Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy lunes 31 de octubre de 2016.

Un alma agradecida tiene una belleza particular.
XXXI. Tiempo ordinario. Ciclo C. La elección de los invitados
Por : H. Iván Yoed González Aréchiga LC Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/63652/un-alma-agradecida-tiene-una-belleza-particular.html
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, Tú nunca decepcionas a quien  se pone en tus manos Y es por ello que ahí quiero colocar mi corazón. Enciende en mí el ardor de caridad que viniste a traer al mundo. Hazme caminar con tus pasos y escuchar tu mensaje para proclamarlo con mi vida.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 14, 12-14
En aquel tiempo, Jesús dijo al jefe de los fariseos que lo había invitado a comer:
“Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Señor, a veces puedo temer tus mandatos. Temo que mi corazón no esté abierto a ponerlos en obra. Miro mi vida, quizá encuentro que me desenvuelvo en medio de muchos placeres y que tal vez sólo frecuento a las personas que me simpatizan. Es mi naturaleza que me inclina hacia las cosas que me son agradables. Y es que vivir con alegría tus regalos es bueno, pero sé que debo aprender a no disponer de ellos totalmente como míos.
Tú me has dado tanto. Y si miro mi vida con sinceridad y justicia, podría concluir que pocos dones los poseo por mi mérito. Poco conseguiría por mis fuerzas solamente, quizá nada. Todo es don tuyo en última instancia. Es verdad que a veces trabajo por éste o aquél fin -y lo alcanzo- pero ¿quién me da las fuerzas?, ¿de quién me viene incluso la vida? Y si la vida no me la he dado a mí mismo, ¿no la habré de agradecer?, y si los dones materiales no provienen de mí en último término, ¿no habré de mirar al cielo para darte gracias? Incluso he de decir que, aquellos regalos que me hacen sufrir, con el misterio de amor que conlleva su dolor, ¿no querrías que un hijo, una hija te los agradeciera?
Tú me amas, Señor, lo creo firmemente y lo experimento. Pero soy tan débil y me olvido fácilmente de la gratitud. Dame por favor un corazón como el tuyo: sensible a todo don de Dios. Dame un corazón agradecido: y de mi gratitud brotará una gran generosidad.
“¿Quie?nes son los destinatarios privilegiados del anuncio evange?lico? La respuesta es clara y la encontramos en el mismo Evangelio: los pobres, los pequen?os, los enfermos, aquellos que a menudo son despreciados y olvidados, aquellos que no tienen como pagarte. La evangelizacio?n, dirigida preferentemente a ellos, es signo del Reino que Jesu?s ha venido a traer: “Existe un vi?nculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos”“.
(Homilía de S.S. Francisco, 24 de mayo de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Obsequiar algo a una persona necesitada.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. lunes 31 de octubre de 2016.

Lunes de la trigésima primera semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20161031
Carta de San Pablo a los Filipenses 2,1-4.
Hermanos:
Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión,
les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos. Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento.
No hagan nada por espíritu de discordia o de vanidad, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos.
Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás.
Salmo 131(130),1.2.3.
Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor,
ni mis ojos se han vuelto altaneros.
No he pretendido grandes cosas
ni he tenido aspiraciones desmedidas.
No, yo aplaco y modero mis deseos:
como un niño tranquilo en brazos de su madre,
así está mi alma dentro de mí.
Espere Israel en el Señor,
desde ahora y para siempre.
 
Evangelio según San Lucas 14,12-14.
Jesús dijo al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.
¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!».
Comentario del Evangelio por San Bernardino de Siena (1380-1444), franciscano. Tratado sobre la limosna.
“Invita a los pobres”
Da tu limosna con alegría. Todo lo que hagas por Dios hazlo con alegría y no de mala gana. Porque está escrito: “Corazón alegre hace bien al cuerpo, espíritu abatido seca los huesos.” Prov.17,22) Esto significa que cuando el pobre llama a tu puerta y tú le das la limosna refunfuñando, pierdes todo el mérito antes de que abras la puerta. Tienes que dar con un corazón alegre que se note en tus palabras y en tus obras.
Cuando llega el mendigo a tu casa y te pide algo por amor de Dios, acógelo con agrado: “¡Bienvenido!” Así demuestras tu alegría al dar la limosna, con tu corazón, tu palabra y tu rostro benévolo y dispuesto. Una palabra amable que acompaña la limosna da más alegría que tú te puedes imaginar. El don se vuelve más precioso si lo entregas sin refunfuñar, acompañándolo con una palabra amable.

