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Autor: Patricio Osiadacz

Catequesis del papa Francisco en la audiencia del miércoles 19 de octubre de 2016.

El Papa recuerda que si la fe no va acompañada de las obras está completamente muerta.
 
El Papa Francisco en la audiencia general - Osservatore Romano

El Papa Francisco En La Audiencia General – Osservatore Romano

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco, en la audiencia general, ha recordado cuántas veces los medios de comunicación nos informan de poblaciones que sufren la falta de comida y de agua, con graves consecuencias. Y frente a estas noticias e imágenes, “la opinión pública se siente tocada” y “surgen de vez en cuando campañas de ayuda para estimular la solidaridad”. Esta forma de caridad “es importante”, ha precisado, “pero quizá no nos implica directamente”. Por eso ha recordado que, sin embargo cuando caminando por la calle, nos cruzamos con una persona necesitada, o un pobre llama a la puerta de nuestra casa, “es muy diferente” porque “no estoy ya delante de una imagen, sino que nos afecta en primera persona”.
 
Publicamos a continuación la catequesis completa del Santo Padre
 
Queridos hermanos y hermanas, buenos días.
Una de las consecuencias del llamado “bienestar” es la de conducir a las personas a cerrarse en sí mismas, haciéndoles insensibles a las exigencias de los otros. Se hace de todo para eludir presentando modelos de vida efímeros, que desaparecen después de algunos años, como si nuestra vida fuera una moda a seguir o para cambiar cada temporada. No es así. La realidad va acogida y afrontada por lo que es, y a menudo nos hace encontrar situaciones de necesidad urgente.
Es por esto que, entre las obras de misericordia, se encuentra el llamamiento al hambre y a la sed: dar de comer a los hambrientos y de beber a los sedientos. Cuántas veces los medios de comunicación nos informan de poblaciones que sufren la falta de comida y de agua, con graves consecuencias especialmente para los niños.
Frente a ciertas noticias y especialmente a ciertas imágenes, la opinión pública se siente tocada y surgen de vez en cuando campañas de ayuda para estimular la solidaridad. Las donaciones se hacen generosas y de esta forma se puede contribuir a aliviar el sufrimiento de tantos. Esta forma de caridad es importante, pero quizá no nos implica directamente. Sin embargo cuando, caminando por la calle, nos cruzamos con una persona necesitada, o un pobre llama a la puerta de nuestra casa, es muy diferente, porque ya no estoy delante de una imagen, sino que nos afecta en primera persona. Ya no hay distancia entre él o ella y yo, y me siento interpelado. La pobreza en abstracto no nos interpela, pero nos hace pensar, nos hace quejarnos; pero cuando ves la pobreza en la carne un hombre, de una mujer, de un niño, ¡esto nos interpela! Y por eso esta costumbre que tenemos de huir de los necesitados, de no hacernos o maquillar un poco esta realidad de los necesitados con las costumbres de moda. Así nos alejamos de esta realidad. Ya no hay distancia entre el pobre y yo cuando me lo cruzo.
En estos casos, ¿cuál es mi reacción? ¿Aparto la mirada y paso de largo? ¿O me paro a hablar y me intereso por su estado? ¿Veo si puedo acoger de alguna manera a esa persona o trato de liberarme lo antes posible? Pero quizá pide solo lo necesario: algo de comer y de beber. Pensemos un momento: cuántas veces recitamos el “Padre Nuestro”, y no prestamos realmente atención a estas palabras: “Danos hoy nuestro pan de cada día”.
En la Biblia, un Salmo dice que Dios es aquel que da “el alimento a todos los vivientes”(136,25). La experiencia del hambre es dura. Lo sabe quien ha vivido periodos de guerra o de carestía. Y también esta experiencia se repite cada día y convive junto a la abundancia y al derroche. Son actuales las palabras del apóstol Santiago: “¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario, les dice: «Vayan en paz, caliéntense y coman», y no les da lo que necesitan para su cuerpo? Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta” (2,14-17). Siempre hay alguno que tiene hambre y sed y necesita de mí. No puedo delegar en nadie. Este pobre necesita de mí, mi ayuda, mi palabra, mi compromiso.
Es también la enseñanza de esa página del Evangelio en la que Jesús, viendo tanta gente que lo seguía desde hace horas, pide a sus discípulos: “¿Dónde compraremos pan para darles de comer?”.(Jn 6,5). Y los discípulos responden: “Es imposible, es mejor que los despidas…”. En cambio Jesús les dice: “No. Denles de comer ustedes mismos” (Cfr. Mt 14,16). Recoge los panes y los peces que tenían consigo, los bendice, los parte y los hace distribuir a todos. Es una lección muy importante para nosotros. Nos dice que el poco que tenemos, si lo confiamos a las manos de Jesús y lo compartimos con fe, se convierte en una riqueza superabundante.
El papa Benedicto XVI, en la encíclica Caritas in veritate, afirma: “Dar de comer a los hambrientos es un imperativo ético para la Iglesia universal […]  El derecho a la alimentación y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos. […] Por tanto, es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones (n. 27). No olvidemos las palabras de Jesús: “Yo soy el pan de vida” (Jn 6,35) y «quien tenga sed venga a mí» (Jn 7,37). Son para todos nosotros creyentes una provocación a reconocer que, a través del dar de comer a los hambrientos y dar de beber a los sedientos, pasa nuestra relación con Dios, un Dios que ha revelado en Jesús su rostro de misericordia.
 

