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Autor: Patricio Osiadacz

El Papa: ‘Todas las religiones digan, asesinar en nombre de Dios es satánico’

El Santo Padre celebra en la Casa Santa Marta, una misa en sufragio por el sacerdote asesinado en Francia.
 
Misa en sufragio del sacerdote Jacques Hamel

Misa En Sufragio Del Sacerdote Jacques Hamel

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco ha celebrado este miércoles por la mañana una misa por el sacerdote Jacques Hamel en la capilla de Casa Santa Marta, junto a varios familiares y personas de la comunidad de Saint-Etienne-Du-Rouvray, donde fue asesinado el pasado 26 de julio. En la eucaristía participaron unos 80 peregrinos de la diócesis de Rouen, junto a su obispo, además de los cardenales que forman el Consejo, llamado C-9.

En su homilía, el papa Francisco señaló que el padre Jacques, degollado al lado del altar de Cristo, es un mártir, “a quien tenemos que rezarle para que nos dé la fraternidad, la paz y también el coraje de decir la verdad: asesinar en nombre de Dios es satánico”.

“Como me gustaría que todas las confesiones religiosas dijeran: asesinar en nombre de Dios es satánico”, expresó el Pontífice. Y deseó que “este ejemplo de coraje pero también de dar la propia vida para ayudar a los otros, de hacer hermandad entre los hombres, nos ayude a ir adelante en la vida”.

El Papa, que vestía paramentos rojos, color del martirio, señaló que el sacerdote francés “fue degollado en la cruz, justamente mientras celebraba el sacrificio de la cruz de Cristo”.

“Hombre bueno, manso, fraterno, que siempre buscaba la paz, fue asesinado como si fuera un criminal. Este es el hilo satánico de la persecución” indicó.

“El martirio de ese hombre como el de Cristo en el altar. Es una cosa que me hace pensar tanto, en medio del momento difícil que vivía, de esta tragedia que veía llegar”. Y precisó que el padre Jacques “dio la vida por nosotros, para no renegar a Jesús. Dio la vida en el mismo sacrificio de Jesús en el altar, y allí acusó al autor de la persecución: ‘vete satanás’”.

El Papa recordó que la misa de hoy se celebra en la fiesta de la santa Cruz, y este es misterio de Cristo “que se hace mártir por la salvación de los hombres”. Explicó además que “Jesús es el primer mártir, el primero que da su vida y de este misterio inicia la historia del martirio cristiano”.

El Pontífice dio perspectiva histórica a su homilía e indicó que ya “los primeros cristianos testimoniaron a Jesús pagando con su propia vida” y que a ellos “les proponían la apostasía, o sea: digan que nuestro dios es verdadero y no el vuestro, hagan un sacrificio a nuestros dioses. Y cuando rechazaban apostatar eran asesinados”.

Una historia que se repite, porque “hoy en la Iglesia hay más mártires cristianos que en los primeros tiempos. Hoy hay cristianos asesinados, torturados, encarcelados, degollados, porque no reniegan a Jesús. En esta historia llegamos a nuestro padre Jacques, él forma parte de esta cadena de mártires”, dijo.

“Los cristianos que hoy sufren, sea en la cárcel o torturas para no renegar a Cristo, hacen ver la crueldad de esta persecución. Y esta crueldad que pide la apostasía  –concluyó Francisco– es satánica”.

Comentario al evangelio de hoy miércoles 14 de septiembre de 2016

Actitud de los escribas y fariseos.
Tiempo Ordinario

http://es.catholic.net/op/articulos/6275/actitud-de-los-escribas-y-fariseos.html

Jesús, que viniste al mundo como luz, no permitas nos cieguen las tinieblas del mal. 
Por: Comunidad de Carmelitas Descalzas de Toro
Fuente: Comunidad de Carmelitas Descalzas de Toro 

