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Autor: Patricio Osiadacz

“Queridos jóvenes, ¡finalmente nos encontramos!”

Texto completo de las palabras del papa Francisco a los jóvenes en el parque de Blonia, en Cracovia.

 VIAJES  PONTIFICIOS

JMJ: los jóvenes en el Parque Blonia, en el primer encuentro general con el papa Francisco

JMJ: Los Jóvenes En El Parque Blonia, En El Primer Encuentro General Con El Papa Francisco

(ZENIT – Roma).- ¡Finalmente nos encontramos! exclamó el papa Francisco al dirigir sus palabras a los cientos de miles de jóvenes que le esperaban en el Parque Blonia, a pocos kilómetros del centro de Cracovia. De hecho el Santo Padre había tenido ayer miércoles dos encuentros parciales con los jóvenes: en video con ‘La fiesta de los italianos’, y desde el balcón del Palacio Arzobispal.
Hoy por la mañana en cambio fue la misa ante miles de personas en el Santuario de Czestochowa, pero este es el primer encuentro con la totalidad de los jóvenes, unos 600 mil según se ha calculado.
El Papa en sus palabras agradeció a san Juan Pablo II “que soñó e impulsó estos encuentros” y recordó que “Jesús es quien nos ha convocado” y nos enseña: “Felices aquellos que saben perdonar, que saben tener un corazón compasivo, que saben dar lo mejor de sí a los demás”.

Francisco en el parque Blonia

Cuando Jesús toca el corazón de un joven, de una joven, este es capaz de actos verdaderamente grandiosos, dijo. En campo es triste encontrar a jóvenes que parecen haberse «jubilado» antes de tiempo, que «tiraron la toalla» antes de empezar el partido. Y de otro lado, ver a jóvenes que dejan la vida buscando el «vértigo», de caminos oscuros, lo que acaban pagando caro.
¿Vértigo alienante o fuerza de la gracia? Para ser plenos hay una respuesta se llama Jesucristo, dijo. El Papa concluyó sus palabras invitando a pedirle al Señor: Lánzanos a la aventura de la misericordia de construir puentes y derribar muros, de socorrer al pobre, al que se siente solo y abandonado, al que ya no le encuentra sentido a su vida.
 
