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Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy lunes 18 de julio de 2016.

El juicio de los fariseos.
Tiempo Ordinario

Nosotros podemos correr el peligro de pedir a Cristo que nos envíe una señal para seguir creyendo.
Por: P. Clemente González
Fuente: Catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/48777/el-juicio-de-los-fariseos.html

Del santo Evangelio según san Mateo 12, 38-42
En aquel tiempo, un grupo de letrados y fariseos dijeron a Jesús: Maestro, queremos ver un milagro tuyo. Él les contestó: Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de la ballena, pues tres días y tres noches estará el Hijo del Hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Oración introductoria
Señor, humildemente te suplico tu perdón por todas mis faltas. Ilumina mi oración para que no caiga en la mezquindad farisaica de pedir pruebas de tu amor. Creo en Ti, confío plenamente en tu misericordia y te amo sobre todas las cosas.
Petición
Jesús resucitado, dame la fe y tu gracia para crecer en el amor.
Meditación del Papa
Lo mismo ocurre siempre de nuevo en la Eucaristía: ante la oración de la Iglesia, el Señor anticipa en ella su segunda venida, viene ya, celebra ahora la boda con nosotros, nos hace salir de nuestro tiempo lanzándonos hacia aquella «hora». De esta manera comenzamos a entender lo sucedido en Caná. La señal de Dios es la sobreabundancia. Lo vemos en la multiplicación de los panes, lo volvemos a ver siempre, pero sobre todo en el centro de la historia de la salvación: en el hecho de que se derrocha a sí mismo por la mísera criatura que es el hombre. Este exceso es su «gloria». La sobreabundancia de Caná es, por ello, un signo de que ha comenzado la fiesta de Dios con la humanidad, su entregarse a sí mismo por los hombres. El marco del episodio -la boda- se convierte así en la imagen que, más allá de sí misma, señala la hora mesiánica: la hora de las nupcias de Dios con su pueblo ha comenzado con la venida de Jesús. Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, pág. 102.
Reflexión
Vivimos en la era de internet, de las comunicaciones mundiales en tiempo real, de las empresas de mensajería que en menos de 24 horas mandan un paquete al otro extremo del globo terráqueo. El hombre moderno todo lo quiere ver, todo lo quiere tocar. Quiere pruebas de todo lo que se le dice.
Esto no es algo exclusivo de nuestro tiempo.
A Jesucristo también los judíos le pedían señales para creer. Querían ver y tocar. Y no es que Cristo no hubiese hecho señales, pues todos sabemos que curó a enfermos y libró a muchos de espíritus que les atormentaban. A los judíos de aquel entonces no les bastaba eso. Querían verlo por sus mismos ojos. Querían tocar, sentir el milagro.
Nosotros los cristianos podemos correr el peligro de pedir a Cristo que nos envíe una señal para seguir creyendo. Sabemos que Él es Dios, pero queremos dar gusto a nuestros sentidos. Queremos ver y tocar. ¿Queremos un Cristo «showman», un espectáculo que nos ahorre el esfuerzo de la fe? Nos olvidamos de que Dios no está en las grandes tempestades ni en los terremotos, no está en los telediarios ni en las primeras páginas de los periódicos.
Dios se hace presente en el susurro que se escucha en nuestras almas, en el momento de silencio en el que le buscamos tras una jornada de trabajo llena de dificultades y ajetreo, en el encuentro familiar de oración en el que le hacemos partícipes de nuestras cosas, en la paz del corazón de quien deja por un momento todas las cosas para escuchar de Aquel que le ama las palabras de amor que le ayudan a creer en Él con mayor certeza que si nos hubiese dado las señales que le pedíamos.
Propósito
No reducir mi oración a la petición, sino también contemplar, adorar y agradecer a Dios su amor.
Diálogo con Cristo
En vez de pedir pruebas debo exigirme medios concretos para crecer en la humildad y el amor, los mejores medios para evitar el pecado. Señor, cuando me arrepiento, reconozco que he fallado en mi amor, me remuerde haber correspondido tan miserablemente a quien es todo amor. Me olvido de que te tengo siempre en mi corazón, por la presencia de la gracia santificante en mi alma. Gracias por tu paciencia, quiero amarte más el día de hoy. Estaré más atento a hablar contigo durante el día.
 
