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Autor: Patricio Osiadacz

El Papa expresa su dolor por las víctimas del ataque a una iglesia en Francia

Reza por el sacerdote asesinado, por la persona herida y pide al Señor “que inspire a todos pensamientos de reconciliación en esta nueva prueba”

https://es.zenit.org/articles/el-papa-expresa-su-dolor-por-las-victimas-del-ataque-en-saint-etienne-du-rouvray/
Escudo en la sala de prensa del Vaticano (Foto ZENIT cc)

Escudo En La Sala De Prensa Del Vaticano (Foto ZENIT Cc)

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco envió un telegrama al arzobispo deRouen, Dominique Lebrun, expresando su dolor por las víctimas del atentado en la pequeña iglesia del norte de Francia. Lo hizo este martes a través del secretario de Estado, Pietro Parolin, pocas horas después del ataque en el que dos terroristas asesinaron a un sacerdote e hirieron gravemente a una segunda persona.
El texto del telegrama:
“Su excelencia
Monseñor Dominique Lebrun.
“Informado de la toma de rehenes en la iglesia de Saint-Etienne-du Rouvray, que ha causado la muerte de un sacerdote y donde una persona ha resultado gravemente herida, Su Santidad el papa Francisco le asegura su cercanía espiritual y se une con la oración al sufrimiento de las familias, así como al dolor de la parroquia y de la diócesis de Rouen”.
El telegrama añade que el Papa “Invoca a Dios, Padre de misericordia, para que reciba al padre Jacques Hamel en la paz de su luz y conforte a la persona herida”.
“El Santo Padre –prosigue el texto– está particularmente impresionado por este acto de violencia que ha tenido lugar en una iglesia, durante una misa, acción litúrgica que implora de Dios su paz para el mundo”.
El Pontífice, concluye el telegrama, “pide al Señor que inspire a todos, pensamientos de reconciliación y de fraternidad en esta nueva prueba y que derrame sobre cada uno la abundancia de sus bendiciones”.

EDD. martes 26 de Julio de 2016

Lecturas de hoy San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María.

http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (44,1.10-15):
Hagamos el elogio de los hombres de bien, de la serie de nuestros antepasados. Fueron hombres de bien, su esperanza no se acabó; sus bienes perduran en su descendencia, su heredad pasó de hijos a nietos. Sus hijos siguen fieles a la alianza, y también sus nietos, gracias a ellos. Su recuerdo dura por siempre, su caridad no se olvidará. Sepultados sus cuerpos en paz, vive su fama por generaciones; el pueblo cuenta su sabiduría, la asamblea pregona su alabanza.
Palabra de Dios

Salmo

Sal 131
R/. El Señor Dios le ha dado el trono de David, su padre
El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.» R/.
Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Esta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.» R/.
«Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,16-17):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.»
Palabra del Señor

Comentario al Evangelio de hoy

José María Vegas, cmf
La familiaridad de Dios.
Para los espíritus críticos, esta sería una fiesta (litúrgicamente, una Memoria obligatoria) innecesaria, puesto que se basa, no en datos bíblicos, sino en tradiciones apócrifas y en visiones hagiográficas sin suficiente fundamento histórico. Sin embargo, el sentido de esta celebración que recuerda a los padres de la Virgen María, aparte de hacer homenaje a la Tradición de la Iglesia, que es una fuente verdadera de nuestra fe, quiere afirmar el realismo de la encarnación del Verbo de Dios, su verdadera inserción en la historia humana. Y, para ello, es preciso afirmar también la plena humanidad de María, a la que, en ocasiones, tendemos a considerar un ser tan angelical y celestial, que se encuentra fuera de nuestra humana concreción. Jesús nació de una mujer (Gal 4, 4), que fue hija a su vez de unos padres humanos. Aunque no podamos saber con certeza científica sus nombres, ni detalles de su vida, por ejemplo, si llegaron a conocer a Jesús, sabemos con certeza que existieron, que tuvieron rostro y nombre, y que, en su hija, María, contemplaron ya la aurora de la salvación. El Dios que se ha revelado como un Dios familia, un Dios Padre que se hace visible en el Hijo, quiere transmitirnos ese Espíritu de familiaridad (el Espíritu del Amor, el Espíritu Santo), para vivir en familiaridad con nosotros.
Al celebrar la memoria de los padres de María, Madre de Jesús, somos invitados a elevar un canto de acción de gracias y alabanza, porque, en verdad, somos dichosos, más afortunados que los antiguos patriarcas y profetas, porque a nosotros se nos ha dado contemplar el cumplimiento de las antiguas promesas, aquello que ellos anhelaron y esperaron, y que nosotros hemos recibido como un don inmerecido. La alabanza y la acción de gracias, el sentirnos dichosos por lo que hemos visto y oído, por lo que vemos y oímos cada día (la alegría del Evangelio, la alegría del amor), ¿no deberá traducirse en una forma de vida que sigue encarnando y haciendo visible la cercanía y familiaridad de Dios entre los hombres?
Cordialmente,
José M. Vegas cmf

Día de San Santiago el Mayor.

Santiago el Mayor, 25 de julio.

