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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 08 de mayo de 2020

Hoy, viernes, 8 de mayo de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13,26-33):

EN aquellos días, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
«Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos vosotros los que teméis a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación. En efecto, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las palabras de los profetas que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Y, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:
“Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 2,6-7.8-9.10-11

R/.
Tu eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy

«Yo mismo he establecido a mi Rey
en Sión, mi monte santo».
Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy. R/.

Pídemelo:
te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebrarás como jarro de loza». R/.

Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,1-6):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Óscar Romano, cmf

A la paz de Dios:

Muchos días en casa. A veces disfrutando, otras sufriendo. Otros no tienen casa donde resguardarse de la pandemia. Hay casas soleadas y casas grises. Casas y hogares. En unas hay paz, en otras una violencia que salta en chispazos a cada momento. Quédate en casa.

Cada uno en su casa, y Dios en la de todos. La casa de Dios tiene muchas estancias. La casa de Dios, que es la Iglesia, también tiene muchas estancias. Caben los abuelos que cada día van a misa, y quien la pisa solo en contadas ocasiones. Caben esas personas que saben que allí son acogidas, cuando tantas veces en otros lugares pasan de ellos. Cabe quien escucha y quien se siente escuchado. En esta casa caben las alegrías de los niños, las rebeldías de los jóvenes, las dudas de los inquietos, los pecados y pecadillos de todos. Una Iglesia que se hace más casa en estos días.

Todos tenemos ganas de volver a esa nueva normalidad. Ganas de ponernos en camino. Pero conviene recordar que aquel que no sabe adónde va siempre acaba en otra parte. Jesús hoy se presenta como el camino que nos conduce al Padre, como la verdad que ilumina la vida de los pueblos (al Padre se llega como pueblo o no se llega), como la vida de un mundo que ha quedado en suspenso. Pues eso, hasta su casa con Él: Camino, Verdad, Vida.

Vuestro hermano y amigo
Óscar Romano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 07 de mayo de 2020.

Hoy, jueves, 7 de mayo de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13,13-25):

PABLO y sus compañeros se hicieron a la mar en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Juan los dejo y se volvio a Jerusalén; ellos, en cambio, continuaron y desde Perge llegaron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a unos que les dijeran:
«Hermanos, si tenéis una palabra de exhortación para el pueblo, hablad».
Pablo se puso en pie y, haciendo seña con la mano de que se callaran, dijo:
«Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad: El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso; unos cuarenta años “los cuidó en el desierto”, “aniquiló siete naciones en la tierra de Canaán y les dio en herencia” su territorio; todo ello en el espacio de unos cuatrocientos cincuenta años. Luego les dio jueces hasta el profeta Samuel. Después pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años. Lo depuso y les suscitó como rey a David, en favor del cual dio testimonio, diciendo: “Encontré a David”, hijo de Jesé, “hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos”.
Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegara Jesús; y, cuando Juan estaba para concluir el curso de su vida, decía: “Yo no soy quien pensáis, pero, mirad, viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias de los pies”».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 88,2-3.21-22.25.27

R/.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dijieste: «La misericordia es un edificio eterno»,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.

Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso. R/.

Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder.
Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (13,16-20):

CUANDO Jesús terminó de lavar los pies a sus discípulos les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”. Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
En verdad, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Óscar Romano, cmf

A la paz de Dios:

Cambio de escenario. Cena final. Lo primero, vamos a prepararnos. Levantarse de la mesa, echar agua en la jofaina, quitarse el manto, ceñirse la toalla y lavar los pies… Uno tiene que estar muy seguro de sí mismo para hacer estas cosas. Hacer en el momento decisivo lo que se ha estado preparado toda la vida. Las situaciones extremas sacan lo mejor (o lo peor) de las personas. Al final de su vida, habiendo amado, amó hasta el extremo.

Y aunque el gesto es muy significativo lo tiene que explicar. Hay veces que una imagen no vale más que mil palabras. Ejemplo os he dado. Lo que he hecho, eso haced. Levantaos de la mesa, ceñíos la toalla, lavad los pies. Y esto en memoria mía, esto como eucaristía. Con demasiada frecuencia se nos olvida que no podemos llegar hasta el altar sin habernos puesto a los pies de los dolientes, de quienes solo tienen para ofrecer sus pies sucios. Eucaristía: acción de la gracia.

