Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 05 de noviembre de 2016

Sábado de la trigésima primera semana del tiempo ordinario
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20161105
Carta de San Pablo a los Filipenses 4,10-19.
Hermanos:
Yo tuve una gran alegría en el Señor cuando vi florecer los buenos sentimientos de ustedes con respecto a mí; ciertamente los tenían, pero les faltaba la ocasión de demostrarlos.
No es la necesidad la que me hace hablar, porque he aprendido a hacer frente a cualquier situación.
Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada.
Yo lo puedo todo en aquel que me conforta.
Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades.
Y ya saben, filipenses, que al comienzo de la evangelización, cuando dejé Macedonia, ninguna otra iglesia me ayudó pecuniariamente. Ustedes fueron los únicos
que cuando estaba en Tesalónica, en dos ocasiones me enviaron medios para asistirme en mis necesidades.
No es que yo busque regalos; solamente quiero darles la ocasión de que ustedes se enriquezcan cada vez más delante de Dios.
Por el momento, tengo todo lo necesario y más todavía. Vivo en la abundancia desde que Epafrodito me entregó la ofrenda de ustedes, como perfume de aroma agradable, como sacrificio aceptable y grato a Dios.
Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús.
Salmo 112(111),1-2.5-6.8a.9.
Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida.
Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.
Su ánimo está seguro, y no temerá,
Él da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad.
Evangelio según San Lucas 16,9-15.
Jesús decía a sus discípulos:
«Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.
Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien?
Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?
Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero».
Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús.
El les dijo: «Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres, resulta despreciable para Dios.»
Comentario del Evangelio por
San Gregorio Nacianceno (330-390), obispo y doctor de la Iglesia .
Sermón 14, sobre el amor a los pobres, 24-25; PL 35, 887 (trad. Breviario 1er lun. cuaresma rev.)
Si no fuisteis dignos de confianza con el dinero falso, ¿quién os confiará el bien verdadero?
No consintamos, hermanos y amigos míos, en administrar de mala manera lo que, por don divino, se nos ha concedido, para que no tengamos que escuchar aquellas palabras: «Avergonzaos, vosotros, que retenéis lo ajeno, proponeos la imitación de la equidad de Dios y nadie será pobre.»  No nos dediquemos a acumular y guardar dinero, mientras otros tienen que luchar en medio de la pobreza, para no merecer el ataque acerbo y amenazador de la palabras del profeta Amós: «Escuchad, los que decís: ¿cuándo pasará la luna nueva para vender el trigo, y el sábado para ofrecer el grano?» (Lc 8,5)…
Imitemos aquella suprema y primordial ley de Dios, que hace llover sobre los justos y los pecadores, y hace salir igualmente el sol para todos (Mt 5,45); que pone la tierra, las fuentes, los ríos y los bosques a disposición de todos sus habitantes; el aire se lo entrega a las aves, y el agua a los que viven en ella, y a todos da con abundancia, los subsidios para su existencia, sin que haya autoridad de nadie que los detenga, ni ley que los circunscriba, ni fronteras que los separen; se lo entregó todo en común, con amplitud y abundancia, y sin deficiencia alguna. Así enaltece la uniforme dignidad de la naturaleza con la igualdad de sus dones, y pone de manifiesto las riquezas de su benignidad.

Homilía para la Eucaristía del Domingo 06 de Noviembre de 2016

DOMINGO XXXII.
2Macabeos 7,1-2.9-14: Libro histórico que con un estilo dramático pretende animar al pueblo a la fidelidad en tiempos difíciles. En el texto de hoy, la tortura y martirio de los hermanos Macabeos, que sostienen la esperanza cierta en la fidelidad de Dios y en la resurrección.
Lucas 20,27-38: Discusión sobre la resurrección de los muertos. Los saduceos niegan la resurrección; se basan en la ley del levirato para atacar y ridiculizar a Jesús, pero el Señor les hace ver el error en que se encuentran.
 