Texto completo
Queridos jóvenes, muy buenas tardes.
Finalmente nos encontramos. Gracias por esta calurosa bienvenida. Gracias al Cardenal Dziwisz, a los Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y a todos aquellos que los acompañan. Gracias a los que han hecho posible que hoy estemos aquí, que se la «han jugado» para que pudiéramos celebrar la fe. O sea, celebrar la fe. Hoy nosotros aquí todos juntos estamos celebrando la fe.
En esta, su tierra natal, quisiera agradecer especialmente a san Juan Pablo II, que soñó e impulsó estos encuentros. Desde el cielo nos está acompañando viendo a tantos jóvenes pertenecientes a pueblos, culturas, lenguas tan diferentes con un solo motivo: celebrar a Jesús que está vivo en medio de nosotros. ¿Lo han entendido? Celebrar a Jesús que está vivo en medio de nosotros. Y decir que está vivo, es querer renovar nuestras ganas de seguirlo, nuestras ganas de vivir con pasión su seguimiento.
¡Qué mejor oportunidad para renovar la amistad con Jesús que afianzando la amistad entre ustedes! ¡Qué mejor manera de afianzar nuestra amistad con Jesús que compartirla con los demás! ¡Qué mejor manera de vivir la alegría del Evangelio que queriendo «contagiar» su Buena Noticia en tantas situaciones dolorosas y difíciles!
Jesús es quien nos ha convocado a esta 31 Jornada Mundial de la Juventud; es Jesús quien nos dice: «Felices los misericordiosos, porque encontrarán misericordia» (Mt 5,7). Felices aquellos que saben perdonar, que saben tener un corazón compasivo, que saben dar lo mejor de sí a los demás. Lo mejor, no lo que le sobra, lo mejor.
Queridos jóvenes, en estos días Polonia, esta noble tierra se viste de fiesta; en estos días Polonia, quiere ser el rostro siempre joven de la Misericordia. Desde esta tierras con ustedes y también unidos a tantos jóvenes que hoy no pueden estar aquí, pero que nos acompañan a través de los diversos medios de comunicación, todos juntos vamos a hacer de esta jornada una auténtica fiesta Jubilar, en este jubileo de la Misericordia.
En los años que llevo como obispo he aprendido una cosa, he aprendido tantas pero una quiero decirla ahora: no hay nada más hermoso que contemplar las ganas, la entrega, la pasión y la energía con que muchos jóvenes viven la vida. Esto es hermoso.
¿Y de dónde viene esta belleza? Cuando Jesús toca el corazón de un joven, de una joven, estos son capaces de actos verdaderamente grandiosos. Es estimulante escucharlos, compartir sus sueños, sus interrogantes y sus deseos y sus ganas de rebelarse contra todos aquellos que dicen que las cosas no pueden cambiar. A quienes llamo los ‘quietistas’, nada se puede cambiar. No, los jóvenes tienen esa fuerza para oponerse a estos. Pero algunos no están seguro de esto. Y les pregunto ¿Yo les pregunto,  las cosas se pueden cambiar?
Bien. Es un regalo del cielo poder verlos a muchos de ustedes que, con sus cuestionamientos, buscan hacer que las cosas sean diferentes. Es lindo, y me conforta el corazón, verlos tan exhuberantes. La Iglesia hoy les mira, diré aún más, el mundo hoy les mira y quiere aprender de ustedes para renovar su confianza en que la Misericordia del Padre tiene rostro siempre joven y no deja de invitarnos a ser parte de su Reino, que es un Reino de alegría, de felicidad que siempre nos lleva adelante. Es un Reino capaz de darnos la fuerza de cambiar las cosas. Me he olvidado, ¿Las cosas se pueden cambiar? … De acuerdo…
Conociendo la pasión que ustedes le ponen a la misión, me animo a repetir: la misericordia siempre tiene rostro joven. Porque un corazón misericordioso se anima a salir de su comodidad; un corazón misericordioso sabe ir al encuentro de los demás, logra abrazar a todos. Un corazón misericordioso sabe ser refugio para quienes nunca tuvieron casa o la han perdido; sabe construir hogar y familia para aquellos que han tenido que emigrar, sabe de ternura y compasión.
Un corazón misericordioso, sabe compartir el pan con el que tiene hambre, un corazón misericordioso se abre para recibir al prófugo y al migrante. Decir misericordia junto a ustedes, es decir oportunidad, es decir mañana, es decir compromiso, es decir confianza, apertura, hospitalidad, compasión, es decir sueños. ¿Pero ustedes son capaces de soñar?…
Y cuando el corazón está abierto y es capaz de soñar hay lugar para la misericordia, hay lugar para acariciar a quienes sufren, hay lugar para ponerse al lado de quienes no tienen paz en el corazón o les falta lo necesario para vivir, o les falta la cosa más linda, la fe. Misericordia, digamos juntos esta palabra, Misericordia, otra vez.., otra vez para que el mundo sienta…
También quiero confesarles otra cosa que aprendí en estos años. No quiero ofender a nadie. Me genera dolor encontrar a jóvenes que parecen haberse «jubilado» antes de tiempo. Esto me causa dolor, jóvenes que parece se fueron en pensión a los 23, 24 o 25 años. Me genera dolor. Me preocupa ver a jóvenes que «tiraron la toalla» antes de empezar el partido. Que se han rendido sin haber comenzado a jugar. Me causa dolor ver a jóvenes que caminan con rostros tristes, como si su vida no valiera. Son jóvenes esencialmentes aburridos… y aburridores de los otros, y esto me causa dolor.
Es difícil, y a su vez cuestionador, por otro lado, ver a jóvenes que dejan la vida buscando el «vértigo», o de sensación de sentirse vivos por caminos oscuros, que al final terminan «pagando»…y lo pagan caro. Piensen a muchos jóvenes que ustedes conocen y eligieron este camino.  Hace pensar cuando se ve que hay jóvenes que pierden hermosos años de su vida y sus energías corriendo detrás de vendedores de falsas ilusiones, y los hay ¿verdad? vendedores de falsas ilusiones. (En mi tierra natal diríamos «vendedores de humo»), que les roban lo mejor de ustedes mismos, y esto me causa dolor. Estoy seguro que entre ustedes no los hay, pero quiero decirles que hay jóvenes pensionados, que tiran la toalla antes del partido y los que entran con los vértigos de las falsas ilusiones y acaban en la nada.
Por eso, queridos amigos, nos hemos reunidos para ayudarnos mutuamente, porque no queremos dejarnos robar lo mejor de nosotros mismos, no queremos permitir que nos roben las energías, la alegría, los sueños con falsas ilusiones.
Queridos amigos, les pregunto: ¿Quiéren para sus vidas ese vértigo alienante o quieren sentir esa fuerza que los haga sentirse vivos, plenos? ¿Vértigo alienante o fuerza de la gracia?, qué quieren, ¿vértigo alienante o fuerza de plenitud?  No se escucha bien…
Para ser plenos, para tener fuerza renovada, hay una respuesta, que no se vende, que no se compra, una respuesta que no es una cosa, que no es un objeto: es una persona y se llama Jesucristo. Un aplauso…
Me pregunto, ¿Jesucristo se puede comprar?…  ¿Se vende en los negocios?…  Jesucristo es un don, un regalo del Padre, el don de Nuestro Padre. Todos: Jesucristo es un don… Es un regalo del Padre…
Jesucristo es quien sabe darle verdadera pasión a la vida, Jesucristo es quien nos mueve a no conformarnos con poco y a dar lo mejor de nosotros mismos; es Jesucristo quien nos cuestiona, nos invita y nos ayuda a levantarnos cada vez que nos damos por vencidos. Es Jesucristo quien nos impulsa a levantar la mirada y a soñar alto.
Pero padre, alguien podrá decirme que es tan difícil y soñar alto, que están difícil estar siempre en subida. Padre soy débil, caigo, me esfuerzo pero acabo abajo. Los alpinos cuantos unen las montañas cantan una canción hermosa que dice así: en el arte de subir lo importante no es no caer, sino no quedarse caído. Si tú eres débil o caes, mira un poco hacia lo alto y está la mano tendida de Jesús que te dice levántate y ven conmigo. Y si sucede otra vez, también. Y si sucede otra vez, también. Pedro una vez le preguntó al Señor, ¿Señor pero cuantas veces? y le dijo setenta veces siete. La mano de Jesús está siempre tendida para levantarnos cuando caemos. ¿Lo han entendido?
En el Evangelio hemos escuchado que Jesús, mientras se dirige a Jerusalén, se detiene en una casa –la de Marta, María y Lázaro– que lo acoge. De camino, entra en su casa para estar con ellos; las dos mujeres reciben al que saben que es capaz de conmoverse. Las múltiples ocupaciones nos hacen ser como Marta: activos, distraídos, constantemente yendo de acá para allá…; pero también solemos ser como María: ante un buen paisaje, o un video que nos manda un amigo al móvil, nos quedamos pensativos, en escucha.
En estos días de la JMJ, Jesús quiere entrar en nuestra casa; en tu casa, e mi casa. En el corazón de cada uno de nosotros. Quiere entrar y verá nuestras preocupaciones, en nuestro andar acelerado, como lo hizo con Marta… y esperará que lo escuchemos como María; que, en medio del trajinar, nos animemos a entregarnos a él. Que sean días para Jesús, dedicados a escucharnos, a recibirlo en aquellos con quienes comparto la casa, la calle, el club o el colegio.
Y quien acoge a Jesús, aprende a amar a Jesús. Entonces él nos pregunta si queremos una vida plena y yo en su nombre les pregunto: ¿Quieren una vida plena?…  Empieza desde ahora a dejarte conmover porque la felicidad germina y aflora en la misericordia: esa es su respuesta, esa es su invitación, su desafío, su aventura, la misericordia.
La misericordia tiene siempre rostro joven; como el de María de Betania sentada a los pies de Jesús como discípula, que se complace en escucharlo porque sabe que ahí está la paz. Como el de María de Nazareth, lanzada con su «sí» a la aventura de la misericordia, y que será llamada bienaventurada por todas las generaciones, llamada por todos nosotros «la Madre de la Misericordia».Invoquémosla todos juntos: María Madre de misericordia. Todos: María Madre de misericordia…
Ahora  cada uno repita en su corazón en silencio: Señor, lánzanos a la aventura de la misericordia. Lánzanos a la aventura de construir puentes y derribar muros, sean cercos o alambrados, lánzanos a la aventura de socorrer al pobre, al que se siente solo y abandonado, al que ya no le encuentra sentido a su vida. Lánzanos a acompañar a aquellos que no te conocen y decirle lentamente y con tanto respeto tú nombre y el porqué de nuestra fe.
Impúlsanos a la escucha, como María de Betania, de quienes no comprendemos, de los que vienen de otras culturas, de otros pueblos, incluso de aquellos a los que tememos porque creemos que pueden hacernos daño. Haznos volver nuestra mirada, como María de Nazareth con Isabel, a nuestros ancianos a nuestros abuelos para aprender de su sabiduría.
Les pregunto ¿ustedes hablan con sus abuelos?, ¿así así?… Busquen a sus abuelos, ellos tienen sabiduría sobre la vida y les dirán cosas que conmoverán vuestros corazones.
Aquí estamos, Señor. Envíanos a compartir tu Amor Misericordioso. Queremos recibirte en esta Jornada Mundial de la Juventud, queremos afirmar que la vida es plena cuando se la vive desde la misericordia, y que esa es la mejor parte, es la parte más dulce, y es la parte que nunca nos será quitada. Amén.
Fuente :    https://es.zenit.org/articles/queridos-jovenes-finalmente-nos-encontramos/

En el saludo de la noche, el Papa invita a los jóvenes a ‘hacer ruido y crear puentes’

Después del directo durante la fiesta de los italianos, saludó a los jóvenes desde la ventada del arzobispado.

