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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 09 de octubre de 2016

DOMINGO XXVIII.

2Reyes 5,10.14-17: La curación de Naamán, el sirio. Su reacción: reconoce al Señor como el único Dios; por eso desea llevar tierra de Israel, tierra santificada por la presencia del Señor. Sobre ella podrá dar culto al Señor.

Lucas 17,11-19: curación de los diez leprosos. Sólo el samaritano vuelve a dar gracias.

1.- Tanto el libro de los Reyes como el Evangelio nos muestran:

 Primero, que los favorecidos por Dios eran leprosos, es decir, marginados por la sociedad, tanto por la enfermedad como por su condición de no israelitas;

 Segundo, sólo los no israelitas son capaces de reconocer al favor de Dios;

 Tercero, tanto Naamán como el samaritano son capaces de reconocer la obra del Señor, es decir, tienen fe, creen en el Señor;

 Cuarto, ambos vuelven a dar gracias al Señor.

Lo que nos está indicando cuál debe ser la actitud del creyente.

2.- Todos nosotros hemos entrado a este mundo contaminados con la lepra del pecado. Pero todos nosotros hemos sido favorecidos, agraciados por el Señor. El nos curó de nuestros males y gratuitamente nos favoreció con tantos dones. Porque no sólo nos purificó, justificó, sino que nos ha colmado de bienes y nos ha incorporado al número de los hijos de Dios.

Es de buen tono en nuestro contexto social ser agradecidos. Ser agradecido significa que el favorecido reconoce al que le hizo un bien. Lo mismo sucede en el plano de lo religioso. Ser agradecido significa tener fe, reconocer el poder del Señor. Porque nadie se compra ni gana los dones de Dios, sino que el Señor los otorga en forma gratuita. Por eso es necesario ser agradecidos. San Pablo dice en Filipenses 4,6: “no se angustien por nada…recurran a la oración y a la súplica, con acción de gracias”. Y en Colosenses 4,2 dice: “Perseveren en la oración, velando siempre en ella con acción de gracias.” Y en 1Tesalonicenses 5,18 nos dice: “Den gracias a Dios en toda ocasión.”

3.- El domingo pasado el Señor nos exhortaba a tener fe para enfrentar las dificultades. Hoy se nos muestra una faceta de la fe: el reconocer el poder de Dios y ser agradecidos. El creyente sabe reconocer que todo viene de Dios. María, la mujer creyente, exclamó: “Proclama mi alma las grandezas del Señor”.

Cuando una persona o una sociedad caen en la autosuficiencia le da la espalda a Dios y no reconoce al Señor como el autor de la salvación. Es cierto que el ser humano, gracias a los conocimientos que tiene, es capaz de avanzar, progresar. De hecho ha logrado grandes avances en la ciencia y en la técnica. Pero se ha envanecido, se ha endiosado. Ha hecho un divorcio entre ciencia y ética. Los logros científicos valen por sí solos, sin importar si son éticos o no. Ya no se necesita de Dios. Esto es lo que se llama “Secularismo”, es decir, se prescinde de Dios, todo es obra del ser humano. Esta actitud lleva al ateísmo o a crear nuevos “dioses”, nuevas ideologías.

4.- Hoy la Palabra nos recuerda que debemos ser agradecidos y reconocer que Dios es Dios, y no hay otro. Ser agradecidos, es decir, reconocer que todo lo hemos recibido de Dios. ¿De qué nos gloriamos entonces?

Hoy, como todos los domingos, hacemos Eucaristía, es decir, damos gracias a Dios. Damos gracias por lo que Jesús, el Señor, ha hecho en nosotros: murió y resucitó para nuestra salvación. Damos gracias por todo lo que ha realizado en cada uno de nosotros.

Por eso, con el salmo responsorial podemos decir: “El Señor manifestó su victoria”. ¿Cuándo? Al perdonarnos, al salvarnos. Entonces, aclamemos al Señor porque El hizo maravillas.

Hermano Pastor Salvo Beas.

Párroco de San Miguel.

 

Comentario al evangelio de hoy viernes 07 de octubre de 2016

El «sí» de María.

Tiempo ordinario.
Nuestra Señora del Rosario.
María se dejó guiar por la fe. Sin certezas humanas, supo acoger confiadamente la palabra de Dios.
Por: P Juan Pablo Menéndez
Fuente: Catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/11744/cat/504/el-si-de-maria.html

