Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al Evangelio del domingo 01 de septiembre de 2024.

En la verdadera religión, no basta solo la observancia externa de la ley, sino que también se necesita una auténtica conversión del corazón. La ley es un camino para el compromiso con Dios y con los hermanos y hermanas y no puede ser creada para el cierre personal. Cómo hemos vivido la religión: ¿Hemos hecho de la ley un medio o un fin en sí mismo? La Ley que no lleva a la práctica del amor pierde su sentido de existir. –

Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

EDD. sábado 31 de agosto de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,26-31):

Fijaos en vuestra asamblea, no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar el poder. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. Por él vosotros sois en Cristo Jesús, en este Cristo que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención. Y así –como dice la Escritura– «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 32

R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,14-30):

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: «Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.» Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:

«Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.» Finalmente se acercó el que había recibido un talento y dijo: «Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.» El señor le respondió: «Eres un empleado negligente y holgazán; ¿con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque el que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas, allí será el llanto y el rechinar de dientes.»»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Leo la parábola del evangelio de hoy y lo primero que se me viene a la mente son las muchas veces que he ido a la iglesia y de rodillas me he puesto a pedir cosas a Dios en mi oración. Casi podría decir, usando un viejo refrán español, que en esos momentos la boca se me hace un fraile”, vamos que todo se me hace pedir y pedir todos los favores, necesidades y problemas que se me vienen a la mente. Desde aprobar un examen hasta la salud de mi familiar o el trabajo para un amigo que se ha quedado en el paro. Todo es pedir y pedir. Y, en el fondo, dar por supuesto que Dios es el que me puede solucionar todo, el manitas que lo puede arreglar todo. Desde una enfermedad hasta mis problemas económicos. Todo es pedir y pedir.

Esto me ha venido a la mente porque la parábola de hoy plantea exactamente la idea contraria. Dios no es el que se encarga de solucionarnos los problemas sino el que pone en nuestras manos las herramientas para irlos solucionando. En nuestras manos está el aprovechar esos talentos con que nos ha regalado a todos con un fin claro y distinto. No se trata solo de usarlos en beneficio propio: solucionar mis problemas y los problemas de los míos. El objetivo es mucho más amplio. Somos los trabajadores en la viña del Señor y nuestro objetivo no es solo mirar por lo mío. No se trata de centrarnos en la punta de nuestra nariz o de nuestro ombligo. Se trata de hacer que la viña del amo de sus frutos. Se trata de alinearnos con los objetivos del amo, con los objetivos de Dios: construir el reino de fraternidad y justicia donde todos los hombres y mujeres puedan vivir como hermanos.

Vamos a dejar de pedir. Vamos a poner nuestras manos y nuestros corazones a trabajar al servicio del Reino. No se trata de ir a la Iglesia a pedir que Dios nos solucione esto o lo otro. Se trata de ponernos en su presencia para asumir el compromiso y la responsabilidad de usar los talentos que nos ha dado al servicio del Reino. ¡Que cambio de perspectiva y de actitud! De pedigüeños a comprometidos y responsables con el Reino. Ahí está la clave.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-sabado-de-la-xxi-semana-del-tiempo-ordinario-santa-maria-en-sabado-2/?occurrence=2024-08-31&nskip=38340

Homilia para la Eucaristía del domingo 01 de septiembre de 2024.

DOMINGOXXII DEL CICLO B.

Deuteronomio 4,1-2.6-8: Moisés exhorta al Pueblo a cumplir la Ley de Dios, expresión de la Voluntad de Dios. De esto dependerá el ingreso a la Tierra Prometida y la presencia de Dios en medio de su Pueblo.

Santiago 1,17-18.21-22.27: De Dios procede todo lo bueno y de Él procede la vida nueva engendrada en nosotros por medio de su Palabra, la que hemos de hacer vida.

Marcos 7,1-8.14-15.21-23: Postura de Jesús frente a la Ley y las leyes religiosas. El Evangelio nos presenta el verdadero alimento de Dios: la Palabra que alimenta y purifica.

1.- Israel comenzó a ser Pueblo nuevo, Pueblo de Dios al aceptar la Alianza. Por eso el texto del Deuteronomio exhorta a vivir de la Voluntad de Dios, haciéndole caso a Dios. Esto es lo fundamental, ya que obedecer a Dios conduce a la vida; por eso, la Ley es un camino de vida dichosa. Si el Pueblo anda por este camino de vida podrá ingresar a la Tierra Prometida y también tendrá la garantía de la presencia de Dios en medio. Porque Dios se hace presente en la persona o grupo que vive la Voluntad de Dios. 

