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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 13 de junio de 2020.

Hoy, sábado, 13 de junio de 2020

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (19,19-21):

En aquellos días, Elías se marchó del monte y encontró a Elíseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías pasó a su lado y le echó encima el manto.
Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió: «Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo.»
Elías le dijo: «Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?»
Elíseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con los aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 15,1-2a.5.7-8.9-10

R/.
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,33-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor.» Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir «sí» o «no». Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

San Antonio nació en Portugal, pero se lo conoce con el nombre de la ciudad italiana de Padua, donde murió y donde se veneran sus reliquias. Posiblemente sea el santo más popular de todo el santoral. El papa León XIII lo llamó «el santo de todo el mundo«, porque su imagen y devoción se encuentran por todas partes. Un biógrafo de su tiempo decía de él que «era poderoso en obras y en palabras.  Su cuerpo habitaba esta tierra, pero su alma vivía en el cielo». Es patrono de mujeres estériles, de los viajeros, albañiles, panaderos y papeleros. Muchos le siguen invocando cuando pierden un objeto o andan buscando un buen esposo o esposa. 

En el evangelio de hoy se habla de la sinceridad a partir del valor y del uso del juramento. Aclaremos antes una cosa: Jurar, en sí mismo, no es un error. Hasta el mismo derecho canónico prescribe el juramento. Jurar ante Dios puede constituir incluso una expresión de fe en Quien está en todas partes, lo ve todo e interviene a favor de los justos.

Pero, lamentablemente se da el fenómeno de la mentira. Por ser tan universal, origina la triste experiencia de que nadie se fíe de quienes hablan sin testigos. Por eso, los tribunales de justicia exigen siempre testigos; y, según los judíos, debían ser al menos dos.

Hoy además son frecuentes las noticias conocidas como fake news, falsas informaciones que son emitidas a través de portales, prensa escritaradiotelevisión y redes sociales. Se difunden con la intención deliberada de engañar, inducir a error, manipular, desprestigiar o enaltecer a una institución, entidad o persona, obtener ganancias económicas o rédito político… 

Ante tal fenómeno, hoy tan extendido, el juramento es la prueba de la existencia de la mentira. Si ésta no existiera, no habría necesidad alguna de acudir al juramento y el “sí” seria “sí” y el “no” sería “no”.

Sabiendo esto, Jesús avisa sobre el abuso del juramento. Con sus advertencias, aboga en la línea de que las relaciones humanas queden marcadas por la confianza recíproca. Basta con ser claros y sinceros. La sinceridad es comparable con la transparencia. Un cristal es transparente cuando está limpio. Una persona es transparente cuando es pura y no tiene segundas intenciones. Ser así requiere valor. Los psicólogos dicen que la mayor parte de las mentiras estás dictadas por el miedo. Si persiste el miedo, la mentira puede degenerar en una mala costumbre, un modo de esconderse. Jesús, por el contrario, promueve la luz, la claridad, la transparencia.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 12 de junio de 2020.

Hoy, viernes, 12 de junio de 2020

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (19,9a.11-16):

En aquellos días, cuando Elías llegó a Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva donde pasó la noche.
El Señor le dijo: «Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar!»
Vino un huracán tan violento que descuajaba los montes y hacía trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva.
Entonces oyó una voz que le decía: «¿Qué haces, aquí, Elías?»
Respondió: «Me consume el celo por el Señor, Dios de los ejércitos, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derruido tus altares y asesinado a tus profetas; sólo quedo yo, y me buscan para matarme.»
El Señor dijo: «Desanda tu camino hacia el desierto de Damasco y, cuando llegues, unge rey de Siria a Jazael, rey de Israel a Jehú, hijo de Nimsí, y profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26,7-8a.8b-9abc.13-14

R/.
Tu rostro buscaré, Señor

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón:
«Buscad mi rostro.» R/.

Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor,
sé valiente, ten ánimo,
espera en el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,27-32):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio.» Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Jesús aborda en el evangelio de hoy dos asuntos muy actuales: las pasiones afectivas y los conflictos matrimoniales. ¿Qué dice en concreto el Maestro acerca de todo esto? ¿Cómo debes conducir tus impulsos y agitaciones afectivas? ¿Desde qué criterios debes afrontar una presunta ruptura matrimonial?

  • Controla tu mirada. A través de ella entras en contacto con lo que te rodea. Lo que no ves, no existe (para ti). Y lo que ves, o te atrae o te repugna. Decían los antiguos: “Ubi amor, ibi oculos”. En traducción libre podría significar que, si algo te atrae, en ello fijas tu atención. Lo visto se transforma en imagen y la imagen, cuando resulta atractiva, puede suscitar el deseo de posesión. La mirada, así pues, pone en movimiento un proceso psicológico automático, en ocasiones difícil de detener. Y puede arrastrarte hacia un riesgo real de pecar. El 2 libro de Samuel lo evidencia cuando describe el inicio del pecado de David: Su mirada curiosa hacia una mujer hermosa desencadenó una serie de consecuencias fatales, incluido el homicidio, además del adulterio y la mentira (cf. 2 Sam 11, 2 y ss). Es ese el sentido que Jesús, en este evangelio, da aquí a ese tipo de miradas que hacen caer. A nadie se le ocurre tomar al pie de la letra llevar a cabo la mutilación que indica Jesús. Esa exageración semita solo pretende subrayar la radicalidad y la contundencia con que debes actuar, cuando tus sentidos te arrastren hacia un placer desordenado que puede destruirte: ¡Corta!
  • Protege el amor en el matrimonio. Jesús contradice frontalmente a los fariseos. Frente a quienes interpretaban el tema del divorcio desde Deuteronomio 24, 1, que permitía al varón expulsar a la mujer (divorciarse de ella) con la condición de darle un documento de libertad, Jesús es claro y contundente: lanza una llamarada profética en favor de la indisolubilidad matrimonial. Con ello, reinterpreta y mejora la ley mosaica de manera sorprendente: apoya la dignidad de la mujer y defiende el vínculo matrimonial, no como un derecho del uno sobre la otra, sino como unidad original y responsable entre hombre y mujer. ¿No es ese precisamente el sello del auténtico amor? Con esta exigencia, Jesús «salva el amor» de todo lo que, tan fácilmente, lo puede adulterar y destruir. Pero hay que leer este pasaje con su complemento: la actitud respetuosa, comprensiva y justa de Jesús para con la mujer adúltera (Juan 8, 1-11). Sin regañarle, la perdona. Sin banalizar, le manda que no vuelva por malos caminos.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 14 de junio de 2020.

A todos ustedes que por la cuarentena no podrán participar del Banquete eucarístico les deseo muchas bendiciones. Les garantizo mi oración.

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO.

Deuteronomio 8,2-3.14-16: Discurso en el que se le recuerda al pueblo cual fue su situación en el desierto. Allí Israel vivió de Dios, de lo que Él le dio gratuitamente: el maná y el agua de la roca.

1Corintios 10,16-17: El cristiano no puede estar en comunión con los ídolos, porque en la Santa cena entra en comunión con el Señor y también con los que participan en la Cena.

Juan 6,51-58: En el pensamiento de Juan Jesús ha venido para que nosotros tengamos vida. Y a lo largo del capítulo seis desarrolla este tema: Jesús es Pan de vida para nosotros. ¿Cómo? Primero, creyendo en Él, aceptándolo en nuestra vida. Segundo, comiéndolo, porque Él es el Pan vivo, el verdadero maná que sustenta al peregrino en el desierto.