El Papa en Polonia - @Osservatore Romano

El Papa En Polonia – @Osservatore Romano

(ZENIT – Cracovia).- El papa Francisco fue recibido con un fuerte aplauso al aparecer en vídeo en directo durante la ‘Fiesta de los Italianos’ organizada, como es tradición, por los obispos de este país durante cada Jornada Mundial de la Juventud.
A través de las cámaras de TV 2000, el Papa saludó personalmente al concluir la jornada del miércoles, a los más de 90 mil jóvenes que vinieron a Cracovia desde toda Italia y que se reunieron en la explanada del santuario de la Divina Misericordia.
Respondió a tres de ellos, primero a una joven sobre el accidente de trenes que se registró en el sur de Italia, en Andria.  “Lo que te ha sucedido es una herida” respondió el Pontífice. “Lo que has sufrido no te permite estar bien”, y añadió que “la vida está llena de cicatrices”.
Así, le explicó que con estas cicatrices y con el recuerdo de los que no están más deberá tomar el tren cada día. Entretanto es necesario “ir hacia adelante con las cosas bellas y feas de la vida”. Francisco dirigió entonces su pensamiento a tantos jóvenes que “no son capaces de llevar adelante la propia vida, y que se dejan arruinar por las drogas”.
El obispo de Roma animó también a Andrea, una joven de 15 años, que llegó a Italia hace seis años y que sus compañeros se burlaban de ella porque no sabía hablar bien el italiano. Una situación que llevó a la joven a pensar incluso en el suicidio.
“Un problema muy común entre los adultos y niños” dijo el Papa es “la crueldad”. Una actitud que está en la base de todas las guerras, que también pueden tenerla los niños, “que hiere, como en tu caso, la dignidad y la nacionalidad”. Es un tipo de terrorismo que destruye, pero que no destruye a quien lanza la bomba, dijo.
“Tú has elegido el camino justo, el del silencio y de la paciencia” le dijo a la joven que lamentaba su incapacidad de perdonar. Y al mismo tiempo, señaló Francisco, hay que evitar “responder con otras cosas feas”. Como Jesús, que era “manso de corazón”.
Un tercer joven le planteó al Papa el odio del atentado de Múnich. A lo que respondió: “La paz construye puentes, el odio murallas”. Y “cuando hay puentes, el odio puede ser desplazado porque yo puedo escuchar al otro, hablar con el otro”. Cuando le das la mano a un amigo construyes un puente humano, cuando lo golpeas construyes un muro, dijo. E invitó a los miles de jóvenes a que se tomen de la mano, para “crear puentes humanos”.
Pocos minutos después el Papa se asomó a la ventana del arzobispado de Cracovia. También es esta una cita fija en la JMJ, que nació espontáneamente como gesto de cariño de los jóvenes hacia el sucesor de Pedro.
Recibido por los coros de ‘viva el Papa’, Francisco les dijo: “Les veo con mucho entusiasmo y alegría”, si bien quiso recordar a un joven de 22 años, Maciej Ciešla, voluntario de la JMJ que falleció de cáncer el mes pasado. El mismo que había dibujado las banderas e imágenes de los santos patronos de la Jornada y en este trabajo había reencontrado su fe. Quería llegar hasta la fecha de la JMJ, pero se fue el 2 de julio. “Les ha hecho un gran bien a todos” recordó. E invitó a guardar un minuto de silencio por él.
“Alguien podrá pensar –subrayó el Papa– que este joven nos arruina la noche. Pero es la verdad y tenemos que acostumbrarnos a las cosas buenas y feas, así es la vida queridos jóvenes”. Y pidió “un aplauso” para este amigo que un día encontraremos.
Y citando al papa Wojtyla, concluyó: “No tengan miedo, Dios es grande. Dios es bueno”. Y al despedirse les recomendó: “Ahora los saludo, mañana nos vemos”. Y añadió que el deber de los jóvenes es el de “hacer ruido toda la noche…”. “Y hagan ver la alegría cristiana, la alegría que el Señor da de ser una comunidad que sigue a Jesús”.

Częstochowa, santuario de gran esperanza.

Este lugar de culto mariano, dedicado a la Virgen Negra y de larga tradición, ha recibido la visita de los tres últimos Pontífices.

Santuario de Czestochowa

Santuario De Czestochowa (Wiki Commons – Jerzy Strzelecki Cc )