Es por eso que se suele cantar: “Tu Palabra me da vida”, y el salmo 118 dice: “Lámpara es tu Palabra para mis pasos”. El que camina en la noche sin una linterna nada ve, es como un ciego. Lo mismo sucede al que no conoce la Palabra de Dios, está ciego. Por eso dice el texto que Israel, al vivir la Palabra, será objeto de admiración, ya que es un Pueblo sabio, diferente = Santo.

2.- La Palabra de Dios se hizo hombre en Jesús. Él es el que da vida. Quien acepta a Jesús por medio de la fe, es engendrado por Dios, se le da una vida nueva. Porque de Él viene la vida y nada malo procede de Dios.

Renacidos como somos por el agua y la Palabra, se supone que, como el antiguo Pueblo de Dios, debemos vivir la Palabra, hacerla vida en nosotros. Quien vive la Palabra tiene a Dios y camina en la luz.

La carta de Santiago insiste mucho en esto porque, como  ya lo hemos dicho, sin la Palabra de Dios, sin su vivencia, caminamos a oscuras como a tientas.

3.-  Todo ser humano busca a Dios, es algo natural. Los entendidos hablan del “Homo religiosus” que hay en cada uno de nosotros. Existe, por decirlo así, un “Teotropismo”, una búsqueda de Dios. De allí el rol de la religión. Pero sin la luz, sin la Palabra de Dios, la religión ofusca, se torna peligrosa. La religión puede conducir a la muerte, puede enceguecer a la persona, la que se torna fanática.. Por eso con toda razón Santiago nos dice lo que acabamos de escuchar: “La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en contaminarse con el mundo”.

Tanto Moisés, en la primera lectura, como Santiago, en la segunda, nos exhortan a vivir la Palabra de Dios, ya que Ella es la expresión de la Voluntad de Dios.

4.- Jesús, presencia tangible de Dios entre nosotros, es quien nos ha hablado. Él tiene una postura muy clara frente a la ley religiosa y tradiciones religiosas.

En domingos anteriores la Palabra nos mostraba cómo Dios alimentó y sigue alimentando a su Pueblo: “Yo soy el Pan de la vida”. Hoy nos está diciendo que lo único que nos salva  y nos hace limpios es aceptarlo a Él, vivir lo que nos enseña.

La religión es buena, pura y santa cuando es expresión de la Voluntad de Dios, cuando la Palabra ilumina la búsqueda de Dios, búsqueda que culmina en un Encuentro, en una Comunión con Dios, como lo vamos a significa en esta Eucaristía, pero también en un encuentro con el hermano.

Hno. Pastor.

EDD. viernes 30 de agosto de 2024

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,17-25):

No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo. El mensaje de la cruz es necedad para los que están en vías de perdición; pero para los que están en vías de salvación, para nosotros, es fuerza de Dios. Dice la Escritura: «Destruiré la sabiduría de los sabios, frustraré la sagacidad de los sagaces.» ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el sofista de nuestros tiempos? ¿No ha convertido Dios en necedad la sabiduría del mundo? Y como, en la sabiduría de Dios, el mundo no lo conoció por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación, para salvar a los creyentes. Porque los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados a Cristo, judíos o griegos, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 32

R/. La misericordia del Señor llena la tierra

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos,
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,1-13):

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: «¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!» Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: «Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.» Pero las sensatas contestaron: «Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.» Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: «Señor, señor, ábrenos.» Pero él respondió: «Os lo aseguro: no os conozco.» Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Podemos darle muchas vueltas a la parábola que nos trae el texto evangélico de hoy. Podemos pensar que las vírgenes necias apenas fueron un poco despistadas y que las sensatas fueron unas egoístas que no supieron ni quisieron compartir su aceite con las otras. Podemos imaginar que el aceite que mantiene encendidas las lámparas es la oración continua en la presencia del Señor. Y así podemos ir pensando en cada uno de los elementos de la parábola y tratar de darle un significado. Pero los estudiosos del Nuevo Testamento ya nos dejaron claro hace mucho que en estas breves historias que cuenta Jesús a sus oyentes lo único que importa es el punto central de la historia. Lo demás son solo adornos para los oyentes.

