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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía del Papa en la misa diaria en Santa Marta.

 
El Papa en Sta. Marta: la vanidad es la osteoporosis del alma
https://es.zenit.org/articles/el-papa-en-sta-marta-la-vanidad-es-la-osteoporosis-del-alma/
En la misa matutina señala las tres raíces de todos los males: la codicia, la vanidad y el orgullo
•22 septiembre 2016•Redaccion•El papa Francisco.
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El Santo Padre Francisco en la misa de este jueves en Santa Marta señaló que el Espíritu Santo nos da una santa inquietud, diversa de aquella que produce la conciencia sucia, y profundizó  cómo la vanidad maquilla la vida y se transforma en una osteoporosis del alma.
El Santo Padre ha explicitado el tema de la inquietud partiendo del Evangelio de hoy, en el que el rey Herodes se agita porque después de haber asesinado a san Juan Bautista, se siente amenazado por Jesús, y preocupado como su padre, Herodes el Grande, después de la visita de los Reyes Magos.
En nuestra alma, explica Francisco pueden nacer dos inquietudes: “la buena” que “la da el Espíritu Santo y que hace que el alma esté inquieta para realizar cosas buenas” y la mala, “que nace de una conciencia sucia”. Y los dos Herodes resolvían su inquietud asesinando, avanzaban “sobre los cadáveres de la gente”.
Quienes viven con la conciencia sucia tienen en un “prurito continuo, una urticaria que no les deja en paz”. Sin olvidar que el mal “tiene siempre la misma raíz: la avidez, la vanidad y el orgullo” y estas tres cosas no dejan a la conciencia en paz y no dejan entrar la sana inquietud del Espíritu, pero llevan a vivir con miedo.
El Santo Padre señala también la lectura del día, que habla de “la vanidad que nos hincha” y la ilustra “como una burbuja de jabón”. Y se interroga: “¿Qué ganancia obtiene el hombre por todo este esfuerzo con el que se agita?”, y todo para para aparecer, fingir y parecerse a algo. “La vanidad es como una osteoporosis del alma: o sea desde afuera parece buena, pero adentro está todas arruinada. La vanidad nos lleva al fraude”.
San Bernardo, recuerda el Papa, dice una frase fuerte a los vanidosos: ‘Piensa en lo que serás, comida de los gusanos. Y todo este maquillarse es una mentira, porque te comerán los gusanos y no serás nada”. Entonces, ¿de dónde viene la fuerza de la vanidad? Del empuje de la soberbia y maldades, así piensan: “No permitan que se vea una equivocación, escondan todo, todo se esconde”.
“Cuanta gente conocemos que parece… ¡Que buena persona!, va a misa todos los domingos…”. Incluso la vanidad “de aparecer con carita de santo” cuando después “la verdad es otra”.
Nuestro refugio ante todo esto “lo hemos leído en el salmo: Señor tú eres nuestro refugio de generaciones en generaciones”. Y antes en el Evangelio hemos recordado: Yo soy el camino, la verdad y la vía. Esta es la verdad, no el maquillaje de la vanidad. Que el Señor nos libre de estas tres raíces de todos los males: la codicia, la vanidad y el orgullo. Pero sobre todo de la vanidad, que produce tanto mal”.

EDD. jueves 22 de septiembre de 2016

Jueves de la vigésima quinta semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160921
Libro de Eclesiastico, de Sirac 1,2-11.
¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad!
¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?
Una generación se va y la otra viene, y la tierra siempre permanece.
El sol sale y se pone, y se dirige afanosamente hacia el lugar de donde saldrá otra vez.
El viento va hacia el sur y gira hacia el norte; va dando vueltas y vueltas, y retorna sobre su curso.
Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al mismo lugar donde van los ríos, allí vuelven a ir.
Todas las cosas están gastadas, más de lo que se puede expresar. ¿No se sacia el ojo de ver y el oído no se cansa de escuchar?
Lo que fue, eso mismo será; lo que se hizo, eso mismo se hará: ¡no hay nada nuevo bajo el sol!
Si hay algo de lo que dicen: «Mira, esto sí que es algo nuevo», en realidad, eso mismo ya existió muchísimo antes que nosotros.
No queda el recuerdo de las cosas pasadas, ni quedará el recuerdo de las futuras en aquellos que vendrán después.
Salmo 90(89),3-4.5-6.12-13.14.17.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”.
Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche.
Tú los arrebatas, y son como un sueño,
como la hierba que brota de mañana:
por la mañana brota y florece,
y por la tarde se seca y se marchita.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…?
Ten compasión de tus servidores.
Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que descienda hasta nosotros
la bondad del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,
haga prosperar la obra de nuestras manos.
 