1.- Hoy vuelve la Palabra a tocar un tema muy actual: la VIDA. Todos decimos creer en la vida; de acuerdo. Pero los que tenemos fe tenemos una visión distinta. En tiempos de Jesús existían los saduceos. Era un partido político-religioso, materialista; negaban la resurrección, oportunistas, buscaban la simpatía con los romanos. Por eso atacan a Jesús y lo tratan de poner en ridículo. Ellos, como muchos otros, creen sólo en la vida física, no hay una mirada más allá en su existencia. Y al no creer en la resurrección niegan toda trascendencia.
Las autoridades se coluden para atacar a Jesús. Primero son los escribas, luego los maestros de la ley, le siguen los fariseos; ahora el turno es de los saduceos. Pero Jesús les dice que están en un error, ya que ellos solamente creen en la vida física, animal.
 
2.- La postura de Jesús es diferente, ya que para Él hay una vida diferente. Dios es un Dios de vivos y la muerte no es ningún obstáculo. Los que han muerto están vivos ante Dios y con una vida distinta y mejor. La vida que llamamos eterna es plena, no tiene ninguna limitación. Nosotros, con Jesús, creemos en la vida plena. En este mundo la vida, por bella que esta sea, no es plena, la limita la fragilidad, la enfermedad, los defectos, la muerte. En este mundo el ser humano necesita multiplicarse, en la vida plena no.
Nosotros, al creer en la vida plena-eterna, ya en este mundo vivimos, debemos vivir, proyectados hacia la plenitud. La resurrección no es continuación de la vida física-terrenal. Resurrección es más que un simple volver a la vida; es vida nueva, plena. Resurrección es transformación, es Paso = Pascua. Y esto es lo que da sentido a nuestra existencia.
 
3.- Hoy, como ayer, son muchos los que no creen en esto. Más aún, en una época de tanto racionalismo son muchos los que le niegan a la razón (a la diosa razón) la capacidad de conocer más allá de los sentidos. Son los modernos saduceos, intelectuales materialistas, que sólo aceptan como realidad lo que captan los sentidos o demuestra la razón. Pero no se dan cuenta que el ser humano también puede captar lo trascendente con su razón. Una persona que niega esto está ciega y no sabe valorar la vida en lo que es. El materialismo, sea de izquierda o de derecha, siempre atenta contra la dignidad de la persona y de la vida. Y creo que no hace falta demostrar esto.
 
4.- Los Macabeos en su tiempo, los creyentes de todas las épocas, han sabido superar las dificultades y los tormentos que se les aflige gracias a su fe en la vida plena. Los cristianos de todos los tiempos siempre dirán Sí a la vida plena y, por ende, a esta vida terrenal, y No a toda manifestación de muerte como ser: aborto, armamentismo, guerras, torturas, atropellos, mentiras, corrupción, injusticias, etc. Decimos No a la muerte y Sí a la vida.
Hoy proclamamos la vida. Pocos días atrás celebrábamos a Todos los Santos y recordábamos a nuestros seres queridos que ya partieron, porque creemos que todos viven ante Dios.
Por eso, en la tribulación, en la dificultad, con el salmista también nosotros podemos decir: “Escucha, Señor, mi demanda…protégeme como a las pupilas de tus ojos…” ya que creemos en Aquel que no defrauda. Esta es la fe y esperanza de los Macabeos, de los cristianos torturados por el Estado Islámico y por otros regímenes, también en occidente.
Hoy celebramos a Jesús, vencedor de la muerte, el Resucitado que reina vivo. Y con El entramos ahora en comunión de vida. Celebremos.
Hermano Pastor Salvo Beas.
Párroco de San Miguel.

Comentario al evangelio de hoy viernes 04 de noviembre de 2016

Ganar el cielo con habilidad.
Viernes XXXI Tiempo ordinario. Ciclo C.
El administrador astuto.