Y está claro que el centro de la parábola es solo uno: estar atentos y preparados porque no sabemos cuando llega el que estamos esperando. Parece ser que las vírgenes estaban todas atentas y despertaron a la voz del que anunciaba la llegada del esposo. Pero no todas estaban preparadas. Unas tenían aceite suficiente en sus lámparas y las otras no. Así que las que no estaban preparadas, las necias, como las llama la parábola, tuvieron que ir a buscarlo y se quedaron fuera de la fiesta.

Conclusión: hay que estar atentos, despiertos, vigilantes. Pero no es suficiente: hay que estar también preparados. ¿Cómo se interpreta este “estar preparados”? Algunos pensarán que es estar “confesados y comulgados”. Es decir, habiendo cumplido con los ritos que la iglesia establece para estar en “gracia de Dios”. Eso está bien pero no es suficiente. Además, no creo que Jesús pensase en eso en aquel momento. Más bien, Jesús pensaría en estar dispuestos al cambio radical que el Reino pone en nuestras vidas: apertura a la nueva familia que son los hijos o hijas de Dios, disposición para la justicia y la fraternidad más allá de todas las fronteras y diferencias, reconocimiento del único Padre-Abbá común, ir más allá de las normas, de lo establecido, para dejarlo todo y ponerse al servicio del Reino. Eso es estar preparados.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-viernes-de-la-xxi-semana-del-tiempo-ordinario-2/?occurrence=2024-08-30&pskip=38338

EDD. jueves 29 de agosto de 2024.

Primera Lectura

Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,1-9):

Yo Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Cristo Jesús, a los santos que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros. En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús. Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo. De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro. Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. ¡Y él es fiel!

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,2-3.4-5.6-7

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (24,42-51):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La vida es un juego complejo de intereses personales y poderes, de inseguridades y miedos. Y a veces ese juego tiene consecuencias nefastas. Como en este caso, donde el juego termina con la muerte de un inocente. Nadie, al menos nadie importante, quería su muerte, pero, al final, la cabeza de Juan el Bautista termina en una bandeja. Fue el precio que tuvo que pagar Herodes, que no quería su muerte según nos dice el texto evangélico, para mantener su poder, su prestigio y su palabra ante su amante y sus invitados. Si no hubiese mandado decapitar a Juan, ¿qué habrían pensado de él sus invitados –todos amigos pero también enemigos, todos gente de poder, competidores en el juego mortal que es a veces la política–? Herodes tenía que mantener su imagen de rey todopoderoso. Lo tenía que hacer para que le respetasen y siguiesen obedeciendo. Si no lo hacía, su autoridad, su reino, estaba en peligro y podía terminar él mismo decapitado. No había alternativa.

Por mucho que le doliese era mejor decapitar a Juan que arriesgarse a ser él mismo la víctima. Se trataba de sobrevivir en un mundo donde la competición era a muerte.

Claro que hay un problema: es que Juan era inocente. Juan no había hecho nada más que ser profeta y decir lo que era obvio. De hecho, el evangelio dice que “Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía.” Pero la realidad es que Juan era también la parte más débil de la ecuación. No tenía poder. No tenía autoridad. No tenía armas ni soldados. No tenía nada. De hecho, estaba en la cárcel de Herodes. Y estaba encadenado. En realidad, sí tenía algo: el odio de Herodías, la amante de Herodes. Ese era otro punto negativo más. Su vulnerabilidad era total. Por eso, la solución de la ecuación era sencilla: hacer desaparecer a Juan traía la “paz”, la seguridad para Herodes y su reino. A Herodes le proporcionaba la paz con su amante, lo que tenía su importancia.

