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Autor: Patricio Osiadacz

Hoy, lunes, 8 de noviembre de 2021

Primera lectura

Comienzo del libro de la Sabiduría (1,1-7):

Amad la justicia, los que regís la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero. Lo encuentran los que no exigen pruebas, y se revela a los que no desconfían. Los razonamientos retorcidos alejan de Dios, y su poder, sometido a prueba, pone en evidencia a los necios. La sabiduría no entra en alma de mala ley ni habita en cuerpo deudor del pecado. El espíritu educador y santo rehúye la estratagema, levanta el campo ante los razonamientos sin sentido y se rinde ante el asalto de la injusticia. La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres que no deja impune al deslenguado; Dios penetra sus entrañas, vigila puntualmente su corazón y escucha lo que dice su lengua. Porque el espíritu del Señor llena la tierra y, como da consistencia al universo, no ignora ningún sonido.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 138,1-3a.3b-6.7-8.9-10

R/.
Guíame, Señor, por el camino eterno

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso. R/.

Todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco. R/.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R/.

Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,1-6):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: «Lo siento», lo perdonarás.»
Los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.»
El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar.» Y os obedecería.»

Palabra del Señor

Reflexión

Palabra diaria

Lunes, 8 de noviembre de 2021

Lunes de la XXXII Semana del Tiempo Or…
Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo.

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Homilía para la Eucaristía del domingo 07 de noviembre de 2021.

Paz y Bien.

DOMINGO XXXII DEL AÑO. 

1Reyes 17,8-16: Se resalta la generosidad de la viuda para con el profeta. Ella confía en el Señor que provee. 

Hebreos 9,24-28: Se establece un paralelo entre el santuario de la tierra y del cielo, entre el sacrificio de animales y el de Cristo, que sigue presente y actuante. 

Marcos 12,38-44: Dos figuras, que son la personificación del no-pobre y del pobre. 

1.- La Palabra de Dios sigue ilustrándonos acerca de cómo vivir el discipulado, cómo ser un verdadero seguidor de Jesús.  Recordemos algunos evangelios de domingos pasados que ya hemos escuchado: el domingo 17 de Oct.: frente a la ambición de los hijos de Zebedeo, saber servir. El 24 de Oct.: el ciego de Jericó siguió a Jesús después de recobrar la vista = la fe. El domingo 31: hay que amar totalmente a Dios y al prójimo. Son algunas de las actitudes que ha de tener un discípulo de Cristo; dicho de otra manera, elementos de una espiritualidad cristiana: fe, servicio, amor. Pero el Señor, en su pedagogía, da un paso más. El discípulo debe ser pobre, pero con una pobreza de verdad, como la entiende la sagrada Escritura. Y aquí debemos detenernos un poco para aprender a ser discípulos de Jesús. Debemos aprender a ser pobres, porque “de los pobres es el Reino de los cielos”. (Mateo 5,3). 

2.- A la luz de la Palabra podemos distinguir varios tipos de pobres: 

    Los económicos, que carecen de medios para llevar una vida digna. 

    Los sociales: los débiles, que no tienen quién les proteja: mujeres, viudas, huérfanos, extranjeros, paganos. 

    Los sanitarios: leprosos, enfermos contagiosos o que estaban legalmente impuros. 

    Los morales: publicanos, prostitutas, gente de mala fama. 

Todos tienen en común que son excluidos, marginados de la sociedad judía. Son los humillados por los poderosos, es decir, los llamados ricos. ¡Y con toda esta gente se rodea Jesús! 

Por eso en la Biblia Yahveh es el Padre de huérfanos y protector de viudas. Él es el Dios de los pobres, es decir, de aquellos que lo esperaban todo de Él, porque Él es la única fuente de salvación reconocida por ellos. 

3.- Esto sigue siendo actual en el mundo. Pobres de toda índole los hay también hoy: los económicos, los sanitarios (sidosos), sociales (gays) y morales. ¿Hará falta nombrarlos? No. 