El verdadero signo de Jonás es aquél que nos da la confianza de estar salvados por la sangre de Cristo. Francisco, 14. oct. 2013

EDD. lunes 18 de Julio de 2016

Lunes de la decimosexta semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160716


Libro de Miqueas 6,1-4.6-8.
Escuchen lo que dice el Señor:
«¡Levántate, convoca a juicio a las montañas y que las colinas escuchen tu voz!
¡Escuchen, montañas, el pleito del Señor, atiendan, fundamentos de la tierra! Porque el Señor tiene un pleito con su pueblo, entabla un proceso contra Israel;
«¿Qué te hice, pueblo mío, o en qué te molesté? Respóndeme.
¿Será porque te hice subir de Egipto, porque te rescaté de un lugar de esclavitud y envié delante de ti a Moisés, Aarón y Miriam?»»
¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de las alturas? ¿Me presentaré a él con holocaustos, con terneros de un año?
¿Aceptará el Señor miles de carneros, millares de torrentes de aceite? ¿Ofreceré a mi primogénito por mi rebeldía, al fruto de mis entrañas por mi propio pecado?
Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor: nada más que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con tu Dios.
Salmo 15(14),2.3-4.5.
El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua.
El que no hace mal a su prójimo
ni agravia a su vecino,
el que no estima a quien Dios reprueba
y honra a los que temen al Señor.
El que no se retracta de lo que juró,
aunque salga perjudicado;
el que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará.
Evangelio según San Mateo 12,38-42.
Entonces algunos escribas y fariseos le dijeron: «Maestro, queremos que nos hagas ver un signo».
El les respondió: «Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás.
Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches.
El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que Jonás.
El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más que Salomón.»
Comentario del Evangelio por  San Cirilo de Jerusalén (313-350), obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia. Catequesis nº 20 / 2ª mistagógica.
El signo de Jonás.
Habéis sido conducidos por la mano a la piscina bautismal, tal como Cristo que tenéis delante de vosotros [en esta iglesia del Santo Sepulcro] fue conducido de la cruz al sepulcro. Después de haber confesado vuestra fe en el Padre, en el Hijo y en el Santo Espíritu, tres veces habéis sido sumergidos en el agua y habéis salido de ella: ha sido el símbolo de los tres días de Cristo en el sepulcro. De la misma manera que nuestro Salvador pasó tres días y tres noches en el corazón de la tierra, igualmente vosotros, al salir del agua después de la inmersión, habéis imitado a Cristo… Cuando habéis sido sumergidos estabais en la noche, no veíais nada; pero al salir del agua os habéis encontrado como en pleno día. En un mismo movimiento habéis muerto y habéis nacido; esta agua que salva ha sido al mismo tiempo vuestro sepulcro y vuestra madre…
¡Extraña paradoja! No estamos verdaderamente muertos, no hemos sido sepultados verdaderamente, no hemos sido realmente crucificados y resucitados; pero si bien nuestra imitación no es más que una imagen, la salvación, es una verdadera realidad. Cristo ha sido realmente crucificado, realmente sepultado y ha resucitado verdaderamente, y toda esta gracia se nos da a fin de que, participando e imitando sus sufrimientos, ganemos realmente la salvación. ¡Qué inmenso amor a los hombres! Cristo ha recibido los clavos sobre sus manos puras y le han sido causa de sufrimiento; y yo, sin sufrimiento ni esfuerzo, por esta participación me concede la gracia de la salvación…
Lo sabemos bien: si el bautismo nos purifica de nuestros pecados y nos da el Espíritu Santo, él es también la réplica de la Pasión de Cristo. Por eso Pablo proclama: «No lo sabéis: todos nosotros que hemos sido bautizados en Cristo, es en su muerte que hemos sido bautizados. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte»… Todo lo que Cristo ha sufrido, es por nosotros y nuestra salvación, en realidad y no en apariencia… Y nosotros debemos participar en sus sufrimientos. Por esto Pablo continua proclamando: «Si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya» (Rm 6, 3-5).

‘En la hospitalidad real, el invitado debe sentirse escuchado’ .

El Papa en el ángelus: ‘En la hospitalidad real, el invitado debe sentirse escuchado’ .
Texto completo de las palabras del Santo Padre para introducir la oración mariana.
https://es.zenit.org/articles/el-papa-en-el-angelus-en-la-hospitalidad-real-el-invitado-debe-sentirse-escuchado/
El Papa en el ángelus
El papa Francisco se ha asomado como cada domingo a la ventana del estudio del Palacio Apostólico Vaticano para rezar en ángelus con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.
Estas son las palabras del Santo Padre para introducir la oración mariana:
 
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el Evangelio de hoy el Evangelista Lucas cuenta que Jesús, mientras iba de camino hacia Jerusalén, entra en un pueblo y es acogido en la casa de dos hermanas: Marta y María (cfr Lc 10,38- 42). Ambas acogen al Señor, pero lo hacen de forma diferente. María se sienta a los pies de Jesús y escucha su palabra (cfr v. 39), sin embargo, Marta está muy ocupada preparando las cosas; y en un determinado momento dice a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano” (v. 40). Y Jesús le responde: “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán” (vv. 41-42).