«Primero entre los apóstoles en obtener la palma del martirio, patrón de España. Origen, por tradición, de la Ruta Jacobea y de la espiritualidad mariana del Pilar, en Zaragoza»
https://es.zenit.org/articles/santiago-el-mayor-25-de-julio/
Santiago el Mayor. (Guido Reni) museo de Huston

Santiago El Mayor. (Guido Reni) Museo De Huston

 
(ZENIT – Madrid).- Este galileo, hijo del Zebedeo, compartía el mismo nombre con otro de los apóstoles: el descendiente de Alfeo. Santiago era natural de Betsaida donde pudo nacer hacia el año 5 d. C. en una acomodada familia de pescadores. Fue uno de los elegidos personalmente por Jesús, quien le invitó a seguirle cuando se hallaba ganándose el sustento en el lago de Genesaret. Su hermano Juan, el «discípulo amado», que compartía con él la faena, también fue objeto de llamamiento en ese instante, y se apresuraron a ir en pos del Maestro por el que entregarían su vida. La inmediatez de su respuesta, dejando trabajo y familia al momento sin sopesar los riesgos ni detenerse a pensar racionalmente, signos que se manifestaron antes en Pedro y en Andrés, es una de las características del seguimiento, testimonio vivo para quienes son sorprendidos por Jesús en cualquier recodo del camino. Comprendieron en ese minuto que supuso el cambio radical de sus vidas lo que encerraba el espíritu inserto en sus palabras: «os haré pescadores de hombres». De algún modo entendieron que implicaban mucho más que sobrenaturalizar su oficio; les colocaba en el disparadero hacia el paraíso prometido.

A Santiago el Mayor se le atribuye haber aparecido en diversas batallas.  (Catedral de Córdoba - Wiki commons Marshall Henrie)

Da idea de cómo sería el temperamento de estos jóvenes pescadores el sobrenombre que Cristo les dio: «boanerges», esto es, «hijos del trueno». Algunos pasajes evangélicos reflejan su primitivo carácter impulsivo e inmaduro. También una cierta osadía, no exenta de ingenuidad, pero en todo caso envuelta en la ambición y su inseparable egoísmo cuando secundaron a su madre en la petición de prebendas que hizo para ellos. El Redentor respondió con infinita paciencia, haciéndoles una observación que fue profecía. ¿Serían capaces de beber el cáliz? Su respuesta afirmativa fue corroborada por Él, y se cumplió en Santiago con su cruento martirio, pero el objeto de la conversación: saber si podrían ser encumbrados en el cielo uno a la derecha y otro a la izquierda, estaba en manos del Padre. Indudablemente, la impetuosidad y la pasión bien encauzadas son fuente de gracias. Así que la volcánica vehemencia que albergaba el corazón de estos hermanos tuvo en Jesús la vía genuina para seguir creciendo en la línea adecuada. Los dos despertaron el anhelo de incontables personas que, seducidas por esa cascada inagotable de pasión por lo divino que apreciaban en ambos, se dispusieron a entregar a Dios sus vidas.
Santiago, junto a su hermano Juan, y a Pedro, conforman una privilegiada tríada dentro de la comunidad de los Doce. Fueron testigos de momentos singulares que a otros discípulos les fueron vedados. Acompañaron al Redentor en instantes gloriosos y también dolorosos. Contemplaron la Transfiguración en el Monte Tabor, que ardientemente desearon haber podido prolongar, y de no haber sucumbido al sueño los tres habrían apreciado su terrible agonía en Getsemaní porque eran los que se hallaban más cerca de Él en esos momentos. Santiago estaba presente cuando Jesús devolvió milagrosamente la salud a la suegra de Pedro y resucitó a la hija de Jairo. Tuvo la gracia de ver al Maestro, ya Resucitado, al producirse su aparición en las orillas del lago de Tiberíades y se encontraba en Jerusalén en el momento de la venida del Espíritu Santo.
Tras la Resurrección, los discípulos dieron inicio a una labor evangelizadora que a algunos les condujo muy lejos de las fronteras en las que se habían movido. Según la tradición, Santiago llegó a España, dejando la huella de la fe directamente recibida de Cristo en dos lugares emblemáticos: Galicia y Zaragoza (la antigua Cesaraugusta). Primeramente habría pasado por la tierra gallega y una vez sembrado allí el evangelio se trasladaría a Zaragoza. En las orillas del río Ebro descansaría de las intensas jornadas apostólicas junto a un grupo de siete seguidores, los «Varones apostólicos», los únicos que se habían convertido. Afligido ante la dureza de corazón de las gentes en las que había hecho mella el paganismo, obtuvo el consuelo de la Virgen que se le apareció en esas riveras el 2 de enero del año 40 d. C. Se hallaba de pie, sobre una columna de luz rodeada de ángeles. Después de asegurarle que obtendría grandes frutos apostólicos, le encomendó que erigiese una iglesia levantando un altar justamente en el lugar donde estaba el pilar en el que reposaba. Acompañó su petición con la promesa de que Ella permanecería hasta el fin de los tiempos en ese sitio, «para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio». Además, le indicó que regresara a Jerusalén después de materializar su ruego. Dicho esto, María desapareció y quedó la columna de jaspe en torno a la cual se edificó la iglesia solicitada, actual basílica de la Virgen del Pilar en la ciudad de Zaragoza.
Santiago volvió a Jerusalén, como Ella le había pedido, y el año 41 fue martirizado durante la persecución del rey Herodes Agripas. Fue el primer discípulo mártir. Luego, siempre según la tradición, su cuerpo, inicialmente sepultado en Jerusalén, fue trasladado por sus discípulos a Galicia. Sus restos se veneran en la catedral de Santiago de Compostela. Los estudiosos no se ponen de acuerdo a la hora de ratificar la fiabilidad de estos hechos. Además, hay discordancias como la datación de fechas que no encajan en la historia. Pero lo cierto es que la que se ha considerado su tumba dio lugar a la Ruta Jacobea, una de las corrientes más fecundas de la historia a todos los niveles espirituales y culturales, incesantemente recorrida por millares de peregrinos que acuden a visitarla desde hace siglos. Esta es la realidad incuestionable; no precisa ser contrastada. Otras vías, que tampoco están corroboradas, subrayan nuevas trayectorias del apóstol Santiago que pudo llevarle a Cartagena y a Lérida. Es el patrón de España y de otros muchos países del mundo, objeto siempre de gran veneración, especialmente en Latinoamérica.

