aquellos días, Ezequías cayó enfermo de muerte, y vino a visitarlo el profeta Isaías, hijo de Amós, y le dijo: «Así dice el Señor: «Haz testamento, porque vas a morir sin remedio y no vivirás.»» Entonces, Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor: «Señor, acuérdate que he procedido de acuerdo contigo, con corazón sincero e íntegro, y que he hecho lo que te agrada.» Y Ezequías lloró con largo llanto.
Y vino la palabra del Señor a Isaías: «Ve y dile a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de David, tu padre: «He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas. Mira, añado a tus días otros quince años. Te libraré de las manos del rey de Asiria, a ti y a esta ciudad, y la protegeré.»»
Isaías dijo: «Que traigan un emplasto de higos y lo apliquen a la herida, para que se cure.»
Ezequías dijo: «¿Cuál es la prueba de que subiré a la casa del Señor?»
Isaías respondió: «Ésta es la señal del Señor, de que cumplirá el Señor la palabra dada: «En el reloj de sol de Acaz haré que la sombra suba los diez grados que ha bajado.»» Y retrocedió el sol en el reloj los diez grados que había avanzado.

Palabra de Dios

Salmo

Is 38

R/. Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía

Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.» R/.

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.» R/.

«Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor, devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.» R/.

Los que Dios protege viven,
y entre ellos vivirá mi espíritu;
me has curado, me has hecho revivir. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,1-8):

Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.»
Les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa «quiero misericordia y no sacrificio», no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Señor del sábado, Señor de la vida y de la muerte

Jesús no ha venido a abolir la ley ni los profetas, sino a darles cumplimiento (cf. Mt 5, 17-18). Pero ese cumplimiento no consiste en añadir nuevos preceptos, o en eliminar o atemperar otros. La plenitud de la ley consiste en llegar a sus raíces, a su corazón, a su núcleo esencial, el que da sentido a todos los preceptos concretos. Ese corazón es el mandamiento del amor: a su luz los mandamientos y las prohibiciones adquieren sentido o, según las circunstancias, carecen de él, como en el caso del evangelio de hoy. El amor, que es la sustancia de Dios, da vida, no la quita. Por eso, cuando la ley se utiliza de manera rígida, inmisericorde, despiadada, y sirve para condenar y no para dar vida, o es que se la está malinterpretando, o es que se ha corrompido.

En realidad, Jesús no ha venido a reinterpretar la ley (en un sentido más rígido o más laxo), sino que él mismo, en persona, se convierte para nosotros en ley. Él es el Señor del Sábado, porque es el Señor del tiempo, y el Señor de la vida y de la muerte. Pero no porque nos dé vida o muerte a su antojo, sino porque con su muerte en la cruz nos ha dado a todos la vida eterna.

Cordialmente,

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 18 de julio

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (26,7-9.12.16-19):

La senda del justo es recta. Tú allanas el sendero del justo; en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, ansiando tu nombre y tu recuerdo. Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti, porque tus juicios son luz de la tierra, y aprenden justicia los habitantes del orbe. Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Señor, en el peligro acudíamos a ti, cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento. Como la preñada cuando le llega el parto se retuerce y grita angustiada, así éramos en tu presencia, Señor: concebimos, nos retorcimos, dimos a luz… viento; no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo. ¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 101

R/. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

Tú permaneces para siempre,
y tu nombre de generación en generación.
Levántate y ten misericordia de Sión,
que ya es hora y tiempo de misericordia.
Tus siervos aman sus piedras,
se compadecen de sus ruinas. R/.

Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R/.

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,28-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Comentario al Evangelio del 18 de julio de 2024

El alivio en el Señor y el yugo del amor

El “magníficat de Jesús” continúa con una llamada a acercarnos a él, porque él es realmente la fuente de la sabiduría revelada a los humildes, él, que es también manso y humilde de corazón.

Los humildes son los justos del Antiguo Testamento, los que caminan por sendas rectas y llanas, lo que esperan en el Señor y tienen ansia de Dios. Pero también estos pasan por peligros y sufren aprietos, y pueden experimentar en ocasiones el desaliento de que sus esfuerzos por el bien y la justicia resultan inútiles, dan a luz viento, se revelan estériles. De hecho, es frecuente que perseverar en el bien, la honestidad y la justicia conlleve sinsabores y desventajas, y esta situación puede llevar a la tentación de apartarse de la senda del justo.