Más aún, yo me pregunto, te pregunto: ¿en qué grupo de pobre estoy o estás? Pero no basta con esto.  Hay que preguntarse si tengo o no el espíritu de pobre. Porque el verdadero pobre, el de adentro, sabe, reconoce y acepta su indigencia. Y por eso sabe ser desprendido, porque reconoce que nada le pertenece. ¿Se ha fijado que entre los pobres existe más solidaridad? 

Diría que hoy existe una crisis de pobreza de espíritu. El ser humano no sabe ni quiere aceptarse con sus limitaciones, ambiciona cada vez tener más de todo. Muchos de los males que vemos a diario son efecto de esta crisis de pobreza espiritual. Hoy no se sabe descubrir y reconocer que el único autor de todo, el único Sumo Bien es Dios. Al desaparecer Dios del horizonte humano emerge toda clase de ídolos. 

4.- El salmo responsorial de hoy viene a ser una alabanza al Dios de los pobres. Y precisamente Jesús alaba a la viuda porque fue generosa, no dio mucho; sin embargo, lo dio todo. 

Si queremos en verdad ser verdaderos discípulos de Jesús, aprendamos la lección que nos deja hoy la Palabra: dar, darse, vaciarse de sí mismo. Porque así lo hizo Jesús, quien, siendo rico, se despojó de todo, de sí mismo, para que nosotros fuéramos ricos. 

Y aquí en la Eucaristía vuelve a darnos la lección. San Francisco diría: “Miren, hermanos, la humildad de Dios”. Aquí se entrega, se da por todos para enriquecernos plenamente. Por eso, al comulgar digamos interiormente: ALABA, ALMA MIA, AL SEÑOR. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

Homilía para la Eucaristía del domingo 07 de noviembre de 2021.

Paz y Bien.

DOMINGO XXXII DEL AÑO. 

1Reyes 17,8-16: Se resalta la generosidad de la viuda para con el profeta. Ella confía en el Señor que provee. 

Hebreos 9,24-28: Se establece un paralelo entre el santuario de la tierra y del cielo, entre el sacrificio de animales y el de Cristo, que sigue presente y actuante. 

Marcos 12,38-44: Dos figuras, que son la personificación del no-pobre y del pobre. 

1.- La Palabra de Dios sigue ilustrándonos acerca de cómo vivir el discipulado, cómo ser un verdadero seguidor de Jesús.  Recordemos algunos evangelios de domingos pasados que ya hemos escuchado: el domingo 17 de Oct.: frente a la ambición de los hijos de Zebedeo, saber servir. El 24 de Oct.: el ciego de Jericó siguió a Jesús después de recobrar la vista = la fe. El domingo 31: hay que amar totalmente a Dios y al prójimo. Son algunas de las actitudes que ha de tener un discípulo de Cristo; dicho de otra manera, elementos de una espiritualidad cristiana: fe, servicio, amor. Pero el Señor, en su pedagogía, da un paso más. El discípulo debe ser pobre, pero con una pobreza de verdad, como la entiende la sagrada Escritura. Y aquí debemos detenernos un poco para aprender a ser discípulos de Jesús. Debemos aprender a ser pobres, porque “de los pobres es el Reino de los cielos”. (Mateo 5,3). 

2.- A la luz de la Palabra podemos distinguir varios tipos de pobres: 

    Los económicos, que carecen de medios para llevar una vida digna. 

    Los sociales: los débiles, que no tienen quién les proteja: mujeres, viudas, huérfanos, extranjeros, paganos. 

    Los sanitarios: leprosos, enfermos contagiosos o que estaban legalmente impuros. 

    Los morales: publicanos, prostitutas, gente de mala fama. 

Todos tienen en común que son excluidos, marginados de la sociedad judía. Son los humillados por los poderosos, es decir, los llamados ricos. ¡Y con toda esta gente se rodea Jesús! 