Evangelio según San Lucas 9,7-9.
El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: «Es Juan, que ha resucitado».
Otros decían: «Es Elías, que se ha aparecido», y otros: «Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado».
Pero Herodes decía: «A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?». Y trataba de verlo.
Comentario del Evangelio por Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo. Homilía sobre el Génesis, I 5-7; SC 7, pag 70-73.
“Herodes trataba de ver a Jesús”.
El sol y la luna iluminan nuestros cuerpos. Así, Cristo y la Iglesia iluminan nuestro espíritu. Por lo menos los iluminan si nosotros no somos unos ciegos en el espíritu. Porque así como el sol y la luna no dejan de irradiar su claridad sobre los ciegos que no ven la luz, así Cristo envía su luz a nuestro espíritu. Pero esta iluminación sólo será efectiva si nuestra ceguera no les ofrece obstáculo. Pues bien, por de pronto que los ciegos sigan a Cristo gritando: “¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!” (Mt 9,27) y cuando hayan recobrado la vista, gracias a Cristo, serán iluminados por el esplendor de su luz.
Pero no todos los que ven son iluminados de la misma manera por Cristo. Cada uno lo es según la medida de la que es capaz de recibir la luz (cf Lc 23,8ss)…No vamos todos a él por el mismo camino, sino cada uno va según sus propias posibilidades.(cf Mt 25,15)

Catequesis del Papa en la Audiencia General de los Miércoles. Hoy 21de Septiembre de 2016.

Texto completo de la catequesis del Papa en la audiencia del 21 de septiembre de 2016.
 
https://es.zenit.org/articles/texto-completo-de-la-catequesis-del-papa-en-la-audiencia-del-21-de-septiembre-de-2016/
El perdón manifiesta la gratuidad del amor con el cual Dios nos ha amado primero
•21 septiembre 2016•Redaccion•El papa Francisco
El papa Francisco saluda a los presentes antes de la audiencia general del miércoles 21 de septiembre 2016 (Osservatore Romano ©)
El papa Francisco saluda a los presentes antes de la audiencia general del miércoles 21 de septiembre 2016 (Osservatore Romano ©)
 
