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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 01 de mayo de 2020

Viernes de la tercera semana de Pascua
San José, obrero
Memoria libre
Color: blanco

José, el esposo de la Virgen María y el artesano de una pequeña aldea de Galilea, es para los cristianos modelo en el cumplimiento de sus actividades profesionales porque trabajó en la intimidad cotidiana de Jesús.

El trabajo es gozo y cruz, es servicio a la comunidad y proximidad de Dios. Es lo que aprendemos en la escuela de Nazaret.

Antífona de entrada Sal 127, 1-2

Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, creador de todas las cosas, que llamas al género humano a colaborar en tu obra creadora, concédenos, por la protección y el ejemplo de san José, realizar plenamente las tareas que nos confías y alcanzar la recompensa prometida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Llenen la tierra y sométanla.

Lectura del libro del Génesis 1,26—2, 3

Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo”.

Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.

Y los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra”. Y continuó diciendo: “Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas las fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde”. Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el sexto día.

Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos.

El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado.

SALMO RESPONSORIAL  89, 2-4. 12-14. 16

R/. ¡El Señor haga prosperar la obra de nuestras manos!

Antes que fueran engendradas las montañas, antes que nacieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre, Tú eres Dios.

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”. Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…? Ten compasión de tus servidores.

Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que tu obra se manifieste a tus servidores, y que tu esplendor esté sobre tus hijos.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Sal. 67, 20.

Aleluya

¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación! Él carga con nosotros día tras día. Aleluya.

EVANGELIO

¿No es éste el hijo del carpintero?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 54-58

Al llegar a su pueblo, Jesús se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.

“¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?”.

Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia”.

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2020-05-01

REFLEXIÓN :

• El evangelio de hoy narra cómo fue la visita de Jesús a Nazaret, su comunidad de origen. El paso por Nazaret fue doloroso para Jesús. Lo que antes era su comunidad, ahora ha dejado de serlo. Algo cambió. Donde no hay fe, Jesús no puede hacer milagros.
• Mateo 13, 53-57ª: Reacción de la gente de Nazaret ante Jesús. Siempre es bueno volver para la propia tierra. Después de una larga ausencia, Jesús también vuelve y, como de costumbre, en el día de sábado, se fue a la reunión de la comunidad. Jesús no era coordinador, pero tomo la palabra. Señal de que las personas podían participar y expresar su opinión. La gente quedó admirada, no entiende la actitud de Jesús: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?” Jesús, hijo del lugar, que ellos conocían desde niño, ¿cómo es que ahora es tan diferente? La gente de Nazaret queda escandalizada y no lo acepta: “¿No es éste el hijo del carpintero?” La gente no acepta el misterio de Dios presente en un hombre común como le conocían a Jesús. Para poder hablar de Dios, tenía que ser diferente. Como se ve, no todo fue bien. Las personas que hubieran tenido que ser las primeras en aceptar la Buena Noticia, son las que se obstinan en no aceptarla. El conflicto no es con los de fuera de casa, sino también con los parientes y con la gente de Nazaret. Ellos no aceptan, porque no consiguen entender el misterio que envuelve a la persona de Jesús: “¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y ¿sus hermanas no están aquí con nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto» No lo podían entender.
• Mateo 13, 57b-58: Reacción de Jesús ante la actitud de la gente de Nazaret. Jesús sabe muy bien que “nadie es profeta en su patria”. Y dice: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio”. De hecho, allí donde no hay aceptación, donde no hay fe, no se puede hacer nada. Los prejuicios lo impiden. Jesús mismo, aún queriendo, no puede hacer nada. Queda asombrado ante la falta de fe.
• Los hermanos y las hermanas de Jesús. La expresión “hermanos de Jesús” causa mucha polémica entre católicos y protestantes. Basándose en éste y en otros textos, los protestantes dicen que Jesús tiene hermanos y hermanas y que María tiene más hijos. Los católicos dicen que María no tuvo más hijos. ¿Qué pensar de todo esto? En primer lugar, las dos posiciones, tanto de los católicos como de los protestantes, ambas tienen argumentos sacados de la Biblia y de la Tradición de sus respectivas iglesias. Por ello, no conviene reñir o discutir esta cuestión solamente con argumentos de la cabeza. Se trata de convicciones profundas, que tienen que ver con la fe y con los sentimientos de ambos. El argumento sólo de la cabeza no consigue deshacer una convicción del corazón. Irrita y aleja. Aún cuando no estoy de acuerdo con la opinión del otro, tengo que respetarla. En segundo lugar, en vez de reñir entorno a los textos, católicos y protestantes, deberíamos unirnos mucho más para luchar en defensa de la vida, creada por Dios, vida tan desfigurada por la pobreza, por la injusticia, por la falta de fe. Deberíamos recordar algunas otras frases de Jesús: “He venido para que todos tengan vida, y en abundancia” (Jn 10,10). “Que todos sean uno, para que el mundo crea que Tú me has enviado”(Jn 17,21). “¡No se lo impidan! Quien no está contra de nosotros está a favor” (Mc 10,39.40). 