(ZENIT – Roma).- El papa Francisco ha visitado este jueves por la mañana el santuario mariano de Jasna Góra, en Częstochowa, uno de los centros de culto católico más importante de Polonia. Se calcula que cada año peregrinan hasta este lugar más de 4 millones de personas. En Jasna Góra (Monte claro) está el icono de la Virgen de Częstochowa, conocida también como la Virgen Negra, tan querida y representativa del pueblo polaco.
El lugar fue fundado por Luis I de Hungría y el príncipe Ladislao de Opole y el santuario está al cuidado, desde entonces, de la orden húngara de los paulinos. Según la tradición, esta imagen de la Virgen fue pintada por san Lucas el Evangelista. Aunque las investigaciones la datan en la época bizantina.
Así, cuenta la tradición que la imagen fue llevada por el emperador Constantino de Jerusalén a Constantinopla y fue depositada en el templo local. Seis siglos más tarde, el príncipe Ruteno Lev, encantado por la belleza de Nuestra Señora, quiso llevar la pintura a su país. Por ello, el emperador le regaló la pintura que desde entonces fue venerada en Rusia. Durante las guerras en Rusia protagonizadas por Casimiro el Grande, después continuadas por Luis de Hungría, la pintura fue escondida en el castillo de Bełż, Ucrania. Finalmente, en 1382 la pintura fue encontrada por el príncipe Ladislao de Opole, quien al haber vencido al enemigo la llevó a Częstochowa, para dejarla al cuidado de los monjes paulinos.
Fue en 1430, cuando durante la guerra de los Husitas, el icono fue profanado a golpe de espada, tanto que a día de hoy son todavía visibles las marcas en su rostro. En las primeras décadas del siglo XVII, para proteger el monasterio, se construyó una fortaleza. En 1655 resistió durante dos meses al asedio del ejército sueco. En los años 1770 y 1771 fue invadida por tropas rusas y en 1809 resistió al asedio de los austriacos, pero cuatro años más tarde fue ocupado por el ejército ruso. En este periodo de guerras e invasiones en Europa, Polonia fue dividida por primera vez. Después de la segunda partición en 1793, Częstochowa fue tomada por los prusianos. En 1795, cuando Polonia fue partida por tercera vez entre tres invasores – Austria, Prusia y Rusia- Polonia desapareció del mapa de Europa por más de 120 años.
Y en este período tan trágico para la nación, Jasna Góra cumplió el papel de eslabón entre las tres partes separadas del país.
El 27 de julio de 1920, enfrentando la invasión del ejército bolchevique, el episcopado polaco reunido en Jasna Góra, proclamó a la Virgen María, Reina de Polonia. Cuando el ejército ruso se acercó a Varsovia en su victoriosa marcha, miles de polacos visitaron a su Reina para pedirle la victoria denominada como “el Milagro en el Río Vístula” que fue atribuido a la intervención de Santa María.
De este modo, este lugar se ha convertido en centro de devoción para todo los polacos, incluido, como no podía ser de otra manera, el papa polaco. Un joven Karol Wojtyła, en 1936, partió de Cracovia en peregrinación hasta Jasna Góra junto con una multitud de más de 20.000 estudiantes universitarios, en la que clamaban su deseo de construir una nueva Polonia con la ayuda de la Virgen María.
El 4 de junio de 1979, ya como Juan Pablo II, el primer papa polaco en la historia de la Iglesia, llegó a Jasna Góra nombrándola “santuario de Gran Esperanza”. Wojtyła, durante su pontificado, viajó a Polonia en 7 ocasiones, aunque no en todas ellas visitó el santuario.
También acudió a Częstochowa Benedicto XVI, en mayo del 2006, donde se reunió en el santuario con religiosos, religiosas, seminaristas y representes de los movimientos y de la vida consagrada. Ahora, 10 años más tarde, la Virgen Negra ha recibido nuevamente la visita del sucesor de Pedro. El papa Francisco ha celebrado la misa, en presencia de unas 300 mil personas, con ocasión del 1050º aniversario del Bautismo de Polonia.

El Papa: “Dios nos salva haciéndose pequeño, cercano y concreto.

En la homilía de la misa celebrada en el santuario mariano de Częstochowa, Francisco recuerda que María es una Madre que “toma en serio los problemas e interviene”

El Papa en Czestochowa, Polonia - CTV

El Papa En Czestochowa, Polonia – CTV

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El Santo Padre ha visitado el santuario mariano más importante de Polonia, en su segunda jornada en este país. Allí, ha celebrado la eucaristía con ocasión del 1050º aniversario del Bautismo de esta nación. El Papa ha dejado esta mañana el arzobispado de Cracovia para dirigirse a Częstochowa. Pero de camino al aeropuerto, ha hecho una visita fuera del programa. Se ha dirigido a un hospital local, para saludar al arzobispo emérito de Cracovia, el cardenal Francisek Macharski, gravemente enfermo. A continuación ha realizado otra parada, sí prevista, en el convento de las hermanas de la Presentación de la Beata Virgen María, donde ha rezado en silencio con las religiosas y algunos estudiantes de la escuela que dirigen.
Estaba previsto que el papa viajara en helicóptero, pero debido al mal tiempo viajó en coche. Así, el Pontífice ha llegado a Częstochowa, importante centro económico y cultural del país. Aunque su fama se debe principalmente al Santuario de la Virgen de Jasna Gora, lugar de peregrinación conocido en todo el mundo. Se calcula que unos 4 millones de peregrinos visitan cada año este lugar.
El Santo Padre ha llegado, en torno a las 9.30 hora local, en el papamóvil para saludar a los fieles allí reunidos, que le esperaban para la celebración eucarística. Antes, ha entrado en la monasterio y ha rezado en la capilla de la “Virgen Negra” junto con unos 300 padres del Instituto Religioso de la Orden de San Pablo Primer Ermitaño.
A continuación ha dado comienzo la misa, con ocasión del 1050º aniversario del Bautismo de Polonia, concelebrada por los obispos de Polonia y miles de sacerdotes polacos y de otras nacionalidades. Nada más comenzar, cuando el Santo Padre estaba incensando el altar, ha tropezado y se ha caído al suelo, pero se ha levantado rápidamente y todo ha proseguido con normalidad.
Durante la homilía, el Papa ha explicado que las lecturas del día “muestran un hilo divino, que pasa por la historia humana y teje la historia de la salvación”. Así, ha asegurado que Dios nos salva haciéndose pequeño, cercano y concreto.
El Santo Padre ha observado que sorprende cómo se realiza la venida de Dios en la historia: “ningún ingreso triunfal, ninguna manifestación grandiosa”. Del mismo modo, el Reino de Dios, ahora como entonces, viene “en la pequeñez, en la humildad”.
A propósito del primer milagro realizado por Jesús, el Pontífice ha subrayado que el agua trasformada en vino en la fiesta de la boda es un gran signo, “porque nos revela el rostro esponsalicio de Dios, de un Dios que se sienta a la mesa con nosotros, que sueña y establece comunión con nosotros”. Nos dice –ha proseguido– que el Señor no mantiene las distancias, sino que es cercano y concreto, que está en medio de nosotros y cuida de nosotros, sin decidir por nosotros y sin ocuparse de cuestiones de poder. Al respecto ha advertido que ser atraídos por el poder, por la grandeza y por la visibilidad “es algo trágicamente humano, y es una gran tentación que busca infiltrarse por doquier”.
Dios nos salva –ha insistido– haciéndose pequeño, cercano y concreto. Así, ha precisado que Dios “prefiere a los pequeños” que son grandes ante sus ojos, y a ellos dirige su mirada. Y ha aseverado que “los pequeños hablan su mismo idioma: el amor humilde que hace libres”. En este punto a invitado a pensar los mártires de esta nación “que han hecho resplandecer la fuerza inerme del Evangelio”, “en las personas sencillas y también extraordinarias que han sabido dar testimonio del amor del Señor en medio de grandes pruebas”, “en los anunciadores mansos y fuertes de la misericordia, como san Juan Pablo II y santa Faustina”.
Dios es cercano y su Reino está cerca, ha recordado. En esta línea ha explicado que el Señor “no quiere quedarse en un trono en el cielo o en los libros de historia”, sino que quiere “sumirse en nuestros avatares de cada día para caminar con nosotros”.
Por último, el Papa ha subrayado que “Dios es concreto”. El eterno –ha observado– se comunica pasando el tiempo con personas y en situaciones concretas.  Por eso el Santo Padre ha insistido a los presentes en que también su historia, impregnada de Evangelio, cruz y fidelidad a la Iglesia, “ha visto el contagio positivo de una fe genuina, trasmitida de familia en familia, de padre a hijo, y sobre todo de las madres y de las abuelas, a quienes hay mucho que agradecer”.
Y como no podía ser de otra manera, en este santuario mariano, las últimas palabras de la homilía del Pontífice han ido dirigidas a la Virgen. Es ella “ese espacio, preservado del mal, en el cual Dios se ha reflejado”, “la escala que Dios ha recorrido para bajar hasta nosotros y hacerse cercano y concreto”, “el signo más claro de la plenitud de los tiempos”. Que la Madre, firme al pie de la cruz y perseverante en la oración con los discípulos en espera del Espíritu Santo, “infunda el deseo de ir más allá de los errores y las heridas del pasado, y de crear comunión con todos, sin ceder jamás a la tentación de aislarse e imponerse”, ha deseado el Pontífice. Y así, ha recordado que la Virgen demostró en Caná mucha concreción. “Es una Madre que toma en serio los problemas e interviene, que sabe detectar los momentos difíciles y solventarlos con discreción, eficacia y determinación”, ha asegurado.
Ver tambien : https://es.zenit.org/articles/czestochowa-santuario-de-gran-esperanza/

Comentario al evangelio de hoy jueves 28 de julio de 2016

Separarán los peces malos de entre los buenos
Parábolas

Tiempo Ordinario. 
Que nuestra red se encuentre llena de buenas obras. Eso depende de cada uno.
Por: P. Clemente González
Fuente: es.catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/49036/parbola-de-la-red.html

Del santo Evangelio según san Mateo 13, 47-53
En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: El Reino de los Cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y a los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto? Ellos contestaron: Sí. Él les dijo: Ya veis, un letrado que entiende del Reino de los Cielos es como un Padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo. Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.
Oración introductoria
Dios mío, creo en tu poder. Sé que Tú eres el Señor de la historia. Gracias por recordarme que al final sólo contará lo que haya hecho por amor a Ti y a mis hermanos. Ilumina mi oración, te la ofrezco junto con mi vida, toma el control para que sepa pedirte aquello que me conviene.
Petición
Jesús, con frecuencia me olvido de ponerte en el primer lugar, ayúdame a crecer en el amor para que Tú seas siempre el centro de mi vida.
Meditación
Jesús habla del Reino como de un tesoro escondido, y quien lo encuentra se llena de tanta alegría que vende todo lo que tiene y compra el campo para disfrutar de él toda su vida.
Pero si uno quiere encontrar el Reino tiene que buscarlo con decisión y esfuerzo, hasta el punto de “vender todo lo que uno posee”, es decir, dejar de lado todo lo demás para dedicarse a valorar y entender el Reino de Dios, el Reino que nos trae paz, amor, justicia y libertad.
Alcanzarlo es tanto una gracia de Dios como una responsabilidad humana. Contemplando la inefable hermosura del Reino nos damos cuenta de la insignificancia e imperfección de los esfuerzos que hacemos por encontrarlo, esfuerzos que a veces quedan invalidados por el pecado, las malas intenciones, la violencia y la falta de perdón, ataduras que nos mantienen esclavizados. Pero hay que tener confianza, porque lo que parece imposible para el hombre es posible para Dios.
Lo que nos propone el Señor es bien claro: el que descubre el valor absoluto del Reino debe renunciar a todo lo demás para poseerlo. El que descubre el Reino se llena de felicidad, pero a la vez reconoce que se le exige bastante: despojarse de todo lo que lo mantiene anclado en la tierra.
Así, pues, el obedecer la Palabra de Jesús y tener acceso al misterio del Reino de Dios no es sólo una experiencia de privación y paciente tenacidad, como lo sugerían las parábolas del sembrador y la cizaña; es también una experiencia de fe y amor, de una alegría tan completa y profunda que lo demás pierde valor y atractivo, sobre todo aquello que es importante para el mundo.
San Pablo dice que Cristo habita en nuestros corazones por medio de la fe (v. Efesios 3, 17) y que en Cristo están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento (v. Colosenses 2, 3), y así caemos en cuenta que todos esos tesoros están también depositados en el corazón del creyente. Así, pues, busquemos el tesoro del Reino, no en las turbias y contaminadas corrientes del mundo, sino en la diáfana presencia de Cristo, que habita en el corazón de sus fieles por medio del Espíritu Santo.
“Amado Señor, perdóname por la infidelidad de poner más oído a los razonamientos del mundo que a tu Palabra. Ayúdame a buscar tu luz en mi propio corazón y mi conciencia.”
(Meditación tomada de  http://la-palabra.com)
Reflexión
Ni es bueno ser un rancio anquilosado en lo antiguo, ni ser una veleta que se deja llevar por la última moda. Como el dueño de la casa, de quien Cristo nos habla, debemos sacar de las arcas lo nuevo y lo viejo. Para ello se requiere la virtud humana y cristiana del discernimiento. Es decir, la persona sabia es la que, de lo antiguo, sabe quedarse con lo bueno y, de lo actual, escoge nada más aquello que es bueno.
Dos pasos se deben dar. Si es antiguo o si es nuevo no es el criterio de elección, sino el distinguir lo bueno de lo malo, como el pescador que distingue el buen pescado de aquel que no reúne las cualidades para ser vendido. Pero no es suficiente hacer la distinción. Una vez que se sabe qué es lo bueno debemos optar por ello desechando lo malo. Como el pescador que habiendo diferenciado los peces, separa los malos de los buenos para que estos no queden contagiados por aquellos.
Por otro lado, nuestra mayor garantía es saber que Jesucristo es un pescador experimentado. Y por ello, cuando nos presentemos ante Él, sabrá valorar nuestras buenas obras e invitarnos a su Reino. Pero también puede ocurrir lo contrario… Eso depende de cada uno.
Propósito
Hacer diariamente un examen de conciencia para pedir perdón por las injusticias cometidas, y la gracia de no volver a caer.
Diálogo con Cristo
Padre, Tú nunca te equivocas y permites que todo lo que suceda en mi entorno sea ocasión para crecer en amor. Nada es casualidad, todo tiene un propósito, por ello necesito estar alerta, para saber discernir el porqué y, sobre todo, el para qué de lo que sucede. Gracias por recordarme en esta oración que debo permanecer siempre en esa actitud de vigilancia, porque no quiero fallar en el amor.

