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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. martes 02 de agosto de 2016

Martes de la decimoctava semana del tiempo ordinario.

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160801


Libro de Jeremías 30,1-2.12-15.18-22.
Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos:
Así habla el Señor, el Dios de Israel: Escribe en un libro todas las palabras que yo te he dirigido,
Porque así habla el Señor: ¡Tu herida es incurable, irremediable tu llaga!
Nadie defiende tu causa, no hay remedio para tu herida, tú ya no tienes cura.
Todos tus amantes te han olvidado, no se interesan por ti. Porque yo te he golpeado como golpea un enemigo, con un castigo cruel, a causa de tu gran iniquidad, porque tus pecados eran graves.
¿Por qué gritas a causa de tu herida, de tu dolor incurable? A causa de tu gran iniquidad, porque tus pecados eran graves, yo te hice todo esto.
Así habla el Señor: Sí, yo cambiaré la suerte de las carpas del Jacob y tendré compasión de sus moradas; la ciudad será reconstruida sobre sus escombros y el palacio se levantará en su debido lugar.
De allí saldrán cantos de alabanza y risas estridentes. Los multiplicaré y no disminuirán, los glorificaré y no serán menoscabados.
Sus hijos serán como en los tiempos antiguos, su comunidad será estable ante mí y yo castigaré a todos sus opresores.
Su jefe será uno de ellos y de en medio de ellos saldrá su soberano. Yo lo haré acercarse, y él avanzará hacia mí, porque si no, ¿quién se atrevería a avanzar hacia mí? -oráculo del Señor-
Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.
Salmo 102(101),16-18.19-21.29.22-23.
Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria.
Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
Los hijos de tus servidores tendrán una morada
y su descendencia estará segura ante ti,
para proclamar en Sión el nombre del Señor
y su alabanza en Jerusalén,
cuando se reúnan los pueblos y los reinos,
y sirvan todos juntos al Señor.
Evangelio según San Mateo 14,22-36.
En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.
Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.
La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.
A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.
Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.
Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman».
Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua».
«Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.
Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».
En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?».
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.
Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios».
Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.
Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos,
rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.

Comentario del Evangelio por  Isaac el Sirio (siglo VII), monje cercano a Mossoul. Discursos ascéticos, 1ª serie, nº 62.
 

Caminar sobre las aguas, atravesar el fuego.
El saber intelectual no nos libera del miedo. Pero el que camina según la fe es totalmente libre; verdadero hijo de Dios, puede usar libremente de cada cosa. Por esta fe, los que están cogidos por el amor, pueden usar libremente de todos los elementos de la creación, como Dios mismo lo hace, porque la fe tiene el poder de hacer una criatura nueva, semejante a Dios…
El conocimiento intelectual nada puede hacer sin una base material; no es capaz de hacer lo que no ha sido dado a la naturaleza. El cuerpo no puede caminar sobre la superficie de las aguas; los que se acercan al fuego, se queman. Desde entonces el simple conocimiento se pone en guardia: no va más allá de sus límites naturales. Pero la fe tiene el poder de ir más lejos y dice: «si atraviesas el fuego, no te quemará. Y los ríos no te engullirán» (Is 43, 2). A menudo la fe realiza cosas semejantes a los ojos de toda la creación. Si se le hubiera dado al intelecto poder para hacer esas mismas cosas, jamás se hubiera atrevido.
Es por la fe que muchos han entrado dentro de las llamas…, han atravesado el fuego y han quedado sanos y salvos, y han caminado sobre el mar igual que sobre tierra firme. Todas estas cosas eran más grandes que la naturaleza y contrarias a los modos del simple conocimiento intelectual. Han demostrado de qué manera éste era vano en todos sus caminos y todas sus leyes. ¿Te fijas en cómo el intelecto observa las condiciones de la naturaleza? ¿Te das cuenta de cómo la fe hace su curso caminando más alto que la naturaleza?

El Papa asegura que “no es justo identificar el islam con la violencia”.

En el viaje de regreso de Polonia, Francisco responde a las preguntas de los periodistas que le acompañan en el vuelo papal.