Del santo Evangelio según san Lucas 7,31-35
En aquel tiempo el Señor dijo:«¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: «Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonando endechas, y no habéis llorado.» «Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: «Demonio tiene.» Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: «Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.» Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos». 
Oración introductoria
Espíritu Santo, te pido el don de la sabiduría para ver y comprender la realidad de mi vida, desde tu perspectiva. Eso me dará equilibrio a mis juicios y bondad para apreciar los sucesos de este día y, sobre todo, hará posible que te pueda reconocer en este momento de oración.
Petición
Señor, ayúdame a tener un encuentro personal decisivo contigo que cambie toda mi vida.
Meditación del Papa
Dios es visible de muchas maneras. En la historia de amor que nos narra la Biblia, Él sale a nuestro encuentro, trata de atraernos, llegando hasta la Última Cena, hasta el Corazón traspasado en la cruz, hasta las apariciones del Resucitado y las grandes obras mediante las que Él, por la acción de los Apóstoles, ha guiado el caminar de la Iglesia naciente. El Señor tampoco ha estado ausente en la historia sucesiva de la Iglesia: siempre viene a nuestro encuentro a través de los hombres en los que Él se refleja; mediante su Palabra, en los Sacramentos, especialmente la Eucaristía. En la liturgia de la Iglesia, en su oración, en la comunidad viva de los creyentes, experimentamos el amor de Dios, percibimos su presencia y, de este modo, aprendemos también a reconocerla en nuestra vida cotidiana. Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder también con el amor. Dios no nos impone un sentimiento que no podamos suscitar en nosotros mismos. Él nos ama y nos hace ver y experimentar su amor, y de este «antes» de Dios puede nacer también en nosotros el amor como respuesta. En el desarrollo de este encuentro se muestra también claramente que el amor no es solamente un sentimiento. Los sentimientos van y vienen. Pueden ser una maravillosa chispa inicial, pero no son la totalidad del amor. Benedicto XVI, Deus caritas est, n. 17.
Reflexión
Es difícil librarse de la influencia del «qué dirán» A todos nos salpica la opinión de los otros. Todos queremos tener un lugar en el corazón del otro. Nos gusta ser estimados y nos duele cuando oímos algún comentario no favorable a nuestra persona. Es que se nos ha preparado más para vivir de la exterioridad que de la riqueza que lleva dentro de sí toda persona; por eso andamos como veletas al vaivén de la opinión de la gente. Sí, es difícil tener un criterio personal, ser dueño de sí y vivir felices.
El Evangelio es exigente y no admite componendas: hay valores que no son conmutables por ninguna opinión; quizá por ser fiel a ellos te toque sufrir la crítica mordaz de la gente, pero al final lo auténtico da su talla, porque la luz es más fuerte que las tinieblas.
Señor, Jesús, que viniste al mundo como luz, no permitas nos cieguen las tinieblas del mal, sino que iluminados por el resplandor de tu rostro seamos ante el mundo testigos de tu amor.
Propósito
Hacer una visita a Jesús en el Sagrario, reconociéndolo como Dios y Señor de mi vida.
Diálogo con Cristo 
Señor, es triste confirmar la tendencia de justificar mis fallas buscando que la culpa recaiga en otros. Cuánto amor me falta cuando veo sólo los defectos de los demás en vez de sus cualidades. Qué insensatez perder la objetividad de los hechos al pretender engañar a los demás. Por eso reitero mi petición, por la intercesión de tu Madre Santísima, dame la sabiduría para optar siempre por la verdad.

EDD. miércoles 14 de septiembre de 2016

Miércoles de la vigesimocuarta semana del tiempo ordinario.
Por la paz y la justicia.
Propuesta celebrativa
Color: verde
http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2016-09-14
Antífona de entrada Eclo 36, 18-19
Concede la paz, Señor, a los que esperan en ti; escucha la oración de tus servidores y guíanos por el camino de la justicia.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que llamaste hijos tuyos a los que trabajan por la paz, concédenos la gracia de procurar, sin cesar, la justicia, única garantía de una paz sólida y verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura
Ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto    12, 31—13, 13
Hermanos:
Aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo para hacer alarde, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasara jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño.
Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara.
Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.
Salmo responsorial     32, 2-5. 12. 22
R/. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!
Alaben al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; entonen para Él un canto nuevo, toquen con arte, profiriendo aclamaciones.
Porque la palabra del Señor es recta y Él obra siempre con lealtad; Él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor.
¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que El se eligió como herencia!  Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.

EVANGELIO

Aclamación al Evangelio   Cf. Jn 6, 63c. 68c
Aleluya.
Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida; Tú tienes palabras de Vida eterna.
Aleluya.
Evangelio
¡Les tocamos la flauta, y no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   7, 31-35
Dijo el Señor:
¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: ¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!
Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “¡Tiene un demonio!” Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!” Pero la Sabiduría ha sido reconocida, como justa por todos sus hijos.
Reflexión :
http://es.catholic.net/op/articulos/6275/actitud-de-los-escribas-y-fariseos.html


Es difícil librarse de la influencia del «qué dirán» A todos nos salpica la opinión de los otros. Todos queremos tener un lugar en el corazón del otro. Nos gusta ser estimados y nos duele cuando oímos algún comentario no favorable a nuestra persona. Es que se nos ha preparado más para vivir de la exterioridad que de la riqueza que lleva dentro de sí toda persona; por eso andamos como veletas al vaivén de la opinión de la gente. Sí, es difícil tener un criterio personal, ser dueño de sí y vivir felices.
El Evangelio es exigente y no admite componendas: hay valores que no son conmutables por ninguna opinión; quizá por ser fiel a ellos te toque sufrir la crítica mordaz de la gente, pero al final lo auténtico da su talla, porque la luz es más fuerte que las tinieblas.
Señor, Jesús, que viniste al mundo como luz, no permitas nos cieguen las tinieblas del mal, sino que iluminados por el resplandor de tu rostro seamos ante el mundo testigos de tu amor.