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco realizó la audiencia en la plaza de San Pedro y centró la catequesis en la misericordia de Dios. A continuación el texto completo.
“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hemos escuchado el pasaje del Evangelio de Lucas (6,36-38) del cual es tomado el lema de este Año santo extraordinario: Misericordiosos como el Padre. La expresión completa es: «Sean misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso» (v. 36). No se trata de un slogan, sino de un compromiso de vida.
Para comprender bien esta expresión, podemos confrontarla con aquella paralela del Evangelio de Mateo, donde Jesús dice: «Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo» (5,48). En el llamado discurso de la montaña, que inicia con las Bienaventuranzas, el Señor enseña que la perfección consiste en el amor, cumplimiento de todos los preceptos de la Ley.
En esta misma perspectiva, San Lucas precisa que la perfección es el amor misericordioso: ser perfectos significa ser misericordiosos. ¿Una persona que no es misericordiosa es perfecta? ¡No! ¿Una persona que no es misericordiosa es buena? ¡No! La bondad y la perfección radican en la misericordia.
Seguro, Dios es perfecto. Entretanto si lo consideramos así, se hace imposible para los hombres alcanzar esta absoluta perfección. En cambio, tenerlo ante los ojos como misericordioso, nos permite comprender mejor en que consiste su perfección y nos impulsa a ser como Él, llenos de amor, compasión y misericordia.
Pero me pregunto: ¿Las palabras de Jesús son reales? ¿Es de verdad posible amar como ama Dios y ser misericordiosos como Él? Si miramos la historia de la salvación, vemos que toda la revelación de Dios es un incesante e inagotable amor de los hombres: Dios es como un padre o como una madre que ama con un amor infinito y lo derrama con abundancia sobre toda criatura.
La muerte de Jesús en la cruz es el culmen de la historia de amor de Dios con el hombre. Un amor talmente grande que solo Dios lo puede realizar. Es evidente que, relacionado con este amor que no tiene medidas, nuestro amor siempre será imperfecto.
Pero, ¡cuando Jesús nos pide ser misericordiosos como el Padre, no piensa en la cantidad! Él pide a sus discípulos convertirse en signo, canales, testigos de su misericordia. Y la Iglesia no puede dejar de ser sacramento de la misericordia de Dios en el mundo, en todos los tiempos y hacia toda la humanidad. Todo cristiano, por lo tanto, está llamado a ser testigo de la misericordia, y esto sucede en el camino a la santidad.
¡Pensemos en tantos santos que se volvieron misericordiosos porque se dejaron llenar el corazón con la divina misericordia! Han dado cuerpo al amor del Señor derramándolo en las múltiples necesidades de la humanidad que sufre. En este florecer de tantas formas de caridad es posible reconocer los reflejos del rostro misericordioso de Cristo.
Nos preguntamos: ¿Qué significa para los discípulos ser misericordiosos? Y esto lo explica Jesús con dos verbos: “perdonar” (v. 37) y “donar” (v. 38). La misericordia se expresa sobre todo en el perdón: “No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados” (v. 37). Jesús no pretende alterar el curso de la justicia humana, entretanto recuerda a los discípulos que para tener relaciones fraternas es necesario suspender los juicios y las condenas. De hecho, es el perdón el pilar que sostiene la vida de la comunidad cristiana, porque en ella se manifiesta la gratuidad del amor con el cual Dios nos ha amado primero.
¡El cristiano debe perdonar! Pero ¿Por qué? Porque ha sido perdonado. Todos nosotros que estamos aquí, hoy, en la Plaza, todos nosotros, hemos sido perdonados. No hay ninguno de nosotros, que en su vida, no haya tenido necesidad del perdón de Dios. Y porque nosotros hemos sido perdonados, debemos perdonar.
Y lo recitamos todos los días en el Padre Nuestro: “Perdona nuestros pecados; perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Es decir, perdonar las ofensas, perdonar tantas cosas, porque nosotros hemos sido perdonados de tantas ofensas, de tantos pecados. Y así es fácil perdonar. Si Dios me ha perdonado, ¿por qué no debo perdonar a los demás? ¿Soy más grande que Dios? ¿Entienden esto?
Este pilar del perdón nos muestra la gratuidad del amor de Dios, que nos ha amado primero. Juzgar y condenar al hermano que peca es equivocado. No porque no se quiera reconocer el pecado, sino porque condenar al pecador rompe la relación de fraternidad con él y desprecia la misericordia de Dios, que en cambio no quiere renunciar a ninguno de sus hijos.
No tenemos el poder de condenar a nuestro hermano que se equivoca, no estamos por encima él: al contrario tenemos el deber de llevarlo nuevamente a la dignidad de hijo del Padre y de acompañarlo en su camino de conversión.
A su Iglesia, a nosotros, Jesús nos indica también un segundo pilar: “donar”. Perdonar es el primer pilar; donar es el segundo pilar. «Den, y se les dará […] con la medida con que ustedes midan también serán medidos» (v. 38).
Dios dona muy por encima de nuestros méritos, pero será todavía más generoso con cuantos aquí en la tierra serán generosos. Jesús no dice que cosa sucederá a quienes no donan, pero la imagen de la “medida” constituye una exhortación: con la medida del amor que damos, seremos nosotros mismos a decidir cómo seremos juzgados, como seremos amados. Si observamos bien, existe una lógica coherente: ¡en la medida con la cual se recibe de Dios, se dona al hermano, y en la medida con la cual se dona al hermano, se recibe de Dios!
El amor misericordioso es por esto la única vía que es necesario seguir. Tenemos todos mucha necesidad de ser un poco misericordiosos, de no hablar mal de los demás, de no juzgar, de no “desplumar” a los demás con las críticas, con las envidias, con los celos.
Tenemos que perdonar, ser misericordiosos, vivir nuestra vida en el amor y donar. Este amor permite a los discípulos de Jesús no perder la identidad recibida de Él, y de reconocerse como hijos del mismo Padre. En el amor que ellos practican en la vida se refleja así aquella Misericordia que no tendrá jamás fin (Cfr. 1 Cor 13,1-12).
Pero no se olviden de esto: misericordia y don; perdón y don. Así el corazón crece, crece en el amor. En cambio, el egoísmo, la rabia, vuelve al corazón pequeño, pequeño, pequeño, pequeño y se endurece como una piedra. ¿Qué cosa prefieren ustedes? ¿Un corazón de piedra? Les pregunto, respondan: “No”. No escucho bien… “No”. ¿Un corazón lleno de amor? “Si”. ¡Si prefieren un corazón lleno de amor, sean misericordiosos!”.