El Papa: ‘La mirada de Jesús va más allá de los pecados y los prejuicios’

 
Texto completo de las palabras del Santo Padre en la oración del ángelus.
https://es.zenit.org/articles/el-papa-la-mirada-de-jesus-va-mas-alla-de-los-pecados-y-los-prejuicios/
 
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco, como cada domingo, se ha asomado a la ventana del estudio en el Palacio Apostólico del Vaticano, para rezar el ángelus con los fieles y los peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro.
Estas son las palabras del Santo Padre para introducir la oración mariana:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de hoy nos presenta un hecho sucedido en Jericó, cuando Jesús llegó a la ciudad y fue acogido por la multitud (cfr Lc 19,1-10). En Jericó vivía Zaqueo, el jefe de los “publicanos”, es decir, de los recaudadores de impuestos. Zaqueo era un colaborador rico de los odiados ocupantes romanos, un explotador de su pueblo. También él, por curiosidad, quería ver a Jesús, pero su condición de pecador público no le permitía acercarse al Maestro; aún más, era de baja estatura; por eso sube a un árbol, una higuera, en el camino por donde Jesús tenía que pasar.
Cuando llega cerca de ese árbol, Jesús levanta la mirada y le dice: Zaqueo, baja en seguida porque hoy he de quedarme en tu casa” (v. 5). ¡Podemos imaginar el estupor de Zaqueo! ¿Pero por qué Jesús dice ‘he de quedarme en tu casa’? ¿De qué deber se trata? Sabemos que su deber supremo es realizar el diseño del Padre sobre la humanidad, que se cumple en Jerusalén con su condena a muerte, la crucifixión y, al tercer día, la resurrección. Es el diseño de salvación de la misericordia del Padre. Y en este diseño está también la salvación de Zaqueo, un hombre deshonesto y despreciado por todos, y por eso necesitado de conversión. De hecho, el Evangelio dice que, cuando Jesús lo llamó, “comenzaron todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador” (v. 7). El pueblo ve en él un villano, que se ha enriquecido a costa del prójimo. Y si Jesús hubiera dicho “baja tú, explotador, traidor del pueblo y ven a hablar conmigo para hacer cuentas’ seguro el pueblo hubiera aplaudido. Pero aquí comenzaron a murmurar. Jesús va a su casa, el pecador, el explotador.
Pero Jesús, guiado por la misericordia, le buscaba precisamente a él. Y cuando entra en casa de Zaqueo dice: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido” (vv. 9-10). La mirada de Jesús va más allá de los pecados y los prejuicios; y esto es importante  y debemos aprenderlo, la mirada de Jesús va más allá de los pecados y los prejuicios, ve a la persona con los ojos de Dios, que no se detiene en el mal pasado, sino que ve el bien futuro; no se resigna a la clausura, sino que se abre siempre a nuevos espacios de vida; no se detiene a las apariencias, sino que mira al corazón. Y aquí ha mirado el corazón herido de este hombre, herido del pecado, la avaricia, cosas feas que había hecho Zaqueo y mira este corazón herido y va ahí.
A veces tratamos corregir y convertir a un pecador reprochándole, echándole en cara sus errores y su comportamiento injusto. La actitud de Jesús con Zaqueo nos indica otro camino: el de mostrar a quien se equivoca su valor, ese valor que Dios continúa viendo a pesar de todo. A pesar de todos sus errores. Esto puede provocar una sorpresa positiva, que enternece el corazón y empuja a la persona a sacar lo bueno que tiene. Es el dar confianza a las personas que le hace crecer y cambiar. Así se comporta Dios con todos nosotros: no está bloqueado por nuestro pecado, sino que lo supera con el amor y nos hace sentir la nostalgia del bien. Y esto, todos hemos sentido esta nostalgia del bien después de un error. Y así hace nuestro Padre Dios, así hace Jesús. No existe una persona que no tiene algo bueno. Esto mira Dios para sacarlo del mal.
La Virgen María nos ayude a ver lo bueno que hay en las personas que encontramos cada día, para que todos sean animados a sacar la imagen de Dios impresa en su corazón. ¡Y así podemos alegrarnos por las sorpresas de la misericordia de Dios! Nuestro Dios, que es el Dios de las sorpresas.
 
Después del ángelus:
Queridos hermanos y hermanas, ayer, en Madrid, fueron proclamados beatos José Antón Gómez, Antolín Pablos Villanueva, Juan Rafael Mariano Alcocer Martínez y Luis Vidaurrázaga, mártires, asesinados en España el siglo pasado, durante la persecución contra la Iglesia. Eran sacerdotes benedictinos. Alabamos al Señor y encomendamos a su intercesión a los hermanos y las hermanas que lamentablemente todavía hoy, en distintas partes del mundo, son perseguidos por la fe en Cristo.
Expreso mi cercanía a la población del centro de Italia afectada por el terremoto. También esta mañana ha habido un fuerte movimiento. Rezo por los heridos y por las familias que han sufrido mayores daños, como también por el personal que trabaja en las labores de socorro y asistencia. El Señor Resucitado les dé fuerza y la Virgen les cuide.
Saludo con afecto a todos los peregrinos de Italia y de distintos países, en particular a los procedentes de Ljubliana (Eslovenia) y de Sligo (Irlanda). Saludo a los participantes de la peregrinación mundial de los peluqueros y esteticistas, la Federación Nacional Procesiones y Juegos históricos, los grupos juveniles de Petosino, Pogliano Milanese, Carugate y Padua. Saludo también a los peregrinos de Unitalsi de Cerdeña.
Los próximos dos días realizará un viaje apostólico a Suecia, con ocasión de la conmemoración de la Reforma, que verá a católicos y luteranos reunidos en el recuerdo y en la oración. Os pido a todos que recéis para que este viaje sea una nueva etapa en el camino de fraternidad hacia la plena comunión.
Os deseo un feliz domingo, hay buen sol, y una buena fiesta de Todos los Santos. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Beato Ángel de Acri – 30 de octubre.