El Papa en Sta. Marta: Debemos trabajar por una cultura del encuentro fecundo

En la homilía de este martes, el Santo Padre invita a “no solo ver: mirar. No solo oír: escuchar. No solo cruzarse: pararse”
Francisco en Santa Marta

El Papa Francisco En Santa Marta (Foto Copyright Osservatore Romano)

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco ha invitado una vez más a trabajar para construir una verdadera cultura del encuentro que venza la cultura de la indiferencia. Así lo ha hecho durante la homilía de este martes en Santa Marta, a la vez que ha reflexionado sobre el encuentro de Dios con su pueblo y ha advertido sobre las malas costumbres que, también en la familia, nos distraen de la escucha del otro.
De este modo, el Pontífice ha observado que la Palabra de Dios hoy hace reflexionar sobre un encuentro. Por eso, ha señalado que, a menudo, las personas “se cruzan entre ellas, pero no se encuentran”. Cada uno –ha añadido– piensa en sí mismo, ve pero no mira, oye pero no escucha.
Y lo ha explicado así: “El encuentro es otra cosa, es lo que el Evangelio de hoy nos anuncia: un encuentro; un encuentro entre un hombre y una mujer, entre un hijo único vivo y un hijo único muerto; entre una multitud feliz, porque había encontrado a Jesús y lo seguía, y un grupo de gente, llorando, que acompañaba a esa mujer, que salía de una puerta de la ciudad; encuentro entre esa puerta de salida y la puerta de entrada. El redil. Un encuentro que nos hace reflexionar sobre el modo de encontrarnos entre nosotros”.
En el Evangelio se lee que el Señor sintió lástima. Esta compasión “no es lo mismo que nosotros hacemos cuando vamos por la calle” y vemos una cosa triste. Jesús, ha asegurado Francisco, no pasa de largo, sino que siente lástima. “Se acerca a la mujer, la encuentra de verdad y después hace el milagro”, ha explicado.
Al respecto, el Pontífice ha indicado que aquí vemos no solo la ternura sino también “la fecundidad del encuentro”. Cada encuentro –ha precisado– es fecundo. Cada encuentro restituye a las personas y a las cosas a su sitio.
De este modo, el Santo Padre ha observado que “nosotros estamos acostumbrados a una cultura de la indiferencia y debemos trabajar y pedir la gracia de hacer una cultura del encuentro, de este encuentro fecundo, de este encuentro que restituya a cada persona la propia dignidad de hijo de Dios, la dignidad de viviente. Asimismo ha advertido que estamos acostumbrados a esta indiferencia cuando vemos las calamidades de este mundo y las pequeñas cosas. Por eso ha asegurado que si no nos paramos a mirar, no solo ‘a ver’, si no “toco” si no “hablo”, no podemos hacer un encuentro y no podemos ayudar a hacer una cultura del encuentro.
En esta misma línea ha señalado que la gente de este pasaje del Evangelio “tenía miedo y glorificaban a Dios, porque habían hecho el encuentro entre Dios y su pueblo”. Así, el Santo Padre ha reconocido que le “gusta v

Comentario al evangelio de hoy martes 13 de septiembre de 2016

El hijo de la viuda de Naím.
Milagros de Jesús

Tiempo Ordinario. 
Dios sigue haciendo milagros para que nosotros podamos ser felices en Él.
Por: P . Clemente González
Fuente: Catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/6271/el-hijo-de-la-viuda-de-nam.html