Comentario al evangelio de hoy lunes 25 de julio de 2016

Uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu Reino.

Fiesta de Santiago Apóstol. 
Consolidemos nuestra fe en el ruego sincero a Dios antes de afrontar nuestra pequeña gran cruz.
Por: José Fernández de Mesa
Fuente: Catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/4998/la-madre-de-los-hijos-de-zebedeo.html

Del santo Evangelio según san Mateo 20, 20-28
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?» Ella le dice: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?» Le dicen: «Sí, podemos». Les dijo Jesús: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre. Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos». 
Oración preparatoria
Señor, te pido humildemente tu gracia, que es lo único que realmente importa y necesito. Soy todo tuyo, sin reserva alguna. Dame un corazón desinteresado que se consuma sólo por tu amor.
Petición
Señor, concédeme vivir en este día con la ilusión de entregarme y de servirte en los demás.
Meditación del Papa FranciscoExiste el riesgo de no entender la verdadera misión del Señor: esto sucede cuando se aprovecha de Jesús, pensando en ‘el poder’. Esta actitud se repite en los evangelios. Muchos siguen a Jesús por interés. Incluso entre sus apóstoles: los hijos de Zebedeo querían ser, uno, primer ministro y el otro, ministro de economía, querían el poder.
Esa gracia de llevar la buena noticia a los pobres, la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia, se vuelve oscura, se pierde y se convierte en querer algo del poder.
Siempre existió esa tentación del poder y de la hipocresía, de pasar del estupor religioso que Jesús nos da cuando nos encuentra, a querer sacar una ventaja personal.
Esta fue también la propuesta del diablo a Jesús en las tentaciones. Una la del pan, la otra la del espectáculo: Vamos a hacer un gran espectáculo, así todas las personas van a creer en ti. Y la tercera, la apostasía, es decir, la adoración de los ídolos. Y esta es una tentación diaria de los cristianos, nuestra, de todos los que son de la Iglesia: la tentación no del poder, de la potencia del Espíritu, sino la tentación del poder mundano. (Cf S.S. Francisco, 20 de abril de 2015, Santa Marta).
Reflexión
Ellos aún no comprendían el modo extraordinario con el que Cristo iniciaba la preparación del Reino de Dios. Quizás ellos también como los otros discípulos imaginaron que antes o después Cristo reivindicaría el poder sobre los hombres, para después administrarlo con aquella infinita sabiduría y compasión que demostró en las muchas regiones de Israel. Pero, una vez más, después de la rara intercesión de la madre de los hijos de Zebedeo, Jesús habla de una «copa que beber».
Si el que ha creado el universo ha asumido la naturaleza de sus mismas criaturas para quererlas, servirlas y salvarlas, humillándose hasta la muerte de cruz, del mismo modo quien elige seguir las huellas del Maestro tendrá que aprender a servir, a dejar que el poder del mundo lo humille y lo desprecie.
Quien quiere de verdad beber la copa de Cristo, acompañarlo a llevar la cruz del dolor a este mundo y aliviar los sufrimientos de sus hermanos, tiene que conocer lo que significa realmente sufrir y servir con generosidad. ¿Estamos listos también a hacer nuestra parte? Consolidemos nuestra fe en el ruego sincero a Dios antes de afrontar nuestra pequeña gran cruz.
Propósito
Servir con alegría y amor, especialmente a aquellos que más necesitan de mi atención.
Diálogo con Cristo
Señor, mi vocación de discípulo y misionero es una vocación al servicio. Ayúdame a rezar, a predicar, a sacrificarme para que Tú seas más amado. Dame tu gracia para poder caracterizarme por el servicio abnegado y eficaz del prójimo. Vivir con plenitud, con profundidad procurando que todas mis obras se caractericen por el servicio generoso.