 
Papa Francisco en el avión - Osservatore Romano

Papa Francisco En El Avión – Osservatore Romano

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco, en el viaje de regreso de Polonia, como es costumbre, ha respondido a las preguntas de los periodistas que le acompañan en el vuelo papal. Varios fueron los temas abordados. De este modo, el Santo Padre habló de nuevo del terrorismo, del islam y de las religiones. También hizo referencia a una posible mediación del Vaticano en la actual situación de Venezuela. Además, aseguró encontrarse bien tras la caída que sufrió en la misa de Czestochowa y explicó que fue porque estaba mirando a la Virgen y no se dio cuenta del escalón.
Respecto a cómo ha vivido el viaje a Polonia, Francisco indicó que ha visto que la gente polaca es “muy entusiasta” y que ha reecontrado la bondad de los polacos que trabajaron donde estaba su padre y él conoció cuando era pequeño. A propósito de las expresiones propias del lenguaje joven que ha utilizado en sus discurso, el Santo Padre explicó que le gusta hablar y escuchar a los jóvenes “Los jóvenes son inquietos, creativos y de allí tomo el lenguaje y muchas veces debo preguntarles ¿qué cosa significa esto? Y ellos me explican”, reconoció el Papa.
Los periodistas también le preguntaron sobre la situación de represión en Turquía después del intento del golpe de Estado y por qué no se ha pronunciado sobre lo sucedido en este país. Por eso, el Pontífice aseguró que cuando ha tenido que “decir alguna cosa que no le gustaba a Turquía, pero de lo cual estaba seguro, lo he dicho y con las consecuencias que ustedes conocen”. Aquí se refería al uso de la palabra genocidio sobre Armenia. Pero sobre lo que está viviendo ahora Turquía no ha hablado “porque no estaba seguro todavía con las informaciones que he recibido sobre lo que sucede allí”.
Unas palabras también sobre lo sucedido en los días pasados con el cardenal Pell, prefecto de la secretaría de Economía de la Santa Sede, ya que ha salido a la luz en Australia que la policía australiana estaría indagando sobre nuevas acusaciones referidas a abusos de menores. Por ello, Francisco recordó que en este momento todo está en manos de la justicia “y no se debe juzgar antes que la justicia, ¿eh?”.
En la última semana  –recordó un periodista al hacer su pregunta– el secretario general de UNASUR, Ernesto Samper, ha hablado de una mediación del Vaticano – Venezuela. ¿Es un diálogo concreto? ¿Es una posibilidad real? El Santo Padre recordando los contactos que ha tenido con Maduro hasta el momento, indicó que cree que “en el grupo de la mediación alguno, y no sé si el gobierno también, quiere un representante de la Santa Sede”.
Un periodista francés hizo referencia al asesinato del sacerdote Jacques Hamel a mano de terroristas mientras celebraba misa. ¿Por qué cuando usted habla de estos eventos violentos habla siempre de terroristas pero nunca de islam, nunca utiliza la palabra islam? ¿Qué iniciativa concreta puede proponer o sugerir para contrastar la violencia islámica?
De este modo, el Santo Padre indicó que no le gusta hablar de violencia islámica, “porque todos los días cuando leo los diarios, veo violencia, aquí en Italia, alguien que mata a la novia, otro que mata a la suegra. Y estos son católicos bautizados, son católicos violentos”. Y añadió que si habla “de violencia islámica, debo hablar de violencia católica y no, los islámicos no todos son violentos, no todos los católicos son violentos”. Además, el Pontífice aclaró que “no es justo identificar al islam con la violencia. No es justo ni es verdad. He tenido un diálogo largo con el gran imán de la universidad Al Azhar. Sé cómo piensan ellos, buscan la paz, el encuentro”.
En esta misma línea explicó el terrorismo “está en todo lados”, y crece “cuando no hay otra opción, cuando al centro de la economía mundial está el dinero y no la persona, el hombre y la mujer, esto ya es el primer terrorismo”.
 

Comentario al evangelio de hoy lunes 01 de agosto de 2016

La multiplicación de los panes.
La multiplicación de los panes

Tiempo Ordinario. 
¿Sabes cuál es el secreto del éxito? ¡Todo depende de en manos de quién está el asunto!
Por: P. Sergio A. Córdova LC
Fuente: Catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/29673/la-multiplicacin-de-los-panes.html