Del santo Evangelio según san Lucas 7, 11-17
En aquel tiempo iba Jesús de camino a una ciudad llamada Naím, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores. Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: Joven, a ti te digo: Levántate. El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre. El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros, y Dios ha visitado a su pueblo. Y lo que se decía de Él, se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina. 
Oración introductoria 
Dios mío, Tan grande es tu amor que no dejas de compadecerte de mí, a pesar de mis debilidades, porque digo y no hago, ofrezco y no cumplo. ¡Ven a iluminar mi oración! Dame la gracia que me hará crecer en amor y en fidelidad.
Petición
Señor, quiero ser todo para Ti, concédeme olvidarme de mis preocupaciones para poder escucharte.
Meditación del Papa
«Así les habló a los discípulos, expresando con la metáfora del sueño el punto de vista de Dios sobre la muerte física: Dios la considera precisamente como un sueño, del que se puede despertar.
Jesús demostró un poder absoluto sobre esta muerte: se ve cuando devuelve la vida al joven hijo de la viuda de Naím y a la niña de doce años. Precisamente de ella dijo: «La niña no ha muerto; está dormida», provocando la burla de los presentes. Pero, en verdad, es precisamente así: la muerte del cuerpo es un sueño del que Dios nos puede despertar en cualquier momento.
Este señorío sobre la muerte no impidió a Jesús experimentar una sincera compasión por el dolor de la separación. Al ver llorar a Marta y María y a cuantos habían acudido a consolarlas, también Jesús «se conmovió profundamente, se turbó» y, por último, «lloró». El corazón de Cristo es divino-humano: en él Dios y hombre se encontraron perfectamente, sin separación y sin confusión. Él es la imagen, más aún, la encarnación de Dios, que es amor, misericordia, ternura paterna y materna, del Dios que es Vida.Benedicto XVI, 9 de marzo de 2008.
Reflexión
Hay una diferencia abismal entre las demás religiones y el Cristianismo. En las demás, el hombre va en busca de Dios. En el Cristianismo es Dios el que busca al hombre.
Y en la Iglesia Católica, fundada por Cristo, lo vemos todos los días. Este Evangelio es una prueba más del amor de Dios hacia nosotros, que es infinito. Tiene el arrojo y tesón del amor de padre y el candor y profundidad del amor de madre. Cristo al ver a la viuda que se le había muerto todo lo que tenía en el mundo, se compadece de ella. Del Corazón de Cristo brota esa necesidad de consolar a la viuda y le vuelve a entregar a su hijo. Y así como Cristo entregó alegría a esta viuda, hoy día Cristo entrega a muchos padres angustiados su joven hijo que se fue de casa días atrás, ablanda los corazones de los esposos a punto de separarse, inspira a los grandes empresarios a cambiar de actitud hacia sus colaboradores y, en vez de hundirles en deudas estratosféricas, hacen un trato para arreglar cuentas, etc.
Dios sigue obrando milagros para que nosotros podamos ser felices en Él. Es imposible que a Dios le guste vernos tristes, porque nos ama. Pero si lo estamos… ¿acaso será porque no le hemos permitido a Cristo entrar en nuestras vidas? Pidamos hoy esta gracia a Cristo Eucaristía.
Propósito
Hacer una visita al Santísimo Sacramento para escuchar lo que Dios me quiere decir hoy y dejarlo entrar en nuestra vida.
Diálogo con Cristo
Señor, sé, como decía san Agustín, que las aflicciones y tribulaciones que a veces sufrimos nos sirven de advertencia y corrección, y que si tuviera la fe debida, no temería a nada ni a nadie, porque todo pasa para nuestro bien, si sabemos poner todo en tus manos. Pero bien conoces mi debilidad, mi necesidad de sentir tu consuelo y tu presencia, ven a mi corazón, que quiere resucitar contigo, para poder experimentar el amor de Dios.

EDD. martes 13 de septiembre de 2016

Martes de la vigésima cuarta semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160910


Carta I de San Pablo a los Corintios 12,12-14.27-31a.
Hermanos:
Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo.
Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.
El cuerpo no se compone de un solo miembro sino de muchos.
Ustedes son el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese Cuerpo.
En la Iglesia, hay algunos que han sido establecidos por Dios, en primer lugar, como apóstoles; en segundo lugar, como profetas; en tercer lugar, como doctores. Después vienen los que han recibido el don de hacer milagros, el don de curar, el don de socorrer a los necesitados, el don de gobernar y el don de lenguas.
¿Acaso todos son apóstoles? ¿Todos profetas? ¿Todos doctores? ¿Todos hacen milagros?
¿Todos tienen el don de curar? ¿Todos tienen el don de lenguas o el don de interpretarlas?
Ustedes, por su parte, aspiren a los dones más perfectos.
Salmo 100(99),2.3.4.5.
Sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entren por sus puertas dando gracias,
entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre.
¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.
Evangelio según San Lucas 7,11-17.
Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud.
Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba.
Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores».
Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate».
El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre.
Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo».
El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