1.- Israel tuvo la experiencia del desierto, que fue un peregrinar hacia la Tierra Prometida. Desierto quiere decir: intimidad con Dios, prueba, presencia gratuita de Dios, aislamiento, soledad,etc. Fue en el desierto donde Israel experimentó la pobreza, la indigencia, la prueba, pero fue el Señor quien lo sustentó con maná y agua manada de la roca. De esta manera Él da a entender que siempre está presente, en las buenas y en las malas. Podría decirse que el discurso, atribuido a Moisés, recuerda al Pueblo de Israel que él vivió de Dios más que de sus propios recursos. Había caído en la autosuficiencia que condujo al pueblo a la idolatría.

Es el mismo peligro que tenemos los cristianos, que peregrinamos por el desierto de este mundo. También nosotros podemos caer en la autosuficiencia e idolatría. San Pablo  recuerda a los corintios que  también ellos están expuestos a la idolatría. Y tienen un alimento que no es de esta tierra, sino del cielo. Y al participar de este alimento están en comunión con el Cuerpo y la Sangre del Señor y también con los hermanos formando todos un solo cuerpo, el de Cristo.

2.- He aquí lo principal: nosotros formamos el Cuerpo de Cristo, porque la Iglesia es el Cuerpo real y verdadero de Cristo. Por eso el concilio Vaticano II define a la Iglesia como el Cuerpo de Cristo, recordando, por lo demás, lo que enseña el Apóstol san Pablo (cfr. 1Corintios 12,27. También L.G.7).

Si celebramos hoy el Misterio del Cuerpo de Cristo estamos celebrando a la Iglesia, estamos celebrando a la eucaristía, que es el Sacramento del Cuerpo de Cristo.

San Pablo nos recuerda que vivimos en comunión; la Iglesia es un Misterio de Comunión porque “ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque participamos de ese único pan”.  La Comunidad cristiana celebra la Eucaristía y se alimenta de ella, porque para eso dejó el Señor este sacramento.  Alimentándonos de Jesús, Pan de vida, es como todos formamos un solo cuerpo, el de Cristo.

3.- Ya vimos cuál es el peligro que nos acecha permanentemente, el caer en la autosuficiencia, el idolatrar las cosas, las riquezas. ¡Cuidado! El pan de la abundancia sin Dios no es pan de vida, no genera vida; le falta la gratuidad y sorpresa de Dios. La abundancia muchas veces hace olvidar a Dios, pero la carencia, la pobreza, nos recuerdan que “No sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios”. Y este tiempo de pandemia ha hecho pensar a muchos en su fragilidad y, de seguro, acordarse de dónde viene la auténtica seguridad y vida. Que el tener mucho no proporciona la auténtica seguridad. Muchos comen del pan de la caridad, de la ayuda fraterna que se ha despertado en tantos lugares.

4.- Pero no estamos solos. Tenemos a un Dios que está siempre presente en nuestra vida. Y el mismo Jesús nos ha dicho: “Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo” (Mateo 28,20). Sí, Él está presente entre nosotros cuando nos reunimos en su Nombre; cuando ayudamos a un pobre; cuando escuchamos con fe su Palabra; cuando celebramos la Eucaristía para alimentarnos de Él; cuando lo tenemos en el sagrario, para visitarlo y estar con Él. Nunca estamos solos. Y si hoy tú no puedes comulgar, piensa que de todos modos Él está contigo.

Él es el Viático que el Padre nos da.  Viático es el conjunto de provisiones o dinero que se le da a una persona, especialmente a un funcionario, para realizar un viaje. Así como Dios alimentó a su Pueblo con el maná, hoy a nosotros, peregrinos, nos alimenta con este Viático divino. Celebremos y valoremos este tremendo regalo que nos hace el Señor.

Celebremos el Cuerpo de Cristo con mucha fe ahora y siempre.   