EDD. lunes 25 de Julio de 2016

Fiesta de Santiago, apóstol.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160723


Carta II de San Pablo a los Corintios 4,7-15.
Hermanos:
Nosotros llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios.
Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados;
perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados.
Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Y así aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes, la vida.
Pero teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: Creí, y por eso hablé, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos.
Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con ustedes.
Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.
Salmo 126(125),1-2ab.2cd-3.4-5.6.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía que soñábamos:
nuestra boca se llenó de risas
y nuestros labios, de canciones.
Hasta los mismos paganos decían:
“¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!”.
¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría!
¡Cambia, Señor, nuestra suerte
como los torrentes del Négueb!
Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones.
El sembrador va llorando
cuando esparce la semilla,
pero vuelve cantando
cuando trae las gavillas.
Evangelio según San Mateo 20,20-28.
La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.
«¿Qué quieres?», le preguntó Jesús. Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
«No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?». «Podemos», le respondieron.
«Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre».
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo:
como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».
Comentario del Evangelio por  San Gregorio Magno (c. 540-604), papa y doctor de la Iglesia. Homilías sobre los Evangelios, n° 35.
Beberéis mi copa.
Hermanos míos, ya que celebramos hoy la fiesta de un mártir, debemos sentirnos interpelados por la forma de paciencia que practicó. Porque si nos esforzamos, con la ayuda del Señor, a guardar esta virtud, no dejaremos de obtener la palma del martirio, aunque vivíamos en la paz de la Iglesia.El caso es que hay dos tipos de martirio: uno que consiste en una disposición del espíritu, el otro que junta esta disposición del espíritu con los actos exteriores. Por eso podemos ser mártires aunque no muramos ejecutados por la espada del verdugo. Morir de la mano de los perseguidores, es el martirio en acto, en su forma visible; soportar los insultos, amando al que nos odia, es el martirio en el espíritu, en su forma escondida.
Que hubiera dos tipos de martirios, el uno escondido, el otro público, el que es la Verdad lo atestigua pidiendo a los hijos del Zebedeo: «¿Podéis beber el cáliz que voy a beber? «, replicaron: «podemos», el Señor responde en seguida: «Mi cáliz, lo beberéis en efecto». ¿Qué debemos entender por este cáliz, si no los sufrimientos de la Pasión, sobre los que dice en otro lugar: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz»? (Mt 26,39) Los hijos del Zebedeo, a saber a Santiago y Juan, no murieron los dos mártires, y sin embargo se les dijo a ellos que beberían el cáliz. En efecto, aunque Juan no murió mártir, sin embargo, los sufrimientos que no pasó en su cuerpo, los probó en su espíritu. Hay que concluir pues, de este ejemplo, que nosotros también podemos ser mártires sin pasar por la espada, si conservamos la paciencia en nuestra alma.

Francisco explica que en la oración “Dios y yo a luchamos juntos por las cosas importantes”.

“La palabra ‘Padre’ es el secreto en la oración”. Texto completo del ángelus del papa Francisco – 24 de julio de 2016

Francisco explica que en la oración “Dios y yo a luchamos juntos por las cosas importantes”.
24 julio 2016   Sergio Mora   El papa Francisco
Pope Francis greets faithful during the Angelus of Sunday 26th of July 2015

ANSA
(ZENIT – Ciudad del Vaticano). El papa Francisco rezó este domingo la oración del ángelus desde la ventada de su estudio que da hacia la plaza de San Pedro, donde se encontraban miles de files y peregrinos.
A continuación las palabras del Santo Padre, texto completo
 
«¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
El Evangelio de este domingo se abre con la escena de Jesús que reza solo, apartado; cuando termina los discípulos le dicen: “Señor enséñanos a rezar”. Y él responde: “Cuando rezan digan Padre…”. Esta palabra es el secreto de la oración de Jesús, es la llave que él mismo nos da para que podamos entrar también nosotros en esa relación de diálogo confiado con el Padre que ha acompañado y sostenido su vida.
Al nombre de “Padre”, Jesús asocia dos pedidos: “sea santificado tu nombre, venga tu reino”. La oración de Jesús, y por lo tanto la oración cristiana es antes de todo hacerle un lugar a Dios, dejándole manifestar su santidad en nosotros y haciendo avanzar su reino a partir de la posibilidad de ejercitar su señoría de amor en nuestra vida.
Otros tres pedidos completan esta oración que Jesús nos enseña, el Padre Nuestro. Son tres preguntas que expresan nuestras necesidades fundamentales: el pan, el perdón y su ayuda en las tentaciones. No se puede vivir sin pan, no se puede vivir sin en perdón y no se puede vivir sin la ayuda de Dios en las tentaciones.
El pan que Jesús nos hace pedir es aquel necesario, no lo superfluo es el pan de los peregrinos, del justo, un pan que no se acumula y no se desperdicia, que no vuelve pesada nuestra marcha.
El perdón es sobre todo el que nosotros mismos recibimos de Dios: solamente la conciencia de ser pecadores perdonados por la infinita misericordia divina puede volvernos capaces de cumplir concretos gestos de reconciliación fraterna.
Si una persona no se siente pecador perdonado, nunca podrá hacer un gesto de perdón o de reconciliación. Se inicia del corazón donde nos sentimos pecadores perdonados. El último pedido “no nos abandones en la tentación”, expresa la conciencia de nuestra condición, siempre expuesta a las insidias del mal y de la corrupción. ¡Todos conocemos qué es una tentación!
La enseñanza de Jesús sobre la oración sigue con dos parábolas, con las cuales Él toma como modelo la actitud de un amigo hacia otro amigo y el de un padre hacia su hijo.
Ambas nos quieren enseñar a tener plena confianza en Dios, que es Padre. Él conoce mejor que nosotros mismos nuestras necesidades, pero quiere que se las presentemos con audacia y con insistencia, porque este es nuestro modo de participar a su obra de salvación.
¡La oración es el primero y principal ‘instrumento de trabajo’ en nuestras manos! Insistir con Dios no sirve para convencerlo sino para robustecer nuestra fe y nuestra paciencia, o sea nuestra capacidad de luchar junto a Dios por las cosas realmente importantes y necesarias. En la oración somos dos: Dios y yo a luchar juntos por las cosas importantes.
Entre estas hay una, la gran cosa importante que Jesús nos dice hoy en el Evangelio, pero que casi nunca nos planteamos, y es el Espíritu Santo. “¡Dóname el Espíritu Santo!”. Y Jesús lo dice: “Aunque ustedes sean malos, saben dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más el Padre vuestro del cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo piden”. ¡El Espíritu Santo! Tenemos que pedir que el Espíritu Santo venga a nosotros. ¿Pero para qué sirve el Espíritu Santo? Sirve a vivir bien, a vivir con sabiduría, con amor, haciendo la voluntad de Dios. ¡Que linda oración sería que en esta semana cada uno de nosotros le pidiera al Padre: “Padre, dame el Espíritu Santo”.
La Virgen nos lo demuestra con su existencia, toda animada por el Espíritu de Dios. Nos ayuda ella a rezar al Padre unidos a Jesús, para vivir no de manera mundana, sino de acuerdo al Evangelio, guiados por el Espíritu Santo».
El Santo Padre reza la oración del ángelus y después dirige las siguientes palabras:
 