Partir el pan, lavar los pies. Las dos caras (eucaristías) de una misma moneda.

Vuestro hermano y amigo
Óscar Romano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 06 de mayo de 2020.

Hoy, miércoles, 6 de mayo de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (12,24–13,5):

EN aquellos días, la palabra de Dios iba creciendo y se multiplicaba. Cuando cumplieron su servicio, Bernabé y Saulo se volvieron de Jerusalén, llevándose con ellos a Juan, por sobrenombre Marcos.
En la Iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, llamado Níger; Lucio, el de Cirene; Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.
Un día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo:
«Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado».
Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los enviaron. Con esta misión del Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí zarparon para Chipre.
Llegados a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 66,2-3.5.6.8

R/.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben

Que Dios tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

Oh, Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (12,44-50):

EN aquel tiempo, Jesús gritó diciendo:
«El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Óscar Romano, cmf

A la paz de Dios:

            Rosco de Pasapalabra. Propuestas para este día

Comienza por C: Si en Jesús se ___ en el Padre se ___ Cree. Confianza plena.
Comienza por V: Quien a mí me ___ al Padre___ Ve. Reflejos de su gloria.
Comienza por L: He venido al mundo como ___   Luz. Quien ve la luz se hace luz.
Comienza por O: ___ para cumplir Oír. Escuchar, llegar a lo profundo.
Comienza por J: No he venido para ___ Juzgar. Dejar el juicio en manos de Dios,
Comienza por R: No aceptar sus palabras ____ Rechazar. No dejar a nadie atrás.
Comienza por E: Jesús es el ____ del Padre Enviado. Todo en su nombre.
Comienza por D: El Padre me ha ordenado lo que he de ____ Decir. Palabras de aliento
Comienza por T: Para ___ Tener vida Eterna. Que todos tengan vida, pero vida abundante.
¿Cuál es mi letra hoy? ¿Qué música pongo?

Vuestro hermano y amigo
Óscar Romano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 04 de mayo de 2020.

Lunes de la cuarta semana de Pascua
San Felipe y Santiago, apóstoles
Fiesta
Color: rojo

No se sabe casi nada de Santiago, hijo de Alfeo y pariente del Señor, sino que pertenecía al grupo de los doce y fue, probablemente, el primer Obispo de Jerusalén.

Felipe, nacido en Betsaida, como Pedro y Andrés, fue como ellos discípulo de san Juan Bautista. Fue él quien, en la última Cena, le dijo a Jesús: “Señor, muéstranos al Padre”, y obtuvo esta respuesta: “Felipe, quien me ve, ha visto al Padre”.

Antífona de entrada

Estos son los santos varones a quienes el Señor eligió por su caridad sincera; El les dio la gloria eterna. Aleluya.

Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que cada año nos alegras en la fiesta de los santos apóstoles Felipe y Santiago; concédenos, por su intercesión, participar en la pasión y resurrección de tu Hijo unigénito, para que merezcamos contemplarte eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Señor se apareció a Santiago y a todos los apóstoles.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto   15, 1-8

Hermanos:

Les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.

Les he transmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Cefas y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto.

Además, se apareció a Santiago y a todos los Apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

SALMO RESPONSORIAL. Sal. 18, 2-5.

R/. Resuena su eco por toda la tierra.

El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia.

Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Jn. 14, 6b. 9c

Aleluya.

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Felipe, el que me ha visto ha visto al Padre”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 14, 6-14

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a Tomás:

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.

Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le respondió: “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: Muéstranos al Padre”? ¿No crees que Yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.  Créanme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que Yo hago, y aún mayores, porque Yo me voy al Padre. Y Yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, Yo lo haré”.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2020-05-04

REFLEXIÓN :

• El evangelio de hoy, fiesta de los apóstoles Felipe y Santiago, es el mismo que meditamos durante la cuarta semana de Pascua, cuando el apóstol Felipe pide a Jesús: “Muéstranos al Padre y esto nos basta”.

• Juan 14,6: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Tomás había preguntado: «Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos conocer el camino?” Jesús responde: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí”. «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí”. Tres palabras importantes. Sin un camino, no se anda. Sin verdad, no se acierta. Sin vida, sólo ¡hay muerte! Jesús explica el sentido. El es el camino, porque «¡nadie viene al Padre sino por mí!» Pues, él es la puerta por donde las ovejas entran y salen (Jn 10,9). Jesús es la verdad, porque mirándole a él, estamos viendo la imagen del Padre. «¡Si vosotros me conocierais, conoceríais también al Padre!» Jesús es la vida, porque caminando como Jesús caminó, estaremos unidos al Padre y tendremos la vida en nosotros.

• Juan 14,7: Conocer a Jesús es conocer al Padre. Tommaso preguntó: «Señor, no sabemos dónde vas. ¿Cómo podemos conocer la calle?» Jesús contesta: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.» Y añade: “Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Jesús habla siempre del Padre, pues el Padre era su vida y transparenta en todo lo que Jesús hace y dice. Esta referencia constante al Padre provoca la pregunta de Felipe, cuya fiesta celebramos hoy.

• Juan 14,8-11: Felipe pregunta: «Muéstranos al Padre, ¡y esto nos basta!» Ver y experimentar al Padre era el deseo de los discípulos; era el deseo de muchas personas en las comunidades del Discípulo Amado de Asia Menor y, hasta hoy, continúa siendo el deseo de muchos de nosotros. ¿Cómo experimentar la presencia del Padre de la que tanto habla Jesús? La respuesta de Jesús es muy bonita y vale hasta hoy: «Felipe, ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces? ¡El que ha visto a mi, ha visto al Padre!» La gente no debe pensar que Dios está lejos de nosotros, como alguien distante y desconocido. Aquel que quiere saber cómo y quién es Dios Padre, basta que mire a Jesús. El lo ha revelado en las palabras y en los gestos de su vida. «¡El Padre está en mi, e yo estoy en el Padre!» A través de su obediencia, Jesús está totalmente identificado con el Padre. En cada momento él hacía lo que el Padre le mostraba para que lo hiciera (Jn 5,30; 8,28-29.38). Por esto, en Jesús ¡todo es revelación del Padre! ¡Y los signos o las obras de Jesús son obras del Padre! Como dice la gente: «¡El hijo es la cara del padre!» En Jesús y por Jesús, Dios está en medio de nosotros.

• Juan 14,12-14: Promesa de Jesús. Jesús hace una promesa para decir que la intimidad con el Padre no es privilegio sólo de él, sino que es posible para todos y todas aquellos que creen en él: El que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. Nosotros también, a través de Jesús, podemos llegar a hacer cosas bonitas para los demás como las hacía Jesús para la gente de su tiempo. El intercederá por nosotros. Todo lo que la gente le pide, él lo va a pedir al Padre, y lo conseguirá, siempre que sea para servir. Jesús es nuestro defensor. El se va pero no nos deja sin defensa. Promete que va a pedir al Padre que mande a otro defensor o consolador, al Espíritu Santo (Jn 14,15-17). Jesús llega a decir que el precisa irse ahora, pues, de lo contrario, el Espíritu Santo no podrá venir (Jn 16,7). El Espíritu Santo realizará las cosas de Jesús en nosotros, si observamos el gran mandamiento de la práctica del amor.

Fuente : https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-lectio-san-felipe-santiago-ap-jn-146-14

EDD. sábado 02 de mayo de 2020.