                          Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. jueves 11 de junio de 2020

Hoy, jueves, 11 de junio de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (11,21b-26;13,1-3):

En aquellos días, gran número creyó y se convirtió al Señor. Llegó noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor. Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos. En la Iglesia de Antioquia había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, apodado el Moreno, Lucio el Cireneo, Manahén, hermano de leche del virrey Herodes, y Saulo.
Un día que ayunaban y daban culto al Señor, dijo el Espíritu Santo: «Apartadme a Bernabé y a Saulo para la misión a que los he llamado.» Volvieron a ayunar y a orar, les impusieron las manos y los despidieron.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.2-3ab.3c-4.5-6

R/.
El Señor revela a las naciones su justicia

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la citara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,7-13)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «ld y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

La liturgia nos recuerda hoy a san Bernabé, compañero de correrías apostólicas de San Pablo. Era levita y chipriota de nacimiento. Tenía un campo, lo vendió, trajo el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles. En la primera comunidad fue reconocido con el sobrenombre de Bernabé, que significa «Hijo de la consolación». Se manifestó como un cristiano comprometido, que no sólo asentía a la enseñanza de Jesús trasmitida por los Apóstoles, sino que puso todo lo propio al servicio de ese ideal.

Al hacer memoria de Bernabé, el evangelio que hoy leeremos en la eucaristía interrumpe la lectura continuada, y nos presenta el relato del envío misionero que Jesús hace a sus apóstoles. El Maestro les ofrece una especie de “manual de instrucciones” básico para desenvolverse en su misión. De las varias recomendaciones que Jesús les da, nos fijamos solamente en tres:

  • Su tarea, más que la transmisión de una doctrina, es el anuncio de una presencia: El mundo está habitado por Dios. Y los signos que van a realizar van a testificar la presencia de ese Dios bueno que promueve la salvación y la sanación -las dos cosas- de todos. Saben que no son enviados para deslumbrar o impresionar, sino para irradiar el mayor bien que viene del Abbá.
  • Deben marchar con otros, en comunidad. Porque no se puede anunciar con credibilidad el evangelio del amor en solitario. La misión compartida evidencia con realismo el amor mutuo y gratuito, más allá de otros intereses. Es una predicación en acción; una señal confirmatoria de la esencia del mensaje del Señor que es el amor. Un amor que tiene una cualidad inconfundible: es débil. Débil, porque no se impone, sino que deja libre al otro para acoger o rechazar el amor. Débil porque siempre actúa con desventaja, aunque paradójicamente ahí reside su poder: solo el amor saca lo mejor de nosotros. Así nos ha amado y nos ama Dios.
  • Ser apóstol es imposible sin un estilo de vida pobre. Tal estilo confiere credibilidad y eficacia el anuncio del mensaje. Lo intuyó perfectamente la Madre Teresa de Calcuta, cuando afirmaba: “Cuanto menos poseemos, más podemos dar. Parece imposible, pero no lo es. Esa es la lógica del amor”. Esto lo entendió cabalmente Bernabéal vender su campo y entregar su importe para aliviar la vida de los más necesitados. Ese fue sólo el comienzo de su entrega por el Reino, poniendo de manifiesto que estaba del todo disponible, no sólo en sus cosas, sino con toda su vida para la propagación del Evangelio. Jesús habla muy poco de la pobreza, pero habla muchos de los pobres. Su invitación “vende lo que tienes” no tiene sentido si no se une a lo que Él añadía: “y dalo a los pobres”. Vivir en pobreza es, pues, vivir para los pobres.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 10 de junio de 2020.

Hoy, miércoles, 10 de junio de 2020

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (18,20-39):