Jesús llama a sí a los cansados y agobiados; a los que son justos, pero están tentados de no perseverar en la justicia, y también a los pecadores, abrumados por el peso de sus pecados. Y todos podemos ser un poco de los unos y de los otros. Jesús nos alivia, porque perdona nuestros pecados, haciéndonos volver a la senda de la justica, y también porque alimenta nuestra esperanza de que la justicia acabará teniendo su premio: él es el justo que por no apartarse de la senda de la justicia murió en la cruz, y que en su resurrección se ha hecho realidad la profecía de Isaías: ¡los muertos vivirán!

En Jesús, en definitiva, aprendemos la sabiduría del amor, que es un yugo, porque nos exige salir de nosotros mismos para hacer el bien; pero es un yugo ligero, porque el amor es antes que nada un don que recibimos de Dios, precisamente por medio de Jesucristo, el manso y humilde de corazón, que ha cargado sobre sí nuestros pecados, y nos ayuda a llevar este yugo del amor.

Cordialmente,

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 17 de julio de 2024.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (10,5-7.13-16):

Así dice el Señor: «¡Ay Asur, vara de mi ira, bastón de mi furor! Contra una nación impía lo envié, lo mandé contra el pueblo de mi cólera, para entrarle a saco y despojarlo, para hollarlo como barro de las calles. Pero él no pensaba así, no eran éstos los planes de su corazón; su propósito era aniquilar, exterminar naciones numerosas. Él decía: «Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente. Cambié las fronteras de las naciones, saqueé sus tesoros y derribé como un héroe a sus jefes. Mi mano cogió, como un nido, las riquezas de los pueblos; como quien recoge huevos abandonados, cogí toda su tierra, y no hubo quien batiese las alas, quien abriese el pico para piar.» ¿Se envanece el hacha contra quien la blande? ¿Se gloría la sierra contra quien la maneja? Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño. Por eso, el Señor de los ejércitos meterá enfermedad en su gordura y debajo del hígado le encenderá una fiebre, como incendio de fuego.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 93

R/. El Señor no rechaza a su pueblo

Trituran, Señor, a tu pueblo,
oprimen a tu heredad;
asesinan a viudas y forasteros,
degüellan a los huérfanos. R/.

Y comentan: «Dios no lo ve,
el Dios de Jacob no se entera.»
Enteraos, los más necios del pueblo,
ignorantes, ¿cuándo discurriréis? R/.

El que plantó el oído ¿no va a oír?;
el que formó el ojo ¿no va a ver?;
el que educa a los pueblos ¿no va a castigar?;
el que instruye al hombre ¿no va a saber? R/.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el justo obtendrá su derecho,
y un porvenir los rectos de corazón. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Elogio de la humildad (el Magníficat de Jesús)

A esta explosión de alegría y acción de gracias la han llamado algunos “el magníficat de Jesús”, que seguramente en su infancia fue testigo de similares cánticos de alegría por parte de su Madre. Jesús contrapone aquí la humildad (la gente sencilla) a la soberbia (los sabios y entendidos, los que se tienen por tales).

La soberbia fija la mirada sobre uno mismo y le hace pensar que no le debe nada a nadie, que todo lo que tiene es por mérito propio. Esta forma de autoafirmarse comporta una ceguera voluntaria, que no quiere ver lo mucho que debemos a otros, y que se cierra a horizontes más amplios y abiertos. La primera lectura ofrece un buen ejemplo de esa actitud soberbia, cuando el pueblo de Asur, que ha sido un mero instrumento de la providencia divina, se atribuye a sí mismo una fuerza que procede de Dios, y que Asur ha utilizado de manera indebida.

El que adopta la actitud de la humildad no es que se denigre a sí mismo, sino que, aun reconociendo el propio valor, sabe agradecer lo que le debe a otros, sabe reconocer sus límites y, por tanto, es capaz de ver y de ir más allá de ellos. La humildad conlleva una actitud abierta, y los humildes están, en consecuencia, capacitados para abrirse a una sabiduría superior, la que procede del Señor de cielo y tierra. Jesús, al hacerse hombre, se ha puesto del lado de los humildes de la tierra, y se ha convertido para ellos en la fuente de la sabiduría de la vida, que es la sabiduría evangélica, la sabiduría del amor.