Fuente : https://www.ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-mateo-1354-58

EDD. jueves 30 de abril de 2020.

Hoy, jueves, 30 de abril de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8,26-40):

EN aquellos días, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo:
«Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto».
Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
«Acércate y pégate a la carroza».
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
«¿Entiendes lo que estás leyendo?».
Contestó:
«Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?».
E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:
«Como cordero fue llevado al matadero,
como oveja muda ante el esquilador,
así no abre su boca.
En su humillación no se le hizo justicia.
¿Quién podrá contar su descendencia?
Pues su vida ha sido arrancada de la tierra».
El eunuco preguntó a Felipe:
«Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».
Felipe se puso a hablarle y, tomando píe de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?».
Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría.
Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 65,8-9.16-17.20

R/.
Aclamad al Señor, tierra entera

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies. R/.

Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua. R/.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,44-51):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos amigos, paz y bien.

Tuvo suerte el etíope. La catequesis bautismal no duró lo que sugiere el “Ritual para la iniciación cristiana de adultos”, con sus entregas y plazos marcados. Lo suyo fue llegar y besar el santo. Y bautizarse. Le fue bien con el catequista, un apóstol enviado por un ángel de Dios. Y, sobre todo, tuvo la mente abierta, para poder entender lo que, cuando comenzó a leer, le resultaba incomprensible. Porque no hay peor sordo que el que no quiere oír, ni persona más tonta, que la que no quiere entender. El ministro quería comprender. Y aceptó la ayuda que un extraño le ofrecía. Por esa disposición de búsqueda, llegó al encuentro con Cristo. Y, en cuanto encontraron agua, se pudo bautizar.

Del Evangelio, algunas frases sobres las que se puede reflexionar, y que me han llamado hoy la atención. La primera, “el que cree tiene vida eterna”. Esa fue la experiencia de este importante personaje. Creyó. Se le abrió un nuevo camino en la vida, en el que ya no importaban tanto las prebendas y la carrera profesional, sino el crecimiento personal y espiritual. Una nueva vida, que no acabó con su muerte. Su historia ha llegado hasta nuestro tiempo. Y sirve de ejemplo para muchos.

Otra frase, “serán todos discípulos de Dios”. ¡Qué importante es que todos – y no solo los curas y monjas – seamos capaces de dar testimonio! En las noticias, en los telediarios, se habla poco de Dios. Así es difícil que la Buena Nueva se expanda. Por eso es tan importante caer en la cuenta de que no necesitamos que un ángel nos lleve de los pelos por los aires a evangelizar. Esto no va a pasar. Es deber de cada creyente, en todo momento, a tiempo y a destiempo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, ser testigos de Dios. Hay mucha gente que no entiende quién es Dios, cómo es, y es nuestra obligación compartir lo que nosotros sí entendemos. Y lo que sabemos, seguramente, lo entendimos gracias a otros.

El neófito siguió su camino “lleno de alegría”. Quizá esa sea la mejor manera de dar testimonio. No se puede convencer de que seguir a Cristo es algo que llene de felicidad, si lo hacemos con una cara triste. Deberíamos ser referencias alegres, sobre todo en estos momentos de incertidumbre y tristeza. Porque Dios está con nosotros, nos busca siempre y nos va llevando, hasta la vida eterna.

Una canción a propósito de las lecturas de hoy. Que, quien canta, ora dos veces.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro. C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 29 de abril de 2020.

Hoy, miércoles, 29 de abril de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8,1-8):

AQUEL día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaría.
Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él.
Saulo, por su parte, se ensañaba con la Iglesia, penetrando en las casas y arrastrando a la cárcel a hombres y mujeres.
Los que habían sido dispersados iban de un lugar a otro anunciando la Buena Nueva de la Palabra. Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 65,1-3a.4-5.6-7a

R/.
Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R/.

«Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre».
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos en él,
que con su poder gobierna enteramente. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,35-40):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos amigos, paz y bien.