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38
Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.
Oración introductoria
Señor, así como María supo acoger el anuncio del ángel, permite que yo sepa escuchar y aceptar lo que hoy quieres decirme en mi oración, porque mi anhelo es que la verdad de tu Evangelio impregne mi modo de ver, pensar y de actuar.
Petición
Jesús, permite que siempre diga un «sí», alegre y confiado, a lo que Tú quieras pedirme.
Meditación del Papa Francisco
La voluntad de Dios es la ley suprema que establece la verdadera pertenencia a Él. María instaura un vínculo de parentesco con Jesús antes aún de darle a luz: se convierte en discípula y madre de su Hijo en el momento en que acoge las palabras del Ángel y dice: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Este «“hágase» no es sólo aceptación, sino también apertura confiada al futuro. ¡Este «hágase» es esperanza!
María es la madre de la esperanza, la imagen más expresiva de la esperanza cristiana. Toda su vida es un conjunto de actitudes de esperanza, comenzando por el «sí» en el momento de la anunciación. María no sabía cómo podría llegar a ser madre, pero confió totalmente.» (Papa Francisco, 21 de noviembre de 2013)
Reflexión
Cuando pensamos en el «Sí» de María a la propuesta de Dios, lo podemos imaginar en un ambiente casi de novela «romántica», y olvidar que con ese «Sí», toda su vida quedó comprometida. La respuesta que ella dio no era algo espontáneo o «lógico». María dirá que sí, más por confianza y fe, que por conocimiento. Ella apenas podía entender lo que le había sido explicado… y sin embargo, dice que «Sí». Además, la fe de María será puesta a prueba cada día. Ella quedará encinta. No sabe bien cómo, pero lo cierto es que su corazón está inundado por una luz especial. Aunque su querido José dude, ella vive inmersa en el misterio sin pedir pruebas, vive unida al misterio más radical que existe: Dios. Él sabrá encontrar las soluciones a todos los problemas, pero hacía falta fe, hacía falta abandono total a su voluntad.
María se dejó guiar por la fe. Ésta la llevó a creer a pesar que parecía imposible lo anunciado. El Misterio se encarnó en ella de la manera más radical que se podía imaginar.
Sin certezas humanas, ella supo acoger confiadamente la palabra de Dios. María también supo esperar, ¿cómo vivió María aquellos meses, y las últimas semanas en la espera de su Hijo? Sólo por medio de la oración y de la unión con Dios podemos hacernos una pálida idea de lo que ella vivió en su interior. También María vivió con intensidad ese acontecimiento que transformó toda su existencia de manera radical. Ella dijo «Sí» y engendró físicamente al Hijo de Dios, al que ya había concebido desde la fe. Estas son experiencias que contrastan con nuestro mundo materialista … Por ello, como cristianos, ¿cómo no centrar más nuestra vida al contemplar este Misterio inefable? ¿Cómo no dar el anuncio de la alegría del nacimiento de nuestro Señor a todos los que no han experimentado ese Dios-Amor?
No olvidemos que un día ese Dios creció en el seno de María, y también puede crecer hoy en nuestros corazones, si por la fe creemos, y si en la espera sabemos dar sentido a toda nuestra vida mirando con valor al futuro.
Propósito
Rechazar preocupaciones sobre las que no puedo hacer nada, para actuar confiadamente sobre lo que sí puedo cambiar.
Diálogo con Cristo
Dios mío, gracias por quedarte en la Eucaristía y por darme a María como madre y modelo de mi vida. Contemplar su gozo, su actitud de acogida y aceptación, su humildad, me motivan a exclamar con gozo: heme aquí Señor, débil e infiel, pero lleno de alegría por saber que con tu gracia, las cosas pueden y van a cambiar.

EDD. viernes 07 de octubre de 2016

Viernes de la vigesimoséptima semana del tiempo ordinario
Nuestra Señora del Rosario
Memoria obligatoria
Color: blanco
http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2016-10-07
El 7 de octubre de 1571, Occidente fue liberado de la amenaza turca por la victoria de Lepanto, que se atribuyó a la recitación del Rosario. Hoy, no estamos invitados a conmemorar un acontecimiento lejano, sino a descubrir el lugar de María en el misterio de la salvación y a saludar a la Santa Madre de Dios como lo hizo el ángel Gabriel: ¡Ave María!
El Papa san Pío V instituyó esta fiesta.
 
Antífona de entrada            Cf. Lc 1, 28. 42
Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre.
 
ORACIÓN COLECTA
Señor, derrama tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por el anuncio del Ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su Pasión y su Cruz, con la intercesión de la Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
 
LITURGIA DE LA PALABRA
 
Primera lectura
Se dedicaban a la oración en compañía de María, la madre de Jesús.
Lectura de los Hechos de los Apóstoles  1, 12-14
Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.
 
Salmo responsorial   Lc 1, 46-55
R/. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.
Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. Porque Él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz.
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquéllos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.
 
EVANGELIO
 
Aclamación al Evangelio  Cf. Lc 1, 28
Aleluya.
¡Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre las mujeres! Aleluya.
 
Evangelio
Concebirás y darás a luz un hijo.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   1, 26-38
El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo:
“¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”.
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo:
“No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”.
María dijo al Ángel:
“¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?”
El Ángel le respondió:
“El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”.
María dijo entonces:
“Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”.
Y el Ángel se alejó.
 