Comentario del Evangelio por  San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia. Sermón 98.
«Joven, yo te lo ordeno, levántate».
En el evangelio, el Señor realizó tres resurrecciones de forma visible y millares de forma invisible… Resucitó a la hija del jefe de la sinagoga (Mc 5,22s)…, al hijo de la viuda de Naim y a Lázaro (Jn 11)… Estas tres clases de muertos corresponden a tres clases de pecadores a los que Cristo resucita también hoy. La hija del jefe de la sinagoga se hallaba muerta dentro de casa… El joven ya no estaba en casa, pero tampoco aún en el sepulcro…; Lázaro había sido sepultado …
Hay, pues, personas que tienen el pecado dentro en su corazón, aún no convertido en obra… Ya consintió en su corazón. Tiene el muerto en su interior; aún no lo ha sacado fuera. Y como acontece, conforme a lo que a diario experimentan en sí las personas, a veces, después de oír la palabra de Dios, como si el Señor le dijese: “Levántate”, se condena el haber consentido al pecado y se anhela la salud y la justicia… Hay otros que, después de haber consentido, pasan a la acción; es el caso paralelo a quienes sacan fuera al muerto, para que aparezca a las claras lo que permanecía oculto. ¿Acaso han perdido ya la esperanza estos que pasaron a la acción? ¿No se dijo también al joven: A ti te lo digo, levántate? ¿No fue devuelto también él a su madre? Luego, igualmente, quien cometió una acción pecaminosa, si amonestado y tocado por la palabra de la verdad, se levanta obedeciendo a la palabra de Cristo, vuelve a la vida. Pudo avanzar en el pecado, pero no perecer para siempre.
A su vez, quienes a fuerza de obrar mal se ven envueltos en la mala costumbre, de forma que la mala costumbre misma no les deja ver que es un mal, se convierten en defensores de sus malas acciones, se enfurecen cuando se les reprende… Estos, oprimidos por tan malvada costumbre, están como sepultados… El peñasco colocado sobre el sepulcro es la fuerza opresora de la costumbre que oprime al alma y no la deja ni levantarse ni respirar…
Oigamos, pues, amadísimos, estas cosas de forma que quienes están vivos sigan viviendo y quienes se hallan muertos recobren la vida… Arrepiéntanse los que resultan muertos… Por tanto, los que tienen vida, manténganla; los que se hallen muertos hagan lo posible para resucitar.

El papa en Sta. Marta: el diablo quiere destruir la unidad de la Iglesia.

Francisco comentando la carta de san Pablo a los Corintios señala el ataque a la raíz que es la santa misa, y dos factores: las divisiones y el dinero.

El papa Francisco celebrando en la Casa Santa Marta (Foto archivo © Osservatore Romano)

El Papa Francisco Celebrando En La Casa Santa Marta (Foto Archivo © Osservatore Romano)

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Las divisiones destruyen la Iglesia y el diablo ataca la raíz de la unidad, o sea la celebración eucarística. Lo indicó este lunes el papa Francisco en la misa matutina en la Casa Santa Marta, en el día en que la Iglesia recuerda el santo nombre de María.
El Santo Padre comentando la carta de san Pablo a los Corintios señala que el apóstol reiteró: “El diablo tiene dos armas potentísimas para destruir a la Iglesia: las divisiones y el dinero”. Y esto, aseguró Francisco, sucedió desde el principio: “divisiones ideológicas, teológicas laceraban a la Iglesia”. Porque el diablo siembra celos, ambiciones, ideas, para dividir y “es una guerra sucia la de las divisiones”. Y reiteró que hacer chismorreos en las comunidades es “tirar una bomba, destruir y quedarse”. Y que actuando así falta el bálsamo de la unidad.
San Pablo en la ciudad de Corinto advierte, porque las divisiones llegaban a la raíz de la unidad que es la celebración eucarística, porque se producían divisiones entre ricos y pobres, justamente durante la misa.
San Pablo habla de las divisiones entre los Corintios, hace 2000 años… Y “esto nos lo puede decir Pablo también a nosotros y a la Iglesia de hoy”, ha señalado Francisco.
Pablo añade que ante eso que sucedía ‘no puedo alabarlos, porque se reúnen no para lo mejor, pero para lo peor’, para ensuciar el Cuerpo de Cristo en la celebración eucarística. Pablo además indica en otro párrafo: ‘Quien come y bebe indignamente el cuerpo y la sangre de Cristo, come y bebe la propia condena.
El Pontífice concluyó invitando a pedir “la unidad de la Iglesia, para que no existan divisiones. Y la unidad en la raíz de la Iglesia, que es el propio sacrificio de Cristo, que cada día celebramos”.
En la misa estaba también Mons. Arturo Antonio Szymanski Ramírez, arzobispo emérito de San Luis de Potosí, en México, quien tiene 94 años, y al inicio de la homilía Francisco lo citó recordando su participación en el Concilio Vaticano II.

Festividad de María Virgen !!!

¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!
Solemnidades y fiestas

Solemnidad de la Virgen de María. 
Un amor fiel, un amor fresco, un amor de Madre, en el tiempo y en la eternidad.
Por: Rodrigo Fernández de Castro De León, L.C.
Fuente: Catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/11726/

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-48
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno. Entonces, Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor. Entonces dijo María: Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
Oración introductoria
Señor Jesús, Tú sabes que llevo mucho tiempo buscándote; aquí estoy. Creo en Ti. Creo que estás realmente presente en la Eucaristía. Creo que estás presente en mi prójimo.
Petición
«María, háblanos de Jesús, para que el frescor de nuestra fe brille en nuestros ojos y caliente el corazón de aquellos con quienes nos encontremos, como tú hiciste al visitar a Isabel que en su vejez se alegró contigo por el don de la vida». (Benedicto XVI, Oración a la Virgen de Loreto, 14 de febrero de 2007).
Meditación del Papa Benedicto XVI
María, llevando en su seno a Jesús recién concebido, va a casa de su anciana prima Isabel, a la que todos consideraban estéril y que, en cambio, había llegado al sexto mes de una gestación donada por Dios (cf. Lc 1,36). Es una muchacha joven, pero no tiene miedo, porque Dios está con ella, dentro de ella. En cierto modo, podemos decir que su viaje fue la primera «procesión eucarística» de la historia. María, sagrario vivo del Dios encarnado, es el Arca de la Alianza, en la que el Señor visitó y redimió a su pueblo. La presencia de Jesús la colma del Espíritu Santo. Cuando entra en la casa de Isabel, su saludo rebosa de gracia: Juan salta de alegría en el seno de su madre, como percibiendo la llegada de Aquel a quien un día deberá anunciar a Israel. Exultan los hijos, exultan las madres. Este encuentro, impregnado de la alegría del Espíritu, encuentra su expresión en el cántico del Magníficat. (Benedicto XVI, Alocución, 31 de mayo de 2005).
Reflexión 
Es una realidad que todo ser humano busca la felicidad. Pero, si todos queremos ser felices, ¿por qué hay tantos problemas?, ¿por qué existen tantos males como las guerras, las injusticias y los odios? La respuesta es muy sencilla: porque no todos sabemos en qué consiste la felicidad. María nos enseña que la clave de la felicidad está en dos cosas: amar y ser amado.
Estas realidades no van contrapuestas, sino que están tan unidas como nuestra alma a nuestro cuerpo. María nos muestra el por qué. Ella ha experimentado el amor de Dios a tal grado que se ha convertido en el pilar que sostiene su vida. Sabe que pase lo que pase Dios no dejará de amarla. Con su actitud, nos invita a estar conscientes de que todo en nuestra vida es pasajero, excepto el amor de Dios. Podemos perder todo: casa, trabajo, familia… pero nunca perderemos el amor de Dios.
Es precisamente esto lo que lleva a María a la segunda parte de la felicidad: amar. Cuando un cristiano experimenta el amor de Dios, surge en su interior un sincero deseo de corresponder. María lo demuestra cuando, con alegría y sencillez, va en busca de su prima Isabel, para llevarle a Jesús.
Éste es el reto de los cristianos: amar y ser amados. La segunda parte ya la tenemos: Dios nunca dejará de amarnos. ¿Estamos dispuestos a vivir la primera?
La Iglesia, en América, en el mundo entero, celebra la Virgen María, …  la Virgen nos alentó con su cariño: «¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?» Son palabras que nos unen directamente al Calvario, cuando Cristo, el crucificado, le dijo a María: «He ahí a tu hijo». Son palabras que nos alivian en las mil aventuras de la vida, en los peligros, en las pruebas, en los fracasos.
María nos espera a todos, como a hijos. … estará muy cerca de Dios si sabe conservar, en la fe de cada hombre o mujer, su amor a la Virgen, … . Cuando rompamos las fronteras de la muerte y encontremos al Dios de la justicia y del perdón, sentiremos en lo más profundo del corazón el cariño de María. Un amor fiel, un amor fresco, un amor de Madre, en el tiempo y en la eternidad.
Propósito
El día de hoy voy a rezar un misterio del rosario, agradeciendo a María la ayuda silenciosa que me ha dado durante toda mi vida, encomendando a mis familiares y seres queridos.
Diálogo con Cristo
Jesús, en este día dedicado a la Virgen , te doy gracias por haberme dado a María como Madre. Ayúdame a imitar a la Virgen en sus virtudes, especialmente la generosidad y la servicialidad. Dame la gracia de tener un alma profundamente eucarística, para que toda mi vida pueda transformarse en un Magníficat.
«Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María.
Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella invoca a María.
Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios.
Siguiéndola, no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás. Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial”. (San Bernardo de Claraval)

 
El Dulce Nombre de María.

Según se cuenta, el origen del Dulce Nombre de María hace referencia a los ocho días después del nacimiento de la Virgen, en que sus padres le impusieron el Nombre
Por: Redacción | 
 

http://es.catholic.net/op/articulos/54165/el-dulce-nombre-de-maria#

Dulce Nombre de la Virgen María hace referencia a la festividad litúrgica cristiana, con motivo de la conmemoración del nombre de María, madre de Jesucristo. María (en arameo Mariam) es el nombre que se usa en los evangelios para referirse a la madre de Jesús de Nazaret. Para los cristianos católicos, ortodoxos, coptos, anglicanos y otros grupos cristianos orientales, son más usadas las expresiones «Santísima Virgen María», «Virgen María» y «Madre de Dios». En el Islam se usa el nombre árabe Maryam.
Según se cuenta, el origen del Dulce Nombre de María hace referencia a los ocho días después del nacimiento de la Virgen, en el cual sus padres le impusieron el Nombre. Se celebra el 12 de septiembre.
El hecho de que la Santísima Virgen lleve el nombre de María es el motivo de esta festividad, instituida con el objeto de que los fieles encomienden a Dios, a través de la intercesión de la Virgen María, las necesidades de la iglesia, le den gracias por su omnipotente protección y sus innumerables beneficios, en especial los que reciben por las gracias y la mediación de la Virgen María.
Por primera vez, se autorizó la celebración de esta fiesta en el año 1513, en la ciudad española de Cuenca; desde ahí se extendió por toda España y en 1683, el Papa Inocencio XI la admitió en la iglesia de occidente como una acción de gracias por el levantamiento del sitio a Viena y la derrota de los turcos por las fuerzas de Juan III Sobieski, rey de Polonia.
Esta conmemoración es probablemente algo más antigua que el año 1513, aunque no se tienen pruebas concretas sobre ello. Todo lo que podemos decir es que la gran devoción al Santo Nombre de Jesús, que se debe en parte a las predicaciones de San Bernardino de Siena, abrió naturalmente el camino para una conmemoración similar del Santo Nombre de María.

Ver tambien en :
 

https://www.aciprensa.com/evangelio/lectura.php?id=2235

EDD. lunes 12 de septiembre de 2016

Lunes de la vigesimocuarta semana del tiempo ordinario
Santísimo Nombre de María.
Memoria libre
Color: blanco
http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2016-09-12
En esta conmemoración del santísimo Nombre de María, Nuestra Señora, Madre de Dios y Madre de los hijos de Dios, se propone ante los ojos de los fieles, como figura de la Madre del Redentor, a quien piadosamente debemos invocar.
Antífona de entrada            Cf. Jdt 13, 18. 19
El Señor, el Dios altísimo, te ha bendecido a ti, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra. Él ha engrandecido tanto tu nombre, que los hombres no dejarán de alabarte.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Dios todopoderoso, que la bienaventurada Virgen María, nos obtenga tu misericordia a quienes celebramos su glorioso nombre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA
Primera lectura
Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia   4, 4-7
Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos.
Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo: ¡Abbá!, es decir, ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.
Salmo responsorial   Lc 1, 46-55
R/. El Señor hizo en mí maravillas: ¡gloria al Señor!
Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque Él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz.
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquéllos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a favor de Abraham y de su descendencia para siempre.
EVANGELIO
Aclamación al Evangelio
Aleluya.
¡Feliz de ti, Virgen María, por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor! Aleluya.
Evangelio
Feliz de ti por haber creído.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   1, 39-47
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
“¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.
María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador”.
Palabra del Señor.
Comentario
El Documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecica nos dice:
http://www.seminariocordoba.com.ar/index.php/puertas-abiertas/ntra-sra-del-rosario-del-milagro-de-cordoba/
María, discípula y misionera
La máxima realización de la existencia cristiana como un vivir trinitario de “hijos en el Hijo” nos es dada en la Virgen María quien por su fe (cf. Lc 1, 45) y obediencia a la voluntad de Dios (cf. Lc 1, 38), así como por su constante meditación de la Palabra y de las acciones de Jesús (cf. Lc 2, 19.51), es la discípula más perfecta del Señor (/Cf. LG 53). Interlocutora del Padre en su proyecto de enviar su Verbo al mundo para la salvación humana, María con su fe llega a ser el primer miembro de la comunidad de los creyentes en Cristo, y también se hace colaboradora en el renacimiento espiritual de los discípulos. Del Evangelio emerge su figura de mujer libre y fuerte, conscientemente orientada al verdadero seguimiento de Cristo. Ella ha vivido por entero toda la peregrinación de la fe como madre de Cristo y luego de los discípulos, sin que le fuera ahorrada la incomprensión y la búsqueda constante del proyecto del Padre. Alcanzó así a estar al pie de la cruz en una comunión profunda, para entrar plenamente en el misterio de la Alianza. (DA 266)