En aquellos días, el rey Ajab despachó órdenes a todo Israel, y los profetas de Baal se reunieron en el monte Carmelo. Elías se acercó a la gente y dijo: «¿Hasta cuándo vais a caminar con muletas? Si el Señor es el verdadero Dios, seguidlo; si lo es Baal, seguid a Baal.»
La gente no respondió una palabra. Entonces Elías les dijo: «He quedado yo solo como profeta del Señor, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Que nos den dos novillos: vosotros elegid uno; que lo descuarticen y lo pongan sobre la leña, sin prenderle fuego; yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, sin prenderle fuego. Vosotros invocaréis a vuestro dios, y yo invocaré al Señor; y el dios que responda enviando fuego, ése es el Dios verdadero.»
Toda la gente asintió: «¡Buena idea!»
Elías dijo a los profetas de Baal: «Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, porque sois más. Luego invocad a vuestro dios, pero sin encender el fuego.»
Cogieron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando a Baal desde la mañana hasta mediodía: «¡Baal, respóndenos!»
Pero no se oía una voz ni una respuesta, mientras brincaban alrededor del altar que habían hecho.
Al mediodía, Elías empezó a reírse de ellos: «¡Gritad más fuerte! Baal es dios, pero estará meditando, o bien ocupado, o estará de viaje; ¡a lo mejor está durmiendo y se despierta!»
Entonces gritaron más fuerte; y se hicieron cortaduras, según su costumbre, con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre por todo el cuerpo. Pasado el mediodía, entraron en trance, y así estuvieron hasta la hora de la ofrenda. Pero no se oía una voz, ni una palabra, ni una respuesta.
Entonces Elías dijo a la gente: «¡Acercaos!»
Se acercaron todos, y él reconstruyó el altar del Señor, que estaba demolido: cogió doce piedras, una por cada tribu de Jacob, a quien el Señor había dicho: «Te llamarás Israel»; con las piedras levantó un altar en honor del Señor, hizo una zanja alrededor del altar, como para sembrar dos fanegas; apiló la leña, descuartizó el novillo, lo puso sobre la leña y dijo: «Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre la víctima y la leña.» Luego dijo: «¡Otra vez!» Y lo hicieron otra vez. Añadió: «¡Otra vez!» Y lo repitieron por tercera vez. El agua corrió alrededor del altar, e incluso la zanja se llenó de agua.
Llegada la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y oró: «¡Señor, Dios de Abrahán, Isaac e Israel! Que se vea hoy que tú eres el Dios de Israel, y yo tu siervo, que he hecho esto por orden tuya.
Respóndeme, Señor, respóndeme, para que sepa este pueblo que tú, Señor, eres el Dios verdadero, y que eres tú quien les cambiará el corazón.»
Entonces el Señor envió un rayo que abrasó la víctima, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja. Al verlo, cayeron todos sobre su rostro, exclamando: «¡El Señor es el Dios verdadero! ¡El Señor es el Dios verdadero!»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 15

R/.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Protégeme, Dios mío,
que me refugio en ti;
yo digo al Señor:
«Tú eres mi bien.» R/.

Multiplican las estatuas de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios. R/.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN. :

  • Los que dicen muchos, o acaso algunos… Es frecuente encontrarse con quienes, sin conocerlo bien, desdeñan el Antiguo Testamento al considerar que sus libros presentan una imagen de Dios muy lejana al Dios de Jesucristo. Además de contraria, tal imagen es asfixiante y hasta perversa. También es frecuente escuchar a otros que rechazan todo tipo de ley o de norma porque entiende que constriñe la libertad; ellos apuestan exclusivamente por el amor, dando por supuesto que la ley es un obstáculo para amar en libertad. También hay quien dice que nuestra fe no debe ceñirse a conservar piezas de un museo que guarda cuidadosamente antiguos textos escritos o costumbres trasnochadas; aducen que la vida, también la fe, es cambio, desarrollo, progreso… todo se muda. Como eso es así, hay que sacar del congelador, de una vez por todas, ese helado Antiguo Testamento.
  • Lo que dice Jesús… Las palabras de Jesús apuntan en otra dirección. En efecto, Él no repite sin más la sabiduría recogida en el Antiguo Testamento. La asume, pero la complementa, la perfecciona y la lleva a su plenitud. Por eso, en su comunidad seguimos leyendo, estudiando, orando, enseñando y predicando el Antiguo Testamento. Pero desde una clave: la que Jesús con sus palabras, con su vida, con sus hechos y, sobre todo con su Pascua, nos transmitió. ¿Qué aporta de nuevo Jesucristo a lo antiguo?… Transparenciaplenitud, coherencia y actualidad.