EDD. miércoles 21 de septiembre de 2016

Fiesta de san Mateo, apóstol y evangelista.
 
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160920
 
Carta de San Pablo a los Efesios 4,1-7.11-13.
Hermanos:
Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido.
Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor.
Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.
Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida.
hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.
Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.
Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido.
El comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros.
Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo,
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.
Salmo 19(18),2-3.4-5.
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Allí puso una carpa para el sol
Evangelio según San Mateo 9,9-13.
Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.
Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: «¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?».
Jesús, que había oído, respondió: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
 
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Comentario del Evangelio por  San Ireneo de Lyon (c. 130-c. 208), obispo, teólogo y mártir. ontra los herejes, III 11,8; 9,1
 
 
Uno de los primeros testimonios históricos de los evangelistas.
 
Los apóstoles se fueron hasta los extremos de la tierra proclamando la buena noticia de los beneficios que Dios nos regala y anunciando a los hombres la paz del cielo. (cf Lc 2,14) Ellos poseían, cada uno en particular y todos en común, la buena noticia de Dios. Mateo precisamente, entre los hebreos, difundió en su propia lengua una forma escrita del evangelio, mientras que Pedro y Pablo evangelizaron en Roma y fundaron la Iglesia. Después de la muerte de ellos, Marcos el discípulo e intérprete de Pedro (1P 5,13) nos transmitió también, por escrito, la predicación de Pedro. Asimismo, Lucas, el compañero de Pablo, ha consignado en un libro el evangelio predicado por éste. Por fin, Juan, el discípulo del Señor, el mismo que reposó sobre el costado de Jesús (Jn 13,25) ha publicado a su vez el evangelio durante su estancia en Efeso.
Mateo, en su evangelio presenta la genealogía de Cristo como hombre: “Genealogía de Jesús, Mesías, Hijo de David, Hijo de Abrahán:…el nacimiento de Jesús fue así:..” (cf Mt 1,1-18) Este evangelio presenta a Cristo en su condición humana. Por esto encontramos en él a un Cristo animado siempre por sentimientos de humildad, siendo un hombre lleno de ternura… El apóstol Mateo conoce un solo y único Dios que prometió a Abrahán multiplicar su descendencia como las estrellas del firmamento (Gn 15,5) y que nos ha llamado, gracias a Jesucristo su Hijo, del culto a las piedras al conocimiento del Dios verdadero (cf Mt 3,9), de manera que “al que no es mi pueblo lo llamaré “Pueblo mío”, y “Amada mía” a la que no es mi amada.”(Os 2,25; Rm 9,25)
 

Ceremonia final de la Jornada de Oración por la Paz en Asis.