Sábado, 2 de mayo de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (9,31-42):

EN aquellos días, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en el temor del Señor, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo.
Pedro, que estaba recorriendo el país, bajó también a ver a los santos que residían en Lida. Encontró allí a un cierto Eneas, un paralítico que desde hacía ocho años no se levantaba de la camilla.
Pedro le dijo:
«Eneas, Jesucristo te da la salud; levántate y arregla tu lecho».
Se levantó inmediatamente. Lo vieron todos los vecinos de Lida y de Sarón, y se convirtieron al Señor.
Había en Jafa una discípula llamada Tabita, que significa Gacela. Tabita hacía infinidad de obras buenas y de limosnas. Por entonces cayó enferma y murió. La lavaron y la pusieron en la sala de arriba.
Como Lida está cerca de Jafa, al enterarse los discípulos de que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres a rogarle:
«No tardes en venir a nosotros».
Pedro se levantó y se fue con ellos. Al llegar, lo llevaron a la sala de arriba, y se le presentaron todas las viudas, mostrándole con lágrimas los vestidos y mantos que hacía Gacela mientras estuvo con ellas. Pedro, mandando salir fuera a todos, se arrodilló, se puso a rezar y, volviéndose hacia el cuerpo, dijo:
«Tabita, levántate».
Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él, dándole la mano, la levantó y, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.
Esto se supo por todo Jafa, y muchos creyeron en el Señor.

Palabra del Señor

Salmo

Sal 115,12-13.14-15.16-17

R/.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R/.

Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio segun san Juan (6,60-69):

EN aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos amigos paz y bien.

¡Qué sensación más conocida! Cuántas veces se oye eso de que seguir a Jesús “es duro”. Se ve que no es nuevo. Ya incluso en tiempos de Jesús. Y no lo dicen los de fuera, sino sus mismos discípulos. No son pocos los amigos que han dejado el Seminario, para tomar otros caminos. Compañeros de colegio, que no han vuelto a pisar una iglesia desde que terminaron los estudios…

Es la grandeza (o el problema) de la libertad. Es la elección personal de cada uno. De ahí la importancia de la pregunta de Jesús: “¿también vosotros queréis marcharos?” Cada uno elige su camino. Hace algún tiempo pudimos ver la última trilogía de “la guerra de las galaxias”. Nueve películas (tres series de tres) en las que, de alguna manera, podíamos ver el proceso de evolución de algunos de los protagonistas. Allí se habla de que existe “el lado oscuro de la fuerza”. El deseo de dominar a los demás, de adquirir un poder superior al de los otros. Y usarlo para el mal. No es difícil hacer un símil con nuestra fe, con la posibilidad de hacer el bien o hacer el mal a los demás. La lucha es intensa, algunos de los actores hasta el final no pueden decidirse, y siempre queda lugar para el arrepentimiento.

Es duro ser siempre bueno. A veces nos apetecerían unas vacaciones, para poder vivir como viven los demás, o hacer lo que hacen los otros. Es nuestra elección dejarse llevar por esa tentación. O no. Sabemos que con Jesús se puede ser feliz. Muchos de nosotros lo hemos sido, lo estamos siendo hoy. A pesar de la pandemia, a pesar de las dificultades. Porque ser feliz no significa no tener problemas. Ser feliz significa estar donde tienes que estar, y aceptarlo. Es hacer lo que hizo Jesús, que fue capaz de morir por nuestra salvación. Nosotros escuchamos la pregunta del Maestro, “¿también vosotros queréis marcharos?”, y tenemos que pensar la respuesta.

¿Crees y sabes que Cristo es el Santo de Dios? ¿Crees que Él es el que da la vida eterna? ¿Acudes a su Palabra, para salir adelante cuando el camino se hace cuesta arriba? Valen más los hechos que las buenas palabras. Ojalá que podamos demostrar que somos de los de Jesús, que no le abandonamos a las primeras de cambio, y que nos permite ser felices, a pesar de todos los pesares. Una de las frases de Anthony de Mello más citadas y recordadas nos puede ayudar: “la felicidad no puede depender de los acontecimientos. Es tu reacción ante los acontecimientos lo que te hace sufrir”.

Que la fe en Cristo y la respuesta afirmativa a su pregunta nos libre de nuestras parálisis y resucite nuestras zonas muertas. Así sea.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro. C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2020-05-02

Homilía para la Eucaristía del domingo 03 de mayo de 2020.

Paz y Bien a todos y que puedan superar con éxito esta pandemia.