El Papa: No hay pecado del que no podamos resurgir con la gracia de Dios

Texto completo de las palabras del Santo Padre para introducir la oración del ángelus.
https://es.zenit.org/articles/el-papa-no-hay-pecado-del-que-no-podamos-resurgir-con-la-gracia-de-dios/

El Papa en el ángelus - CTV

El Papa en el ángelus – CTV

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco, como cada domingo, ha rezado el ángelus desde la ventana del estudio de l Palacio Apostólico, con los miles de personas congregadas en la plaza de San Pedro para el habitual encuentro dominical.

Estas son las palabras para introducir la oración mariana:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La liturgia de hoy nos propone el capítulo 15 de Evangelio de Lucas, considerado el capítulo de la misericordia, que recoge tres parábolas con las que Jesús responde a las murmuraciones de los escribas y de los fariseos. Estos critican su comportamiento y dicen: “Ése acoge a los pecadores y come con ellos” (v. 2). Con estas tres historias, Jesús quiere hacer entender que Dios Padre es el primero a tener hacia los pecadores una actitud acogedora y misericordiosa. Dios tiene esta actitud. En la primera parábola Dios es presentado como un pastor que deja las noventa y nueve ovejas para ir a buscar a la que se ha perdido. En la segunda es comparado con una mujer que ha perdido una moneda y la busca hasta que la encuentra. En la tercera parábola Dios es imaginado como un padre que acoge al hijo que se había alejado; la figura del padre desvela el corazón de Dios misericordioso, manifestado en Jesús.

Un elemento común de estas parábolas es el expresado por los verbos que significan alegrarse juntos, hacer fiesta. No se habla de hacer luto, se alegra, se hace fiesta. El pastor llama a los amigos y vecinos y les dice: “¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido” (v. 6); la mujer llama a las amigas y las vecinas diciendo: “Felicitadme, he encontrado la moneda que se me había perdido” (v. 9); el padre dice al otro hijo: “Celebramos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado” (v. 32). En las primeras dos parábolas el acento está en la alegría tan incontenible que se debe compartir con “amigos y vecinos”. En la tercera parábola está puesto en la fiesta que parte del corazón del padre misericordioso y se expande a toda la casa. Esta fiesta de Dios por aquellos que vuelven a Él arrepentidos es entonada como nunca en al Año jubilar que estamos viviendo, ¡como dice el mismo término ‘jubileo’! Es decir, júbilo.

Con estas tres parábolas, Jesús nos presenta el verdadero rostro de Dios, un Dios de los brazos abiertos, que trata a los pecadores con ternura y compasión. La parábola que más conmueve a todos, porque manifiesta el infinito amor de Dios, es la del padre que aferra a sí y abraza al hijo encontrado. Es decir, lo que conmueve no es tanto la triste historia de un joven que se precipita a la degradación, sino sus palabras decisivas: “Ahora mismo iré a la casa de mi padre” (v. 18). El camino de regreso hacia la casa es el camino de la esperanza y de la vida nueva. Dios espera nuestro volver a ponernos en viaje, nos espera con paciencia, nos ve cuando todavía estamos lejos, corre a nuestro encuentro, nos abraza, nos besa, nos perdona. Así es Dios, así es nuestro Padre. Y su perdón cancela el pasado y nos regenera en el amor. Olvida el pasado, esta es la debilidad de Dios. Cuando nos abraza, nos perdona, pierde la memoria, no tiene memoria. Olvida el pasado. Cuando nosotros pecadores nos convertimos y nos hacemos reencontrar por Dios, no nos esperan reproches y durezas, porque Dios salva, acoge de nuevo en casa con alegría y hace fiesta. Jesús mismo en el Evangelio de hoy dice: “habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”. Os hago una pregunta, ¿habéis pensado alguna vez que cada vez que vamos al confesionario, hay alegría y fiesta en el cielo? ¿Habéis pensando en esto? Es bonito.

Esto nos infunde gran esperanza porque no hay pecado en el que hayamos caído del cual, con la gracia de Dios, no podamos resurgir. No hay una persona irrecuperable, nadie es irrecuperable, porque Dios no para nunca de querer nuestro bien, ¡también cuando pecamos!

La Virgen María, Refugio de los pecadores, haga surgir en nuestros corazones la confianza que se enciende en el corazón del hijo pródigo: “Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti” (v. 18). Por este camino, podemos dar gloria a Dios, y su gloria se pueden convertir en su fiesta y la nuestra.