Asís 2016, texto del llamamiento de paz
https://es.zenit.org/articles/asis-2016-llamamiento-de-paz/
•20 septiembre 2016•Redaccion•Viajes pontificios
En el enciento de Asís, el Papa firma la declaración final
(ZENIT – Roma).- En la ceremonia final del encuentro de Asís, al que participaron más de 500 líderes religiosos, ellos firmaron un llamado de paz, cuyo texto proponemos a continuación:
“Hombres y mujeres de religiones diferentes hemos venido como peregrinos a la ciudad de san Francisco. Aquí, en 1986, hace treinta años, por invitación del papa Juan Pablo II, se reunieron Representantes religiosos de todo el mundo, por vez primera de forma tan participada y solemne, para afirmar el lazo indisoluble entre el gran bien de la paz y una auténtica actitud religiosa. Desde aquel acontecimiento histórico se ha encaminado un largo peregrinaje que, tocando muchas ciudades del mundo, ha implicado a muchos creyentes en el diálogo y en la oración por la paz; ha unido sin confundir, dando vida a sólidas amistades interreligiosas y contribuyendo a apagar no pocos conflictos. Éste es el espíritu que nos anima: realizar el encuentro en el diálogo, oponerse a toda forma de violencia y abuso de la religión para justificar la guerra y el terrorismo. Sin embargo, durante los años transcurridos todavía muchos pueblos han sido dolorosamente heridos por la guerra. No se ha comprendido siempre que la guerra empeora el mundo, dejando una herencia de dolores y odios. Con la guerra todos pierden, incluso los vencedores.
Hemos dirigido nuestra oración a Dios para que conceda la paz al mundo. Reconocemos la necesidad de rezar constantemente por la paz, porque la oración protege el mundo y lo ilumina. La paz es el nombre de Dios. Quien invoca el nombre de Dios para justificar el terrorismo, la violencia y la guerra, no camina por Su sendero: la guerra en nombre de la religión se convierte en una guerra a la religión misma. Con firme convicción, reafirmamos por tanto que la violencia y el terrorismo se oponen al verdadero espíritu religioso.
Nos hemos puesto a la escucha de la voz de los pobres, de los niños, de las jóvenes generaciones, de las mujeres y de muchos hermanos y hermanas que sufren por la guerra; con ellos decimos con fuerza: ¡No a la guerra! Que no se quede sin escuchar el grito de dolor de tantos inocentes. Imploramos a los Responsables de las naciones para que se desactiven las causas de las guerras: la avidez de poder y de dinero, la avaricia de quien comercia con armas, los intereses partidarios, las venganzas por el pasado. Que aumente el compromiso concreto para remover las causas subyacentes a los conflictos: las situaciones de pobreza, injusticia y desigualdad, la explotación y el desprecio de la vida humana.
Que se abra finalmente un tiempo nuevo en el que el mundo globalizado se convierta en una familia de pueblos. Que se ejerza la responsabilidad de construir una paz verdadera, que esté atenta a las necesidades auténticas de las personas y de los pueblos, que prevenga los conflictos con la colaboración, que venza los odios y supere las barreras con el encuentro y el diálogo. Nada se pierde practicando el diálogo. Nada es imposible si nos dirigimos a Dios en la oración. Todos pueden ser artesanos de paz; desde Asís renovamos con convicción nuestro compromiso de serlo, con la ayuda de Dios, junto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
Asís, 20 de septiembre de 2016″.

EDD. martes 20 de septiembre de 2016

Martes de la vigésima qunita semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160919
Libro de los Proverbios 21,1-6.10-13.
El corazón del rey es una corriente de agua en manos del Señor: él lo dirige hacia donde quiere.
Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Señor pesa los corazones.
Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios.
Los ojos altaneros, el corazón arrogante, la luz de los malvados: todo eso es pecado.
Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita acaba en la indigencia.
Tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de los que buscan la muerte.
El alma del malvado desea el mal, él no se apiada de su prójimo.
El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia cuando se instruye al sabio.
El justo observa la casa del malvado, y precipita en la desgracia a los malos.
El que cierra los oídos al clamor del débil llamará y no se le responderá.
Salmo 119(118),1.27.30.34.35.44.
Felices los que van por un camino intachable,
los que siguen la ley del Señor,
Instrúyeme en el camino de tus leyes,
y yo meditaré tus maravillas.
Elegí el camino de la verdad,
puse tus decretos delante de mí.
Instrúyeme, para que observe tu ley
y la cumpla de todo corazón.
Condúceme por la senda de tus mandamientos,
porque en ella tengo puesta mi alegría.
Yo cumpliré fielmente tu ley:
lo haré siempre, eternamente.
 
Evangelio según San Lucas 8,19-21.
Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud.
Entonces le anunciaron a Jesús: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte».
Pero él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican».
 
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
 
Comentario del Evangelio por San Ireneo de Lyon (c. 130-c. 208), obispo, teólogo y mártir . Contra la herejías, III, 22.
Somos sus hermanos porque su madre escuchó la palabra y la puso en práctica.
La Virgen María fue obediente cuando dijo: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38). Eva, por el contrario, fue desobediente; desobedeció cuando todavía era virgen… De la misma manera, pues, que Eva desobedeciendo fue causa de muerte para ella misma y para todo el género humano, María, teniendo por esposo aquel que ya anteriormente le había sido destinado y siendo sin embargo virgen, obedeciendo llegó a ser causa de salvación para ella misma y para todo el género humano… Porque lo que ha sido atado no puede desatarse sino es deshaciendo, en sentido inverso, las argollas del nudo; de esta manera una primera atadura es desligada por una segunda, y la segunda no hace otro servicio que el de desligamiento con respecto a la primera.
Por eso el Señor dice que los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros. (Mt 19,30) También el profeta hace la misma afirmación diciendo: “A cambio de tus padres tendrás hijos”(Sl 44, 17). Porque el Señor, siendo “el primogénito de entre los muertos” y acogiendo en su seno a los padres antiguos, los hace renacer a la vida de Dios, siendo él mismo “el primero en todo” (Col 1,18) porque Adán se hizo el primero de los muertos. Por eso Lucas comienza su genealogía por el Señor, para hacerla remontar desde Cristo hasta Adán (Lc 3,23s), indicando con ello que no son los padres los que han dado la vida al Señor, sino todo lo contrario, es él quien los ha hecho renacer a través del Evangelio de la vida. Así, de la misma manera, el nudo de la desobediencia de Eva ha sido desatado por la obediencia de María, porque lo que le virgen Eva había atado por su incredulidad, la Virgen María lo ha desatado por su fe.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
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Homilía del Papa en la misa diaria de Santa Marta

El papa en Sta. Marta: Tramar es un pedazo de mafia a nuestro alcance, que nos vuelve oscuros
El Santo Padre invita cuidar la luz que nos fue dada en el bautismo, a renunciar a discutir por el gusto de discutir, a no envidiar ni tramar.
https://es.zenit.org/articles/el-papa-en-sta-marta-tramar-es-un-pedazo-de-mafia-a-nuestro-alcance-que-nos-vuelve-oscuros/
•19 septiembre 2016•Redaccion•El papa Francisco
El papa Francisco celebrando en la Casa Santa Marta (Foto archivo © Osservatore Romano)
 
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- La luz de la fe debe ser custodiada y no dejar que sea ocultada. Esta es la exhortación que el Papa Francisco hizo en la homilía de la misa celebrada hoy lunes por la mañana en la Casa Santa Marta, poniendo en guardia delante de comportamientos que pueden apagar esta luz recibida como un don de Dios.
El Papa inspirándose en el Evangelio de día señaló que custodiar la luz es custodiar algo que nos ha sido dado como un don, y si nosotros somos luminosos, somos luminosos en este sentido; por haber recibido el don de la luz en el día del Bautismo”. Francisco recordó que “en los primeros siglos de la Iglesia”, y “también el algunas Iglesias orientales” todavía hoy “al Bautismo se lo llama la iluminación”.
Esta luz, advierte el Santo Padre, “no ha de ser tapada”. Porque “si uno tapa esa luz”, en efecto, “se vuelve tibio o simplemente” un “cristiano sólo de nombre”.
La luz de la fe “es una luz verdadera, la que Jesús nos da en el Bautismo”, o sea “no es una luz artificial, una luz que camufla, sino que es una luz suave, serena, que no se paga más”. Pero hay toda una serie de conductas que ponen en peligro esta luz. Y sobre todo para que esta luz no se vuelva oscura, “no hay que hacer esperar a quien está necesitado”.
“Jamás postergar: el bien… el bien no tolera el congelador: el bien es hoy, y si tú no lo haces hoy, mañana no existirá. No ocultar el bien para mañana, ‘vete y regresa, que te lo daré mañana’ oculta fuertemente la luz; y además es una injusticia…”
Otra cosa es no cubrir la luz, no tramar contra el prójimo cuando él se confiado de ti. Y peor si se trama el mal para destruirlo, para ensuciarlo, para desmerecerlo…
“Es un pequeño pedazo de mafia que todos tenemos a nuestro alcance. El que se aprovecha de la confianza del prójimo para tramar el mal, es un mafioso. ‘Pero yo no pertenezco a…’: esta es la mafia, aprovecharse de la confianza… Y esto es ocultar la luz. Uno se vuelve oscuro porque ¡toda mafia es oscura!”.
El Papa puso el acento también en la tentación de estar siempre discutiendo con alguien, el placer de discutir. “Siempre buscamos alguna cosita para pelear. Pero al final, pelear cansa: no se puede vivir. Es mejor dejar pasar, perdonar”, “fingir de no haber visto las cosas… no pelear continuamente”.
Otro consejo que da este Padre a los hijos para no tapar la luz es: ‘No envidiar al hombre violento y no irritarse por todos sus éxitos, porque el Señor tiene horror del perverso, mientras que su amistad –la del Señor– es para los justos’”.
Y muchas veces nosotros, algunos, tenemos celos, envidias de aquellos que tienen éxito, o de los que son violentos… pero repasemos un poco cómo es la historia de los violentos, de los poderosos… Es tan simple: ¡los mismos gusanos que nos comerán a nosotros, los comerán a ellos, los mismos! Al final, seremos todos iguales.
Por todo esto el consejo de Jesús es: “Sed hijos de la luz y no hijos de las tinieblas; hay que custodiar la luz que nos ha sido dada como don en el día del Bautismo”. Incluso más, “no esconderla debajo de la cama”. Y para custodiar la luz, reiteró, están estos consejos, que han de ser llevados a la práctica cada día. “No son cosas extrañas –subrayó– porque todos los días vemos que estas cosas tapan la luz”.
“Que el Espíritu Santo, que todos nosotros hemos recibido en el Bautismo, nos ayude a no caer en estos hábitos feos que tapan la luz” concluyó el Papa. E invitó a “llevar adelante la luz recibida gratuitamente, esa luz de Dios que hace tanto bien: la luz de la amistad, la luz de la benevolencia, la luz de la fe, la luz de la esperanza, la luz de la paciencia, la luz de la bondad”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
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Inició en Asís el encuentro ‘Sed de Paz’

Con la presencia de más de 500 líderes religiosos del mundo.
https://es.zenit.org/articles/inicio-en-asis-el-encuentro-sed-de-paz/
 
•19 septiembre 2016•Sergio Mora•
(ZENIT – Roma).- El encuentro ‘Sed de Paz’ que se está desarrollando en Asís fue inaugurado este dómingo por la tarde con la presencia de más de 500 líderes religiosos, personalidades del mundo de la cultura y de la política. El evento es organizado por la Comunidad de San Egidio en colaboración con la diócesis de Asís y por las Familias Franciscanas.
El obispo de Asís, Domenico Sorrentino, presidió por la mañana en la basílica superior de San Francisco una solemne liturgia, a la que asistieron numerosas delegaciones de diversas Iglesias y confesiones cristianas.
A todos ellos el obispo les dio la bienvenida y les invitó a seguir el ejemplo de san Francisco y “buscar un diálogo cordial con tantos creyentes” para “construir la paz potenciándolo todo en la fuerza de la oración”.
Por su parte el presidente de la Comunidad de San Egidio, Marco Impagliazo, recordó el inicio de este camino de paz en 1986, su subrayando que “aquella voz hoy, después de treinta años es más fuerte y su espíritu se ha difundido y dado coraje a tantas personas en el mundo”. E invitó a que “la voz de la paz sea aún más fuerte y audaz”, para que resuene “en nombre de quienes no tienen voz porque avasallada por el ruido de la guerra y la violencia”.
Hay mucha expectativa por la llegada el día martes del papa Francisco a Asís, quien ayer domingo después de la oración del ángelus invitó a todos a “vivir este día como una Jornada de oración por la paz”, para seguir el ejemplo de san Francisco y ofrecer al mundo un fuerte testimonio de nuestro empeño común por la paz y la reconciliación entre los pueblos”.

EDD. lunes 19 de septiembre de 2016

Lunes de la vigésima quinta semana del tiempo ordinario.

