Skip to main content

Homilía para la Eucaristía del Domingo 17 de julio de 2016

Un cordial abrazo a todos. Dios les bendiga a todos. Hno. Pastor.

DOMINGO XVI.

Génesis 18,1-10: en el relato Abraham es presentado como el ‘Amigo de Dios’, lo recibe y conversa con El. Sería precipitado decir que a Abraham se le revela la Santísima Trinidad. Esto es propio del Nuevo Testamento y a la luz del mismo se puede contemplar este cuadro que se nos presenta en el texto.

Lucas 10,38-42: Marta acoge a Jesús. Jesús le da a entender a Marta que hay un valor mejor, una preocupación mejor por la que vale la pena cualquier sacrificio.

1.- El domingo recién pasado el Señor nos indicaba cómo hacerse prójimo, cómo servir a los demás. Pero todavía falta algo para tener la vida eterna, la vida plena.

Hoy, tanto en la primera lectura como en el evangelio aparece el ser humano acogiendo-hospedando al Señor. Creo que esto marca una diferencia con el resto de las religiones.

El hombre, podría decirse, tiene un “teotropismo” = busca a Dios; así como las plantas tienen un “fototropismo” = buscan la luz. Todo ser humano busca a Dios a través de la religión, pero corre el riesgo de equivocarse o quedarse a mitad de camino, no conoce al Dios verdadero. En cambio en la Biblia es “Dios quien llega al hombre”, se le revela, se le da a conocer. Por la Fe el ser humano acoge, recibe, hospeda a Dios. Según san Juan, por la fe el hombre deja entrar a Dios e su vida. Abraham es hombre de fe, acoge a Dios que se le acerca, que se le aproxima. Por la fe el creyente llega a ser un ‘Amigo de Dios’, que conversa con El familiarmente. Lo importante es hospedar, admitir al Señor; esto trae salvación. La misma idea aparece en Lucas 19,9: “hoy ha llegado la salvación a esta casa”, cuando Zaqueo acogió al Señor en su casa.

2.- Marta y María reciben a Jesús, el amigo, en su casa. En la escena se nos muestran dos actitudes, la de Marta, preocupada de muchas cosas, todas legítimas. Y la de María, que tiene una sola preocupación: estar sentada a los pies de Jesús, lo que en el lenguaje de Lucas significa que ella optó por ser discípula. El discípulo es el que se sienta a los pies del Maestro para escucharlo, para dejarse enseñar por El. María tiene una actitud fundamental: ser discípula.

El discípulo ha optado por Cristo, ha optado por tener a Jesús como Maestro y se deja enseñar por El. De El aprende la Sabiduría divina y cómo debe comportarse en este  mundo. Al elegir esta “mejor parte” hace que su servicio adquiera una nueva motivación (por Dios), una nueva fuente (lo que enseña Jesús) y una nueva finalidad (que es el Reino de Dios). Este es el servicio propio de un discípulo de Jesús.

3.- Hoy, como siempre, surgen otros “maestrillos”, que no enseñan, no liberan, no ayudan a crecer, sino subyugan y mangonean. Hoy la gente busca  maestros que halaguen sus oídos, pero no aprenden a servir. Hoy somos testigos de un fenómeno que está causando mucho mal en la sociedad. La gente (tal vez nosotros) está transformando el servicio en un beneficio. Así, por ejemplo, la educación, la salud, la medicina, la política, el ministerio eclesiástico, etc., han dejado de ser un servicio y se han convertido en un beneficio, lo que acarrea malestar y corrupción. Y esto sucede porque no se le hace caso al Divino Maestro, sino a manipuladores de masas.

Jesús solo es Maestro y hay que admitirlo, acogerlo y atenderlo.

4.- Abraham para hospedar al Señor tuvo que cumplir con un ritual de hospedaje. Si queremos que el Señor entre en nosotros, o que nosotros nos hospedemos en El, hemos de cumplir con ciertas condiciones. El salmo responsorial no menciona ningún rito exterior, sino la rectitud y el amor al prójimo. El hombre que es recto y sabe respetar a su prójimo es el que hospeda y acepta al Señor y llega a ser un Amigo de Dios, un verdadero discípulo. Ya Jesús lo dijo a sus discípulos: “Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre” (Juan 15,15). Ser discípulo es sinónimo de ser cristiano, al menos en la teoría. Hoy hay cristianos que no son discípulos; son, como ellos mismos lo dicen muy sueltos de cuerpo, discípulos a su manera, católico a mi manera. Y no se dan cuenta que la única manera de ser cristiano es a la manera de Cristo.

Hoy venimos a sentarnos a los pies de Jesús. Dejemos de lado tantas preocupaciones. Que la preocupación de las preocupaciones sea ser discípulo y así actuar como El nos enseña.

El “Amén” que decimos al hacer la comunión sea un Amén a Jesús, a sus enseñanzas.  Nuestro Amén se une al Amén de Dios, que es Jesús, el único Maestro y Señor.

                                                        Hermano Pastor Salvo BeaS

                                                             Párroco de San Miguel.