«Este capuchino, denominado el predicador calabrés y el apóstol de las Calabrias, hasta en tres ocasiones tuvo que iniciar su noviciado. Las dudas se apoderaban de él, devolviéndole al mundo. Luego fue bendecido con numerosos dones»
https://es.zenit.org/articles/beato-angel-de-acri-30-de-octubre-3/
 
(ZENIT – Madrid) – Lucas Antonio Falcone nació en Acri, Cosenza, Italia, el 19 de octubre de 1669. Sus padres, el campesino Francisco Falcone, y Diana Enrico, panadera, le educaron en la fe. Diana era devota de la Virgen de los Dolores y de san Francisco de Asís, lo cual influyó en el pequeño Lucas que creció en un hogar de mínimos recursos, pero amasando una fortaleza que sería su mayor legado. Travieso, como son la mayoría de los niños, hallándose en la iglesia con su madre intentó descolgar la imagen de la Virgen, pero algo percibió en su mirada y desistió. Se hincó de rodillas colocando debajo unos granos de trigo y en un momento dado vio que la imagen resplandecía ante él «ceñida de rayos», hecho que le causó gran conmoción.
En 1689, mientras escuchaba el sermón del capuchino padre Antonio de Olivadi, creyó que tenía vocación para integrarse en su comunidad y fue admitido en ella ese mismo año. Contra el parecer de su madre, y de un tío sacerdote, ingresó en Dipignano. Al no hallar conformidad con la vida que se encontró, regresó con su familia. Pero íntimamente le parecía percibir una voz haciéndole ver que su lugar era otro. Volvió a las puertas del convento de los frailes, solo que en este caso eran las de Acri, confiando en que sería acogido y perdonado, como así fue. Por segunda vez reinició el noviciado en 1689, en esta ocasión en Belvedere. Le atenazaron las dudas, se dejó llevar de pensamientos mundanos, y nuevamente se marchó.
Parecía como si su reticencia para huir atrajese sobre él más gracia divina. A mediados de noviembre de 1690 por tercera vez se planteó la posibilidad de ser capuchino. Según confesó después, fue el diablo bajo una poderosa apariencia física, quien lo transportó permitiéndole atravesar de ese modo una peligrosa corriente; interpretó el hecho como un castigo divino impuesto al maligno que había influido en su voluntad en las dos ocasiones anteriores. Ángel llegó al convento de Belvedere tembloroso, cargado de humildad, pertrechado por su fe y el espíritu de un neófito. Los religiosos volvieron a dar pruebas de bondad y de caridad acogiéndole. Y el beato, decidido a todo por Cristo, en esta ocasión perseveró en la vivencia de las enseñanzas que fue recibiendo, entregado a la oración y a la penitencia. No obstante, tuvo que luchar contra las tentaciones de abandono que pugnaban por abrirse paso dentro de sí con inusitada fuerza. Por algo advierte Cristo que se debe ser fiel en las cosas pequeñas. Los resquicios que dejan las dudas no hacen más que aventar la indecisión. Si se le dan alas una vez, la vida espiritual comienza a derrapar por un peligroso desfiladero porque la debilidad se asienta cómodamente en el interior. En cambio, toda negativa a volver la vista atrás fortalece.
Ángel se había dejado llevar de sus temores en tres ocasiones, y la lucha se le presentaba más enconada. Así que, conocer la vida de fray Corleone, y su combate contra las tendencias humanas, le ayudó muchísimo. Casi desfallecido por la batalla que mantenía contra el envite del maligno, suplicó: «¡Ayúdame, Señor! No resisto más». Y escuchó esta respuesta: «Compórtate como fray Bernardo de Corleone». Entonces, tomó al fraile como modelo y, con la ayuda de su formador Juan de Orsomarso, que le animó en todo momento, profesó en 1691, habiendo encomendado su vocación a María. Lo encaminaron a la vida sacerdotal, cursó estudios teológicos y en 1700 fue ordenado sacerdote en la catedral de Cassano Jonio.
Destinado a predicar, supo llegar al corazón de las pobres gentes, campesinos y pastores en su mayoría, que malvivían trabajando de sol a sol, mientras los beneficios iban a parar a los señores. Les hablaba del amor de Dios con un mensaje sencillo, comprensible, despojado de retóricas y artificios, en conformidad con el espíritu franciscano. Obtuvo muchas conversiones. Fueron treinta y ocho años los que pasó predicando cuaresmas, ejercicios espirituales, misiones populares, etc., por muchas regiones de Italia, pasando por encima de penalidades y contratiempos. No se amilanaba a la hora de defender a los débiles. Denunciaba con pasión los abusos que cometían contra ellos lesionando sus derechos esenciales, y reclamaba a las autoridades civiles y a miembros de la nobleza el trato justo que merecían. Fue un gran confesor y pacificador. En el púlpito no le temblaba el pulso a la hora de condenar la gravedad de la conducta de los pecadores, aunque en el confesionario acogía a los penitentes con misericordia y piedad.
Hizo de su celda un centro de consulta para los que demandaban su consejo, que eran de todas las clases y condiciones sociales: la nobleza y el clero también acudía a él. Dirigió espiritualmente a religiosos y religiosas. Notable fue la atención que tuvo con el VIII príncipe de Bisignano, Giuseppe Leopoldo Sanseverino, siendo autorizado por Benedicto XIII para que residiera en el palacio a efecto de poder confortarle espiritualmente. Contando con la ayuda de Sanseverino, Ángel impulsó la construcción del convento de capuchinas en Acri, donde ingresaría la hija de este noble: sor María Ángela del Crucificado.
El beato aceptó por obediencia las misiones que se le encomendaron: maestro de novicios, guardián, visitador, definidor, ministro provincial y pro-visitador general. Fue un gran humanista y poeta, un excelso religioso agraciado con dones extraordinarios: milagros, profecía, bilocación, dirección y penetración de conciencias, éxtasis y curaciones. Murió en Acri el 30 de octubre de 1739. Fue beatificado por León XII el 18 de diciembre de 1825.