Comentario al evangelio de hoy miércoles 19 de octubre de 2016

La hora de Cristo.
Miércoles XXIX de tiempo ordinario, Ciclo C, 
Fiel y prudente a la Voluntad de Dios.
Por: H. Javier Castellanos LC
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/63556/la-hora-de-cristo.html

 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, venga tu Reino en mi propia vida. Permíteme descubrir tu amor en esta oración, ese amor que te hizo servidor de todos. Lléname de tu amor y haz mi corazón como el tuyo, abierto al Padre y a mis hermanos. Que todos los que encuentre en este día te vean a Ti en mi rostro; que te puedan conocer mejor a través de mis gestos y palabras. Amén
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 39-48
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.
Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?” El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si ese siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales.
El siervo que, conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá poco.
Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
A la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.” Estas palabras deberían estar en nuestra mente y en nuestro corazón todos los días. Ciertamente, hay que estar preparados porque no sabemos el día de nuestra muerte. Pero la hora de Cristo no es sólo esa; a cualquier hora Cristo puede entrar y tocar nuestras vidas de un modo especial.
San Agustín dijo “Teme la gracia de Dios que pasa y no vuelve”. El Señor nos puede enviar su gracia por la mañana, a mediodía, al atardecer o en medio de la noche. Cada gracia es irrepetible, no vuelve en una segunda oportunidad…
¿Cómo podemos estar preparados? Miremos el ejemplo de la Virgen María.  Ella tampoco sabía que en un momento de su vida Dios la escogería para ser su Madre… Pero dentro de una vida ordinaria y sencilla, estaba haciendo constantemente lo que a Dios le agrada, es decir, amando. Ella fue como ese administrador fiel de la parábola. Ya con Jesús en su vientre salió con prisa para ayudar a su prima Isabel. Seguramente en Nazaret la conocerían por su servicialidad. En Caná ella se adelantó a la necesidad de los novios. Así, toda su vida, desempeñó su responsabilidad de Madre de Dios con una entrega constante. Y cuando llegó la Hora de Cristo, la hora de la cruz, ella se encontraba preparada, con el corazón atento a la puerta, para convertirse en Madre de la Iglesia; Dios la puso al frente de todo lo que tiene.
Pidamos a María en esta oración una actitud como la que cultivó ella, de administrador fiel. Que ella nos obtenga de Dios la gracia de vivir sirviendo a los demás, con una caridad auténtica, generosa, heroica, y que Dios nos encuentre siempre desempeñando nuestra misión con amor.
“¡Cristianos paganos! El nombre cristiano, pero la vida pagana. Por decirlo de otra manera, paganos con dos trazos de pintura de cristianismo, así aparecen como cristianos, pero son paganos.¡También hoy hay muchos! También nosotros debemos estar atentos y no resbalar hacia ese camino de cristianos paganos, cristianos en la apariencia. Y la tentación de acostumbrarse a la mediocridad, la mediocridad de los cristianos, de estos cristianos, es precisamente su ruina, porque el corazón se enfría, se hacen tibios. Y a los tibios el Señor les dice una palabra fuerte: ‘Porque eres tibio, te vomitaré de mi boca’ ¡Es muy fuerte! Son enemigos de la Cruz de Cristo. Toman el nombre, pero no siguen las exigencias de la vida cristiana”.
(Homilía de S.S. Francisco, 7 de novimebre de 2014, en Santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Viviré este día atento a los demás y buscaré ayudar o hacer un favor a alguien que lo necesite, aunque me cueste mucho.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. miércoles 19 de octubre de 2016.