Dicho todo esto, no queda más que preguntarnos si alguna vez, a la búsqueda de nuestra propia seguridad y tranquilidad, no hemos preferido la muerte, o algo parecido del inocente. Si alguna vez, por las mismas razones, no hemos dejado de lado lo que era de justicia, de fraternidad, de defensa del más débil.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-el-martirio-de-san-juan-bautista-2/?occurrence=2024-08-29&nskip=38342

EDD. miércoles 28 de agosto de 2024

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (3,6-10.16-18):

En nombre de nuestro Señor Jesucristo, hermanos, os mandamos: no tratéis con los hermanos que llevan una vida ociosa y se apartan de las tradiciones que recibieron de nosotros. Ya sabéis cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar. Cuando vivimos con vosotros, os lo mandamos: El que no trabaja, que no coma. Que el Señor de la paz os dé la paz siempre y en todo lugar. El Señor esté con todos vosotros. La despedida va de mi mano, Pablo; ésta es la contraseña en toda carta; ésta es mi letra. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos vosotros.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 127,1-2.4-5

R/. Dichosos los que temen al Señor

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,27-32):

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas»! Con esto atestiguáis en contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay algo que tenemos que tener en cuenta cuando leemos el Evangelio y es que todos tenemos unas gafas, unos filtros, desde los que leemos esos textos. No es fácil deshacerse de esos filtros. Son nuestra cultura, nuestro idioma, nuestra forma de entender el mundo, la vida, la familia, etc. Leemos los textos de los Evangelios desde esa perspectiva. Y eso nos hace que comprendamos unas cosas de una manera y otras de otra. No siempre es fácil saber exactamente lo que Jesús quería decir. Entre otras cosas, porque los mismos que redactaron los Evangelios también tenían sus filtros, su cultura, su forma de entender el mundo. Y eso les influyó con toda seguridad a la hora de redactar sus recuerdos de Jesús.

Pero hay textos que son diferentes. Uno de ellos es el de hoy. La sociedad judía del tiempo de Jesús, como casi todas o todas las sociedades que ha habido a lo largo de la historia era una sociedad muy jerarquizada. Estaban los de arriba y los de abajo, los que sabían y los ignorantes, los ricos y los pobres, los poderosos y los que no pintaban nada.

En realidad, nada diferente a lo de hoy. Por eso terminamos viendo esas diferencias de nivel como algo normal y natural.

Precisamente por eso, llama más la atención el Evangelio de hoy. Porque Jesús plantea una comunidad radicalmente igualitaria. No hay más que un superior, un padre, un maestro, un consejero. Es Dios, el Padre de todos. De ahí para abajo, todos son/somos iguales. No hay categorías. No hay arriba ni abajo, no hay mandos intermedios. El texto termina con una frase más sorprendente todavía: si alguno quiere ser el primero tiene que hacerse el servidor de todos. Más claro, imposible.

Tengo la impresión de que nos cuesta entender/aceptar este radicalismo de Jesús. Tanto nos cuesta entenderlo y aceptarlo que a lo largo de los siglos hemos terminado afirmando y creyendo que la iglesia, la comunidad de los discípulos de Jesús, es una sociedad esencialmente jerárquica. Pero la palabra de Jesús sigue ahí y debería ser el centro inspirador de nuestra vida, como personas, como creyentes y como iglesia.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-san-agustin-obispo-y-doctor-de-la-iglesia-2/?occurrence=2024-08-28&nskip=53851

EDD. martes 27 de agosto de 2024.

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 26, 1-4. 16-21

¡Feliz el marido de una buena esposa: se duplicará el número de sus días! La mujer hacendosa es la alegría de su marido y él vivirá en paz hasta el último de sus días.
Una buena esposa es una gran fortuna, reservada en suerte a los que temen al Señor: sea rico o pobre, su corazón será dichoso y su rostro estará radiante en todo momento.
La gracia de una mujer deleita a su marido y su buen juicio lo llena de vigor.
Una mujer discreta es un don del Señor y no tiene precio la esposa bien educada.
Como el sol que se eleva por las alturas del Señor, así es el encanto de la buena esposa en una casa ordenada.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Sal 130, 1. 2. 3

R. Señor, guarda mi alma en la paz junto a ti.

Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor,
ni mis ojos se han vuelto altaneros.
No he pretendido grandes cosas
ni he tenido aspiraciones desmedidas. R.

No, yo aplaco y modero mis deseos:
como un niño tranquilo en brazos de su madre,
así está mi alma dentro de mí. R.

Espere Israel en el Señor,
desde ahora y para siempre. R.

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 7, 11-17

Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores.» Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate.»
El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre.
Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo.»
El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Muchos de los milagros que aparecen en los evangelios van mucho más allá de la mera realización de algo que está más allá de las leyes de la física o de la medicina. No se trata solamente de romper las leyes de la naturaleza que habitualmente nos rodean y se cumplen en nosotros habitualmente. Tienen un significa que va más allá.