El poeta Ezra Pound tenía razón cuando afirmaba: “En el principio existía la Palabra. Y la Palabra fue traicionada”. La tarea de Jesús no fue de ruptura con todo lo anterior. Él no anula, sino que rescata y desempolva; desvela la esencial pureza y claridad de la Palabra, desteñida por el pecado y la torpeza… Jesucristo aporta la inteligencia de la Palabra contenida en el Antiguo Testamento. Como indica ese sustantivo, inteligencia nos constriñe a «intus legere», a profundizar más allá de la superficie, a penetrar en el meollo de las cuestiones, a dejarnos herir por las preguntas de fondo sobre el verdadero sentido de la historia de salvación, a combinar y concertar lo que aparentemente parece opuesto y contradictorio en sus páginas. Cristo es el password que nos abre el acceso al misterio escondido de Dios, revelado en su persona.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 09 de junio de 2020.

Hoy, martes, 9 de junio de 2020

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (17,7-16):

En aquellos días, se secó el torrente donde se había escondido Elías, porque no había llovido en la región. Entonces el Señor dirigió la palabra a Elías: «Anda, vete a Sarepta de Fenicia a vivir allí; yo mandaré a una viuda que te dé la comida.»
Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña.
La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.»
Mientras iba a buscarla, le gritó: «Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.»
Respondió ella: «Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos.»
Respondió Elías: «No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: «La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra.»»
Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 4

R/.
Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? R/.

Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
Temblad y no pequéis,
reflexionad en el silencio de vuestro lecho. R/.

Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?»
Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Después de las bienaventuranzas, Jesús describe a los suyos comparándolos con la luz, con la sal y con una ciudad elevada. La sal y la luz eran -y siguen siéndolo en gran medida- elementos de primera necesidad para la vida diaria. Con tales comparaciones, dibuja el estilo de vida que Él sueña para sus amigos. Es una declaración, no un mandato. No les dice “debéis ser”, sino “sois” ya portadores de luz (por aportar sentido a la vida) y de sabor (por darle gusto a la vida). Esta genial síntesis es una sublime misión. ¿Y cómo realizarla? Los mismos elementos lo insinúan.

  • Siendo ellos mismos. La luz no debe deslumbrar, sino alumbrar el camino, clarificar, disipar la oscuridad de tantos que padecen ceguera o se mueven en la oscuridad. La sal si se propasa, corrompe; y si se vuelve sosa, hay que desecharla. La luz sirve para que los demás vean, no para ser vistos. La sal es valiosa para conservar y condimentar los alimentos, no para quedarse en el salero. Si no son lo que deben ser, son inútiles. Cuando lo son, cambian el mundo.
  • Disolviéndose. La sal se diluye en otra realidad y la luz se difumina en lo que ilumina. Ser eficaces les exige invisibilidad. Ambos desaparecen tras los efectos que producen. Su modo de conducirse es discreto, recatado, escondido. Se achican para que el Otro y los otros aparezcan y sean. Es su desaparición la que desvela su presencia. Paradoja.
  • Es un efecto colateral de la luz y de la sal. La luz encendida molesta en el dormitorio cuando queremos dormir. Lo experimentan quienes no consiguen pegar un ojo cuando un rayo de luz rompe la oscuridad de la noche. También la sal provoca escozor cuando cae sobre una llaga abierta. La luz y el sabor de la verdad, no lo podemos olvidar, también “pican”, sobretodo cuando revelan cosas que no quisiéramos saber o cuando tratan de sanear heridas no cicatrizadas.
  • Siendo, también, visibles. La enseñanza de Jesús incluye un contraste, no una contradicción. Con la última metáfora de la “ciudad elevada”, pide a los suyos que hagan visibles sus buenas obras. Entonces, ¿en qué quedamos: disolverse o resaltar? ¿Esconderse o lucir? Las dos cosas. Sin hacer ostentaciones indebidas, hemos de dejarnos mirar por otros, para que Dios sea glorificado. No para nuestra vana-gloria. Tampoco por “dar ejemplo”. No es eso, si se entiende de manera equivocada. Porque ocurre a veces, que eso que llamamos “dar ejemplo” se queda en lo postizo y artificial, sin coherencia. No se trata de aparentar. Quien solo se empeña en “dar ejemplo”, termina transmitiendo ideologías. Se trata de ser auténticos, o como ha indicado Jesús, de ser luz o sal, sin sucedáneos, para que todos den gloria a Dios.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 08 de junio de 2020