Homilía para la Eucaristía del Domingo 30 de Octubre de 2016

Que el Señor les conceda un buen fin de semana largo. Cuídense. Pastor.
DOMINGO XXXI.
Sabiduría 11,22-12,2: reflexión sobre el amor de Dios hacia todas sus criaturas, lo que se manifiesta en su misericordia.
Lucas 19,1-10: La conversión de Zaqueo.
 
1.- Ya sabemos que Jesús es el Rostro de la Misericordia de Dios; en Jesús se muestra no sólo de una manera teórica, sino también práctica, cómo actúa el Dios de la misericordia. Sus palabras y gestos dan a conocer al Dios de la misericordia.
Si nos metemos en el texto nos damos cuenta que Jesús pasa por Jericó, ciudad famosa. Josué conquistó a Jericó por las armas; Jesús conquista a Zaqueo por la misericordia.
Zaqueo, hombre mal visto, despreciado, marginado. El no podía ver a Jesús. ¿Por qué? El texto da dos razones: a causa de la multitud y por su baja estatura. La opinión que la gente tenía de él imposibilita que pueda acercarse al Señor. También hoy hay muchos que están descalificados: no pueden acercarse al Señor, no son dignos. Zaqueo es pequeño, no sólo físicamente, sino también es un disminuido, un minusvalorado.
Jesús lo miró: “Jesús miró hacia arriba”, es decir, puso su mirada en él porque lo quería salvar, se fijó en él. Y le dijo: “tengo que…”, es decir, es mi deber, está dentro del Plan de Dios. La misma expresión aparece en Lucas 2,49: “tengo que ocuparme de las cosas de mi Padre” y en 4,43: “tengo que ir a otras ciudades…” Y así otros textos que están indicando que Jesús tiene una misión que cumplir. ¿Cuál? Salvar.
2.- Jesús se hospeda, aloja en casa de este hombre. Se preocupa de humanizar a Zaqueo.
El texto dice que Zaqueo “poniéndose de pie ante el Señor”;  es Jesús quien pone de pie a Zaqueo, lo dignifica. Y Zaqueo reconoce en Jesús al Señor, y así lo llama.  Jesús ha transformado a Zaqueo; de avaro, ambicioso y tacaño lo transforma en una persona generosa. Es que cuando Dios perdona lo hace así, transforma a la persona. No importa lo que haya sido la persona, no importa su historial. Lo importante es que Dios es Amor misericordioso, es bueno con todas sus criaturas. Y esto nos cuesta aprender y aceptar, ya que esto rompe nuestros esquemas. El que ha sido perdonado no pone límites al ejercicio de la misericordia.
 
3.- Y hay más todavía. “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”. Zaqueo dejó entrar a Jesús en su espacio, en su interior, en su casa. Quien tiene a Jesús tiene vida, salvación. Quien no tiene a Jesús no tiene vida. Al respecto, es interesante lo que dos veces dice san Juan en su evangelio: “Señor, si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto” (Juan 11,21.32). El que admite a Jesús en su vida, es decir, al que cree en El, tiene vida, deja entrar la salvación.
Jesús fue condescendiente con Zaqueo; Dios es condescendiente. Porque, como dice el salmo: “el Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas”.
4.- ¿Cómo no dar gracias al Señor?
Hoy Jesús pone sus ojos en ti, en mí, en cada uno de nosotros. Seamos como Zaqueo; corramos presurosos a recibir al Señor que viene a nosotros. No importa lo que digan los demás, lo que piensen de ti los demás. Lo que importa es que el Señor viene a estar con nosotros, porque también nosotros somos hijos, más que de Abraham, somos hijos  de Dios. Por eso, celebremos y demos gracias.
Hermano Pastor Salvo Beas.
Párroco de San Miguel.