«En estas horas nuestro ánimo se encuentra una vez más turbado por las tristes noticias relativas a los deplorables actos de terrorismo y de violencia que han causado dolor y muerte.
Pienso a los dramáticos hechos de Munich en Alemania y de Kabul en Afganistán, donde han perdido la vida numerosas personas inocentes.
Estoy cerca de las familias de las víctimas y de los heridos. Les invito a unirse a mi oración, para que el Señor inspire a todos propósitos de bien y de fraternidad.
En la medida que las dificultades más parecen insuperables y oscuras las perspectivas de seguridad y de paz, tanto más insistente tiene que volverse nuestra oración”».
El Papa reza un Ave María, acompañado por todos los presentes.
«Queridos hermanos y hermanas, en estos días tantos jóvenes desde cada parte del mundo se están encaminado hacia Cracovia, donde se realizará la XXXI Jornada Mundial de la Juventud.
También yo partiré el miércoles próximo para encontrar a estos muchachos y muchachas y celebraré con ellos y para ellos el Jubileo de la Misericordia, con la intercesión de Juan Pablo II.
Les pido que me acompañen con la oración. Desde ahora saludo y agradezco a todos los que están trabajando para recibir a los jóvenes peregrinos, con numerosos obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas.
Un pensamiento especial lo dirijo a tantísimos jóvenes de su edad, que no pudiendo estar personalmente seguirán el evento a través de los medios de comunicación. ¡Estaremos todos unidos en la oración!».
Y ahora les saludo a ustedes, queridos peregrinos provenientes de Italia y de otros países. En particular los de São Paulo y de São João de Boa Vista, en Brasil; al coro “Giuseppe Denti” de Cremona; a los particular a la peregrinación en bicicleta de Piumazzo a Roma, enriquecido por un empeño de solidaridad.
Saludo a los jóvenes de Valperga y Pertusio Canavese, Torino: sigan probando a vivir y no a dar vueltas, como han escrito en sus camisetas.
A todos les deseo un buen domingo. Y por favor no se olviden de rezar por mi. “¡Buon pranzo e arrivederci!”».

Homilía para la Eucaristía del Domingo 24 de julio de 2016

Que el Señor los colme de bendiciones. Su hermano Pastor.

DOMINGO XVII.

Génesis 18,20-32: Abraham, el “Amigo de Dios”, conversa familiarmente con El y se atreve a interceder a favor de Sodoma. Regatea y pide una “rebajita”, de 50 llega a 10 justos.

Lucas 11,1-13: Jesús enseña a orar. Hay tres momentos en esta catequesis: primero, orar a Dios como a un Padre; segundo, perseverar en la oración; tercero, la oración perseverante va a ser siempre escuchada.

1.- En los domingos pasados la Palabra nos enseñó acerca del discipulado. Un discípulo debe saber amar: cómo hacerse prójimo. Para ser discípulo hay que escuchar, aceptar a Jesús, como Abraham, como Marta y María, que supieron acoger, dejar entrar al Señor en sus vidas. Hoy la Palabra da un paso más: el discípulo, como Abraham, es un Amigo de Dios. Y los amigos conversan; la amistad se cultiva. Como dice el dicho popular: “Sendero que no se transita le crece pasto”. La amistad que no se cultiva se enfría, se borra. Un discípulo de Jesús debe cultivar esta amistad con el Señor. ¿Cómo? Por medio de la oración. Pero no cualquier oración, sino como la que hace Jesús; a la manera de Jesús. En todas las religiones se ora, pero la manera de Jesús tiene su distintivo. Muchas veces la oración de algunos cristianos es más bien pagana. ¿Cómo debe ser nuestra oración como discípulos?