El milagro que aparece en el texto de hoy va mucho más allá del hecho de resucitar a un muerto. Este muerto no está solo sino en un contexto de una familia. Y ese contexto es importante. El fallecido era hijo único de su madre. Y ésta era viuda. Estos datos tienen un significado muy importante. En la sociedad de aquel tiempo, donde no había seguridad social ninguna ni protección estatal para los necesitados ni pensiones ni nada de estas cosas, el hecho de que una mujer quedara viuda era ya un problema. El marido era el jefe de la casa, el hombre tenía personalidad social, la mujer era un cero a la izquierda. La viudez significaba la marginación.

A no ser que hubiese hijos que cuidasen de su madre. La familia extensa era en aquella época la protección social para los que quedaban desamparados. La viuda perdía sus derechos sociales pero en el marco de la familia, de sus hijos, encontraba la protección y el cuidado necesario para seguir adelante con su vida. Pero en este caso, sólo había un hijo y éste había fallecido. No había futuro para aquella viuda. Ya estaba marginada, ya era un cero a la izquierda.

El hecho de que Jesús haga revivir al hijo fallecido va, por tanto, mucho más allá del mero hecho físico de devolverle la vida. También devuelve a la vida, a la sociedad, a la mujer viuda, dándola una nueva esperanza: con su hijo revivido a su lado ya no va a estar marginada sino que vuelve a ser persona en aquella sociedad.

Los milagros de Jesús son ruptura de las leyes naturales pero además y sobre todo, son integración, recuperación de la persona, superación de la marginación. Los milagros de Jesús son el signo de la acogida de Dios que cuida de sus hijos e hijas y los reintegra en la familia humana. Cada vez que hacemos esto con uno de nuestros hermanos o hermanas marginados, nosotros también hacemos un milagro al estilo de Jesús.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-de-santa-monica/

EDD. lunes 26 de agosto de 2024.

Primera Lectura

Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,1-5.11b-12):

Pablo, Silvano y Timoteo a los tesalonicenses que forman la Iglesia de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Os deseamos la gracia y la paz de Dios Padre y del Señor Jesucristo. Es deber nuestro dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos; y es justo, pues vuestra fe crece vigorosamente, y vuestro amor, de cada uno por todos y de todos por cada uno, sigue aumentando. Esto hace que nos mostremos orgullosos de vosotros ante las Iglesias de Dios, viendo que vuestra fe permanece constante en medio de todas las persecuciones y luchas que sostenéis. Así se pone a la vista la justa sentencia de Dios, que pretende concederos su reino, por el cual bien que padecéis. Nuestro Dios os considere dignos de vuestra vocación, para que con su fuerza os permita cumplir buenos deseos y la tarea de la fe; para que así Jesús, nuestro Señor, sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, según la gracia de Dios y del Señor Jesucristo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,1-2a.2b-3.4-5

R/. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,13-22):

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: «Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga»? ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: «Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga.» ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Vamos a ser sinceros: Hay días en que Jesús parece que se nos pone imposible. El Evangelio de hoy es uno de ellos. Frente a la imagen edulcorada de algunas imágenes de Jesús, todo rodeado de brillos y lanzando rayos a su alrededor que se supone que son de amor porque su cara tiene una expresión cuasi-beatífica, hoy podemos decir que lanza rayos pero no precisamente de amor sino de fuego.

Los letrados, los especialistas en la ley y su interpretación, y los fariseos, aquel grupo dentro del mundo judío que pretendía llevar la fidelidad a la ley hasta el extremo y para ellos pretendían cumplir hasta la última letra de la ley, son el objeto de los rayos de Jesús. De entrada les lanza un insulto sin ambages, sin sutilezas, sin rodeos. Jesús no les lanza una indirecta más o menos amable. Directamente les acusa de “hipócritas”. Eso según el Diccionario de la Real Academia es ser “embustero, farsante, mentiroso, falsario, falso, impostor”. La acusación fundamental es que ni entran ni dejan entrar. Con su obsesión por cumplir la norma hasta el último detalle, se olvidan del sentido, del corazón, de la norma. Incluso manipulan la norma para, cumpliéndola, no servir a Dios sino a sus propios intereses ocultos (hasta para quitarle el dinero a las viudas…).