DOMINGO CUARTO DE PASCUA.

Hechos 2,‪14.36-41‬Parte del primer discurso de Pedro: Dios ha hecho a Jesús Señor y Mesías. Frente a esta verdad cabe una postura: optar por Él: conversión – bautismo.

1Pedro 2,20-25: El ser seguidor de Cristo implica la persecución, el hostigamiento. Así nos asemejamos a Él, que sufrió por nosotros, es el Guardián de nuestras vidas.

Juan 10, 1-10: El texto usa imágenes: puerta, guardián-portero. Aquí Jesús se identifica como la Puerta del rebaño.

1.- Hablando bien en confianza, podríamos decir: bueno, en qué quedamos. ¿Jesús es Puerta, Pastor o qué? Imágenes que se van superponiendo y complementando.

Jesús es Puerta: es decir, el único acceso válido para entrar en el corral, es decir, al Pueblo de Dios. Es característico del evangelio de Juan identificar a Jesús con los bienes que Él da a los hombres; así, Él es Pan, es Luz, Puerta del corral, es vida, camino, verdad. De modo que llamar a Jesús Puerta indica todo: el que da vida en plenitud, como lo expresa el final del texto de hoy.

¿Y quién es el Portero?  Tal vez una alusión a Dios Padre, dueño de su rebaño, Israel. Jesús no actúa por cuenta propia, sino hace lo que el Padre le ordena. Por eso Él es el genuino pastor de su pueblo, de los que creen en Él.

2.- Nosotros somos su rebaño, los que hemos creído y optado por Él. Entonces una señal de autenticidad, de pertenencia a su rebaño la da  el mismo texto: “Las ovejas lo siguen (son discípulos)), porque conocen su voz”. Y conocer su voz significa que el discípulo se identifica con Él. En la carta de Pedro se nos dice que “si a pesar de hacer el bien, ustedes soportan el sufrimiento, esto sí es una gracia delante de Dios. A esto han sido llamados, porque también Cristo padeció por ustedes y les dejó un ejemplo a fin de que sigan sus huellas”.  Conocer a Cristo significa identificarse con Él. Todo auténtico cristiano debe identificarse con Cristo y sólo así escuchará su voz, será su discípulo.

3.- Desgraciadamente hoy día hay que admitir que ser cristiano no es lo mismo que discípulo. Hay muchos cristianos bautizados, que son muy religiosos, etc., pero viven a su pinta. Soy católico a mi manera. Craso error. Hay una sola manera de ser cristiano: optando por Él, escuchando su voz y poniéndola en práctica. Ese es un verdadero discípulo. “Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana, mi madre”. (Mateo 12,50). Lo mejor que podemos hacer es aceptarlo a Él, a su mensaje y a su vida. No podemos ser cristianos de apariencia, de formas,  sino de una vida calcada en Él. Por eso,  nuestro cristianismo debe calcarse en Cristo. Ya esto supone e implica muchas cosas.

4.- Jesús viene a dar. Y viene a darnos lo más importante y fundamental: una vida en abundancia, plena. Por eso, los muchos nombres que se le dan a Jesús se orientan a lo mismo: agua que salta hasta la vida eterna (Juan 4,10-14); pan de la vida (Juan 6,35); de Él brota el río de agua vida (Juan 7,35), Él es la resurrección y la vida (Juan 11,25).

El hombre de hoy anhela una vida plena, sin ningún tipo de limitación o fragilidad.  Suela con un Robocop invencible con inteligencia artificial. Pero  no necesitamos eso. Jesús es quien nos trae la vida abundante, plena. Es cuestión de aceptarlo a Él, optar por Él como el único Maestro y Señor. El salmo responsorial es una realidad en nosotros, ya que Él es quien nos da la paz, nos guía y alimenta. Es cierto que,  tal vez, por las circunstancias por las que estamos pasando, no podrás acercarte a su Mesa de su Cuerpo y Sangre, pero sí puedes acercarte a la Mesa de su Palabra, porque el creyente vive “de toda Palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4,4).

Hermano Pastor Salvo Beas.