En su ocuparse y hacer cosas, Marta corre el riesgo de olvidar, y este es el problema, corre el riesgo de olvidar lo más importante, es decir, la presencia del invitado, que era Jesús en este caso. Se olvida la presencia del invitado. El invitado no tiene que ser solamente servido, alimentado, cuidado en todos los sentidos. Sobre todo es necesario que sea escuchado, recordar bien esta palabra, escuchar. Que el invitado sea acogido como persona, con su historia, su corazón rico de sentimientos y de pensamientos, para que pueda sentirse realmente en familia. Pero si tú acoges un invitado en tu casa, y sigues haciendo las cosas, y haces que se siente y está callado, callado tú, como si fuera de piedra, el invitado de piedra. No. El invitado tiene que ser escuchado. Ciertamente, la respuesta que Jesús da a Marta –cuando le dice que solamente necesita una cosa— encuentra su pleno significado en referencia a la escucha de la palabra de Jesús mismo, esa palabra que ilumina y sostiene todo lo que somos y hacemos. Si vamos a rezar, por ejemplo, delante del crucifijo, y hablamos, hablamos, hablamos y después nos vamos, no escuchamos a Jesús, no dejamos que Él hable a nuestro corazón. Escuchar, esa palabra es clave. No la olvidéis. No tenemos que olvidar que la palabra de Jesús nos ilumina, nos sostiene y sostiene todo lo que somos y hacemos.

No tenemos que  olvidar que también en la casa de Marta y María, Jesús, antes de ser Señor y Maestro, es peregrino e invitado. Por tanto, su respuesta tiene este primer y más inmediato significado: “Marta, Marta, ¿por qué te preocupas tanto del invitado hasta el punto de olvidar su presencia?” El invitado de piedra. Para acogerlo no son necesarias muchas cosas; es más, es necesaria una sola: escucharle, la palabra, escucharle, demostrarle una actitud fraterna, de forma que sienta que está en familia, y no en un refugio temporal.

Entendida así, la hospitalidad, que es una de las obras de misericordia, se presenta realmente como una virtud humana y cristiana, una virtud que en el mundo de hoy corre el peligro de ser descuidada. De hecho, se multiplican las casas de acogida y los albergues, pero no siempre en estos ambientes se practica una hospitalidad real. Se da vida a varias instituciones que asisten muchas formas de enfermedad, soledad, marginación, pero disminuye la probabilidad para quien es extranjero, marginado, excluido, de encontrar a alguien dispuesto a escucharlo. El extranjero, refugiado, migrante, escuchar esa historia dolorosa. Incluso en la propia casa, entre los propios familiares, se pueden encontrar más fácilmente servicios y cuidados de distinto tipo que escucha y acogida.  Hoy estamos tan ocupados y con prisas, por tantos problemas, algunos no importantes, que faltamos a la capacidad de escucha. Estamos ocupados continuamente y así no tenemos tiempo para escuchar. Yo quisiera preguntarnos, que cada uno responsa en su corazón. Tú, marido, ¿tienes tiempo para escuchar a tu mujer? Tú, mujer, ¿tienes tiempo para escuchar a tu marido? Vosotros, padres, ¿tenéis tiempo, tiempo para perder para escuchar a vuestros hijos, o vuestro abuelos, los ancianos? ‘Los abuelos siempre dicen las cosas, son aburridos’. Pero necesitan ser escuchados. Escuchar. Os pido aprender a escuchar y dedicar más tiempo, en la capacidad de escucha está la raíz de la paz.

La Virgen María, Madre de la escucha y del servicio atento, nos enseñe a ser acogedores y hospitalarios con nuestros hermanos y hermanas.

 

El 4 de septiembre de 2016 la Madre Teresa de Calcuta será proclamada Santa …

“Madre Teresa me ha enseñado a dar a los otros sin hacer preguntas”.
Con ocasión de su canonización, Samir Chaudhuri, fundador de Cini, cuenta su encuentro con la santa que dedicó su vida a los pobres.
https://es.zenit.org/articles/madre-teresa-me-ha-ensenado-a-dar-a-los-otros-sin-hacer-preguntas/
Madre Teresa In Visita Al Centro CINI 1985 - © Samir Chaudhuri

Madre Teresa In Visita Al Centro CINI 1985 – © Samir Chaudhuri

(ZENIT – Roma).- El 4 de septiembre de 2016 la Madre Teresa de Calcuta será proclamada Santa con una gran ceremonia en la plaza de San Pedro presidida por el papa Francisco. La herencia que dejó esta pequeña gran mujer se puede encontrar en cada rincón de Calcuta, pero no solo: las Misioneras de la Caridad continúan su obra en todo el mundo con la misma sencillez y rigor de la Madre. Pasean como ella llevando un habito sencillo, a pie, en los barrios pobres, y dan sin hacer preguntas, gratuitamente, ayudando indiferentemente hindúes, musulmanes, cristianos, ateos. Porque la religión, decía Madre Teresa, no debe dividir ni discriminar.

En la gran ciudad desde hace 42 años también trabaja el Child in Need Institute (Cini), guiada por el pediatra Samir Chaudhuri, que recuerda sus encuentros con la futura santa. Madre Teresa y Samir se cruzaron varias veces en la vida con acciones complementarias, ambos actuando con el objetivo común de cuidar a los más pobres en las comunidades marginales de la India.
“Cuando Madre Teresa comenzó su trabajo, inició de un concepto muy sencillo: dar amor y cuidado a personas que no tienen nada ni nadie a quien dirigirse. Esto normalmente no sucede porque en general se da esperando tener algo a cambio”, explica Chaudhuri en un comunicado. “Su trabajo nos ha influido profundamente. Cuando la envié para que inaugurara nuestro centro de conferencias, aproveché la ocasión para pedirle que hablara con mis colegas, para que fueran inspirados por sus profundas palabras. Ella nos ha pedido hacer eso que hacemos con amor y compasión”, precisa el comunicado.
Las hermanas de Madre Teresa ayudan a los pobres de Calcuta, de forma caritativa ofreciendo comida y asistencia que les permita sobrevivir. De forma paralela, el Cini se compromete para mejorar el estado de salud de las personas enseñándoles a nutrirse correctamente y apoderarse de la propia vida ofreciendo los instrumentos necesarios para mantenerse por sí solos. La pobreza no es solo una cuestión de necesidades materiales –continua Samir Chaudhuri– nosotros ahora tenemos que afrontar y responder a las necesidades mentales, sociales, psicológicas.  Y señala:“Nosotros hacemos demasiadas preguntas a los otros y a nosotros mismos. Nos hemos convertido en egoístas. Los pobres dan más que los ricos. Los pobres dan todo. Tenemos que abandonar el egoísmo y trabajar, como ha trabado ella”.

Comentario al evangelio de hoy sábado 16 de julio de 2016.

No quebrará la caña doblada ni apagará la mecha humeante.
Tiempo Ordinario

Las cañas ya maltrechas, pueden ser nuestras almas frías por la rutina o dobladas por la inconsciencia o la tibieza.           
Por: H. Miguel Alejandro Velázquez Rocha
Fuente: Catholic.net
Del Santo Evangelio según San Mateo 12, 14-21
En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él. Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos. Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías: «Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su nombre».

Oración introductoria
Señor, me pongo en tu presencia en este día. Tómame de las manos, Padre mío, y conduce mi alma en esta meditación y durante toda mi vida. Te agradezco tantas gracias que me has concedido sin yo merecerlas: mi vida, la fe, mi familia, tu amor y tu perdón. Por todo te doy gracias, Señor.
Petición
Señor, te pido que me ilumines para escucharte en esta meditación y así pueda acercarme más a ti.
Meditación del Papa Francisco
Así era la vida de Jesús: “Recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios”. Jesús que predica y Jesús que cura. Toda la jornada era así: predica al pueblo, enseña la Ley, enseña el Evangelio. Y la gente lo busca para escucharlo y también porque sana a los enfermos. “Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados… Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios”.
Y nosotros estamos delante de Jesús en esta celebración: Jesús es quien preside esta celebración. Nosotros, sacerdotes, estamos en el nombre de Jesús, pero es Él quien preside, Él es el verdadero Sacerdote que ofrece el sacrificio al Padre. Podemos preguntarnos si yo dejo que Jesús me predique. Cada uno de nosotros: “¿Dejo que Jesús me predique, o yo sé todo? ¿Escucho a Jesús o prefiero escuchar cualquier otra cosa, quizá las habladurías de la gente, o historias…?”. Escuchar a Jesús. Escuchar la predicación de Jesús. “¿Y cómo puedo hacer esto, padre? ¿En qué canal de televisión habla Jesús?”.
Te habla en el Evangelio. Y esta es una costumbre que aún no tenemos: ir a buscar la palabra de Jesús en el Evangelio. Llevar siempre un Evangelio con nosotros, pequeño, y tenerlo al alcance de la mano.» (Homilía de S.S. Francisco, 8 de febrero de 2015).
Reflexión
El Evangelio de hoy nos muestra la misericordia y la bondad de Dios.
«No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su nombre».
Cuando vemos algo a punto de romperse, con frecuencia lo terminamos de romper o simplemente lo desechamos de inmediato. Dios no es así, Él es misericordioso. Las cañas ya maltrechas o las mechas casi extintas, pueden ser nuestras almas frías por la rutina o dobladas por la inconsciencia, la tibieza o el pecado. Más Él no termina de romper, apagar y desechar nuestras almas, sino que espera. Aún más, ¡cuántas veces nos rehace y enciende de nuevo! Porque Él mismo dijo: «No vengo a condenar sino a dar la salvación». No condena sino que espera el momento de nuestra conversión, porque nos ama y porque su misericordia es eterna.
Lo que Cristo desea es que regresemos. Por eso aguarda con amor a que volvamos a Él para encender la llama de su amor en nuestro corazón.
«Este es mi servidor». Evidentemente estas palabras se refieren a Jesús. No obstante, el Padre nos dice a cada uno: «Este es mi servidor quien pregonará por toda la tierra mi amor y misericordia».
Por el bautismo, cada cristiano es constituido mensajero de la Buena Nueva, el Evangelio. A nosotros nos corresponde ayudar a otros a fijar sus ojos en el Señor y que su reino llegue a todos los confines de la tierra.
Propósito
Hoy daré testimonio de mi fe en Cristo siendo amable con todos los que trate.
Diálogo con Cristo
Padre mío, te amo. ¿Qué más puedo esperar de ti si eres tan bueno y misericordioso? Mi corazón se ensancha de alegría cada vez que pienso cuánto me amas, Señor.
Ayúdame a ser testimonio elocuente de tu amor en el mundo. Que solo tu amor me llene, que solo tu amor me sacie. Te amo, Señor, por el don inmerecido de tu amor.
«No está el amor de Dios en tener lágrimas ni estos gustos ni ternura, sino en servir con justicia y fortaleza de ánimo y humildad» (Sta. Teresa de Jesús).

 

EDD. sábado 16 de julio de 2016.

Sábado de la decimoquinta semana del tiempo ordinario

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160715
 
Libro de Miqueas 2,1-5.
¡Ay de los que proyectan iniquidades y traman el mal durante la noche! Al despuntar el día, lo realizan, porque tienen el poder en su mano.
Codician campos y los arrebatan, casas, y se apoderan de ellas; oprimen al dueño y a su casa, al propietario y a su herencia.
Por eso, así habla el Señor: Yo proyecto contra esta gente una desgracia tal que ustedes no podrán apartar el cuello, ni andar con la cabeza erguida, porque será un tiempo de desgracia.
Aquel día, se proferirá contra ustedes una sátira y se entonará esta lamentación: «Hemos sido completamente devastados; ¡se transfiere a otros la parte de mi pueblo! ¿Cómo me la quita a mí y reparte nuestros campos al que nos lleva cautivos?».
Por eso, no tendrás a nadie que arroje la cuerda para medirte un lote, en la asamblea del Señor.
Salmo 9(9B),1-2.3-4.7-8.14.
¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te ocultas en los momentos de peligro?
El pobre se consume por la soberbia del malvado
y queda envuelto en las intrigas tramadas contra él.
Porque el malvado se jacta de su ambición,
el codicioso blasfema y menosprecia al Señor;
el impío exclama en el colmo de su arrogancia:
“No hay ningún Dios que me pida cuenta”.
Esto es lo único que piensa.
Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de violencias;
detrás de sus palabras hay malicia y opresión;
se pone al acecho en los poblados
y mata al inocente en lugares ocultos.
Sus ojos espían a los débiles;
Pero tú lo estás viendo:
tú consideras los trabajos y el dolor,
para tomarlos en tus propias manos.
El débil se encomienda a ti;
tú eres el protector del huérfano.
Evangelio según San Mateo 12,14-21.
En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él.
Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos.
Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer,
para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:
Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones.
No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas.
No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia;
y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre.
Comentario del Evangelio por  Tertuliano (c. 155-c. 220), teólogo. Contra Marción, III, 2, 27; PL II, 316-317.
“Mirad a mi siervo… no protestará, ni gritará”.
Dios no podía vivir con los hombres si no era tomando una manera humana de pensar y de actuar. Por eso, escondida en la humildad, ha velado el esplendor de su majestad, que la debilidad humana no hubiera podido soportar. Todo ello no era digno de él, pero era necesario al hombre, y, de golpe, se hizo digno de Dios, porque nada es tan digno de Dios como la salvación del hombre…
Todo lo que Dios pierde, el hombre lo gana, de manera que todas la humillaciones que mi Dios ha sufrido para estar cerca de nosotros, son sacramento de salvación de los hombres. Dios actuó así con los hombres para que el hombre aprenda a actuar según el plan divino. Dios trató al hombre de igual a igual, para que el hombre pueda tratar con Dios de igual a igual. Dios se ha hecho pequeño a fin de que el hombre llegue a ser grande.

Informa : Encuentro de Paz en Asís.

Asís: encuentro de paz 30 años después de la jornada convocada por Juan Pablo II.

El encuentro reunirá representantes de las grandes religiones mundiales, exponente de las diferentes culturas y personalidades políticas internacionales.
Porciúncula de Asís

Porciúncula De Asís

(ZENIT – Roma).-   El evento “Sed de paz. Religiones y culturas en diálogo” que tendrá lugar del 18 al 20 de septiembre reunirá representantes de las grandes religiones mundiales, exponente de las diferentes culturas y personalidades políticas internacionales, en ocasión del 30º aniversario de la histórica jornada querida por san Juan Pablo II el 27 de octubre de 1986.
El encuentro es promovido por la diócesis de Asís, Familias Franciscanas y Comunidad de San Egidio, junto a otros movimientos y agregaciones eclesiales, en colaboración con la Conferencia Episcopal de Umbría, la Región de Umbría y la ciudad de Asís.  Además, contará con la participación de representantes de las Iglesias cristianas y de las grandes religiones mundiales, exponentes de las diferentes culturas y personalidades políticas internacionales, hombres y mujeres comprometidos en la construcción de un mundo de paz.
El evento –informa una noticia de la agencia Sir– se articulará en una asamblea plenaria de inauguración, en la tarde del domingo 18 de septiembre y concluirá con una ceremonia final en la plaza inferior de la Basílica de San Francisco la tarde del martes, 20 de septiembre. Toda la jornada de lunes 19 y la mañana del martes 20 serán dedicadas al desarrollo de unos 30 debates, en los que se afrontarán los temas más urgentes sobre el compromiso de las religiones y de todos al diálogo, la fraternidad y la paz.

Homilía para la Eucaristía del Domingo 17 de julio de 2016

Un cordial abrazo a todos. Dios les bendiga a todos. Hno. Pastor.

DOMINGO XVI.

Génesis 18,1-10: en el relato Abraham es presentado como el ‘Amigo de Dios’, lo recibe y conversa con El. Sería precipitado decir que a Abraham se le revela la Santísima Trinidad. Esto es propio del Nuevo Testamento y a la luz del mismo se puede contemplar este cuadro que se nos presenta en el texto.

Lucas 10,38-42: Marta acoge a Jesús. Jesús le da a entender a Marta que hay un valor mejor, una preocupación mejor por la que vale la pena cualquier sacrificio.

1.- El domingo recién pasado el Señor nos indicaba cómo hacerse prójimo, cómo servir a los demás. Pero todavía falta algo para tener la vida eterna, la vida plena.

Hoy, tanto en la primera lectura como en el evangelio aparece el ser humano acogiendo-hospedando al Señor. Creo que esto marca una diferencia con el resto de las religiones.

El hombre, podría decirse, tiene un “teotropismo” = busca a Dios; así como las plantas tienen un “fototropismo” = buscan la luz. Todo ser humano busca a Dios a través de la religión, pero corre el riesgo de equivocarse o quedarse a mitad de camino, no conoce al Dios verdadero. En cambio en la Biblia es “Dios quien llega al hombre”, se le revela, se le da a conocer. Por la Fe el ser humano acoge, recibe, hospeda a Dios. Según san Juan, por la fe el hombre deja entrar a Dios e su vida. Abraham es hombre de fe, acoge a Dios que se le acerca, que se le aproxima. Por la fe el creyente llega a ser un ‘Amigo de Dios’, que conversa con El familiarmente. Lo importante es hospedar, admitir al Señor; esto trae salvación. La misma idea aparece en Lucas 19,9: “hoy ha llegado la salvación a esta casa”, cuando Zaqueo acogió al Señor en su casa.

2.- Marta y María reciben a Jesús, el amigo, en su casa. En la escena se nos muestran dos actitudes, la de Marta, preocupada de muchas cosas, todas legítimas. Y la de María, que tiene una sola preocupación: estar sentada a los pies de Jesús, lo que en el lenguaje de Lucas significa que ella optó por ser discípula. El discípulo es el que se sienta a los pies del Maestro para escucharlo, para dejarse enseñar por El. María tiene una actitud fundamental: ser discípula.

El discípulo ha optado por Cristo, ha optado por tener a Jesús como Maestro y se deja enseñar por El. De El aprende la Sabiduría divina y cómo debe comportarse en este  mundo. Al elegir esta “mejor parte” hace que su servicio adquiera una nueva motivación (por Dios), una nueva fuente (lo que enseña Jesús) y una nueva finalidad (que es el Reino de Dios). Este es el servicio propio de un discípulo de Jesús.

3.- Hoy, como siempre, surgen otros “maestrillos”, que no enseñan, no liberan, no ayudan a crecer, sino subyugan y mangonean. Hoy la gente busca  maestros que halaguen sus oídos, pero no aprenden a servir. Hoy somos testigos de un fenómeno que está causando mucho mal en la sociedad. La gente (tal vez nosotros) está transformando el servicio en un beneficio. Así, por ejemplo, la educación, la salud, la medicina, la política, el ministerio eclesiástico, etc., han dejado de ser un servicio y se han convertido en un beneficio, lo que acarrea malestar y corrupción. Y esto sucede porque no se le hace caso al Divino Maestro, sino a manipuladores de masas.

Jesús solo es Maestro y hay que admitirlo, acogerlo y atenderlo.

4.- Abraham para hospedar al Señor tuvo que cumplir con un ritual de hospedaje. Si queremos que el Señor entre en nosotros, o que nosotros nos hospedemos en El, hemos de cumplir con ciertas condiciones. El salmo responsorial no menciona ningún rito exterior, sino la rectitud y el amor al prójimo. El hombre que es recto y sabe respetar a su prójimo es el que hospeda y acepta al Señor y llega a ser un Amigo de Dios, un verdadero discípulo. Ya Jesús lo dijo a sus discípulos: “Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre” (Juan 15,15). Ser discípulo es sinónimo de ser cristiano, al menos en la teoría. Hoy hay cristianos que no son discípulos; son, como ellos mismos lo dicen muy sueltos de cuerpo, discípulos a su manera, católico a mi manera. Y no se dan cuenta que la única manera de ser cristiano es a la manera de Cristo.

Hoy venimos a sentarnos a los pies de Jesús. Dejemos de lado tantas preocupaciones. Que la preocupación de las preocupaciones sea ser discípulo y así actuar como El nos enseña.

El “Amén” que decimos al hacer la comunión sea un Amén a Jesús, a sus enseñanzas.  Nuestro Amén se une al Amén de Dios, que es Jesús, el único Maestro y Señor.

                                                        Hermano Pastor Salvo BeaS

                                                             Párroco de San Miguel.

Comentario al evangelio de hoy viernes 15 de julio de 2016.

Misericordia y no sólo Sacrificios.
Tiempo Ordinario

No se puede llorar con quien llora, alegrarse con quien se alegra, si no es con el corazón.
Por: José Fernández de Mesa
Fuente: Catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/48694/misericordia-quiero-y-no-sacrificio.html

Del santo Evangelio según san Mateo 12, 1-8
Un sábado de aquellos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: -Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado. Les replicó: -¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa «quiero misericordia y no sacrificio», no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del Hombre es señor del sábado.
Oración introductoria
Padre Santo, me pongo en tu presencia mientras contemplo a tu Hijo en la cruz… Te imploro por la luz de tu Espíritu Santo, para comprender en esta oración qué es lo que tengo que hacer para crecer en el amor. Dame tu gracia para amar como Tú amas.
Petición
Señor, hazme comprender el auténtico sentido de tu Palabra, para vivirla,
Meditación del Papa
Quien cree en Dios, Padre lleno de amor por sus hijos, pone en primer lugar la búsqueda de su Reino, de su voluntad. Es todo lo contrario del fatalismo o el ingenuo irenismo. La fe en la Providencia, de hecho, no exime de la cansada lucha por una vida digna, sino que libera de la preocupación por las cosas y del miedo del mañana. Está claro que esta enseñanza de Jesús, si bien sigue manteniendo su verdad y validez para todos, es practicada de maneras diferentes según las diferentes vocaciones: un fraile franciscano podrá seguirla de manera más radical, mientras que un padre de familia deberá tener en cuenta sus deberes hacia su esposa e hijos. En todo caso, el cristiano se distingue por su absoluta confianza en el Padre celestial, como Jesús. Precisamente la relación con Dios Padre da sentido a toda la vida de Cristo, a sus palabras, a sus gestos de salvación, hasta su pasión muerte y resurrección. Jesús nos ha demostrado qué significa vivir con los pies bien plantados en la tierra, atentos a las situaciones concretas del prójimo, y, al mismo tiempo, teniendo el corazón en el Cielo, sumergido en la misericordia de Dios.Benedicto XVI, 27 de febrero de 2011.
Reflexión
La actitud de quien contempla la vida como destinada a solucionarse entre una serie de reglas y reglas resulta gravemente deprimente porque cree que los medios son los fines últimos de nuestra vida.
Si lo que hacemos se convierte en cumplir la regla, porque «así está escrito», sin entender por ello el pensamiento de aquél Quien ha dictado la Ley del amor, se acaba ciertamente por traicionar el espíritu de quien la fundó. Sencillamente compasión, honestidad, fidelidad, respeto y amor perderían todo el sentido.
No se puede llorar con quien llora, alegrarse con quien se alegra, socorrer a quién sufre si esto nos parece obligaciones incómodas y extrañas a nuestra mentalidad y no deseos espontáneos del corazón. Cuando no se convierte en lazo mortal, las normas y las reglas deben ser útiles instrumentos para ayudarnos a mejorar día tras día nuestra conducta y ayudarnos a llegar a Dios. Queda de nuestra parte el modo como queremos vivir y aceptar las leyes y mandamientos que el Señor nos ha dado.
Propósito
Procurar un estilo de vida más sencillo y sobrio para ser solidario con los necesitados.
Diálogo con Cristo
«Vivir con los pies bien plantados en la tierra, atentos a las situaciones concretas del prójimo, y, al mismo tiempo, teniendo el corazón en el Cielo, sumergido en la misericordia de Dios». Permite, Señor, que ésta sea mi actitud, mi estilo de vida. No evadir egoístamente los problemas, afrontarlos sabiendo que Tú estás conmigo, viviendo auténticamente mi libertad, dando a mi vida la trascendencia para la cual fue creada.

EDD. viernes 15 de Julio de 2016

Viernes de la decimoquinta semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160714


Libro de Isaías 38,1-6.21-22.7-8.
Ezequías cayó gravemente enfermo. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a verlo y le dijo: «Así habla el Señor: Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás más».
Ezequías volvió su rostro hacia al pared y oró al Señor,
diciendo: «¡Ah, Señor! Recuerda que yo he caminado delante de ti con fidelidad e integridad de corazón, y que hice lo que es bueno a tus ojos». Y Ezequías se deshizo en llanto.
Entonces la palabra del Señor llegó a Isaías en estos términos:
«Ve a decir a Ezequías: Así habla el Señor, el Dios de tu padre David: He oído tu súplica, he visto tus lágrimas. Yo añadiré otros quince años a tu vida;
te libraré, a ti y a esta ciudad, de manos del rey de Asiria, y defenderé a esta ciudad».
Luego dijo Isaías: «Traigan un emplasto de higos; aplíquenlo sobre la úlcera, y el rey sanará».
Ezequías respondió: «¿Cuál es la señal de que podré subir a la Casa del Señor?».
«Esta es la señal que te da el Señor para confirmar la palabra que ha pronunciado:
En el reloj de sol de Ajaz, yo haré retroceder diez grados la sombra que ha descendido». Y el sol retrocedió en el reloj los diez grados que había descendido.
Libro de Isaías 38,10.11.12abcd.16.
Yo decía: En lo mejor de mis días
me tengo que ir:
he sido destinado a las puertas del Abismo
por el resto de mis años.
Yo decía: Ya no contemplaré al Señor
en la tierra de los vivientes;
no veré más a los hombres
entre los habitantes del mundo.
Arrancan mi morada y me la arrebatan,
como una carpa de pastores.
Como un tejedor, yo enrollaba mi vida,
pero él me corta de la trama:
Los que el Señor protege, vivirán,
y su espíritu animará todo lo que hay en ellos:
tú me restablecerás y me harás revivir.
Evangelio según San Mateo 12,1-8.
Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.
Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado».
Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?
Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo.
Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes.
Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado».

Comentario del Evangelio por  San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia. Las Confesiones, Libro 13, c.35-38.
 

«El Hijo del Hombre es señor del sabbat».
Señor Dios, tú que nos has colmado de todo, danos la paz (Is 26,12), la paz del reposo, la paz del sabbat, el sabbat que no tiene noche. Porque este orden de las cosas tan bello que tú has creado y que son «muy buenas» (Gn 1,31) pasará cuando haya alcanzado el término de su destinación. Sí, ellas han tenido su aurora, tendrás su ocaso. Pero el séptimo día no conoce la noche ni el ocaso, porque tú lo has santificado para que exista para siempre. Al terminar tus obras «muy buenas» que, sin embargo, tú has creado en reposo, has descansado de ellas el séptimo día; eso es para decirnos, a través de tu libro, que al final de nuestras obras, que son muy buenas porque eres tú quien nos las ha dado (Is 26,12)también nosotros descansaremos en ti en el sabbat de la vida eterna. Entonces también tú descansarás en nosotros tal como ahora actúas en nosotros; y así el reposo que gustaremos será tuyo de la misma manera que nuestras obras son tuyas.
Tú, Señor, trabajas siempre y siempre estas en reposo… Para nosotros es llegado el momento en que nos sentimos impulsados a hacer el bien después de concebirlo en nuestro corazón por la fuerza de tu Espíritu; mientras que antes estábamos impulsados a hacer el mal cuando te abandonábamos. Tú, el único Dios bueno, jamás has dejado de hacer el bien. Ciertamente que algunas de nuestras obras son buenas por tu gracia, pero tú sabes que no son eternas; cuando acaben, esperamos el reposo en tu inefable santificación. Pero tú, Bien que no tiene necesidad de ningún otro bien, permaneces siempre en reposo, porque tú eres el mismo reposo.
¿Quién de entre los seres humanos podrá dar al hombre la comprensión de todo ello? Qué ángel la dará a los ángeles? ¿Qué ángel la dará al hombre. Es sólo a ti a quien hay que pedirla, sólo en ti buscarla, sólo a tu puerta hay que llamar. Y así, sólo así, se recibirá, se encontrará, y sólo así la puerta se abrirá (Mt 7,8).