Cordialmente,

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN – PATRONA DE CHILE

16 DE JULIO | NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN – PATRONA DE CHILE

Por el año 1595, los agustinos trajeron la imagen de la Virgen, Nuestra Señora del Carmen, a Chile. La presentaron como modelo de la fe y de la misión que traían al País. Desde el año 1678 se la saca en procesión por el centro de Santiago, extendiéndose su devoción a todo el territorio nacional, quedando como sus principales lugares de peregrinaje el Santuario de Maipú y el de la Tirana (Iquique). El 24 de octubre del año 1923, el papa Pío XI la nombra Patrona de la República de Chile. Benedicto XVI regaló la imagen de la Virgen del Carmen misionera, para que visitara la zona demolida por el terremoto y tsunami del 27 de febrero del año 2010. Su devoción colaboró en mantener la fe en Chile y despertar la vocación a la santidad en el pueblo chileno, sobresaliendo entre otros Teresita de los Andes, Laurita Vicuña, Alberto Hurtado y Enrique Alvear. La Virgen Madre y Reina asiste al País en los peligros y en las necesidades, siendo considerada Estrella de la evangelización por la Iglesia chilena.

EDD. Martes 16 de julio de 2024.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (7,1-9):

Reinaba en Judá Acaz, hijo de Yotán, hijo de Ozías. Rasín, rey de Damasco, y Pecaj, hijo de Romelía, rey de Israel, subieron a Jerusalén para atacarla; pero no lograron conquistarla.
Llegó la noticia al heredero de David: «Los sirios acampan en Efraín.» Y se agitó su corazón y el del pueblo, como se agitan los árboles del bosque con el viento.
Entonces el Señor dijo a Isaías: «Sal al encuentro de Acaz, con tu hijo Sear Yasub, hacia el extremo del canal de la Alberca de Arriba, junto a la Calzada del Batanero, y le dirás: «¡Vigilancia y calma! No temas, no te acobardes ante esos dos cabos de tizones humeantes, la ira ardiente de Rasín y los sirios y del hijo de Romelía. Aunque tramen tu ruina diciendo: «Subamos contra Judá, sitiémosla, apoderémonos de ella, y nombraremos en ella rey al hijo de Tabeel.»

Así dice el Señor: No se cumplirá ni sucederá: Damasco es capital de Siria, y Rasín, capitán de Damasco; Samaria es capital de Efraín, y el hijo de Romelía, capitán de Samaria. Dentro de cinco o seis años, Efraín, destruido, dejará de ser pueblo. Si no creéis, no subsistiréis.»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 47

R/. Dios ha fundado su ciudad para siempre

Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R/.

El monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar. R/.

Mirad: los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero, al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos. R/.

Allí los agarró un temblor
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,20-24):

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La llamada de Dios y la (no) respuesta

Dios llama y nosotros respondemos…, o no. La llamada de Dios no se impone, porque Él respeta nuestra libertad. Pero no deja de avisarnos, de llamarnos, a veces a gritos, o recriminándonos con severas advertencias. La seriedad de la llamada tiene que ver con la gravedad del asunto: no podemos subsistir para siempre, nuestra vida desligada de su fuente se disuelve en la nada, está condenada a la muerte. Esta llamada de Dios se ha encarnado en Cristo, por lo que se realiza en un lenguaje que podemos entender, de modo que no hay excusas.

Las duras palabras de Jesús no son una amenaza: no es que vayan a ser arrojados al abismo como castigo los que no acogen la llamada de Jesús (con palabras y con signos de salvación), sino que a lo que nos llama es precisamente a no encaminarnos nosotros mismos hacia el abismo a causa de nuestra contumacia, nos llama a seguir las sendas que conducen a la vida, a la comunión con Dios, a la salvación.

Vivimos tiempos de contumaz rechazo de la llamada de Dios, de sordera para con su palabra y de ceguera para con sus signos. Nuestra respuesta creyente no debe ser volver la espalda a los que rechazan a Cristo con temor, indiferencia o desprecio, sino seguir hablando con caridad, claridad y valor, acompañando esas palabras (que a veces deberán ser fuertes y duras), con signos, milagros de obras buenas, que testimonian la presencia de Dios entre nosotros. Para ello, debemos examinarnos de hasta qué punto estamos acogiendo la Palabra de Dios y dejándola actuar entre nosotros. Y es que lo que debemos decir al mundo como testimonio del Evangelio, nos lo decimos a nosotros mismos: “si no creéis no subsistiréis”.