Mateo 14, 13-21
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer. Jesús les replicó: No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer. Ellos le replicaron: Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces. Les dijo: «Traédmelos». Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente: Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Reflexión
¿Sabes cuál es el secreto del éxito?
Hace unos meses un amigo mío me envió un mensaje titulado: “¿En manos de quién?”, y decía así: “¡Todo depende de en manos de quién está el asunto! Una pelota de basketball en mis manos vale unos 19 dólares, pero en las manos del mejor jugador de basketball vale alrededor de 3.000.000 de dólares. Una raqueta de tenis en mis manos no sirve para nada, pero en manos de Andy Murray significa el campeonato en Wimbledon. Una honda en mis manos es un juego de niños, pero en manos de David es el arma de la victoria del Pueblo de Dios. Cinco panes y dos peces en mis manos son un par de sandwiches de pescado, pero en manos de Jesús son el alimento para miles… ¡Todo depende de en manos de quién está el asunto!”
Este mensaje me pareció sumamente adecuado para el tema de nuestra reflexión de hoy: lo más importante de todo es, en efecto, en manos de quién está el asunto, porque ¡allí está la clave del verdadero éxito!
El Evangelio de este domingo nos presenta a Jesucristo en la ribera del mar de Galilea, rodeado de una enorme muchedumbre de toda la comarca. Lo seguían anhelantes de escuchar su palabra. Jesús, en su predicación, les habla del Reino de los cielos, y pasan las horas sin que la gente se dé cuenta. Estaban todos pendientes de su boca. Hacia media tarde sus apóstoles lo interrumpen para decirle que ya es muy tarde y que despida a la gente para que se vaya a las aldeas vecinas y se compre algo de comer. Y Jesús, con un cierto tono de ironía: “No hace falta que se vayan –les responde–. Dadles vosotros de comer”. Si eran sus invitados, también serían sus comensales; y no los iba a despedir en ayunas. Pero esa respuesta, sin duda, los dejó aún más confundidos… ¿Cómo iban a hacerlo? Ni doscientos denarios de pan –doscientos dólares, diríamos hoy– alcanzarían para que a cada uno le tocara un pedacito… Un muchacho de la multitud ofrece a Andrés, el hermano de Simón Pedro, todo lo que traía en su lonchera: cinco panes y dos peces. Pero eso, ¿qué era para tantos? ¡Una cantidad sumamente irrisoria! ¡No era nada!
Pero fíjate bien, lector amigo, que es aquí cuando interviene Jesús y comienza a realizarse el maravilloso milagro de la multiplicación de los panes que todos conocemos… ¿Qué fue lo que pasó? Dos cosas, aparentemente bien sencillas, pero prodigiosas y decisivas: primera, que el muchacho ofreciera toda su “despensa”, que no era casi nada; y segunda, que la pusiera en manos de Jesús. Y ya sabemos qué pasó a continuación: se saciaron cinco mil hombres con cinco panes –sin contar mujeres y niños, nos dice el evangelista– y llenaron doce canastos con los pedazos que sobraron.
¿Cómo era posible? ¡Eran sólo cinco panes y dos peces! ¡Era una insignificancia, claro! Es absolutamente evidente la desproporción tan abismal entre los medios materiales que se tienen a disposición y los efectos que logra nuestro Señor. Sí. Pero para realizar el milagro fueron necesarios esos cinco panes y esos dos peces. Sin ellos tal vez no habría sucedido nada. Y el Señor quiere contar con eso para realizar sus prodigios.
Monseñor Francois-Xavier Van Thuan, Obispo vietnamita que pasó trece años en la cárcel bajo el régimen comunista durante la dura persecución religiosa en su país, escribió varios libros con hermosos y conmovedores testimonios personales de ese período de su vida. Uno de ellos se titula precisamente “Cinco panes y dos peces”. Y allí él trata de resumir en unas cuantas pinceladas las experiencias espirituales más fuertes de su cautiverio. “Yo hago – nos confiesa con sencillez– como el muchacho del Evangelio que da a Jesús los cinco panes y dos peces: eso no es nada para una multitud de miles de personas, pero es todo lo que tengo. Jesús hará el resto”.
¡Aquí está la primera parte del secreto del éxito!: Darle a Jesús TODO lo que somos y tenemos. No importa que no sea casi nada, o prácticamente nada. Lo importante es dárselo porque Él quiere contar con esa nada para hacer sus obras. Y la segunda parte del secreto es ponerlo en SUS MANOS. Y Él se encarga de todo lo demás.
Que ésta sea, pues, la moraleja y la enseñanza de hoy: Sé generoso y magnánimo con Dios y con los demás: da de ti mismo, no seas egoísta ni tacaño. Da de tus bienes materiales y espirituales, comparte tu tiempo y tus cosas con los demás; pero, sobre todo, dónate a ti mismo a tu prójimo: ¡no importa que sólo tengas cinco panes y dos peces! Pon todos tus proyectos, tus inquietudes, tus preocupaciones, tus miedos, tus deseos, tus sueños, tu familia, tus relaciones, tu “todo” EN MANOS DE DIOS, pues sabemos que “¡todo depende de en manos de quién está el asunto!”
Reflexión apostólica
Cristo vino al mundo para darnos el verdadero pan del cielo. Ese pan es su mismo cuerpo que ha sido entregado en una cruz. Quiere enseñarnos que solo él puede alimentar el alma. Teniendo en cuenta que de nada sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma, debemos aprender a valorar el milagro de cada comunión. Si vivimos cerca de una iglesia, debemos intentar ir a menudo a misa, para alimentar el alma y contemplar nuevamente el milagro de la multiplicación de los panes.
Propósito
Acudiré a la recibir la comunión en la misa dominical con más fervor y agradeciendo al Señor que Él se haya hecho mi alimento espiritual que me llevará a la vida eterna.
Diálogo final
Gracias, Señor, porque eres bueno, y nunca nos abandonas. Vayamos a donde vayamos, tu palabra nos guía y alimenta. Haz que nunca nos acostumbremos a estar contigo y aprendamos a amarte cada día más.
La oración nos permite convertirnos continuamente, permanecer en el estado de constante tensión hacia Dios que es indispensable si queremos conducir a los demás a él. La oración nos ayuda a creer, a esperar y amar incluso cuando nos lo dificulta nuestra debilidad humana. (Beato Juan Pablo II, Carta Novo incipiente, 8 de mayo de 1979)
 

EDD. lunes 01 de agosto de 2016

Lunes de la decimoctava semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160730