Reflexión : ( www.catholic.net )
Cuando pensamos en el «Sí» de María a la propuesta de Dios, lo podemos imaginar en un ambiente casi de novela «romántica», y olvidar que con ese «Sí», toda su vida quedó comprometida. La respuesta que ella dio no era algo espontáneo o «lógico». María dirá que sí, más por confianza y fe, que por conocimiento. Ella apenas podía entender lo que le había sido explicado… y sin embargo, dice que «Sí». Además, la fe de María será puesta a prueba cada día. Ella quedará encinta. No sabe bien cómo, pero lo cierto es que su corazón está inundado por una luz especial. Aunque su querido José dude, ella vive inmersa en el misterio sin pedir pruebas, vive unida al misterio más radical que existe: Dios. Él sabrá encontrar las soluciones a todos los problemas, pero hacía falta fe, hacía falta abandono total a su voluntad. María se dejó guiar por la fe. Ésta la llevó a creer a pesar que parecía imposible lo anunciado. El Misterio se encarnó en ella de la manera más radical que se podía imaginar. Sin certezas humanas, ella supo acoger confiadamente la palabra de Dios. María también supo esperar, ¿cómo vivió María aquellos meses, y las últimas semanas en la espera de su Hijo? Sólo por medio de la oración y de la unión con Dios podemos hacernos una pálida idea de lo que ella vivió en su interior. También María vivió con intensidad ese acontecimiento que transformó toda su existencia de manera radical. Ella dijo «Sí» y engendró físicamente al Hijo de Dios, al que ya había concebido desde la fe. Estas son experiencias que contrastan con nuestro mundo materialista, especialmente en la cercanía de las fiestas de Navidad. Por ello, como cristianos, ¿cómo no centrar más nuestra vida al contemplar este Misterio inefable? ¿Cómo no dar el anuncio de la alegría de la Navidad a todos los que no han experimentado ese Dios-Amor? No olvidemos que un día ese Dios creció en el seno de María, y también puede crecer hoy en nuestros corazones, si por la fe creemos, y si en la espera sabemos dar sentido a toda nuestra vida mirando con valor al futuro.
 

El Papa en Sta. Marta: ‘Abrirse al Espíritu y dejar que nos lleve adelante’

En la homilía de este jueves, el Santo Padre advierte que aferrarse a la Ley hace ignorar al Espíritu Santo.
El Papa en Santa Marta - © Osservatore Romano

El Papa En Santa Marta – © Osservatore Romano

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- La verdadera doctrina no es “rígida adhesión” a la Ley que encanta como las ideologías, sino que es la revelación de Dios que se deja encontrar cada día más por los que están abiertos al Espíritu Santo. Así lo ha explicado el santo padre Francisco en la homilía de la misa celebrada este jueves por la mañana en Santa Marta.
En las lecturas del día se habla del Espíritu Santo, “gran don del Padre” “fuerza que hace salir a la Iglesia con valentía para llegar hasta el final del mundo”. El Espíritu –ha indicado– es el protagonista de este ir adelante de la Iglesia. Sin Él, hay “clausura, miedo”.
Así, el Papa ha hablado de tres actitudes que podemos tener con el Espíritu Santo. La primera es la que San Pablo reprocha a los Gálatas: creer estar justificados por la Ley y no por Jesús “que da sentido a la Ley”. Por eso eran “demasiado rígidos”. Son los mismos que atacaban a Jesús y que Jesús les llamaba hipócritas.
Al respecto, el Pontífice ha explicado que este “aferrarse a la Ley” hace “ignorar al Espíritu Santo”. No deja –ha advertido– que la fuerza de la redención de Cristo vaya adelante con el Espíritu Santo. Por otro lado ha precisado que es verdad que están los mandamientos y que debemos seguirlos, “pero siempre desde la gracia de este gran don que nos ha dado el Padre, su Hijo, es el don del Espíritu Santo”. Y así, ha asegurado, “se entiende la Ley”. Pero –ha pedido Francisco– no reducir el Espíritu y el Hijo a la Ley.
El Papa también ha hablado de los doctores de la Ley que “encantan con las ideas”. Porque –ha explicado –las ideologías encantan. Por eso ha recordado que la revelación de Dios se encuentra cada día más y más, siempre en camino. “Y los que creen que tienen toda la verdad en la mano” no es que sean ignorantes, Pablo les llama ‘necios’.
La segunda actitud de la que ha hablado Francisco es entristecer al Espíritu Santo. Esto sucede, ha explicado el Papa, cuando “no dejamos que Él nos inspire, nos lleve adelante en la vida cristiana”, “no dejamos que Él nos diga, no con la teología de la Ley sino con la libertad del Espíritu, qué debemos hacer”.  Es así como “nos convertimos en tibios”, caemos en la “mediocridad cristiana” porque el Espíritu Santo “no puede hacer la gran obra en nosotros”.
A continuación, ha explicado que la tercera actitud es “abrirse” dejar que el “Espíritu Santo nos lleve adelante”. Esto es lo que hicieron los apóstoles: la valentía del día de Pentecostés: “perdieron el miedo y se abrieron al Espíritu Santo”, ha recordado.
Y cuando una persona se abre al Espíritu “es como un barco de vela que se deja llevar por el viento y va adelante, adelante, adelante y ya no se detiene”. Pero, es necesario “rezar al Espíritu Santo”.
Finalmente, el Santo Padre ha invitado a preguntarte si “mi vida es una vida a medias, tibia, que entristece el Espíritu Santo y no deja en mí la fuerza de ir adelante, de abrirme” o si es “una vida de oración continua para abrirse al Espíritu Santo”.
Y así, ha invitado a pedir a Dios esta gracia “abrirnos al Espíritu Santo para no convertirnos en necios, encantados, ni hombres y mujeres que entristecen el Espíritu”.

