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Autor: Patricio Osiadacz

TRANSMISIÓN DE LA SANTA MISA SOLEMNE DE SANTA CLARA | 11 DE AGOSTO DE 2024.

Celebrando este día tan especial para toda la familia franciscana, transmitiremos la celebración solemne de Santa Clara de Asís, en vivo directo del Monasterio de la Santísima Trinidad/Santiago, este domingo 11 de agosto a las 12.00 hrs.

Te invitamos a acompañar nuestra celebración por nuestra página de Youtube:
https://www.youtube.com/@capuchinoschile1497

¡Paz y Bien!

EDD. sábado 10 de agosto de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (9,6-10):

El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta.» El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 111,1-2.5-6.7-8.9

R/. Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo. R/.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos. R/.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (12,24-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

San Lorenzo

Se podría pensar en los mártires en medio del dolor y del tormento, y posiblemente sin muchas ganas de reír. Pero la muerte no se improvisa, y el momento del martirio físico menos todavía. Normalmente, se muere como se vive. Y esto queda clarísimo en la vida y muerte del diácono Lorenzo, uno de los siete diáconos de Roma en el siglo III:  El sentido del humor no se considera normalmente una virtud cristiana. La alegría sí. Si el sentido del humor se junta a la alegría, da un brillo y brisa especial a todo, incluso a los momentos más difíciles. Ese sentido del humor y esa alegría caracterizaron a san Lorenzo. Se cuenta que era diácono tesorero de la comunidad cristiana primitiva en tiempos de la persecución de Valerio, en 257. El emperador llamó a Lorenzo y, pensando que tenía dinero, le ordenó que le llevara el tesoro de la Iglesia. Lorenzo prometió llevárselo al día siguiente, y se presentó con todos los pobres de Roma. Aseguró que ellos eran, precisamente, el mayor tesoro cristiano. No es que fuera un loco ingenuo que no se diera cuenta del peligro, la persecución y el tormento inminentes. Es que tenía la verdad más profunda, con la alegría más certera, porque su seguridad estaba en otra parte.

En la primera lectura de hoy se habla de una entrega generosa y alegre. A Dios le agrada quien dona alegremente, sin retener nada, sin aferrarse a nada. Y el evangelio lo ratifica: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no da fruto. Lorenzo sabía eso y sabía bien que se enfrentaba a la ira de Valerio y al martirio. Pero tenía la seguridad de un fruto auténtico, abundante, verdadero. Así podía enfrentarse a la muerte. Sabía a dónde iba: había escuchado la palabra: “Quien quiera servirme que me siga y donde yo esté ahí estará mi siervo…” La alegría no dependía de la circunstancia que, en su caso, le podrían haber llevado al hundimiento total, sino de la vida que sabía llevaba consigo. La alegría que brota de dentro es la de saber quiénes somos y a dónde vamos. Saber que, donde está Dios, estamos nosotros, sus siervos. Está en mirar siempre más allá de lo que se presenta a simple vista. Conocer el destino final. Aunque el destino final pase por el tormento de la parrilla.

Carmen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-san-lorenzo-diacono-y-martir-2/?occurrence=2024-08-10&nskip=53700

EDD. viernes 09 de agosto de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas 2, (16b.17b.21-22)

Yo la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón.
Desde allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto.
Yo estableceré para ellos, en aquel día una alianza con los animales del campo, con las aves del cielo y los reptiles de la tierra; extirparé del país el arco, la espada y la guerra, y haré que descansen seguros.
Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Salmo (44, 11-12.14-17)

Señor, tú nos hiciste retroceder ante el enemigo
y nuestros adversarios nos saquearon.
Nos entregaste como ovejas al matadero
y nos dispersaste entre las naciones. R.

Nos expusiste a la burla de nuestros vecinos,
a la risa y al escarnio de los que nos rodean;
hiciste proverbial nuestra desgracia
y los pueblos nos hacen gestos de sarcasmo. R.

Mi oprobio está siempre ante mí
y mi rostro se cubre de vergüenza,
por los gritos de desprecio y los insultos,
por el enemigo sediento de venganza. R.