Hay que tener cuidado que no nos pase a nosotros. Primero, porque Jesús nos va a llamar hipócritas con todas las letras. Y segundo porque nos quedamos fuera, nos perdemos lo más importante de su mensaje: se trata de amar, de hacer familia, de atender a los más necesitado.

Hoy celebramos a Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars. Es la fundadora de las Hermanitas de los ancianos desamparados. No era ni letrada ni farisea. Directamente puso manos a la obra. Ella supo entender lo más importante del Evangelio, que no está en contar las velas que debe haber en el altar para la celebración de la misa –algo muy muy secundario–, sino en abrir las manos y el corazón a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-lunes-de-la-xxi-semana-del-tiempo-ordinario/?occurrence=2024-08-26&nskip=38330

Homilia para la Eucaristía del domingo 25 de agosto de 2024.

DOMINGO XXI. CICLO B.
Josué 24,1-2.15-17.18b: Al entrar en la Tierra Prometida el Pueblo tiene que optar: o por el Señor o por los dioses. El pueblo opta por el Señor, reconociendo que Él fue el que lo salvó de la esclavitud.
Efesios 5,21-23: El texto de la carta alude a tres elementos para indicar lo esencial, que es el Misterio de Cristo y la Iglesia como un solo cuerpo. Estos elementos son: la unión de Adán y Eva, la unión de Cristo y la Iglesia, la unión de los esposos.
Juan 6,60-69: Frente a lo que sostiene Jesús se produce un quiebre, una crisis: unos se retiran, otros optan por Él.

1.- Teniendo en cuenta lo que nos dice la Palabra podemos colegir que nosotros somos el Pueblo de Dios. Tal vez esto, por haberlo escuchado tantas veces, ya no nos dice nada. Pero pensemos que somos Pueblo de Dios porque somos pertenencia de Dios.
El Señor, por lo que expresa la primera lectura, ha hecho una Alianza con su Israel; ahora es Pueblo de Dios, ya que Dios lo ha hecho suyo. Y el Pueblo opta por Él, servirlo a Él, reconociendo que fue Él quien lo salvó y no los dioses de los pueblos circundantes. Por eso se compromete a seguir al Señor, lo que bíblicamente hablando significa cumplir con sus Mandamientos. De modo que toda la moral de Israel se fundamenta en esto: que es un Pueblo que tiene una Alianza con Dios y la debe vivir.
2.- San Pablo toca un tema esencial: los cristianos somos el Pueblo de Dios, pertenecemos a Él, ya que hemos hecho una Alianza con el Señor. Y lo esencial es que Jesús, el Señor, está tan unido a nosotros que con Él somos un Cuerpo, porque hemos hecho una Alianza con Él. Y esto es lo que hay que vivir. Y este Misterio está significado en la vida cristiana por medio del matrimonio; pero también hay otros signos, como el bautismo, por el que el creyente opta por seguir al Señor y servirlo.
De modo que también los cristianos somos un Pueblo de Alianza, lo que exige de nosotros vivir en la fidelidad la Alianza. La moral cristiana no tiene como finalidad al hombre, sino a Dios, tratando de ser siempre fieles a Él cumpliendo su Voluntad.
3.- Vivimos tiempos difíciles, tiempo de mucha inestabilidad. A tal punto que resulta difícil comprometerse. Hoy, como en Cafarnaúm, muchos dicen: “¡Es duro este mensaje! ¿Quién puede escucharlo?” Y en cierta medida, los que así piensan tienen razón, ya que se ve poco testimonio de fidelidad. Hoy, por ejemplo, muchos no creen en la institución del matrimonio. Sin muchos los que se comprometen con el Señor en la Vida Religiosa y en el ministerio sacerdotal; sin embargo, al poco tiempo abandonan la Vida Religiosa o el ministerio.
Es una triste realidad la que estamos viviendo cuyo resultado es el escaso número de los que optan por el matrimonio, la vida religiosa o la ministerial.
4.- Frente a esta realidad Jesús nos hace la misma pregunta que a sus discípulos: “¿También ustedes quieren irse? ¿Cuál va a ser nuestra respuesta? Ojalá la de Pedro: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el santo de Dios”. Esa fue la respuesta de Pedro. Sin embargo sabemos que después cobardemente lo negó. Tal vez lo mismo pudiera suceder con nosotros. Con entusiasmo decimos sí al Señor, pero después caemos. Si esto pasa que sea por fragilidad y no por infidelidad al Señor.
Nunca olvidemos lo que nos dice san Pablo: Si hemos muerto con él, viviremos con él. Si somos constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo.” (2Timoteo 2,11-13).
No temamos renovar ahora nuestra Alianza con el Señor.
Hno. Pastor.

Homilía para la Eucaristía del domingo 25 de agosto de 2024.

DOMINGO XXI. CICLO B.
Josué 24,1-2.15-17.18b: Al entrar en la Tierra Prometida el Pueblo tiene que optar: o por el Señor o por los dioses. El pueblo opta por el Señor, reconociendo que Él fue el que lo salvó de la esclavitud.
Efesios 5,21-23: El texto de la carta alude a tres elementos para indicar lo esencial, que es el Misterio de Cristo y la Iglesia como un solo cuerpo. Estos elementos son: la unión de Adán y Eva, la unión de Cristo y la Iglesia, la unión de los esposos.
Juan 6,60-69: Frente a lo que sostiene Jesús se produce un quiebre, una crisis: unos se retiran, otros optan por Él.

1.- Teniendo en cuenta lo que nos dice la Palabra podemos colegir que nosotros somos el Pueblo de Dios. Tal vez esto, por haberlo escuchado tantas veces, ya no nos dice nada. Pero pensemos que somos Pueblo de Dios porque somos pertenencia de Dios.
El Señor, por lo que expresa la primera lectura, ha hecho una Alianza con su Israel; ahora es Pueblo de Dios, ya que Dios lo ha hecho suyo. Y el Pueblo opta por Él, servirlo a Él, reconociendo que fue Él quien lo salvó y no los dioses de los pueblos circundantes. Por eso se compromete a seguir al Señor, lo que bíblicamente hablando significa cumplir con sus Mandamientos. De modo que toda la moral de Israel se fundamenta en esto: que es un Pueblo que tiene una Alianza con Dios y la debe vivir.
2.- San Pablo toca un tema esencial: los cristianos somos el Pueblo de Dios, pertenecemos a Él, ya que hemos hecho una Alianza con el Señor. Y lo esencial es que Jesús, el Señor, está tan unido a nosotros que con Él somos un Cuerpo, porque hemos hecho una Alianza con Él. Y esto es lo que hay que vivir. Y este Misterio está significado en la vida cristiana por medio del matrimonio; pero también hay otros signos, como el bautismo, por el que el creyente opta por seguir al Señor y servirlo.
De modo que también los cristianos somos un Pueblo de Alianza, lo que exige de nosotros vivir en la fidelidad la Alianza. La moral cristiana no tiene como finalidad al hombre, sino a Dios, tratando de ser siempre fieles a Él cumpliendo su Voluntad.
3.- Vivimos tiempos difíciles, tiempo de mucha inestabilidad. A tal punto que resulta difícil comprometerse. Hoy, como en Cafarnaúm, muchos dicen: “¡Es duro este mensaje! ¿Quién puede escucharlo?” Y en cierta medida, los que así piensan tienen razón, ya que se ve poco testimonio de fidelidad. Hoy, por ejemplo, muchos no creen en la institución del matrimonio. Sin muchos los que se comprometen con el Señor en la Vida Religiosa y en el ministerio sacerdotal; sin embargo, al poco tiempo abandonan la Vida Religiosa o el ministerio.
Es una triste realidad la que estamos viviendo cuyo resultado es el escaso número de los que optan por el matrimonio, la vida religiosa o la ministerial.
4.- Frente a esta realidad Jesús nos hace la misma pregunta que a sus discípulos: “¿También ustedes quieren irse? ¿Cuál va a ser nuestra respuesta? Ojalá la de Pedro: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el santo de Dios”. Esa fue la respuesta de Pedro. Sin embargo sabemos que después cobardemente lo negó. Tal vez lo mismo pudiera suceder con nosotros. Con entusiasmo decimos sí al Señor, pero después caemos. Si esto pasa que sea por fragilidad y no por infidelidad al Señor.
Nunca olvidemos lo que nos dice san Pablo: Si hemos muerto con él, viviremos con él. Si somos constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo.” (2Timoteo 2,11-13).
No temamos renovar ahora nuestra Alianza con el Señor.
Hno. Pastor.