Comentario al evangelio de hoy jueves 06 de octubre de 2016

Al que llama, se le abrirá y al que pida se le dará.
Parábolas

Tiempo Ordinario. 
Pidamos las veces que haga falta, no quedaremos defraudados si lo hacemos con fe y confianza.
Por: Xavier Caballero
Fuente: Catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/8924/el-amigo-inoportuno.html

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 5-13
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: «Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle», y aquél, desde dentro, le responde: «No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos», os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite. Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan! 
Oración introductoria
Señor, vengo ante Ti con la confianza y la seguridad que Tú eres mi Padre, dispuesto a darme todo lo bueno que necesito, aunque muchas veces no sepa pedirlo ni agradecerlo. Me dices que pida, que toque, que busque… esas son las intenciones de mi oración.
Petición
Señor, dame las gracias que más necesito para mi santificación.
Meditación del Papa Francisco
Porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra y al que llama, se le abrirá’. Pero se necesita, buscar y tocar a la puerta. Nosotros, ¿nos involucramos en la oración? ¿Sabemos tocar el corazón de Dios? En el evangelio Jesús dice: ‘Pues si ustedes, siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!’ Esto es algo grande.
Cuando oramos valientemente, el Señor nos da la gracia, e incluso se da a sí mismo en la gracia: el Espíritu Santo, es decir, ¡a sí mismo! Nunca el Señor da o envía una gracia por correo: ¡nunca!
¡La lleva Él mismo! ¡Él es la gracia! Lo que pedimos es un poco como el papel en que se envuelve la gracia. Pero la verdadera gracia es Él que viene a traérmela. Es Él. Nuestra oración, si es valiente, recibe lo que pedimos, pero también aquello que es lo más importante: al Señor. (Cf. S.S. Francisco, 10 de octubre 2013, homilía en Santa Marta).
Reflexión
Cuando recorremos alguna playa o las zonas costeras y percibimos la arena y los acantilados, no podemos menos que maravillarnos del poder del agua. No es que el agua sea fuerte en sí.. A base de la constancia y la perseverancia es capaz de perforar, limar o erosionar cualquier tipo de roca o de superficie.
El Evangelio de hoy nos habla de la perseverancia en la oración. “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá…”. Un ejemplo tan humano como el del amigo que nos viene a pedir tres panes a medianoche, es suficiente para hacernos pensar sobre la realidad de este hecho.
En el caso de la oración, no se trata de una relación entre hombres más o menos buenos o, más o menos justos. Se trata de un diálogo con Dios, con ese Padre y Amigo que me ama, que es infinitamente bueno y que me espera siempre con los brazos abiertos.
¡Cuánta fe y cuánta confianza necesitamos a la hora de rezar! ¡Qué fácil es desanimarse a la primera! ¡Cómo nos cuesta intentarlo de nuevo, una y mil veces! Y sin embargo, los grandes hombres de la historia, han sufrido cientos de rechazos antes de ser reconocidos como tales.
Ojalá que nuestra oración como cristianos esté marcada por la constancia, por la perseverancia con la cual pedimos las cosas. Dios quiere darnos, desea que hallemos, anhela abrirnos… pero ha querido necesitar de nosotros, ha querido respetar nuestra libertad. Pidamos, busquemos, llamemos, las veces que haga falta, no quedaremos defraudados si lo hacemos con fe y confianza. Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Colaboremos con Él. ¡Vale la pena!
Propósito
Hacer el esfuerzo de salir de mí mismo, para que mi oración no se limite a la petición.
Diálogo con Cristo
Señor, redescubrir mi fe por medio del encuentro contigo en tu Palabra y en la Eucaristía, es la ruta trazada. Esforzarme por conocer más el Catecismo, el Credo y los documentos del Concilio Vaticano II serán los medios. Y todo será posible con tu gracia, la cual suplico por la intercesión de tu Santa Madre María, para que también ella me guíe para vivir plenamente este año de gracia en lo personal, en lo familiar y en la Iglesia.

EDD. jueves 06 de octubre de 2016

Jueves de la vigesimoséptima semana del tiempo ordinario.
San Bruno, presbítero
Memoria libre 
Color: blanco
Después de haber enseñado en Reims durante mucho tiempo, Bruno (1035-1101) se retiró en el macizo de la Cartuja con algunos discípulos para dedicarse a la penitencia y a la contemplación. Con sus hermanos, adoptó un estilo de vida que unía la soledad de los eremitas y un mínimo de vida en común. Murió en una ermita de Calabria.
Antífona de entrada
El Señor bendecirá a los hermanos que, unidos, glorifican a Dios.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que llamaste a san Bruno para servirte en la soledad, concédenos, por su intercesión, que en medio de la inestabilidad de este mundo nuestra vida esté siempre orientada hacia ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera lectura
¿Ustedes recibieron el Espíritu por las obras de la Ley o por haber creído en la predicación?
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia    3, 1-5
Gálatas insensatos, ¿quién los ha seducido a ustedes, ante cuyos ojos fue presentado Jesucristo crucificado? Una sola cosa quiero saber: ¿ustedes recibieron el Espíritu por las obras de la Ley o por haber creído en la predicación? ¿Han sido tan insensatos que llegaron al extremo de comenzar por el Espíritu, para acabar ahora en la carne? ¿Habrá sido en vano que recibieron tantos favores?
¡Ojalá no haya sido en vano! Aquél que les prodiga el Espíritu y está obrando milagros entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la Ley o porque han creído en la predicación?
Salmo responsorial   Lc 1, 69-75
R/. ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel!
Nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, como lo había anunciado mucho tiempo antes por boca de sus santos profetas.
Para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza.
Se acordó del juramento que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, lo sirvamos en santidad y justicia bajo su mirada, durante toda nuestra vida.
Aclamación al Evangelio   Cf. Hech 16, 14b
Aleluya.
Señor, abre nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya.
Evangelio
Pidan y se les dará.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   11, 5-13
Jesús dijo a sus discípulos:
Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, y desde adentro él le responde: “No me fastidies, ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!
 
Comentario del Evangelio por Homilía atribuida a San Macario de Egipto (¿-390), monje.  Homilía nº 16, 3ª colección.
 
“¡Cuánto más vuestro Padre celestial os dará el Espíritu Santo!”
 
Para obtener el pan para el cuerpo, el mendigo no experimenta ninguna dificultad para  llamar a puerta y pedir; si no lo recibe, entra más adentro y sin enfado por el pan, pide vestidos o sandalias para aliviar su cuerpo. Mientras no recibe algo, no se va, aunque se le eche. Nosotros, que buscamos el pan celeste y verdadero para fortalecer nuestra alma, que deseamos revestir los hábitos celestiales de luz y aspiramos a calzar las sandalias inmateriales del Espíritu para consuelo del alma inmortal, cuánto más debemos, incansable y resolutamente, con fe y amor, siempre pacientes, llamar a la puerta espiritual de Dios y pedir, con una constancia perfecta, ser dignos de la vida eterna.
Es así que el Señor “propuso una parábola para explicar cómo tenían que orar siempre sin desanimarse” (Lc 18,1) y después añadió estas palabras: “Cuanto más vuestro Padre celestial hará justicia a los que le piden día y noche” (v. 6). Y además, refiriéndose al amigo: “Si no es por ser amigo que se lo da, se levantará a causa de su insistencia y le dará todo lo que tenga necesidad”. Y añade entonces: “Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá. Porque el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama se le abre”. Y prosigue: “Si vosotros que sois malos sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre celestial os dará el Espíritu Santo a los que se lo piden!” Es por esto que el Señor nos exhorta a pedir siempre, incansablemente y con tenacidad, a buscar y llamar continuamente: porque él ha prometido dar a los que piden, buscan y llaman, no a los que no piden nunca. Él quiere darnos la vida eterna siendo orado, suplicado, amado.

Francisco pide proteger el deporte de la manipulación y la explotación comercial

El Santo Padre inaugura el Encuentro mundial sobre deporte y fe, “Deporte al servicio de la humanidad”, y que se celebra este semana en el Vaticano.
El Papa inauguración del congreso Deporte y fe - CTV

El Papa Inauguración Del Congreso Deporte Y Fe – CTV

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El deporte es una actividad humana de gran valor, capaz de enriquecer la vida de las personas, de la que pueden disfrutar hombres y mujeres de todas las naciones, etnias y pertenencia religiosa.
Lo ha indicado el papa Francisco, en su discurso a los participantes del primer Encuentro mundial sobre deporte y fe, cuyo tema es “Deporte al servicio de la humanidad”, y que se celebra este semana en el Vaticano. El encuentro ha sido promovido por el Pontificio Consejo de Cultura y las Naciones Unidas y el Comité Olímpico Internacional apoyan el evento. La ceremonia de apertura ha sido presidida por el papa Francisco, junto con el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach. Antes de la llegada del Papa al Aula Pablo VI, se ha celebrado un tiempo de exhibiciones y testimonios. Entre ellos, una deportista paraolímpica que descubrió al perder las piernas que “la vida es un don tan grande que supera todo” y uno de los integrantes del equipo olímpico de refugiados. También han participado el futbolista Alessandro del Piero, 22 atletas de Taekwondo, y el equipo nacional italiano de gimnasia rítmica.
El Santo Padre, en su discurso, ha señalado a los presentes un desafío: “mantener lo genuino del deporte, de protegerlo de la manipulación y de la explotación comercial”. Sería triste –ha advertido– si le gente ya no confiara en la verdad de los resultados deportivos, o si el cinismo o el desencanto tomaran ventaja al entusiasmo y a la participación alegre y desinteresada. En el deporte, como en la vida, “es importante luchar por el resultado, pero jugar bien y con lealtad es aún más importante”.
En esta línea, el Pontífice ha dado las gracias a los presentes por sus esfuerzos de erradicar todo tipo de “corrupción y manipulación”. Por eso, el Santo Padre ha asegurado que la Iglesia católica “está comprometida en el mundo del deporte para llevar la alegría del Evangelio, el amor inclusivo e incondicional de Dios por todos los seres humanos”.
Asimismo, el Santo Padre ha recordado que en los últimos meses hemos visto cómo los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos han estado en el centro de la atención de todo el mundo. Por eso, ha precisado que el lema olímpico “altius, citius, fortius” es una “invitación a desarrollar los talentos que Dios nos ha dado”.
De este modo, el Pontífice ha indicado que cuando vemos a los atletas tener al máximo de las propias capacidades, “el deporte nos entusiasma, nos maravilla, nos hace sentir casi orgullosos”. Reconociendo la gran belleza que existe en la armonía de ciertos movimientos, como también en la fuerza o en el juego de equipo, ha asegurado que cuando es así, “el deporte trasciende el nivel de lo físico y nos lleva a la arena del espíritu e incluso del misterio”.  Y estos momentos son acompañados de “gran alegría y satisfacción” que todos podemos compartir “aún sin haber competido”.
Francisco también ha hablado del deporte entendido no como competición, sino como actividad de entretenimiento. Por eso es importante –ha asegurado– que todos puedan participar en las actividades deportivas. El Santo Padre se ha reconocido contento porque estos días pondrán en el centro de la atención “el compromiso para asegurar que el deporte sea cada vez más inclusivo” y que sus beneficios sean realmente accesibles a todos.
Por otro lado, ha reconocido que “nuestras tradiciones religiosas” comparten el compromiso por asegurar “el respeto de la dignidad de cada ser humano”. Así, ha valorado el hecho de que las instituciones deportivas mundial “han afrontado con valentía el valor de la inclusión”.
No ha querido olvidar el entusiasmo de los niños que juegan con un balón desinflado o hecho de trapos en los suburbios de grandes ciudades o en las calles de pequeños pueblos. Por ello, el Papa ha animado a todos -instituciones, sociedades deportivas, realidades educativas y sociales, comunidades religiosas- a trabajar juntos para que estos niños puedan acceder al deporte en condiciones dignas, especialmente los que están excluidos por la pobreza.
 