Por: H. Javier Castellanos LC
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/63673/ganar-el-cielo-con-habilidad.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Me pongo en tus manos, Señor. Haz de mí lo que quieras, guíame por el camino que has pensado para mí. Te pido para el día de hoy luz para descubrir tu voluntad, y la fuerza necesaria para cumplirla. Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: ‘¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador’. Entonces el administrador se puso a pensar: ‘¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan’.
Entonces fue llamado uno a uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: ‘¿Cuánto le debes a mi amo?’ El hombre respondió: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta’. Luego preguntó al siguiente: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’ Éste respondió: ‘Cien sacos de trigo’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo y haz otro por ochenta’.
El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
San Carlos Borromeo tradujo este pasaje del Evangelio en obras. En el año 1560, a los 22 años, fue nombrado cardenal y secretario de su tío, el Papa Pío IV. Carlos de repente se vio como un administrador, y sintió el peso de su responsabilidad. Sabía que tendría que rendir cuentas al Señor, y por eso se entregó totalmente a su nueva misión como pastor de almas.
Pero san Carlos no sólo invirtió en su administración los conocimientos que tenía en derecho civil y eclesiástico. Puso en práctica la habilidad que el Evangelio de hoy nos recomienda, que es la caridad hacia el prójimo.
Cuando era obispo de Milán ayudó a personas afectadas por la carestía del 1569, luego a los contagiados por la peste del 1576. Además, acogió en su diócesis a católicos ingleses perseguidos por la reforma anglicana. Pero, sobre todo, se entregó a renovar la vida cristiana de sus fieles y  es famoso por la iniciativa de crear seminarios para los futuros sacerdotes. ¡Cuánto ayudó a toda la Iglesia su esfuerzo por formar bien a los que guían a las almas y comunican a Cristo en los sacramentos!
A san Carlos Borromeo le tocó vivir en los años difíciles de la reforma protestante y los cambios del Concilio de Trento. Nuestro tiempo también tiene sus propios retos. Distintos a los de hace quinientos años, pero nuestra misión como cristianos es la misma: hacer más ligera la carga de los que sufren a nuestro alrededor, con ingenio y con entrega. Para que, al llegar al cielo y rendir cuentas, haya quien nos reciba en su Casa; Cristo mismo, a quien servimos en el prójimo.
Pidamos hoy a san Carlos Borromeo su intercesión; que él nos enseñe y ayude a ser administradores fieles y hábiles con los bienes que Dios ha puesto en nuestras manos.

«Cómo ha llegado este administrador al punto de estafar, de robar a su dueño? ¿De un día para otro? No. Poco a poco. Quizás repartiendo un día una propina aquí, otro día un soborno por allá, y así poco a poco se llega a la corrupción. En la parábola, el dueño alaba al administrador deshonesto por su astucia. Pero esta es una astucia mundana y fuertemente pecadora, y ¡que hace tanto daño! Existe, sin embargo, una astucia cristiana de hacer las cosas con picardía, pero no con el espíritu del mundo: hacer las cosas honestamente. Y esto es bueno.»
(Homilía de S.S. Francisco, 18 de septiembre de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Daré una limosna para ayudar a los pobres, no de eso que me sobra, sino renunciaré ha algo para poder ayudar.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. viernes 04 de noviembre de 2016

Viernes de la trigésima primera semana del tiempo ordinario.