Libro de Jeremías 28,1-17.
Aquel mismo año, al comienzo del reinado de Sedecías, rey de Judá, el cuarto año, en el quinto mes, Ananías, hijo de Azur, que era un profeta de Gabaón, me habló así en la Casa del Señor, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:
«Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ¡Yo he quebrado el yugo del rey de Babilonia!
Dentro de dos años, devolveré a este lugar los objetos de la Casa del Señor que Nabucodonosor, rey de Babilonia, sacó de este lugar y se llevó a Babilonia.
Y también a Jeconías, hijo de Joaquím, rey de Judá, y a todos los deportados de Judá que fueron a Babilonia, los haré volver a este lugar -oráculo del Señor- cuando yo quiebre el yugo del rey de Babilonia».
Entonces el profeta Jeremías se dirigió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo, que estaban de pie en la Casa del Señor,
y el profeta Jeremías dijo: «¡Amén! ¡Que así lo haga el Señor! Que el Señor cumpla tus palabras, las que tú has profetizado, haciendo volver los objetos de la Casa del Señor y a todos los deportados, de Babilonia a este lugar.
Sin embargo, escucha bien esta palabra que yo digo a tus oídos, y a los oídos de todo el pueblo:
Los profetas que nos han precedido desde siempre, a mí y a ti, profetizaron la guerra, el hambre y la peste a numerosos países y contra grandes reinos.
Pero si un profeta profetiza la paz, sólo cuando se cumple la palabra de ese profeta, él es reconocido como profeta verdaderamente enviado por el Señor «.
El profeta Ananías tomó la barra que estaba sobre el cuello de Jeremías y la quebró.
Luego dijo, en presencia de todo el pueblo: «Así habla el Señor: De esta misma manera, dentro de dos años, yo quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que está encima del cuello de todas las naciones». Y el profeta Jeremías se fue por su camino.
Después que el profeta Ananías quebró la barra que estaba sobre el cuello del profeta Jeremías, la palabra del Señor llegó a Jeremías, en estos términos:
«Ve a decirle a Ananías: Así habla el Señor: Tú has quebrado barras de madera, pero yo pondré en lugar de ellas barras de hierro.
Porque así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Yo he puesto un yugo de hierro sobre todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y ellas lo servirán; hasta los animales del campo se los he dado».
El profeta Jeremías dijo al profeta Ananías: «¡Escucha bien, Ananías! El Señor no te ha enviado, y tú has infundido confianza a este pueblo valiéndote de una mentira.
Por eso, así habla el Señor: Yo te enviaré lejos de la superficie del suelo: este año morirás, porque has predicado la rebelión contra el Señor «.
El profeta Ananías murió ese mismo año, en el séptimo mes.
Salmo 119(118),29.43.79.80.95.102.
Apártame del camino de la mentira,
y dame la gracia de conocer tu ley.
No quites de mi boca la palabra verdadera,
porque puse mi esperanza en tus juicios.
Que se vuelvan hacia mí tus fieles;
los que tienen en cuenta tus prescripciones.
Que mi corazón cumpla íntegramente tus preceptos,
para que yo no quede confundido.
Los malvados están al acecho para perderme,
pero yo estoy atento a tus prescripciones.
No me separo de tus juicios,
porque eres tú el que me enseñas.
Evangelio según San Mateo 14,13-21.
Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie.
Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.
Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos».
Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos».
Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados».
«Tráiganmelos aquí», les dijo.
Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.
Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Comentario del Evangelio por  Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad. No hay amor más grande.
«Partió los panes y se los dio a los discípulos; y los discípulos se los dieron a la gente».
Simplicidad de nuestra vida contemplativa: ¡nos hace ver el rostro de Dios en cada cosa, en cada ser, por todas partes y siempre! Y su mano, presente en cada acontecimiento hace que todo lo llevemos a cabo –la meditación, el estudio, el trabajo y el intercambio, comer y dormir- en Jesús, con Jesús, por Jesús y para Jesús bajo la mirada amorosa del Padre, cuando permanecemos siempre dispuestas  a recibirle bajo cualquiera que sea la forma que viene revestido.
Estoy del todo cautivada por el hecho de que Jesús, antes de comentar la Palabra de Dios, antes de anunciar a las multitudes las Bienaventuranzas, movido de compasión por ella, les cura y les alimenta. Y es tan sólo después que les comunica su doctrina.
Ama a Jesús generosamente, ámale confiadamente, sin mirar detrás de ti y sin aprehensión. Date enteramente a Jesús. Y te cogerá como instrumento para realizar sus maravillas con la sola condición de que tú seas infinitamente más consciente de su amor que de tu debilidad. Cree en él, ponte en sus manos en un impulso de confianza ciega y absoluta, porque él es Jesús. Cree en Jesús, y Jesús sólo es la vida; debes saber que la santidad nones otra cosa que este mismo Jesús viviendo íntimamente en ti; entonces él será libre de hacer el gesto de su mano sobre ti.

Homilía para la Eucaristía del domingo 31 de julio de 2016

DOMINGO XVIII.
Eclesiastés 1,2. 2,21-23: sentencias de un sabio que suenan más bien sombrías y pesimistas: todo es vanidad = vano-vacío. Lo que lleva a la búsqueda de lo único absoluto y consistente.
Lucas 12,13-21: a raíz de una disputa familiar Jesús nos advierte cuál debe ser la postura de un discípulo frente a las cosas y bienes materiales.
 