Con la muerte de Esteban, comienza una persecución contra los cristianos. Una de las muchas que ha habido a lo largo de la historia. La primera, pero no la única. Desde luego, una situación horrible, pero que, a la larga, no pudo ser más beneficiosa para todos nosotros. No hay mal que por bien no venga, o Dios escribe recto con renglones torcidos. Sin esta persecución, los primeros discípulos no habrían salido de Jerusalén, o habrían tardado más. Intentando acabar con la Iglesia primitiva, los perseguidores consiguieron el efecto contrario. Gracias a ella, por todo el mundo hay cristianos. Gracias a la persecución, muchos lugares “se llenaron de alegría”.

De esta manera, a través de estos “misioneros forzosos”, muchos pudieron conocer la Buen Nueva. Acercarse al Pan de Vida, que se da la vida eterna. Ver para creer. Ver a Cristo, su ejemplo, su vida, escuchar su Palabra, para tener esa Vida. Desde nuestra perspectiva, podemos ser de los que acogen la Palabra, con oración diaria, con acción de gracias permanente, y eso está muy bien; pero debemos ser también de los que llevan el mensaje a los demás. En estos días extraños, cuando no podemos movernos mucho y, por tanto, tenemos más tiempo, quizá podamos convertirnos en apóstoles. En nuestras llamadas, en los mensajes telefónicos, en los foros de conversación, que haya hueco para Dios. Que en nuestros buenos deseos no falte el “cuando Dios quiera”, por ejemplo. Y que se note nuestra esperanza. Esperanza que nace de saberse en las manos de Dios.

Ayer comentábamos que algunos se alegraban de la muerte de Esteban. Se ve que les molestaba. Hoy, por el contrario, algunos hombres buenos procedieron a enterrarlo. Los momentos de crisis sacan lo peor, pero también lo mejor de nosotros. Como en nuestros días, con la pandemia del coronavirus alrededor. Los hay que especulan con los precios de los productos, y otros, sin embargo, lo dan todo, hasta la vida, como el padre Julio Vivas, misionero claretiano, muerto en Valladolid por esta enfermedad. Como tantos otros servidores de Dios. Como tantos trabajadores sanitarios. Los recordamos y oramos por ellos. Que el Señor les dé la vida eterna.

Hoy celebramos la memoria de santa Catalina de Siena. Aquí se puede leer algo de su vida.

Vuestro hermano en la fe,

Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 28 de abril de 2020.

Hoy, martes, 28 de abril de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (7,51–8,1a):

EN aquellos días, dijo Esteban al pueblo y a los ancianos y escribas:
«¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la ley por mediación de ángeles y no la habéis observado».
Oyendo sus palabras se recomían en sus corazones y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijando la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
«Veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
«Señor Jesús, recibe mi espíritu».
Luego, cayendo de rodillas y clamando con voz potente, dijo:
«Señor, no les tengas en cuenta este pecado».
Y, con estas palabras, murió.
Saulo aprobaba su ejecución.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 30,3cd-4.6ab.7b.8a.17.21ab

R/.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R/.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Yo confío en el Señor.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. R/.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,30-35):

EN aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús:
«¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».
Jesús les replicó: «En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos amigos, paz y bien.

“Señor, danos siempre de ese pan”. Quizá ahora, como nunca en los últimos años, hay esa hambre del Pan de Vida. Con las iglesias cerradas, con muchas parroquias celebrando “virtualmente”, queda la Comunión espiritual, a la que están acostumbrados muchos ancianos y enfermos, que no pueden acudir a las iglesias. pero hay hambre de Eucaristía. Los contemporáneos de Cristo no tenían todas las claves para entender estas palabras. Nosotros, veintiún siglos después, sabemos que ese pan es el propio Cuerpo de Cristo. Gran milagro, el que se produce cada día, cuando se nos hace accesible el propio Hijo de Dios. Solo con este pensamiento se podría reflexionar largamente.

Decíamos ayer que la historia de Esteban no pintaba bien. Hoy asistimos a su lapidación. Como todos los mártires católicos, muere perdonando a sus enemigos. Y, a imitación de Jesús, pide que no se les tenga en cuenta ese pecado a sus asesinos. Muerte de profeta. Muerte martirial.

A todos nos molestan los profetas. Profeta no es la persona que adivina el futuro, sino el que nos pone ante la verdad, o mejor, la Verdad de nuestra vida. Lo que deberíamos hacer y no hacemos. O lo que hacemos, y no deberíamos hacer. Son incómodos. Las personas que viven cerca de un profeta deben estar siempre atentas, porque no hay mejor testimonio que el de la propia vida. No es muy difícil recordar a san Óscar Arnulfo Romero, mártir de América, o a santa Teresa de Calcuta, modelo viviente de entrega a los demás. “Admirables, pero no imitables”, dicen los escépticos, con una sonrisa torcida. Son personas que caen simpáticas, pero su estilo de vida “no es para mí”. Pues no. Todos estamos llamados a ese estilo de vida, en fidelidad, con alegría, en cada momento.