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20161103


Carta de San Pablo a los Filipenses 3,17-21.4,1.
Sigan mi ejemplo, hermanos, y observen atentamente a los que siguen el ejemplo que yo les he dado.
Porque ya les advertí frecuentemente y ahora les repito llorando: hay muchos que se portan como enemigos de la cruz de Cristo.
Su fin es la perdición, su dios es el vientre, su gloria está en aquello que los cubre de vergüenza, y no aprecian sino las cosas de la tierra.
En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo.
El transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio.
Por eso, hermanos míos muy queridos, a quienes tanto deseo ver, ustedes que son mi alegría y mi corona, amados míos, perseveren firmemente en el Señor.
Salmo 122(121),1-2.3-4a.4b-5.
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la Casa del Señor!»
Nuestros pies ya están pisando
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén, que fuiste construida
como ciudad bien compacta y armoniosa.
Allí suben las tribus,
las tribus del Señor.
Porque allí está el trono de la justicia,
el trono de la casa de David.
Evangelio según San Lucas 16,1-8.
Jesús decía a sus discípulos:
«Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.
Lo llamó y le dijo: ‘¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto’.
El administrador pensó entonces: ‘¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza.
¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!’.
Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’.
‘Veinte barriles de aceite’, le respondió. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez’.
Después preguntó a otro: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’. ‘Cuatrocientos quintales de trigo’, le respondió. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo y anota trescientos’.
Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz.»
Comentario del Evangelio por Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita descalza, doctora de la Iglesia. Manuscrito autobiográfico B, 4rº
El buen uso de las riquezas.
¡Oh Jesús! Sé que el amor sólo con amor se paga. Por eso, he buscado, he hallado el modo de desahogar mi corazón devolviéndote amor por amor. “Emplead las riquezas que hacen al hombre injusto en granjearos amigos que os reciban en las moradas eternas.”(Lc 16,9) Este es, Señor, el consejo que das a tus discípulos después de haberles dicho que “los hijos de las tinieblas son más sagaces en sus negocios que los hijos de la luz.” Hija de la luz, comprendí que mis deseos de serlo todo, de abrazar todas las vocaciones, eran las riquezas que podrían hacerme injusta. Por eso las he empleado en granjearme amigos… Acordándome de la súplica de Eliseo a su Padre Elías, cuando se atrevió a pedirle su “doble espíritu” (2R 2,9), me presenté ante los ángeles y los santos, y les dije: “Soy la más pequeña de las criaturas. Conozco mi miseria y mi debilidad. Pero sé también cuánto gustan los corazones nobles y generosos de hacer el bien. Os suplico, pues, oh, bienaventurados moradores del cielo, os suplico que me adoptéis por hija. Sólo vuestra será la gloria que me hagáis adquirir, pero dignaos escuchar mi súplica. Es temeraria, lo sé; sin embargo, me atrevo a pediros que me obtengáis: vuestro doble amor”.

El Papa pide favorecer “el encuentro pacífico entre los creyentes” y una “libertad religiosa real”

En un encuentro con representantes de diferentes religiones, el Santo Padre explica que ‘el hombre tiene sed de misericordia y no hay tecnología que pueda calmar esa sed’.
https://es.zenit.org/articles/el-papa-pide-favorecer-el-encuentro-pacifico-entre-los-creyentes-y-una-libertad-religiosa-real/
El Papa y representantes de otras religiones - © Osservatore Romano

El Papa Y Representantes De Otras Religiones – © Osservatore Romano

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El misterio de la misericordia no se debe celebrar solo con palabras, sino sobre todo con las obras, con un estilo de vida realmente misericordioso, hecho de amor desinteresado, servicio fraterno y compartir sincero. Así lo ha explicado el papa Francisco en un encuentro con representantes de diferentes religiones, unos 200, comprometidos en el campo de las obras de caridad y misericordia. El encuentro, celebrado esta mañana en el Vaticano, se ha tenido en el contexto del Año Jubilar.
El hombre –ha asegurado el Papa– tiene sed de misericordia y no hay tecnología que pueda calmar esta sed: busca una afecto que vaya más allá de los consuelos del momento, un puerto seguro donde pueda atracar su navegar inquieto, un abrazo infinito que perdona y reconcilia. Además, el Santo Padre ha pedido que no suceda más que las religiones, por el comportamiento de algunos de sus seguidores, transmitan un mensaje desentonado, discordante con el de la misericordia.
Tal y como ha observado Francisco, lamentablemente “no pasa un día que no se escuche hablar de violencias, conflictos, secuestros, ataques terroristas, víctimas y destrucción”. Y es terrible –ha indicado– que para justificar tales barbaries se evoque a veces el nombre de una religión y del mismo Dios. Por eso ha pedido que se condenen claramente estas actitudes inicuas, que profanan el nombre de Dios y contaminan la búsqueda religiosa del hombre. En esta misma línea, Francisco ha pedido favorecer “el encuentro pacífico entre los creyentes y una libertad religiosa real”.
En esto “nuestra responsabilidad frente a Dios, a la humanidad y al futuro” es grande y requiere “todo esfuerzo, sin ninguna pretensión”. Así, el Pontífice ha pedido que las religiones sean “vientres de vida” que lleven la tierna misericordiosa de Dios a la humanidad herida y necesitada, sean “puertas de esperanza” que ayuden a atravesar los muros alzados por el orgullo y el miedo.
La misericordia es la clave para acceder al misterio mismo del hombre, también hoy tan necesitado de perdón y de paz, ha recordado el Papa en su discurso. Y este estilo de vida misericordioso, ha añadido, es el estilo al que están llamadas las religiones para ser, particularmente en este nuestro tiempo, mensajeros de paz y artífices de comunión. Para proclamar “que hoy es tiempo de fraternidad”.
El tema de la misericordia –ha señalado el Pontífice– es familiar a muchas tradiciones religiosas y culturales , donde la compasión y la no violencia son esenciales e indican el camino de la vida.
Arrodillarse con compasiva ternura hacia la humanidad débil y necesitada pertenece un “estado de ánimo realmente religioso” que rechaza la tentación de prevaricar por la fuerza, negándose a mercantilizar la vida humana y ve en los demás hermanos, nunca números”.
Asimismo, ha precisado que hacerse cercano a los que viven situaciones que requieren un mayor cuidado, como la enfermedad, la discapacidad, la pobreza, la injusticia, las consecuencias de los conflictos y de las migraciones, “es una llamada que viene del corazón de cada tradición auténticamente religiosa”.
Por otro lado, ha explicado que es el drama del mal, de los abismos oscuros en los que “nuestra libertad puede sumergirse”, tentada por el mal, que siempre está al acecho en silencio para golpearnos y hacer que nos hundamos. Pero es precisamente aquí, frente al enigma del mal, que nos interroga toda experiencia religiosa, reside el aspecto más sorprendente del amor misericordioso. “No deja al hombre a merced del mal o de sí mismo; no se olvida, sino que se acuerda, y se inclina hacia toda miseria a revivir”, ha observado. Del mismo modo que hace una madre, que frente al peor mal cometido por su hijo, también reconoce, más allá del pecado, “el rostro que ha llevado en su seno”, ha indicado el Papa.
De este modo, ha asegurado que en un mundo agitado y con poca memoria, que va corriendo dejando muchos atrás y sin darse cuenta de quedar sin aliento y sin meta, necesitamos, como si fuera oxígeno, “este amor gratuito que renueva la vida”.
Además, el Santo Padre ha explicado que el perdón es ciertamente el don más grande que podemos hacer a los otros, porque es lo que cuesta más, pero al mismo tiempo lo que nos hace más parecidos a Dios.
La misericordia –ha pedido– se extienda también al mundo que nos rodea, a nuestra casa común, que estamos llamados a cuidar y preservar del consumo desenfrenado y voraz. Es necesario “nuestro compromiso” para educar en la sobriedad y el respeto, en una forma de vivir más sencilla y ordenada, donde se utilizan los recursos de la creación con sabiduría y moderación, pensando en toda la humanidad y las generaciones futuras, no solo en los interesados del propio grupo y en las ventajas del propio tiempo.

Comentario al evangelio de hoy jueves 03 de noviembre de 2016

Escuchar Tu corazón quisiera.
Jueves XXXI. Tiempo ordinario, Ciclo C. 
La oveja perdida.
Por: H. Iván Yoed González Aréchiga LC

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey Nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, tu Espíritu siempre me lleva a amar, a construir, a difundir el bien, la verdad, y su belleza. Enséñame a escucharte en mi interior, a permitirte entrar en mi corazón, a dejarte guiar mi vida. Seré dócil: con tu gracia lo seré.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: «Este recibe a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo entonces esta parábola: «¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: “Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido”. Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos, que no necesitan convertirse.
¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: “Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido”. Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
A veces soy duro de juicio con quien hace el bien; y mi juicio llega a extenderse incluso a Dios, sin quizá darme cuenta. En mi interior, en mi corazón, pretendo comprenderlo todo, Dios mío. Sí, ésa es mi tendencia. Siento constantemente una inclinación a darme la razón; a veces hasta cuando yo mismo sé que podría equivocarme.
¿Por qué no tiendo a lo contrario? Es decir, quizá me he dedicado tantas veces a seguir mis pensamientos, sentimientos, tanto, que poco escucho otras voces, otras opiniones, otros corazones, y quizá tampoco el tuyo…
Contemplo sólo mi percepción, y no miro, no intento siquiera mirar el interior de mi prójimo. Sí, de ése, de aquél; todos son mi prójimo. Y quizá los juzgo, sin pensar que también son hombres, mujeres que buscan caminar en este mundo, encontrar su felicidad.
Si alguna vez conoceré lo que hubo en cada persona, qué deseos, qué pensamientos, qué intenciones, qué ilusiones, no lo sé. Pero sé que Tú me pides una cosa, Dios mío: seguir tu ejemplo. Qué modelo tan digno de imitar, no lo hay mayor que el tuyo, hijo de Dios, Cristo, Tú que no miraste las obras de tus hermanos en esta tierra, sino que apuntaste a sus corazones, ésa era tu única ilusión: que te conocieran a Ti para enseñarles la felicidad.
Mis fuerzas habrían de dirigirse entonces no tanto a ver si tengo o no razón en lo que pienso y siento; sino que más provecho haría si las dirigiera a imitar tu corazón. Acogiendo a toda alma, compartiéndole la dicha de tenerte, de buscarte a Ti, Señor.
«Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido». Sí, esa oveja, justamente ésa: la he encontrado y estoy feliz.

«Cuando nosotros pecadores nos convertimos y dejamos que nos encuentre Dios, no nos esperan reproches y asperezas, porque Dios salva, nos vuelve a acoger en casa con alegría y lo celebra. Jesús mismo en el Evangelio de hoy dice así: “habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión”. Y os hago una pregunta: ¿habéis pensado alguna vez que cada vez que nos acercamos a un confesionario hay alegría en el cielo? ¿Habéis pensado en esto? ¡Qué bonito!»
(Ángelus de S.S. Francisco, 11 de septiembre de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración. Disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy pensaré en una obra de caridad para aquellas personas a las que poco tendería a dar mi ayuda. La realizaré hoy.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. jueves 03 de noviembre de 2016

Jueves de la trigésima primera semana del tiempo ordinario.

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20161028


Carta de San Pablo a los Filipenses 3,3-8a.
Porque los verdaderos circuncisos somos nosotros, los que ofrecemos un culto inspirado en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, en lugar de poner nuestra confianza en la carne, aunque yo también tengo motivos para poner mi confianza en ella.
Si alguien cree que puede confiar en la carne, yo puedo hacerlo con mayor razón;
circuncidado al octavo día; de la raza de Israel y de la tribu de Benjamín; hebreo, hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, un fariseo;
por el ardor de mi celo, perseguidor de la Iglesia; y en lo que se refiere a la justicia que procede de la Ley, de una conducta irreprochable.
Pero todo lo que hasta ahora consideraba una ganancia, lo tengo por pérdida, a causa de Cristo.
Más aún, todo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo.
Salmo 105(104),2-3.4-5.6-7.
Canten al Señor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!
¡Gloríense en su santo Nombre,
alégrense los que buscan al Señor!
¡Recurran al Señor y a su poder,
busquen constantemente su rostro!
recuerden las maravillas que él obró,
sus portentos y los juicios de su boca!
Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos.
Evangelio según San Lucas 15,1-10.
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo entonces esta parábola:
«Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría,
y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: «Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido».
Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse».
Y les dijo también: «Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: «Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido».
Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte».
Comentario del Evangelio por San Juan María Vianney (1786-1859), presbítero, cura de Ars. Sermón para el III domingo después de Pentecostés, 1º sobre la misericordia.
Hay alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
La conducta que Jesucristo tuvo durante su vida mortal, nos muestra la grandeza de su misericordia para con los pecadores. Vemos que todos ellos se acercan a hacerle compañía, y él, lejos de rechazarlos o por lo menos alejarse, al contrario, hizo todo lo posible para encontrarse entre ellos, con el fin de atraerlos hacia su Padre. Los va a buscar por los remordimientos de conciencia, los hace volver por su gracia y los gana con sus modales amorosos. Los trata con tanta amabilidad, que incluso los defiende ante los escribas y fariseos que quieren culparlos, y que parecen que no querer el sufrimiento de Jesucristo.
Va incluso más allá: quiere justificar su conducta hacia ellos con una parábola que retrata, de la mejor manera, la grandeza de su amor por los pecadores, diciéndoles: » Un pastor que tenía cien ovejas, habiendo perdido una, deja a todas las demás y va corriendo a buscar a la que se había perdido, y, habiéndola encontrado, se la pone sobre sus hombros para ahorrarle las dificultades del camino. Entonces, después de devolverla a su redil, invitó a todos sus amigos para que se alegraran con él, por haber encontrado la oveja que estaba perdida».Y añadió también esta parábola de una mujer que tiene diez monedas de plata y habiendo perdido una, enciende la lámpara para buscar en cada rincón de su casa, y habiéndola encontrado, invita a todos sus amigos para que se alegren con ella. «Por ello, dijo, que el cielo entero, se alegra por el regreso de un pecador que se arrepiente y hace penitencia. Yo no he venido a salvar a los justos sino a los pecadores, los que están sanos no necesitan médico, sino los enfermos «(Lc 5,31-32).
Vemos que Jesús aplica a sí mismo la imagen viva de la grandeza de su misericordia hacia los pecadores. ¡Qué suerte para nosotros saber que la misericordia de Dios es infinita! ¡Qué intenso deseo debemos sentir nacer en nosotros, que nos llevará a arrodillarnos a los pies de un Dios que nos recibirá con tanta alegría!

El Papa en el día de los difuntos: ‘La tristeza se une a la esperanza de la Resurrección’


EDD. miércoles 02 de noviembre de 2016

Miércoles de la trigesimoprimera semana del tiempo ordinario
Conmemoración de todos los fieles difuntos
Solemnidad
Color: morado.
http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2016-11-02
La oración por los muertos pertenece a la más antigua tradición cristiana. Es natural, pues, que el día siguiente a la fiesta de los que han entrado en la intimidad de Dios, nuestra solicitud vaya hacia nuestros hermanos que han muerto en la esperanza de la resurrección que abarca también a “todos aquellos cuya fe sólo conoce el Señor”.
Antífona de entrada Cf. 1 Tes 4, 14; 1 Cor 15, 22
Así como Jesús murió y resucitó, de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él. Y así como todos mueren en Adán, todos revivirán en Cristo.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, escucha con bondad nuestros ruegos, para que, al crecer nuestra fe en tu Hijo resucitado de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la resurrección de tus hijos difuntos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera Lectura
La muerte ha sido vencida
1ª carta del Apóstol San Pablo a los cristianos de Corinto 15, 51-57
Hermanos:
Les voy a revelar un misterio: No todos vamos a morir, pero todos seremos transformados.
En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la trompeta final –porque esto sucederá- los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.
Lo que es corruptible debe revertirse de la incorruptibilidad y lo que es mortal debe revestirse de la inmortalidad.
Cuando lo que es corruptible se revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: “La muerte ha sido vencida.
¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón? Porque lo que provoca la muerte es el pecado y lo que da fuerza al pecado es la Ley.
¡Demos gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo!
Salmo responsorial 129, 1-8
R/.  ¡Desde lo más profundo te invoco, Señor!
Desde lo más profundo te invoco, Señor, ¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos el clamor de mi plegaria.
Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿Quién podrá subsistir? Pero en ti se encuentra el perdón, para que sean temido.
Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora.
Como el centinela espera la aurora, espere Israel al Señor, porque en Él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia: Él redimirá a Israel de todos sus pecados.
EVANGELIO
Aclamación al Evangelio Jn 11, 25a. 26
Aleluya.
“Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí no morirá jamás, dice el Señor. Aleluya.
Evangelio
Yo soy la resurrección y la vida.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 11, 17-27
Al llegar a Betania, Jesús se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro días.
Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros. Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas”.
Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”.
Marta le respondió: “Se que resucitará en la resurrección del último día”.
Jesús le dijo:
“Yo soy la Resurrección y la Vida.
El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”
Ella le respondió: “Si, Señor, creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”.
Comentario por Beato John Henry Newman. Sermón : Donde hay fe en Cristo, allí está el mismo Cristo.

Jn 11, 19-27: Resurrección de Lázaro – Encuentro de Marta con Jesús


«Las lágrimas de Cristo en la tumba de Lázaro» PPS, vol. 3, n. 10
«Marta le dijo: ‘Sí, Señor, yo creo’» (Jn 11, 27)
Cristo vino para resucitar a Lázaro, pero el impacto de este milagro será la causa inmediata de su arresto y crucifixión (Jn 11, 46 s)….Sintió que Lázaro estaba despertando a la vida a precio de su propio sacrificio, sintió que descendía a la tumba, de dónde había hecho salir a su amigo. Sentía que Lázaro debía vivir y él debía morir, la apariencia de las cosas se había invertido, la fiesta se iba a hacer en casa de Marta, pero para él era la última pascua de dolor. Y Jesús sabía que esta inversión había sido aceptada voluntariamente por él. Había venido desde el seno de su Padre para expiar con su sangre todos los pecados de los hombres, y así hacer salir de su tumba a todos los creyentes, como a su amigo Lázaro… los devuelve a la vida, no por un tiempo, sino para toda la eternidad.
Mientras contemplamos la magnitud de este acto de misericordia, Jesús le dijo a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá, y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.”
Hagamos nuestras estas palabras de consuelo, tanto en la contemplación de nuestra propia muerte, como en la de nuestros amigos. Dondequiera que haya fe en Cristo, allí está el mismo Cristo. Él le dijo a Marta: “¿Crees esto?”. Donde hay un corazón para responder: “Señor, yo creo”, ahí Cristo está presente. Allí, nuestro Señor se digna estar, aunque invisible, ya sea sobre la cama de la muerte o sobre la tumba, si nos estamos hundiendo, o en aquellos seres que nos son queridos. ¡Bendito sea su nombre! nada puede privarnos de este consuelo: vamos a estar tan seguros, a través de su gracia, de que Él está junto a nosotros en el amor, como si lo viéramos. Nosotros, después de nuestra experiencia de la historia de Lázaro, no dudamos un instante que él está pendiente de nosotros y permanece a nuestro lado.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
Se ha agregado laicoscapuchinos@outlook.com a la línea Para
 
 
 
 

El ángelus en el Swedbak de la ciudad sueca de Malmö – Texto completo

Los católicos suecos sean luz, sal, respetuosos y solidarios.
https://es.zenit.org/articles/texto-completo-del-papa-en-el-angelus-en-el-swedbak-de-la-ciudad-sueca-de-malmo/
•1 noviembre 2016•Sergio Mora•El papa Francisco.
(ZENIT – Roma).- El papa Francisco a concluir la misa en el estadio Swedbak de la ciudad sueca de Malmö, antes de rezar la oración del ángelus pronunció las siguientes palabras:
“Al terminar esta celebración, deseo agradecer a Mons. Anders Arborelius, Obispo de Estocolmo, sus amables palabras, así como el esfuerzo de las Autoridades y todos los que han participado en la preparación y desarrollo de esta visita.
Saludo cordialmente al Presidente y al Secretario General de la Federación Luterana Mundial, y al Arzobispo de la Iglesia de Suecia. Saludo a los miembros de las delegaciones ecuménicas y del Cuerpo Diplomático presentes para esta ocasión; y a todos los que han deseado unirse a nosotros en esta celebración Eucarística.
Doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de venir a esta tierra y encontrarme con ustedes, muchos de los cuales provienen de diversas partes del mundo. Como católicos formamos parte de una gran familia, sostenida por una misma comunión. Los animo a vivir su fe en la oración, en los Sacramentos y en el servicio generoso ante quien tiene necesidad y sufre.
Los aliento a ser sal y luz en medio de las circunstancias que les toca vivir, con su modo de ser y actuar, al estilo de Jesús, y con gran respeto y solidaridad con los hermanos y hermanas de las otras iglesias y comunidades cristianas y con todas las personas de buena voluntad.
En nuestra vida no estamos solos, tenemos siempre el auxilio y la compañía de la Virgen María, que se nos presenta hoy como la primera entre los Santos, la primera discípula del Señor. Nos abandonamos a su protección y le presentamos nuestras penas y alegrías, nuestros temores y anhelos. Todo lo ponemos bajo su amparo, con la seguridad de que nos mira y nos cuida con amor de madre.
Queridos hermanos, les pido que no olviden rezar por mí. Yo los tengo también muy presentes en mi oración.
Y ahora saludemos juntos a la Virgen con la oración del ángelus”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
Se ha agregado laicoscapuchinos@outlook.com a la línea Para