El cardenal Dziwisz abre la JMJ: ‘La misericordia vence el egoismo y la violencia’ .

En el parque Blonia unos 400 mil personas participaron en la ceremonia de apertura presidida por el arzobispo de Cracovia, que rezó por el sacerdote asesinado en Francia.
Apertura JMJ Cracovia - (Fonte: CCEW - Mazur, CC BY-NC-SA 2.0)

Apertura JMJ Cracovia – (Fonte: CCEW – Mazur, CC BY-NC-SA 2.0)

(ZENIT – Cracovia).- Ni la fuerte lluvia que cayó este martes en Cracovia, ni el temor de posibles atentados después de la tragedia del ataque y asesinato de un sacerdote en Francia, pudieron desanimar a los jóvenes reunidos en Polonia para la apertura de la 31° Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
Eran unos 400 mil, todos llenos de alegría, provenían de 187 países y estaban reunidos en el parque Blonia, a pocos pasos del centro de la ciudad.
Allí, el cardenal Stanislaw Dziwisz, histórico secretario de san Juan Pablo II, celebró la misa de apertura del evento del cual el papa polaco fue el creador y del cual ahora es el patrono.
De pie, bajo los paraguas o sentados en el suelo en pequeñas alfombras de colores –que no faltan en cada bolsa del peregrino– los jóvenes cantaron y aplaudieron durante las presentaciones musicales que se realizaron por la tarde, rezaron a la llegada del palco de las reliquias de santa Faustina Kowalska y de Karol Wojtyla, y lloraron cuando el purpurado antes de iniciar la función dijo: “Recemos por todas las víctimas del terrorismo y en particular por el sacerdote que hoy en Francia ha sido asesinado durante la celebración eucarística”.
Asimismo, exclamó “¡Ha sonado la hora esperada desde hace tres años. Bienvenidos a Cracovia!”. Y recordó que san Juan Pablo II “en esta ciudad maduró su servicio a la Iglesia y desde aquí se encaminó por los senderos del mundo para anunciar el Evangelio de Jesús”.
Añadió que los jóvenes han venido para dar un testimonio del amor cristiano y de unidad. Que ellos traen “siglos y siglos de anuncio del Evangelio” y entre sus manos “la riqueza de las propias culturas, tradiciones e idiomas”.
Pero entre los presentes –observó– hay quien proviene “de países en los cuales la gente sufre por los conflictos y guerras, donde los niños mueren por hambre, en los cuales los cristianos son cruelmente perseguidos”. Zonas del mundo donde “se registra la violencia ciega del terrorismo, o los gobernantes se arrogan derechos sobre los hombres y las naciones dejándose guiar por ideologías absurdas”.
Así, el cardenal invitó a confiar estas experiencias negativas a Jesús, en una nación en la que “hace 1050 años llegó la luz de la fe”.
“Encontrándonos con Jesús, sintamos que todos juntos formamos una gran comunidad, o sea la Iglesia, que supera los confines trazados por los hombres o que dividen las personas”.
Exhortó también a escuchar la voz del papa Francisco, a participar con emoción en las liturgias y a sentir el amor misericordioso del Señor en el sacramento de la reconciliación.
Especialmente les pidió que “lleven a los otros la llama de la fe y enciendan con ella otras llamas, para que los corazones humanos latan al ritmo del corazón de Jesús, que es fuente de ardiente caridad”.
(De nuestro enviado a Cracovia)

EDD. jueves 28 de Julio de 2016

Jueves de la decimoséptima semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160727


Libro de Jeremías 18,1-6.
Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos:
«Baja ahora mismo al taller del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.»
Yo bajé al taller del alfarero, mientras el trabajaba en el torno.
Y cuando la vasija que estaba haciendo le salía mal, como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero, él volvía a hacer otra, según le parecía mejor.
Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos:
«¿No puedo yo tratarlos a ustedes, casa de Israel, como ese alfarero? -oráculo del Señor-. Si, como la arcilla en la mano del alfarero, así están ustedes en mi mano, casa de Israel.»
Salmo 146(145),2-4.5-6.
Alabaré al Señor toda mi vida;
mientras yo exista, cantaré al Señor.
No confíen en los poderosos,
en simples mortales, que no pueden salvar:
cuando expiran, vuelven al polvo,
y entonces se esfuman sus proyectos.
Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob
y pone su esperanza en el Señor, su Dios:
él hizo el cielo y la tierra,
el mar y todo lo que hay en ellos.
Él mantiene su fidelidad para siempre,
Evangelio según San Mateo 13,47-53.
Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.
Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,
para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
¿Comprendieron todo esto?». «Sí», le respondieron.
Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».
Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.
Comentario del Evangelio por  Santa Catalina de Siena (1347-1380), terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa. El Diálogo, cap. 39.
«El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea en el Hijo, no verá la vida»
[Santa Catalina oyó que Dios decía:] En el último día del juicio, cuando el Verbo, mi Hijo, revestido de mi majestad, vendrá a juzgar al mundo con su poder divino, no vendrá como pobre y miserable tal como se presentó cuando nació del seno de la Virgen, en un establo y en medio de animales, o tal como murió, entre dos ladrones. Entonces, en él mi poder estaba escondido; como hombre le dejé sufrir dolores y tormentos. No fue, en absoluto, que mi naturaleza divina se separara de la naturaleza humana, sino que le dejé sufrir como a hombre para expiar vuestras faltas. No, no es así que vendrá en el momento supremo: vendrá con todo su poder y con todo el esplendor de su propia persona…
A los justos les inspirará, al mismo tiempo que un temor respetuoso, un gran júbilo. No es que su rostro cambie: su rostro, en virtud de su naturaleza divina, es inmutable porque no es sino uno conmigo, y en virtud de la naturaleza humana su rostro es igualmente inmutable porque tiene asumida la gloria de la resurrección. A los ojos de los réprobos, aparecerá terrible, porque le verán con ese ojo de espanto y turbación que los pecadores llevan dentro de sí mismos.
¿No es lo mismo que ocurre con un ojo enfermo? Cuando brilla el sol no ve más que tinieblas, mientras que el ojo sano ve la luz. No es que la luz tenga algún defecto; no es que el sol cambie. El defecto está en el ojo ciego. Es así como los réprobos verán a mi Hijo: en la tiniebla, el odio y la confusión. Será por culpa de su propia enfermedad y no a causa de la majestad divina con la que mi Hijo aparecerá para juzgar al mundo.

El Papa viaja a Polonia a la JMJ – 2016

El Santo Padre llega a Cracovia. ‘El mundo está en guerra pero no de religión’.