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (25, 1-13)

El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.
Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.
Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas.
Pero a medianoche se oyó un grito: ‘Ya viene el esposo, salgan a su encuentro’.
Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas.
Las necias dijeron a las prudentes: ‘¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?’.
Pero estas les respondieron: ‘No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado’.
Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.
Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: ‘Señor, señor, ábrenos’,12 pero él respondió: ‘Les aseguro que no las conozco’.
Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN –

Para la mayoría de la gente, el dinero es muy importante; también lo es el propio prestigio y fama personal; y para los políticos, el poder parece ser lo más importante. A menudo las tres cosas van unidas en lo que se llama “estar en la cima del mundo; estar montado en el dólar; haber llegado muy lejos”. Les va bien en la vida. Todo parece perfecto. Y lo sería si no fuera porque, a menudo, en el proceso de alcanzar todo eso se deja atrás la propia identidad, la propia alma. Se puede comenzar por pequeñas traiciones a los propios principios: una mentira en el curriculum para ascender, otra quizá para pasar por delante de un compañero; una obsesión con el trabajo que lleva a descuidar a la familia o a abandonar relaciones; pequeñas corruptelas y amaños… Al final, es posible que uno no se reconozca a sí mismo. Pensará que ha tenido éxito, que ha ganado, que es más listo que nadie… Pero está hueco, porque poco a poco ha ido cediendo trozos de su humanidad. Pierde la decencia, la verdad, y al final, la propia dignidad. Entra en un mundo de oscuridad cegado por las luces y el brillo de su éxito. Un éxito que pasará. Un éxito probablemente abocado al tremendo fracaso de la culpa y el descrédito histórico.

¿De qué sirve? A los ojos del mundo, parece haber servido muchísimo. Pero, según Jesús eso es equivalente a la muerte. Ha perdido su alma que es lo que da vida. Es decir, ha perdido su vida. Es decir, una persona con poder, prestigio, dinero, podría estar paseando por el mundo en medio de aplausos, de seguidores, de brillo, y en el fondo ser como un zombi. Sin identidad, sin alma, sin vida. Y sigue la lectura, ¿qué se podrá dar para recobrar la vida? Simplemente dar marcha atrás no parece muy viable, pero ya se ha otorgado una garantía: Dios da vida y muerte. Es la fuerza de la resurrección. La promesa está en la primera lectura de hoy: “El Señor restaurará su viña…” Pero tiene que haber la voluntad de tomar la cruz y seguirle. Tomar la cruz podría querer decir no tener tantas cosas materiales, ni tanto brillo en el mundo. Podría querer decir volverse a la luz de la verdad, de lo recto, de la dignidad personal que no renuncia a principios. Paradójicamente, ahí está la vida y toda la riqueza. Ahí está el verdadero triunfo. Ahí está la propia identidad, que es la dignidad de ser hijos de la luz y de la Vida.

Carmen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-santa-teresa-benedicta-de-la-cruz-virgen-y-martir-2/

EDD. Jueves 08 de agosto de 2024

Primera Lectura

Lectura del profeta Jeremías (31,31-34):

Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: ellos quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor –oráculo del Señor–. Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días –oráculo del Señor–: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: «Reconoce al Señor.» Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande –oráculo del Señor–, cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50

R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-23):

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremias o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió:

«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías. Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenla que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tema que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»
Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Santo Domingo de Guzmán

A muchos de nosotros nos interesa, nos produce curiosidad, o nos importa bastante la imagen que damos a otros. Es una señal de nuestra propia inseguridad. Necesitamos reconocimiento y aceptación. No es muy probable que Jesús necesitara ese reconocimiento, seguro como estaba en su Padre. ¿Por qué pregunta, entonces? Como buen maestro, quizá esté haciendo un examen, no para calificar a sus discípulos, sino más bien para ayudarlos a verbalizar lo que están aprendiendo de él. “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”, es la respuesta de Pedro que lo resume certeramente. Es la afirmación de la identidad y misión de Jesús. Bastaría con eso, pero cuando Jesús explica lo que implica esa misión en términos concretos, Pedro ya no quiere aceptar la parte más difícil de la Pasión y la muerte. La pregunta, entonces, se vuelve a nosotros: “¿Quién dices que soy yo?”. Al confesar quién es Cristo, nos arriesgamos a aceptar también las partes más difíciles de esa misión salvadora, que implican dolor, sufrimiento, pero también la gloria de la Resurrección.

Parece que santo Domingo, cuya fiesta celebramos hoy, entendió bien la pregunta y dedicó su vida a extender la verdad de Cristo. Fundó la Orden de Predicadores en el siglo XIII, enseñó, predicó, combatió herejías en Europa. A su vez, también recibió, según la leyenda, una pregunta de María, también didáctica, para provocar la respuesta total de Domingo: “¿Sabes, querido Domingo, de qué arma se ha servido la Santísima Trinidad para reformar el mundo?”  “Oh Señora,”, responde Domingo, “tú lo sabes mejor, ya que fuiste el principal instrumento de nuestra salvación”. Y la Virgen le da el Rosario, la meditación sobre la totalidad de los misterios de Cristo, la luz para responder a la pregunta: ¿Quién es Jesús para ti?”. En la meditación de los misterios se va desvelando la respuesta… y las consecuencias prácticas para la vida. Se trata de aceptarlo todo: el gozo, la luz, el dolor, la gloria…Entonces podemos decir: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo… no como Pedro, sino con todas las consecuencias.

Carmen Aguinaco

https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-jueves-de-la-xviii-semana-del-tiempo-ordinario/?occurrence=2024-08-08&nskip=38300

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-jueves-de-la-xviii-semana-del-tiempo-ordinario/?occurrence=2024-08-08&nskip=38300

EDD. miércoles 07 de agosto de 2024.

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Jeremías (31,1-7):

En aquel tiempo –oráculo del Señor–, seré el Dios de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo. Así dice el Señor: Halló gracia en el desierto el pueblo escapado de la espada; camina Israel a su descanso, el Señor se le apareció de lejos. Con amor eterno te amé, por eso prolongue mi misericordia. Todavía te construiré y serás reconstruida, Doncella de Israel; todavía te adornarás y saldrás con panderos a bailar en corros; todavía plantarás viñas en los montes de Samaría, y los que plantan cosecharán. «Es de día» gritarán los centinelas en la montaña de Efraín: «Levantaos y marchemos a Sión, al Señor nuestro Dios.» Porque así dice el Señor: «Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el amor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: «El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel.»»

Palabra de Dios

Salmo

Jr 31,10-13

R/. El Señor nos guardará como pastor a su rebaño

Escuchen, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como pastor a su rebaño.» R/.

Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte.
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R/.

Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas. R/.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (15,21-28):

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.»
Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.» En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Emprender un viaje siempre indica un deseo de algo; se emprende un viaje para disfrutar, descansar, reponer fuerzas, encontrarse con alguien, buscar una vida mejor, escapar de un peligro… Supone deseo y confianza en que se va a lograr lo que se desea. A veces también un enorme sacrificio que parece que merece la pena a la vista de lo que se espera. En la primera lectura de hoy se habla de que el Señor restaurará a quien viene de lejos. Y en el evangelio se habla de una mujer extranjera, de fuera del pueblo de Israel. Gente que se pone en camino por el deseo de algo mejor. Pero, para obrar el milagro de la sanación, Jesús pide constancia del deseo. No para él, que ya lo conoce, sino para quienes escuchan. Son ellos quienes necesitan escuchar este diálogo (con sus propios argumentos), para que Jesús les pueda dar una lección. Desmonta los argumentos para poner de manifiesto la fe de la mujer extranjera que da mil vueltas a la de sus seguidores y los maestros de la ley.  Pone trabas, medio burlonamente, haciendo un juego al que la mujer sirofenicia se presta como cómplice.

Normalmente solo se bromea con quien se tiene confianza. Y Jesús parece que tenía una cierta confianza e incluso un principio de amistad con la mujer. La mujer responde con la misma confianza y un aplomo extraordinario. Entiende el humor de Jesús y le desafía. Demuestra una fe y un deseo que Jesús ya conoce, pero que quiere que aprendan los de alrededor. La persona para la que se pide el milagro ni siquiera está presente. La fe y la confianza de una madre que viene de lejos y a la que los discípulos querían enviar de regreso y de balde, la que aparentemente va arrancar el milagro de Jesús. Aparentemente, porque Jesús ya lo sabía.

Jesús, en realidad, no está poniendo a prueba a la mujer, sino a quienes pensaban que lo sabían todo. Está reforzando el mensaje de la primera lectura e invitando a “llegar de lejos”, es decir, de la falta de fe y confianza a una confianza sin prejuicios. Está invitando a sus amigos y a los maestros de la ley a regresar desde la lejanía de su propia seguridad en sí mismos y falsa confianza. Es la invitación que se nos hace hoy a todos. Regresar de nuestra propia lejana autosuficiencia y aceptar entrar en el juego que demuestra nuestro deseo de sanación. Aceptar nuestra propia “extranjería” y las migajas de salvación milagrosas y multiplicadas que nos ofrece Cristo. Volver a entrar en su verdadero pueblo.

Carmen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/comentario-al-evangelio-del-dia-7-de-agosto-de-2024/

EDD. martes 06 de agosto de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Daniel (7,9-10.13-14):

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 96,1-2.5-6.9

R/. El Señor reina altísimo sobre toda la tierra

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R/.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R/.

Porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro (1,16-19):

Cuando os dimos a conocer el poder y la última venida de nuestro Señor Jesucristo, no nos fundábamos en fábulas fantásticas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. Él recibió de Dios Padre honra y gloria, cuando la Sublime Gloria le trajo aquella voz: «Éste es mi Hijo amado, mi predilecto.» Esta voz, traída del cielo, la oímos nosotros, estando con él en la montaña sagrada. Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca en vuestros corazones.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,2-10):

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, corno no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La Transfiguración

Las fotos, y ahora más y más los videos, pretenden atrapar y detener momentos felices y, como se dice ahora, “mágicos”. Los discípulos también dijeron: ¡Qué bien se está aquí! Aposentémonos, hagamos tres tiendas.  ¡Qué pena que los discípulos no tuvieran una cámara de video o fotos… o simplemente un teléfono móvil con el que enviarnos a todos, simultánea e inmediatamente el momento de la Transfiguración, con la túnica resplandeciente y la gloria! Los seguidores de Jesús se querían quedar ahí, en ese momento maravilloso. Y nadie los podría culpar, claro. Queremos atrapar el momento efímero, por el intenso placer que nos produce. Pero, quizá en el esfuerzo por detener un momento se nos escape la belleza más permanente. Hacer tres tiendas y quedarse en el momento sería cerrarse a la posibilidad de la gloria mayor y más real. En el momento de la Transfiguración, la “gloria” manifestada en las vestiduras resplandecientes y la luz en realidad se refiere a la verdad mayor: este es mi Hijo amado. 

Y para nosotros ese momento en que se nos permite contemplar la gloria, se nos permite también escuchar la verdad. Al compartir la luz, compartimos también esa palabra, que es mucho más consoladora, permanente y transformadora: somos hijos amados. Esa afirmación no es de un momento, porque constituye nuestra identidad.

Pero la Transfiguración, ese momento de maravillosa luz y gloria que apunta a la gloria mayor, es un paso y una prenda antes de entrar en la Pasión. El Hijo amado, que dará la vida para dar vida a todos los hijos amados, entrará en el sufrimiento y la muerte. Y luego pasará a la luz inamovible y enorme de la gloria de la Resurrección. Los discípulos, se nos había dicho, no son más grandes que el Maestro. Aferrarse a un momento de luz podría impedirnos la mayor gloria inmensa y eterna…. Pasando, claro, por el sufrimiento y la muerte de cada día. Ahora bien, contar con la “fotografía”, el recuerdo de ese momento, intenso y gozoso, concede una esperanza que ya no es contra toda esperanza, porque existe la certeza.

Somos hijos amados en el Hijo amado. Esa gloria nadie nos la podría quitar. No hace falta quedarse en un lugar, o en un momento. Hay que seguir caminando en la ciertísima esperanza de la gloria que ya conocemos y que alcanzamos. Pero hay que guardar, en cualquier lugar de nuestra cartera o álbum, la foto del momento en que recibimos esa gloria.

Carmen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-la-transfiguracion-del-senor-5/?occurrence=2024-08-06

EDD. lunes 05 de agosto de 2024.

Lectura del libro de Jeremías (28,1-17):

Al principio del reinado de Sedecías en Judá, el mes quinto, Ananías, hijo de Azur, profeta natural de Gabaón, me dijo en el templo, en presencia de los sacerdotes y de toda la gente: «Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: «Rompo el yugo del rey de Babilonia. Antes de dos años devolveré a este lugar todo el ajuar del templo que Nabucodonosor, rey de Babilonia, cogió y se llevó a Babilonia. A Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, y a todos los judíos desterrados en Babilonia yo los haré volver a este lugar –oráculo del Señor–, porque romperé el yugo del rey de Babilonia.»»
El profeta Jeremías respondió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y del pueblo que estaba en el templo; el profeta Jeremías dijo: «Amén, así lo haga el Señor. Que el Señor cumpla tu profecía, trayendo de Babilonia a este lugar todo el ajuar del templo y a todos los desterrados.

Pero escucha lo que yo te digo a ti y a todo el pueblo: «Los profetas que nos precedieron, a ti y a mi, desde tiempo inmemorial, profetizaron guerras, calamidades y epidemias a muchos países y a reinos dilatados. Cuando un profeta predecía prosperidad, sólo al cumplirse su profecía era reconocido como profeta enviado realmente por el Señor.»»
Entonces Ananías le quitó el yugo del cuello al profeta Jeremías y lo rompió, diciendo en presencia de todo el pueblo: «Así dice el Señor: «Así es como romperé el yugo del rey de Babilonia, que llevan al cuello tantas naciones, antes de dos años.»»
El profeta Jeremías se marchó por su camino. Después que el profeta Ananías rompió el yugo del cuello del profeta Jeremías, vino la palabra del Señor a Jeremías: «Ve y dile a Ananías: «Así dice el Señor: Tú has roto un yugo de madera, yo haré un yugo de hierro. Porque así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Pondré yugo de hierro al cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia; y se le someterán, y hasta las bestias del campo le entregaré.»»

El profeta Jeremías dijo a Ananías profeta: «Escúchame, Ananías; el Señor no te ha enviado, y tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza. Por eso, así dice el Señor: «Mira: yo te echaré de la superficie de la tierra; este año morirás, porque has predicado rebelión contra el Señor.»»
Y el profeta Ananías murió aquel mismo año, el séptimo mes.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,29.43.79.80.95.102

R/. Instrúyeme, Señor, en tus leyes

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu voluntad. R/.

No quites de mi boca las palabras sinceras,
porque yo espero en tus mandamientos. R/.

Vuelvan a mi tus fieles
que hacen caso de tus preceptos. R/.

Sea mi corazón perfecto en tus leyes,
así no quedaré avergonzado. R/.

Los malvados me esperaban para perderme,
pero yo meditaba tus preceptos. R/.

No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,13-21):

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.
Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

pasaje de Eliseo, que apenas tenía un poco de harina y un poco de aceite…

Pero ella y su hijo vivieron todo el año… Él sabe que es posible. Lo sabe, porque sabe de dónde viene todo… lo poco y lo mucho. Y todo eso es gracia. Solo toca no aferrarse a lo poco que se tiene, porque ni eso es nuestro. Entregar todo, en la seguridad de que se multiplica…. ¡y hasta sobra! Dadle vosotros de comer es una invitación a unirse de tal manera a la Eucaristía, que toda acción es una entrega de Cristo. Para dar el pan, bendice, parte y reparte. Como bendice, parte y reparte el pan de la Última Cena.

“Somos lo que comemos”, se dice. Y una cita atribuida a san Agustín afirma esta verdad de una manera mucho más profunda y estremecedora. Al dar la Comunión, se decía: “He aquí lo que eres. Conviértete en lo que recibes”. Es decir que, después de todo, no se pide nada extraordinario. Recibe esto, el Cuerpo de Cristo, la gracia de Cristo, el alimento de Cristo. Conviértete en ello para “darles de comer”. Jesús bendice, parte y reparte lo que se le acaba de entregar, que es el pobre y escaso pan que tenemos y somos, para darlo al mundo en abundancia. Multiplica esa pequeña acción, en lo eterno de Cuerpo. ¡Y sobra!

Carmen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-lunes-de-la-xviii-semana-del-tiempo-ordinario-la-dedicacion-de-la-basilica-de-santa-maria/?occurrence=2024-08-05#google_vignette

CELEBRACIÓN DE LOS VOTOS PERPETUOS DE LOS HERMANOS JOSÉ DE SÁ Y JOSUÉ JOAQUIM | PERNAMBUCO-BRASIL

CELEBRACIÓN DE LOS VOTOS PERPETUOS DE LOS HERMANOS JOSÉ DE SÁ Y JOSUÉ JOAQUIM | PERNAMBUCO-BRASIL

Ser capuchino es ser un consagrado capaz de ser en la existencia un instrumento de paz de aquel que nos llama cada día a vivir con él un increíble viaje de amor y de intimidad.

Animados por la gracia de Dios que conduce y ilumina, nuestros hermanos José de Sá y Josué Joaquim profesarán sus votos perpetuos, celebrando con toda la Iglesia el don de la vocación.

Compartimos con ustedes la alegría de esta decisión tan profunda de estos nuestros hermanos y te invitamos a acompañar la celebración en la cual será transmitida en vivo directamente de la Basílica Nuestra Señora de la Peña en Pernambuco-Brasil, el 04 de agosto, a las 07h de la mañana (horario de Chile).

LINK DE LA TRANSMISIÓN:
https://www.youtube.com/live/wRQEDuA3sqQ?si=BWk8txdkNJ190bv6

Pidamos al Señor que ilumine la vida y los caminos de estos nuestros hermanos, para que sus vidas sean siempre un instrumento de su amor.