Hoy celebramos la fiesta de Nuestra Señor del Carmen. María es para nosotros un ejemplo transparente de cómo responder a la llamada de Dios, de cómo acoger la Palabra que Dios nos dirige. Y en el espejo de María vemos cómo ha habido santos que han tratado de responder a esa misma llamada con prontitud y generosidad.

Uno de ellos, San Antonio María Claret, fundó hoy hace 175 años, junto con un pequeño grupo de sacerdotes, la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, más conocidos como misioneros claretianos. Para nosotros, miembros de esta familia religiosa, es hoy motivo de acción de gracias y de renovación de ese empeño misionero, que es respuesta a la llamada de Dios a ser, como María, servidores de la Palabra.

Cordialmente,

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-lunes-de-la-xv-semana-del-tiempo-ordinario-4/?occurrence=2024-07-16

Encuentros Zonales 2024.

Con el Lema: «Alverna, signo de amor que nos desborda» este 6 de Julio damos comienzo a nuestros Encuentros Zonales 2024.
El Señor nuevamente nos llama a seguir caminando de su mano con la mirada de San Francisco de Asís.
Pedimos desde ya sus oraciones, para que el Espíritu Santo nos conduzca, guíe y acompañe en cada encuentro; que sea una instancia plena de oración, formación y compartir con el hermano que el Señor nos regala.
Paz y Bien

EDD. lunes 15 de julio de 2024

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (1,10-17):

Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma; escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «¿Qué me importa el número de vuestros sacrificios? –dice el Señor–. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada. ¿Por qué entráis a visitarme? ¿Quién pide algo de vuestras manos cuando pisáis mis atrios? No me traigáis más dones vacíos, más incienso execrable. Novilunios, sábados, asambleas, no los aguanto. Vuestras solemnidades y fiestas las detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más. Cuando extendéis las manos, cierro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no os escucharé. Vuestras manos están llenas de sangre. Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49

R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,34–11,1):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

15 de julio de 2024

No paz sino espada

Este es uno de esos textos desconcertantes de Jesús, en los que rompe con la imagen edulcorada con la que solemos imaginarlo. Y no es que anuncie aquí un espíritu belicista o algún género de “guerra santa”. Pero sí que nos avisa de que él no es un “buenista”, un irenista de la paz a cualquier precio, que nos enseña a esquivar todo conflicto y toda confrontación. En realidad, Jesús nos apremia a tomar una decisión radical y sin compromisos. Y una decisión así puede provocar conflictos y rechazos, incluso entre los más cercanos. Aun así, viene a decirnos, no debemos temer ni echarnos atrás.

La decisión, claro está, concierne a su propia persona: se trata de elegirlo a él como criterio, guía y sentido de nuestra vida. Y si ello implica entrar en conflicto con el padre o la madre, o los hermanos, o los cónyuges… debemos estar dispuestos a ello. Incluso si esa elección entra en conflicto con la propia vida, que puede ser objeto de persecución a causa de la fe. También en este caso debemos mantenernos firmes.

Y no porque Cristo y su seguimiento sean incompatibles con nuestra vida y con estas relaciones familiares, tan íntimas y esenciales, sino porque éstas y aquélla están afectadas por el pecado y necesitan ser purificadas y salvadas, y sólo Cristo puede hacerlo. Por eso, la elección de Cristo no es “contra” aquellos con los que podríamos entrar en conflicto, sino precisamente a favor de ellos: eligiendo a Cristo aprendemos a amarlos con un amor más puro y perfecto, del mismo modo que estar dispuesto a perder la vida por Cristo y por amor de los hermanos, significa encontrarla en plenitud.

Además, como nos dice Jesús continuando con su enseñanza, el amor de Dios que elegimos al decidirnos por él, no se deja vencer en generosidad. Es un amor abierto y difusivo y aquellos que han hecho esa elección se convierten en heraldos del mismo, de la gracia y la salvación, de modo que los mínimos gestos en favor de Cristo, en la persona de sus discípulos, no queda sin recompensa. La gracia de Dios es contagiosa en extremo, y el mínimo contacto con ella tiene consecuencias positivas. Esto debería llevarnos al testimonio de fe y a las obras del amor sin reticencias, porque, según las palabras de Jesús, con ello mismo ya estamos difundiendo la salvación.