1.- Una nueva y actual lección de Jesús para sus discípulos: cuál debe ser la postura de un discípulo del Reino frente a las cosas, bienes y  riquezas. Porque una vez más hay que repetir: ser cristiano es una manera de ser y estar frente a la vida, las personas y las cosas. Porque los cristianos no sólo estamos llamados a vivir en una forma diferente en este mundo, sino también a crear un mundo diferente, en el que todo se mida y valore en forma diferente.
Uno de los mayores peligros que tenemos en este mundo es una mentalidad del tener, que lleva a la codicia, a la ambición y deseo de poseer más. Pensar y creer que el hombre vale por lo que tiene y no por lo que es. Repito, es un peligro que asecha en la vida del creyente y la comunidad de los creyentes.
2.– La Palabra de Dios y Jesús, Palabra viva de Dios, se dirige a todos aquellos que piensan que se alcanza la plenitud de la vida teniendo riquezas, títulos académicos y títulos de nobleza. La Palabra en su mensaje nos muestra otra mentalidad, la del ser. Todo se valora a partir del ser y no del tener. Por eso, no nos debe extrañar el aparente pesimismo del Eclesiástico (la Primera lectura): “todo es vanidad”. Como cuando alguien parte una fruta, sea una nuez o una manzana, y ésta está vacía o carcomida por un gusano. Es algo vano, vacío, que de nada sirve. Por eso el texto original dice Vanidad, pero en el texto original suena a aliento, vapor, soplo, es decir, algo inconsistente. Y no vale la pena afanarse por algo inconsistente, que dura poco.
La parábola del rico muestra la necedad de uno que almacena sólo para asegurar su propia vida y disfrutarla al máximo. No ha entendido que los bienes, que son una bendición de Dios, hay que compartirlos con los hermanos y así ser ricos respecto a Dios.
3.- Ya sabemos que vivimos una cultura del tener, que va generando necesidades ficticias, ambiciones de tener más y ganar más. ¿Es malo esto? No, siempre y cuando no se endiose lo que no es Dios. Creo que es bueno preguntarse: ¿por qué se estudia tal o cual carrera? Si se busca una profesión sólo porque reporta mejores ganancias y no para servir a los demás, quiere decir, entonces, que cualquier reforma de la educación sería vana, ya que sólo buscaría el lucro. Hoy la mayoría dice No al lucro, Sí a la calidad. Hay que decir también  No al que estudia por el lucro y Sí al que quiere optimizar el servicio.
Alguno podrá decir que esto nada tiene que ver con la religión. De acuerdo, pero es una consecuencia de la vivencia de la Fe en el Mensaje de Jesús.
4.- También hoy nosotros quisiéramos decirle a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo”. Que haya una sociedad más justa, en la que todos sean valorados y respetados. ¿Cuál sería la respuesta de Jesús????
La Eucaristía es la respuesta. Aquí todos somos Uno y todos valemos lo mismo ante el Señor. El no quiere que tengamos una mala calidad de vida, sino una  buena calidad de vida. Para un cristiano la calidad de vida pasa por tomar en serio el evangelio y al hermano. Si queremos una buena calidad de vida rompamos con el egoísmo, la ambición y el orgullo. Así estaremos aportando a la construcción de un mundo mejor. Nuestra súplica hoy sea la del salmo responsorial: Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance sabiduría.
Con Jesús les digo: “El que tenga oídos para oír que oiga”.
Hermano Pastor Salvo Beas.
                                                                           Párroco de San Miguel.
 

EDD. sábado 30 de Julio de 2016

Sábado de la decimoséptima semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160729