EDD. sábado 29 de octubre de 2016

Sábado de la trigésima semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20161029
Carta de San Pablo a los Filipenses 1,18b-26.
Pero ¡qué importa! Después de todo, de una u otra manera, con sinceridad o sin ella, Cristo es anunciado, y de esto me alegro y me alegraré siempre.
Porque sé que esto servirá para mi salvación, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo.
Así lo espero ansiosamente, y no seré defraudado. Al contrario, estoy completamente seguro de que ahora, como siempre, sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo.
Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia.
Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir.
Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor,
pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo.
Tengo la plena convicción de que me quedaré y permaneceré junto a todos ustedes, para que progresen y se alegren en la fe.
De este modo, mi regreso y mi presencia entre ustedes les proporcionarán un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús.
Salmo 42(41),2.3.5bcd.
Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios?
Me dejo llevar por la nostalgia:
¡cómo iba en medio de la multitud
y la guiaba hacia la Casa de Dios
Evangelio según San Lucas 14,1.7-11.
Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.
Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:
«Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú,
y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: ‘Déjale el sitio’, y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.
Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate más’, y así quedarás bien delante de todos los invitados.
Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».
comentario del Evangelio por  Diadoco de  Foticé (c. 400-?), obispo.
Sobre la perfección espiritual, 12-15
Dar a Dios el primer lugar
El que se prefiere a sí mismo no puede amar a Dios; pero el que no se prefiere a sí mismo a causa de las riquezas superiores de la caridad divina, éste ama a Dios. Por eso un hombre tal no busca jamás su propia gloria, sino la de Dios; porque el que se prefiere a sí mismo busca su propia gloria. El que prefiere a Dios ama la gloria de su creador. En efecto, es propio de un alma interior y amiga de Dios el buscar constantemente la gloria de Dios en todos los mandamientos que cumple, y gozar en su propia humillación. Porque, el hecho de su grandeza, la gloria es propia de Dios, y propia al hombre, su humillación; por este medio llega a ser familiar de Dios. Si actuamos así, alegrándonos de la gloria del Señor, a ejemplo de san Juan Bautista, empezaremos a decir sin parar: “Es preciso que él crezca y yo disminuya” (Jn 3,30).
Conozco a uno que ama de tal manera a Dios, a pesar de que se lamenta de no amarle como querría, que su alma arde sin cesar del deseo de ver a Dios glorificado en él, y de verse a sí mismo como si no existiera. Éste hombre no sabe lo que es, aunque se le elogie de palabra; porque en su gran deseo de anonadamiento no piensa en su propia dignidad. Cumple con el servicio divino tal como es propio de los presbíteros, pero en su extrema disposición de amor por Dios, amaga el recuerdo de su propia dignidad en el abismo de su caridad para con su Dios, refugiando, en humildes pensamientos,  la gloria que sacaría para él. En todo momento, a sus propios ojos, no se tiene si no por un servidor inútil; su deseo de anonadamiento le hace vivir alejado, en cierta manera, de su propia dignidad. Eso es lo que debemos hacer también nosotros, de manera que rehusemos cualquier honor, cualquier gloria, a causa de la desbordante riqueza del amor de Aquel que tanto nos ha amado.

Comentario al evangelio de hoy viernes 28 de noviembre de 2016

Un Dios que ora
Viernes  XXX tiempo ordinario. Ciclo C.
Salía de Él una fuerza que sanaba.
Por: H. Iván Yoed González Aréchiga LC | Fuente: www.missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, Tú me has enseñado lo bello que es vivir, lo hermoso que es dar la vida, lo hermoso que es servir. Con un deseo escondido de mi corazón vengo a aprender tus pasos. Quiero caminarlos yo también, con la cruz bajo mis hombros, y la mirada puesta en Ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa, de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Se pasó la noche en oración. ¿No es impresionante este pasaje? El Evangelio me sorprende una vez más. Señor, a veces me olvido de quién eras Tú, de cómo vivías, de cuál era tu móvil y de dónde se encontraba tu corazón. Noches, noches que pasabas en oración.
Mientras todos dormían, el Hijo de Dios rezaba en la tierra. Mientras muchos se encontraban en un profundo sueño, sumidos en futuras alegrías o en preocupaciones presentes, mientras muchos temían el porvenir y otros lo anhelaban, mientras todo parecía sin movimiento, Dios rezaba.
Todo, absolutamente todo, lo colocabas en el corazón del Padre. Todo lo que había en tu corazón, lo compartías con tu Padre y Padre nuestro. No buscabas solucionar cada problema en el instante, dedicarte a apagar incendios, improvisar en el activismo y desesperar en la realidad de una entrega limitada, no.
Eras paciente, sabías esperar, detenerte, contemplar, hacer una pausa de cuando en cuando para mirar a los ojos a Dios. No importaba si parecía pérdida de tiempo, no importaba si había cansancio. Era importante hablar con Dios. Él te fortalecía, Él era tu único sostén, tu único alimento, y Él fue quien te ayudó a concluir aquel camino estrecho de la cruz. Él, que es amor.
Señor, quiero aprender de Ti. Me pregunto, ¿es la oración mi puerto seguro, mi roca, mi verdadero refugio, el lugar donde se funda cada decisión de mi vida, la ocasión para encontrarme con quién más me ama y con quien más deseo amar? ¿Qué es la oración para mí?, ¿cómo la vivo?, ¿qué puedo imitar de Ti? Quiero aprender de un corazón que pasó tantas noches de su vida rezando a Dios. Quiero aprender a ver que había en Él…
“Jesús reza toda la noche a Dios, con frecuencia, porque es el gran intercesor. Y esto desde el primer momento. Jesús reza: ha rezado cuando estaba en la tierra y sigue rezando ahora por cada uno de nosotros, por toda la Iglesia.? Después de la oración, Jesús elige a los doce Apóstoles y dice claramente: “No han sido ustedes los que me han elegido a mí. ¡Soy yo quien los ha elegido a ustedes!”.¡Yo soy elegido, yo soy una elección del Señor! En el día del bautismo Él me ha elegido”.
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 9 de septiembre de 2014, en Santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré una visita a Cristo en la Eucaristía y pondré en sus manos aquello que sé que debo confiarle.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Aprende a Orar
 