Sólo haciendo esta elección de Cristo sin compromisos, que nos lava y nos purifica, podremos ofrecer a Dios sacrificios que no sean el mero ritualismo huero que critica el profeta Isaías.

Jesús nos exhorta hoy a la radicalidad, a la valentía, a la fortaleza en el seguimiento, pero también a la generosidad de un corazón agradecido, que trata de compartir con todos, cercanos y lejanos, el amor que Dios ha derramado con abundancia y sin límites sobre nosotros en su Hijo Jesucristo.

Cordialmente,

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilia para la Eucaristía del domingo 14 de julio de 2025

DOMINGO XV DEL AÑO B.

Amós 7,12-15: El Profeta es rechazado por anunciar un castigo de parte del Señor.

Efesios 1,3-14: Pablo eleva un Himno al Plan divino de salvación destacando algunas bendiciones que Dios ha hecho a los hombres.

Marcos 6,7-13: El Señor elige y envía con poder a los doce discípulos a quienes constituye en Apóstoles.

1.- La Palabra de Dios nos hablaba el domingo pasado de cómo el Señor envía al Profeta, a un hombre. Hoy nuevamente la Palabra vuelve a tocas el tema, pero desde otra perspectiva.

Tanto el  evangelio como la carta de san Pablo nos hablan de una elección.

Si partimos por la carta a los Efesios, en el texto Pablo bendice a Dios, alaba a Dios. Y la razón por la que lo alaba es porque Él nos ha colmado de bendiciones. Y la principal bendición es que en Cristo hemos sido elegidos, seleccionados por Él. Y ¿para qué nos ha elegido? Y el Apóstol da una serie de razones: para ser santos, irreprochables, para ser sus hijos muy queridos; por eso nos ha perdonado. O sea, de una manera muy concreta se nos da a conocer en qué consiste el Plan de salvación. Por eso podemos decir que Dios nos ha bendecido, es decir, nos ha salvado.

2.- Dice el evangelio que el Señor llamó a los doce, los eligió para hacerlos “Apóstoles” suyos. Es decir, los eligió como sus representantes, no sólo mensajeros, profetas, testigos o heraldos. No, representantes  suyos. Porque el Apóstol es un enviado con  pleno poder, con el poder de quien lo envía, es decir, con el poder de Cristo.

Esto trae una consecuencia: el representante debe mostrarse en su comportamiento. San Juan en su Primera carta dice: “El que dice que permanece en Él debe andar como Cristo anduvo”.  Es decir, el estilo de vida de un Apóstol debe ser como el de Cristo y de este modo lo representa adecuadamente.

3.- Amós fue rechazado por llevar un mensaje incómodo a los de su tiempo.

Hoy la sociedad rechaza a la Iglesia. Y puede que haya dos razones al menos para hacerlo. Una razón es porque la Iglesia no es creíble por su modo de actuar. Otra razón es porque a veces debe mostrar no sólo de palabra, sino también con hechos, cuál es el camino que Dios quiere para todos los hombres. ¡Cuántas veces hemos leído el algunas murallas grafitis que dicen: “FUERA LA IGLESIA”. Como a Amós, que se le dijo: “Vete de aquí, vidente”.

Ya veíamos en el evangelio del domingo pasado cómo Jesús fue rechazado por sus coterráneos. Y siempre habrá una razón para rechazar.

4.- Pero el Señor sigue llamando, sigue eligiendo, sigue enviando. Envía a sus mensajeros, envía a sus representantes. Nos ha elegido a todos nosotros, nos ha colmado de bendiciones y nos predestinado a ser los hijos muy queridos. Y nos elige y nos envía a proclamar el mensaje de salvación a toda la gente.  Y debemos nosotros  proclamar el mensaje de dos maneras.

Una, por medio de un estilo de vida coherente, evangélica. Y si fuere necesario, proclamar de palabra el mensaje del Señor. A veces no es posible predicar (y llegará el día que se nos prohíba predicar),  pero sí siempre podremos mostrar con nuestra vida el mensaje de Cristo.

Pienso que bien podemos hacer de la oración atribuida a san Francisco un Programa de vida, un Plan de trabajo. Ya que:

  • Donde haya odio  pongamos amor
  • Donde haya ofensa pongamos perdón
  • Donde haya discordia pongamos unión    etc., etc.

¿Te atreverá a hacerlo?

Hno. Pastor.