Hoy, lunes, 8 de junio de 2020

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (17,1-6):

En aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab: «¡Vive el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia si yo no lo mando.»
Luego el Señor le dirigió la palabra: «Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Bebe del torrente y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida.»
Elías hizo lo que le mandó el Señor, y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 120

R/.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R/.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel. R/.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche. R/.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

A partir de hoy, la liturgia comienza a proponernos la lectura diaria del evangelio Mateo. La inicia con el sermón de la montaña, cuyo pórtico de entrada son las bienaventuranzas: un plato dulce para unos y ácido para otros. Curiosamente, también el salterio comienza con un anuncio parecido: “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos” (Sal 1,1). Se ha dicho a menudo que las bienaventuranzas son el evangelio, dentro del evangelio. Lo cual no deja de ser un poco extraño por diversas razones. Porque aluden a grupos humanos marginados, oprimidos, perseguidos, maltratados o, simplemente carentes de esperanza. Y, en particular, porque los presenta como modelos de discipulado. Los amigos de Jesús deben aspirar a ser así. Porque Jesús es también así.

¿Qué efectos pudo producir una declaración como ésta a los oyentes? Más aún, ¿qué reacción desencadena mí, al oírla de nuevo, imaginando que fuera la primera vez que la escucho?

  • ¿SorpresaEso mismo les produjo a los oprimidos, necesitados y descartados. Iban a salir de su penosa situación. Eso suponía una transformación muy, muy, muy radical del conjunto de la sociedad y de sus estructuras… Quienes han sufrido tanto, por fin van a ser consolados, compensados… y así, por las buenas. Si eso es cierto y se cumple, su alegría sería descomunal, apoteósica…
  • ¿Perplejidad? Eso fue lo que produjo en los poderosos. Si el reino de Dios iba a pasar a manos de los últimos, ¿qué podría acarrear eso para quienes tenían el dinero y el poder? ¿Qué suerte les esperaría en el nuevo estado de cosas? Además, ¿sería posible una transformación tan radical sin violencia? ¿Con qué costos?
  • ¿Incomodidad? Esas afirmaciones podían desatar también un frío silencio de incomodidad. Porque los colectivos que Jesús señala como dichosos hoy siguen siendo recusados: los pobres son considerados como vagos, maleantes, sospechosos, indeseables; ni siquiera la expresión “pobres de espíritu” se salva, porque no nos aclaramos sobre lo que Jesús intentaba proponer con esa fórmula; la mansedumbre es no es nada popular porque hoy lo que fascina es ser agresivos; una persona misericordiosa, si no humilla con su compasión, es injusta, porque ya se sabe: “el que la hace, la debe pagar”; trabajar por la paz es tarea de ilusos porque ¿de verdad que es posible crear la paz en una familia rota, en un lugar de trabajo o en un país dividido en partidos e ideologías…? Y alegrarse por meterse en persecuciones y complicaciones es de necios o de insensatos.

No es fácil entender estas propuestas. No lo es. Ni siquiera suponiendo una compensación futura para sus seguidores. Pero, Jesús mantiene su invitación a encarnar estas virtudes en el presente. Al hacerlo nos convertimos en las personas que él pretende que seamos, participamos en su reino y nos hacemos sus discípulos. Y así somos dichosos. Pero, no explica cómo sucederá eso. Solo pide confianza y probar.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy