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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 10 de febrero de 2025.

Primera Lectura

Comienzo del libro del Génesis (1,1-19):

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios:«Exista la luz». Y la luz existió.
Vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla. Llamó Dios a la luz «día» y a la tiniebla llamó «noche».
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero. Y dijo Dios: «Exista un firmamento entre las aguas, que separe aguas de aguas». E hizo Dios el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Y así fue. Llamó Dios al firmamento «cielo».
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo. Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezca lo seco». Y así fue. Llamó Dios a lo seco «tierra», y a la masa de las aguas llamó «mar». Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios: «Cúbrase la tierra de verdor, de hierba verde que engendre semilla, y de árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra». Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio Dios que era bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero. Dijo Dios: «Existan lumbreras en el firmamento del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años, y sirvan de lumbreras en el firmamento del cielo, para iluminar sobre la tierra». Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas. Dios las puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para regir el día y la noche y para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 103,1-2a.5-6.10.12.24.35c

R/. Goce el Señor con sus obras

Bendice, alma mía, al Señor,
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R/.

Asentaste la tierra sobre sus cimientos,
y no vacilará jamás;
la cubriste con el manto del océano,
y las aguas se posaron sobre las montañas. R/.

De los manantiales sacas los ríos,
para que fluyan entre los montes;
junto a ellos habitan las aves del cielo,
y entre las frondas se oye su canto. R/.

Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas.
¡Bendice, alma mía, al Señor! R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,53-56):

En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Me ha tocado muchas veces atender a personas en Caritas. Los que llegan a Caritas vienen solicitando ayuda, están en situación de necesidad. No pueden pagar el alquiler o la factura de electricidad, no les llega para comer lo necesario o para pagar las medicinas o para que los niños vayan decentemente vestidos al colegio. Son muchas las necesidades y pocos los recursos. Hay muchas personas, familias enteras a veces, a las que llegar a fin de mes supone una dificultad que se va repitiendo precisamente cada mes. Es como si viviesen en una eterna carrera de obstáculos pero sin llegar nunca a la meta.

Por eso en cuanto ven una mano abierta, alguien que les puede ayudar, van a ella. Porque sus necesidades son urgentes. Y si les ponen condiciones, van a decir a todo que sí. Y si en el proceso de conseguir ayuda, se ven obligados a mentir, pues van a mentir. Porque lo que está en juego es la supervivencia. Me atrevería a decir que los pobres tienen derecho a mentir para conseguir ayuda.

Jesús, con su predicación, son su cercanía a los más pobres y necesitados, con sus curaciones, provocó un efecto parecido. Los pobres y enfermos de aquellos pueblos descubrieron en él una fuente de esperanza, la posibilidad de salir adelante, de librarse de algún dolor, de solucionar el hambre cuasi-permanente en que vivía tanta gente en aquellos tiempos (y también en los nuestros, aunque nos parezca imposible desde el punto de vista de los ambientes en que nos movemos habitualmente).

Como siempre, los puristas nos dirán que aquellas gentes no se acercaban a Jesús con la mejor de las motivaciones, que apenas buscaban satisfacer su interés: liberarse de la punzada permanente del hombre o del dolor de su enfermedad. Y es verdad. Pero los pobres son así. Tienen derecho a eso precisamente en virtud de su pobreza. Jesús lo entendió perfectamente y por eso estuvo siempre tan cerca de ellos, sin exigirles ni recitar el credo ni la pureza ortodoxa ni siquiera la rectitud moral. Y lo mismo deberíamos hacer nosotros si queremos seguir a Jesús.

Fernando Torres, CMF

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

HOMILÍA PARA LA EUCARISTÍA DEL DOMINGO 09 DE FEBRERO DE 2025.

*DOMINGO QUINTO C*

Isaías 6,1-2.3-8: Encuentro personal de Isaías con Dios. En este encuentro Dios da a conocer su identidad, el hombre se reconoce en lo que es, un pecador. Dios le da una misión.


1Corintios 15, 1-11: Cristo resucitó y se manifestó a los Apóstoles. San Pablo da a conocer la doctrina fundamental cristiana.


Lucas 5,1-11: El texto calza con el de Isaías. Así, Cristo manifiesta su gloria, Pedro reconoce su condición de pecador; el Señor lo envía como Pescador.

1.- El texto de Isaías nos narra algo esencial, fundamental para el ser humano: el encuentro. Dios y el hombre se encuentran. Dios da a conocer su grandeza, su superioridad. Dios se manifiesta como el tres veces santo. Como Él no hay otro igual. El texto utiliza un lenguaje simbólico – litúrgico. Dios es el único santo, poderoso y grande, es el Trascendente.
Ante este ser único y terrible Isaías descubre lo que él es: un simple mortal, impuro, incapaz de estar ante Dios. Así como Adán, ante la presencia de Dios, descubre que está desnudo, que es nada, una simple creatura. (cfr. Génesis 3,11-19). Pero este encuentro tuvo sus consecuencias: el Profeta es purificado y enviado, se le da una misión.


2.- Y así como el Profeta tuvo esta experiencia al encontrarse con la grandeza de Dios, también Pablo tuvo la experiencia de los Apóstoles: un encuentro con el Resucitado, ser testigo del Resucitado, quien antes lo transformó, lo convirtió y lo llamó. Con el testimonio de este encuentro Pablo está garantizando la legitimidad de su apostolado. Él es, junto con otros discípulos, testigo del Resucitado, razón de ser de nuestra fe.


3.- Todos los Apóstoles tuvieron una experiencia muy especial. Si bien es cierto que ya eran discípulos, sin embargo no habían tenido este encuentro o experiencia: ver el poder del Señor a través del milagro de la pesca milagrosa.. La experiencia los deslumbra y se reconocen pecadores. “Apártate de mí porque soy un pecador”, dice Pedro. Este encuentro transformó a Pedro y a sus compañeros.
Vale la pena preguntarse: ¿qué necesita  un  católico hoy día? Que tenga un encuentro con Cristo, una experiencia de lo sobrenatural. La inmensa mayoría de los católicos, de los cristianos, sufrimos esta carencia: no hemos experimentado la grandeza de Cristo, no nos hemos encontrado con Él. Por eso es que nuestro cristianismo es débil, no sabemos dar testimonio de la gesta salvadora de Cristo. Vivimos más bien un cristianismo tradicional y con una débil base doctrinal.


4.- Pero los Apóstoles, como Isaías, experimentaron la grandeza de Dios y por eso, primero, se convirtieron, aceptaron su condición de pecadores y así pudieron estar junto al Señor.
Dios a Isaías, Jesús a los Apóstoles, los capacita y envía. Nos envía a ser pescadores, es decir, misión nuestra es rescatar a los que están sometidos al dominio del mal, del pecado.
Todos somos enviados como testigos, hemos de dar testimonio de una experiencia salvífica, lo que Dios ha hecho con nosotros: el regalarnos su vida nueva, vida de resucitados. Bien podemos  nosotros hoy decir con el salmo responsorial: Te cantaré, Señor, en presencia de los ángeles”.
Hno. Pastor.

Comentario al Evangelio de hoy sábado 08 de febrero de 2025.

Tú te haces compañero de todos los que desean caminar a Tu lado. Tú eres verdaderamente el Buen Pastor tan esperado y tan sorprendente. Agradecido por Tu cuidado conmigo y con cada persona de manera siempre única quiero también colaborar contigo en el pastoreo de mis hermanos y hermanas. Que mi existencia sea alegría, descanso, alimento compañía ofrecida a Tus ovejas para que nadie se sienta solo en el hermoso y desafiante camino a la vida. Amén.

EDD. 08 de febrero de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta Hebreos (13,15-17.20-21):

HERMANOS:
Por medio de Jesús, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que confiesan su nombre.
No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; esos son los sacrificios que agradan a Dios.
Obedeced y someteos a vuestros guías, pues ellos se desvelan por vuestro bien, sabiéndose responsables; así lo harán con alegría y sin lamentarse, cosa que no os aprovecharía.
Que el Dios de la paz, que hizo retornar de entre los muertos al gran pastor de las ovejas, Jesús Señor nuestro, en virtud de la sangre de la alianza eterna, os confirme en todo bien para que cumpláis su voluntad, realizando en nosotros lo que es de su agrado por medio de Jesucristo.
A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 22

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

V/. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

V/. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

V/. Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

V/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,30-34):

EN aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

8 de Febrero de 2025

Queridos hermanos, paz y bien.

Vuelven los Apóstoles de la excursión misionera, de la práctica a la que habían sido enviados, y Jesús se los lleva de “retiro”, a un lugar tranquilo, para poder agradecer a Dios todo lo que habían conseguido. Es que, de vez en cuando, conviene pararse, desconectar del mundo y rebobinar para ver cómo vamos y cómo deberíamos ir. Y hacer los ajustes que sean necesarios, para ser mejores y estar más en las cosas del Padre. Un lujo, vamos, en los tiempos que corren, de prisas y estrés y “no me da tiempo a nada”.

Ese tiempo, seguro, hubieran querido pasarlo dando gracias a Dios Padre por todo lo que les había salido bien. Y, es posible, también por lo que no había resultado tan bien. Pero…

Pero Jesús estaba tan entregado a la causa que, como buen estratega, cambia el plan sobre la marcha. Al ver a la gente que había no corrido, sino volado para buscarlos, “abandona a los Discípulos” y se pone a predicarles, porque andaban como ovejas sin pastor. Compasión en primer lugar. El lema de la vida de Cristo. Vivir con los ojos abiertos, como María, su Madre, para detectar lo que era más urgente, oportuno y eficaz en cada momento. Ojalá nosotros pudiéramos detectar siquiera un mínimo porcentaje de esas necesidades, para poder poner remedio, en la medida de nuestras posibilidades.

Me parece que para los Apóstoles este momento debió de ser una gran lección. En ese proceso de catequesis, comprendieron cuál debía ser su estilo de vida. Como diría en otro lugar de la Escritura el apóstol san Pablo, “predicar a tiempo y a destiempo”. Ellos habían entendido lo que significa la frase que repetimos en el salmo, “el Señor es mi Pastor, nada me falta”. Los Discípulos podían pasar sin comer, sin dormir, sin descansar, para que el Reino de Dios no dejara de extenderse.

Hoy en día nos cuesta dar testimonio de nuestra fe. Casos como el de mi amigo Pablo, que sale los fines de semana para anunciar a Cristo por las calles de toda España (y no sólo) son muy raros. Pero el mandato de Jesús es claro, “id por todo el mundo, anunciando la Buena Nueva.” A algunos se nos ha dado hacerlo en rincones lejanos de la tierra. Pero todos podemos allá donde nos encontremos. Con nuestras palabras, y con nuestras obras. Aunque no siempre nos venga bien. Aunque altere nuestros planes. Porque lo importante es, como Jesús, ser compasivo, y estar siempre disponible, para hacer la voluntad del Padre.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 07 de febrero de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la Carta a los Hebreos (13,1-8):

HERMANOS:
Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad: por ella algunos, sin saberlo, “hospedaron” a ángeles.
Acordaos de los presos como si estuvierais presos con ellos; de los que son maltratados como si estuvierais en su carne.
Que todos respeten el matrimonio; el lecho nupcial, que nadie lo mancille, porque a los impuros y adúlteros Dios los juzgará.
Vivid sin ansia de dinero, contentándoos con lo que tengáis, pues él mismo dijo:
«Nunca te dejaré ni te abandonaré»; así tendremos valor para decir:
«El Señor es mi auxilio: nada temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?».
Acordaos de vuestros guías, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe.
Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26

R/. El Señor es mi luz y mi salvación

V/. El Señor es mí luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

V/. Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo. R/.

V/. Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca. R/.

V/. Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,14-29):

EN aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían:
«Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
Otros decían:
«Es Elías».
Otros:
«Es un profeta como los antiguos».
Herodes, al oírlo, decía:
«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.
El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.
Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto.
La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea.
La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».
Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella salió a preguntarle a su madre:
«¿Qué le pido?».
La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Queridos hermanos, paz y bien.

Consejos de vida eterna encontramos en la primera lectura. Útiles en el siglo I, y también hoy. Porque “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre”. Amor fraterno y hospitalidad, en los tiempos que corren, no sobran. Desconfiamos de los desconocidos, posiblemente con motivo, pero no todo el mundo es malo, hay ocasión de acoger a algún “ángel”, como les sucedió a varios personajes del Antiguo Testamento. Quizá no podamos visitar a muchos presos, o no conozcamos a nadie que esté siendo maltratado, pero siempre podemos rezar por ellos, o interesarnos por alguna organización no gubernamental que ayuda a esas personas, incluso colaborar económicamente.

La llamada a la fidelidad matrimonial es también muy oportuna. En estos tiempos de “usar y tirar”, cuando nada parece estable, recordar que el matrimonio es “para toda la vida” no sobra. Que cada uno revise cómo vive su compromiso matrimonial. Que vale más ser humilde y, sobre todo, prudente, evitando toda ocasión de pecado.

Confiar en la Providencia es también un buen recordatorio. Aunque no es nada fácil, cuando a cada paso tenemos que hacer frente a muchos gastos, y los ingresos no crecen. Deberíamos aprender a tener valor para decir: «El Señor es mi auxilio: nada temo”. Y, por qué no, revisar también cómo empleamos nuestro dinero. Que los pobres también estén presentes en nuestro presupuesto.

Y no dejéis de rezar por los pastores de la Iglesia, que buena falta nos hace. Sobre todo, imitad lo bueno, y ayudadnos a corregir los errores. Como podéis ver, una primera lectura que da mucho juego.

El Evangelio también nos recuerda lo malo que es el orgullo. Cuántas veces, por orgullosos, no hacemos lo que debemos hacer, o hacemos algo que no deberíamos hacer. Por guardar la cara o por “el qué dirán». Es lo que le pasó a Herodes. A pesar de que respetaba a Juan y le agradaba oírle, quizá porque nadie le decía las verdades como el Bautista. A pesar, digo, de todo esto, mandó decapitarlo, porque era más importante cumplir la promesa que quedar mal.

Sólo un par de apuntes para terminar esta reflexión. Seguramente nosotros no mandamos decapitar a nadie, pero puede que, en ocasiones, por culpa del orgullo, también tomamos decisiones equivocadas. Pidamos al Señor que nos ayude a ser humildes, a hacer lo correcto, a pesar de que nos cueste.

Y al Bautista lo decapitaron por decir la verdad. Por denunciar una situación irregular. Por ser profeta, en definitiva. No quiso mirar hacia otro lado, cuando podía haber vivido más tranquilo, y todo porque Dios le estaba pidiendo que hablara en su nombre. Nosotros no vamos a ir por la calle vestidos con piel de camello y comiendo saltamontes, pero quizá haya, a lo largo de la jornada, ocasiones para decir lo que está bien y lo que está mal. Aunque no sea fácil. Mirando siempre a Cristo, que es el mismo, ayer, hoy y siempre.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 06 de febrero de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (12,18-19.21-24):

Vosotros no os habéis acercado a un monte tangible, a un fuego encendido, a densos nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni habéis oído aquella voz que el pueblo, al oírla, pidió que no les siguiera hablando. Y tan terrible era el espectáculo, que Moisés exclamó: «Estoy temblando de miedo.» Vosotros os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a millares de ángeles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 47

R/. Oh Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo

Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R/.

El monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar. R/.

Lo que habíamos oído lo hemos visto
en la ciudad del Señor de los ejércitos,
en la ciudad de nuestro Dios:
que Dios la ha fundado para siempre. R/.

Oh Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo:
como tu renombre, oh Dios, tu alabanza
llega al confín de la tierra;
tu diestra está llena de justicia. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13):

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Queridos hermanos, paz y bien.

Después de haber compartido la vida con Jesús, el Maestro envía a sus Discípulos para que predicaran por diversos lugares. Este texto nos ofrece una reflexión profunda sobre la misión, el llamado y la fidelidad a Dios en el servicio a los demás.

El pasaje comienza con la instrucción de Jesús a los apóstoles: «Id y predicad el Evangelio», pero les da ciertas instrucciones específicas. Les dice que vayan de dos en dos, como signo de apoyo mutuo y solidaridad, y que no lleven más que lo necesario, mostrando así una confianza radical en Dios y en la providencia divina. Este aspecto de la pobreza es central, ya que demuestra que la misión no se basa en recursos materiales, sino en la obediencia y en el poder de Dios que actúa en medio de la debilidad humana.

Jesús también les enseña a los apóstoles a ser flexibles y a adaptarse a las circunstancias. Les indica que, si no son recibidos en una ciudad o casa, deben sacudir el polvo de sus pies como señal de testimonio. Esta acción tiene un fuerte simbolismo: al sacudir el polvo, los apóstoles indican que han cumplido con su tarea y dejan en manos de Dios la respuesta de los que han rechazado el mensaje. No se trata de frustrarse ante el rechazo, sino de reconocer que el éxito de la misión está en las manos de Dios, no en nuestras fuerzas o logros personales.

En este sentido, el texto también nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vida misionera. Todos somos llamados a compartir el Evangelio en diferentes ámbitos: en la familia, en el trabajo, en nuestra comunidad. Pero, como los apóstoles, debemos tener en cuenta que no siempre seremos bien recibidos. Habrá momentos de rechazo y de incomprensión. Sin embargo, la fidelidad a nuestro llamado no depende de los resultados inmediatos, sino de nuestra disposición a seguir a Cristo y confiar en su gracia.

Además, este envío de los apóstoles no solo implica un mensaje verbal, sino también un testimonio de vida. Al predicar, también deben sanar a los enfermos y liberar a los poseídos por demonios. Este aspecto nos recuerda que el Evangelio debe ir acompañado de acción concreta. No basta con hablar de Cristo; debemos ser sus testigos mediante obras de misericordia, compasión y servicio. La autenticidad del mensaje cristiano se refleja en la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.

Finalmente, el pasaje subraya la importancia de la comunidad en la misión. Jesús envía a los apóstoles de dos en dos, lo que resalta la dimensión comunitaria del trabajo misionero. No estamos llamados a evangelizar solos, sino en comunión con otros, compartiendo y fortaleciendo la fe mutuamente.

Hoy, como ayer, somos llamados a ser discípulos misioneros. La misión no es solo para unos pocos, sino para todos los seguidores de Cristo. Siguiendo el ejemplo de los apóstoles, debemos estar dispuestos a salir, predicar el Evangelio, vivir con simplicidad y, sobre todo, confiar en que el Señor nos acompaña en cada paso que damos.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 05 de febrero de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (12,4-7.11-15):

HERMANOS:
Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado, y habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron:
«Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, ni te desanimes por su reprensión;
porque el Señor reprende a los que ama
y castiga a sus hijos preferidos».
Soportáis la prueba para vuestra corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues ¿qué padre no corrige a sus hijos?
Ninguna corrección resulta agradable, en el momento, sino que duele; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.
Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, no se retuerce, sino que se cura.
Buscad la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor.
Procurad que nadie se quede sin la gracia de Dios, y que ninguna raíz amarga rebrote y haga daño, contaminando a muchos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,1-2.13-14.17-18a

R/. La misericordia del Señor dura siempre,
para los que cumplen sus mandatos

V/. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

V/. Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles;
porque él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro. R/.

V/. La misericordia del Señor
dura desde siempre y por siempre,
para aquellos que lo temen;
su justicia pasa de hijos a nietos:
para los que guardan la alianza. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,1-6):

EN aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».
Y se escandalizaban a cuenta de él.
Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

5 de Febrero de 2025

Queridos hermanos, paz y bien.

Hoy, el Evangelio de Marcos nos presenta un momento crucial en el ministerio de Jesús, donde, al regresar a su ciudad natal, enfrenta la incredulidad de aquellos que lo conocían desde niño. Este pasaje nos invita a pensar sobre la relación entre la fe, la familiaridad y la capacidad de ver más allá de las apariencias.

Jesús, después de haber predicado y realizado milagros en otras regiones, regresa a Nazaret. Sin embargo, en lugar de ser recibido con fe y entusiasmo, es rechazado por los que lo conocieron cuando era niño. La reacción de sus paisanos es sorprendente: «¿De dónde le vienen a él estas cosas? ¿Qué sabiduría es esta que le ha sido dada?» Se asombran, pero al mismo tiempo, cuestionan su origen. ¿No es este el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No están aquí con nosotros sus hermanas?

Este rechazo no es solo un rechazo a Jesús como persona, sino también un rechazo a la novedad de su mensaje y a su autoridad divina. Los habitantes de Nazaret estaban demasiado acostumbrados a él, y eso les impidió ver en él al Mesías. La familiaridad, en lugar de abrirles el corazón a su mensaje, los cerró. Se quedaron atrapados en la imagen del Jesús que conocían, el niño crecido en su aldea, el hijo de María, sin atreverse a reconocerlo como el enviado de Dios.

Este episodio es un recordatorio para nosotros de cómo a veces la fe puede ser limitada por nuestras propias percepciones y prejuicios. Cuántas veces, por estar demasiado familiarizados con algo o con alguien, no somos capaces de ver más allá de la superficie, de percibir la obra de Dios en nuestras vidas. Es posible que hayamos escuchado la palabra de Dios muchas veces, o que estemos tan acostumbrados a los rituales de la fe, que ya no somos capaces de maravillarnos ante el misterio que se nos ofrece.

El rechazo de Nazaret no es solo un caso aislado de incredulidad. Jesús mismo lo comenta: «Ningún profeta es bien recibido en su tierra». Estas palabras nos muestran que la fe auténtica no siempre depende de los logros o la fama, sino de la disposición del corazón. La incredulidad no tiene que ver con el lugar, sino con el corazón cerrado a la novedad de Dios, con la incapacidad de reconocer su acción en medio de lo cotidiano.

Al final del pasaje, Marcos nos dice que «no pudo hacer allí ningún milagro, salvo imponer las manos a unos pocos enfermos y sanarlos». Esto no significa que Jesús fuera incapaz de hacer milagros, sino que la falta de fe en su pueblo limitó la acción de Dios. La fe, por tanto, es clave para permitir que la gracia de Dios actúe en nuestras vidas. Si no nos abrimos a ella, corremos el riesgo de quedarnos en lo superficial y perder la oportunidad de experimentar la profundidad del amor divino.

Hoy, invitamos a meditar sobre nuestra propia fe. ¿Estamos dispuestos a dejar que el Señor nos hable de maneras nuevas, a reconocer su presencia en lo cotidiano, incluso cuando eso desafíe nuestras ideas preconcebidas? Que, al igual que los discípulos, sepamos abrir el corazón a su palabra y a sus acciones, sin dejar que nuestra familiaridad con Él nos impida ver su poder transformador.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 04 de febrero de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (12,1-4):

HERMANOS:
Teniendo una nube tan ingente de testigos, corramos, con constancia, en la carrera que nos toca, renunciando a todo lo que nos estorba y al pecado que nos asedia, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe, Jesús, quien, en lugar del gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Recordad al que soportó tal oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo.
Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 21,26b-27.28.30.31-32

R/. Te alabarán, Señor, los que te buscan

V/. Cumpliré mis votos delante de sus fieles.
Los desvalidos comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que lo buscan:
¡Viva su corazón por siempre! R/.

V/. Lo recordarán y volverán al Señor
hasta de los confines del orbe;
en su presencia se postrarán
las familias de los pueblos.
Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,
ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R/.

V/. Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura,
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
«Todo lo que hizo el Señor». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (5,21-43):

EN aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar.
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:
«Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».
Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.
Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando:
«Con solo tocarle el manto curaré».
Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió enseguida, en medio de la gente y preguntaba:
«Quién me ha tocado el manto?».
Los discípulos le contestaban:
«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “Quién me ha tocado?”».
Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los píes y le confesó toda la verdad.
Él le dice:
«Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:
«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?».
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
«No temas; basta que tengas fe».
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo:
«¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida».
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:
«Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.
Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Queridos hermanos, paz y bien.

Dos milagros, uno “gordo”, en comparación con el otro. Una curación, aunque sea muy importante, y una vuelta a la vida. En ambos casos, se resalta la importancia de la fe, de la mujer con flujo de sangre, por un lado, y del padre de la niña, por otro. Por la fe se pusieron en camino, se acercaron al Señor, lucharon entre la multitud para llegar al Maestro, una para sólo tocar su manto, el otro para hablar y pedirle que se fuera con él.

En esto dos milagros se nos invita a pensar sobre la fe, la esperanza y la misericordia de Dios. En estos versículos, Jesús realiza dos actos de compasión profunda: la curación de la hija de Jairo, un líder de la sinagoga, y la sanación de una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años. Ambas historias se entrelazan en un mensaje claro sobre la confianza en el poder divino.

Jairo, un hombre de una posición destacada, se acerca a Jesús, totalmente desesperado. Su hija, que está al borde de la muerte, lo ha llevado a buscar la ayuda de aquel Maestro que ha hecho tanto bien en Galilea. La actitud de Jairo, que deja a un lado su orgullo y su estatus para rogar por la vida de su hija, nos muestra un corazón humilde y abierto a la intervención de Dios. Su fe en Jesús es el motor de la sanación, pues cree que Él puede salvar a su hija. Este acto de fe es respondido por Jesús, quien le dice: «No temas, basta que tengas fe». La invitación de Jesús a Jairo nos llama a confiar en Él incluso cuando las circunstancias parecen ser las más adversas. Casi mortales.

Mientras Jesús se dirige hacia la casa de Jairo, se entrelaza otro episodio: una mujer que lleva doce años sufriendo de hemorragias crónicas se acerca a Jesús con la firme intención de tocar su manto. Esta mujer, al igual que Jairo, está desesperada, pero su fe es tal que cree que con solo tocar el manto de Jesús será sanada. A pesar de la multitud que rodea a Jesús, ella logra acercarse y, al instante, siente que su cuerpo ha sido curado. Jesús, al darse cuenta de lo que ha sucedido, se detiene y pregunta: «¿Quién me ha tocado?» Esta pregunta, aunque parece dirigida a una multitud, tiene una intención clara: sacar a la mujer de la oscuridad de su sufrimiento y hacerle comprender que ha sido su fe la que la ha sanado. «Tu fe te ha salvado», le dice Jesús, restaurando no solo su salud física sino también su dignidad social y espiritual.

Este pasaje nos muestra dos aspectos clave de la fe: la persistencia y la confianza. Jairo no permite que la muerte de su hija o las noticias negativas lo alejen de la esperanza en Jesús. La mujer, por su parte, no se deja vencer por la multitud ni por su enfermedad, sino que persiste en su deseo de ser sanada por Jesús, creyendo que su poder es suficiente. Ambos ejemplos nos enseñan que la fe en Jesucristo no es simplemente algo pasivo, sino una fe activa que nos lleva a buscarle con insistencia y a confiar plenamente en su poder de sanación y restauración.

Finalmente, este texto también nos recuerda la compasión infinita de Dios. Jesús no hace distinciones entre las personas, sino que atiende a todos aquellos que, con fe, se acercan a Él. La respuesta de Jesús ante la fe de Jairo y de la mujer demuestra que no importa el estatus social, la enfermedad o el sufrimiento; Dios siempre está dispuesto a sanar, restaurar y dar vida.

Que este pasaje nos impulse a renovar nuestra fe, a acercarnos a Jesús con confianza y a creer que, en Él, encontramos la verdadera curación, tanto en cuerpo como en alma.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Encuentro de Fraternidad y Espiritualidad Capuchina – Rabone – 31 de enero, 01, 02 de febrero de 2025.

Encuentro de Fraternidad y Espiritualidad Capuchina – Rabone – 31 de enero, 01, 02 de febrero de 2025.

En la Comuna de Linares, sector de Rabone, el recién pasado fin de semana, los hermanos y hermanas del Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile, realizaron su encuentro anual y nacional, en estos tres días, vivieron en fraternidad, oración, fe, alegría, compartieron el pan, aprendieron, enseñaron y profundizaron el seguimiento de la fe al modo de San Francisco de Asís.
Con éstas vivencias renovadoras vuelven a sus parroquias con el compromiso de ser instrumentos de paz del Señor en el mundo.

Fraternalmente,

Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile.

EDD. lunes 03 de febrero de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (11,32-40):

HERMANOS:
¿Para qué seguir? No me da tiempo de referir la historia de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas; estos, por fe, conquistaron reinos, administraron justicia, vieron promesas cumplidas, cerraron fauces de leones, apagaron hogueras voraces, esquivaron el filo de la espada, se curaron de enfermedades, fueron valientes en la guerra, rechazaron ejércitos extranjeros; hubo mujeres que recobraron resucitados a sus muertos.
Pero otros fueron torturados hasta la muerte, rechazando el rescate, para obtener una resurrección mejor. Otros pasaron por la prueba de las burlas y los azotes, de las cadenas y la cárcel; los apedrearon, los aserraron, murieron a espada, rodaron por el mundo vestidos con pieles de oveja y de cabra, faltos de todo, oprimidos, maltratados —el mundo no era digno de ellos—, vagabundos por desiertos y montañas, por grutas y cavernas de la tierra.
Y todos estos, aun acreditados por su fe, no consiguieron lo prometido, porque Dios tenía preparado algo mejor a favor nuestro, para que ellos no llegaran sin nosotros a la perfección.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 30,20.21.22.23.24

R/. Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en en Señor

V/. Qué bondad tan grande, Señor,
reservas para los que te temen,
y concedes a los que a ti se acogen
a la vista de todos. R/.

V/. En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas;
los ocultas en tu tabernáculo,
frente a las lenguas pendencieras. R/.

V/. Bendito sea el Señor, que ha hecho por mí
prodigios de misericordia
en la ciudad amurallada. R/.

V/. Yo decía en mi ansiedad:
«Me has arrojado de tu vista»;
pero tú escuchaste mi voz suplicante
cuando yo te gritaba. R/.

V/. Amad al Señor, fieles suyos;
el Señor guarda a sus leales,
y a los soberbios los paga con creces. R/

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (5,1-20):

EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó con voz potente:
«¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo?
Por Dios te lo pido, no me atormentes».
Porque Jesús le estaba diciendo:
«Espíritu inmundo, sal de este hombre».
Y le preguntó:
«Cómo te llamas?».
Él respondió:
«Me llamo Legión, porque somos muchos».
Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.
Había cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron:
«Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos».
El se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en el mar.
Los porquerizos huyeron y dieron la noticia en la ciudad y en los campos. Y la gente fue a ver qué había pasado.
Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Y se asustaron.
Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su comarca.
Mientras se embarcaba, el que había estado poseído por el demonio le pidió que le permitiese estar con él. Pero no se lo permitió, sino que le dijo:
«Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido misericordia de ti».
El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

3 de Febrero de 2025

Queridos hermanos, paz y bien.

Todos se admiraban. Es normal, porque las cosas que hacía Jesús eran admirables. Como admirables son los ejemplos de vida de las personas que nos encontramos en la primera lectura. Y, a pesar de ser admirables, no consiguieron lo prometido, “porque Dios tenía preparado algo mejor a favor nuestro”, porque no había llegado la hora de Jesús.

Pero con la presencia de Jesús, la cosa cambia. Comienza a cambiar el signo de la batalla entre el bien y el mal. Lo que hasta entonces parecía imposible, derrotar al demonio, porque incluso con cadenas no podían sujetar al individuo, cambia absolutamente con la mera cercanía de Cristo. Los demonios se alteran, intuyen lo que les espera, pero les da igual. Esta vez, la victoria es del Bien, con mayúscula. El mal se retira, acaba sumergido y ahogado.

Los lugareños se asustaron, nos dice el texto evangélico. También es normal, porque muchas veces, cuando no entendemos algo, nos asustamos. Para entender lo que hace Jesús, es preciso haber compartido el camino, y estar en la onda en la que emitía Cristo. Si escuchas y no entiendes, la cosa puede dar miedo, porque sin fe hay muchas cosas incomprensibles. E imposibles.

El exendemoniado desea unirse al grupo de los seguidores de Jesús, quiere ir con Él y ser parte del grupo. Compartir su nueva vida con Aquél que le ha devuelto a la vida. Pero Jesús tiene otros planes para él. No todos están destinados a vivir con Jesús, compartiendo el camino y la vida. Eso queda reservado para un pequeño grupo de elegidos. A este hombre, por el contrario, le manda a ser “misionero en su casa”.

Y, por lo que parece, este hombre lo hizo bien, a conciencia. Se encargó de que todos supieran lo que el Señor había hecho por él, cómo le había devuelto la paz, liberándole de todos los demonios que no le dejaban vivir en paz. Quién sabe, puede que otras muchas personas alcanzaran también la paz, gracias a la predicación de esta persona.

Nosotros, seguramente, no hemos sido liberados de una legión de demonios, pero, con toda seguridad, hemos sentido la liberación que supone recibir el perdón por nuestros pecados. Esa reconciliación con Dios, con la Iglesia y con los hermanos, que nos libra del peso de las cadenas que supone saberse en deuda.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/