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Libro de los Proverbios 3,27-34.
No niegues un beneficio al que lo necesite, siempre que esté en tus manos hacerlo.
No digas a tu prójimo: «Vuelve después, mañana te daré», si tienes con qué ayudarlo.
No trames el mal contra tu prójimo, mientras vive confiado junto a ti.
No litigues con un hombre sin motivo, si no te ha causado ningún mal.
No envidies al hombre violento ni elijas ninguno de sus caminos.
Porque el hombre perverso es abominable para el Señor, y él reserva su intimidad para los rectos.
La maldición del Señor está en la casa del malvado, pero él bendice la morada de los justos.
El se burla de los insolentes y concede su favor a los humildes.
Salmo 15(14),2-3.4.5.
El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua.
El que no hace mal a su prójimo
ni agravia a su vecino,
el que no estima a quien Dios reprueba
y honra a los que temen al Señor.
El que no se retracta de lo que juró,
aunque salga perjudicado;
el que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará.
Evangelio según San Lucas 8,16-18.
Jesús dijo a la gente:
«No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.
Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.
Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener».
Comentario del Evangelio por  San Cromacio de Aquilea (¿-407), obispo. Homilías sobre el Evangelio de Mateo 5,1.3-4.
“Pon la lámpara sobre el lampadario”.
El Señor llama a sus discípulos “luz del mundo” (Mt 5,14), porque, después de haber sido iluminados por el, que es la luz verdadera y eterna (Jn 1,9), se han convertido ellos mismos en luz que disipa las tinieblas. Porque él mismo es “el Sol de justicia”(Ma 3, 20) el Señor puede también llamar a sus discípulos “luz del mundo”. Es por ellos, como por los rayos resplandecientes, que él vuelque la luz de su conocimiento sobre la tierra entera… Iluminados por ellos, nosotros mismos, de las tinieblas que éramos, somos  nosotros vueltos en luz, como dice San Pablo: “Antes vosotros erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor, vivid como hijos de la luz” (Ef 5, 8). Y todavía “Vosotros sois hijos de la luz, hijos del día, no lo somos de la noche ni de las tinieblas” (1Ts 5,5). San Juan tiene razón al afirmar en su carta: “Dios es luz” (1,5) “El que está en Dios está en la luz” (1, 7)… También nosotros ya que hemos sido librados de las tinieblas del error, debemos vivir en la luz, como hijos de la luz… Es lo que dice el Apóstol: “En medio de ellos, aparecéis, como lumbreras de luz en el mundo, vosotros que lleváis la palabra de vida (Fl  2,15)…
Esta lámpara resplandeciente, que ha sido encendida para  servir nuestra salvación, debe siempre brillar en nosotros… Esta lámpara de la ley y de la fe, no debemos por tanto ocultarla, sino colocarla siempre en la Iglesia como sobre el lampadario, para la salvación de un gran número, a fin de alegrarnos de la luz de su verdad, y brillar en todos los creyentes.

El Papa convoca a todos el próximo martes, a una ‘Jornada de Oración por la Paz’

Con motivo del encuentro interreligioso en Asis que inicia hoy y el martes contará con la presencia del papa Francisco.
https://es.zenit.org/articles/el-papa-convoca-el-proximo-martes-a-una-jornada-de-oracion-por-la-paz/

El Sacro convento en Asís (Wiki commons - Roberto Ferrari cc)

El Sacro convento en Asís (Wiki commons – Roberto Ferrari cc)

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco invitó a todos a vivir el último día del encuentro de oración por la paz en Asís, el próximo martes 21, como “una Jornada de oración por la paz. La invitación llega después de que el Santo Padre rezó este domingo desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, la oración del ángelus ante la plaza de San Pedro, donde miles de peregrinos y fieles le esperaban.

“El próximo martes iré a Asís para el encuentro de oración por la paz, treinta años después de aquel histórico que convocó san Juan Pablo II” dijo. Y añadió: “Invito a las parroquias, asociaciones eclesiásticas, individualmente a los fieles de todo el mundo para que vivan ese día como una Jornada de oración por la paz”.

Porque, aseguró el Santo Padre, “hoy tenemos necesidad de paz en esta guerra que existe en todas las partes del mundo”.

“Recemos por la paz –pidió el Papa– siguiendo el ejemplo de san Francisco, hombre de fraternidad y de bondad” porque “estamos todos llamados a ofrecer al mundo un fuerte testimonio de nuestro empeño común por la paz y la reconcilación entre los pueblos”. Y concluyó: “Así el martes, todos, unidos en oración. Recemos por la paz”.

El encuentro ‘Sed de paz. Religiones y cultura en diálogo’, que inicia hoy domingo, contará con la presencia de líderes mundiales de 9 religiones, 6 Premio Nobel de la paz, representantes del mundo de la cultura, un grupo de 25 refugiados y el martes con la participación del papa Francisco.

En total serán 511líderes religiosos provenientes desde todo el mundo y unas 12 mil personas podrán seguir los eventos religiosos y las 29 conferencias que se realizarán.

Así 30 años después de la histórica Jornada de Oración por la Paz impulsada por san Juan Pablo II , hombres y mujeres de religiones y culturas diferentes, se reunirán durante 3 días para hablar, confrontarse y orar uno junto al otro en el Espíritu de Asís.