Libro de Jeremías 26,11-16.24.
Los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y a todo el pueblo: «Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como ustedes lo han escuchado con sus propios oídos».
Pero Jeremías dijo a los jefes y a todo el pueblo: «El Señor es el que me envió a profetizar contra esta Casa y contra esta ciudad todas las palabras que ustedes han oído.
Y ahora, enmienden su conducta y sus acciones, y escuchen la voz del Señor, su Dios, y el Señor se arrepentirá del mal con que los ha amenazado.
En cuanto a mí, hagan conmigo lo que les parezca bueno y justo.
Pero sepan que si ustedes me hacen morir, arrojan sangre inocente sobre ustedes mismos, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque verdaderamente el Señor me ha enviado a ustedes para decirles todas estas palabras».
Los jefes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios».
Sin embargo, Ajicám, hijo de Safán, protegió a Jeremías e impidió que fuera entregado en manos del pueblo para ser ejecutado.
Salmo 69(68),15-16.30-31.33-34.
Sácame del lodo para que no me hunda,
líbrame de los que me odian
y de las aguas profundas;
que no me arrastre la corriente,
que no me trague el Abismo,
que el Pozo no se cierre sobre mí.
Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,
que tu ayuda me proteja:
Así alabaré con cantos el nombre de Dios,
y proclamaré su grandeza dando gracias;
que lo vean los humildes y se alegren,
que vivan los que buscan al Señor:
porque el Señor escucha a los pobres
y no desprecia a sus cautivos.
Evangelio según San Mateo 14,1-12.
En aquel tiempo, la fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes,
y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos».
Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe,
porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla».
Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.
El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes
que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.
Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran
y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre.
Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.
Comentario del Evangelio por San Juan Crisóstomo (c. 345-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia. Homilía sobre San Mateo, nº 48.
La muerte de Juan el Bautista.
“Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.” Y Dios lo permitió, no lanzó su rayo desde lo alto de los cielos para devorar a ese rostro insolente; no ordenó a la tierra que se abriera para engullir a los invitados a este banquete horrible. Dios dio así una corona más bella al justo y dejó una magnífica consolación a los que, en el futuro, serían también víctimas de semejantes injusticias. Escuchemos, pues, todos los que a pesar de nuestra vida honesta, tenemos que sufrir de parte de los malvados… El más grande de los nacidos de mujer (Lc 7,28) ha sido asesinado a petición de una hija impúdica, de una mujer perdida; Y todo ello por haber defendido las leyes divinas. Que estas consideraciones nos hagan soportar valientemente nuestros propios sufrimientos…
Pero fíjate en el tono moderado del evangelista, el cual, en la medida de lo posible, busca circunstancias atenuantes a este crimen. En cuanto a Herodes, hace notar que actúa así “a causa del juramento hecho delante de los invitados” y que “se entristeció”; en cuanto a la joven hace notar que había sido “aconsejada por su madre”… Igualmente nosotros, no odiemos a los malvados, no critiquemos las faltas del prójimo sino que, escondámoslas tan discretamente como nos sea posible; que la caridad encuentre cobijo en nuestras almas. Porque en lo que se refiere a esta mujer impúdica y sanguinaria, el evangelista ha hablado con toda la moderación posible… Tú, por el contrario, no dudas en tratar a tu prójimo con malicia… Toda la diferencia está en la manera de actuar de los santos; lloran por los pecadores en lugar de maldecirlos. Hagamos como ellos; lloremos por Herodías y por los que la imitan. Porque hoy día vemos muchos banquetes del mismo estilo del de Herodes; cierto que no se da muerte al Precursor, pero en ellos se destroza a los miembros de Cristo.

Auschwitz-Birkenau, donde el mundo conoció el infierno.

En el campo de exterminio nazi murió más de un millón y medio de personas.
https://es.zenit.org/articles/auschwitz-birkenau-donde-el-mundo-conocio-el-infierno/
Auschwitz-Birkenau- ZENIT - SC

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(ZENIT – Cracovia).- Se entra en Auschwitz con la cabeza alta, bajo la inscripción Arbeit macht frei (el trabajo os hará libres), pensando que en el fondo te espera una experiencia culturalmente interesante que añade un elemento histórico al propio conocimiento. Pero, se sale con la cabeza baja, con un nudo en la garganta, con dificultad para creer que lo que ahora es un cúmulo de piedras, polvo y construcciones de ladrillo fue un abismo que se tragó la vida de un millón y medio de personas.
La sensación se ve en los rostros conmovidos de más de 200 mil jóvenes que en estos días de la JMJ pasan por el campo de exterminio nazi. Por exigencias del cuidado, la visita al campo en estos días se ha limitado al exterior de los edificios históricos. Por ello, no es posible visitar los enormes pabellones en los que eran hacinadas incluso 100 personas, 3 o 4 por cama, todos con una sola estufa, en el frío, con hambre y en la oscuridad.
También están cerrados al público los bloques, como el número 21 que lleva la inscripción Haftl- Krankenbau. Chirurgiche, el lugar en el que el “ángel de la muerte”, el tristemente famoso doctor Mengele, realizaba sus horribles experimentos en mujeres embarazadas y niños, sobre todo gemelos. Cerrado también el acceso al bloque 11, donde murió san Maximiliano Kolbe, “el franciscano polaco que murió voluntariamente para salvar la vida de otro prisionero” como se lee en un letrero fuera del edificio.
Sin embargo, hay placas, fotografías, serigrafías, expuestas a lo largo del recorrido junto a pequeñas inscripciones que cuentan el horror allí vivido. Y está el alambre de espinas que rodea todo el campo y recuerda la dimensión de opresión que vivían esas personas, ilusas de falsas promesas de libertad. Caminando se pueden ver pequeños detalles, como una rosa que descansa en el panel que representa los rostros de los 19 prisioneros polacos ahorcados públicamente en la llamada “plaza del llamamiento”. Un lugar ahora cubierto de verde, pero en el pasado manchado de sangre de los prisioneros castigados con el fusilamiento.

Auschwitz-Birkenau- ZENIT - SC

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También hay una rosa enganchada entre las cadenas de la “Puerta de la muerte”, la puerta que se asoma hacia las antiguas vías de tren de Birkenau. Es ahí donde se siente un puño en el estómago: si Auschwitz ha sido reconstruida con la apariencia de un museo a cielo abierto,  Birkenau, Auschwitz 2, permanece tal como era. Es decir, como cuando acogía a más de 100 mil personas –no solo judíos, sino también polacos, prisioneros soviéticos y gitanos– para conducirles a la muerte. Muerte que se producía a través de la cruel invención que fueron las cámaras de gas, donde en unos 30 minutos eran asesinadas cientos de personas consideradas incapaces para el trabajo. Era la llamada “solución final” que se consumó en el 1944-1945.
De todo esto solo quedan escombros: de los hornos crematorios hay solo un esqueleto de la estructura y las cenizas de las víctimas se conservan en una urna o bajo lápidas de mármol.
Impresiona de forma particular el Crematorium IV, el único horno que saltó por los aires gracias a los judíos del Sonderkommando, una sección especial destinada a vaciar las cámaras de los cuerpos gaseados. El 7 de octubre de 1944, en una impetuosidad de valentía, los prisioneros organizaron la única revuelta armada que Birkenau recuerda, prendiendo fuego a la estructura y haciéndola explotar. Por esta acción, fueron asesinados 450 de ellos.
Cada una de las piedras de este campo, que si no fuera por el alambre de espinas parecería una vieja fábrica como tantas otras en Polonia, esconde historias de vidas brutalmente arrebatadas. Todas ellas son contadas en el museo, etapa final de visita, donde actualmente en la fachada se ve un imagen del papa Francisco sonriente. La única sonrisa que se encuentra a lo largo de los 8 km.
Aquí ha estado esta mañana el Santo Padre y ha tenido ocasión de saludar a 25 “Justos entre las naciones”, personas que sin ser judías pusieron en riesgo su vida por salvarles de la persecución. Entre ellos estaba sor Janina Kierstan, superiora de las Hermanas Franciscanas de la Familia, la orden que salvó a más de 500 pequeños judíos gracias a la obra de la entonces provincial sor Matylda Getter, definida por eso como la “madre” de los niños del gueto de Varsovia.
Mientras el Papa rezaba ante las lápidas con inscripciones en las distintas lenguas de las víctimas de este lugar, el rabino jefe de Polonia cantaba en hebreo el salmo 130. Después lo ha leído en polaco don Stanisław Ruszała, pastor de la parroquia de Markowa, provincia de la actual región de Podkarpackie. En ese pueblo vivía la familia Ulma: Józef y Wiktoria y sus siete hijos, contando el último que la mujer llevaba en su vientre. Todos ellos fueron exterminados por nazis con la “culpa” de haber salvado judíos. En la casa de los Ulma, a pesar de la extrema pobreza y los riesgos, habían refugiado a 8 judíos de las casas vecinas. Les denunció un tal Włodzimierz Leś, oficial de la marina de Łańcut. Al amanecer del 24 de marzo de 1944, cinco gendarmes alemanes y varios policías llegaron frente a la casa de los Ulma, guiados por el teniente Eilert Dieken. Primero dispararon a los judíos y después a Józef y Wiktoria, que en el momento de la ejecución iba a dar a luz. Poco después, Dieken decidió exterminar también a los hijos de la pareja. En pocos minutos, 17 personas perdieron la vida. En 1995, los Ulma fueron reconocidos como “Justos” y en el 2003 se inició el proceso para la causa de beatificación en la diócesis de Przemyśl, todavía en proceso en el Vaticano.
Una historia de sacrificio como la de Maximiliano Kolbe, el franciscano que dio su vida por la de un padre de familia. En el día en el que se cumplen 75 años de su condena, el Santo Padre ha rezado en la celda en la que le dejaron morir de hambre.
Entre los supervivientes que hoy han saludado y abrazado al papa Francisco, estaba Helena Dunicz Niwinska, de 101 años y que durante esta JMJ ha puesto a disposición su casa para alojar peregrinos. Marcada con el número 64118, Helena, ex violinista, fue deportada en el año 1944 junto a su madre, que murió dos meses después. En el campo fue miembro de la orquesta, experiencia que cuenta en su libro Una de las chicas en la banda publicado en el 2013. Junto a ella estaba Alojzy Fros, arrestado como conspirador como el profesor Wacław Dlugoborski de Varsovia, que consiguió huir durante una evacuación y que ahora es el encargado del Museo Auschwitz-Birkenau. Escapó también Zbigniew Kaczkowski, arrestado en 1943 bajo el falso nombre de Kaczanowski, preso en el bloque 11. También Stefan Lesiak, liberado en Buchenwald en 1945, y Valentina Nikodem deportada a Auschwitz con su madre porque el padre mató un policía de la gestapo en Lodz. En el campo, Valentina ayudó a muchas mujeres a dar a luz, y fue nombrada “madrina” de muchos niños. Marian Majerowicz fue la única superviviente de su familia, liberada durante la “marcha de la muerte”, y hoy es la presidenta de la asociación de los judíos veteranos y víctimas de la Segunda Guerra mundial en Varsovia.

La UCV-TV transmitirá en vivo Misa de clausura de la JMJ en Cracovia, este domingo 31 de julio a las 4:00 AM

Hermanos,

Paz y Bien !!!

La UCV-TV transmitirá en vivo Misa de clausura de la JMJ en Cracovia, este domingo 31 de julio a las 4:00 AM (trasnoche del sábado), el canal de televisión emitirá la eucaristía que presidirá el Sumo Pontífice desde Polonia, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud 2016.

En vivo y en directo desde Polonia UCV-TV transmitirá para todo el país la eucaristía de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia que presidirá el Papa Francisco. La Santa Misa se celebrará en el Campo de la Misericordia de Cracovia y reunirá a cientos de miles de jóvenes que han estado viviendo esta jornada desde el martes 26 de julio.

De esta manera y en algo pocas veces visto a través de televisión abierta, los chilenos podrán seguir totalmente en vivo cada momento de la eucaristía.

Les solicitamos a cada uno de ustedes difundir esta actividad.

 

Fraternalmente,

Movimiento Laicos Capuchinos.

Comentario al evangelio de hoy viernes 29 de julio de 2016

Texto del Evangelio (Mt 13,54-58): En aquel tiempo, Jesús viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?». Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.
Comentario al evangelio de hoy :
Rev. D. Jordi POU i Sabater
(Sant Jordi Desvalls, Girona, España)

Hoy, como ayer, hablar de Dios a quienes nos conocen desde siempre resulta difícil. En el caso de Jesús, san Juan Crisóstomo comenta: «Los de Nazaret se admiran de Él, pero esta admiración no les lleva a creer, sino a sentir envidia, es como si dijeran: ‘¿Por qué Él y no yo?’». Jesús conocía bien a aquellos que en vez de escucharle se escandalizaban de Él. Eran parientes, amigos, vecinos a quienes apreciaba, pero justamente a ellos no les podrá hacer llegar su mensaje de salvación.

Nosotros —que no podemos hacer milagros ni tenemos la santidad de Cristo— no provocaremos envidias (aun cuando en ocasiones pueda suceder si realmente nos esforzamos por vivir cristianamente). Sea como sea, nos encontraremos a menudo, como Jesús, con que aquellos a quienes más amamos o apreciamos son quienes menos nos escuchan. En este sentido, debemos tener presente, también, que se ven más los defectos que las virtudes y que aquellos a quienes hemos tenido a nuestro lado durante años pueden decir interiormente: —Tú que hacías (o haces) esto o aquello, ¿qué me vas a enseñar a mí?

Predicar o hablar de Dios entre la gente de nuestro pueblo o familia es difícil pero necesario. Hace falta decir que Jesús cuando va a su casa está precedido por la fama de sus milagros y de su palabra. Quizás nosotros también necesitaremos, un poco, establecer una cierta fama de santidad fuera (y dentro) de casa antes de “predicar” a los de casa.
San Juan Crisóstomo añade en su comentario: «Fíjate, te lo ruego, en la amabilidad del Maestro: no les castiga por no escucharle, sino que dice con dulzura: ‘Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio’ (Mt 13,57)». Es evidente que Jesús se iría triste de allí, pero continuaría rogando para que su palabra salvadora fuera bien recibida en su pueblo. Y nosotros (que nada habremos de perdonar o pasar por alto), lo mismo tendremos que orar para que la palabra de Jesús llegue a aquellos a quienes amamos, pero que no quieren escucharnos.

EDD. viernes 29 de Julio de 2016

Viernes de la decimoséptima semana del tiempo ordinario.
Santa Marta
Memoria obligatoria
Color: blanco

http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2016-07-29
Primera lectura
Todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías en la casa del Señor.
Lectura del libro de Jeremías    26,1-9
Al comienzo del reinado de Joaquím, hijo de Josías, rey de Judá, llegó esta palabra a Jeremías, de parte del Señor:
“Así habla el Señor: Párate en el atrio de la Casa del Señor y di a toda la gente de las ciudades de Judá que vienen a postrarse en la Casa del Señor todas las palabras que Yo te mandé decirles, sin omitir ni una sola.  Tal vez escuchen y se conviertan de su mal camino; entonces Yo me arrepentiré del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus acciones. Tú les dirás: Así habla el Señor: Si ustedes no me escuchan ni caminan según la Ley que Yo les propuse; si no escuchan las palabras de mis servidores los profetas, que Yo les envío incansablemente y a quienes ustedes no han escuchado, entonces Yo trataré a esta Casa como traté a Silo y haré de esta ciudad una maldición para todas las naciones de la tierra”.
Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías mientras él pronunciaba estas palabras en la Casa del Señor. Y apenas Jeremías terminó de decir todo lo que el Señor le había ordenado decir al pueblo, los sacerdotes y los profetas se le echaron encima, diciendo: “¡Vas a morir! Porque has profetizado en nombre del Señor, diciendo: Esta Casa será como Silo, y esta ciudad será arrasada y quedará deshabitada”.
Entonces todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías en la Casa del Señor.
Salmo responsorial    68, 5. 8-10. 14
R/. ¡Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor!
Más numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; más fuertes que mis huesos, los que me atacan sin razón. ¡Y hasta tengo que devolver lo que yo no he robado!
Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian.
Pero mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad.
Aclamación al Evangelio     1Pe 1, 25
Aleluya.
La Palabra del Señor permanece para siempre. Ésta es la Palabra que les ha sido anunciada, la Buena Noticia. Aleluya.
Evangelio
¿No es éste el hijo del carpintero? ¿De dónde le vendrá todo esto?
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    13, 54-58
Al llegar a su pueblo, Jesús se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.
“¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?”
Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia”.
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.