En el vuelo a Cracovia Francisco señala que “el mundo ha perdido la paz”
https://es.zenit.org/articles/el-papa-llega-a-polonia-el-mundo-esta-en-guerra-pero-no-de-religion/
Francisco parte hacia Polonia

Francisco Parte Hacia Polonia (Oss.Romano ©Photo.Va)

(ZENIT – Roma).- El vuelo Alitalia A321 que lleva al papa Francisco a Polonia para la Jornada Mundial de la Juventud, partió a las 14:05 del aeropuerto Fiumicino/Leonardo da Vinci y ha llegado en dos horas a Cracovia en un  el viaje de 1.100 kilómetros en el cual cruzó los espacios aéreos de Italia, Croacia, Eslovenia, Austria, Eslovaquia y Polonia.

El vuelo llega a Polonia, al aeropuerto internacional Juan Pablo II

Durante el vuelo, el Santo Padre saludó a los periodistas, cámaras y fotógrafos que le acompañan e hizo una reflexión sobre el asesinato del sacerdote francés, ocurrido ayer, a manos de terroristas relacionados con el Estado Islámico.
El Papa señalo que “desde hace tiempo el mundo está en una guerra a trozos, pero es una guerra”. Y explicó que no es una guerra comparable a la Primera o la Segunda Mundial, “esta no es una guerra declarada, pero sí organizada. Es una guerra”.
Recordó así a “este sacerdote santo que murió justo cuando ofrecía una plegaria por toda la Iglesia”. Pero invitó a pensar también en países como Nigeria, aunque mucha gente diga “¡Ah, pero eso es en África!” e hizo referencia a “tantos cristianos, tantos inocentes, tantos niños” que sufren las consecuencias de la guerra. Finalmente aseguró que “no es una guerra de religiones, es una guerra de intereses, por dinero, por los recursos de la naturaleza, por el dominio de los pueblos. Pero no es una guerra de religiones, porque todas las religiones quieren paz”.
El Papa agradeció entonces el trabajo de los periodistas en esta jornada de la juventud, “la juventud nos dice esperanza, esperemos que los jóvenes nos digan algo y nos dé esperanza en este momento” dijo.
Como es habitual cada vez que el Santo Padre viaja fuera de Italia, envió un telegrama para saludar al presidente del país, Sergio Mattarella, en el que califica la Jornada Mundial de la Juventud como “una significativa manifestación en el signo de la fe y la fraternidad”.
Por su parte el presidente italiano respondió expresando que “en un período marcado por grandes incertidumbres y eventos dramáticos, el último de los cuales ha golpeado trágicamente a la Iglesia católica en Francia, su mensaje de esperanza y confianza es particularmente esperado”. En su mensaje considera que Francisco logrará inspirar en los jóvenes del mundo “valores de solidaridad y de paz, oponiéndose a todas las expresiones de intolerancia, prepotencia y violencia”.
A su llegada a Polonia, en el aeropuerto internacional Juan Pablo II de Cracovia a las 15:50 hora local, recibió a bordo del avión el saludo del nuncio apostólico. Al bajar la escalera del avión, le esperaban el presidente de la República Andrzej Duda y su esposa, junto al cardenal Stanislaw Dziwisz y a dos niños vestidos con trajes regionales.
Allí, la banda militar interpretó el  himno del Vaticano y el de Polonia. Después de los honores militares, el Papa se dirige en coche hasta el Wawel, complejo arquitectónico donde se encuentran el Castillo Real, la catedral y el vicariato.

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Comentario al evangelio de hoy miércoles 27 de julio de 2016

El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido
Parábolas

Tiempo Ordinario. 
Quien encuentra en Dios su tesoro, hace todo por 
Por: P. Francisco Javier Arriola, LC
Fuente: Catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/49046/encontrar-el-reino-de-los-cielos-gran-alegra.html

Del Evangelio según san Mateo 13, 44-46
El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.
Oración Introductoria
Dulce Huésped del alma, Espíritu Santo, ven a visitar mi corazón para que me ayudes a encontrar los verdaderos tesoros por los cuales vale la pena dejarlo todo. Hazme digno depositario de tus dones e ilumina mi mente y entendimiento para escuchar tus palabras en este momento de oración en el que vengo humildemente a pedirte tu ayuda. Santifica mi vida para ayudar a otros a encontrarte.
Petición
Corazón de Jesús lleno de bondad, llena mi corazón de amor por ti y por los demás. Concédeme conocerte para amarte y poseerte como mi único tesoro. Hazme instrumento de tu amor para que todos se beneficien de las riquezas de tu gracia.
Meditación del Papa
Nos preguntamos: ¿Cómo podemos recibir y conservar este don de la alegría profunda, de la alegría espiritual? Un Salmo dice: «Sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón». Jesús explica que «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo». Encontrar y conservar la alegría espiritual surge del encuentro con el Señor, que pide que le sigamos, que nos decidamos con determinación, poniendo toda nuestra confianza en Él. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de arriesgar vuestra vida abriéndola a Jesucristo y su Evangelio; es el camino para tener la paz y la verdadera felicidad dentro de nosotros mismos, es el camino para la verdadera realización de nuestra existencia de hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza.
Buscar la alegría en el Señor: la alegría es fruto de la fe, es reconocer cada día su presencia, su amistad: «El Señor está cerca»; es volver a poner nuestra confianza en Él, es crecer en su conocimiento y en su amor. (Benedicto XVI, 27 de marzo de 2012).
Reflexión 
Es más fácil adiestrarnos en los negocios del mundo que en los «negocios» espirituales. Los primeros los medimos con ganancias materiales y tangibles, mientras que los segundos sólo los medimos con la fe y el amor. Esto no significa que sea difícil encontrar las riquezas de la vida espiritual, más bien quiere decir que si nosotros no podemos, hay que asesorarnos con quienes conocen este mundo de negocios de la eternidad. Dios nos ha dado muchos medios para poder encontrarlo a Él: la Palabra de Dios en las Sagradas Escrituras, la Santísima Virgen, los sacerdotes, los santos, los ángeles y tantas personas de buena voluntad que viven una vida ejemplar.
Las comparaciones que nos pone el Señor con su Reino, las entendemos con facilidad, porque conocemos lo que vale un cofre lleno de monedas de oro o una perla de valor incalculable, aunque nunca las hayamos tenido en las manos físicamente. Para nosotros debe haber sólo una perla, como le expresa el pasaje, pues no son varias porque disminuiría su valor. Nuestra única perla preciosa es Cristo, y quien lo posee conoce su valor. Quienes no lo conocen a Él, tampoco saben cuál es nuestro tesoro por el cual podemos llegar a dar la vida, como lo han hecho los mártires, los santos.
También hay quienes encuentran el campo donde está el tesoro, venden todo y luego lo compran. Ellos son los que eligen la vida religiosa, consagrada o sacerdotal; ellos dejan todo con tal de poseer las praderas donde está el Tesoro. Estas praderas son donde llegan a reposar y a descansar porque Cristo, el Buen Pastor y Único Tesoro, nos hace valorar las cosas en su justo precio. Cuando Jesús se convierte en nuestro único tesoro, también Él nos esmalta con las bellas joyas de la fe, de la esperanza, de la gracia, de las virtudes y del amor.
En un bello himno se lee que un apóstol no es apóstol si no es también un mensajero. Este tesoro que descubrimos lo será más en la medida en la que lo hagamos descubrir a los demás. Es curioso pensar que cuando encontramos a Dios, se transforma en la joya invaluable que nadie nos puede quitar si la cuidamos bien, y al mismo tiempo podemos hacer que otros lo encuentren, pero nunca podremos hacer que otros lo aprecien como lo único que vale si ellos mismos no lo valoran así. Esta es la experiencia de Dios en la vida espiritual, de la que más necesitamos conforme más la vamos conociendo y gustando.
Santa Teresita del Niño Jesús tiene una frase que encierra bien esta experiencia: «Jesús, dulzura inefable, convertidme en amargura todos los goces de este mundo». Quien encuentra este tesoro, sólo le pide a Dios no perderlo. Una sola es la Verdad, uno sólo el Camino, y una sola es la Vida, todo lo demás que hemos recibido de Dios en este mundo, no es malo, al contrario, pues si hubiera sido algo malo Él nunca nos lo habría dado. Pero las personas, las cosas, lo material está subordinado al único valor que está expresado en el primer mandamiento de la ley de Dios: amar a Dios sobre todas las cosas. En esta relación, lo demás será un don y una oportunidad para alabar y agradecer a Dios.
Propósito
Haré cinco minutos de oración para agradecer a Dios todas las personas, experiencias y cosas que me ha dado y permitido en mi vida y le pediré que lo descubra a Él como mi único Tesoro.
Diálogo con Cristo
Señor, Bondad infinita, yo te alabo y te doy gracias por haberme creado, por haberme permitido acercarme una vez más a ti y conocerte un poco más. Mira mi indigencia, mira mi pobreza y socórreme Tú. No permitas que mi corazón se llene de las cosas que tienen un valor efímero, de las caducas y pasajeras, y sobre todo de las que me vacían el alma y me apartan de ti. Vacíame de mí mismo y de mis egoísmos, para que sólo Tú me puedas llenar el alma y las ansias de felicidad y eternidad. Que tu Eucaristía sea mi prenda de eternidad para ganarme el cielo y los tesoros que nos has prometido. Amén.
Jesús es el verdadero y único tesoro que nosotros tenemos para dar a la humanidad. De él sienten profunda nostalgia los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, incluso cuando parecen ignorarlo o rechazarlo. De él tienen gran necesidad la sociedad en que vivimos, Europa y todo el mundo. Benedicto XVI, Gruta de Lourdes de los Jardines Vaticanos
31 de mayo de 2010