Por eso en la Biblia Yahveh es el Padre de huérfanos y protector de viudas. Él es el Dios de los pobres, es decir, de aquellos que lo esperaban todo de Él, porque Él es la única fuente de salvación reconocida por ellos. 

3.- Esto sigue siendo actual en el mundo. Pobres de toda índole los hay también hoy: los económicos, los sanitarios (sidosos), sociales (gays) y morales. ¿Hará falta nombrarlos? No. 

Más aún, yo me pregunto, te pregunto: ¿en qué grupo de pobre estoy o estás? Pero no basta con esto.  Hay que preguntarse si tengo o no el espíritu de pobre. Porque el verdadero pobre, el de adentro, sabe, reconoce y acepta su indigencia. Y por eso sabe ser desprendido, porque reconoce que nada le pertenece. ¿Se ha fijado que entre los pobres existe más solidaridad? 

Diría que hoy existe una crisis de pobreza de espíritu. El ser humano no sabe ni quiere aceptarse con sus limitaciones, ambiciona cada vez tener más de todo. Muchos de los males que vemos a diario son efecto de esta crisis de pobreza espiritual. Hoy no se sabe descubrir y reconocer que el único autor de todo, el único Sumo Bien es Dios. Al desaparecer Dios del horizonte humano emerge toda clase de ídolos. 

4.- El salmo responsorial de hoy viene a ser una alabanza al Dios de los pobres. Y precisamente Jesús alaba a la viuda porque fue generosa, no dio mucho; sin embargo, lo dio todo. 

Si queremos en verdad ser verdaderos discípulos de Jesús, aprendamos la lección que nos deja hoy la Palabra: dar, darse, vaciarse de sí mismo. Porque así lo hizo Jesús, quien, siendo rico, se despojó de todo, de sí mismo, para que nosotros fuéramos ricos. 

Y aquí en la Eucaristía vuelve a darnos la lección. San Francisco diría: “Miren, hermanos, la humildad de Dios”. Aquí se entrega, se da por todos para enriquecernos plenamente. Por eso, al comulgar digamos interiormente: ALABA, ALMA MIA, AL SEÑOR. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. sábado 06 de noviembre de 2021.

Hoy, sábado, 6 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (16,3-9.16.22-27):

Saludos a Prisca y Aquila, colaboradores míos en la obra de Cristo Jesús; por salvar mi vida expusieron su cabeza, y no soy yo sólo quien les está agradecido, también todas las Iglesias del mundo pagano. Saludad a la Iglesia que reúne en su casa. Saludos a mi querido Epéneto, el primero convertido de Cristo en Asia. Saludos a María, que ha trabajado mucho por vosotros. Saludos a Andrónico y Junia, mis parientes y compañeros de prisión, ilustres entre los apóstoles, que llegaron a Cristo antes que yo. Saludos a Ampliato, mi amigo en el Señor. Saludos a Urbano, colaborador mío en la obra de Cristo y a mi querido Estaquis. Saludaos unos a otros con el beso santo. Todas las iglesias de Cristo os saludan. Yo, Tercio, que escribo la carta, os mando un saludo cristiano. Os saluda Gayo, que me hospeda, y toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y nuestro hermano Cuarto. Al que puede fortaleceros según el Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús –revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en la Sagrada Escritura, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe–, al Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144

R/.
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi Rey

Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, y merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta sus hazañas;
alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Que todas las criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (16,9-15):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él.
Jesús les dijo: «Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

El dinero, en ocasiones, puede convertirse en un elemento que nos separe de los demás y que rompa y corrompa, incluso, la fraternidad, la amistad o todo aquello más noble que habita en el corazón humano. No es difícil cruzar la fina línea que distingue lo que es un instrumento de lo que es un fin. Cuando el dinero está demasiado cerca del corazón, o, mejor dicho, cuando el corazón está demasiado cerca del dinero, todo se nubla y corre riesgo de corromperse.

Sin querer, la codicia se convierte para nosotros en una nueva forma de idolatría, como advertía San Pablo a los cristianos de Colosas. Aquello llamado a solucionar nuestras necesidades se convierte en nuestra mayor necesidad. Hacemos del dinero o de los bienes un auténtico Dios o ídolo. En vez de controlarlo, nos controla y hace que perdamos la perspectiva de aquello que ha de ser realmente lo importante.

Dios parece “aborrecer” lo que a los ojos de los hombres pareciera más elevado, dice el Evangelio de hoy. La verdadera riqueza, pues, hay que buscarla en otra dirección. Se trata de una nueva perspectiva. Lo importante no está en poseer dinero, sino en poseer afecto, amistad, gente a la que querer y en cuyo cariño nos podemos apoyar. Ahí está la verdadera riqueza y el lugar hacia el que hemos de dirigir nuestro corazón. En tiempos de crisis, el mejor antídoto es vivir y disfrutar de todo esto que el Dinero no nos puede dar. Esto nadie ni nada nos lo puede arrebatar. No hay carcoma que se pueda roer ese auténtico tesoro.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 05 de noviembre de 2021

Hoy, viernes, 5 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (15,14-21):

Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convencido de que rebosáis buena voluntad y de que os sobra saber para aconsejaros unos a otros. A pesar de eso, para traeros a la memoria lo que ya sabéis, os he escrito, a veces propasándome un poco. Me da pie el don recibido de Dios, que me hace ministro de Cristo Jesús para con los gentiles: mi accion sacra consiste en anunciar la buena noticia de Dios, para que la ofrenda de los gentiles, consagrada por el Espíritu Santo, agrade a Dios. Como cristiano, pongo mi orgullo en lo que a Dios se refiere. Sería presunción hablar de algo que no fuera lo que Cristo hace por mi medio para que los gentiles respondan a la fe, con mis palabras y acciones, con la fuerza de señales y prodigios, con la fuerza del Espíritu Santo. Tanto, que en todas direcciones, a partir de Jerusalén y llegando hasta la Iliria, lo he dejado todo lleno del Evangelio de Cristo. Eso sí, para mí es cuestión de amor propio no anunciar el Evangelio más que donde no se ha pronunciado aún el nombre de Cristo; en vez de construir sobre cimiento ajeno, hago lo que dice la Escritura: «Los que no tenían noticia lo verán, los que no habían oído hablar comprenderán.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97

R/.
El Señor revela a las naciones su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (16,1-8):

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: «¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador.» Entonces el administrador se puso a pensar: «¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan.» Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: «¿Cuánto le debes a mi amo?» El hombre respondió: «Cien barriles de aceite.» El administrador le dijo: «Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta.» Luego preguntó al siguiente: «Y tú, ¿cuánto debes?» Éste respondió: «Cien sacos de trigo.» El administrador le dijo: «Toma tu recibo y haz otro por ochenta.» El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

La parábola de hoy sorprende por su tono provocativo y poco edificante. A los predicadores les resulta incómoda la explicación de esta parábola que contradice las más básicas reglas de la moral. ¿Debemos entender que Jesús alaba esa picardía deshonesta, en la que el fin justifica los medios, cualesquiera que estos sean? ¿No estaría esto en flagrante contradicción con la condena sin paliativos hacia el fraude y el engaño defendidos por cualquier manual de ética o de derecho?

No tratemos de encontrar aquí, en absoluto, ningún lapsus o descuido por parte del Maestro en temas morales relativos al séptimo mandamiento. Ni mucho menos pretende esta parábola recordar y advertirnos de que el mal y la trampa suelen acabar triunfando en el mundo de los trajines humanos.

¿Qué quiere enseñarnos Jesús? La parábola parte de un hecho sin calificaciones éticas: un problema administrativo y de falta de honestidad de un funcionario. En base a tal hecho nos enseña una verdad más profunda. El administrador infiel se encuentra en una situación de gran apuro, prácticamente sin salida: pillado en su deshonestidad, no encuentra alternativas válidas para escapar, en el sentido más inmediato de la expresión: ni el trabajo físico ni la mendicidad son salidas válidas para él. De ahí que busque soluciones por medio de la astucia, haciendo que los deudores de su amo se conviertan en deudores suyos, y así poder ganarse su favor futuro.
En la moraleja encontramos la lección: Debemos aprender la astucia de ese administrador. Es una astucia más propia de los hijos de este mundo con su gente que de los hijos de la luz. ¿Y qué es exactamente tal astucia?

No se refiere aquí a aquella capacidad fullera y mentirosa que posibilita conseguir los propios objetivos a través del engaño o de la picaresca. Evoca otra cosa distinta. Se trata de la creatividad, de la imaginación para salir airosos en las situaciones difíciles de la vida sin quedar congelados por la desesperación o por la inútil acusación de que la culpa la tienen otros. Esa sagacidad es aquella habilidad y empeño que nos lleva a encontrar una salida en toda situación complicada que se nos presente, por retorcida y peligrosa que nos pueda parecer. Es una actitud de ojos abiertos, de lucidez. Desde esta perspectiva, esa astucia es un sinónimo de la esperanza activa, que el Señor desea que aprendamos bien.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 04 de noviembre de 2021.

Hoy, jueves, 4 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (14,7-12):

Ninguno de nosotros vive para sí mismo ni muere para sí mismo: si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. Pero tú, ¿por qué juzgas mal a tu hermano? ¿Por qué lo deprecias? Todos vamos a comparecer ante el tribunal de Dios, como dice la Escritura: Juro por mí mismo, dice el Señor, que todos doblarán la rodilla ante mí y todos reconocerán públicamente que yo soy Dios. En resumen, cada uno de nosotros tendrá que dar cuenta de sí mismo a Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26

R/.
El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R/.

Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R/.

Espero ver la bondad del Señor
en esta misma vida.
Ármate de valor y fortaleza
y confía en el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (15,1-10):

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.» Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.» Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos

Nos encontramos con los diez primeros versículos del famoso capítulo lucano de la misericordia; las dos primeras parábolas: la oveja y la moneda perdidas. Junto con la del hijo pródigo aparecen enmarcadas en un ambiente hostil de rechazo abierto a Jesús. Para los fariseos es imperdonable el acoger a los pecadores y comer con ellos.

Sin su arrepentimiento y su promesa de enmienda previos no puede mantener trato con ellos. La praxis de Jesús, al ir en otra dirección, motivaba el enfado supino y la dura oposición de aquel grupo de letrados y fariseos. Estos no llegaron a entenderle jamás al mostrarles con hechos e historietas cómo es el amor misericordioso del Padre Abbá.

  • El amor misericordioso de Dios–como todo verdadero amor- es siempre «débil». Se sitúa a las antípodas del control y de la posesividad que asfixia al amado, impidiéndole desplegar su libertad inviolable. Una oveja se puede perder, las monedas se pueden extraviar… y un hijo se puede ir de casa. No están bajo control. La posibilidad inevitable de pérdida o fuga no destruye el amor inmenso de Dios.
  • El amor misericordioso de Dios –como todo verdadero amor- sabe acoger en sus entrañas el dolor. El Abbá no es de acero inoxidable. No es ni indiferente ni insensible. La pérdida de uno solo de sus hijos –¡¡de uno solo!!- hiere su corazón de padre compasivo. Para Él, cada uno de nosotros tiene tanta importancia y valor como todo el conjunto de la humanidad. Nadie queda excluido. Dios jamás desprecia a ninguno de sus hijos e hijas.
  • El amor misericordioso de Dios –como todo verdadero amor- está preñado de esperanza y de alegría. ¡Qué aluvión de alusiones a la alegría por el reencuentro aparece en estas parábolas! Ejercitar la misericordia es una práctica audaz (tiene sus riesgos) y peligrosa (el otro puede despreciarla o abusar de la bondad); pero siempre culmina en gozo; un gozo contagioso que se transmite a otros.

Un rabino, de nombre Cordovero en una de sus obras enumera Trece Atributos de Misericordia, que debemos esforzarnos por imitar: (1) Tolerancia; (2) Paciencia con los demás; (3) Perdonar; (4) Buscar el bien en los demás y para los demás; (5) No guardar la ira; (6) Realizar actos de bondad; (7) Amar y buscar el bien para alguien que te ha hecho daño y ahora desea rectificar ese daño (perdonarlo no es suficiente); (8) Recordar las buenas acciones de los demás y olvidar las malas que cometen; (9) Sentir compasión por los demás, incluso por la gente malvada; (10) Actuar con honestidad; (11) Actuar con bondad e indulgencia hacia los demás (no insistir en aplicar «la letra de la ley» sobre los demás); (12) Ayudar a los demás a arrepentirse y no guardarles rencor; (13) Buscar maneras de mostrar misericordia y compasión a los demás, aunque uno no encuentre en ellos ningún factor atenuante.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 03 de noviembre de 2021.

Hoy, miércoles, 3 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (13,8-10):

A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 111,1-2.4-5.9

R/.
Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.

En las tinieblas brilla
como una luz el que es justo,
clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,25-33):

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos,

La página del evangelio de hoy, sin duda, es uno de los relatos más apto para ser eliminado del evangelio por lo crudo, e incluso inhumano, que resulta. Habla del discipulado con un estilo espartano y rigorista que provoca espanto. Aunque con la costumbre lo hayamos azucarado, conviene sin embargo que encaremos este pasaje en su ácida novedad. Habla del discipulado señalando, por este orden, primero dos indicadores del auténtico discípulo y, después, la condición que posibilita a todo discípulo seguir a Jesús.

Los dos indicadores están claros. Hay dos comprobantes de que se es auténtico discípulo: Haber resuelto el problema afectivo y asumir derechamente el dolor. Nos detenemos en ellos.

  • Ordenar rectamente los “amores”. Todo discípulo debe, como Jesús, amar siempre, a todos, con palabras y con obras. Pero en una correcta jerarquía de preferencias. En su cúspide debe estar siempre Jesús, el Señor. El amor hacia Él debe ser comprobable en hechos. Se comprueba en las circunstancias de decisión, cuando se ha de elegir entre Jesús y otras personas o cosas… Cada elección hace evidente el real “ordo amoris” del propio corazón.
  • Cargar con la cruz. Sabemos qué es la cruz. La hemos sufrido con frecuencia y nos espanta. Cruz es la consecuencia, siempre dolorosa e injusta, del seguimiento. No es penitencia ni castigo merecido por nuestra torpeza o pecado. Es la prueba más irrefutable del amor. Porque amar es sufrir por quien se ama sin huir. Caminar tras las huellas del Señor nos atrae complicaciones y disgustos. Solo un consuelo: Junto a la cruz del discípulo amado también está María.

Las dos parábolas que siguen (la del que se pone a construir una torre y la del rey que entabla batalla contra otro rey) apuntan a la condición que hace posible el seguimiento. Antes de ponerse tras las huellas del Maestro hay que medir las consecuencias de lo que se hace o, lo que es lo mismo, calcular. El discipulado no es equiparable a un arrebato de adolescente, sin pies ni cabeza; no se hace a ciegas o insensatamente… Necesita del previo discernimiento y de la toma de conciencia. Y solo los avisados llegan a entender que, más allá de las excesivas exigencias del Maestro, lo que hay es una carga suave y un yugo llevadero… que son la llave que abre las puertas de una vida auténtica e infinita.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 02 de noviembre de 2021.

Martes de la trigesimoprimera semana del tiempo ordinario
Conmemoración de todos los fieles difuntos
Color: morado

La oración por los muertos pertenece a la más antigua tradición cristiana. Es natural, pues, que el día siguiente a la fiesta de los que han entrado en la intimidad de Dios, nuestra solicitud vaya hacia nuestros hermanos que han muerto en la esperanza de la resurrección que abarca también a “todos aquellos cuya fe sólo conoce el Señor”.

Antífona de entrada Cf. 1Tes 4, 14; 1Cor 15, 22 

Así como Jesús murió y resucitó, de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él. Y así como todos mueren en Adán, todos revivirán en Cristo. 

ORACIÓN COLECTA 

Dios nuestro, escucha con bondad nuestros ruegos, para que, al crecer nuestra fe en tu Hijo resucitado de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la resurrección de tus hijos difuntos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

La muerte ha sido vencida

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 15, 51-57

Hermanos: 

Les voy a revelar un misterio: No todos vamos a morir, pero todos seremos transformados.

En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la trompeta final –porque esto sucederá- los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.

Lo que es corruptible debe revertirse de la incorruptibilidad y lo que es mortal debe revestirse de la inmortalidad.

Cuando lo que es corruptible se revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: “La muerte ha sido vencida.

¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón? Porque lo que provoca la muerte es el pecado y lo que da fuerza al pecado es la Ley.

¡Demos gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo!

SALMO RESPONSORIAL 129, 1-8

R/.  ¡Desde lo más profundo te invoco, Señor!

Desde lo más profundo te invoco, Señor, ¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria.

Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿Quién podrá subsistir? Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido.

Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora.

Como el centinela espera la aurora, espere Israel al Señor, porque en Él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia: Él redimirá a Israel de todos sus pecados.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Jn 11, 25a. 26

Aleluya

“Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí no morirá jamás”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Yo soy la resurrección y la vida.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 11, 17-27

Al llegar a Betania, Jesús se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro días.

Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros. Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas”.

Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”.

Marta le respondió: “Se que resucitará en la resurrección del último día”.

Jesús le dijo:

“Yo soy la Resurrección y la Vida.

El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”

Ella le respondió: “Si, Señor, creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2021-11-02

REFLEXIÓN :

Los versículos 17 al 27 del capítulo 11 de San Juan se “mueven” en un entorno mucho más significativo que el relato de la muerte de Lázaro. Desde el principio de este capítulo se señalan “cosas” tan importantes como esto: Jesús va a Betania, cerca de Jerusalén. Y Jesús VA A LA MUERTE… Sabe que, después de lo que pensaba hacer: RESUCITAR A LÁZARO, las autoridades decretarían su muerte.

Pero el amor puede más que el dolor y la muerte. Él prefiere su muerte a la de Lázaro. Tomás (versículo 16), impactado por la postura de Jesús, dice: “ vamos también nosotros a morir con él.

Jesús con este séptimo milagro proclama su Resurrección y la de todos: “Yo soy la Resurrección y la Vida; quien crea en Mí, vivirá”…

Este relato es la cumbre de la obra de Jesús: LA RESURRECCIÓN. Toda la doctrina evangélica: HECHOS Y DICHOS DE JESÚS sólo tienen este fin: LA RESURRECCIÓN.

Por consiguiente, la actitud del cristiano ante la muerte no puede ser de miedo, desencanto, desesperanza. ¿para qué ha venido Jesús, ha vivido y muerto, sino para darnos la VIDA ETERNA? Recordemos constantemente aquello de “Ni ojo vió, ni oído oyó lo que Dios tiene reservado a aquellos que le aman”.

Pero hay que creer y creerlo. Recordad lo que le dijo Jesús a Marta: “¿Crees esto? Yo soy la resurrección y la vida”. Esta es la cuestión indeclinable: CREER, CREER, CREER en ÉL.

Toda nuestra vida: el ser y el hacer no deben tener otro objetivo, ni otro sentido. Toda nuestra religiosidad, actos piadosos, nuestro trabajo, nuestro proyectos, etc. deben ser entendidos y vividos desde este prisma.

Cierto es que Jesús lloró ante la tumba de Lázaro, y decían los que le rodeaban: “Mirad cómo le amaba”. El sintió, como nosotros, la separación temporal de su amigo; pero no se queda ahí: TRANSCIENDE. Así también nosotros: tenemos un corazón de carne, con sentimientos, cariño, amor; pero eso no debe eclipsar el fin GOZOSO Y PLENO DEL HOMBRE: la FELICIDAD ETERNA: LA POSESIÓN DE DIOS PARA SIEMPRE, LA COMPAÑÍA SIN TÉRMINO DE NUESTROS SERES QUERIDOS.

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/22512/homila-para-la-celebracin-de-las-exequias-xi-jn-11-17-27.html

EDD. lunes 01 de noviembre de 2021.

Lunes de la trigesimoprimera semana del tiempo ordinario
Todos los Santos
Solemnidad 
Color: blanco

La solemnidad de Todos los Santos nos propone contemplar la muchedumbre inmensa de los redimidos, para revelarnos el futuro hacia el cual estamos en camino. Pero también nos hace conscientes de nuestra solidaridad con aquellos que nos precedieron y que hoy gozan del Reino del Padre. Viviendo en la intimidad de Dios, ellos interceden por nosotros.

Antífona de entrada 

Alegrémonos todos en el Señor, al celebrar esta solemnidad en honor de todos los santos. Los ángeles se regocijan por esta solemnidad y alaban al Hijo de Dios. 

Gloria

ORACIÓN COLECTA 

Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes celebrar en una sola fiesta los méritos de todos tus Santos; te rogamos que, por las súplicas de tantos intercesores, derrames sobre nosotros la ansiada plenitud de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas.

Lectura del libro del Apocalipsis 7, 2-4. 9-14

Yo, Juan, vi a un Ángel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Ángeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar:

No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios.

Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144.000 pertenecientes a todas las tribus de Israel.

Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente:

¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!

Y todos los Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo:

¡Amén!

¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!

Y uno de los Ancianos me preguntó: ¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?

Yo le respondí: Tú lo sabes, señor.

Y él me dijo: Éstos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero.

SALMO RESPONSORIAL 23, 1-6

R/¡Benditos los que buscan al Señor!

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes, porque Él la fundó sobre los mares, Él la afirmó sobre las corrientes del océano.

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado? El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura falsamente.

Él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador. Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.

SEGUNDA LECTURA

Veremos a Dios tal cual es.

Lectura de la primera carta de san Juan 3, 1-3

Queridos hermanos:

¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a Él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es. El que tiene esta esperanza en Él, se purifica, así como Él es puro.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   MT 11, 28

Aleluya.

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Alégrense y regocíjense, porque tendrán una gran recompensa en el cielo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 4, 25—5, 12

Seguían a Jesús grandes multitudes, que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.

Al ver la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. 

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.

Palabra del Señor.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2021-11-01

REFLEXIÓN :

Al celebrar la Fiesta de Todos los Santos, el evangelio nos regala uno de los relatos de las bienaventuranzas, que están en el centro del mensaje de Jesús. Las bienaventuranzas no son un consuelo para los atribulados del mundo, sino más bien una invitación a eliminar las causas de sus tribulaciones. Jesús no está animando a las personas a una resignación pasiva, sino que animando a la comunidad a tomar acción decididamente para cambiar las cosas… para buscar el reinado de Dios. Así descubren la meta de la existencia humana. Una bienaventuranza es una felicitación, un reconocimiento que hoy damos a “todos los santos”. Seguramente conocemos personas que viven el espíritu de las bienaventuranzas: mansos, forjadores de paz, sedientos de justicia, pobres… en definitiva, todos los que orientan su vida hacia el Reino de Dios y así viven hoy la santidad.
En nuestro entorno ¿nos perciben felices por seguir a Jesús? ¿Qué testimonio de santidad estamos dando?

Fuente : http://boosco.org/www/2017/10/31/mt-4-25-5-12-alegrense-y-regocijense-porque-tendran-una-gran-recompensa-en-el-cielo/