Evangelio meditado para el Tiempo Ordinario
Un Dios que ora
Lucas 6, 12-19. Viernes XXX tiempo ordinario. Ciclo C.Salía de Él una fuerza que sanaba.
Por: H. Iván Yoed González Aréchiga LC | Fuente: www.missionkits.org
 
 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, Tú me has enseñado lo bello que es vivir, lo hermoso que es dar la vida, lo hermoso que es servir. Con un deseo escondido de mi corazón vengo a aprender tus pasos. Quiero caminarlos yo también, con la cruz bajo mis hombros, y la mirada puesta en Ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
 
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa, de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Se pasó la noche en oración. ¿No es impresionante este pasaje? El Evangelio me sorprende una vez más. Señor, a veces me olvido de quién eras Tú, de cómo vivías, de cuál era tu móvil y de dónde se encontraba tu corazón. Noches, noches que pasabas en oración.
Mientras todos dormían, el Hijo de Dios rezaba en la tierra. Mientras muchos se encontraban en un profundo sueño, sumidos en futuras alegrías o en preocupaciones presentes, mientras muchos temían el porvenir y otros lo anhelaban, mientras todo parecía sin movimiento, Dios rezaba.
Todo, absolutamente todo, lo colocabas en el corazón del Padre. Todo lo que había en tu corazón, lo compartías con tu Padre y Padre nuestro. No buscabas solucionar cada problema en el instante, dedicarte a apagar incendios, improvisar en el activismo y desesperar en la realidad de una entrega limitada, no.
Eras paciente, sabías esperar, detenerte, contemplar, hacer una pausa de cuando en cuando para mirar a los ojos a Dios. No importaba si parecía pérdida de tiempo, no importaba si había cansancio. Era importante hablar con Dios. Él te fortalecía, Él era tu único sostén, tu único alimento, y Él fue quien te ayudó a concluir aquel camino estrecho de la cruz. Él, que es amor.
Señor, quiero aprender de Ti. Me pregunto, ¿es la oración mi puerto seguro, mi roca, mi verdadero refugio, el lugar donde se funda cada decisión de mi vida, la ocasión para encontrarme con quién más me ama y con quien más deseo amar? ¿Qué es la oración para mí?, ¿cómo la vivo?, ¿qué puedo imitar de Ti? Quiero aprender de un corazón que pasó tantas noches de su vida rezando a Dios. Quiero aprender a ver que había en Él…
“Jesús reza toda la noche a Dios, con frecuencia, porque es el gran intercesor. Y esto desde el primer momento. Jesús reza: ha rezado cuando estaba en la tierra y sigue rezando ahora por cada uno de nosotros, por toda la Iglesia.? Después de la oración, Jesús elige a los doce Apóstoles y dice claramente: “No han sido ustedes los que me han elegido a mí. ¡Soy yo quien los ha elegido a ustedes!”.¡Yo soy elegido, yo soy una elección del Señor! En el día del bautismo Él me ha elegido”.
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 9 de septiembre de 2014, en Santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré una visita a Cristo en la Eucaristía y pondré en sus manos aquello que sé que debo confiarle.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Aprende a Orar
 
Evangelio meditado para el Tiempo Ordinario
Un Dios que ora
Lucas 6, 12-19. Viernes XXX tiempo ordinario. Ciclo C.Salía de Él una fuerza que sanaba.
Por: H. Iván Yoed González Aréchiga LC | Fuente: www.missionkits.org
 
 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, Tú me has enseñado lo bello que es vivir, lo hermoso que es dar la vida, lo hermoso que es servir. Con un deseo escondido de mi corazón vengo a aprender tus pasos. Quiero caminarlos yo también, con la cruz bajo mis hombros, y la mirada puesta en Ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
 
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa, de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Se pasó la noche en oración. ¿No es impresionante este pasaje? El Evangelio me sorprende una vez más. Señor, a veces me olvido de quién eras Tú, de cómo vivías, de cuál era tu móvil y de dónde se encontraba tu corazón. Noches, noches que pasabas en oración.
Mientras todos dormían, el Hijo de Dios rezaba en la tierra. Mientras muchos se encontraban en un profundo sueño, sumidos en futuras alegrías o en preocupaciones presentes, mientras muchos temían el porvenir y otros lo anhelaban, mientras todo parecía sin movimiento, Dios rezaba.
Todo, absolutamente todo, lo colocabas en el corazón del Padre. Todo lo que había en tu corazón, lo compartías con tu Padre y Padre nuestro. No buscabas solucionar cada problema en el instante, dedicarte a apagar incendios, improvisar en el activismo y desesperar en la realidad de una entrega limitada, no.
Eras paciente, sabías esperar, detenerte, contemplar, hacer una pausa de cuando en cuando para mirar a los ojos a Dios. No importaba si parecía pérdida de tiempo, no importaba si había cansancio. Era importante hablar con Dios. Él te fortalecía, Él era tu único sostén, tu único alimento, y Él fue quien te ayudó a concluir aquel camino estrecho de la cruz. Él, que es amor.
Señor, quiero aprender de Ti. Me pregunto, ¿es la oración mi puerto seguro, mi roca, mi verdadero refugio, el lugar donde se funda cada decisión de mi vida, la ocasión para encontrarme con quién más me ama y con quien más deseo amar? ¿Qué es la oración para mí?, ¿cómo la vivo?, ¿qué puedo imitar de Ti? Quiero aprender de un corazón que pasó tantas noches de su vida rezando a Dios. Quiero aprender a ver que había en Él…
“Jesús reza toda la noche a Dios, con frecuencia, porque es el gran intercesor. Y esto desde el primer momento. Jesús reza: ha rezado cuando estaba en la tierra y sigue rezando ahora por cada uno de nosotros, por toda la Iglesia.? Después de la oración, Jesús elige a los doce Apóstoles y dice claramente: “No han sido ustedes los que me han elegido a mí. ¡Soy yo quien los ha elegido a ustedes!”.¡Yo soy elegido, yo soy una elección del Señor! En el día del bautismo Él me ha elegido”.
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 9 de septiembre de 2014, en Santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré una visita a Cristo en la Eucaristía y pondré en sus manos aquello que sé que debo confiarle.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. viernes 28 de octubre de 2016 . –