2.-  Una oración es cristiana cuando se tiene a Dios por Padre-Abba. Si El es Padre, entonces somos hermanos, porque somos hijos. Todo auténtico discípulo de Jesús tiene a Dios por Padre y así se dirige en la oración, como un hijo a su Padre. Y eso es lo que nos enseña Jesús. Más que una fórmula enseña una actitud. Si no sentimos hijos oraremos con confianza y así seremos perseverantes; que es lo que quiere ilustrar la parábola. Cuando la oración es perseverante consigue lo que quiere. Tres imperativos caracterizan la oración perseverante: “Pidan”…”busquen”…”Llamen”.

Se trata de saber pedir, saber buscar, saber llamar. Saber pedir, pero desde la categoría del Reino. No se puede pedir algo que no está de acuerdo con el Reino de Dios. Si todo padre da a su hijo lo bueno, con mayor razón el Padre Dios dará lo bueno. Y lo mejor que Dios nos puede dar es su Espíritu Santo, es decir, su Amor.

3.- Vale la pena preguntarse qué pedimos, qué buscamos, qué llamamos. Si el domingo pasado el Señor nos advertía que estamos preocupados de muchas cosas, pero que una sola es necesaria, hoy nos está indicando que debemos pedir y buscar lo único necesario. Es cierto que en el pedir no hay engaño; sin embargo muchos no saben pedir. En la carta del apóstol Santiago 4,2-3 se lee: “Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus deseos de placer”. En otras palabras, cuando alguien pide centrado en sí mismo se está buscando a sí mismo. Me llama la atención que las dos versiones del Padre Nuestro, la de Mateo, que es más larga, y la de Lucas, que hoy hemos leído y es más breve, se pide al Padre que  venga con su reino. O sea, en la oración el discípulo no debe ponerse al centro, sino pone en el centro al Padre de los cielos. Un cristiano en la oración no puede ser autorreferente. El único referente es Dios.

4.- Entre las muchas maneras de orar existe la oración de petición, de intercesión, de acción de gracias. En este mundo se dan estos y otros tipos de oración. Pero en el Reino eterno la única oración que habrá será de acción de gracias, porque ya  no necesitaremos pedir ni interceder. La principal oración de la Iglesia es una acción de gracias, una Eucaristía, porque aquí anticipamos el Banquete del Reino. Pero como estamos en una condición de peregrinos también pedimos e intercedemos por los demás. Si estamos aquí es porque somos discípulos e hijos. Por eso celebramos, oramos y damos gracias. Por eso, como nos lo dice el Señor, oramos con insistencia. Porque, como dice el salmo: “Me escuchaste, Señor, cuando te invoqué”. Con esta certeza celebramos y oramos.

                          Hermano Pastor Salvo Beas  –  Párroco de San Miguel.

EDD. sábado 23 de Julio de 2016.

Sábado de la decimosexta semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20150818


Libro de Jeremías 7,1-11.
Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos:
«Párate a la puerta de la Casa del Señor, y proclama allí esta palabra. Tu dirás: Escuchen la palabra del Señor, todos ustedes, hombres de Judá que entran por estas puertas para postrarse delante del Señor.
Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Enmienden su conducta y sus acciones, y yo haré que ustedes habiten en este lugar.
No se fíen de estas palabras ilusorias: «¡Aquí está el Templo del Señor, el Templo del Señor, el Templo del Señor!».
Pero si ustedes enmiendan realmente su conducta y sus acciones, si de veras se hacen justicia unos a otros,
si no oprimen al extranjero, al huérfano y a la viuda, si no derraman en este lugar sangre inocente, si no van detrás de otros dioses para desgracia de ustedes mismos,
entonces yo haré que ustedes habiten en este lugar, en el país que he dado a sus padres desde siempre y para siempre.
¡Pero ustedes se fían de palabras ilusorias, que no sirven para nada!
¡Robar, matar, cometer adulterio, jurar en falso, quemar incienso a Baal, ir detrás de otros dioses que ustedes no conocían!
Y después vienen a presentarse delante de mí en esta Casa que es llamada con mi Nombre, y dicen: «¡Estamos salvados!», a fin de seguir cometiendo todas estas abominaciones.
¿Piensan acaso que es una cueva de ladrones esta Casa que es llamada con mi Nombre? Pero yo también veo claro -oráculo del Señor-.»
Salmo 84(83),3.4.5-6a.8a.11.
Mi alma se consume de deseos
por los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne claman ansiosos
por el Dios viviente.
Hasta el gorrión encontró una casa,
y la golondrina tiene un nido
donde poner sus pichones,
junto a tus altares, Señor del universo,
mi Rey y mi Dios.
¡Felices los que habitan en tu Casa
y te alaban sin cesar!
¡Felices los que encuentran su fuerza en ti!
Ellos avanzan con vigor siempre creciente.
Vale más un día en tus atrios
que mil en otra parte;
yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios
antes que vivir entre malvados.
Evangelio según San Mateo 13,24-30.
Jesús propuso a la gente otra parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo;
pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: ‘Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?’.
El les respondió: ‘Esto lo ha hecho algún enemigo’. Los peones replicaron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’.
‘No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero'».

 
Comentario del Evangelio por  Venerable Pio XII (1876-1958), papa 1939-1958. Encíclica “El cuerpo Místico de Cristo”, 1943.
“Dejadlos crecer juntos hasta la siega”
Que nadie imagine que el Cuerpo de la Iglesia, teniendo el honor de llevar el nombre de Cristo, no se compone, desde el inicio de su peregrinar sobre la tierra, más que de miembros eminentes en santidad, o no está formado más que por el grupo de los que están predestinados por Dios a una felicidad eterna. En efecto, es necesario admitir que la infinita misericordia de nuestro Salvador no rechaza ahora que se dé un lugar en su Cuerpo místico a aquellos que, en otro tiempo, no rechazó que participaran en su banquete (cf Mt 9,11). Porque toda falta, aunque sea un pecado grave, de sí no da como resultado –como el cisma, la herejía o la apostasía-  separar al hombre del Cuerpo de la Iglesia. La vida no desaparece de aquellos que, habiendo perdido por el pecado la caridad y la gracia santificante y, por consiguiente, llegan a ser incapaces de todo mérito sobrenatural; conservan, sin embargo, la fe y la esperanza cristianas y, a la luz de la gracia divina, bajo las inspiraciones interiores y el impulso del Santo Espíritu, son estimulados hacia un temor saludable y movidos por Dios a la oración y al arrepentimiento de sus faltas.
Que todos, pues, tengan horror al pecado que ensucia a los miembros místicos del Redentor, pero que el pecador caído y que, por su obstinación, no se ha vuelto indigno de la comunión de los fieles, sea acogido con mucho amor, que nadie, con ferviente caridad, no vea en él más que un miembro enfermo de Jesucristo. Porque, tal como lo señala san Agustín, es mejor “ser curado en el Cuerpo de la Iglesia que ser arrancado de este Cuerpo como un miembro incurable”; “mientras el miembro está todavía ligado al cuerpo, no se puede desesperar de su salud; pero si es arrancado, ya  no puede ni ser cuidado ni ser curado”.

Información sobre los Cabildos Provinciales / Evangelización de la Sociedad.

Hermanos,
Paz y Bien !!!
Más abajo aparece información sobre la fecha y el lugar en que se harán los Cabildos Provinciales, en el proceso constituyente. ( Proceso para construir una nueva constitución).
En esto creemos que es importante que podamos participar, puesto que no podemos dejar pasar la oportunidad de señalar nuestros valores sean parte importante dentro de una nueva Carta Fundamental en nuestra Patria y  para el futuro de Chile. El evangelio también lo debemos llevar a la sociedad. Es por esto que ustedes entrando a la siguiente dirección, encontraran entre otras cosas el listado de lugares donde se realizarán los Cabildos Provinciales.
Ver  información completa a nivel nacional, aquí :
Fraternalmente,
Movimiento de Laicos Capuchinos.

Comentario al evangelio de hoy viernes 22 de julio de 2016

¿A quién buscas?, «He encontrado al Señor»
Es el proceso de la muerte y de la resurrección, que se prolonga en el da a dia de la vida

Cuantas veces no te reconozco Señor, pero eres tu quién me llama por mi nombre, para anunciar la Buena Nueva: 

Por: Orden de los Carmelitas
Fuente: es.catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/62742/.html

Del evangelio según San Juan 20, 1-2. 11–18
El primer día después del sabado, estando todavía obscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quién Jesús amaba, y les dijo: ¨Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos donde lo habrán puesto¨. María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde habíaestado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: «¿Porqué estas llorando, mujer?» Ella les contestó: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé donde lo habrán puesto». Dicho esto, miro hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabia que era Jesús. Entonces él le dijo: «Mujer,¿porque estás llorando? ¿A quién buscas?» Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: «Señor, si tu te lo llevaste, dime donde lo has puesto». Jesús le dijo: «!María!» Ella se volvió y exclamó: «!Rabí!», que en hebreo significa «Maestro». Jesús le dijo: «Dejame ya, porque todavía no he subdo al Padre. Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios». María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.
Oración introductoria
Señor Jesús, dame la gracia para que sepa guardar el silencio que me puede llevar a tener un momento de intimidad contigo en esta oración. Creo en ti, Señor, te amo y confío en que Tú también quieres estar conmigo.
Reflexión del Papa
La alegría de saber que Jesús está vivo y la esperanza que llena el corazón no se pueden contener. Esto debería suceder también en nuestra vida ¡Sintamos la alegría de ser cristianos! ¡Nosotros creemos en un Resucitado que venció el mal y la muerte! ¡Tengamos la valentía de ´salir´ para llevar esta alegría y esta luz a todos los lugares de nuestra vida! ¡La Resurrección de Cristo es nuestra mayor certeza; es el tesoro más  precioso! ¡Cómo no compartir con los demás este tesoro, esta certeza. No es sólo para nosotros, es para transmitirla, para darla a los demás, compartirla con los demás. Es nuestro testimonio. Francisco, homilía 2013
Reflexión
El evangelio de hoy nos presenta la aparición de Jesús a María Magdalena, cuya fiesta celebramos hoy. La muete de jesús, su gran amigo, le hace perder e sentido de la vida. Pero ella no desiste de la búsqueda. Va al sepulcro para volver a encontrar a aquel que le habian robado. Hay momentos en la vida en que todo se desmorona. Parece que todo se termina. Muerte, desastre, enfermedad, decepción, traición. Tantas cosas que pueden hacernos faltar la tierra bajo nuestros pies y echarnos en una crisis profunda. Pero también acontece lo siguiente. Como que, de repente, el volverse a encontrar con una persona amiga puede rehacer la vida y puede hacernos descubrir que el amor es más fuerte que la muerte y la derota. En la manera de describir la aparición de Jesús a María Magdalena aparecen las etapas de la travesia que ella tuvo que hacer, desde la búsqueda dolorosa del fallecido amigo hasta el encuentro con el resucitado. Estas son también las etapas por las que pasamos todos nosotros, a lo largo de la vida, en busca de la dirección hacia Dios y en la vivencia del Evangelio. Es el proceso de la muerte y de la resurrección que se prolonga en el dia a dia de la vida.
• Juan 20,1: María Magdalena va al sepulcro. Había un amor muy grande entre Jesús y María Magdalena. Ella fue una de las pocas personas que tuvieron el valor de quedarse con Jesús hasta la hora de su muerte en la cruz. Después del reposo obligatorio del sábado, ella volvió al sepulcro para estar en el lugar donde había encontrado al Amado por última vez. Pero, con su gran sorpresa, el sepulcro estaba vacío.
• Juan 20,11-13: María Magdalena llora, pero busca. Llorando, María Magdalena se inclina y mira para dentro del túmulo, donde ve dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había sido colocado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. Los ángeles preguntan: «¿Por qué lloras?» Respuesta: «¡Porqué se han llevado a mi señor y no dé dónde lo han puesto!» María Magdalena busca al Jesús que ella había conocido, el mismo con quien había convivido durante tres años.
• Juan 20,14-15: María Magdalena conversa con Jesús sin reconocerle. Los discípulos de Emaús vieron a Jesús, pero no le reconocieron (Lc 24,15-16). Lo mismo acontece con María Magdalena. Ella ve a Jesús, pero no le reconoce. Piensa que es el jardinero. Al igual que los ángeles, también Jesús pregunta: «¿Por qué lloras?» Y añade: «¿A quién buscas?» Respuesta: ««Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Ella sigue buscando al Jesús del pasado, de hace tres días. La imagen de Jesús del pasado le impide reconocer al Jesús vivo, presente ante ella.
• Juan 20,16: María Magdalena reconoce a Jesús. Jesús pronuncia el nombre: «¡María!» (Miriam) Fue la señal de reconocimiento: la misma voz, la misma manera de pronunciar el nombre. Ella responde: «¡Maestro!» (Rabuni) Jesús había vuelto. La primera impresión es de que la muerte no fue que un accidente doloroso a lo largo del camino, pero que ahora todo había vuelto a ser como antes. María abraza a Jesús con fuerza. Era el mismo Jesús que había muerto en cruz, el mismo que ella había conocido y amado. Aquí se realiza lo que Jesús dijo en la parábola del Buen Pastor: «El las llama por su nombre y ellas reconocen su voz». – «Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen» (Jn 10,3.4.14).
• Juan 20,17: María Magdalena recibe la misión de anunciar a los apóstoles la resurrección. De hecho, es el mismo Jesús, pero lo que ha cambiado es la manera de estar unido a ella: Jesús le dice: «Deja de tocarme, que todavía no he subido al Padre”
Jesús sube al Padre. María Magdalena tiene que soltarle y asumir su misión: “Pero vete a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios”. Llama a los discípulos “mis hermanos”. Subiendo al Padre, Jesús nos abrió el camino e hizo con que Dios se quedara de nuevo cerca de nosotros. “Quiero que donde yo esté ellos estén conmigo” (Jn 17,24; 14,3).
• Juan 20,18: La dignidad y la misión de la Magdalena y de las Mujeres. María Magdalena es citada como discípula de Jesús (Lc 8,1-2); como testigo de su crucifixión (Mc 15,40-41; Mt 27,55-56; Jn 19,25), de su sepultura (Mc 15,47; Lc 23,55; Mt 27,61), y de su resurrección (Mc 16,1-8; Mt 28,1-10; Lc 24,1-10; Jn 20,1.11-18). Y ahora recibe la orden, la ordenación, de ir a los Doce y anunciarles que Jesús está vivo. en esta Buena Nueva de la Resurrección, las siete lámparas de los sacramentos se apagarían (Mt 28,10; Jn 20,17-18).
Oración Final
Dios, tu mi Dios, yo te busco, mi ser tiene sed de ti, por ti languidece mi cuerpo, como erial agotado, sin agua (Sal, 63,2)
Dialogo con Jesús
María Magdalena buscaba a Jesús de una manera y le encontró de otra. De la misma manera nos puede suceder en nuestra vida. Ayudame Señor a reconocerte en mis hermanos, ayudame Señor a estar pendiente de ti en los momentos dulces de mi vida, pero tembién en los momentos dificeles.