EDD. miércoles 27 de Julio de 2016

Miércoles de la decimoséptima semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160726


Libro de Jeremías 15,10.16-21.
¡Qué desgracia, madre mía, que me hayas dado a luz, a mí, un hombre discutido y controvertido por todo el país! Yo no di ni recibí nada prestado, pero todos me maldicen.
Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba, tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque yo soy llamado con tu Nombre, Señor, Dios de los ejércitos.
Yo no me senté a disfrutar en la reunión de los que se divierten; forzado por tu mano, me mantuve apartado, porque tú me habías llenado de indignación.
¿Por qué es incesante mi dolor, por qué mi llaga es incurable, se resiste a sanar? ¿Serás para mí como un arroyo engañoso, de aguas inconstantes?
Por eso, así habla el Señor: Si tú vuelves, yo te haré volver, tú estarás de pie delante de mí; si separas lo precioso de la escoria, tú serás mi portavoz. Ellos se volverán hacia ti, pero tú no te volverás hacia ellos.
Yo te pondré frente a este pueblo como una muralla de bronce inexpugnable. Te combatirán, pero no podrán contra ti, porque yo estoy contigo para salvarte y librarte -oráculo del Señor-.
Yo te libraré de la mano de los malvados y te rescataré del poder de los violentos.
Salmo 59(58),2-3.4-5a.10-11.17.18.
Líbrame de mis enemigos, Dios mío,
defiéndeme de los que se levantan contra mí;
líbrame de los que hacen el mal
y sálvame de los hombres sanguinarios.
Mira cómo me están acechando:
los poderosos se conjuran contra mí;
sin rebeldía ni pecado de mi parte, Señor.
sin culpa mía, se disponen para el ataque.
Yo miro hacia ti, fuerza mía,
porque Dios es mi baluarte;
él vendrá a mi encuentro con su gracia
y me hará ver la derrota de mis enemigos.
Pero yo cantaré tu poder,
y celebraré tu amor de madrugada,
porque tú has sido mi fortaleza
y mi refugio en el peligro.
¡Yo te cantaré, fuerza mía,
porque tú eres mi baluarte,
Dios de misericordia!
Evangelio según San Mateo 13,44-46.
Jesús dijo a la multitud:
«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.»
Comentario del Evangelio por  San Máximo el Confesor (c. 580-662), monje y teólogo. Centurias sobre el amor, 4, 69s .
“El Reino de Dios se parece a un tesoro escondido en un campo”.
Algunos piensan que ellos no participan de los dones del Santo Espíritu. A causa de su negligencia en obrar conforme a los mandamientos, no saben que quien conserva inalterable su fe en Cristo, tiene en él todos los dones divinos. Cuando por inercia, estamos lejos del amor activo que deberíamos tener para con él, amor que nos muestra los tesoros de Dios escondidos en nosotros, es normal que pensemos que no poseemos los dones divinos.
Si “Cristo permanece en vuestros corazones por la fe” según dice el apóstol Pablo (Ef 3,17), y si “todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento están escondidos en él” (Col 2,3), eso significa que todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento permanecen escondidos en nuestros corazones. Pero se revelan al corazón según la medida de la purificación de cada uno, purificación que suscitan los mandamientos. Así es el tesoro escondido en el campo de tu corazón y que tú, a causa de tu pereza, no has encontrado todavía. Porque si lo hubieras encontrado lo habrías vendido todo y hubieras comprado ese campo. Pero ahora, has abandonado el campo y el tesoro lo buscas alrededor de él, allí donde no se encuentra más que espinas y abrojos. Es por eso que el Salvador dice: “Dichosos los puros de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8). Lo verán y verán los tesoros que están en ellos mismos, cuando serán purificados por el amor y la templanza. Verán tanto más, cuanto más serán purificados.