Fiesta de san Simón y san Judas, apóstoles.

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20161027


Carta de San Pablo a los Efesios 2,19-22.
Hermanos:
Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.
Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.
En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.
En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.
Salmo 19(18),2-3.4-5.
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Allí puso una carpa para el sol
Evangelio según San Lucas 6,12-19.
Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles:
Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé,
Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote,
Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón,
para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados;
y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Comentario del Evangelio por Benedicto XVI, papa 2005-2013. Audiencia general del 11/10/2006.
La unidad de los Doce, unidad de la Iglesia.
A los apóstoles Simón, el Cananeo, y Judas (Tadeo) –que no debemos confundir con Judas Iscariote- los consideramos juntos no tan sólo porque en la lista de los Doce se citan siempre uno detrás del otro (cf Mt 10,4; Mc 3,18; Lc 6,15; Hch 1,13) sino también porque los detalles que nos han llegado de ellos son muy pocos, a parte del hecho que en el Nuevo Testamento se conserva una carta atribuida a Judas.
Simón recibe un epíteto variable según las cuatro listas; así, mientras Mateo y Marco lo llaman «el cananeo», Lucas lo llama «celotes». En realidad los dos calificativos son equivalentes porque tienen el mismo significado. En efecto, en hebreo el verbo «kana» quiere decir «ser celoso, apasionado»… Es, pues, muy posible que ese Simón, si no pertenecía propiamente al movimiento nacionalista de los celotes, por lo menos se haya caracterizado por un ardiente celo por la identidad judía, así pues, también por Dios, por su pueblo y por la ley divina. Si esto es así, Simón queda situado en las antípodas de Mateo, el cual, por el contrario y en tanto que publicano, ejercía una actividad considerada como del todo impura. Ello es un signo evidente de que Jesús llama como discípuos y colaboradores suyos a personas de las clases sociales y religiosas más diversas si ninguna clase de prejuicios. ¡Lo que le interesa son las personas y no las categorías sociales o las etiquetas!
Y lo bueno es que, en el grupo de sus discípulos, a pesar de ser tan diferentes, todos coexistían y superaban todas las dificultades imaginables; en efecto, era él mismo Jesús la razón de su cohesión y quien hacia que todos se encontraran unidos. Esto contituye una clara lección para nosotros, a menudo inclinados a subrayar las diferencias, y posiblemente las oposiciones, olvidando que, en Cristo Jesús, se nos da la fuerza para resolver nuestros conflictos. En nuestro interior no olvidemos que el grupo de los Doce es la prefiguración de la Iglesia en la que deben encontrar su lugar, todos los carismas, todos los pùeblos y razas y todas las cualidades humanas, su identidad y su unidad en la comunión con Jesús.

El Papa en Sta. Marta: “Dios llora frente a las calamidades y las guerras”

En la homilía de este jueves, el Santo Padre indica que “Dios se ha hecho hombre para poder llorar”
https://es.zenit.org/articles/el-papa-en-sta-marta-dios-llora-frente-a-las-calamidades-y-las-guerras/
 
Misa del Papa en Santa Marta (Osservatore © Romano)

Misa Del Papa En Santa Marta (Osservatore © Romano)