Miércoles de la vigésima novena semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20161018


Carta de San Pablo a los Efesios 3,2-12.
Hermanos:
Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes.
Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras.
Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo,
que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.
Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.
De este Evangelio, yo fui constituido ministro por el don de la gracia que recibí de Dios, en virtud de la eficacia de su poder.
Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo,
y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas,
para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia.
Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor,
por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él.
Libro de Isaías 12,2-3.4bcd.5-6.
Este es el Dios de mi salvación:
yo tengo confianza y no temo,
porque el Señor es mi fuerza y mi protección;
él fue mi salvación.
Ustedes sacarán agua con alegría
de las fuentes de la salvación.
Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre.
Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:
¡que sea conocido en toda la tierra!
¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,
porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel!
Evangelio según San Lucas 12,39-48.
Jesús dijo a sus discípulos: «Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada».
Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?».
El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este servidor piensa: ‘Mi señor tardará en llegar’, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.»
Comentario del Evangelio por San Fulgencio de Ruspe (467-532), obispo en África del Norte. Sermón 1; CCL 91A, 889.
« Servidores de Cristo y administradores de los misterio de Dios » (1Co 4,1).
Para precisar el papel que deben desempeñar los servidores que él ha puesto a la cabeza de su pueblo, el Señor dice esta frase que trae el Evangelio: «¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así». ¿Quién es este amo, hermanos míos? Sin duda alguna es Cristo que dijo a sus discípulos: «Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y hacéis bien porque lo soy» (Jn 13,13).  ¿Y cuál es la gente de la casa de este amo? Evidentemente que es la que el mismo Señor ha rescatado de las manos del enemigo y que ha hecho de ella su propiedad. Esta gente de la casa es la Iglesia santa y universal que se extiende por el mundo con maravillosa fecundidad y se gloria de ser rescatada al precio de la sangre del Señor…
Más, ¿quién es el administrador fiel y prudente? El apóstol Pablo nos lo enseña cuando, hablando de él mismo y de sus compañeros, dice: «Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador lo que se busca es que sea fiel» (1C 4,1-2). Y para que nadie de entre nosotros piense que sólo los apóstoles han llegado a ser administradores o para que un servidor perezoso e infiel no abandone el combate espiritual y se ponga a dormir, el santo apóstol da a antender que también los obispos son administradores: «Porque el obispo, siendo administrador de Dios, tiene que ser intachable» (Tt 1,7). Somos, pues, los servidores del Padre de familia, los administradores del Señor, y hemos recibido la ración de trigo para distribuirla entre vosotros.

El Papa en Sta. Marta: ‘El buen sacerdote sigue a Jesús y no al poder’

El cristiano que haya sido abandonado por todos tendrá al Señor a su lado, podrá estar desolado pero no amargado.
https://es.zenit.org/articles/el-papa-en-sta-marta-el-buen-sacerdote-sigue-a-jesus-y-no-al-poder/
Pope Francis celebrating Mass at Casa Santa Marta - May 21st

PHOTO.VA – L’Osservatore Romano.

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Es bueno el pastor que sigue a Jesús y no el que sigue el poder. Aunque haya sido abandonado por todos tendrá al Señor a su lado, podrá estar desolado pero no amargado. Lo explicó este martes el papa Francisco en su homilía de la misa en la Casa Santa Marta.

El Santo Padre comentó la Segunda carta a Timoteo y la parte final de la vida de los apóstoles, y como san Pablo, sentía soledad en la dificultad: fueron abandonados, víctimas de la perfidia.

“Pero es el gran Pablo, el que sintió la voz del Señor, la llamada del Señor, aquel que fue de un lado a otro, que sufrió tantas pruebas por haber predicado el Evangelio, que hizo entender a los apóstoles que el Señor quería que también los Gentiles entraran en la Iglesia; el gran Pablo que en la oración subió hasta el séptimo cielo y escuchó cosas que nadie había oído antes”, explicó el Papa.

Y añadió que “el gran Pablo está allí en aquel cuarto de una casa, en Roma, esperando saber como terminará esta lucha en el interior de la Iglesia entre las partes, entre la rigidez de los judaizantes y aquellos discípulos fieles a él”. O sea que “así termina la vida del gran Pablo, en la desolación, pero no en el resentimiento o en la amargura”.

Esto le sucedió, indicó Francisco, también a Pedro, al gran Juan Bautista, que “en la celda, solo y angustiado”, manda a sus discípulos a preguntarle a Jesús si Él es el Mesías y termina siendo decapitado por “el capricho de una bailarina y la venganza de una adúltera”.

El Santo Padre recordó que le sucedió así también a san Maximiliano Kolbe “que había creado un movimiento apostólico en todo el mundo y tantas cosas grandes” y muere en la prisión de un campo de concentración”.

“El apóstol cuando es fiel –subraya el Papa– no se espera otro final que el de Jesús”, pero el Señor le estará cerca, “no lo deja y en Èl encuentra su fuerza”. Así muere Pablo, “esta es la ley del Evangelio: si el grano no muere no da fruto”. Después sigue la resurrección.

Pero cuando el pastor en su vida –señaló Francisco– se ocupa de otras cosas, como el poder o el dinero, puede que no muera solo, porque estarán los nietos que esperan lo que pueden heredar.

El Papa en su homilía recordó que cuando va a visitar las casas de reposo para sacerdotes ancianos encuentra a tantos sacerdotes buenos que han dado su vida por los fieles. Y están allí enfermos o en silla de ruedas, pero se ve esa sonrisa porque ven que el Señor está cerca de ellos. Y ellos preguntan ¿cómo va la diócesis? ¿cómo van las vocaciones?

Y volviendo a Pablo, solo, mendicante, víctima de la maldad, el Pontífice recuerda que estaba abandonado por todos menos que por el Señor Jesús: ‘Solamente el Señor le estuvo cerca’.

“Recemos por los pastores –concluyó Francisco– que se encuentran al final de su vida y que están esperando que el Señor les lleve con Él. Y para que el Señor les de fuerza, consolación y seguridad, aunque se sientan enfermos y solos”.

 

Comentario al evangelio de hoy martes 18 de octubre de 2016

Mi oración por un obrero de tu mies.

Martes xxix de tiempo ordinario, Ciclo C, 
Misión de los setenta y dos,
Por: H. Iván Yoed González Aréchiga LC
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/63555/mi-oracion-por-un-obrero-de-tu-mies.html

 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Para glorificarte he nacido Señor. Mi razón de ser es amar. A la fuente de mis fuerzas vengo. Tú me quieres en el cielo junto a Ti, Tú me quieres feliz al lado tuyo; Tú quieres por mi medio salvar a tus almas. En Ti, Señor,  mi corazón quiero poner.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san  Lucas 10, 1-9
En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Rezar por las vocaciones… me muevo en un mundo que consagra a lo visible toda su atención y tiende con gran inclinación a suponer que lo invisible es irreal. Nos falta fe. Y este mismo ambiente va en detrimento de la oración. ¿Me he resignado o creo de verdad en el poder de la oración?, es decir, ¿creo en lo que Tú me dices: “rogad al dueño de la mies”?
Mis preocupaciones quizá giran mucho en torno a las cosas de este mundo, mientras que pocas veces lo hacen en torno a las espirituales, aquellas que permanecen. Y ante una vasta gama de problemas que tengo ante mis ojos, quizá me centro sólo en las cosas materiales.
¿Cómo se encuentran las personas de mi alrededor?, ¿son felices?, ¿camino y caminamos hacia el cielo?, ¿qué veo en cada uno de ellos?, ¿qué necesidad encuentro al observarlos? Tantas veces necesito y necesitamos una persona que nos recuerde aquella mirada sobrenatural que Dios vino a enseñarnos. Tantas almas se encuentran necesitadas de un faro que las guíe en medio de un ambiente lleno de tantas confusiones; donde se cree que una cosa es Dios, mientras es todo lo contrario; donde se cree que una cosa es amor mientras que es todo lo contrario.
Un obrero de tu mies bastaría muchas veces para indicarme el camino, sea para salir de una crisis o para resolverme a entregarme con más amor.
Creo firmemente que un obrero de tu mies puede recibir mi oración, para que persevere en el camino que le has llamado a recorrer. Y quiero rogar para que mandes a esta mies un obrero que sea un verdadero puente para llegar a Ti, Cristo Jesús.
“Como dijo Jesús, recen para que Dios mande pastores a la mies. El corazón de Dios no es indiferente a la oración de su pueblo. Recen al Señor para que mande pastores. Y a los jóvenes les diría que si sienten el llamado de Jesús no tengan miedo. Que vean todo el bien que pueden hacer, todo el consuelo que pueden dar, todo elmensaje cristiano que pueden transmitir y no tengan miedo. La vida es para jugarla, no es para guardarla. Jesús dice, el que cuida mucho su vida acaba perdiéndola. La vida es para darla. Y así uno es fecundo. Si alguno siente que Dios le pide dar la vida en el sacerdocio, que no tenga miedo. Hay que apostar a cosas grandes y no a pequeñas cositas. Y si siente que Jesús lo llama a formar una familia, que sea una familia cristiana, grande, linda, con muchos hijos que lleven adelante la fe”.
(S.S. Francisco, 8 de agosto de 2014, conversación telefónica desde el Vaticano con dos sacerdotes en una radio de las parroquias más pobres de Argentina).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy ofreceré dos misterios del rosario por las vocaciones.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. martes 18 de octubre de 2016

Fiesta de san Lucas, evangelista.

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20150922


Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 4,10-17b.
Querido hermano:
Demas me ha abandonado por amor a este mundo. Él se fue a Tesalónica, Crescente emprendió viaje a Galacia, y Tito, a Dalmacia.
Solamente Lucas se ha quedado conmigo. Trae contigo a Marcos, porque me prestará buenos servicios.
A Tíquico lo envié a Efeso.
Cuando vengas, tráeme la capa que dejé en Tróade, en la casa de Carpo, y también los libros, sobre todo, los rollos de pergamino.
Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño: el Señor le pagará conforme a sus obras.
Ten cuidado de él, porque se opuesto encarnizadamente a nuestra enseñanza.
Cuando hice mi primera defensa, nadie me acompañó, sino que todos me abandonaron. ¡Ojalá que no les sea tenido en cuenta!
Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos.
Salmo 145(144),10-11.12-13ab.17-18.
Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder.
Así manifestarán a los hombres tu fuerza
y el glorioso esplendor de tu reino:
tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece para siempre.
El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad.
Evangelio según San Lucas 10,1-9.
El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.»
Comentario del Evangelio por Beato John Henry Newman (1801-1890), teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra. Sermón «The Good Part of Mary», PPS, III 22.
                                                                      San Lucas, evangelista, «servidor de la Palabra» (Lc 1,2)
Toda palabra de Cristo es buena, tiene su misión y su finalidad, no cae en tierra. Es imposible que él haya pronunciado jamás palabras efímeras, él, que es el Verbo de Dios, expresando según su buen parecer los profundos consejos y la santa voluntad del Dios invisible. Es buena toda palabra de Cristo. Aunque sus proposiciones nos hayan sido transmitidas por gente ordinaria, podemos estar ciertos que nada de lo que se ha conservado –tanto si se trata de palabras dirigidas a un discípulo o a un contradictor, como si se trata de advertencias, pareceres, correcciones, palabras de consuelo, persuasión o condenación- nada de todo eso no tiene un significado puramente accidental, un alcance limitado o parcial…
Por el contrario, todas las palabras sagradas de Cristo, aunque revestidas de forma temporal y ordenadas a un fin inmediato -por esto mismo difíciles de liberarse de lo que en ellas mismas hay de momentáneo y contingente- no por ello dejan de conservar toda su fuerza en cada época. Permaneciendo en la Iglesia están destinadas a seguir siendo válidas en el cielo (cfr Mt 24,35) y se prolongan hasta la eternidad. Son nuestra regla santa, justa y buena la «lámpara para nuestros pasos, luz en nuestros senderos» (Sl 118, 105), tan plena e íntimamente válidas para nuestro tiempo que cuando fueron pronunciadas.
Esto hubiera sido igualmente verdad si, con una sencilla atención humana, alguien hubiera recogido las migajas de la mesa de Cristo. Pero nosotros tenemos una seguridad mucho mayor porque lo recibimos no de los hombres sino de Dios (1Tes 2,13). El Espíritu Santo, que glorificó a Cristo y dio a los evangelistas la inspiración de escribir, no trazó para nosotros un Evangelio estéril. Alabado sea por haber escogido y salvaguardado para nosotros las palabras que debían ser particularmente útiles para el porvenir; palabras que servirían de ley a la Iglesia para la fe, la moral y la disciplina. No una ley escrita sobre tablas de piedra (Ex 24,12), sino una ley de fe y de amor, de espíritu y no de letra, (Rm 7,6), una ley para los corazones generosos que aceptan «vivir de toda palabra», por humilde y modesta que sea, «que sale de la boca de Dios» (Dt 8,3; Mt 4,4).

La Universidad de Navarra lanza una edición digital de la Biblia.

Están disponible en versión española y latinoamericana, ocupa menos de 10 Mb.
 
Biblia de la Universidad de Navarra - © Universidad de Navarra

Biblia De La Universidad De Navarra – © Universidad De Navarra

(ZENIT – Madrid).- La Facultad de Teología de la Universidad de Navarra ha lanzado la versión digital de la denominada ‘Biblia de la Universidad de Navarra’, publicada porEUNSA, que ya se había editado en papel entre 1997 y 2004. Se trata de una edición comentada y de fácil navegación que, en su fase de lanzamiento, puede adquirirse por 2’99 € desde cualquier dispositivo móvil, también en versión para Latinoamérica.
El decano de la Facultad de Teología, Juan Chapa, explica que esta edición digital nace con el objetivo de “hacer llegar la Palabra de Dios a un gran número de personas”, secundando el deseo del Papa Francisco de que se pueda llevar la Biblia en un teléfono móvil o en una tableta, pues “lo importante es leer la palabra de Dios, por todos los medios, y recibirla con el corazón abierto”, como dice el Pontífice.
En este sentido, indica el comunicado de prensa, el decano de Teología destaca la importancia de adaptar la Biblia al formato digital cuando “hoy, según las encuestas, ocho de cada diez jóvenes utilizan su smartphone para leer”. Asimismo, hace hincapié en el valor de la edición latinoamericana, por ser una “novedad editorial” y por “el elevado número de lectores hispanohablantes de la edición impresa en castellano, tanto en América Latina como en Estados Unidos, donde, además, la edición inglesa conocida como The Navarre Bible ha tenido una gran difusión”.
La edición digital recoge las 6.600 páginas de los cinco volúmenes en un archivo de entre 6 y 10 megabytes de fácil navegación, gracias a un “índice rápido” y otro “índice analítico”, que se seguirá actualizando y mejorando, y que permiten acceder de forma sencilla a cualquier parte del texto bíblico.
Todo ello presentado en un diseño “elegante y sobrio”, tal y como señala el decano de la Facultad de Teología: “Respeta el carácter de la edición impresa. No es una aplicación, sino un libro digital con un índice similar al de la edición original y sus apéndices”.
Por otro lado, se precisa que “el texto castellano de la Biblia se ha traducido a partir de los textos originales”. Además –añaden– se complementa con un conjunto de comentarios y referencias cruzadas que permiten entender el mensaje central de cada pasaje.
En total dispone de 38.700 enlaces internos. De este modo, del tamaño total del archivo, un tercio corresponde al texto traducido original y algo más de dos tercios son comentarios, índices, introducciones y mapas. La nueva edición está accesible a partir del 17 de octubre en tres plataformas: iTunes iBooks, Google Play Books y Amazon Kindle.

Comentario al evangelio de hoy lunes 17 de octubre de 2016

Vivir de cara a la eternidad.

Lunes XXIX de tiempo ordinario, Ciclo C, 
Cuidado con la avaricia.
Por: H. Cristian Gutiérrez LC

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Te amo Señor porque eres mi Dios y mi Salvador. Confío en Ti porque nunca me has fallado y no puedes mentirme ni engañarme. Creo en Ti porque te has revelado a mí. Reconozco, Señor, mi miseria y mi pecado y por ello acudo a Ti. Te entrego todo lo que soy y lo que tengo. Gracias por tu presencia en mi vida. Gracias por los dones que siempre, día tras día me das. Te pido me concedas la gracia de conocerte y amarte un poco más, para así poderte imitar y transmitir a los demás.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21
En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?”.
Y dirigiéndose a la multitud, dijo: “Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”.
Después les propuso esta parábola: “Un hombre rico obtuvo una gran cosecha y se puso a pensar: ‘¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para  muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?’. Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
¡Qué buena lección me das hoy en este Evangelio! “La vida del hombre no depende de la abundancia de bienes que posea». El mundo actual a veces me presenta lo contrario a lo que me dices en este pasaje. Él a veces me define por la cantidad de dinero que poseo, la ropa que visto, las marcas de las cosas que uso, la clase social a la que pertenezco. Y Tú me dices que la vida del hombre va más allá.
Mi vida no depende de lo que tengo en mi bolsa o en mi cuenta bancaria, de la ropa que uso o el teléfono que dispongo. Mi vida depende de Ti, del amor con el que me amas y me mantienes en la existencia. Mi vida es el pensamiento constante de tu amor por mí. Hoy me enseñas que podría faltarme el dinero, el televisor, el celular, la moda, los viajes, etc…, y no por ello soy menos hombre. ¡Pero ay de mí sí me faltas Tú!
Al hombre no lo hace rico lo que posee materialmente. El hombre es rico en la medida en que te tiene a Ti.
Una segunda enseñanza está en la vida eterna. Tú me llamas a vivir para siempre. Por ello, todo en mi vida lo debo medir de cara a la eternidad. Disponer de las cosas que me das en la medida en la cual me ayudan a llegar a Ti y al cielo. Porque podría tener asegurado todo el adorno de mi vida… pero mi vida está en tus manos y depende de Ti mi existencia.
Ayúdame, Señor, a vivir mi vida de cara a la eternidad. Que no ponga mi confianza en los bienes materiales sino en Ti.
“Afrontar la vanidad cotidiana, el veneno del vacío que se insinúa en nuestras sociedades basadas en el beneficio y en el haber, que engañan a los jóvenes con el consumismo. El Evangelio nos llama la atención precisamente sobre lo absurdo de basar la propia felicidad en el haber […] La verdadera riqueza es el amor de Dios, compartido con los hermanos. Ese amor que viene de Dios y hace que lo compartamos y nos ayudamos entre nosotros. Quién experimenta esto no teme a la muerte, y recibe la paz del corazón”.
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de agosto de 2013).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy rezaré un padrenuestro por los moribundos para que Dios les conceda su misericordia y salvación.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. lunes 17 de octubre de 2016

Lunes de la vigésima novena semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20161015