Comentario al evangelio de hoy miércoles 05 de octubre de 2016

La oración que Cristo nos enseñó.
Tiempo Ordinario

Que el Padre Nuestro sea la oración de nuestras familias pero, sobre todo, el reflejo de nuestras vidas. 
Por: P. Clemente González
Fuente: Catholic.net 
http://es.catholic.net/op/articulos/8917/la-oracin-que-cristo-nos-ense.html

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-4
Y sucedió que, estando Él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos. Él les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación. 
Oración introductoria
Señor, creo y confío plenamente en tu misericordia ante mis debilidades. Permite que este momento de intimidad contigo sea el medio por el cual aprenda a orar, como Tú quieres que lo haga. Dame el don de tu Espíritu Santo, e inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir y cómo debo actuar para que Tú reines en mi corazón.
Petición
Padre nuestro, que estás en el cielo, te pido que vengas a mi corazón.
Meditación del Papa Francisco
Para rezar no hay necesidad de hacer ruido ni creer que es mejor derrochar muchas palabras. No podemos confiarnos al ruido, al alboroto de la mundanidad, que Jesús identifica con “tocar la tromba” o “hacerse ver el día de ayuno”. Para rezar no es necesario el ruido de la vanidad: Jesús dijo que esto es un comportamiento propio de los paganos. La oración no es algo mágico; no se hace magia con la oración; esto es pagano.
Entonces, ¿cómo se debe orar? Jesús nos lo enseñó: Dice que el Padre que está en el Cielo “sabe lo que necesitáis, antes incluso de que se lo pidáis”. Por lo tanto, la primera palabra debe ser “Padre”. Esta es la clave de la oración. ¿Es un padre solamente mío? No, es el Padre nuestro, porque yo no soy hijo único. Ninguno de nosotros lo es. Y si no puedo ser hermano, difícilmente puedo llegar a ser hijo de este Padre, porque es un Padre, con certeza, mío, pero también de los demás, de mis hermanos. (Cf. S.S. Francisco, de 2013, homilía en Santa Marta)
Reflexión
En el mundo del deporte, además de las habilidades personales, un excelente entrenador juega un papel decisivo. Es parte de nuestra naturaleza el tener que aprender y recibir de otros. Puede parecer una limitación pero es, al mismo tiempo, un signo de la grandeza y de la maravilla del hombre.
En el Evangelio del día, los discípulos le piden a Jesús: Señor, enséñanos a orar…. La oración es el gran deporte, la gran disciplina del cristiano. Y lo diría el mismo Jesús en el huerto de Getsemaní: Vigilad y orad para que no caigáis en tentación. Él es nuestro mejor entrenador. Hoy, nos ofrece la oración más perfecta, la más antigua y la mejor: el Padre Nuestro. En ella, encontramos los elementos que deben caracterizar toda oración de una auténtico cristiano. Se trata de una oración dirigida a una persona: Padre; en ella, alabamos a Dios y anhelamos la llegada de su Reino; pedimos por nuestras necesidades espirituales y temporales; pedimos perdón por nuestros pecados y ofrecemos el nuestro a quienes nos han ofendido; y, finalmente, pedimos las gracias necesarias para permanecer fieles a su voluntad. Todo ello, rezado con humildad y con un profundo espíritu de gratitud.
Ojalá que sea, el Padre Nuestro, la oración de todas nuestras familias pero, sobre todo, el reflejo de nuestras vidas como cristianos y discípulos de Jesucristo.
Propósito
Ofrecer a Dios cumplir su voluntad con el rezo meditado del Padre nuestro.
Diálogo con Cristo
Señor, te pido que me ayudes a vivir siempre unido a Ti en mi oración, sabiendo que no es lo que diga sino cómo lo diga, lo que importa. Que mi relación contigo no se limite al tiempo que dedico a mi meditación o la celebración de la Eucaristía. Te necesito permanentemente cerca de mí, para no caer en la tentación, para poder vivir auténticamente el amor, para ser un incansable y eficaz discípulo y misionero.