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Dios llora por la humanidad que no entiende “la paz que Él nos ofrece, la paz del amor”. Así lo ha indicado el Santo Padre en la homilía de la misa celebrada esta mañana en Santa Marta. Dios llora “frente a las calamidades naturales, a las guerras hechas por adorar al dios dinero, a los niños asesinados”.
En el Evangelio del día, ha recordado el Papa, Jesús define a Herodes como “zorro”, después de que algunos fariseos le dicen que quiere matarlo. Y dice lo que sucederá: “se prepara para morir”. Jesús se dirige a la “Jerusalén cerrada”, que mata a los profetas que le han enviado. Entonces cambia el torno y “comienza a hablar con ternura”, “la ternura de Dios”, ha explicado Francisco. Jesús “mira a su pueblo, mira a la ciudad de Jerusalén”. Y ese día “lloró sobre Jerusalén”. De este modo, el Santo Padre ha explicado que es Dios que llora aquí en la persona de Jesús. “¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas!”.
Además, ha observado que “alguno ha dicho que Dios se ha hecho hombre para poder llorar, llorar lo que habían hecho sus hijos. El llanto delante de la tumba de Lázaro es el llanto del amigo. Este es el llanto del Padre”.
El Pontífice ha recordado al padre hijo pródigo, que no fue a lamentarse de lo sucedido con sus vecinos. Quizá –ha precisado– se fue a llorar solo a su habitación. “El padre continuamente subía a la terraza mirar el camino para ver si el hijo volvía”, ha indicado. Y un padre que hace esto es un padre que vive en el llanto, esperando que el hijo vuelve. “Este es el llanto de Dios Padre. Y con este es el llanto el Padre recrea en su Hijo toda la creación”, ha señalado Francisco.
Por otro lado, el Santo Padre ha explicado que en el momento en el que Jesús va con la cruz al calvario, Jesús le dice a las mujeres que lloraban, que no llorasen por Él, sino por sus hijos.  Por lo tanto, “un llanto de padre y de madre que Dios también hoy continúa haciendo”.
También hoy –ha aseverado– delante de las calamidades, de las guerras que se hacen para adorar al dios dinero, a muchos inocentes asesinados por las bombas que lanzan los adoradores del ídolo dinero, también hoy el Padre llora. “Jerusalén, Jerusalén, ¿qué estás haciendo?”. El Padre dice también hoy esto “a las pobres víctimas y también a los traficantes de armas y a todos los que venden la vida de la gente”.
Finalmente ha asegurado que “nos hará bien” pensar que “nuestro Padre Dios se ha hecho hombre para poder llorar y nos hará bien pensar que nuestro Padre Dios hoy llora”. Llora “por esta humanidad que no termina de entender la paz que Él nos ofrece, la paz del amor”.

Comentario al evangelio de hoy jueves 27 de octubre de 2016.

Con ternura de Padre.

Jueves XXX tiempo ordinario, Ciclo C. 
Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte.
Por: H. Cristian Gutiérrez LC
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/63629/con-ternura-de-padre.html

 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria
Gracias, Señor, por el don de mi vida. No sólo de la vida en general, sino de mi vida. Gracias por haber pensado en mí y llamado a la existencia con una misión. Gracias por tu amor y porque en esta oración me puedo encontrar contigo. Creo que eres mi Dios y mi Señor. Confío en Ti, pero dame la gracia de confiar un poco más. Te quiero y te agradezco todos los dones que día tras día no te cansas de concederme. Te pido perdón por mis pecados y mis fallos. Ayúdame a seguirte con disponibilidad y a estar atento a lo que quieres de mí hoy.
Evangelio del día.
Del santo Evangelio según san Lucas 13, 31-35
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le dijeron: “Vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”.Él les contestó: “Vayan a decirle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y haciendo curaciones hoy y mañana, y al tercer día terminaré mi obra. Sin embargo, hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir mi camino, porque no conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas y apedreas a los profetas que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú no has querido!
Así pues, la casa de ustedes quedará abandonada. Yo les digo que no me volverán a ver hasta el día en que digan: ‘¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!’”
Palabra del Señor.
Meditación
Dos ideas me puedo detener a considerar en este rato de oración contigo. El primero es fijarme en la clara conciencia que tienes de tu misión. Conoces bien la Voluntad de tu Padre y ella es el motor de todas tus acciones. Tú también me has dado una misión en este mundo. Dame la gracia de descubrirla y vivir toda mi vida en torno a ella. Una misión que no es imposible, irrealizable, pesada e insoportable, sino que está hecha a mi medida y de acuerdo a mis posibilidades. ¡Tú nunca pides imposibles! Esos te los dejas para realizarlos Tú.
Y la segunda idea es contemplar tu ternura. Siempre has estado detrás de mí persiguiéndome con tu amor y tus dones… y yo que me resisto y huyo de Ti. No me doy cuenta de que de verdad estás enamorado de mí y me amas con locura. No hay imagen más tierna que aquella de la gallina que quiere tener a sus pollitos bajo sus alas, no para detenerlos y subyugarlos sino para protegerlos, calentarlos, amarlos. Los padres de familia comprenderán mejor que nadie esta idea. No se quiere tener a los hijos cerca para tener mano de obra en casa, para explotarlos, usarlos. No, sino para amarlos.
Ése eres Tú. Eres el Dios tierno que busca de una y mil maneras tenerme bajo tu cuidado… pero yo no he querido, éste es el reproche de este Evangelio. Dame la gracia de no rechazar tu amor. Quiero dejarme amar por Ti siempre, incondicionalmente.

“Dios el poderoso, el creador lo puede hacer todo; sin embargo Dios llora y en esas lágrimas está todo su amor. Dios llora por mí, cuando yo me alejo; llora por cada uno de nosotros; Dios llora por los malvados, los que hacen muchas cosas malas, mucho mal a la humanidad… Él, en efecto, espera, no condena, llora. ¿Por qué? ¡Porque ama!”
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de octubre de 2015, en Santa Marta).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a manifestar a mi familia la ternura de Dios saludándolos o despidiéndolos con cariño.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.