Carta de San Pablo a los Efesios 2,1-10.
Hermanos:
Ustedes estaban muertos a causa de las faltas y pecados
que cometían, cuando vivían conforme al criterio de este mundo, según el Príncipe que domina en el espacio, el mismo Espíritu que sigue actuando en aquellos que se rebelan.
Todos nosotros también nos comportábamos así en otro tiempo, viviendo conforme a nuestros deseos carnales y satisfaciendo las apetencias de la carne y nuestras malas inclinaciones, de manera que por nuestra condición estábamos condenados a la ira, igual que los demás.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó,
precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo -¡ustedes han sido salvados gratuitamente!-
y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo.
Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús.
Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios;
y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe.
Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.
Salmo 100(99),2.3.4.5.
Sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entren por sus puertas dando gracias,
entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre.
¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.
Evangelio según San Lucas 12,13-21.
En aquel tiempo:
Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia».
Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?».
Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas».
Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho,
y se preguntaba a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha’.
Después pensó: ‘Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes,
y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida’.
Pero Dios le dijo: ‘Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?’.
Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios».
Comentario del Evangelio por San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia. Sermón 34, sobre el salmo. 149.
“Ser rico según la mirada de Dios”.
Hermanos, examinad con atención vuestras moradas interiores, abrid los ojos y considerad cual es vuestro mayor amor, y después aumentad la cantidad que habréis descubierto en vosotros mismos. Poned atención a este tesoro vuestro a fin de ser ricos interiormente. Decimos que son caros los bienes que tienen un gran precio y con razón… Pero ¿qué hay de más apreciado que el amor, hermanos míos? Según vuestro parecer ¿cuál es su precio?  Y, ¿cómo pagarlo? El precio de una tierra, el del trigo, es tu dinero; el precio de una perla, es tu oro; pero el precio de tu amor, eres tú mismo. Si quieres comprar un campo, una joya, un animal, buscas los fondos necesarios, miras alrededor tuyo. Pero si deseas poseer el amor, no busques más que a ti mismo, es preciso que te encuentres a ti mismo.
¿Qué es lo que temes dándote? ¿Perderte? Al contrario, es rechazando darte que te pierdes. El mismo Amor se expresa por boca de la Sabiduría y con una palabra apacigua el desasosiego en la que te mete esta palabra: “¡Date a ti mismo!” Si alguien quisiera venderte un terreno te diría: “Dame tu dinero” o para otra cosa: “Dame tu moneda”. Escucha lo que te dice el Amor por boca de la Sabiduría: “Hijo, dame tu corazón” (Pr 23,26). Tu corazón estaba mal cuando era tuyo; eras presa de tus futilezas, es decir, de las malas pasiones. ¡Quítalas de ahí! ¿Dónde llevarlas? ¡A quién ofrecérselas? “Hijo, ¡dame tu corazón!” dice la Sabiduría. Que sea mío, y no lo perderás…
“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser” (Mt 22,37)… El que te creó te quiere todo entero.

Francisco pide unir nuestras fuerzas, morales y económicas, para luchar contra la pobreza.

En las palabras para introducir la oración del ángelus, el Santo Padre recuerda que este lunes se celebra la Jornada mundial contra la pobreza.
https://es.zenit.org/articles/francisco-pide-unir-nuestras-fuerzas-morales-y-economicas-para-luchar-contra-la-pobreza/

El Papa reza el ángelus en la plaza de San Pedro - CTV

El Papa reza el ángelus en la plaza de San Pedro – CTV

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco, al finalizar la misa de canonización de siete nuevos santos, ha rezado el ángelus con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

Antes de la oración mariana, el Santo Padre ha querido saludar a todos los presentes, que han viajado a Roma desde varios países para rendir homenaje a los nuevos santos. En particular, ha saludado a las delegaciones oficiales de Argentina, España, Francia, Italia, México. “El ejemplo y la intercesión de estos luminosos testimonios apoyen el compromiso de cada uno en los respectivos ámbitos de trabajo y de servicio, por el bien de la Iglesia y de la comunidad civil”, ha pedido el Pontífice.

Asimismo, ha recordado que mañana se celebra la Jornada mundial contra la pobreza. Por eso ha pedido “unir nuestras fuerzas, morales y económicas” para luchar juntos contra la pobreza que degrada, ofende y mata a tantos hermanos y hermanas, “realizando políticas serias para las familias y para el trabajo”.

De este modo, ha pedido encomendar a la Virgen María “nuestras intenciones” especialmente “nuestra insistente y curada oración por la paz”.