EDD. miércoles 05 de octubre de 2016

Miércoles de la vigésima séptima semana del tiempo ordinario.

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20161003
Carta de San Pablo a los Gálatas 2,1-2.7-14.
Hermanos:
Al cabo de catorce años, subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo a Tito.
Lo hice en virtud de una revelación divina, y les expuse el Evangelio que predico entre los paganos, en particular a los dirigentes para asegurarme que no corría o no había corrido en vano.
Al contrario, aceptaron que me había sido confiado el anuncio del Evangelio a los paganos, así como fue confiado a Pedro el anuncio a los judíos.
Porque el que constituyó a Pedro Apóstol de los judíos, me hizo también a mí Apóstol de los paganos.
Por eso, Santiago, Cefas y Juan -considerados como columnas de la Iglesia- reconociendo el don que me había sido acordado, nos estrecharon la mano a mí y a Bernabé, en señal de comunión, para que nosotros nos encargáramos de los paganos y ellos de los judíos.
Solamente nos recomendaron que nos acordáramos de los pobres, lo que siempre he tratado de hacer.
Pero cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era reprensible.
En efecto, antes que llegaran algunos enviados de Santiago, él comía con los paganos, pero cuando estos llegaron, se alejó de ellos y permanecía apartado, por temor a los partidarios de la circuncisión.
Los demás judíos lo imitaron, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por su simulación.
Cuando yo vi que no procedían rectamente, según la verdad del Evangelio, dije a Cefas delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como los paganos y no como los judíos, ¿por qué obligas a los paganos a que vivan como los judíos?».
Salmo 117(116),1.2.
¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos!
Porque es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre.
¡Aleluya!
Evangelio según San Lucas 11,1-4.
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos».
El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino;
danos cada día nuestro pan cotidiano;
perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación».

Comentario del Evangelio por  San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia. Sermón 80.

«Enséñanos a orar».

     ¿Creéis, hermanos, que Dios no sabe lo que os es necesario? El que conoce nuestro desamparo, conoce anticipadamente nuestros deseos. Por eso, cuando el Señor enseñó el Padrenuestro, recomendó a sus discípulos a ser sobrios en palabras: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras como los paganos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis» (Mt 6,7-8). Si nuestro Padre sabe lo que nos hace falta ¿por qué decírselo, aunque sea en pocas palabras?… Señor, si tu lo sabes, ¿es necesario orar?
Ahora bien, el que aquí nos dice: «No uséis muchas palabras en vuestras oraciones» nos dice en otra parte: «Pedid y recibiréis», y para que nadie crea que lo dice como de paso, en otra parte añade: «Buscad y hallaréis», y para que nadie piense que es una simple manera de hablar, mirad cómo termina: «Llamad y se os abrirá» (Mt 7,7). Quiere, pues, el Señor que, para recibir, primero pidas, que para hallar primero te pongas a buscar, y en fin, para entrar no dejes de llamar… ¿Para qué pedir? ¿Para qué buscar? ¿Para qué llamar? ¿Para qué cansarnos orando, buscando, llamando como para hacer saber al que ya lo sabe todo? E incluso leemos en otra parte: «Es preciso orar sin parar, sin cansarse» (Lc 18,1)… Pues bien, para aclarar este misterio ¡pide, busca, llama! Si el Señor cubre de velos este misterio, es que quiere que te ejercites en buscar y encontrar tú mismo la explicación. Todos nosotros debemos alentarnos mutuamente a orar.

Solemnidad de San Francisco de Asís.

«Fundador de los franciscanos. Con el radicalismo evangélico que signó su vida, su pobreza y alegría, continúa interpelando al hombre de hoy. Es una de las figuras gigantescas de la Iglesia y de la historia»

San Francisco de Asís - óleo de Zurbarán

San Francisco De Asís – Óleo De Zurbarán

(ZENIT –  Madrid).- Hoy esta sección de ZENIT honra, junto a toda la Iglesia, a esta figura gigantesca, cuya trayectoria espiritual tiene un influjo de incuestionable riqueza en la historia, la ciencia, la música, la poesía, la naturaleza y el arte, entre otras disciplinas. Además de fundador, este dechado de virtudes fue peregrino en distintos países, apóstol en el Oriente, un hombre de paz. El patrimonio que ha legado a la Iglesia es inmenso. Su irrupción en la misma y en la sociedad fue un regalo del cielo en una época socio-política y eclesial compleja, la de la Edad Media en la que le tocó vivir. El prestigioso franciscanista P. Enrique Rivera ha explicado el alcance de la respuesta del Poverello al secularismo actual a través de tres grandes vertientes: sociología, historia y pensamiento. A la ausencia de Dios respondió con el testimonio de su íntimo diálogo con Jesús, cuya cumbre alcanza ante el Cristo de san Damián y en el monte Alverna.

Nació en Asís, Italia, en 1182. Era hijo del rico comerciante de tejidos Pietro di Bernardone y de la noble Pica. Le bautizaron con el nombre de Juan. Se formó con los canónigos de la parroquia y fue asiduo al hospital de San Jorge. Aunque procedía de una familia pudiente, a los 14 años ayudaba a su padre en la tienda. Después se fue desvinculando del compromiso laboral y de sus estudios, que no casaban con su proyecto de vida desenfadada a la que se entregó de lleno. Era un líder nato un tanto inconformista; un idealista en extremo, aunque todavía no sabía cómo encauzar sus sueños. Exhibía por la ciudad sus dotes poéticas y musicales, siguiendo la estela trovadoresca con la que emulaba a los caballeros. Por un lado, disipaba el dinero, y por otro, daba limosna a los pobres.

En 1198 se desató un grave conflicto entre la burguesía y los nobles de Asís, solventado con la instauración del régimen comunal. Se implicó en el litigio, luchó contra Perusa y fue apresado. Durante unos meses soportó el rigor de la prisión, y tras su liberación, en 1204 cayó enfermo. Fueron instantes de reflexión preparatorios para dar un vuelco decisivo a su vida. En 1205 se propuso combatir en Puglia según vio en un sueño, pero en Espoleto una fuerza interior le instó a regresar. Se dijo: «Señor, ¿qué quieres que haga?», aunque de momento siguió con sus costumbres. Pero Dios se hizo notar en su corazón ese mismo año invadiéndole con gran dulzura.

La prodigalidad con los pobres y su compasión hacia ellos comenzaron a adueñarse de él. Su oración vivificaba un amor que iba in crescendo. Rogó a Dios su ayuda, y Él le exigió la total donación de sí; debía elegir lo que más le costase. Una vez se vio frente a un leproso, y superó su repugnancia besándolo; lo tomó como un don del cielo. A continuación, experimentó un intenso aborrecimiento de su vida pasada y se dispuso a iniciar un camino sin retorno. Se puso al servicio de estos enfermos y compartió con ellos su vida.

Un fuego interior le consumía. La necesidad de oración y soledad eran cada vez más intensas, y se redoblaban las pruebas. Luchó contra sí mismo y obtuvo el don de la fidelidad. El Cristo del crucifijo de San Damián le pidió que reparara su Iglesia. Entendió que se refería a la ruinosa capilla, y en Foligno vendió su caballo y mercancía del establecimiento paterno obteniendo los recursos para restaurarla. Se afincó en San Damián sin contar con la venia de su progenitor, que montó en cólera. Puesto en la tesitura de elegir, se abrazó a la pobreza, desprendiéndose de sus vestiduras ante el prelado de Asís. Previamente, su frustrado padre lo había mantenido recluido y golpeado, sin vencer su voluntad.

En 1208 escuchó en misa el texto evangélico de (Mt 10, 5-15), y se lo aplicó. Vio que el desprendimiento absoluto y la penitencia eran su destino; en ello se encerraba la idea de restauración. Se vistió con una humilde túnica ceñida con un cordón y se hizo pobre con los pobres en medio del desprecio y mofas de sus conocidos, con la alegría de verse convertido en un mendigo. En la Porciúncula se congregaron numerosos jóvenes que querían seguir esa vida de penitencia. Con ellos fundó la Orden de Frailes Menores, aprobada por Inocencio III. Su saludo era: «La paz del Señor sea contigo». Amaba tanto a la Virgen que puso su obra bajo su protección, y como recuerda su biógrafo Celano:«cobijó bajo sus alas a los hijos que debía abandonar para que Ella los favoreciese y auxiliase».

Encarnaba fielmente el evangelio. Se acusaba de sus faltas y se castigaba públicamente. Inundado de gozo multiplicaba por todas las vías los dones que iba recibiendo. «¿Qué son los siervos de Dios –decía a sus frailes– sino juglares suyos que deben levantar los corazones de la gente y entusiasmarlos con su alegría espiritual?». En 1212 santa Clara se unió a su carisma dando lugar a la fundación de las clarisas. En 1224, hallándose en el monte Alverna, recibió los estigmas de la Pasión, y antes el don de milagros y de profecía. Devotísimo de la Eucaristía, fue agraciado con numerosas revelaciones. Lidió con graves problemas dentro de su Orden, y sufrió extremadamente con los estigmas y la grave lesión ocular padecida en los últimos años de su vida.

Casi ciego en 1224 compuso el bellísimo Cántico de las criaturas. Era una consecuencia inmediata del amor que sentía por Dios; las criaturas son reflejo de la perfección divina. Y ante este espectáculo de la creación entera elevó su cántico a Dios Padre. Así es como vivió la presencia de la paternidad de Dios en todas las criaturas, a las que trataba como hermanas. Sin embargo, esta peculiar ternura del Poverello hacia los seres irracionales en los que percibía alguna semejanza con Dios no ha sido bien comprendida. Pero ahí están magníficos estudios, rigurosos como los del mencionado Rivera de Ventosa, que permiten constatar cuán lejos estaba el santo de concepciones panteístas, hinduistas o románticas, como a veces se ha afirmado. Murió en el suelo el 3 de octubre de 1226. Gregorio IX lo canonizó el 16 de julio de 1228.