Esteban vivió su fe hasta el final, y vio los cielos abiertos, y a Cristo a la derecha del Padre. Como Cristo. No hace tanto que estábamos celebrando la Pascua, y nos alegrábamos de poder mirar la victoria sobre la muerte. Pero no todos viven así. Los hubo que se alegraron de la muerte de Esteban. Como hoy hay gente que sonríe cuando atacan a alguien que se destaca un poco entre la multitud. Que nos es incómodo, que no nos cae bien. Ojalá no nos den miedo. Que podamos dar testimonio de nuestra fe, siempre y en todo lugar.

“A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu”. “Señor, danos siempre de este pan”. Que, a lo largo del día, repitamos muchas veces estas frases, a modo de letanía, para recordarnos dónde está nuestra fuerza, y Quién nos acompaña a lo largo del camino. Quién nos da el pan nuestro de cada día.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 27 de abril de 2020.

Hoy, lunes, 27 de abril de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (6,8-15):

EN aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.
Entonces indujeron a unos que asegurasen:
«Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».
Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y, viniendo de improviso, lo agarraron y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsos que decían:
«Este individuo no para de hablar contra el Lugar Santo y la Ley, pues le hemos oído decir que ese Jesús el Nazareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés».
Todos los que estaban sentados en el Sanedrín fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,23-24.26-27.29-30

R/.
Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus decretos;
tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros. R/.

Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus mandamientos;
instrúyeme en el camino de tus mandatos,
y meditaré tus maravillas. R/.

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu ley;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,22-29):

DESPUÉS de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos amigos, paz y bien.

En Navidad, justo después de celebrar el nacimiento de Cristo, la liturgia nos presenta la memoria de san Esteban, mártir. Como diciendo que, al lado de Jesús, se gana el cielo, pero a veces, de manera brusca. Con el derramamiento de la propia sangre. Terminada la Octava de Pascua, nos encontramos con la lectura de los Hechos de los Apóstoles, donde también aparece el bueno de Esteban. Le miraban, y les parecía que tenía el rostro de un ángel. No desvelamos el final de la historia, aunque podemos hacernos una idea. Tiempo habrá en esta semana para reflexionar con la ayuda del primer mártir de nuestra Iglesia.

Creo que de Esteban, sin duda, se puede decir que creyó en Jesús, y que se dedicó a las obras de su Amigo. A las obras del Reino de Dios. El Evangelio de Juan no es de los más “simpáticos” o comprensibles. En ocasiones, parece que a Jesús le preguntan una cosa, y responde otra. Menos mal que la luz de la Pascua nos ilumina. Acabamos de celebrar una Semana Santa, como poco, extraña. En muchos países no se puede salir de casa, o con muchas limitaciones. La palabra de Dios nos da una clave para vivir este tiempo especial. También nosotros buscamos a Jesús, y no lo encontramos. Parece que se ha ido. Pero Él está, y se muestra, y se hace el encontradizo. Y nos dice lo que tenemos que oír, no lo que queremos nosotros.

Es una realidad que todos debemos purificar nuestras motivaciones. Se puede comenzar a seguir a Cristo por muchos motivos, algunos claros, y otros, quizá, inconscientes. Hay mucho entusiasmo al principio, y muchas gratificaciones, y eso está bien. Triste sería comenzar un camino sin alegría. Pero no siempre quedaremos saciados, como los cinco mil que se cruzaron con Jesús. A veces habrá algo de hambre, y a veces, oscuridad total. Todo forma parte del seguimiento de Cristo. Tuvimos un formador en el Noviciado, el ínclito padre Fariñas, que nos decía que los votos perpetuos no se hacían el día de la Profesión Perpetua, sino en el momento en que, pasado algún tiempo, querías comprarte algo y no te daban permiso, o cuando te apetecía hacer algo, y el Superior pensaba de forma diferente, o cuando una chiquilla te pedía atención especial, y tenías que decir que ya estabas comprometido. Es una carrera de maratón, y no un acelerón de solo 100 metros.

En los buenos momentos, hay que cargar las pilas, acumular “calor” para cuando lleguen los momentos de oscuridad, de frío (y de frío sabemos “algo” en Rusia). Y ser firmes en la decisión tomada. Conozco a muchas personas, también en Rusia, que han tenido problemas por haber dado el paso a la Iglesia Católica. Los miran mal. Imagino que, en muchos países, tampoco es fácil ser católico. A Esteban tampoco le fue fácil. Pero fue fiel hasta el final. Como Jesús.

Vuestro hermano en la fe,

Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy